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Azar y contingencia en la transformación social Jorge Riechmann.

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Presentación del tema: "Azar y contingencia en la transformación social Jorge Riechmann."— Transcripción de la presentación:

1 Azar y contingencia en la transformación social Jorge Riechmann

2 12/02/2014azar y contingencia2 Animales que anticipan En un nivel antropológico muy básico, los seres humanos somos animales que anticipan. Nos representamos el futuro para actuar en el presente. Pero ¿hasta qué punto son fiables esas representaciones del futuro, en general y en el concreto contexto histórico en que ahora nos encontramos?

3 Pero ¿quién había previsto…? En agosto de 1989 ¿quién había previsto la transformación revolucionaria de los países satélites de la URSS– y luego de la propia Unión Soviética? En diciembre de 2010 ¿quién había previsto las revoluciones en Túnez, Egipto, Libia…? En abril de 2011 ¿quién habría previsto el M15M – Movimiento del 15 de mayo– en España? Somos buenos, sobre todo, en predicción retrospectiva… 12/02/2014contingencia, azar y sostenibilidad3

4 12/02/2014azar y contingencia4 Un camino que no voy a emprender aquí: repasar la historia de la prospectiva o futurología en los últimos decenios. Cf. Jorge Riechmann, Las amenazas globales y la necesidad de anticipación social, en Un mundo vulnerable (segunda edición), Los Libros de la Catarata, Madrid 2005, p En lugar de eso, vamos a iniciar nuestra reflexión interrogándonos sobre un asunto que preocupa y turba a los seres humanos desde hace milenios: la cuestión del azar (que los antiguos griegos personificaban en la diosa Tyché, y los antiguos romanos en la diosa Fortuna). Martha Nussbaum es autora del imponente estudio La fragilidad del bien. Fortuna y ética en la tragedia y la filosofía griega (Visor, Madrid 1995).

5 12/02/2014azar y contingencia5 BANDAZOS (un poema de Jesús Munárriz) Da bandazos la vida, sacudidas/ que desbaratan planes y proyectos,/ amistades y afectos,/ y traen desamor y despedidas.// Va de aquí para allá, descarrilada,/ y nos lleva y arrastra en sus vaivenes/ la vida; nuestros bienes/ bajo sus ruedas caen, no son nada.// Cambia de dirección y de sentido/ sin previo aviso, arrolla y atropella./ Siendo, como es, tan bella,/ no le gusta caer en el olvido.// Eso explica su rumbo caprichoso:/ nos recuerda que todo es azaroso. Algo de mí (antología), Caza de Libros, Colombia 2009, p. 78.

6 12/02/2014azar y contingencia6 Una anécdota de McMillan A la pregunta de un joven periodista ¿Cuál es el peor problema del primer ministro? el premier británico Harold McMillan contestó: Los acontecimientos, hijo mío, los acontecimientos.

7 12/02/2014azar y contingencia7 Una reflexión de Schopenhauer Tres grandes fuerzas tiene el mundo, dice muy acertadamente un pensador de la antigüedad: frónesis, kratos kai tyché, prudencia, fuerza y azar. Creo que la más poderosa es la tercera, pues el curso de nuestra vida se parece a la navegación de un barco. El azar (...) desempeña el papel del viento, que nos hace avanzar o retroceder rápidamente; contra él pueden muy poco nuestros esfuerzos y actuaciones. Arthur Shopenhauer, Aforismos sobre el arte de vivir (ed. de Franco Volpi), Alianza 2009, p Cf. nuestra reflexión sobre navegar de bolina en ppt LIBERTAD.

8 12/02/2014azar y contingencia8 Aristóteles y la acción humana Aristóteles exalta al hombre sin divinizarlo; hace de él el centro de su ética, pero sabe que la ética no es lo más alto, que Dios está más allá de las categorías éticas (...). Abandonado a sus solas fuerzas por un Dios demasiado lejano, que es lo bastante visible para ser deseado, pero se mantiene a suficiente distancia como para ser poseído, el hombre está expuesto, en la región del mundo que habita, a un azar que no puede dominar por completo.

9 12/02/2014azar y contingencia9 Entre dos azares O, más bien, la vida del hombre se mueve entre dos azares: el azar fundamental del nacimiento, que hace que el bien natural no esté equitativamente repartido; el azar residual de la acción, que hace que sus resultados nunca sean previsibles del todo. (...) A medio camino entre un saber absoluto, que haría inútil la acción, y una percepción caótica, que haría la acción imposible, la prudencia [frónesis] aristotélica representa (...) la posibilidad y el riesgo de la acción humana. Pierre Aubenque, La prudence chez Aristote, París 1963, p

10 12/02/2014azar y contingencia10 Tres formas de azar 1 Azar natural, por ejemplo en la distribución de capacidades y características personales como el sexo, la inteligencia, la belleza, la resistencia a las enfermedades... 2 Azar social: nos encontramos siempre viviendo en contextos sociales que no hemos escogido. Nos vienen dadas una sociedad determinada, una clase social dada, una familia concreta...

11 12/02/2014azar y contingencia11 3 Azar eventual: conjunto de acontecimientos contingentes (que fueron así, pero pudieron ser de otra forma) que no dependen de cuáles sean nuestras características personales o circunstancias sociales. Sufrir un accidente, ganar un premio, conocer al hombre o a la mujer que nos cambian la vida...

12 12/02/2014azar y contingencia12 Un mundo lleno de azar El mundo --incluso si nos hallásemos en un cosmos determinista-- está lleno de azar. (O quizá cuasi-azar, insistirán los deterministas estrictos: bueno.) Por ejemplo: la formación de los billones de conexiones neuronales en nuestro cerebro. El genoma humano, pese a su extensión – unos genes--, es demasiado pequeño para especificar todas las conexiones que se forman entre las neuronas.

