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Libertad Jorge Riechmann. 27/01/2014libertad2 La cadena termina aquí El presidente estadounidense Harry Truman tenía un famoso cartel en su escritorio.

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Presentación del tema: "Libertad Jorge Riechmann. 27/01/2014libertad2 La cadena termina aquí El presidente estadounidense Harry Truman tenía un famoso cartel en su escritorio."— Transcripción de la presentación:

1 Libertad Jorge Riechmann

2 27/01/2014libertad2 La cadena termina aquí El presidente estadounidense Harry Truman tenía un famoso cartel en su escritorio del Despacho Oval que decía: La cadena termina aquí (vale decir: en este lugar se asumen las responsabilidades). Ese centro de gravedad narrativo que es el yo es también el lugar donde se asume la responsabilidad. Donde se dice: depende de mí. Me hago cargo de mis actos.

3 Incluso en el adiestramiento de perros (o lobos)… Optar por el método de Koehler es creer firmemente que la esencia de un perro, o de un lobo, no precede a su existencia; es creer que un perro, o un lobo, es consciente de su ser ni más ni menos que un ser humano. Por ello es preciso guardar a perros y lobos cierto respeto y, sobre esa base concederles un derecho moral. Se trata, en palabras de Koehler, del derecho a ser responsables de las consecuencias de sus actos. Mark Rowlands: El filósofo y el lobo, Seix y Barral, Barcelona 2009, p. 55.

4 27/01/2014libertad4 Libertad y responsabilidad Sin libertad –de alguna clase-- no cabe hablar de responsabilidad, ni en general puede existir el ámbito moral. Sin libertad no podríamos distinguir entre mal natural –como un terremoto, un tsunami o el impacto de un gran meteorito– y mal social o moral –como torturar a un cachorrito, violar a una niña o especular con los precios de los alimentos--, distinción que a Tomás de Aquino le parecía de suma importancia…

5 Deber implica poder Deber implica poder en cierto sentido: si los seres humanos no tuvieran cierta capacidad de controlar voluntariamente su comportamiento, no tendría sentido establecer normas. En suma, si eliminamos el lenguaje de la libertad, hemos de olvidarnos del de la responsabilidad (y de prácticas sociales como la de pedir cuentas por las acciones de alguien, o rendir cuentas ante los demás).

6 27/01/2014libertad6 Tres condiciones Con más precisión, son menester al menos las siguientes tres condiciones para que podamos hablar de comportamiento moral: (a) han de existir modos alternativos de acción; (b) el agente ha de poder evaluar los cursos alternativos de acción, vale decir, asignar bondad o maldad moral a tales cursos (sea cual fuere el significado que demos a bueno y malo en una teoría ética particular); (c) el agente ha de ser libre para escoger aquello que juzga bueno. George H. Kieffer, Bioética, Alhambra, Madrid 1983, p. 28.

7 Libertad e identidad humana Además, la libertad que tenemos de influir voluntariamente en nuestra naturaleza y nuestro destino está en el corazón de la identidad humana: ser humano significa, para un gran número de nosotros, tener libre albedrío, ser capaces de elegir lo que hacemos, pensamos y decimos, y también ser capaces de mejorarnos y desarrollarnos como individuos. Kathinka Evers, Neuroética, Katz, Madrid/ Buenos Aires 2010, p /01/2014libertad7

8 27/01/2014libertad8 Isaiah Berlin, contra el determinismo histórico: El determinismo y la responsabilidad son incompatibles. (...) Creo que en la historia hay momentos en que los individuos o los grupos pueden modificar libremente la dirección de las cosas. No todo es predecible. Dentro de límites estrechos, los hombres son agentes libres. Los límites existen, pero dentro de ellos hay espacio para elegir. A menos que haya elección no hay acción humana. Todo es conducta.

9 27/01/2014libertad9 El decisivo uno por ciento Permítame ponerle un ejemplo. Creo que si en 1940 Churchill no hubiera sido primer ministro británico, los nazis podrían haber conquistado Europa (...) Creo que estamos confinados por la naturaleza de las cosas. El arco de elección no es muy grande. Digamos que el uno por ciento. Pero ese uno por ciento puede ser decisivo. Isaiah Berlin en Conversaciones con Isaiah Berlin (por Ramin Jahanbegloo), Arcadia, Barcelona 2009, p

10 Ernst Tugendhat: libertad de acción y libertad de la voluntad El problema real de la libertad de la voluntad, el problema que ha preocupado durante siglos a la tradición filosófica, no ha sido el que se puede ejemplificar con el movimiento de un dedo [libertad de acción: mover un dedo cuando uno quiere hacerlo], sino el problema de la responsabilidad. ¿Cómo hay que entender que nos podamos responsabilizar de nuestros actos y reprochárnoslos recíprocamente, así como también a nosotros mismos? Una tal responsabilización implica que la persona puede controlar lo que ella quiere. (...) Es aquí donde tiene sentido hablar no sólo de libertad de acción, sino de libertad de la voluntad. Tugendhat, Libre albedrío y determinismo, capítulo 2 de Antropología en vez de metafísica, Gedisa, Barcelona 2008, p

11 La pregunta de Schopenhauer: ¿puedo querer lo que quiero? Albert Einstein dijo en cierta ocasión: El ser humano puede hacer lo que quiera, pero no puede querer lo que quiera. Citado en Francisco J. Rubia, El controvertido tema de la libertad, Revista de Occidente 356, enero de 2011, p. 6. Afirmaba así la libertad de acción (que indudablemente existe: el ser humano la comparte con todos los demás mamíferos, p. ej.), pero negaba la libertad de la voluntad. Análogamente Arthur Schopenhauer: El hombre hace siempre lo que quiere y, sin embargo, lo hace necesariamente. Citado por José M. Delgado García, Decidir no es cosa de dos (un ensayo sobre la neurofisiología de la toma de decisiones), Revista de Occidente 356, enero de 2011, p. 20.

12 27/01/2014libertad12 Libertad humana y comportamiento moral La libertad es el presupuesto de la ética de autonomía, quizá de la ética a secas, pero por supuesto no agota la ética. Recordemos la sugerencia de Zygmunt Bauman: la ética trata del compromiso con el otro a lo largo del tiempo. La libertad tiene que ver con el deseo de aumentar nuestra potencia, nuestra capacidad de acción. Cuidar del prójimo, por ejemplo, es otro asunto. Cf. mi reflexión sobre los tres deseos humanos básicos en La habitación de Pascal

13 27/01/2014libertad13 Una cuestión previa: el determinismo Pero ¿cómo pensar la libertad del agente? Si en el mundo todo sucede de acuerdo con una causa ¿hay agentes libres? La existencia de una acción humana libre ha sido negada por ciertas filosofías y concepciones del mundo. A ese punto de vista se le acostumbra a llamar determinismo (y es uno de los temas clásicos de la reflexión filosófica, ética, psicológica, sociológica...).

14 ¿La libertad humana: una forma de autoengaño? El psicólogo estadounidense John G. Sobris plantea que la ilusión de un yo espiritual como algo distinto al no-yo material se crea por lo que podría llamarse el efecto del observador. Dadas suficiente complejidad e inteligencia, un aparato que observa o registra puede concluir que es sustancialmente distinto de lo que observa o registra. Francisco J. Rubia, El controvertido tema de la libertad, Revista de Occidente 356, enero de 2011, p. 7.

15 ¿La libertad humana: una mentira piadosa? El profesor Saul Smilansky sugiere que debemos fomentar la ilusión de la voluntad libre y la responsabilidad moral. Supongo que eso es algo similar a lo que la dama victoriana expresó sobre la teoría de la evolución de Darwin: Esperemos que no sea cierta, pero si lo es esperemos que no se corra la voz. Francisco J. Rubia, El controvertido tema de la libertad, Revista de Occidente 356, enero de 2011, p. 17.

16 Si todo fuera ilusión (por ser neuronal), ¡nada lo sería! Observemos de pasada lo siguiente: que la forma o el contenido de una experiencia sea una construcción del cerebro no torna irreal, ilusoria o errónea tal experiencia. Podrá ser una experiencia ilusoria (pensemos por ejemplo en alucinaciones o espejismos) pero por otras razones, no simplemente por ser una construcción neuronal. Pues si se adopta esta manera de pensar, se vuelve imposible mantener una distinción entre la ilusión y la realidad, porque todo lo que pensamos, sentimos o imaginamos es neuronal y resulta de un programa biológico modelado por la evolución: así, la totalidad del mundo de nuestra experiencia se volvería ilusoria. Kathinka Evers, Neuroética, Katz, Madrid/ Buenos Aires 2010, p /01/2014libertad16

17 Así, la causalidad neuronal no puede ser la marca de la ilusión, a menos que todo cuanto experimentamos (y podamos experimentar) sea ilusión…en cuyo caso el concepto de ilusión se torna vacío (no podríamos distinguir ilusión y realidad). Para ser útil, la distinción entre ilusión y realidad debe hacer referencia al mundo fenoménico, es decir al mundo tal como lo experimentamos y, en el seno de este ámbito, debe designar una diferencia entre las construcciones del cerebro que son ilusorias y aquellas que son verídicas. (…) De esto resulta que incluso si el libre albedrío es una construcción neuronal, no por ese motivo es una ilusión. Kathinka Evers, Neuroética, Katz, Madrid/ Buenos Aires 2010, p /01/2014libertad17

18 El problema neuroético del libre albedrío… …consiste en explicar cómo la concepción socialmente crucial según la cual los seres humanos son individuos libres y responsables puede ser articulada con las concepciones neurocientíficas que tenemos de nosotros mismos y nuestro comportamiento. Cabe preguntarse si es razonable creer en el libre albedrío cuando aquello que experimentamos como una elección libre es el resultado de interacciones electroquímicas en el cerebro y una suerte de programa biológico para la toma de decisiones modelado por la evolución. Por otro lado, las ideas de libre albedrío y de responsabilidad personal funcionan como fundamentos sociales. El libre albedrío es igualmente una característica básica de la experiencia humana, una estructura neuronal fundamental, como el espacio, el tiempo y la causalidad. Kathinka Evers, Neuroética, Katz, Madrid/ Buenos Aires 2010, p. 16. Cf. también p /01/2014libertad18

19 27/01/2014libertad19 Determinismo físico-natural Determinismos ha habido de muchas clases, desde el más tradicional de inspiración teológica (estaríamos determinados por el Destino o por los Dioses) hasta otros más recientes basados p. ej. en ciertas interpretaciones mecanicistas (o en clave hegeliana) de la obra de Marx; o en la genética; o en los condicionamientos ambientales; o en el inconsciente psíquico... El determinismo físico-natural consiste en la tesis de que en cada momento dado hay exactamente un único futuro físicamente posible. Peter van Inwagen, An Essay on Free Will, Clarendon Press, Oxford 1983, p. 3.

20 27/01/2014libertad20 El determinismo mecanicista de Laplace El físico y matemático francés Pierre-Simon Laplace ofreció una imagen sencilla, vívida y perdurable del determinismo: Si hubiera un intelecto que en cualquier momento dado conociera todas las fuerzas que animan la naturaleza y las posiciones respectivas de los seres que la integran, y fuera lo bastante vasto como para someter todos sus datos a análisis, podría condensar en una sencilla fórmula el movimiento tanto de los principales cuerpos del universo como el de sus átomos más pequeños; para un intelecto así no podría haber nada incierto; y el futuro estaría tan presente ante sus ojos como el pasado (Laplace, 1814).

21 27/01/2014libertad21 El demonio de Laplace Este intelecto omnisciente suele conocerse como el demonio de Laplace. Una parte de nuestro temor al determinismo ¿no surge de ponernos imaginariamente en el lugar de ese hipotético demonio? Pero se trata de un intelecto infinito y exterior al universo; mientras que nosotros somos seres finitos dentro del universo, de manera que en realidad nunca podríamos estar en su lugar. Dicho de otra forma, cada usuario finito de información tiene un horizonte epistémico: no lo sabe todo del mundo que habita. Esa ignorancia insuperable garantiza que tengamos un futuro subjetivamente abierto. Lo cual no está mal…

22 Determinismo no significa predecibilidad En el mundo de Newton y Laplace, determinismo significaba predecibilidad. Pero en el siglo XX hemos visto el error de esa concepción: determinismo no significa predecibilidad (cf. toda nuestra reflexión a partir de las dificultades de predicción del tiempo meteorológico en el ppt sobre azar y contingencia).

