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1.0 Conocimientos generales sobre malezas. 1.1. Definición 1.2. Ecología 1.3. Mecanismos de supervivencia 1.4. Dispersión 1.5. Latencia y germinación 1.6.

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1 1.0 Conocimientos generales sobre malezas Definición 1.2. Ecología 1.3. Mecanismos de supervivencia 1.4. Dispersión 1.5. Latencia y germinación 1.6. Clasificación 1.7. Competencia 1.8. Alelopatía 1.9. Prevención Daños Importancia económica CONTENIDO TEMATICO

2 2. Métodos de control 2.1. Preventivo 2.2. Legal 2.3. Físico 2.4. Biológico 2.5. Manual 2.6. Mecánico 2.7. Con químicos Herbicidas más aplicados internacionalmente en caña de azúcar Resistencia de las malezas a los herbicidas. 2.8 Manejo integrado 3.Estudios realizados de malezas en caña de azúcar Metodología de investigación en malezas Principales malezas de la caña de azúcar en la zona centro del estado de Veracruz.

3 4.0 Fundamentos de descripción y determinación taxonomica de las malezas. 5.0 PC Malezas.

4 1. Conceptos generales sobre las malezas 1.1. Definición Las malezas se han definido de diversas maneras de acuerdo con diferentes autores; siendo la más común la planteada por Cremlin (1990), que la define como aquella planta que crece donde el hombre no la desea. Otras definiciones similares y aceptadas de la palabra maleza es la de una planta que no se desea tener en un lugar y tiempo determinado (Rojas, 1980). En IMPA (1982), las definen como plantas que crecen donde no se desean, ocasionando daños al cultivo, Front (1992), expresó que las especies de malezas son aquellas que constituyen la vegetación que invaden y crece entre los cultivos y los prados artificiales, viviendo en competencia con la vegetación sostenida por el hombre.

5 1.2. Ecología La ecología es el estudio de las relaciones recíprocas entre organismos y su medio ambiente (Margalef, 1991). La Academia Nacional de Ciencias en (1993), plantea que la ecología de las malezas trata de estudiar las características y adaptaciones del crecimiento que permiten que éstas exploten los nichos ecológicos que quedan abiertos en los medios ambientales que el hombre ha alterado para su uso y que los factores climáticos, edáficos y bióticos determinan su presencia, abundancia, extensión, distribución y adaptación; en los factores climáticos se señalan los siguientes: luz, temperatura, agua, vientos, humedad y las características estacionales de estos factores. Mientras entre los edáficos se mencionan: agua, aireación, temperatura pH, nivel de fertilización del suelo y el efecto del sistema de cultivo. Y por último entre los bióticos se describen en esta misma fuente bibliográfica: otras plantas, animales, el cultivo mismo, insectos, la fauna del suelo y el hombre.

6 1.3. Mecanismos de supervivencia Según Morales (1983), la semilla es el principal mecanismo de supervivencia de las plantas nocivas anuales. Las perennes poseen además los mecanismos de yemas, rizomas, bulbos y tubérculos, que favorecen la propagación vegetativa; estos mecanismos apoyados por otras características permiten la supervivencia de las malezas, entre las que figuran: La prolífica producción de semillas, la existencia de partes vegetativas en condiciones desfavorables, los medios eficaces para la diseminación de las semillas, la latencia o germinación retardada de las semillas y las partes vegetativas que permanecen en el suelo.

7 La forma de reproducción y la durabilidad del poder germinativo de las plantas espontáneas, tienen una importancia de primer orden en el estudio de las mismas, en este sentido Stenvens (1932), estima que el promedio de las semillas producidas por las especies estudiadas en sus experimentos, unas 200, entre anuales, bianuales y perennes, es de 16,000 a 27,000 semillas por planta y Long (1934), estudió numerosas especies en Europa y señala algunas con 50,000 a 60,000; y otras solo con 50 a 1,000 semillas por planta. Rochecouste y Vaughan (1959), plantean en su estudio sobre las especies en las Islas Mauricio referente a la producción de semillas, que ésta varía en los años, de acuerdo con el medio ambiente, poniendo como ejemplo que la Bidens pilosa oscila de 3,000 semillas fértiles en un año a 15,000 en otros. Kolesnikov y Rizo (1973), estudiaron en Cuba la actividad germinativa del Cyperus rotundus y la producción de bulbos y encontraron que esta varía según la profundidad a que se encuentre en el suelo. Martín et. al. (1987), señala que una planta de Cyperus rotundus tiene de 30 a 210 bulbos, y la mayoría de ellos están en los 25 cm. de profundidad.

8 1.4. Dispersión Klingman y Ashton (1990), señalan que por lo general las semillas no pueden moverse por si solas, y por ello tiene que depender del viento, de los cultivos, maquinaria agrícola y corrientes de agua para su traslado de un lugar a otro y que algunas poseen estructuras que les permiten prenderse de la piel de la lana de los animales o la vestimenta del hombre. Los mismos autores, afirman que esta forma tan variada de dispersión y su capacidad para permanecer viables durante muchos años en el suelo ocasionan un problema serio en su control, y por lo mismo la erradicación de ellas es casi imposible.

9 Las semillas de malezas son propagadas por las semillas de la cosecha, los granos alimenticios, el heno, la paja y el viento, porque las semillas de las malezas tienen una gran capacidad de adaptación que les ayuda a propagarse, algunas están equipadas con estructuras parecidas a paracaídas o cubiertas parecidas al algodón, lo cual permite que floten en el aire. Otra forma de dispersión es por el agua, porque se pueden mover con las corrientes de agua superficiales, en arroyos, ríos naturales y en canales de irrigación y drenaje. Algunas semillas poseen estructuras especiales que les permiten flotar en el agua, otras son acarreadas por las corrientes de agua. Los animales incluyendo al hombre, son capaces de esparcir muchas semillas, ya que pueden llevar las semillas en sus pies, prendidas a sus vestimentas o piel o inclusive en su estómago. Muchas semillas poseen barbas, garfios, espinas y aristas serpenteadas especialmente adaptadas para prenderse de la piel, de la lana de animales o a la vestimenta del hombre. La maquinaria fácilmente puede acarrear semillas, rizomas y estolones de malezas (klingman y Ashton, 1984).