13 12/02/2014azar y contingencia13 Lo que los genes especifican son procesos que disparan grandes aumentos en la población de neuronas --muchas más de las que nuestros cerebros usarán nunca--; éstas despliegan terminaciones de manera aleatoria; y en muchos casos conectan casualmente con otras neuronas. Las conexiones que resultan útiles tienden a sobrevivir, las otras mueren y son desmanteladas.

14 12/02/2014azar y contingencia14 Evo-devo La teoría evolutiva contemporánea (me refiero a los comienzos del siglo XXI) concede a la contingencia un papel mucho mayor que el darwinismo clásico. Se trata de la perspectiva EVO-DEVO: una pequeña caja de herramientas genética (muy poquitos genes, y los mismos para las diferentes especies) permite construir un organismo a lo largo de su desarrollo.

15 12/02/2014azar y contingencia15 Más espacio para la contingencia Las modificaciones en esos pocos genes (o más bien en su regulación conjunta) crea una gran diversidad morfológica. Así, en esta teoría evolutiva contemporánea, menor papel de la selección natural, menor determinismo, y pluralidad de mecanismos evolutivos. La historia evolutiva está plaga de sucesos contingentes. Ramón Muñoz-Chápuli (catedrático de biología animal en la Universidad de Málaga) en el curso de verano de la Universidad de Málaga Humanos y animales: ¿qué hemos aprendido de Darwin?, Ronda, 12 al 16 de julio de 2010.

16 12/02/2014azar y contingencia16 Lo que nos han enseñado las matemáticas del caos Muchos fenómenos de interés, tanto en la naturaleza como en la sociedad, pueden cambiar radicalmente con sólo pequeñas alteraciones en las condiciones iniciales. Sabemos desde finales del siglo XIX que el determinismo más estricto puede conducir a la imprevisibilidad: recordemos el problema de los tres cuerpos de Henri Poincaré.

17 12/02/2014azar y contingencia17 El problema de los tres cuerpos El gran matemático francés Poincaré descubrió --para su gran sorpresa-- que las ecuaciones diferenciales que ligan las posiciones de sólo tres cuerpos --por ejemplo el Sol, la Tierra y la Luna-- con sus atracciones gravitatorias recíprocas no son integrables. No es posible describir sus coordenadas por venir como funciones explícitas del tiempo. El devenir de estos tres cuerpos se define de manera absoluta por la influencia de las fuerzas gravitatorias, pero resulta imposible calcular sus posiciones para un instante lejano cualquiera, pues habría que conocer las posiciones iniciales con una precisión absoluta (y no existe tal medición infinitamente precisa en el mundo real). Albert Jacquard, Éste es el tiempo del mundo finito, Acento, Madrid 1994, p. 56.

18 12/02/2014azar y contingencia18 Taleb: nuestro mundo es mucho más complicado... Nuestro mundo, lamentablemente, es mucho más complicado que el problema de los tres cuerpos: contiene mucho más que esos tres objetos. Estamos ante lo que hoy se llama un sistema dinámico; y el mundo, como veremos, es un sistema demasiado dinámico. (...) La dificultad multiplicativa que lleva a la necesidad de una precisión cada vez mayor en los supuestos se puede ilustrar con el siguiente ejercicio sencillo, referente a la predicción de los movimientos de las bolas de billar sobre la mesa. Empleo el ejemplo tal como lo computó el matemático Michael Berry.

19 12/02/2014azar y contingencia19 El ejemplo de la bola... Si conocemos un conjunto de parámetros básicos sobre la bola en reposo y calculamos la resistencia de la mesa (algo muy elemental) junto con la fuerza del impacto, entonces es bastante fácil predecir qué ocurrirá con el primer golpe. El segundo impacto resulta más complicado, pero también se puede calcular: hay que poner mayor cuidado en nuestro conocimiento de los estados iniciales, y se requiere mayor precisión. El problema es que para computar correctamente el noveno impacto, debemos tener en cuenta el tirón gravitacional de alguien que esté de pie junto a la mesa (los cálculos de Berry utilizan un peso de menos de 75 kilos).

20 12/02/2014azar y contingencia20...en la mesa de billar Y para computar el impacto 56, cada una de las partículas elementales del universo debe estar presente en nuestros supuestos. Un electrón que se encuentre en el límite del universo, a diez mil millones de años luz de nuestro planeta, debe figurar en los cálculos, pues ejerce un efecto significativo en los resultados. Ahora bien, pensemos en la carga adicional que supone tener que incorporar predicciones sobre dónde estarán esas variables en el futuro. Predecir el movimiento de una bola sobre una mesa de billar exige conocer la dinámica de todo el universo, hasta el último de los átomos.

21 12/02/2014azar y contingencia21 (...) Observemos que esta historia de las bolas de billar da por supuesto un mundo simple y llano; ni siquiera tiene en cuenta esos peligrosos asuntos sociales que el libre albedrío posiblemente conlleva. (...) En un sistema dinámico, donde consideramos algo más que una bola en sí misma y donde las trayectorias dependen en cierto sentido unas de otras, la capacidad para proyectar en el futuro no sólo se reduce, sino que queda sometida a una limitación fundamental. Poincaré defendía que sólo podemos trabajar con asuntos cualitativos: se puede hablar de alguna propiedad de los sistemas, pero no podemos computarla. Nassim Nicholas Taleb, El Cisne Negro. Sobre el impacto de lo altamente improbable, Paidos, Barcelona 2008, p. 257.