23 27/01/2014libertad23 Los demonios laplacianos no pueden existir Y por añadidura, sabemos --desde mediados del siglo XIX- - que el ideal laplaciano de conocimiento absoluto de la realidad es inaccesible. La termodinámica de Carnot y Boltzmann sólo puede ser estadística: no puede predecirse el devenir de una partícula precisa; sí que puede calcularse el devenir de un conjunto lo bastante numeroso de partículas... Luego, en el primer tercio del siglo XX, la física cuántica sistematizó este recurso al razonamiento probabilista. Cf. Albert Jacquard, Éste es el tiempo del mundo finito, Acento, Madrid 1994, p. 47 y ss.

24 27/01/2014libertad24 En el mundo micro (o más bien nano) de la física cuántica... En el singular mundo de los cuantos hay hechos incausados, acontecimientos microfísicos que pasan porque sí. Un sistema puede hallarse en el mismo estado que otro, y sin embargo en uno de ellos producirse determinado suceso cuántico, y en el otro no. La física cuántica les asigna una probabilidad; pero no puede determinar --a partir de las condiciones existentes en un momento dado-- si tal suceso se producirá o no en un futuro inmediato. Por tanto, el determinismo físico-natural no funciona en ese nivel cuántico de la realidad.

25 27/01/2014libertad25 Pero esto no mejora la situación para el agente moral Ahora bien: esto introduce ciertamente un elemento de azar en el mundo, pero --como observa Simon Blackburn-- no un elemento de control consciente por parte de ningún agente, ni de responsabilidad. Pensemos en el sistema neurofisiológico formado por nuestro cerebro y nuestro cuerpo. Todo sucede de acuerdo con una causa. Si a un nivel microfísico se producen a veces cambios al azar, difícilmente se nos puede considerar responsables de los cambios que se hayan producido a consecuencia de ellos.

26 27/01/2014libertad26 El dilema del determinismo No podemos controlar los saltos de los electrones. (...) Introducir el accidente en nuestro cerebro no nos convierte en responsables. El indeterminismo físico convierte la responsabilidad y la ética de la culpa en algo todavía más escurridizo. Es lo que se conoce como el dilema del determinismo. Si el determinismo se sostiene, perdemos nuestra libertad y responsabilidad. Si no se sostiene, ya que algunos sucesos pasan porque sí, perdemos igualmente nuestra libertad y nuestra responsabilidad. El azar es tan ciego como la necesidad. Simon Blackburn, Pensar, Paidos, Barcelona 2001, p. 94.

27 27/01/2014libertad27 El miedo al determinismo La pregunta entonces es: ¿hay libertad humana, más allá del azar y la necesidad? El gran temor: si el mundo es como la ciencia moderna nos dice que es, ¿no hay lugar en él para nuestros empeños y aspiraciones, para la libertad humana? Quizá –por lo que vamos viendo y vamos a ver-- se trate de un temor infundado.

28 27/01/2014libertad28 El miedo a la libertad Los filósofos como Immanuel Kant o Isaiah Berlin cifrando en la facultad de tomar decisiones libres la esencia de lo humano......y nuestra pasión por desprendernos del fardo de la libertad. Un artículo de prensa: Desde su nacimiento oficial, hace más de una década, Internet ha facilitado la vida de mucha gente. Ha simplificado la comunicación interpersonal. Ha acumulado, organizado y distribuido una ingente cantidad de información. Ha cambiado hábitos de compra, viaje y lectura. Ahora, por fin, puede incluso evitar el tener que pensar y tomar decisiones.

29 27/01/2014libertad29 Hunch.com Para aquellas personas para las que decidirse es una tortura, para los que nunca saben cuál será la mejor opción, para todos los dubitativos del mundo: ha llegado Hunch.com, una página web que toma las decisiones por el internauta. Con menos de diez preguntas, puede ayudar en miles de situaciones críticas en la vida como qué carrera estudiar, qué comer para cenar o a qué país mudarse. En su base de datos hay decisiones sobre asuntos. Hunch funciona con una serie de algoritmos que seleccionan preguntas que llevan a las respuestas más acertadas; otros que seleccionan las respuestas sobre la base de lo que el sistema ya conoce, y una última clase que determina qué nivel y qué tipo de gustos deberían condicionar cada resultado a partir de la información que el usuario le da al sitio web, explica la creadora de este sitio, Caterina Fake, fundadora del sitio de alojamiento fotográfico Flickr, en un correo electrónico. David Alandete, Internet para indecisos. Una 'web' estadounidense resuelve a los usuarios todo tipo de dilemas cotidianos, El País, 29 de junio de 2009.

30 27/01/2014libertad30 Epicuro, crítico de quienes dimiten de la libertad humana El tema sartreano de la mauvaise foi (mala fe) está formulado nítidamente, hace más de años, por Epicuro. En el libro XXV de Sobre la naturaleza –magna obra recuperada parcialmente a partir de los restos carbonizados de los papiros hallados en la biblioteca de Filodemo de Herculano el filósofo ateniense, materialista pero no determinista, critica el determinismo mecanicista de Demócrito (su mala fe que dimite de la libertad humana): Los primeros hombres en dar adecuadamente cuenta de las causas (...), aunque en muchas cuestiones aliviaron grandes problemas, hicieron la vista gorda sobre sí mismos con el fin de achacarle todo a la necesidad y al accidente. Citado por John Bellamy Foster, La ecología de Marx. Materialismo y naturaleza, Libros de El Viejo Topo, Barcelona 2004, p. 97.

31 27/01/2014libertad31 Tocqueville, análogamente La providencia no ha creado al género humano ni enteramente independiente ni del todo esclavo. Traza, es verdad, alrededor de cada hombre un círculo fatal del que no puede salir, pero dentro de esos vastos límites es poderoso y libre, y lo mismo sucede con los pueblos. La democracia en América, II, Aguilar, Madrid 1989, p. 392.

32 27/01/2014libertad32 Pero ¿de verdad es tan terrible la causalidad físico-natural? Esperanza en que las leyes de la naturaleza no sean deterministas, desde Epicuro hasta hoy. El problema es que la solución de Epicuro (el clinamen de los átomos, vale decir: su desviación azarosa) no nos sirve de mucho... (Por cierto que el poeta argentino Roberto Juarroz nos proporciona una hermosa interpretación contemporánea del tema del clinamen: Hay que caer y no se puede elegir donde./ Pero hay cierta forma del viento en los cabellos,/ cierta pausa del golpe,/ cierta esquina del brazo,/ que podemos torcer mientras caemos.)

33 Una actualización de la estrategia epicúrea: apelar al indeterminismo cuántico. Como ya antes observamos, tampoco lleva lejos: ¿cómo relacionar el indeterminismo a escala subatómica con el ejercicio de la libertad humana? Pero ¿son tan terribles las leyes de la naturaleza para la libertad y la responsabilidad humanas? ¿De verdad eliminaría la causalidad el espacio de la libertad y la responsabilidad humana?

34 27/01/2014libertad34 Naturalismo en filosofía y epistemología El naturalismo es la idea de que las investigaciones filosóficas no son superiores ni previas a las investigaciones de las ciencias naturales (y sociales), sino que van asociadas a dichos proyectos. El trabajo de los filósofos es más bien clarificar y tratar de unificar las perspectivas contrapuestas en una visión unificada del universo. Ha de producirse constantemente una crítica recíproca, bien informada y constructiva, entre ciencia y filosofía. Cf. Daniel C. Dennett, La evolución de la libertad, Paidos, Barcelona 2004, p. 30. Ésta era también la perspectiva de Manuel Sacristán... Mi propia perspectiva –dicho sea de paso--: naturalista, sistémica y evolucionista.

35 27/01/2014libertad35 Compatibilismo En algunos pensadores contemporáneos, que son naturalistas filosóficos, se defiende el compatibilismo: la idea de que la libertad humana y la causalidad físico- natural son compatibles (quizá porque se trata, por decirlo así, de diferentes niveles de descripción de los mismos fenómenos). Cf. el excelente libro de Daniel C. Dennett, La evolución de la libertad, Paidos, Barcelona El naturalismo no es ningún enemigo de la libertad; ofrece una explicación positiva de la libertad que da mejor respuesta a sus puntos oscuros que aquellas explicaciones que tratan de protegerla de las garras de la ciencia con una oscura y miedosa metafísica (en la acertada frase de P.F. Strawson). Dennett, op. cit., p. 31.

36 27/01/2014libertad36 A la inversa, a quienes creen que la libertad y la causalidad son incompatibles podemos llamarles incompatibilistas. Para el compatibilista, el agente moral está perfectamente ubicado dentro del orden causal de la naturaleza. Su libertad consiste en que sus acciones dependen de sus propios procesos cognitivos y volitivos. Depende de mí, dice Tugendhat: luego volveremos sobre ello.

37 27/01/2014libertad37 ¿Un fantasma dentro de la máquina? No se trata de un agente espiritual (a veces se emplea la imagen de ghost in the machine, un fantasma dentro de la máquina: la propuso inicialmente Gilbert Ryle) que estaría fuera del orden causal de la naturaleza y --misteriosamente-- sería sin embargo capaz de actuar sobre el mismo (control con intervención externa); para el compatibilista se da un control interno. Cf. el modelo del termostato. O la imagen de Tugendhat:

38 El nudo en la cuerda En vez de la corriente causal soy yo quien es responsabilizado, puesto que yo he intervenido en la corriente causal cuando he suspendido los motivos inmediatos hacia un fin, o los podría haber suspendido. Por otro lado parece plausible ver este acto de suspensión como a su vez condicionado causalmente. Se puede aclarar esto con la imagen de una cuerda donde está insertado un nudo. La cuerda representa la corriente de causalidad. Por medio del nudo, que representa la acción yoica, la causalidad es de hecho interceptada y sustituida por mi actividad, y sin embargo también el nudo es de cuerda. Ernst Tugendhat, Libre albedrío y determinismo, capítulo 2 de Antropología en vez de metafísica, Gedisa, Barcelona 2008, p. 48.

39 27/01/2014libertad39 Control desde dentro de la naturaleza Estamos implicados en el orden causal. Somos parte de la cadena que va desde el pasado al futuro. Y éste es el origen de nuestra responsabilidad. Podemos llamar a esta concepción control dentro del control o control desde dentro de la naturaleza. Cuando ejercemos este control interno, defiende el compatibilista, somos responsables de ciertos sucesos. Blackburn, op. cit., p Sobre esta importante cuestión véase Antonio Damasio, El sí mismo y la cuestíón del control, en Y el cerebro creó al hombre, Destino, Barcelona 2010, p

40 27/01/2014libertad40 El juego de la vida Nuestra manera de pensar el determinismo y la causalidad se ve distorsionada por ilusiones que pueden disiparse con la ayuda de un modelo de la vida simplificado, donde pueden evolucionar entidades sencillas capaces de evitar el daño y reproducirse a sí mismas. Se trata del juego de la vida del matemático John Horton Conway. Cf. Se demuestra que el vínculo tradicional entre determinismo e inevitabilidad es un error: el concepto de inevitabilidad corresponde al nivel del diseño, no al nivel físico. Cf. Dennett, op. cit., cap. 2.

41 27/01/2014libertad41 El determinismo no implica la inevitabilidad En ese modelo determinista tan simple, emergen formas a veces sorprendentemente parecidas a un agente. Algunos tipos de daño pueden evitarse... si hay avisos previos. El determinismo no implica la inevitabilidad. Lo inevitable no depende de si reina o no el determinismo, sino de si se pueden o no tomar medidas --basadas en información que quepa obtener a tiempo-- para evitar el daño. Esto debería bastar para romper el vínculo tradicional entre determinismo y falta de esperanza. La distinción entre ser un ente con un futuro abierto y ser un ente con un futuro cerrado es independiente del determinismo.

