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Sobre la naturaleza del alma. Del cuidado de sí mismo a la naturaleza del alma Secuencia: –1) Reconocer la necesidad de cuidar de sí mismo (reconocimiento.

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Presentación del tema: "Sobre la naturaleza del alma. Del cuidado de sí mismo a la naturaleza del alma Secuencia: –1) Reconocer la necesidad de cuidar de sí mismo (reconocimiento."— Transcripción de la presentación:

1 Sobre la naturaleza del alma

2 Del cuidado de sí mismo a la naturaleza del alma Secuencia: –1) Reconocer la necesidad de cuidar de sí mismo (reconocimiento de la ignorancia) identificación del sí mismo con el alma 2) análisis de la naturaleza del alma (partes, funciones) gobierno efectivo del alma (educación) 3) praxis virtuosa (ética) gobierno de los ciudadanos y de la polis (política). –Diálogos platónicos: 1) Alcibíades 2) Fedro 3) República

3 El Fedón Fuerte dualismo: alma/cuerpo (el cuerpo es la cárcel del alma). El alma parece identificarse con la inteligencia. El alma debe dominar (reprimir) las pasiones (no son parte de ella). La filosofía es una preparación para la muerte pues nos aleja del cuerpo y sus pasiones. El hombre debe purificarse para liberarse y alcanzar la inmortalidad. El alma no tiene partes. Existen 3 tipos de hombres: 1) amantes de la sabiduría, 2) del honor, 3) de la ganancia.

4 El Banquete Visión contraria a la del Fedón. El alma aparece ligada a las pasiones, al eros. Las pasiones no deben reprimirse, sino sublimarse hasta convertirse en amor por la Belleza-Sabiduría. El eros nos conduce de lo material a lo espiritual. La inteligencia está cargada de emoción.

5 El Fedro Para poder discutir acerca del amor, Sócrates cree conveniente detenerse a analizar el alma. El alma es inmortal, pues posee automovimiento (Cfr. Alcibíades). El alma no es una unidad, posee partes: imagen del auriga y los caballos.

6 El auriga y los caballos Sobre su inmortalidad basta con lo dicho. Sobre su modo de ser se ha de decir lo siguiente. Describir cómo es, exigiría una exposición que en todos sus aspectos únicamente un dios podría hacer totalmente, y que además sería larga. En cambio, decir a lo que se parece implica una exposición al alcance de cualquier hombre y de menor extensión. Hablemos, pues, así. Sea su símil el de la conjunción de fuerzas que hay entre un tronco de alados corceles y un auriga (…)

7 El auriga y los caballos (…) Pues bien, en el caso de los dioses los caballos y los aurigas son todos buenos y de buena raza, mientras que en el de los demás seres hay una mezcla. En el nuestro, está en primer lugar el conductor que lleva las riendas de un tiro de dos caballos, y luego los caballos, entre los que tiene uno bello, bueno y de una raza tal, y otro que de naturaleza y raza es lo contrario de este. De ahí que por necesidad sea difícil y adversa la conducción de nuestro carro. (Fedro, 245e)

8 Partes del alma Auriga: parte racional (gobierna). Caballo bueno: parte pasional, colérica o irascible (obedece a la razón). Caballo malo: parte instintiva, apetitiva o concupiscible (irracional, no obedece). ¿Cómo llega Platón a determinar la existencia de partes (tendencias) en el alma?

9 Argumento del conflicto En el Fedón el alma se define como una unidad. Esto no le permite a Platón explicar la existencia de diferentes tendencias o inclinaciones en una misma persona. Para explicar la confluencia de tendencias disímiles, Platón introduce en La República el famoso Principio de No Contradicción. Esta nueva aproximación es mucho más rica pues muestra un alma dinámica, donde la noción de conflicto interior es posible. Estos pasajes son interesantes a la luz de la psicología moderna.

10 Principio de No Contradicción (PNC) PNC: Es claro que un mismo ser no permitirá el hacer o sufrir cosas contrarias al mismo tiempo, en la misma parte de sí mismo y con relación al mismo objeto; de modo que, si hallamos que en dichos elementos ocurre eso, vendremos a saber que no son uno solo, sino varios (República, 436c).