22 12/02/2014azar y contingencia22 Caminos con bifurcaciones múltiples Conclusión: La reflexión científica en este final de siglo nos hace comprender que la mayoría de los procesos, aun descritos mediante fórmulas matemáticas simples, sigue caminos con bifurcaciones múltiples. Por más preciso que sea el conocimiento de la situación inicial, es imposible prever la situación final sin recorrer todas las etapas. Hoy no permite prever mañana. Esta comprobación es suficiente para admitir, en contra de Laplace, que disponemos de un espacio de libertad. Albert Jacquard, Éste es el tiempo del mundo finito, Acento, Madrid 1994, p. 59.

23 12/02/2014azar y contingencia23 Aquí sólo estamos hablando de libertad en el sentido de impredecibilidad de los acontecimientos, sin prejuzgar la cuestión de si el sistema del que hablamos es determinista o no. Por tanto, el futuro está subjetivamente abierto para el agente. Nada más (pero tampoco nada menos...) Sigamos reflexionando un momento sobre la cuestión.

24 12/02/2014azar y contingencia24 El efecto mariposa Identificado en 1963 por un meteorólogo del MIT (Inst. Tecnológico de Massachusetts), Edward N. Lorenz. Su famosa conferencia (pronunciada el 29 de diciembre de 1972 ante la Asociación Norteamericana para el Progreso de la Ciencia) Predecibilidad. El aleteo de una mariposa en Brasil ¿originó un tornado en Texas?.

25 12/02/2014azar y contingencia25 Los sistemas deterministas pueden no ser predecibles El tiempo atmosférico es intrínsecamente impredecible a largo plazo aunque hayamos identificado completamente sus leyes de movimiento. Tiene un comportamiento no lineal (o caótico) a lo largo del tiempo. Por tanto, insistamos en ello, hemos de separar las nociones de determinismo y predecibilidad.

26 12/02/2014azar y contingencia26 Sistemas no lineales En sistemas no lineales, la incertidumbre en la medición del estado inicial hace que la calidad de la información se degrade aceleradamente con el tiempo. Las pequeñas divergencias entre el estado inicial real y el estado inicial medido se magnifican con el tiempo... Y esto origina impredecibilidad.

27 12/02/2014azar y contingencia27 ¿Y qué pasa con los sistemas sociales? Ahora bien: más allá de los sistemas físicos, ¿qué sucede con los sistemas sociales? Donde además de todo lo dicho operan las indeterminaciones que resultan de la capacidad simbólica, el lenguaje, la cultura, la libertad humana... Cuando los sistemas sociales cambian en el tiempo histórico, no parece probable que lo hagan de forma determinista... Hace falta un concepto menos estricto que el de dependencia sensible de las condiciones iniciales (que ya hemos introducido para los sistemas no lineales): un concepto que deje abierta la cuestión de si el sistema en cuestión se comporta de forma determinista o no.

28 12/02/2014azar y contingencia28 Dependencia de la senda Ese concepto es la noción de dependencia de la senda (path dependency). Lo que refleja es la importancia crucial de las contingencias históricas en las rutas evolutivas de individuos, organizaciones, tecnologías, sociedades... Juan Antonio Rivera, El gobierno de la fortuna, Crítica, Barcelona 2000, p En forma de máxima: la historia cuenta (history matters). Un excelente ensayo de interpretación histórica se titula con este lema: Enric Tello, La historia cuenta. Del crecimiento económico al desarrollo humano sostenible, Libros del Viejo Topo, Barcelona 2005.

29 Otra traducción: histéresis Se ha propuesto traducir la expresión inglesa path dependency por histéresis. Así Tomás Fdez. Aúz y Beatriz Eguíbar, los traductores del gran libro de Fred Spier, El lugar del hombre en el cosmos. La Gran Historia y el futuro de la humanidad, Crítica, Barcelona 2011: véase su nota en p La histéresis es la tendencia de un material a conservar una de sus propiedades en ausencia del estímulo que la ha generado. Por extensión se aplica a fenómenos que no dependen sólo de las circunstancias actuales, sino también de cómo se ha llegado a esas circunstancias. 12/02/2014azar y contingencia29

30 Lo anticipó Aristóteles Recordemos la importancia que concedía a la (formación de buenos) hábitos: Las acciones no son voluntarias del mismo modo que los hábitos. De nuestras acciones somos dueños desde el principio hasta el fin, si conocemos las circunstancias particulares; de nuestros hábitos [somos dueños] al principio, pero su incremento no es perceptible, como ocurre con las dolencias. No obstante, como estaba en nuestra mano [al principio] comportarnos de tal o cual manera, son por ello voluntarios (EN 1115a). 12/02/2014azar y contingencia30

31 12/02/2014azar y contingencia31 Sistemas complejos adaptativos La dependencia de la senda puede dar cuenta de la evolución divergente de sistemas con punto de partida similar, sin prejuzgar la condición determinista o no de dicha evolución. La divergencia evolutiva estudiada es la de sistemas complejos adaptativos, es decir sistemas capaces de ganar (o perder) estructura y complejidad a lo largo de sus vicisitudes históricas. Rivera, El gobierno de la fortuna, Crítica, Barcelona 2000, p. 28.