42 27/01/2014libertad42 Servomecanismos Pensemos en cualquier servomecanismo de los que estudia la cibernética. Ya desde la segunda mitad del siglo XIX los ingenieros inventaron máquinas capaces de regular su actividad por sí mismas; llamamos servomecanismos a estas máquinas. Se trata de dispositivos capaces de captar información del medio, de modificar sus estados en función de las circunstancias, y de regular su actividad de cara a la consecución de una meta. Ejemplos: un torpedo autoguiado que persigue a un barco que trata de zafarse; el sistema formado por un termostato y una fuente de calor.

43 27/01/2014libertad43 Causalidad circular A partir de 1948 Norbert Wiener, el fundador de la cibernética, mostró que las categorías mecanicistas tradicionales --en particular, la causalidad lineal-- no servían para entender el comportamiento de estos sistemas. Los servomecanismos muestran un comportamiento teleológico y una estructura causal circular.

44 27/01/2014libertad44 No es cierto que en mundo determinista no haya verdaderas opciones Tanto en nuestras reflexiones cotidianas sobre lo que vamos a hacer a continuación como en nuestro pensamiento científico más riguroso en relación con las causas de los fenómenos, empleamos conceptos de necesidad, posibilidad y causalidad que son rigurosamente neutrales respecto de la cuestión de si la verdad está del lado del determinismo o del indeterminismo. Dennett, op. cit., p. 84. No hay paradoja en observar que ciertos fenómenos están predeterminados para ser caóticos e impredecibles.

45 27/01/2014libertad45 Recapitulemos: tres perspectivas: (A) Determinismo. Todo está causalmente determinado; no cabe hablar de acciones libres ni de seres libres (Laplace). (B) Incompatibilismo. Son excluyentes causalidad y libertad (Kant). El problema aquí: ¿cómo se articulan el ser humano nouménico y el ser humano fenoménico? (C ) Compatibilismo. No hay contradicción entre determinación causal y libertad. Hubiera podido actuar de otro modo, si realmente lo hubiera querido (los estoicos, Hume, Spinoza, John Stuart Mill…). Ésta es también la posición que se defiende aquí.

46 27/01/2014libertad46 El principio (revisado) del compatibilismo según Blackburn Un agente ha actuado libremente si hubiera podido actuar de otro modo en sentido propio. Esto significa que hubiera actuado de otro modo si hubiera tomado una decisión diferente; y que, en caso de hallarse bajo la influencia de otros pensamientos o consideraciones verdaderos y asequibles, habría tomado una decisión diferente. Son pensamientos y consideraciones verdaderos y asequibles para el agente aquellos que representan adecuadamente la situación en que se encuentra y que sería razonable esperar que tomara en consideración. Blackburn, Pensar, op. cit., p. 111.

47 27/01/2014libertad47 La libertad como efecto de la complejidad Desde cierta perspectiva, la libertad aparece como un efecto de complejidad. A partir de cierto nivel de complejidad, ya sea el mundo determinista o no, hemos de pasar a la perspectiva intencional: conceptualizamos a los hacedores como agentes racionales o sistemas intencionales. Esto quiere decir, simplemente, que sacan las conclusiones adecuadas sobre lo que deben hacer a partir de la información de la que disponen, y en función de aquello que quieren.

48 27/01/2014libertad48 El todo puede ser más libre que las partes (Dennett, op. cit., p. 65) La libertad como propiedad emergente, en clave sistémica - -vinculada con la aparición del lenguaje y la cultura humana. El surgimiento del lenguaje y la cultura tiene un efecto revolucionario. Mientras que todos los demás seres vivos están diseñados por el relojero ciego de la evolución para evaluar todas las opciones en relación con el summum bonum del éxito reproductivo, los seres humanos podemos sustituir ese objetivo por cientos de otros con la misma facilidad con que el camaleón cambia de color (Daniel C. Dennett). Surgen así mentes abiertas en cuanto a fines y medios, en un sentido que no es aplicable a ningún otro animal.

49 Las bolas de billar, los perros y los monjes trapenses Desde este punto de vista, decir la libertad no existe, todo está determinado causalmente supone un error categorial análogo a decir: las bolas de billar son como perros, o: los perros son como monjes trapenses. Pues causalidad no significa lo mismo en el nivel de las bolas de billar, los perros y los monjes trapenses (como consecuencia de la estructura sistémica de la realidad y de las propiedades emergentes en niveles de realidad cada vez más complejos).

50 Por no mencionar más que propiedades obvias: los perros tienen libertad de acción, las bolas de billar no la tienen; los monjes trapenses tienen metapreferencias, los perros --muy probablemente-- no. Harry Frankfurt sostiene que lo distintivo de una persona es la capacidad para realizar una evaluación autorreflexiva, que se manifiesta a través de la formación de deseos (o preferencias) de segundo orden, es decir, aquellos deseos que tienen por objeto un deseo de primer orden.

51 Preferencias de segundo orden (o metapreferencias) Un deseo de primer orden tendría por objeto simplemente una cosa o una actividad, como por ejemplo desear comer postres con crema, mientras que un deseo de segundo orden tendría por objeto un deseo de primer orden, por ejemplo, desear no desear comidas con alto contenido calórico. Para Frankfurt lo distintivo de un sujeto autónomo es la capacidad de autorreflexión manifiesta en la posibilidad de formación de metapreferencias o preferencias de segundo orden. Véase Harry Frankfurt, La importancia de lo que nos preocupa, Katz, Buenos Aires, 2006, pp

52 Aristóteles: querer sensual y un querer racional En realidad esto no es nada novedoso: ya Aristóteles distinguió entre un querer sensual y un querer racional. El querer sensual es el querer simple, un querer que es simplemente un hecho de la conciencia. El querer racional es el querer deliberativo, reflexivo. Cuando deliberamos preguntamos por razones. Esta capacidad de deliberación es vista por Aristóteles como lo que distingue a los seres humanos de los animales. Al mismo tiempo Aristóteles vincula esta capacidad con el hecho de tener conciencia del tiempo... Ernst Tugendhat, Libre albedrío y determinismo, capítulo 2 de Antropología en vez de metafísica, Gedisa, Barcelona 2008, p. 40.

53 Enkráteia Para el Estagirita, la libertad/ autonomía vendría a ser sobre todo el dominio de sí mismo, de las emociones, los apetitos, los instintos. La palabra griega clave es enkráteia (autonomía como dominio sobre sí mismo).

54 Locke: autocontrol Para John Locke el concepto central en este fenómeno [del querer reflexivo] es la capacidad de suspender un deseo. Es obvio que la deliberación sólo puede ser efectiva si la persona tiene la capacidad de suspender sus deseos inmediatos. (...) Reprocharle algo a alguien sólo tiene sentido si se puede presuponer que tiene esta capacidad de autocontrol. Ernst Tugendhat, Libre albedrío y determinismo, capítulo 2 de Antropología en vez de metafísica, Gedisa, Barcelona 2008, p. 41.

55 Grados de libertad Cualquier organismo tiene diversas opciones de acción. Para sistemas nerviosos y cerebros más complejos, más capacidades de acción y elección: más grados de libertad. (Los humanos más que los grandes simios, éstos más que los felinos, éstos más que los anfibios, y así sucesivamente.)

56 Fatalismo y sofisma perezoso Supongo que este concepto de grados de libertad diferencia al determinismo del fatalismo. El fatalista no ve posibilidad de cambiar el curso de los acontecimientos. El determinista sabe que este curso puede cambiarse gracias a ciertas circunstancias [que influirán sobre su conducta]. En neurociencia se conoce la posibilidad de que el medio ambiente puede modificar las conexiones entre las células nerviosas, lo que implica la importancia de la educación. El fatalista, por ejemplo, considera inútil la intervención de un médico en caso de enfermedad, lo que se ha denominado sofisma perezoso. Es evidente que ante la enfermedad podemos hacer algo. Francisco J. Rubia, El controvertido tema de la libertad, Revista de Occidente 356, enero de 2011, p. 10.

57 27/01/2014libertad57 Libertad real Así, según esta perspectiva sistémica sobre la libertad como propiedad emergente, la libertad es real, pero no se trata de una condición previamente dada de nuestra existencia, como por ejemplo la ley de la gravedad. Es una creación evolutiva de la actividad humana y las creencias humanas; y es tan real como las demás creaciones humanas, como la música o el dinero.

58 27/01/2014libertad58 Un producto relativamente reciente de las interacciones humanas Es función de (a) la autoconciencia que se descubre libre; (b) las trabas externas con que topa el agente; (c ) los recursos para la acción. Luego volveré sobre esto, al discutir el par de conceptos libertad negativa/ libertad positiva. La libertad humana no es una condición estable y ahistórica, sino un producto reciente de las interacciones humanas. Vamos ganando –o no– sucesivos grados de libertad. Es frágil, no se halla garantizada necesariamente en el futuro.

59 27/01/2014libertad59 Falacia de las alternativas Blackburn: Las alternativas se plantean como si agotaran todas las posibilidades: o bien tenemos un espíritu libre, que flota felizmente más allá del orden natural, o una máquina predeterminada como un autobús, o incluso un tranvía. Plantear de forma errónea las alternativas es una conocida falacia (...). Lo que denigra la naturaleza humana no es la filosofía compatibilista, sino este modo de formular las alternativas.

60 27/01/2014libertad60 ¿Un tubo vacío hinchado por una mente? Este planteamiento supone que la naturaleza es algo tan horrible que se requiere un momento mágico, una chispa divina surgida del fantasma de la máquina, para que muestre sus colores. Sólo puede haber máquinas (zombis) o espíritus. Pero es esta concepción la que denigra la naturaleza, incluida la naturaleza humana. Deberíamos aprender a pensar como Wittgenstein cuando escribía: Resulta humillante tener que aparecer como un tubo vacío, simplemente hinchado por una mente.

61 27/01/2014libertad61 Flexibilidad cognitiva y conductual La palabra clave que hay que tener en cuenta es flexibilidad. (...) Resulta imposible determinar a priori lo flexible que puede ser el comportamiento humano [¡o el de los animales no humanos, añadimos nosotros! J.R.]. (...) Nuestra capacidad de percibir cosas, de considerar las alternativas posibles, de evaluarlas, y finalmente nuestras pautas de comportamiento, podrían haber sido altamente inflexibles. Pero la evidencia sugiere que se da el caso contrario... Simon Blackburn, Pensar, Paidos, Barcelona 2001, p

62 27/01/2014libertad62 Qué podemos cambiar En definitiva, el problema metafísico del libre albedrío exento de cualquier determinación quizá tenga algo de cortina de humo. Los actos humanos --los actos de amor y genio, así como los crímenes y los pecados-- están simplemente demasiado lejos de los movimientos de los átomos, sean aleatorios o no, como para que podamos descubrir la manera de integrarlos en un único esquema coherente (Dennett, op. cit., p. 341). El compatibilismo es coherente; y la cuestión más importante no es el determinismo (sea genético o del entorno, o ambos a la vez, o de alguna otra clase); la cuestión es qué podemos cambiar, sea o no determinista el mundo.

63 27/01/2014libertad63 Una creencia superficial... pues la práctica la desmiente John Austin le dijo en cierta ocasión a Isaiah Berlin: Todos hablan acerca del determinismo y dicen creer en él. Yo nunca he encontrado a un determinista en mi vida, quiero decir, un hombre que realmente crea en el determinismo como usted y yo creemos que todos los hombres son mortales. Citado en Berlin, Contra la corriente, FCE-España, Madrid 2000, p. 22. El determinismo debe de ser una creencia bastante superficial, puesto que la vida práctica y la conducta real lo desmienten siempre.