10 1.5. Latencia y germinación La mayor parte de las semillas presentes en el suelo se encuentran en estado de latencia, teniendo su germinación bloqueada por diversos tipos de factores internos y externos: Los impedimentos internos los hay de tipo físico (presencia de tegumentos que impiden la entrada de agua u oxígeno), de tipo químico (presencia de inhibidores de la germinación) o de tipo ontogénico (presencia de un embrión inmaduro sin terminar de desarrollar). Entre los impedimentos externos los dos más comunes son la humedad y la temperatura; aunque en algunos casos concretos pueden jugar un cierto papel la luz y la concentración de O2 y CO2 en el suelo, en general estos últimos factores tienen una escasa importancia.

11 Con el paso del tiempo estos impedimentos van desapareciendo poco a poco, iniciándose el proceso de germinación. La presencia de latencia y el consiguiente escalonamiento, de la germinación supone un eficiente mecanismo de dispersión en el tiempo, en tanto el riesgo de que la población pudiera ser destruida totalmente por un acondicionamiento fortuito se hace muy difícil. Este mecanismo es, asimismo, el responsable de la persistencia de las malas hierbas a pesar de todos los esfuerzos para controlarlas. La duración de la latencia en las semillas es muy variable en las distintas especies, algunas como la de Bromus diandrus germinan completamente cuando las condiciones de humedad y temperatura son favorables, otras, tales como el Chenopodium album poseen semillas que pueden permanecer bloqueadas por períodos superiores a los cinco años. La existencia de estas notables diferencias entre especies debe ser tenida en cuenta a la hora de plantearse las estrategias de control a utilizar en un caso concreto (Torres y Fernández, 1991).

12 1.6. Clasificación La clasificación de las malezas, planteadas por Santoyo en (1991), de acuerdo a la revisión de literatura que realizó se resume de la forma siguiente: Por su morfología: Maleza de hoja ancha. Son aquellas plantas dicotiledóneas con tallos que tienden a engrosar, y que presentan hojas con nervaduras ramificadas en general. Maleza de hoja angosta. Comprenden plantas monocotiledóneas con tallos cilíndricos, generalmente huecos, hojas alargadas lineales y angostas y las Cyperaceas, que se diferencian de las gramíneas por su tallo sólido, no tienen nudo.

13 Con base a su longevidad: Anuales. Son aquellas que su ciclo de vida es menos de un año, se controlan fácilmente, pero debido a que la mayor parte de sus semillas son de germinación retardada, las malezas anuales son más persistentes y su control es más caro. Bianuales. Son malezas que viven más de un año, pero menos de dos, generalmente en el primer año se desarrollan vegetativamente y en el segundo producen semillas. Perennes. Éstas viven por más de dos años y pueden existir casi indefinidamente. Por su reproducción: Simples: Se propagan por medio de semillas, no poseen medios de reproducción vegetativa, sin embargo, si son dañadas o cortadas las piezas pueden producir nuevas plantas. Rastreras: Se reproducen por medio de raíces rastreras, tallos postrados sobre la tierra (estolones), tallos que se arrastran por debajo de la tierra (rizomas), además de que se reproducen por semillas.

14 De acuerdo a la parte vegetativa que utilizan para su reproducción: Rizomatosas. Tallo subterráneo, dentro de este grupo se encuentra el zacate Jonson (Sorgum halepense), Correhuela (Convolvolus arvensis). Estoloníferas. Se reproducen mediante tallos postrados sobre el suelo, enraizado en cada nudo y de esa manera dar lugar a plantas independientes, como el zacate Bermuda (Cynodon dactilon). Tuberosas. Se propagan por medio de tubérculos como los coquillos (Cyperus sculentus, C. rotundus). Bulbosas. Se propagan por medio de bulbos, como el trébol o agrito (Oxalis spp.) También a las malezas se le puede dar una clasificación por el hábitat en que se encuentran: 1. Terrestres: 2. Acuáticas: lirios acuáticos (Eichornia crassipes) 3. Epifitas: (aéreas), heno o pastle, gallitos. 4. Parásitas: hiedra (Cuscuta spp.) 5. Trepadoras: manto de la virgen (Ipomoea purpurea)

15 1.7. Competencia La palabra competencia tiene un significado claro; hay competencias siempre que dos o más individuos o grupos luchan entre sí para obtener algo a corto plazo y cuyo objetivo final por el cual compiten sea la energía alimenticia (Colinvaux, 1993). González y Medina(1995), expresan que en sentido más amplio, la competición se refiere a la acción recíproca entre dos organismos que están empeñados en conseguir la misma cosa. Entre especies, es toda acción recíproca entre dos o más poblaciones que afecta adversamente su crecimiento y su supervivencia. Villee (1998), afirma que la competencia ocurre cuando dos o más organismos exploran el mismo medio y el suministro inmediato de los factores de la competencia para la supervivencia, está por debajo de la demanda conjunta de los individuos que la requieren. Asimismo Tasistro et. al. (1981), sostiene que dos o más vegetales entran en competencia cuando uno intenta satisfacer la medida de sus necesidades por determinado factor y cuando la capacidad de suministro inmediato de ese factor está por debajo del nivel de la demanda combinada de los vegetales en cuestión. Por otra parte, Newman (1983), señala la competencia como una clase de interferencia que ocurre cuando dos plantas extraen un requerimiento de una misma fuente.

16 Robins et. al. (1955), afirma que las características que determinan la capacidad de competencia de una planta son: Germinación uniforme de una semilla en condiciones ambientales adversas: Desarrollo rápido. Número de estomas. Sistema radical amplio. Producción amplia y continua de semilla. Rápido establecimiento. Clements y Shelford (1939), sostienen que la eficiencia competitiva de las plantas depende de: La duración del ciclo vegetativo. Tasa de crecimiento y porcentaje de germinación. De su vigor y resistencia.