32 La noción de sistema complejo adaptativo proviene de Murray Gell-Mann y sus colaboradores en el Instituto de Santa Fe, institución estadounidense consagrada a la investigación interdisciplinar que centra sus esfuerzos en el estudio de la complejidad. De forma intuitiva, el conjunto de los sistemas complejos adaptativos es coextensivo con el fenómeno de la vida: la naturaleza animada. 12/02/2014azar y contingencia32

33 A diferencia de la naturaleza inanimada, todas las formas de vida tienden a adaptarse al mundo exterior, aunque a menudo traten de acomodar el mundo exterior a sus propias necesidades. Desde este punto de vista [evolutivo], la adaptación a las cambiantes circunstancias del entorno se produce fundamentalmente a través de los procesos de eliminación no aleatoria [selección natural, en términos darwinianos]. Fred Spier, El lugar del hombre en el cosmos. La Gran Historia y el futuro de la humanidad, Crítica, Barcelona 2011, p /02/2014azar y contingencia33

34 12/02/2014azar y contingencia34 Sistemas que se autoorganizan Los sistemas naturales son sistemas autoorganizados (y sistema que se autoorganiza es sinónimo de sistema complejo adaptativo): el desarrollo del sistema no está predeterminado, sino que se produce adaptándose a su medio. Por eso hablamos de sistemas complejos adaptativos, cuyas principales características son la estabilidad o resiliencia (capacidad de mantener sus funciones frente a impactos exteriores), la heterogeneidad, la no linealidad, la jerarquía y los flujos entre los componentes.

35 12/02/2014azar y contingencia35 Sistemas que aprenden La naturaleza está formada por multitud de sistemas complejos adaptativos: células, organismos, ecosistemas, la biosfera en su conjunto. Los sistemas complejos adaptativos son sistemas que aprenden, y que en cierto sentido capturan el tiempo.

36 12/02/2014azar y contingencia36 Sistemas autorreflexivos Sistemas complejos adaptativos y autorreflexivos: un último escalón. El lenguaje modifica radicalmente el comportamiento humano, dando lugar a nuevas posibilidades de operación que experimentamos como conciencia, como nuestra mente. Las sociedades, entonces, son un tipo particular de sistema autoorganizador, caracterizado por la reflexividad, por la capacidad de condensar núcleos –instituciones– que acumulan información y capacidad de decisión –poder--. Ernest Garcia, Medio ambiente y sociedad, Alianza, Madrid 2004, p. 23.

37 12/02/2014azar y contingencia37 Excurso: un experimento biológico Un experimento biológico (de Edward O. Wilson) permite ilustrar la dependencia de la senda. En 1965, seleccionó islotes de manglar de distintos tamaños en los Cayos de Florida, situados a diferentes distancias del continente. Se recolectaron y clasificaron las diversas especies animales que moraban en los islotes (insectos sobre todo). Cf. Juan Antonio Rivera en El gobierno de la fortuna, Crítica, Barcelona 2000, p

38 12/02/2014azar y contingencia38 Luego, en octubre de 1966, cubrieron con una tela de náilon cauchutado los islotes y los fumigaron con el plaguicida bromuro de metilo. Se acabó así con toda vida animal, pero respetando la vegetación. Se estudió después la paulatina recolonización de los islotes.

39 12/02/2014azar y contingencia39 Rebobinar y volver a pasar la cinta Los biólogos observaron que los islotes más cercanos a la masa continental, o más grandes, acabaron con un número de especies mayor que los más alejados y/o más pequeños. El número de especies con que contaban las comunidades de cada islote coincidía aproximadamente con el que existía antes del exterminio. La composición de especies de cada uno de los ecosistemas se había modificado, a veces muy sustancialmente.

40 12/02/2014azar y contingencia40 Después de rebobinar y volver a pasar la cinta, se pudo comprobar que la comunidad que originariamente residía en cada islote era sólo una de las comunidades de especies posibles, y que el azar y la historia podían dar lugar a una composición de especies diferentes sobre el mismo hábitat. (...) El experimento de zoogeografía insular de Wilson y Simberloff puso de manifiesto que, para un ecosistema dado, si bien la cantidad de especies de que consta su comunidad es predecible, no lo es en cambio la identidad de esas especies. Los detalles de la composición específica del ecosistema son dependientes de la senda, es decir, son el resultado de contingencias históricas que pudieron muy bien no ocurrir. Juan Antonio Rivera, El gobierno de la fortuna, Crítica, Barcelona 2000, p. 93

41 12/02/2014azar y contingencia41 Notemos lo que aparece: por una parte regularidades predecibles (el número de especies en una comunidad), por otra parte fenómenos impredecibles que resultan del azar y la contingencia histórica (identidad de las especies). No sería demasiado diferente en los sistemas sociales...

42 12/02/2014azar y contingencia42 La Revolución Francesa, ¿cuestión de azar? Si se quiere saber si la Revolución Francesa fue cuestión de azar o no, la respuesta tiene que ser que sí y que no. Sí, debido a su improbabilidad [por el encadenamiento de una gran cantidad de sucesos contingentes]. No, si se considera la probabilidad de que se hubiera producido otra conjunción de sucesos improbables que, dada la situación de Francia, hubieran tenido similares efectos a largo plazo en lo que se refiere a establecer los grupos, comunidades e instituciones constitutivos resultantes. W.G. Runciman, Cuestión de azar capítulo 5 de El animal social, Taurus, Madrid 1999, p. 106.

43 12/02/2014azar y contingencia43 Leyes en segundo plano, y contingencia en los detalles Cabe recordar el lema de Stephen Jay Gould, a la hora de hacer frente a lo peculiar de los acontecimientos históricos (tanto naturales como sociales): leyes en segundo plano (que sobre todo excluyen como imposibles o extremadamente improbables determinados estados de cosas) y contingencia en los detalles. Véase Gould, La vida maravillosa, Crítica, Barcelona 1991.