64 27/01/2014libertad64 Lo malo del determinismo Lo malo del determinismo: si la violada no tiene libertad ninguna, tampoco la tiene el violador. Si no la tiene el jornalero, tampoco el terrateniente. Si no tiene la niña palestina asesinada, tampoco el soldado israelí que aprieta el gatillo…. Para el determinista (¡y aún más para el fatalista!) desaparece la posibilidad de exigir responsabilidades.

65 Así, en 2004, un grupo de once neurocientíficos alemanes publicaron un manifiesto alegando que las neurociencias habían refutado la tesis de que el ser humano actúa de forma libre y voluntaria, lo cual obligaba a revisar --y quizá abandonar-- la atribución de responsabilidad penal por la comisión de delitos, y minaba toda la concepción retributiva del Derecho penal... Das Manifest. Elf führende Neurowissenschaftler über Gegenwart und Zukunft der Hirnforschung, en la revista Gehirn & Geist 6/ Véase Mercedes Pérez Manzano, Fundamento y fines del Derecho penal. Una revisión a la luz de las aportaciones de la neurociencia, Revista de Occidente 356, enero de 2011, p. 41 y ss.

66 27/01/2014libertad66 Insisto: la libertad de acción depende de las trabas que pesan sobre los movimientos del agente, y de los recursos con que se cuente para la acción. (Con ello llegamos a la distinción libertad negativa/ libertad positiva). Pero con ello permanecemos en la discusión sobre libertad práctica –no la libertad metafísica.

67 27/01/2014libertad67 Compatibilismo en la práctica Viene al caso la luminosa anécdota transmitida por Diógenes Laercio. Una vez un filósofo estoico, al volver a su casa, encuentra a un esclavo (asistente habitual a sus lecciones) que pretende robarle. El astuto esclavo le dice: si –como enseña tu filosofía todo es absolutamente necesario, entonces estaba escrito en mi destino que yo debía robarte. El filósofo, sin alterarse, va a buscar un palo y la emprende a garrotazos con el asaltante, replicándole: ¡pero también esto estaba escrito en el destino!

68 27/01/2014libertad68 Libre albedrío metafísico/ voluntad libre/ libertad de acción En cualquier caso debemos distinguir entre (1) el libre albedrío metafísico (la idea de una voluntad no sometida a ninguna ley, incondicionada: the ghost in the machine); (2) la voluntad libre (en el sentido de que ejerce control sobre sus acciones); y (3) la libertad de acción (quiero mover el dedo, y lo muevo). La compulsión se opone a la libre voluntad; la coerción a la libertad de acción. Podemos agregar (2)+(3) en la libertad práctica, compatible con las determinaciones causales del mundo (posición compatibilista). Ya David Hume consideraba al libre albedrío (1) como metafísico e indemostrable (equivaldría a un milagro de no-causalidad).

69 27/01/2014libertad69 La definición de Hume La libertad de acción la definía Hume del siguiente modo:el poder de actuar o de no actuar de acuerdo a determinaciones de la voluntad; es decir, que si decidimos quedarnos quietos, podemos hacerlo, y si decidimos movernos, también podemos hacerlo. Ahora bien, se admite universalmente que esta hipotética libertad pertenece a todo el que no es prisionero y encadenado. Aquí, pues, no cabe discutir. Hume, Investigaciones sobre el conocimiento humano, Alianza, Madrid 1981, p Creo que vale la pena centrarse en la libertad práctica, que es la más interesante para la filosofía práctica (y no preocuparse tanto por el libre albedrío metafísico).

70 Causalidad como prerrequisito para la libertad Hume también sugirió que la causalidad es un prerrequisito para la libertad humana, pues una ausencia total de causas haría completamente aleatoria nuestra conducta: resultaría imposible dirigirla, controlarla, predecirla o explicarla. Entonces nuestras acciones no podrían ser intencionales ni voluntarias: ni, por tanto, libres en ese sentido. Véase el Tratado de la naturaleza humana, libro II, parte III, sección II. Vale la pena observar que este argumento de Hume es válido tanto en un cosmos determinista como no determinista. 27/01/2014libertad70

71 27/01/2014libertad71 Control del agente sobre su acción Pensemos la libertad del agente no como incondicionamiento (que pondría fuera de juego la red de causas y efectos en que consiste la naturaleza), sino como control sobre su acción. Véase Antonio Damasio, El sí mismo y la cuestíón del control, en Y el cerebro creó al hombre, Destino, Barcelona 2010, p Tiene sentido decir que una acción es libre siempre que no se realice en condiciones de coerción o ignorancia, y esto con independencia de que nos hallemos en un cosmos determinista o indeterminista. Intuición que se remonta nada menos que a Aristóteles. Véase la Ética a Nicómaco, 1110a.

72 27/01/2014libertad72 Acción libre (voluntaria) en sentido práctico, no metafísico La definición de acción libre puede precisarse aún más, de la siguiente manera. Llamaremos acción libre a una acción que no se realiza en condiciones de coerción ni de ignorancia. Llamaremos ignorancia al desconocimiento de alguna de las circunstancias que afectan cualitativamente a las decisiones y acciones del agente.

73 27/01/2014libertad73 Llamaremos condiciones de coerción a una situación objetiva (vale decir independiente de la conciencia del agente) tal que (a) una voluntad humana (personal o colectiva) distinta de la del agente intenta imponerse a la voluntad del agente; (b) la antedicha voluntad ajena dispone de un poder (personal o colectivo-social) capaz de forzar la sumisión del agente so pena de que su vida se vea dañada; y (c) si no se diesen las dos condiciones anteriores, la acción del agente sería cualitativamente distinta. Una meditación que lleva lejos en esta dirección se hallará en Steven Lukes: El poder: un enfoque radical, Siglo XXI, Madrid 1985 (original inglés de 1974).

74 Si la ignorancia condiciona la posibilidad de la acción libre… El conocimiento ayuda a vivir mejor, y que esto es cierto incluso si resulta que de él se deriven incomodidades (imaginemos un caso de indagación de la verdad que moleste, a nosotros o a otras personas) (…). Al hacernos más libres, por contribuir a que seamos muy conscientes de las decisiones que tomamos, el conocimiento tiene una dimensión moral insoslayable. 27/01/2014libertad74

75 …entonces el conocimiento tiene una dimensión moral De ahí que aquellas posiciones filosóficas que desconfían de la facultad del hombre para conocer, tengan como subproducto una ética deforme basada en el voluntarismo o bien en principios categóricos que exigen obediencia ciega. Una conducta que no esté sustentada en el conocimiento conduce a la sinrazón o al fanatismo, dos secuelas que suelen ir la mano. Por lo mismo, cabe sostener que una idea lo más clara posible sobre la realidad en la que nos movemos tiene la virtud de hacernos mejores en las más amplia acepción valorativa de esta expresión. Ulises Granda, El árbol del conocimiento. Origen de la irracionalidad actual, Eds. Flavia, Madrid 2010, introducción. 27/01/2014libertad75

76 Dos clases de deber Deber moral: p. ej. evitar el daño evitable, proteger a los indefensos… Deber epistémico: deber de someter las creencias de uno al examen crítico pertinente: analizar si están justificadas por las pruebas disponibles e intentar al menos determinar si existen o no pruebas en contra. Mark Rowlands, El filósofo y el lobo, Seix Barral, Barcelona 2009, p. 120.

77 27/01/2014libertad77 Autonomía De un agente moral que actúa libremente en tales condiciones –sin coerción ni ignorancia-- podemos decir que posee autonomía. Con ello se afirma también que el problema del libre albedrío --la libertad metafísica, la posibilidad de que las intenciones y deseos del agente estuviesen determinados sin resquicio por factores causales independientes de sus deliberaciones y elecciones--, que tantos quebraderos de cabeza ha dado a los filósofos durante siglos, en realidad no nos interesa demasiado.

78 27/01/2014libertad78 Pues incluso si nuestra voluntad estuviese determinada de alguna forma fuerte en este sentido, todavía sería pertinente la distinción entre agentes que actúan en condiciones de compulsión e ignorancia, y los que no. Ésta autonomía práctica, en definitiva, es la que más nos importa en ciencias sociales y en filosofía práctica (moral y política).

79 Depende de mí Recordemos nuestra insistencia inicial en las condiciones de responsabilidad. El problema de la libertad práctica es el mismo de la responsabilidad: la existencia (o no) de un querer reflexivo que pueda decir depende de mí. La conciencia de que yo puedo actuar de otra manera es siempre una conciencia de poder mejor, y es un yo puedo en el sentido de que depende de mí, de mi esfuerzo, si lo voy a hacer mejor o no. Ernst Tugendhat, Libre albedrío y determinismo, capítulo 2 de Antropología en vez de metafísica, Gedisa, Barcelona 2008, p. 48.

80 27/01/2014libertad80 Escribir la propia vida con las decisiones Una persona es alguien que cree escribir su propia vida a través de sus decisiones. Pero la mayoría de los seres humanos no han vivido nunca así, escribe John Gray Perros de paja. Reflexiones sobre los humanos y otros animales, Paidos, Barcelona 2003, p. 56. De acuerdo: pero ¿por qué vamos a renunciar, a estas alturas, al proyecto de autonomía y emancipación autolimitado consistente en que, digamos, la mayoría de la gente puedan vivir sus vidas determinando, digamos, el 49% de las mismas a través de sus decisiones? ¿O el 19%? ¡Incluso el 3% bastaría!

81 27/01/2014libertad81 Limitaciones neurológicas y cognitivas Uno de los argumentos sobre los que insiste Gray es que ha de rechazarse la idea del libre albedrío, habida cuenta de las limitaciones neurológicas y cognitivas que padecemos: Si no actuamos del modo que creemos actuar es, en parte, por la amplitud de banda de la conciencia: su capacidad de transmitir información medida en bits por segundo. Dicha capacidad es demasiado limitada como para registrar la información que recibimos rutinariamente y sobre cuya base actuamos.

82 27/01/2014libertad82 En nuestra condición de organismos activos inmersos en el mundo, procesamos posiblemente unos 14 millones de bits de información por segundo. Dentro de la amplitud de banda de la conciencia caben unos 18 bits. Eso significa que tenemos acceso consciente a aproximadamente una millonésima parte de la información que utilizamos a diario para sobrevivir (Perros de paja, op. cit., p. 62).

83 27/01/2014libertad83 ¿Qué problema hay con el piloto automático? Hay que contestar: ¿y qué? Lo único que indica este tipo de interesantes hechos, puestos hoy sobre la mesa por los neurocientíficos y los psicólogos cognitivos, es que funcionamos la mayor parte del tiempo con piloto automático… y que para desenvolvernos rutinariamente en la vida nuestro sistema sensorial y neuronal procesa una enorme cantidad de información infraconsciente.

84 Sólo la parte emergente del iceberg psíquico El foco de nuestra atención consciente es estrecho, de acuerdo. Cf. Richard D. Precht, ¿Qué es mi subconsciente, en su libro ¿Quién soy… y cuántos?, Ariel, Barcelona 2009, p. 77 y ss. La conciencia –como proclamó el psicoanálisis hace un siglo– es sólo la parte emergente del iceberg psíquico. Pero ¿qué problema hay, si los 18 bits de consciencia se dedican a la deliberación sobre las cuestiones trascendentales y a la fijación de metas, mientras que consagramos los 14 millones de funcionamiento infraconsciente con piloto automático al trabajo de alcanzar esas metas?

85 27/01/2014normas, valores, socialización85 Mente habitual y mente atenta Alex Pentland, del MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts), sugiere que existen dos mentes (dos formas básicas de funcionamiento del cerebro humano): 1. Mente habitual: funcionamiento cerebral rápido, automático y por asociación. Impera la costumbre y el piloto automático. 2. Mente atenta: funcionamiento cerebral lento, controlado y basado en reglas. Predomina la intención, el control consciente y la deliberación. Según Pentland, el aprendizaje se realiza a través de la mímesis, la presión social y los ejemplos.