11 Ejemplo: conflicto interior Sed = tendencia / bebida = objeto de satisfacción. Para la tendencia su objeto siempre es bueno, sin embargo es la razón la que puede determinar si el objeto es realmente bueno, bueno en sí. Así, muchas veces deseo beber, pero sé que no debo beber (pues hacerlo me provocaría un mal mayor, a pesar de haber aplacado la sed).

12 Los dos principios rectores del alma Preciso es de nuevo distinguir que en cada uno de nosotros hay dos principios rectores o conductores, que seguimos doquiera que nos guíen: el uno es un apetito innato de placeres, y el otro un modo de pensar adquirido que aspira a lo mejor. A veces tienen ambos en nosotros un mismo sentir, otras, en cambio, están en pugna. En ocasiones es uno el que domina, en otras el otro. Si es ese modo de pensar que guía hacia lo mejor mediante el razonamiento el que detenta la victoria, se da a esta el nombre de templanza. En cambio, si es el apetito que arrastra irracionalmente hacia los placeres lo que en nosotros domina, se aplica a este dominio el nombre de intemperancia (Fedro, 238b)

13 Inclinaciones y tipos humanos Existen diferentes inclinaciones en función de la parte del alma que mande: 1) racional = verdad; 2) pasional = mando; 3) instintiva = ganancia. Existen diferentes tipos humanos en función de las inclinaciones: 1) racional = filosófico; 2) pasional = ambicioso; 3) instintiva = avaro (Cf. Fedón, dónde los tipos humanos no estaban definidos en función de sus inclinaciones).

14 Tipos humanos en el Fedro En el Fedro, Platón nos ofrece una lista de 9 tipos humanos, en función de cuánto conocimiento tengan de la verdad (contemplación del mundo de las Ideas), es decir, de qué tanto gobierne la razón en su vida: –1) amante de la sabiduría o filósofo; 2) rey obediente a las leyes; 3) político o buen administrador; 4) amante de la fatiga corporal o profesor de gimnasia; 5) vida consagrada a la adivinación o a los ritos iniciatorios; 6) vida de poeta; 7) artesano; 8) sofista; 9) tirano (248c-e) Cuando un alma no ha logrado permanecer junto a los dioses, por haber sido arrastrada por la maldad y el olvido, cae entorpecida mezclándose con un cuerpo. Es el triunfo de las partes bajas del alma (el caballo malo) lo que aleja al hombre de la verdad.

15 Tipos humanos en el Fedro Lo importante de esta lista es que la diferencia entre los tipos de vida está marcada por el conocimiento de la verdadera realidad. Vemos, nuevamente, el carácter intelectualista de la ética platónica. Una mejor vida (más justa y feliz) está determinada por un mayor conocimiento.

16 La justicia en el alma Y en realidad la justicia parece ser algo así, pero no en lo que se refiere a la acción exterior del hombre, sino a la interior sobre sí mismo y las cosas que en él hay; cuando este no deja que ninguna de ellas haga lo que es propio de las demás ni se interfiera en las actividades de los otros linajes que en el alma existen, sino, disponiendo rectamente sus asuntos domésticos, se rige y ordena y se hace amigo de sí mismo y pone de acuerdo sus tres elementos exactamente como los tres términos de una armonía, el de la cuerda grave, el de la alta, el de la media y cualquier otro que pueda haber entremedio; (…)

17 La justicia en el alma (…) y después de enlazar todo esto y conseguir de esta variedad su propia unidad, entonces es cuando, bien templado y acordado, se pone a actuar así dispuesto ya en la adquisición de riquezas, ya en el cuidado de su cuerpo, ya en la política, ya en lo que toca a sus contratos privados, y en todo esto juzga y denomina justa y buena la acción que conserve y corrobore ese estado y prudencia al conocimiento que la presida y acción injusta, en cambio, a la que destruya esa disposición de cosas e ignorancia a la opinión que la rija (La República, 443d- 444a)

18 La injusticia Injusticia: desvarío y perturbación de las partes del alma. Surge por la perversidad de estas. Por ello, contrariamente, Sócrates afirma que hacer justicia es disponer los elementos del alma para que actúen justamente. Así, la virtud es cierta salud, belleza y bienestar del alma; el vicio, lo contrario. Además, las buenas prácticas conducen a la virtud, las malas al vicio.