44 12/02/2014azar y contingencia44 Las estructuras socio-históricas y el azar según Tocqueville Esto no queda muy lejos del punto de vista de Tocqueville, al interpretar fenómenos históricos. Distingue entre dos tipos de causas, las generales y las accidentales (o secundarias). Las generales pueden hacerse retrospectivamente inteligibles; pero las accidentales resultan imprevisibles y de imposible anticipación. Cf. Manuel Zafra Víctor, Tocqueville, Eds. del Orto, Madrid 2000 p El entramado de causas accidentales a menudo se explica por las consecuencias no intencionales de la acción humana.

45 12/02/2014azar y contingencia45 Tocqueville en La democracia en América: Detesto esos sistemas absolutos, que hacen depender todos los acontecimientos de la historia de grandes causas primeras que se ligan las unas a las otras mediante una cadena fatal, y que eliminan a los hombres, por así decirlo, de la historia del género humano. (...) El azar --o más bien ese entrelazamiento de causas segundas al que damos ese nombre porque no sabemos desenredarlo-- tiene una gran intervención en todo lo que nosotros vemos en el teatro del mundo, pero creo firmemente que el azar no hace nada que no esté preparado de antemano. Citado en Manuel Zafra Víctor, Tocqueville, Eds. del Orto, Madrid 2000 p. 70.

46 12/02/2014azar y contingencia46 Napoleón en Borodino (según Rivera, El gobierno de la fortuna, p. 207 y ss.) Tolstoi en Guerra y paz narra la batalla de Borodino (7 de septiembre de 1812). Se enfrentaron cerca de un cuarto de millón de soldados en la mayor y más cruenta batalla de las guerras napoleónicas. ¿Era Napoleón un estratega genial que anticipaba el curso futuro de la batalla y replicaba a los movimientos del enemigo con contramovimientos devastadores? Tolstoi lo cuenta de otro modo. Napoleón está con frecuencia en retaguardia, lejos del escenario bélico; le llegan con retraso y distorsionadas las noticias de lo que ocurre en primera línea; por ello imparte ordenes desajustadas e incluso contraproducentes; una y otra vez le sorprenden las consecuencias inesperadas de sus propias decisiones.

47 12/02/2014azar y contingencia47 Son los mandos intermedios, o los mismos soldados, quienes tienen que responder a las situaciones imprevistas. Improvisan decisiones a partir del cuadro inevitablemente parcial de la batalla que ellos pueden dominar, ignorando los efectos que sobre el conjunto van a tener esas resoluciones... La batalla --donde probablemente perecieron cien mil hombres-- se acaba tejiendo como el resultado impremeditado de esa maraña de improvisaciones.

48 12/02/2014azar y contingencia48 Tolstoi describe cómo los propios protagonistas directos de la contienda salen aturdidos de ella, sin saber si han triunfado o han sido derrotados. Son los historiadores quienes, décadas después, proporcionan un cuadro coherente de la batalla de Borodino y (exagerando el grado de control racional que efectivamente se dio) la interpretan como un triunfo parcial para los planes estratégicos de Napoleón. Tolstoi pone de manifiesto la poca trascendencia que, según mis ideas, tienen los llamados grandes hombres en los acontecimientos históricos.

49 12/02/2014azar y contingencia49 Grandes Acontecimientos y pequeñas mutaciones Runciman explica: Nadie discutirá que los GGAA (Grandes Acontecimientos) desvían el curso de la evolución social del camino que hubiera seguido de otro modo. Pero lo mismo ocurre con lo que denominaré ppmm (pequeñas mutaciones). (...) Algunas tienen consecuencias fuera de toda proporción con su tamaño. Quizá son más evidentes que en ningún otro sitio en el campo de la tecnología, sonde la búsqueda de innovación en todos los niveles genera una proliferación de diseños nuevos para todo, desde los utensilios de cocina a las naves espaciales, y donde su aceptación o rechazo mediante un proceso secuencial de ensayo y error recuerda de forma directa a la de la propia selección natural. W.G. Runciman, Cuestión de azar capítulo 5 de El animal social, Taurus, Madrid 1999, p. 106.

50 12/02/2014azar y contingencia50 Azar en los procesos selectivos Pero veamos con cierto detalle de qué manera pueden intervenir el azar y la contingencia en los procesos de selección sociocultural, a partir de ejemplos tomados de la historia de la adopción de tecnologías (seguiremos a Juan Antonio Rivera, El gobierno de la fortuna, Crítica, Barcelona 2000, p , p. 127). Cuando diferentes tecnologías compiten por ganarse el favor de los usuarios, la mera contingencia histórica puede dar lugar a pequeñas ventajas en una fase temprana del proceso de selección, y tal ventaja -- interactuando con mecanismos de autorrefuerzo, es decir, bucles de retroacción positiva-- puede llevarla al triunfo (aunque no sea superior en un sentido significativo).

51 12/02/2014azar y contingencia51 Azar y mecanismos de retroacción positiva 1. Economías de escala: supongamos dos tecnologías en competición, A y B (por ejemplo, magnetoscopios en formato VHS o Beta; o dos sistemas operativos para ordenador). Si A logra aumentar un poco su cuota de mercado, el coste unitario de facricar sus productos se reducirá y podrá venderlos más baratos que la competencia, lo que aumentará adicionalmente su cuota de mercado, etc. Sucesos históricos más o menos contingentes pueden dar lugar a accidentes congelados que luego determinan decisivamente la historia posterior. Por ejemplo, el surgimiento de Estados prístinos (de modo independiente y en seis ocasiones históricas: Mesopotamia, Egipto, valle del Indo, China, Mesoamérica y Perú) angostó irreversiblemente el canal por donde podía discurrir la evolución histórica e institucional posterior.