86 No somos demasiado racionales… La actividad de tomar decisiones reflexiva y deliberativamente, sopesando con cuidado todos los factores pertinentes y sólo ellos, es comparativamente rara. ¡No somos animales demasiado racionales! Algunos estudiosos del tema estiman que entre siete y ocho de cada diez decisiones se toman de forma inconsciente, o en un estado de baja consciencia (mente habitual, no mente atenta). 27/01/2014normas, valores, socialización86

87 Quizá sólo un 2% Según algunos neurólogos, el cerebro humano --cuya actividad, como se sabe, consume buena parte de nuestra energía metabólica-- gasta sólo el 2% de su energía en actividad consciente, y dedica el resto al procesamiento inconsciente.

88 La fuerza de la costumbre Hay una clara analogía entre nuestro funcionamiento habitual con piloto automático (la mente atenta sólo delibera y decide en contadas ocasiones) y el funcionamiento social ordinario, automatizado, en que leyes y costumbres no se ponen en entredicho. Sólo en momentos excepcionales nos autodeterminamos libremente –tanto a escala personal como social.

89 27/01/2014libertad89 El agujero moral de 300 milisegundos En 1979, en un famoso experimento, el fisiólogo Benjamin Libet conectó el cerebro de unos voluntarios a un electroencefalógrafo e indicó a dichos voluntarios que realizaran movimientos aleatorios, como pulsar un botón o chasquear los dedos, mientras se fijaban en el momento que marcaba un segundero. Libet interpretó que las señales cerebrales asociadas a esas acciones se producían 03 segundos antes de que el sujeto fuera consciente de la decisión de llevarlas a cabo. Véase Benjamin Libet, Do we have free will, Journal of Consciousness Studies 6/ 1999, p

90 27/01/2014libertad90 El orden de las actividades cerebrales parecía ser: preparación (inconsciente) del movimiento y luego decisión, y no a la inversa. En resumen: para Libet y otros, el cerebro consciente sólo intentaba ponerse al nivel de lo que ya estaba haciendo el cerebro inconsciente. La decisión de actuar era una ilusión. Y a partir de ahí, para algunos, barra libre: El Yo no existe, la libertad no existe, la responsabilidad deja de tener sentido. El cerebro inventa cosas que no son reales. Entrevista al neurocientífico Francisco J. Rubia en Técnica industrial 257, de junio de 2005.

91 27/01/2014libertad91 Un experimento quizá malinterpretado Pero, de hecho, cabe mostrar que el experimento de Libet fue malinterpretado: no hay ningún vacío moral de 300 milisegundos. Dennett, op. cit., capítulo 8. El cerebro necesita tiempo para procesar los estímulos, y la cantidad de tiempo depende de qué información utilice y con qué propósitos. Un jugador de tenis de élite puede devolver un servicio rival en unos 100 milisegundos. (...) Un sujeto normal tarda unos 350 milisegundos en apretar un botón si se le pide que indique cuándo ve una señal luminosa.

92 27/01/2014libertad92 (...) El jugador de tenis se compromete previamente con un plan sencillo y luego permite que los reflejos ejecuten su acto intencional. (...) Esto es algo que hacemos continuamente. Nuestras vidas están llenas de decisiones que llevar a cabo cuando llegue el momento, compromisos revisables con estrategias y actitudes que configurarán unas respuestas que deberemos emitir con demasiada rapidez en el curso de la acción como para poder considerarlas reflexivamente... Dennett, op. cit., p. 269

93 Tiempo de veto Además, posteriormente el propio Libet desarrolló otros experimentos que sugerían la existencia de una ventana temporal en la cual el sujeto consciente podría inhibir o vetar la ejecución de una acción iniciada por los circuitos cerebrales. Juan Vicente Sánchez Andrés, El espacio de la libertad en el determinismo, Revista de Occidente 356, enero de 2011, p. 66.

94 Así, el propio Libet salvaba la responsabilidad del sujeto autónomo. Desde el impulso de la voluntad (registrado en el cerebro) hasta la decisión consciente transcurre 03/ 05 segundos: bien. Pero vuelve a transcurrir otro intervalo semejante hasta que el sujeto actúa (p. ej. moviendo la muñeca…) y en ese lapso se puede interrumpir la acción. Cf. Kathinka Evers, Neuroética, Katz, Madrid/ Buenos Aires 2010, p

95 Noluntad libre Según Libet, aunque no exista una voluntad libre, existiría una noluntad libre (poder de veto). Sea cual sea el impulso que nos mueva a la acción, siempre nos queda la opción de decir ¡Alto!. Precht, ¿Quién soy… y cuántos?, op. cit., p Recordemos la importancia atribuida por Locke (o por Arnold Gehlen) a la facultad de suspender o inhibir deseos...

96 Pero además: si el acto de la voluntad viene de hecho precedido por un movimiento eléctrico en el cerebro, por una fracción de segundo, ¿qué problema hay? Aun si esto no fuera así, tendríamos que suponer que el acto de la voluntad está causado por condiciones psicológicas, ya que la alternativa sería que la persona produce el acto de voluntad mágicamente desde la nada [the ghost in the machine], idea tan grotesca como infundada. Tugendhat, Libre albedrío y determinismo, capítulo 2 de Antropología en vez de metafísica, Gedisa, Barcelona 2008, p. 39.

97 O como señala Evers: Aunque los métodos experimentales de Libet son suficientemente adecuados para mostrar que las decisiones conscientes de actuar son precedidas por ese potencial de preparación no consciente, no prueban que la conciencia no intervenga en una etapa anterior. (…) Pienso (…) que, en cierta medida, ejercemos un control sobre los contenidos y las influencias de nuestro no consciente, y que somos igualmente responsables de ellos: algunos de nuestros estados y procesos no conscientes dependen de nuestro poder, como ya habían subrayado los estoicos de manera prefreudiana. Kathinka Evers, Neuroética, Katz, Madrid/ Buenos Aires 2010, p /01/2014libertad97

98 Influencia de ida y vuelta La idea sería que la influencia entre lo consciente y lo no consciente es hasta cierto punto de doble sentido (no unilateral). La hipótesis según la cual es posible influir de manera consciente sobre los mecanismos mentales no conscientes es un presupuesto crucial para todo programa de aprendizaje, de educación, de mejora de sí o de terapia. Por ejemplo, cuando enseñamos a nuestros niños el dominio de sí, les enseñamos a controlar sus pulsiones ligadas con el hambre, la ira, el miedo, o con cualquier deseo nacido de mecanismos no conscientes. (…) Es también un presupuesto fundamental de la terapia conductual. Modelamos nuestras personalidades, proceso en el cual lo no consciente ocupa un lugar importante. Evers, op. cit., p Véase ´también Antonio Damasio, El sí mismo y la cuestíón del control, en Y el cerebro creó al hombre, Destino, Barcelona 2010, p /01/2014libertad98

99 Libet/ Freud De hecho el esquema de Benjamin Libet puede evocar los fundamentos de la teoría de Sigmund Freud (a quien también cabe leer de forma determinista): el ello equivaldría a los circuitos neuronales funcionando de forma preconsciente, mientras que el yo y el superyó configurarían la conducta del sujeto (quizá, de forma preponderante, inhibiendo selectivamente los impulsos del ello).

100 ¿Por qué la actividad físico-química neuronal se acepta, en principio, como determinada y no ocurre así con la mental? (...) Tan difícil es determinar la posibilidad de una actividad voluntaria completamente libre e independiente de cualquier causa ignota si soy un ente material o si soy un ente inmaterial que gobierna la parte material de mi ser. En cualquier caso, este última posibilidad requeriría una versión de la energía disponible en el Universo no conocida hasta el momento, capaz de ser generada por un ente inmaterial y con entidad suficiente para activar la materia (neuronal, se supone). José M. Delgado García, Decidir no es cosa de dos (un ensayo sobre la neurofisiología de la toma de decisiones), Revista de Occidente 356, enero de 2011, p. 24.

101 Modelos cerebrales En buena medida, todo depende del modelo de cerebro con que estemos operando. Si la imagen es el cerebro como ordenador (un dispositivo automático rígido cuyas operaciones son totalmente determinadas), entonces no tiene sentido atribuirle libertad o responsabilidad. Tampoco se las atribuimos a un ordenador, ¿verdad? 27/01/2014libertad101

102 El cerebro dinámico Pero la neurociencia moderna ha desarrollado un modelo bien diferente: el cerebro dinámico como materia que despierta (en el sentido profundo del verbo despertar). Un cerebro dinámico, plástico, variable, volicional, emocional y activo de manera consciente y no consciente; cuya arquitectura es modificada por la sociedad principalmente por intermedio de las huellas culturales que están ahí epigenéticamente almacenadas. Kathinka Evers, Neuroética, Katz, Madrid/ Buenos Aires 2010, p /01/2014libertad102

103 Excurso: la epigénesis La epigénesis apunta hacia los mecanismos que permiten a un individuo modificar ciertos aspectos de su estructura interna o externa como resultado de la interacción con su entorno inmediato. Si hablamos de organismos, la epigénesis representa por tanto el proceso de sintonización final, mediada por la experiencia, gracias al cual cada individuo se adapta de forma más o menos eficiente a su entorno a partir de las capacidades contenidas en su código genético. 27/01/2014sistemas y "pensamiento complejo"103

104 Los genes son parte de una red compleja de interacciones que se retroalimenta: no actúan como entidades independientes. Ejemplos evidentes de sistemas con capacidad de aprendizaje, siguiendo la teoría epigenética, los constituyen el sistema nervioso central o el sistema inmune. 27/01/2014sistemas y "pensamiento complejo"104

105 En el caso del sistema nervioso central, la capacidad de aprendizaje (que se basa en la gran plasticidad neuronal del cerebro mamífero) resulta de vital importancia, pues el número estimado de conexiones sinápticas en un cerebro humano supera con creces el número de nucleótidos contenidos en el genoma humano (en promedio, una sola neurona del cerebro humano tiene sinapsis). 27/01/2014sistemas y "pensamiento complejo"105

106 Un cerebro humano plástico y dinámico Las neurociencias modernas apoyan un modelo dinámico del cerebro humano. El control genético sobre la arquitectura cerebral es importante pero no definitivo: ésta se desarrolla en interacción constante con los entornos biofísico y sociocultural. Véase Kathinka Evers, Neuroética, Katz, Madrid/ Buenos Aires 2010, capítulo 3. 27/01/2014sistemas y "pensamiento complejo"106

107 El modelo neurofilosófico de libertad de Kathinka Evers Esta concepción del cerebro humano permite un modelo neurofilosófico del libre albedrío según el cual un acto de la voluntad podrá ser libre, en el sentido de voluntario, aunque sea una construcción del cerebro, esté causalmente determinado y se halle influido por procesos neuronales no conscientes. Kathinka Evers, Neuroética, Katz, Madrid/ Buenos Aires 2010, p /01/2014libertad107

108 La libertad como construcción axiomática del cerebro humano Los cerebros de Homo sapiens sapiens están programados biológicamente para hacer la experiencia del control (sobre sus movimientos, actividades y elecciones). El control voluntario permite a un animal pasar de la mera reacción a la acción intencional, lo cual supone una ganancia evolutiva evidente… 27/01/2014libertad108

109 Esta experiencia de la libertad no es una estructura contingente: por el contrario, forma parte de nuestra constitución biológica. (…) La libertad de elección y el poder de tener influencia sobre sí mismo y sobre su entorno son, como el espacio y el tiempo, construcciones fundamentales del cerebro humano, axiomas de nuestra experiencia. Kathinka Evers, Neuroética, Katz, Madrid/ Buenos Aires 2010, p /01/2014libertad109

110 Sistemas causales con variabilidad en los resultados Evers señala, además, que hay concepciones de la causalidad que nos sitúan fuera del (quizá falso) dilema determinismo/ indeterminismo. La relación entre causa y efecto no requiere ser invariable ni necesaria: puede ser variable y contingente. La neurociencia moderna apoya modelos en que el cerebro es ciertamente un sistema causal, pero no uno que funcione con determinismo estricto. Un sistema causal que admite variabilidad en los resultados. 27/01/2014libertad110