19 (Paréntesis) Ética y política: La polis ideal

20 Del alma a la polis Los tipos humanos determinan las organizaciones políticas, pues el carácter de la polis viene del carácter de sus gobernantes (República, 436a). 5 formas de gobierno. 1 ideal y 4 defectuosas: –1) Polis ideal, 2) Timocracia, 3) Oligarquía, 4) Democracia, 5) Tiranía.

21 Presupuestos platónicos Concepción del cosmos: gran unidad organizada en torno a fines. Unidad = armonía. Multiplicidad = caos. Así, la polis con mayor unidad será la más armónica y con ello la mejor. Lo contrario sucederá con la más variada. Para lograr la unidad es necesario que cada parte cumpla su función específica, es decir, que persiga su fin. De lo contrario habrá caos.

22 Justicia y templanza Definición de justicia: Cada clase debe hacer aquello que le corresponde. Definición de templanza: Cada clase debe aceptar su función y a quienes deben gobernar. Estas definiciones de la virtud se dan en la polis y en el alma. Principio de Isomorfía: alma y polis tiene la misma estructura.

23 Proceso de degeneración Disgregación interna: corrupción del alma. Disgregación externa: corrupción de la polis. Lo fundamental es que la disgregación se da por no atender adecuadamente los deseos, es decir, por no preocuparse de sí mismo, por no educarse. Ambas disgregaciones conducen paulatinamente a una mayor multiplicidad, llegando finalmente al caos total, donde surgen el tirano y la tiranía.

24 Sobre la educación del alma y la contemplación de la verdadera realidad

25 Hacia la educación del alma Una vez caracterizada el alma de esta manera, es necesario empezar a plantear la cuestión de su educación. En el Cármides, Sócrates sostiene que cuando el alma gobierna la vida dirigiendo sus pasiones entonces ha logrado alcanzar el cuidado de sí mismo. Esto le dará salud (cuerpo) y virtud (alma) (156b). ¿Cómo dirigir las pasiones? En el Alcibíades vimos que eso era posible gracias a la contemplación de lo divino. Pero, finalmente, ¿qué es lo divino? ¿cómo lograr que en el alma gobierne la razón? Acá debemos enfrentarnos a la metafísica platónica.

26 Sobre la verdadera realidad En cuanto a ese lugar que hay por encima del cielo, jamás hubo poeta de los de aquí que lo celebrara de una manera digna, ni tampoco lo habrá. Pero, puesto que nos hemos de atrever a decir la verdad, especialmente cuando hablamos de la Verdad, he aquí su condición. Es en dicho lugar donde reside esa realidad carente de color, de forma, impalpable y visible únicamente para el piloto del alma, el entendimiento; esa realidad que es de una manera real, y constituye el objeto del verdadero conocimiento. Y puesto que la mente de la divinidad se alimenta de pensamiento y ciencia pura, como así mismo la de toda alma que se preocupe de recibir el alimento que le es propio, al divisar al cabo del tiempo al Ser, queda contenta, y en la contemplación de la verdad se nutre y disfruta, hasta que el movimiento de rotación la transporta circularmente al mismo punto (…)

27 Sobre la verdadera realidad (…) Y en esta circunvalación contempla a la justicia en sí, contempla a la templanza y contempla al conocimiento, pero no aquel, sujeto a cambios, ni aquél otro que es diferente al versar sobre los distintos objetos que ahora nosotros llamamos seres, sino el conocimiento que versa sobre el Ser que realmente es. Y tras haber contemplado de igual modo las restantes entidades reales y haberse regalado, de nuevo se introduce en el interior del cielo y regresa a casa. Y una vez llegada, el auriga pone los caballos junto al pesebre y les echa como pienso ambrosia, y después les da de beber néctar (Fedro, 247b)


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