52 12/02/2014azar y contingencia52 2. Externalidades positivas de red: ventajas adicionales que recibe un consumidor cuando otros compran bienes que emplean la misma tecnología, o tecnologías compatibles a la que se encuentra incorporada a un bien de su propiedad. Análogamente para los productores: en presencia de externalidades de localización, a una empresa le puede interesar emplazarse donde ya hay otras empresas para coordinarse con ellas.

53 12/02/2014azar y contingencia53 3. Efectos de (los costes de) aprendizaje. Como a todos nos cuesta aprender novedades, tendemos a preservar las prácticas antiguas. El ejemplo del tejado QWERTY (un verdadero accidente congelado), que se introdujo inicialmente para ralentizar el ritmo de tecleado (y así evitar que se enganchasen las teclas de las viejas máquinas de escribir mecánicas).

54 12/02/2014azar y contingencia54 4. Expectativas adaptativas. Si entre los consumidores se fragua la creencia de que una determinada tecnología prevalecerá, sus decisiones de compra reflejarán esta creencia, lo que a su vez no hará otra cosa que fortalecerla. Se trata de una profecía que se autocumple.

55 12/02/2014azar y contingencia55 5. Adaptación acumulativa. Un sistema se adapta a su medio ambiente desde el conjunto de sus adaptaciones previas, del que no podrá desprenderse. Pensemos, por ejemplo, en una persona con hábitos (de pensamiento y conducta) fuertemente arraigados... Los sistemas complejos adaptativos van generándose constricciones en el curso de su propia evolución, y con ello limitan las direcciones viables de esa evolución en el futuro.

56 12/02/2014azar y contingencia56 Recapitulemos los mecanismos de autorrefuerzo Recapitulemos estos mecanismos de autorrefuerzo (o retroacción -- realimentación-- positiva) que son figuras de dependencia de la senda: Economías de escala Externalidades positivas de red Costes de aprendizaje Expectativas adaptativas Adaptación acumulativa...

57 12/02/2014azar y contingencia57 El principio de San Mateo Todos los mecanismos de autorrefuerzo se vinculan con el principio de San Mateo: a quien más tiene, más se le dará. Textualmente, como colofón a la parábola de los talentos: Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Evangelio de San Mateo 25, 29.

58 12/02/2014azar y contingencia58 El principio de San Mateo en ecología El principio de San Mateo fue introducido por Ramón Margalef en ecología y teoría de sistemas. Cf. Seguiremos aquí la exposición de Josep Peñuelas: De la biosfera a la antroposfera, Barcanova, Barcelona Sirve para explicar las diferencias en los sistemas naturales, al constatar que éstas, en lugar de mitigarse, tienden a hacerse más bruscas y acusadas tras la interacción a través de cualquier frontera asimétrica, entendiendo como tal a la que separa dos subsistemas con diferente grado de organización.

59 12/02/2014azar y contingencia59 Por esta propiedad básica de la naturaleza, la información --en su sentido más amplio de estructura y función-- aumenta del lado que ya era más complejo y se mantiene igual o disminuye en el menos organizado. El subsistema más complejo mantiene el control del sistema entero, hace mejor uso de la información, la asimila y la conserva mejor y la multiplica relativamente más, e incluso parece alimentarse del más simple, al cual puede llegar a absorber.

60 12/02/2014azar y contingencia60 La diversa utilización de los recursos por los diferentes organismos generan las diferencias en la adquisición de información y en la utilización de la energía. El mayor tamaño proporciona mayor dominio del tiempo y del espacio, y la acumulación de información, primero genética y después cultural. Tenemos de todo ello ejemplos paradigmáticos en biología: las relaciones entre el depredador y la presa, entre el zooplancton y el fitoplancton, entre bosques y claros, entre los ecosistemas bentónicos (del fondo de lagos y mares) y los pelágicos (en suspensión en las aguas), entre las especies de estrategia k (basada en maximizar la conservación), por ejemplo el mero, y las de estrategia r (basada en la maximización de la reproducción), por ejemplo la sardina...

61 12/02/2014azar y contingencia61 El principio de San Mateo en sistemas sociales Este principio general --sin duda expresión de las leyes de la termodinámica-- puede aplicarse también a los sistemas sociales. En el panorama internacional se observa el progresivo enriquecimiento de las sociedades industriales avanzadas y el acentuado empobrecimiento de las subdesarrolladas. Parece inmediato cuestionar el principio de las ventajas comparativas del intercambio entre países que es una de las bases del comercio internacional. Dicho principio establece que el intercambio comercial entre dos países es mutuamente provechoso.

62 12/02/2014azar y contingencia62 El punto cuestionable está en la presuposición de que los sistemas intercambiantes se rigen por las mismas leyes y funciones de producción, cosa que parece evidente que no se cumple cuando los que intercambian son, por ejemplo, Estados Unidos, Alemania o Japón con Bolivia, Guinea o Nepal. De hecho, las relaciones que se establecen son de total asimetría, regidas por tanto por el mencionado principio de San Mateo. Hasta aquí según Josep Peñuelas: De la biosfera a la antroposfera, Barcanova, Barcelona 1988.

63 12/02/2014azar y contingencia63 Naredo: la analogía depredador/ presa Los ecólogos que estudian el modelo depredador-presa explican que se produce, como consecuencia de las capturas, un flujo de energía y materiales desde la población de presas hacia la de depredadores. A la vez, ambas poblaciones muestran pautas demográficas diferentes: La esperanza de vida de las presas suele ser mucho menor que la de los depredadores. En las presas la probabilidad de supervivencia cae desde edades muy tempranas; en los depredadores se mantiene alta hasta edades avanzadas y al final se desploma bruscamente. Las presas son muy prolíficas y se reproducen durante la mayor parte de su vida; los depredadores tienden a hacerlo en intervalos de edad más limitados.