111 Un sistema neural motivado El cerebro humano, en efecto, es un sistema neural motivado: dotado genéticamente de una predisposición a explorar el mundo y clasificar lo que allí encuentra. Tiene una actividad intensa y espontánea, independiente de su entorno y en interacción con el mismo. Produce constantemente representaciones que proyecta sobre el mundo, sometiéndolas a prueba. Está dotado además de una intensa plasticidad neuronal. (Evers, op. cit., p ) 27/01/2014libertad111

112 Los neurocientíficos describen el cerebro como un órgano volicional. ¿Cómo hace sus elecciones? Según el teorema de variabilidad (Changeux, Courrège y Danchin) existe un mecanismo darwiniano epigenético de selección neuronal que resulta de la selección sináptica, en el que continuamente son producidos nuevos modelos combinatorios y sometidos a prueba. Tal es la manifestación neural concreta de la actividad creadora del cerebro dinámico. Evers, op. cit., p /01/2014libertad112

113 El cerebro tiene actividad neuronal espontánea, de gran importancia desde el punto de vista fisiológico incluso cuando supuestamente está en reposo. La contingencia de esta selección sináptica contradice el determinismo estricto. Si el determinismo que es posible corporizar desde un punto de vista científico es un determinismo en el cual la relación entre causa y efecto es contingente, y cuyos resultados posibles son variables, yo sugeriría que eso basta para reintroducir un elemento de elección voluntaria que pueda servir de base para la responsabilidad personal. Kathinka Evers, Neuroética, Katz, Madrid/ Buenos Aires 2010, p /01/2014libertad113

114 27/01/2014libertad114 Pasemos a otro asunto: desvelar las formas de condicionamiento Wo Es war, soll Ich werden, reza el famoso apotegma de Sigmund Freud (donde estaba el Ello ha de advenir el Yo). Podríamos leerlo generalizando, reemplazando el Es (Ello) por cualquier otra forma de condicionamiento inconsciente. Freud se sitúa en la estela de Spinoza, quien asociaba la libertad con un mayor grado de conocimiento y comprensión de la realidad.

115 27/01/2014libertad115 Contras las ilusiones de las antropologías racionalistas Ser conscientes de las determinaciones que pesan sobre nuestra acción nos hace más libres. Esto es: contra las ilusiones de las antropologías racionalistas (o, mejor, excesivamente racionalistas), hay que tratar de desvelar las múltiples formas de condicionamiento que subyacen al ejercicio de la razón, porque precisamente así se amplía el espacio de la libertad humana. Y todo eso no quita que en ocasiones (quizá muy pocas) sea posible un uso más o menos autónomo de la razón, y no debe declinar nuestra aspiración al mismo.

116 27/01/2014libertad116 Condicionamientos El psicoanalista señalará hacia el inconsciente psíquico; el lingüista apelará a las categorías del lenguaje; el sociólogo –Pierre Bourdieu por ejemplo mostrará el peso de lo social (por ejemplo a través de la noción de habitus); véase por ejemplo Francisco Vázquez García: Pierre Bourdieu. La sociología como crítica de la razón, Montesinos, Barcelona 2002, capítulo 3. el biólogo se referirá a determinaciones genéticas y medioambientales;

117 27/01/2014libertad117 el neurólogo y el psicólogo cognitivo desvelarán los sesgos cognitivos inscritos en nuestro aparato sensorial y neuronal... y todos ellos y ellas tienen razón, una parte de razón. Pero lo decisivo es reconocer que, aunque durante la mayor parte del tiempo la acción humana se desarrolle como guiada por el piloto automático, en ocasiones –más raras y excepcionales de lo que nos gusta admitir tiene lugar la deliberación racional.

118 27/01/2014libertad118 Avanzar en el conocimiento de las determinaciones Razón y autonomía moral, lejos de constituir una condición universal que despreocupadamente pueda darse por sentada, son rara avis o flor exótica que hay que cuidar con mimo para que no perezca. Pero ¿acaso no sucede así con muchos valores humanos? Cada avance en el conocimiento de las determinaciones a que está sometida la acción humana no reduce, sino que posibilita el ejercicio de la libertad.

119 27/01/2014libertad119 Por decirlo con más precisión: el conocimiento del límite lo convierte en condición para la libertad. Sacar a la luz una determinación de la que antes no éramos conscientes (así estemos hablando de herencia biológica o, por ejemplo, de psiquismo humano) nos permitirá incorporarla a nuestra acción, y así –en cierto sentido importante ir más allá de ella.

120 Bailar con cadenas El arquitecto y urbanista Luis Fernández Galiano cuenta: Durante un reciente jurado en Pekín, convocado para elegir el proyecto de un gran museo de arte moderno y contemporáneo, el responsable de la institución respondió a mi curiosidad sobre su capacidad de maniobra prescindiendo del intérprete que hasta entonces habíamos empleado y, mirándome a los ojos, pronunciando la única frase en inglés que le oiría durante los tres días de reunión: I am dancing in chains. Luis Fdez. Galiano, Bailando con cadenas, El País, 24 de abril de Interesante… ¡Un dirigente chino nietzscheano! Pues, en efecto, en Más allá del bien y del mal el pensador alemán nos describe bailando con cadenas.

121 Crear, actuar y vivir bajo constricciones Es una muy buena imagen de la libertad humana: ser capaces de bailar con cadenas… La meditación de Fernández Galiano sobre las formas de edificar en el Mediterráneo árabe y en Japón le conduce a encarecer cómo una y otra cultura constructiva nos enseñan a crear comodidad y belleza con medios limitados, produciendo poesía en un marco de restricciones (op. cit.). Recordemos que uno de los lemas fundacionales del Ouvroir de Littérature Potentielle (OULIPO) era precisamente escribir bajo constricciones… Crear, actuar y vivir bajo constricciones: la libertad humana.

122 27/01/2014libertad122 Aceptar límites es la condición de la libertad Aceptar límites no es la negación de la libertad: es la condición de la libertad. Limitarse no es renunciar: es conseguir, decía el escritor español José Bergamín. Se trata de jugar dentro de los condicionamientos, incluso fortísimos, pero para alcanzar determinados fines gracias al conocimiento detallado de los mismos. Remo Bodei, El doctor Freud y los nervios del alma, Pre-Textos, Valencia 2004, p La libertad humana es improbable, pero no imposible. La diferencia entre poco y nada resulta esencial.

123 27/01/2014libertad123 Nos movemos siempre dentro de campos de fuerza El catedrático de la Universidad de Pisa Remo Bodei escribe también: Sin ser un partidario de la filosofía zen, creo que el primer paso para la propia transformación consiste en renunciar desde el principio al dominio completo de sí mismo, saber que nos movemos siempre dentro de poderosos y preexistentes campos de fuerza. Pero una vez reconocida esta inapelable condición, podemos escoger –dentro de ciertos límites la propia meta. Cuando somos niños, nos preguntamos si los que están en las antípodas no corren el riesgo de caerse para abajo; después aprendemos que la fuerza de la gravedad de la Tierra atrae siempre a todos los cuerpos hacia el centro desde cualquier punto de la superficie. La existencia de la fuerza de la gravedad nos impone límites precisos, pero no nos impide movernos siguiendo sus leyes, incluso cuando volamos, ni nos obliga a vivir cabeza abajo (p. 90).

124 27/01/2014libertad124 Epicuro, Spinoza... De Epicuro o Spinoza, filósofos para quienes la libertad es básicamente conciencia de la necesidad, no puede decirse que sean fatalistas ni deterministas absolutos (negadores de ningún grado de libertad humana). Remo Bodei aclara: Si somos conscientes de nuestra condición de necesitados, es decir, del hecho de que nuestra alma es, precisamente, como un barco de vela, entonces nuestra manera de manejar el timón en una dirección u otra no podrá ignorar la dirección y la intensidad del viento. Puede, incluso, sacarle el mejor partido. Pienso, por ejemplo, en el modo de utilizar el velamen que se llama de bolina (bow line), en el que se puede ir contra el viento, avanzando en zigzag, siempre y cuando nos pongamos en un cierto ángulo de incidencia según de donde sople el viento.

125 27/01/2014libertad y la importancia de saber navegar de bolina (...) Spinoza no comparte una posición determinista radical, según la cual el ser humano es intrínsecamente inmodificable, en el sentido de que yo estoy destinado a ser un delincuente o un hombre honesto, al margen de cualquier otra circunstancia. Escribe un tratado de ética para demostrar que podemos ser libres moviéndonos de una manera adecuada dentro de un sistema de fuerzas, así como trazar una ruta hacia los objetivos mejores para cada individuo, los que hacen crecer la sua vis existendi, la intensidad de su poder de existir y de la alegría que le acompaña. Bodei, El doctor Freud y los nervios del alma, op. cit., p. 107.

126 27/01/2014libertad126 Bolineando, que es gerundio BOLINEAR - Navegar de bolina es hacerlo contra la dirección del viento en el menor ángulo posible que forma con la proa. (Del Diccionario de términos marinos en

127 27/01/2014libertad127 Como timoneles que buscan quiescencia... Bodei continúa: Habría pues que comportarse, si se me permite la comparación, como un timonel que, cuando gobierna su embarcación, es capaz de utilizar las fuerzas naturales del viento y las olas para alcanzar un cierto nivel de excelencia. El máximo de la sabiduría se encuentra en lo que Spinoza llama quiescencia: en la satisfacción que resulta del despliegue de nuestras potencialidades. (...) En sustancia, si entendemos el determinismo como la toma de conciencia de los condicionamientos, sin afirmar que estos condicionamientos nos llevarán necesariamente en una determinada dirección, entonces el determinismo es por completo legítimo; si, por el contrario, el determinismo se transforma en una especie de abecedario de la necesidad, no lo será (p. 108).

128 27/01/2014libertad128 Marx Aquel buen lector de Epicuro y Spinoza que fue Karl Marx lo formuló clásicamente en El dieciocho Brumario de Luis Bonaparte: Los seres humanos hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran inmediatamente, que existen ya y que transmite el pasado.

129 27/01/2014libertad129 La autonomía es meta, no punto de partida La libertad es algo que tienes que trabajarte y no algo que te encuentres sin más, dijo el saxofonista Ornette Coleman. La libertad no se regala, es una lucha que lleva toda una vida. Libertad individual y autonomía personal sólo pueden realizarse en lo común: son un proyecto colectivo. Un proyecto –trabajoso, difícil, irrenunciable entre otros. Los seres humanos somos a la vez muy intensamente sociales, muy interdependientes, y también capaces de autonomía. Pero la autonomía es meta, no punto de partida.

130 27/01/2014libertad130 Ideales que no cabe dar por sentado Racionalidad, autonomía, democracia: ideales. Nada que quepa dar por sentado. Luces que iluminan una senda oscura y retorcida; lugares –móviles hacia donde moverse. Las metas de esfuerzos que intentan delimitar al menos –y si es posible, reducir las masivas dosis de irracionalidad, heteronomía y dominación con las que hemos de bregar día tras día.

131 27/01/2014libertad131 El miedo a la libertad Cómo nos pesa la libertad, y qué dispuestos estamos a asentir a cualquiera de esos confortables determinismos que nos prometen el alivio del fardo. Cf. Fear from Freedom de Erich Fromm ¿El mundo, un hostil lugar de crueldad donde cada uno intenta sacar ventaja para sí? Pero al gato atropellado puedes arrojarlo aún vivo al contenedor de la basura; o puedes, por el contrario, llevarlo al veterinario y salvarle la vida. No finjas que la decisión no es tuya, y solamente tuya.