17 Las malezas reducen el rendimiento de las plantas cultivadas debido a que compiten con ellas por agua, substancias nutritivas y luz (Villegas, 1979). Mcnaughton y Larry (1984), mencionan que los mecanismos de competencia, pueden ser intrínsecos cuando actúan dentro del organismo para aumentar la probabilidad de supervivencia y reproducción; entre ellos tenemos la plasticidad en el tamaño, donde el individuo puede disminuir su crecimiento y sobrevivir durante ciertos períodos sin apenas nuevos recursos, y así pueden tener una mayor probabilidad de supervivencia. Otro mecanismo es la división de los recursos, en el crecimiento inicial de las plántulas, es importante la distribución de la energía almacenada en las semillas hacia los diversos órganos, dentro de la plántula. Los individuos que deben afrontar una fuerte competencia por la luz estarán favorecidos si canalizan relativamente más energía en alargamiento y estructuras mecánicas para sobrepasar el competidor.

18 1.8. Alelopatía Billings (1977), la define como la acción inhibidora de ciertas plantas sobre otras, provocada por la producción de substancias químicas, las cuales pueden tener los siguientes orígenes: 1.Excreción de sustancias por las raíces de las plantas. 2.Formación de toxinas como producto de descomposición de las plantas muertas 3.Formación de toxinas por la acción de microorganismos que actúan sobre las plantas. Cuando estas sustancias las producen determinadas malezas a la acción normal de competencia en un cultivo, se agrega la de la alelopatía y a ambas unidades se les llama interferencia, ya que desde el punto de vista práctico resulta difícil su separación. La alelopatía puede manifestarse mediante la inhibición parcial o total del proceso de germinación o la inhibición de crecimiento de la plántula y de los primeros estados de desarrollo.

19 El conocimiento de las acciones alelopáticas entre malezas y cultivos puede tener aplicaciones prácticas, por ejemplo; podría llegarse a seleccionar cultivos que no sufrieran estas acciones por parte de las malezas presentes en un lugar o bien que el cultivo mencionado produzca toxinas que impidan el desarrollo de determinadas malezas. Grime (1982), menciona que tanto las plantas vivas como muertas poseen constituyentes que ya sea directamente o por transformación microbiana en el suelo son capaces de ejercer un efecto inhibitorio sobre el crecimiento de otras plantas y como muchas de estas substancias no tienen una función conocida dentro de las plantas, se puede concluir que su función principal es alelopático a muchos compuestos fitotóxicos que producen las plantas para defenderse de depredadores o microbios patógenos, como son los terpenos, alcaloides, etc.

20 1.9. Prevención La prevención de la infestación por malezas debe practicarse siempre, pues de lo contrario las otras medidas de control serán poco eficientes. Marsico (1991), plantea que la prevención son aquellas acciones tendientes a evitar que determinada maleza se introduzca y establezca en un lugar donde no existe, y que las principales medidas de la prevención son: 1.Usar semilla pura, sobre todo cuando se compra en el extranjero. 2.No permitir que los animales provenientes de una área infestada con ciertas malezas se lleven a un campo limpio. 3.Limpiar las cosechadoras y demás equipo de cultivo y labranza. 4.Evitar el uso de tierra que provenga de áreas infestadas. 5.Controlar las plantas que crecen en los canales de riego. 6.Aplicar el control legal a nivel regional o nacional.

21 1.10. Daños Los daños que ocasionan las malezas son citados por Charles et. al. (1980), de la siguiente forma: 1.Disminuyen los rendimientos de los cultivos, tanto en cantidad como en calidad debido al efecto de competencia por espacio, luz, agua y nutrientes. 2.Incrementa los costos de producción. 3.Contribuye al empobrecimiento y reduce la eficiencia del uso de la tierra, pues impide o dificulta las labores de cultivo. 4.Encarecen la recolección cuando con frecuencia las cosechadoras trabajan con dificultad o bien resulta necesaria la aplicación previa de desecantes. 5.Afecta a los animales la calidad de sus productos. 6.En las personas causa reacciones alérgicas y tóxicas al ingerirlas con los alimentos. 7.Son hospederos de plagas y enfermedades.

22 También son importantes los daños que ocasionan las malezas en las vías de comunicación al estorbar la visibilidad o el tránsito, las malezas acuáticas que impiden el buen aprovechamiento de estos recursos. Almond y King (1955), señalan que en Sudáfrica estudios de campo mostraron severas afectaciones a los campos cañeros, donde no se controló oportunamente y los que estuvieron libres de ellas tuvieron rendimientos superiores a las 34.9 t/acre. Gosnell (1965), reporta para este mismo país diez años más tarde una diferencia entre 13 y 14 toneladas de tallos molederos más por acre en cañaverales sin malezas.

23 1.11. Importancia económica De acuerdo a investigaciones realizadas por el IMPA (1983), cuando no se combaten las malas hierbas en el cultivo de la caña de azúcar entre los 30 y 60 días después de la siembra el rendimiento de campo se puede reducir en un porcentaje que varía de 9.5 a 16.3% que equivale de 15 a 20 t/ha. Fernández (1998), menciona que las pérdidas económicas ocasionadas por las malezas a la caña de azúcar están en función del daño que ocasionan en los rendimientos, los cuales varían entre 18 y 23 t/ha. de tallos. King (1968), citado por Fernández (1998), dice que el número y tipo de especie de maleza presente en relación con el área total del campo determinará las pérdidas de mayor cuantía, así como cuando se conjugan dos factores, la edad de la plantación y el tiempo de infestación.