64 12/02/2014azar y contingencia64 Pues bien, José Manuel Naredo observa que la polarización social y territorial que se observa a todos los niveles de agregación [en el mundo contemporáneo] llega a escindir también los patrones demográficos entre países, entre regiones y entre barrios ricos y pobres de acuerdo con los modelos indicados. (...) En el último cuatro del siglo XX, las curvas de supervivencia y las curvas de natalidad por edades de la población de la mayoría de los países ricos y pobres se ajustaban, respectivamente, a las típicas de depredadores y presas, encontrándose en posiciones intermedias los países llamados en vías de desarrollo. Naredo, Raíces económicas del deterioro ecológico y social,Siglo XXI, madrid 2006, p. 217.

65 12/02/2014azar y contingencia65 Y en realidad pueden encontrarse precedentes muy lejanos... El poder de un hombre (por tomarlo universalmente) es su medio presente de obtener algún bien futuro aparente. Y es o bien original o bien instrumental. El poder natural es la eminencia de las facultades del cuerpo, o de la mente; como extraordinaria fuerza, forma, prudencia, artes, elocuencia, liberalidad, nobleza. Son instrumentales aquellos poderes que, adquiridos por la fortuna, son medio e instrumento para adquirir más; como riquezas, fama, amigos y la secreta actuación de Dios que los hombres llaman buena suerte. En cuanto a la naturaleza del poder, es en este aspecto semejante a la fama, que aumenta conforme avanza, o como el movimiento de los cuerpos pesados, que cuanto más lejos van más se aceleran. Thomas Hobbes citado en Martin Cohen, Filosofía política, Cátedra, Madrid 2002, p. 75.

66 12/02/2014azar y contingencia66 Realimentación positiva, realimentación negativa y azar Bucles de retroacción –o realimentación positiva, que son mecanismos de autorrefuerzo; bucles de retroacción negativa, que son mecanismos de reequilibrio; y azar. Dice Peter M. Allen que con esos tres mimbres sistémicos se teje el cesto de la vida en el universo: la perspectiva es interesante. Lo menciona Juan Antonio Rivera en El gobierno de la fortuna. El poder del azar en la historia y en los asuntos humanos, Crítica, Barcelona 2000, p. 353.

67 12/02/2014azar y contingencia67 La pequeña filosofía de la historia de Juan Antonio Rivera en El gobierno de la fortuna: La dependencia de la senda no tendría la importancia que tiene si estuvieran ausentes los mecanismos de retroacción positiva. En un ámbito desprovisto de tales mecanismos, la evolución histórica de un sistema complejo adaptativo seguiría una ruta más predecible, y el relato que presenta la historia como una trayectoria de progreso sería mucho más verosímil. Las fluctuaciones azarosas menos que eficientes no pasarían los filtros selectivos, y a medio y largo plazo carecerían de relevancia; los mecanismos de retroacción negativa (mercado, selección natural, selección cultural) amortiguarían y finalmente llevarían a la extinción las variaciones aleatorias comparativamente desventajosas.

68 12/02/2014azar y contingencia68 El azar empieza a contar en la historia cuando se combina con alguno de los mecanismos de retroacción positiva señalados en este escrito, y que actúan como incubadoras que alimentan las inicialmente quizá minúsculas desviaciones contingentes, proporcionándoles finalmente dimensiones macroscópicas, al margen en buena medida de que beneficien o perjudiquen a los más directamente afectados por ellas.

69 12/02/2014azar y contingencia69 La presencia de esos bucles de retroacción positiva socava de una vez por todas la visión progresista de la historia: siempre es posible que una contingencia histórica aparentemente insignificante resulte magnificada por un mecanismo de autorrefuerzo, de suerte que un cierto rumbo histórico quede reorientado, y quizá en una dirección aciaga. (...) Son esos mecanismos de retroacción positiva los que confieren toda su relevancia al azar, e incluso al azar minúsculo, y los que convierten a la historia en algo considerablemente más dramático y necesitado de vigilancia racional (p ).

70 12/02/2014azar y contingencia70 Naturaleza, convención y subproductos colectivos Pensemos en los ejemplos históricos que hemos ido desgranando... La clasificación de los productos en naturales y artificiales no es exhaustiva. Hay una tercera categoría, menos obvia pero muy importante, que es la de los subproductos colectivos. Ejemplos: un sendero en el bosque, las normas sociales, el lenguaje, la ciencia, los mercados... Cf. Juan Antonio Rivera, El gobierno de la fortuna, Crítica, Barcelona 2000, p. 66 y 210.

71 12/02/2014azar y contingencia71 Los subproductos colectivos se parecen a los productos artificiales en que son debidos a la intervención humana; y se parecen a los naturales en que no son el fruto de proyectos deliberados de los seres humanos. La historia humana también entra dentro de esta categoría.

72 12/02/2014azar y contingencia72 ¿Podremos controlar racionalmente nuestro destino? El humanismo es una doctrina de salvación: la creencia en que la humanidad puede hacerse con el control de su destino. Para los verdes, esto se ha traducido en una aspiración: la de que la humanidad se convierta en sabia administradora de los recursos del planeta. Pero cualquier persona que no cifre esperanzas vanas en su propia especie se dará cuenta de lo absurda que es la idea de que los propios seres humanos, a través de su acción, puedan salvarse a sí mismos o al planeta. Saben que el resultado final no está en manos humanas. John Gray, Perros de paja. Reflexiones sobre los humanos y otros animales, Paidos, Barcelona 2003, p. 25.