132 27/01/2014libertad132 Dos movimientos Las argucias a las que recurrimos para dimitir de nuestras responsabilidades son tantas y tan potentes, que en la afirmación de la libertad humana más vale pecar por exceso que por defecto. Uno, tomar distancia con respecto a lo dado, las condiciones de nuestra existencia que recibimos o heredamos sin elección por parte nuestra; dos, parar, desacelerar o detener la vertiginosa catarata de acontecimientos por la que nos dejamos llevar irreflexivamente. Los dos movimientos que abren el espacio de la autonomía.

133 27/01/2014libertad133 Condiciones de la libertad, 1 El pensamiento se produce en el hiato, en la pausa. Ser capaz de detenerse es la condición previa de la deliberación, y con ella de la libertad (pues ésta presupone a aquella). Una sociedad basada en la aceleración niega estructuralmente la posibilidad de comportarnos como seres racionales libres.

134 27/01/2014libertad134 Condiciones de la libertad, 2 Los teatros, los juegos, las farsas, los espectáculos, los gladiadores, los animales exóticos, las medallas, los cuadros y otras drogas semejantes eran para los pueblos antiguos los encantos de la servidumbre, el precio de su libertad y los instrumentos de la tiranía, sabía ya Étienne de la Boëtie ( ). Étienne de la Boëtie, Discurso de la servidumbre voluntaria, ed. de José María Hernández- Rubio, Tecnos, Madrid 1986, p. 35. No cabe duda: los espectáculos y las otras drogas se han perfeccionado infinitamente en nuestros días.

135 Excurso: las TIC y la libertad El objetivo de hiperconexión total, en todo lugar y momento, gracias a dispositivos transportables de telecomunicaciones (smartphones, tabletas, miniportátiles, etc.), objetivo que se presenta como autoevidente en esta sociedad nuestra que se hace pasar a sí misma por una sociedad del conocimiento (como si conocer, y generalizar el conocimiento, fuese tan fácil), ese objetivo de hiperconexión comunicante es contraproducente: se presenta hablándonos de libertad, pero fácilmente puede generar nuevas servidumbres. 27/01/2014libertad135

136 Un momento de desconexión ¿Y cómo? Reflexionemos un momento. Incluso las concepciones menos exigentes de la autonomía humana – como la que puede representar Arnold Gehlen, por ejemplo exigen lo que cabe llamar un momento de desconexión. En la antropología filosófica de Gehlen, se apunta a la capacidad de descarga (Entlastung) del ser humano (respecto de la sobreabundancia de estímulos del entorno), así como a la capacidad de diferir la satisfacción de las pulsiones, como base de esa autonomía (realmente se trata de una concepción minimalista). 27/01/2014libertad136

137 Un espacio interior La libertad humana exige esa suerte de retracción respecto del exceso de estímulos, de manera que se abra el espacio interior de la deliberación, y sea posible –a veces la decisión autónoma. La hiperconexión mediante TIC (ya se sabe: Tecnologías de la Información y la Comunicación) tiende a anular tal espacio interior. 27/01/2014libertad137

138 27/01/2014libertad138 Dentro de la libertad de obrar, una distinción básica La falta de prohibición o de sanciones punitivas es una condición necesaria para actuar de acuerdo con nuestros deseos o preferencias (libertad negativa), pero no es suficiente. Uno puede ser libre para dejar el país cuando lo desee [libertad negativa], pero también puede carecer de dinero para el billete [falta de libertad positiva]. Uno puede ser libre para formarse en el campo que elija, pero descubrir que no hay un trabajo disponible. (...) Así, la libertad es más que falta de restricciones. Para hacer cosas se necesitan recursos. Zygmunt Bauman, Libertad, Alianza, Madrid 1992, p. 9.

139 27/01/2014libertad139 Libertad negativa/ libertad positiva Libertad negativa: libertad con respecto de Libertad positiva: libertad para La distinción, como es sabido, procede de Isaiah Berlin. Sobre la libertad (ed. de Henry Hardy), Alianza, Madrid 2004.

140 27/01/2014libertad140 Libertad liberal/ libertad republicana Se trata de otra distinción básica en la teoría política contemporánea. La libertad liberal es, en esencia, la libertad negativa de Berlin (ausencia de impedimentos externos a la acción --idea que ya había formulado decisivamente Hobbes en De Cive, 1647, y luego en Leviathan). La libertad republicana o neorromana (Quentin Skinner): ausencia de dependencia y de dominación. Véase Philippe Petit, Republicanismo, Paidos, Barcelona 1999; Félix Ovejero/ José Luis Martí/ Roberto Gargarella (comps.) Nuevas ideas republicanas. Autogobierno y libertad, Paidos, Barcelona 2004; Antoni Domènech, El eclipse de la fraternidad. Una revisión republicana de la tradición socialista, Crítica, Barcelona 2004; Andrés de Francisco, Ciudadanía y democracia. Un enfoque republicano, Libros de la Catarata, Madrid 2007.

141 27/01/2014libertad141 Dipesh Chakrabarty: la libertad consume recursos... A diferencia de la amenaza de destrucción nuclear que marcó la guerra fría, el calentamiento global no contempla una catástrofe centrada en un momento final, relata [el profesor de la Universidad de Chicago Dipesh Chakrabarty]. Es la fábula de la rana sumergida en agua tibia que se va calentando lentamente sin que lo perciba hasta que muere achicharrada. De hecho ya no se habla de combatir el cambio climático, sino de adaptarse a él, y esto supone replantear aspectos básicos de nuestras sociedades. La libertad consume grandes cantidades de energía y cada ejercicio de un derecho equivale a un consumo de recursos. El principal obstáculo es que la política, tal y como se practica en nuestras sociedades, es incapaz, dice, de pensar a largo plazo. Entrevista en El País, 5 de febrero de 2009.

142 27/01/2014libertad142 Libertad como juego de suma cero La frase mi libertad termina donde empieza la libertad del otro se ha convertido en un lugar común: precisamente por ello no se reflexiona lo bastante sobre su significado. La libertad de uno implica la restricción (la falta de libertad) de otros; en determinadas circunstancias –no siempre, pero sí en bastantes ocasiones--, la libertad puede constituir un juego de suma cero (uno gana lo que otros pierden). En tales casos, la libertad positiva (la capacidad de hacer cosas) tiende a ser un privilegio, más que una posesión universal y compartida por igual. Cf. Zygmunt Bauman, La ambivalencia de la modernidad, Paidos, Barcelona 2002, p. 154.

143 27/01/2014libertad143 La libertad como relación social El individuo libre (que se ve a sí mismo como un agente libre, y ve a los demás análogamente), lejos de ser una condición universal de la humanidad, resulta una creación histórica y social. (...) La libertad sólo existe como una relación social; en lugar de ser una propiedad, una posesión del individuo mismo, es una cualidad relacionada con una cierta diferencia entre los individuos... Zygmunt Bauman, Libertad, Alianza, Madrid 1992, p. 16.

144 27/01/2014libertad144 La libertad de los modernos La libertad en su connotación peculiarmente moderna de capacidad para dominar nuestro destino está relacionada, desde su origen, con la preocupación por el carácter artificial del orden social que fue una característica distintiva de los tiempos modernos. La sociedad moderna difiere de sus predecesoras por una actitud, hacia sí misma, de jardinero en lugar de guardabosques. Zygmunt Bauman, Libertad, Alianza, Madrid 1992, p. 20.

145 27/01/2014libertad145 Sociogénesis de la libertad La libertad, dice Zygmunt Bauman, nace como un privilegio. Adquirir libertad, ser libre, significaba elevarse por encima de una condición social inferior a otra superior (Bauman, op. cit., p. 19); se pasaba así de condiciones de acción dependientes de la voluntad de otros, a condiciones dependientes de la voluntad propia.

146 27/01/2014libertad146 Libertad en la Edad Media En inglés antiguo freedom significó siempre una exención de impuestos, peaje, obligaciones, jurisdicción de un señor. En el Medievo, señala Bauman, la libertad estaba claramente relacionada con la lucha por el poder. Ser libre quería decir quedar exento de algunos aspectos del poder superior.

147 27/01/2014libertad147 Ciudades libres A finales de la Edad Media (desde los siglos XII-XIII) el privilegio de la libertad llega a otorgarse no sólo a ciertos individuos o linajes familiares, sino a grupos enteros: particularmente a las ciudades. Las ciudades medievales fueron invernaderos donde se propagó la simiente de las libertades modernas. Zygmunt Bauman, Libertad, Alianza, Madrid 1992, p. 59

148 27/01/2014libertad148 Stadtluft macht frei La ciudad se ve exenta de la jurisdicción de los terratenientes. La libertad de las ciudades condiciona la división progresiva de la riqueza en dos categorías separadas: mueble e inmueble. La libertad de las ciudades significó, en la práctica, la separación de la circulación monetaria y de las mercancías de las estructuras tradicionales de organización social. (...) La libertad de las ciudades significaba la gestación de la economía como un sistema de acciones y relaciones humanas independiente de la política y de todo el universo de derechos tradicionales sobre las personas. Bauman, Libertad, Alianza, Madrid 1992, p. 58.

149 27/01/2014libertad149 El artificialismo moderno De manera aún más general la libertad de las ciudades, al separar la vida urbana del mundo en el que las dependencias humanas estaban inmersas en la propiedad de la tierra y, por tanto, eran percibidas como naturales, proporcionó el fundamento del artificialismo típicamente moderno: la concepción del orden social no como una condición natural de la humanidad, sino como un producto de la agudeza y el ingenio humanos, como algo que debería ser diseñado e instrumentado de una manera dictada por la razón humana. (...) La vida urbana separó a los hombres de la naturaleza; la libertad de las ciudades independizó a los hombres de las leyes de la naturaleza. Bauman, Libertad, Alianza, Madrid 1992, p. 59

150 27/01/2014libertad150 Y así, desde un punto de vista sociológico, dos de las muchas características de la libertad moderna son de mucho interés: su vínculo con el individualismo, y su nexo genético y cultural con el capitalismo.

151 27/01/2014libertad151 Libertad en la Edad Moderna En la modernidad, es el pluralismo, la heterogeneidad y el desorden de los poderes sociales lo que crea tanto la necesidad como la posibilidad de elección individual y responsabilidad personal. Cf. Bauman, Libertad, op. cit., p

152 27/01/2014libertad152 En la cúspide de las pirámides... Si únicamente se considera libre al que tiene poder sobre los demás (y habría razones para considerarlo esclavo de sus mayores posibilidades), entonces, por definición, es imposible que todos lleguen a ser libres: en la cúspide de las pirámides sólo hay lugar para los que se imponen. Gabriel Zaid, La feria del progreso, p. 167.

153 27/01/2014libertad153 Agentes interdependientes Según el sociólogo Norbert Elias, no se puede abordar el debate libertad/ determinismo en términos de todo o nada. Lo que encontramos en sociedad son agentes interrelacionados asimétricamente (aunque son concebibles interdependencias basadas en intercambios equilibrados, en general prevalecen los fenómenos de desigualdad, dominación y poder).

154 27/01/2014libertad154 Existe un tejido de interdependencias en cuyo interior el individuo encuentra un margen de acción individual y que al mismo tiempo impone límites a su libertad de elección. Norbert Elias citado en Philippe Corcuff, Las nuevas sociologías, Alianza, Madrid 2005, p. 28. Así, el grado de autonomía (y de dependencia) de cada actor se debe determinar en cada caso mediante un análisis concreto.