24 García (1983), citado por Morales (1983), menciona que de una producción potencial del 100% de una hectárea de caña de azúcar se pierde el 32%; siendo las malezas, y el almacenaje e industrialización las que mayor pérdidas ocasionan con el 9.40% cada uno, seguido de las enfermedades con 7.70% y las plagas con el 5.50%. En Cuba Velazco y Rodríguez (1968), informan que los campos que permanecieron durante tres meses invadidos por malezas presentaron pérdidas de cinco toneladas de azúcar por hectárea. Hance (1997), indica que en estudios realizados en México, las malezas reducen entre un 25 y 75 % los rendimientos de campo. Esto es ratificado por Morales (1983), que señala que en el estado de Jalisco los daños que ocasionaron cuando el control se inicia a los treinta días las pérdidas en toneladas por hectárea son del 31 %, a los cincuenta es del 56 %, a los setenta 69 % y cuando no se hace ninguno llega al 75 %.

25 2. Métodos de control Las definiciones y terminologías asociadas con el control de las malezas son variables. Akobundu (1987), discute el control de malezas bajo cuatro métodos preventivo, cultural, biológico y químico. Anderson (1983), relaciona bajo el término técnicas de control de malezas, a los controles, preventivo, cultural, físico, biológico y químico. Rao (1983), agrupa los diversos métodos de control de malezas bajo estas tres amplias categorías, mecánica, biológica y química. Martín et. al. (1987), señala que el control de las malezas en las plantaciones de caña de azúcar se realiza con tres métodos: manuales, mecánicos con implementos de cultivo y con productos químicos.

26 2.1. Preventivo La prevención de la infestación por malezas debe practicarse siempre, pues de lo contrario las otras medidas de control serán poco eficientes. Shenk (1979), indica que el control preventivo intenta minimizar la introducción, establecimiento y diseminación de malezas hacia nuevas áreas y evitar la producción de semillas en las plantas existentes, esto se logra utilizando semillas y posturas de trasplante libres de semillas u otros propágulos de malezas. La colocación de cribas y trampas en los canales de irrigación, la limpieza de los márgenes de campos y canales, vehículos, carretas, equipos de labranza y cosechadoras son medidas preventivas prácticas, así como impedir el paso de animales de zonas infestadas a zonas limpias.

27 2.2. Legal Este método lo describe Rojas (1980), como un control preventivo a nivel regional o nacional, apoyado en leyes adecuadas. Medidas de este tipo son las leyes sobre cuarentenas y las normas de certificación de semillas. Para que estas leyes sean operantes se debe reconocer la peligrosidad de las diversas especies en cada región para poder dar normas de tolerancia, así como contar con un cuerpo de técnicos capaces de reconocer las especies de malezas por su semilla.

28 2.3. Físico La Academia Nacional de Ciencias (1993), informa que desde hace siglos se han empleado en todo el mundo procedimientos físicos para el control de las plantas nocivas y que comprende principalmente el uso del fuego y la inundación. El uso del fuego es un medio práctico y económico para combatir plantas nocivas, al utilizar el flameado, el hombre ha hecho un intento de mejorar lo que hace la naturaleza. Se han proyectado máquinas que utilizan combustible de petróleo y que producen temperaturas que solo queman las plantas jóvenes. El flameado se puede utilizar como procedimiento no selectivo para quemar plantas o para quemar en forma selectiva plantas nocivas, sin que se dañe el cultivo, el quemador con capucha es el más empleado. El anegamiento se emplea para combatir plantas nocivas en cultivos como arroz y taro, que crecen en condiciones de anegamiento. La eficacia del control depende de que las malezas queden sumergidas por completo durante un período de uno a dos meses; cuando las plantas nocivas son susceptibles al ataque mediante anegamiento y el terreno es adecuado para ello, este procedimiento puede ser más eficaz que el uso del fuego.

29 2.4. Biológico Insectos y enfermedades han estado efectuando un control biológico de las plantas desde los orígenes de la vida vegetal y animal según reporta Cock (1995), y pone como ejemplo el control del arbusto espinoso Lantana camara en Hawaii. El arbusto se introdujo como planta de adorno y más tarde se propagó a miles de acres de tierras altas y pastizales, y se controló con la larva de la polilla tortricida Crocidosema lantana y la del gorgojo Agromuysa lantanae, que perforan los peciolos de las flores alimentándose de ellas y de los frutos, o el control del nopal Opuntia spp en Australia, mediante la polilla xilófaga llevada desde Argentina la cual devora todo el interior de las plantas dejando solamente los tejidos vasculares fibrosos ocasionando la caída prematura del fruto.

30 2.5. Manual El control de las malezas en forma manual es señalado por Álvarez (1997), como uno de los primeros que el hombre empleó desde tiempos remotos y aún en la actualidad constituye en numerosos países cañeros el de mayor relevancia, fundamentalmente donde la mano de obra es abundante y barata. En México, en la región de Córdoba, Veracruz. Aguilar et. al. (1990), indican que del total de la superficie sembrada con caña de azúcar, el 47% del control de malezas se hace con este método, el cual se caracteriza por el uso de herramientas manuales como el azadón, machete, pala, y guadaña; estas labores son las de menor productividad y eficiencia técnica, pero como el control químico y mecánico aún no son suficientes, su uso se hace imprescindible sobre todo en plantaciones donde los suelos por su drenaje, topografía y el desarrollo del cultivo demandan el uso del control manual.

31 2.6. Mecánico Crespo (1998), señala que las labores de cultivo mecanizado resultan, sin lugar a dudas, las de menor costo de aplicación, dada la productividad que tienen sin usar insumos complementarios. El método tiene algunas desventajas a la hora de ponerlo en práctica, sobre todo en lo relativo a la humedad de los suelos arcillosos; sin embargo, durante una buena parte del año, especialmente en siembras con regadío y plantaciones de frío, su utilización es de inestimable valor en el control de malezas y que los implementos utilizados en Cuba con tracción animal o con tractor son: tiller, raques, grada múltiple y cultivadores como el S-240 y Bayamo 81. García (1997), menciona que en las regiones cañeras de Veracruz y especialmente en la Cuenca del Papaloapan, el control mecanizado se hace con tracción animal y con tractores agrícolas utilizando los implementos: arado de vertederas, de discos, rastras de discos y cultivadores de ganchos o con discos pequeños con muecas.

32 2.7. Con químicos IMPA (1982), señala que el control químico es el método de combate de malezas mediante el cual se utilizan compuestos químicos llamados herbicidas, los cuales son absorbidos por raíces, hojas o simplemente establecer contactos con las partes aéreas. La Universidad Autónoma de Chapingo (1978), citado por Galán (1989), menciona que el control químico de las malezas se inició en el año de , y que Bolleg en E.U.A. en logró un buen control de malezas usando sal común, sulfato de hierro, sulfato de cobre y arseniato de sodio.

33 TRATAMIENTOS DE HERBICIDAS MÁS APLICADOS INTERNACIONALMENTE EN CAÑA DE AZÚCAR. HERBICIDA Kg i.a./ ha Observaciones. y tratamiento. Ametrina post Para control de malezas anuales, aplicando de forma dirigida en variedades suceptibles. Asulam post Para control de gramíneas anuales y perennes (excepto Panicum maximun), sobre malezas a cm. de altura. Atrazina pre Control de anuales (excepto Rottboellia con cochinchinesis). 2,4-D post Control de malezas dicotiledóneas ysupresión de Cyperud rotundus. Mayor volatilización y riesgo de daños a cultivos dicotiledóneos cercanos con ésteres y menor con sales.

34 HerbicidaKg i.a./ ha Observaciones. y tratamieto. Dalapon post No selectivo en caña, usado dirigidocontra malezas gramímeas, como Cynodon dactylon y Brachiaria mutica. Diuron pre Control de anuales y en mezclas post con paraquat o MSMA. Glifosato post No selectivo en caña,aplicado dirigido para control de gramíneas, ciperáceas y hoja ancha, anuales y perennes. Glufosinato post No selectivo en caña, aplicado para control de gramíneas,ciperáceas y hoja ancha, anuales y perennes. Hexazinona pre Control de anuales en retoños, a menudo mezclado con diurón.

35 HerbicidaKg i.a./ha Observaciones y tratamiento. Isoxaflutole pre Control de malezas anuales monocotiledóneas y de hoja ancha,en mezclas con diurón o ametrina. Metribuzin pre Para control de larga duración de malezas anuales. MSMA post Aplicado dirigido,mezclado con diuron u otro herbicida anti-fotosintético, para el control de anuales, principalmente en pre-cierre. Paraquat post No selectivo en caña, aplicado en mezclas como el último, para el control de anuales principalmente en pre cierre. Pendimetalin pre Para control mejorado de Rottboellia y otras anuales, en mezclas con diuron o atrazina.

36 Herbicidakg i.a./ha Observaciones. y tratamiento. Picloram post Control de dicotiledóneas leñosas y resistentes a 2,4-D. Simazina pre Como atrazina, pero menor eficacia. Tebuthiuron pre Control de malezas anuales. Terbumeton pre Control de anuales. También en mezclas post con diuron. Trifluralin PPI Contra gramíneas anuales y algunas perennes (órganos deben fraccionarse). Tolerancia varietal en la caña.

37 LA RESISTENCIA DE LOS HERBICIDAS. Definiciones: Resistencia es la capacidad natural y heredable de algunos biotipos de malas hierbas de una población determinada para sobrevivir a un tratamiento herbicida, que deberá controlar con eficacia esa población en las condiciones normales de uso. La resistencia cruzada es la resistencia a dos o más herbicidas debida a un mismo mecanismo fisiológico. La resistencia múltiple sucede cuando la resistencia a varios herbicidas está bsada en dos o más mecanismos en la misma planta.

38 LOS MECANISMOS DE RESISTENCIA. La alteración del punto de acción puede significar que un herbicida ya no se fija en su lugar normal de acción(p.eje.: en la resistencia a las triazinas, como la atrazina, o a los inhibidores de la Acetolctato Sintetasa o ALS, que bloquean la síntesis de aminoácidos de cadena ramificada, como la sulfonilurea mettsulfurón, y la imidazolinona imazapyr). Normalemente esto es debido aun cambio a nivel molecular en la estructura del onjetivo. El incremento del metabolismo significa que una planta con esta resistencia puede degradar a un herbicida a metabolitos no tóxicos más rapidamente que una planta sensible (p. eje.: algunos tipos de resistencia a los inhibidores de la Acetil Coenzima A Carboxilasa o ACCasa, que inhiben la biosíntesis de lípidos o ácidos grasos, como el fluazifop-butil, conocido como Fusilade) en Alopecurus myosuroides y en Lolium rigudum.

39 La compartimentación o aislamiento significa que el herbicida es apartado desde las partes metabólicamente activas de la célula a una vacuola. Este paso es frecuentemente precedido por una desactivación por conjugación con otra molécula (p.eje.: un azúcar).Ha sido sugerido para ciertas resistencias al paraquat.

40 DESARROLLO DE LA RESISTENCIA. Ya que la resistencia es un fenómeno natural, los genes que determinan la resistencia a un herbicida pueden estar presentes en una especie arvense antes que el herbicida sea introducido en el mercado. Es imposible actualmente predecir la aparición y la diseminación de la resistencia en cualquier población arvense, a pesar de que se dispone de algunos modelos matemáticos.Sin embargo, una estimación cualitativa del riesgo de resistencia puede basarse en los siguientes factores: La frecuencia inicial del rasgo de resistencia, que únicamente puede predecirse si ya se conoce la resistencia a herbicidas similares. La presión de selección que depende de algunas propiedades intrínsecas de los herbicidas aplicados, tales como la eficacia y la especificidad del modo de acción, de las características de la mala hierba, como su periodo de emergencia y duración del banco de semillas, y tmbién el empleo de medidas alternativas de control.

41 La genética de poblaciones, que depende del sistema de reproducción de la especie, su producción de semilas y su dispersión. La aptitud o adaptabilidad reducida de los fenotipos resistentes que puede retrasar el desarrollo de la resistencia y permitir el regreso a la sensibilidad de las poblaciones, si se cambia el uso de los herbicidas. No obstante, en muchos casos la resistencia no cambia la aptitud.