155 Libres… no significa inmunes a cualquier influencia social Terry Eagleton: No existe una distinción absoluta entre estar influidos y ser libres. Muchas de las influencias que recibimos sólo llegan a afectar a nuestra conducta tras haber sido interpretadas, y la interpretación es un acto de creatividad. (…) Un individuo libre de toda influencia social sería tan no-persona como un zombi. En el fondo, de hecho, no sería un ser humano en absoluto. 27/01/2014libertad155

156 Si podemos actuar con libertad es, precisamente, gracias a que somos moldeados por un mundo en el que el concepto de libertad de acción tiene sentido: el mismo mundo que nos permite actuar conforme a esa idea. Ninguno de nuestros comportamientos característicamente humanos es libre en el sentido de que esté eximido de todo determinante social, y eso incluye conductas tan distintivamente humanas como sacarle los ojos a otra persona. 27/01/2014libertad156

157 No seríamos capaces de torturar y masacrar sin haber recabado antes un buen número de habilidades sociales. Ni siquiera cuando estamos solos lo estamos en el mismo sentido en que puedan estarlo un cubo de carbón o el puente del Golden Gate. Precisamente porque somos animales sociales, capaces de compartir nuestra vida interior con otros individuos a través del lenguaje, podemos hablar de conceptos como la autonomía y la responsabilidad personal. 27/01/2014libertad157

158 Autodeterminación… dentro de un contexto de dependencia (…) Ser responsable no significa estar desprovisto de influencias sociales, sino estar relacionado con tales influencias de una forma concreta. Significa ser más que un mero títere de las mismas. (…) Los seres humanos pueden alcanzar un cierto grado de autodeterminación. Pero sólo son susceptibles de hacerlo en el contexto de una dependencia (de naturaleza más profunda) con respecto a otros individuos de su especie, la misma dependencia que los hace humanos para empezar. Terry Eagleton, Sobre el mal, Península, Barcelona 2010, p /01/2014libertad158

159 ¿Libres, racionales y autónomos? ¿Somos los seres humanos agentes libres, racionales y autónomos? Sin duda, pero no en un sentido enfático. En vez de subrayar los adjetivos libre, racional, autónomo, habría más bien que atenuarlos, a veces hasta el desvanecimiento. libre, racional, autónomo… 27/01/2014libertad159

160 27/01/2014libertad160 Libertad de todos, libertad de cada uno Se sabe que, en la tradición del socialismo marxista, la buena sociedad se caracterizaba como aquella donde la libertad (el libre desarrollo) de todos fuese condición de la libertad de cada uno (idea que ha recogido la filosofía política del republicanismo contemporáneo). Buena reflexión al respecto en Félix Ovejero en Proceso abierto –El socialismo después del socialismo, Tusquets, Barcelona 2005, en p. 78 y ss. y en otros lugares del libro

161 27/01/2014libertad161 Libertad política Se ha dicho que, para el liberal igualitarista Isaiah Berlin, la libertad es básicamente una mirada interrogativa hacia el otro, hacia el que no piensa igual. José Mª Lassalle, Isaiah Berlin, centenario de un liberal, El País, 26 de enero de 2009, p. 24. La expresión coincide casi textualmente con la luminosa fórmula de Rosa Luxemburg, comunista democrática: libertad es la libertad de aquellos que piensan de manera diferente.

162 27/01/2014libertad162 Una advertencia que hay que tomar en serio No bien alguien dice: Soy el agente de la historia, debemos hacer esto y lo otro porque la historia lo exige, porque lo exigen la clase y la nación, porque el camino que tomamos es una especie de autopista progresiva por la cual nos lleva la historia misma, así que hay que barrer todo lo que nos salga al paso, se sitúa en un marco mental que tiende a pisar los derechos y los valores humanos. Contra esta fe apasionada, fanática a menudo, es necesario defender la decencia básica. Isaiah Berlin en Conversaciones con Isaiah Berlin (por Ramin Jahanbegloo), Arcadia, Barcelona 2009, p. 217.

163 27/01/2014libertad163 Y otra advertencia que me permito formular: Nos preocupa mucho la autonomía del agente moral --ese ser improbable--, y está bien que así sea; pero deben preocuparnos al menos igualmente las cuestiones de justicia. Sobre justicia global, los trabajos de Thomas Pogge; y el libro reciente de Amartya Sen The Idea of Justice

164 Libertad en Occidente y liberación en Oriente Juan Masiá: Es frecuente en la historia de la filosofía occidental el recorrido ascendente, que va desde lo cósmico y lo vital, pasando por diversas formas de vida y de consciencia, hasta llegar a la vida humana consciente, cuyo ápice suele ponerse en la inteligencia y la libertad (…). Por contraste con ese trascender ascendiendo a estilo occidental, decía el filósofo japonés Nishida ( ) que hay en Oriente otra tradición de trascender descendiendo o sumergiéndose.

165 Consiste ese movimiento del pensar en ir remontándose desde la consciencia hasta lo vital inconsciente para, en ese fondo, y desde él, alcanzar la liberación [trascendiendo el ego superficial]. Si la vía occidental va de la vida a la conciencia y, por la conciencia, hasta la libertad, la vía oriental se remonta desde la conciencia hasta la vida, y en lo más hondo de ésta descubre la auténtica libertad en forma de liberación. (…) Libertad como afirmación de sí, en el primer caso, y como salir de sí, en el segundo; es decir, como método, camino y proceso de liberación interior. Juan Masiá, El otro Oriente, Sal Terrae, Santander 2006, p. 177.

166 Libertad es también libertad para el daño y el mal Wilhelm Schmid: El sujeto experimenta aquí [confrontado a la crisis ecológica global] la consecuencia extrema de la libertad moderna, de la que no puede escapar: el ser humano, cada individuo, es libre de decidir qué dimensión puede tomar la destrucción ecológica, y teniendo en cuenta la dimensión extrema, si todavía debe existir una humanidad o no.

167 ¿Debemos imaginarnos con ello un acuerdo planetario? En cierto modo, sí. Cada uno elige, a saber: con su vida, con el modo de ejecutar su existencia, con el estilo de su existencia, ya sea a través de una elección activa o una revocación, una elección pasiva explícita o implícita, o a través de una no elección, que es igualmente una elección. Wilhelm Schmid, El arte de vivir ecológico, Pre-Textos, Valencia 2011, p. 61.

168 27/01/2014libertad168 Final: dos perspectivas La apuesta de cada uno sobre el futuro del mundo cabe hacerla básicamente desde dos perspectivas: lo que uno no puede hacer, y lo que uno puede hacer. Desde la impotencia o desde la capacidad de acción. Es siempre sorprendente lo que uno puede hacer, si de verdad se pone a ello. Es verdad que una política eficaz es siempre un arte de lo posible. Pero no es menos verdad que, a menudo, lo posible sólo puede alcanzarse yendo más allá, para alcanzar lo imposible. Max Weber, El sentido de la libertad de valoración en las ciencias sociológicas y económicas, en Sobre la teoría de las ciencias sociales, Planeta-Agostini, Barcelona 1985, p. 139.

169 27/01/2014libertad169 La decisión de Jon Stocking Podrían citarse cientos de ejemplos: me detendré en uno de ellos. Jon Stocking era cocinero en un barco-factoría de los que pescan atunes. Un día quedó horrorizado al ver a los delfines atrapados en las redes, ahogándose. Cuando oyó el gemido de un bebé delfín y vio que su madre le miraba a los ojos como pidiéndole ayuda, se encontró a sí mismo saltando al agua, que era un hervidero de enormes y terroríficos atunes, tiburones y delfines. Jon agarró al bebé delfín en sus brazos, sintió que el pequeño se relajaba y lo pasó por encima de la red. Sin saber muy bien cómo, consiguió liberar también a la madre. Luego, con su cuchillo, cortó la red y liberó al resto.

170 27/01/2014libertad170 Naturalmente perdió su trabajo, y cuando por fin regresó a su casa, pensó en la situación de los delfines y de todos los animales en peligro de extinción. ¿Qué podía hacer? No tenía títulos, ni era rico. Sin embargo, deseaba desesperadamente hacer algo. Y lo ha hecho. Ahora hace tabletas de chocolate, del mejor chocolate. En el envoltorio de cada tableta Especies en Peligro se describe un animal, y el 117% del beneficio –antes de impuestos va a parar a una organización dedicada a luchar por la supervivencia de esa especie. Jane Goodall, Gracias a la vida, Random House Mondadori, Barcelona 2002, p. 239.

171 27/01/2014libertad171 No renunciemos a nuestra libertad de obrar Nada humano me es ajeno, la frase que condensa el ideal humanista, expresa una exigencia que, tomada al pie de la letra, desborda nuestros limitados poderes y capacidades. Y no digamos si la extendemos a algo así como ningún sufrimiento animal me es ajeno... Y sin embargo, todos y todas podemos hacer algo que disminuya ese sufrimiento, a todos y cada uno nos cabe una parte de la responsabilidad en el estado de cosas presente, y se puede siempre arrancar de lo más cercano. Mejor presuponer la capacidad de acción –la libertad humana de obrar que regodearnos en una impotencia falsa.

172 27/01/2014libertad172 En el seno de la necesidad más férrea... El estalinismo se reforzaba con la necesidad, las cosas no podían ser de otra manera que como habían sido aunque el rostro de la historia no tenía nada de agradable. Sólo cuando llegué a comprender que en el seno de la necesidad más férrea hay un momento en el que las decisiones son posibles, y las de Stalin habían sido en gran parte decisiones desastrosas, toda justificación del estalinismo se hacía inconcebible. Italo Calvino, ¿También yo fui estalinista?, en Ermitaño en París. Páginas autobiográficas, Siruela, Madrid 1994, p. 221.

173 Cuando nos preguntamos qué puedo hacer… …es fácil caer en uno de los dos polos de una familiar y paralizante oposición bipolar. Por una parte, a veces nos situamos dentro de esa fortísima tendencia de la cultura capitalista dominante que transforma todas las cuestiones sistémicas y problemas colectivos en desazones individuales. Me refiero a esa cultura –vehiculada por ejemplo a través de una miríada de discursos de autoayuda que repite machaconamente: no cuestiones el sistema, transfórmate a ti mismo. Por esta vía, cuando encaramos los males del mundo, fácilmente podemos incurrir en una sobrerreponsabilización del individuo que desemboca en sentimientos de culpa paralizantes.

174 Por otra parte, resulta demasiado fácil deshacerse de nuestras responsabilidades individuales aludiendo al carácter incontrolable, acumulativo y anónimo de los procesos que están en juego. Al fin y al cabo, sólo soy una gota de agua dentro del océano, una hormiga en el hormiguero, un vecino en la inabarcable megalópolis: los resultados de mi acción individual se perderán en lo que resulta de la composición de billones de otras acciones. No resulta difícil reconocer aquí otra tendencia humana que aparece y reaparece bajo disfraces diversos: el miedo a la libertad sobre el que nos ilustró Erich Fromm, y que siempre va de la mano de un rechazo de la responsabilidad (la responsabilidad de cada uno y cada una).

175 Hay que situarse fuera de esa bipolaridad paralizante Escribía Keith Farnish: Conducir un todoterreno gigante, volar por placer al otro confín del mundo o comprar los resultados de la devastación de los bosques tropicales porque nuestra cultura considera aceptables tales actos no absuelve al usuario –hemos de asumir alguna responsabilidad, porque sin aceptar nuestro papel en este sistema no tenemos ni la menor opción de liberarnos del mismo. Eres parte del sistema. Acostúmbrate a ello. El notable libro de Keith Farnish A Matter of Scale puede descargarse online en Debemos en efecto acostumbrarnos a ello, sin olvidar nunca que la desigual distribución de poderes y saberes conduce a responsabilidades también desiguales: cuando más puede y sabe uno mayor responsabilidad hemos de atribuirle, y viceversa.

176 Responsabilidades comunes, pero diferenciadas De ahí que la fórmula responsabilidades comunes, pero diferenciadas (mayores las de los más poderosos, aunque no insignificantes las de cada uno y cada una de nosotros) resulte útil más allá de los debates sobre respuestas sociales al calentamiento climático donde primero apareció. Un dicho atribuido a Gandhi reza: Hagas lo que hagas en la vida será insignificante, pero es importante que lo hagas porque nadie más lo hará.

177 27/01/2014libertad177 Final (ahora de verdad) con Bauman y Azaña La sociedad puede hacer que algunas elecciones sean más improbables que otras (y lo hace), pero no puede privar a los humanos de la libertad de elegir. Zygmunt Bauman, El arte de la vida, Paidos, Barcelona 2009, p. 38. La libertad no hace felices a los hombres; los hace sencillamente hombres. Manuel Azaña


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