42 INCIDENCIA DE LA RESISTENCIA En el mundo se han documentado cientos de casos de resistencia en unas 100 especies diferentes de malas hierbas. Sin embargo, la falta de datos generalizados significa que es imposible estimar las áreas afectadas y el impacto económico. Unicamente bajo circunstancias excepcionales la resistencia ha sido un factor limitante para la producción vegetal y en estos casos solo a nivel local dentro de un país o una región (p. eje.: algunos lugares en Australia con Lolium regidum resistente o unos pocos en Europa con Alopecurus myosuroides resistente). Generalmente hay suficientes herbicidas alternativos y medidas culturales de control como para asegurar un manejo eficaz de las malezas.

43 LA PREVENCIÓN Y EL CONTROL DE LA RESISTENCIA A HERBICIDAS Las Estrategias Con frecuencia la resistencia llega a ser un problema debido a una alta presión de selección ejercida durante varios años sobre una población de malas hierbas. Esto puede ser resultado del uso repetido del mismo herbicida o de varios herbicidas con el mismo modo de acción y esta asociada con frecuencia al monocultivo y a las prácticas de laboreo reducido. Por lo tanto la clave del manejo de las resistencias consiste en reducir la presión usando una combinación de las siguientes técnicas: Las mezclas o secuencias de herbicidas con diferentes modos de acción son especialmente importantes para prevenir o superar la resistencia basada en diferencias en el punto de acción. Para ser eficaz los herbicidas usados en mezclas deben tener eficacia similar contra la mala hierba objetivo.

44 Si la resistencia esta basada en un incremento del metabolismo esta técnica puede ser útil, ya que los procesos metábolicos pueden ser específicos para ciertos tipos de moléculas pero es necesario un estudio empírico para determinar las mejores combinaciones herbicidas. Las rotaciones de cultivos pueden permitir el empleo de diferentes herbicidas o técnicas de cultivo y pueden crear distintos ambientes competitivos para cambiar la flora arvense. El barbecho y los programas de abandono de las tierras también son nuevas oportunidades para la prevención y el control de las poblaciones de malas hierbas resistentes. Las prácticas de cultivo pueden ser adecuadas si se ajustan a las necesidades agronómicas generales. Medidas como falsa siembra, laboreo con vertedera o quema de rastrojos, pueden ser muy eficaces en la reducción de las poblaciones arvenses. En algunos sistemas agrícolas es posible el pastoreo de ganado ovino o vacuno sobre las malezas.

45 En otros sistemas de cultivo es posible utilizar métodos mecánicos de control. El objetivo debe ser obtener un nivel económico de control y no altos niveles cosméticos que aumentan la presión de selección sin rentabilidad para el agricultor. Generalmente la mejor manera para manejar las resistencias es con el control integrado de las malas hierbas. Esto significa utilizar todos los métodos disponibles de modo económico y sostenible.

46 2.8. Manejo integrado Labrada y Díaz (1995), señalan que el manejo integrado de las malezas está conformado por el estudio de la composición de la flora de especies presentes y sus períodos críticos de competencia. Así como la combinación de las prácticas de prevención, preparación del terreno, rotación de cultivos, cultivos intercalados, espaciamientos estrechos entre y dentro de los surcos, empleo de acolchados, cobertura de residuos, variedades competitivas, deshierbe manual, labores de cultivo entre surcos, fertilización dirigida y el control químico mediante el uso de herbicidas, con vistas a lograr el manejo técnicamente más efectivo, económicamente más viable y ambiente más seguro.

47 Díaz, et. al. (1990), hicieron un análisis de cada componente del Manejo Integrado de Malezas. Prevención: Intenta minimizar la introducción, establecimiento y diseminación de malezas hacia nuevas áreas y evitar la producción de semillas en las plantas existentes; esto se logra usando semillas certificadas, la restricción del movimiento y limpieza de equipos de cosecha y de labranza desde áreas infestadas, la limpieza de orillas de campos, cercas, caminos, canales de riego y la aplicación de cuarentenas. Preparación del terreno: El programa de control de malezas debe tomar en consideración las malezas predominantes en áreas cañeras, siempre que las especies principales sean Rottboellia cochinchinensis, Sorghum halepense, Cynodon dactylon y Cyperus spp, es recomendable un barbecho profundo y prolongado, para eliminar los estolones, tubérculos y rizomas por exposición al sol. No se recomienda aplicar labranza mínima en la preparación del terreno donde predominen este tipo de malezas.

48 Rotación de cultivos: Su principio se basa en que muchas malezas tienden a asociarse con determinados cultivos. Si el mismo cultivo se desarrolla continuamente durante varios años, estas malezas pueden alcanzar altas poblaciones. El cambio a un cultivo diferente interrumpe este ciclo y cambia la presión de selección por determinadas especies. En el caso de la caña de azúcar se recomienda utilizar un barbecho más corto y sembrar un cultivo capaz de ahogar el crecimiento de las malezas. En el norte de la India se han obtenido buenos resultados con el uso de Crotalaria Juncea L. (cáñamo de Bengala). Además de las leguminosas se han encontrado en Cuba que el boniato (patata dulce) es un cultivo útil para ahogar malezas problemáticas. La rotación con soya, caupí, girasol y cacahuate en primavera- verano antes de la plantación de la caña de otoño, mantiene los campos relativamente libres de malezas.

49 Cultivos intercalados: Normalmente, los pequeños agricultores tienden a intercalar los surcos de caña de azúcar con ciertos cultivos anuales, lo cual reduce la infestación de malezas. Los cultivos más comunes para el intercalamiento son frijol, maíz, papa, soya y cacahuate. En Brasil, caña de azúcar intercalada con frijol, variedad Bolinha y con caupí, la infestación de malezas se redujo, mientras que la producción de pol y de azúcares reductores no fue afectada.

50 Espaciamientos estrechos: Una alta densidad del cultivo ayuda considerablemente a reducir las poblaciones de malezas. La disminución de los espaciamientos entre surcos de caña de azúcar hasta 0.9 a 1.0 m. de ancho, reduce, de modo significativo, la infestación de malezas y el costo de las labores de control de éstas en alrededor del 50%, en comparación con espaciamientos entre surcos tradicionales de 1.4 a 1.6 m. En estas áreas de alta densidad el cierre del campo se alcanza de los 2 a 3 meses de la cosecha o 3 a 4 meses desde la plantación, con un incremento de 10 a 20% en el rendimiento de tallos (t/ha.).

51 Empleo del acolchado o cubierta de paja: En cañas de soca o retoño, los acolchados o cubiertas inalteradas de paja o residuos de cosecha, conservan la humedad del suelo, evitan su erosión, reducen significativamente la infestación de malezas y los costos para su control. Basado en experiencias cubanas, no se recomienda la cobertura de paja sobre suelos pesados, de pobre drenaje; ya que el exceso de humedad tiende a reducir el crecimiento de la caña. En Brasil se ha demostrado que la paja de caña libera varias sustancias alelopáticas que son fitotóxicas para muchas especies de malezas.

52 Variedades competitivas: Las variedades de rápida germinación y profuso ahijamiento toman menor tiempo en cerrar los surcos; estas variedades son altamente competitivas con las malezas y permiten al agricultor manejarlas con un mínimo de labores de control. Desyerbe manual: Para agricultores pequeños, de limitados recursos, el desyerbe manual es un componente importante de las prácticas de manejo de maleza; sin embargo, su eficacia está limitada por condiciones de alta humedad del suelo y su disponibilidad por los costos crecientes de la mano de obra, y por lo tanto se debe ejecutar bajo condiciones de suelo seco y siempre que sea posible, en combinación con otros métodos o prácticas de control de malezas.

53 Labores de control entre surcos: Las labores de cultivo (paso de cultivadora) entre surcos, mecanizado o por tracción animal, en plantaciones establecidas, constituyen un método productivo de control de malezas. Puede ser muy útil en caña planta, en retoños quemados, está limitado por las condiciones de alta humedad, rocosidad y pendiente. Fertilización: Cuando la fertilización se realiza con la dosis óptima, pero no se lleva a cabo un adecuado control de las malezas, los rendimientos de caña que se obtienen son inferiores a cuando se ejecuta un buen programa de manejo de las malezas, aunque no se aplique ningún fertilizante, la aplicación dentro del surco del cultivo y no al voleo, incrementa la efectividad de éste.

54 Control químico: Este método es el último de los que integran el Manejo Integrado de Malezas, y consiste en el uso de herbicidas selectivos. El herbicida 2,4-D de tipo hormonal y los del grupo de las triazinas son los más utilizados.

55 3. Estudios realizados de malezas en caña de azúcar Humbert (1965), menciona que el medio ambiente determina la distribución de las especies, su frecuencia y vigor en competencia con la caña de azúcar, dondequiera que ésta crece y que su frecuencia o predominio de las diferentes especies de malezas, es determinado a menudo por las prácticas agrícolas que en las diferentes regiones productoras se aplican al cultivo. Milanés (1986), Bernal (1986) y López (1986), reportan que un estudio que hicieron para clasificar los ambientes y conocer su distribución de las malezas que se desarrollan en cinco regiones cañeras de Cuba y utilizando un análisis multivariado de componentes principales con 53 variables, encontraron que de éstas solo localidad, cepa, toneladas de caña por hectárea, toneladas de pol por hectárea y lluvia fueron importantes; y que los valores y vectores propios del análisis seleccionaron dos componentes que en conjunto acumularon el % de la variación total, éste porcentaje aunque es bajo se justifica por la poca correlación que se dio entre las variables.

56 García y González (1979), señalan que a nivel mundial se reconocen 10 malezas principales; 5 zacates perennes, 2 zacates anuales, 1 Cyperacea, 1 maleza de hoja ancha arbustiva y 1 maleza acuática. De éstas, 6 afectan a la caña de azúcar y son: Cynodon dactylon, Sorghum halapense, Paniciem maximum, Imperato cilindrica, Eleusine indica, y Cyperus rotundus. Rochecouste (1967), indica que en los suelos cañeros de las Islas Mauricio existen más de 60 especies de malezas diferentes, Rodríguez (1993), reporta que en las regiones cañeras de Cuba se encontraron 235 especies de malezas, correspondientes a 40 familias y 146 géneros. Acuña (1974 ), en su estudio de plantas indeseables en los cultivos cubanos indica que de las 400 especies colectadas en los cultivos económicos más de 125 estaban en los cañaverales del país y que entre ellas los géneros: Andropogon, Echinocloa, Paspalum, Panicum y Sorghum.

57 Martín et. al. (1987), en un estudio de malezas hechos en suelos ferraliticos en cañaverales en la provincia de la habana reportan a, Sorghun halepense, Rottboelia exaltata y Elusine indica como las principales, todas pertenecientes a la familia Gramineae. Cepeda (1983), reporta que en la región cañera del Alto Balsas en Cuba las malezas más importantes económicamente corresponden a la familia Gramineae el cual representa el 30 % del total, en esta zona. Villa (1983), citado por Rodríguez (1993), menciona que en los suelos cañeros de la región occidental de Cuba las malezas de la familia Gramineae representa el grupo más importante y que en infestaciones severas reduce los rendimientos entre un 45 a 65 %.

58 Caro (1990), citado por Raunkiaer (1992), que en un estudio hecho sobre la distribución de las malezas hecho a diferente alturas sobre el nivel del mar en áreas cañeras de la región Central de Cuba encontró que las especies dominantes son las dicotiledóneas anuales y que fue notorio la disminución de estas a medida que aumentaba la altura, y que esto se debe probablemente a las temperaturas bajas que se presentan en estos lugares. González y Funest (1976), en un estudio realizado en la región cañera de Córdoba-Orizaba, encontraron que entre las malezas más importantes se encuentran los géneros: Bidens, Melampodium, Poinssettia, Euphorbia, Setaria, Impomoea, Jacquelochloa, Trichachnea, Cenchrus, Phyllanthus, Echinochloa, Borreria y Chloris. Morales (1987), en su Manual de Malezas, de la región cañera de Córdoba, Veracruz, reporta que se han llegado a identificar 20 especies de malas hierbas importantes, pertenecientes a las familias: Gramineae, Compositae, Euphorbiaccae, Cyperaceae y Leguminosae.

59 3.1 Métodología de Investigación en Malezas. El estudio de las malezas es importante para hacer un manejo correcto de ellas. La investigación comprende muchas variables que nos dan el conocimiento que necesitamos. Entre los tópicos más comúnes que se pueden investigar son: 1-.Banco de semillas y frutos de las malezas presentes en el suelo. 2-.Determinar el inventario florístico de malezas en un área determinada; en un cultivo específico. 3-.Un listado de malezas con el nombre de las especies de insectos, ácaros y patógenos que hospedan. 4-.Identificar los agentes patógenos de las malezas presentes en los cañaverales, como elementos potenciales de control biólogico. 5-. Maleza predominantes en diferentes épocas.

60 6-.Porcentaje de cobertura de cada una de ellas. 7-.Números de malezas y familias presentes en un área x. Una vez que se tiene la información, ésta puede ser procesada, estadísticamente con un ANVA y análisis multivariado para conocer que variables son las más importantes.

61 3.2 PRINCIPALES MALEZAS EN LA CAÑA DE AZÚCAR EN LA ZONA CENTRO DEL ESTADO DE VERACRUZ.

62 Amaranthus hybridus L. Thunbergia alata Bojer Amaranthus viridis L. Xanthosoma sp Heliotropium indicum L.

63 Commelina diffusa Burm Tripogandra grandiflora (Donn Smith) Woodson Ageratum houstonianum Bidens pilosa L. Bidens sp.

64 Melampodium divaricatum (Rich.) DC. Melampodium microcephallum Less. Parthenium hysterophorus L. Tithonia sp. Ipomoea tiliacea (Willd.) Choisy

65 Momordica charantia L.. Cyperus iria L.Cyperus rotundus L. Euphorbia hirta L. Euphorbia hissopifolia L.

66 Brachiaria fasciculata (Swartz) Parodi Brachiaria mutica (Forsskal) Stapf Cenchrus echinatus L. Cynodon dactylon (L) Pers Cynodon plectostachyus (K. Schumann) Pild

67 Digitaria ciliaris (Retz) Koeler Panicum maximum Jacq. Paspalum distichum L. Paspalum notatum Fluegge Rhynchelytrum repens (Willd) CE. Hubb.

68 Rottboelia exaltata L. Setaria macrostachya H.B.K. Sorghum halepense (L) Pers. Sporobolus jaquemontii Kunt Mimosa pudica L.

69 Senna obtusifolia (L.) Irwin & Barneby Senna occidentalis (L.) Link. Sida acuta Burm F. Oxalis latifolia H.B.K. Argemone mexicana L.

70 Phytolacca purpurascens A. Br.& Bouché Plantago major L. Talinum paniculatum (jacq.) Gaertn. Portulaca oleracea L.

71 Spermacoce assurgens Ruíz López & Pavón Spermacoce sp. Baccopa procumbens (Miller) Grennman Baccopa sp. Solanum nigrum L.

72 4. Fundamentos de descripción y determinación taxonómica de las malezas Beltrán (1946), expresó que las bases científicas de la descripción y clasificación de la flora de México, donde quedan incluidas las malezas fueron hechas por Casiano Conzatti y Lucio Smith en 1895 en su Clave Analítica Dicotómica de la Flora Sinóptica Mexicana. Conzatti (1981), señala que en materia taxonómica de plantas o animales, el ideal sería obtener una clasificación estrictamente genealógica, es decir, que obedeciera a un plan en un todo subordinado al principio de la descendencia o consaguinidad; pero esto es imposible de alcanzar, ya por la extinción a que van sujetos los seres orgánicos menos aptos para la lucha por la vida y también porque la serie lineal de familias que hay necesidad de adoptar, no se presta para satisfacer este ideal; por lo que hay que conformarse en presentar los diferentes grupos, hasta donde le permitan las circunstancias, en el mismo orden natural en que aparecieron en el tiempo por lentísima evolución.

73 Fernández y Domínguez (1985), señalan que cuando se descubre una especie recibe un nombre en latín, cuya aplicación se rige por un Código Internacional de Nomenclaturas; estas especies o unidades básicas de clasificación se agrupan en categorías de jerarquía superior que a su vez, están regidas por el Código, y agregan que debido a la compleja naturaleza de la tarea y al alto grado de subjetividad que el hecho lleva consigo, no se ha establecido todavía ningún sistema de clasificación completamente documentado y consistente.

74 En el Estado de Veracruz, Gómez (1981), hace una serie de descripciones de las plantas en la revista Flora de Veracruz, iniciando por el nombre científico de la especie, del autor y de la revista, año y página; continua con el nombre común, la morfología de su forma biológica, de las ramas, hojas, inflorescencia, flores, fruto, semilla, distribución, ejemplares examinados, altura y tipo de vegetación donde se localiza y termina con la fecha de floración.

75 Jones (1987), indica que con el fin de comunicarse y de clasificar el vasto número de plantas, los sistemáticos asignan nombres y ordenan a las plantas dentro de una jerarquía de categorías y que una jerarquía es un arreglo ordenado constituido por una serie de niveles inclusivos denominados categorías. Las categorías son los rangos a los cuales se asignan los taxa; la lista de categorías esta dada por el Código Internacional de Nomenclaturas, a pesar de que contiene muchas categorías, normalmente sólo se utilizan las de orden, familia, género y especie. Las otras se emplean regularmente para reflejar las relaciones evolutivas en grupos grandes y complejos; el mismo autor señala que en la actualidad, la mayor parte de los tratamientos taxonómicos son implícitamente filogenético y que se han desarrollado nuevos métodos de investigación, ya no sólo, se utiliza la morfología general, sino también la química, anatomía, la ultra estructura y una variedad de técnicas complicadas para determinar las relaciones que dan por resultado la clasificación de los taxa.


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