73 12/02/2014azar y contingencia73 Pero lo que se presenta como lucidez descreída ¿no será, sobre todo, culpable dimisión de la responsabilidad humana? (Dicho sea sin prejuzgar la cuestión teórica de fondo.) Sigamos examinando la cuestión. Analicemos algunos de los factores específicos que nos dificultan (o quizá nos imposibilitan) el control racional de nuestro destino.

74 12/02/2014azar y contingencia74 La ilusión de control Un sesgo cognitivo bien estudiado --por ejemplo, en los jugadores de azar-- es la ilusión de control. Se trata de la tendencia innata de los seres humanos a creer que pueden controlar, o al menos influenciar, resultados en los que claramente no tienen ninguna influencia: por ejemplo, sucesos aleatorios.

75 12/02/2014azar y contingencia75 Por ejemplo: el experimento vudú Experimento vudú de Dan Wegner, un psicólogo de Harvard, y Emily Pronin, de Princeton. En él, se invita a dos personas a jugar al hechicero. Una persona, el sujeto, lanza una maldición a la otra clavando agujas a un muñeco. Sin embargo, la segunda persona participa en el experimento y, según ha convenido anteriormente con los médicos, actúa de manera detestable para caer mal al que clava las agujas, o con simpatía. Al cabo de un rato, la supuesta víctima se queja de un dolor de cabeza. En los casos en los que la persona había sido desagradable, el sujeto tendía a hacerse responsable de su dolor de cabeza: un ejemplo de ese "pensamiento mágico que llamamos ilusión de control.

76 12/02/2014azar y contingencia76 Más sobre la ilusión de control Todos tratamos de darle sentido a la vida mediante la construcción de un relato coherente fundado en relaciones de causa y efecto. Nos decimos, y les decimos a los demás, que algo sucedió porque hicimos esto o porque se nos hizo aquello; pero el vínculo entre causa y efecto suele ser más tenue de lo que nos gusta pensar. La actual ola de afirmaciones exageradas sobre el poder de la medicina preventiva forma parte del mismo fenómeno. Queremos creer que si nos comportamos bien, si comemos los alimentos adecuados y con moderación, si hacemos ejercicio de manera habitual, etc, se nos recompensará con una vida larga y saludable. Sin embargo (...) no necesariamente es así. Iona Heath, Ayudar a morir, Katz, Madrid 2008, p. 24.

77 12/02/2014azar y contingencia77 El núcleo inexorable... El cáncer es un recordatorio perturbador del núcleo inexorable de azar, incertidumbre e injusticia --todas ellas cuestiones de valor-- de la condición humana. Arthur Kleinman citado en Iona Heath, Ayudar a morir, Katz, Madrid 2008, p. 25.

78 12/02/2014azar y contingencia78 Excurso: el realismo de los depresivos Según diversos estudios, la gente con depresión parece tener una percepción más realista de su importancia, reputación, posibilidades de control o capacidades que la gente normal. Los no deprimidos son más propensos a funcionar con autoimágenes exageradamente positivas, y a mirar el mundo a través de gafas de color de rosa (gracias a la disonancia cognitiva y a otra serie de mecanismos defensivos, entre ellos la ilusión de control).

79 12/02/2014azar y contingencia79 Arrogancia epistémica Desde luego sabemos muchas cosas, pero tenemos una tendencia innata a pensar que sabemos un poco más de lo que realmente sabemos, lo bastante de ese poco más para que de vez en cuando nos encontremos con problemas. (...) Es verdad, nuestro conocimiento crece, pero está amenazado por el mayor crecimiento de la confianza, que hace que nuestro crecimiento en el conocimiento sea al mismo tiempo un crecimiento en la confusión., la ignorancia y el engreimiento. (...) La arrogancia epistémica produce un efecto doble: sobreestimamos lo que sabemos e infravaloramos la incertidumbre. Nassim Nicholas Taleb, El Cisne Negro, Paidos, Barcelona 2008, p. 208 y 211.

80 12/02/2014azar y contingencia80 Demasiado cómodos con lo que (creemos que) sabemos... Un ejemplo de este tipo de investigaciones en psicología social y neurociencia cognitiva: si se pide a una muestra representativa de sujetos humanos que calibren un rango de valores para un número (que puede referirse a cualquier cosa, desde la población de un país lejano como El Salvador al número de amantes de Catalina II de Rusia) de manera que piensen que tienen el 98% de posibilidades de acertar y menos del 2% de posibilidades de equivocarse (es decir, que sea lo que sea lo que imaginen, que haya menos de un 2% de probabilidades de que quede fuera del rango que han imaginado), resulta que el índice de error del 2% resulta ser, muchas veces, hasta de un 45% en las poblaciones analizadas. Se mueve en un rango de entre el 15 y el 45%. Se diría que nos sentimos veinte veces demasiado cómodos con lo que sabemos...

81 Creemos ser más libres que los demás Tendemos a pensar que somos más dueños de nuestros actos que lo que lo son los demás. Si preguntamos a alguien si él o ella no es libre, está condicionado por los medios de masas, vota a una opción política o consume de manera ostensiva en virtud de los efectos de la propaganda, la respuesta suele ser contundente: no, no es mi caso, pero sí el de la mayoría de la gente. Emily Pronin y Matthew B. Kugler (2010): People believe they have more free will than others, Proceedings of the National Academy of Sciences USA 107 (52): /02/2014azar y contingencia81

82 12/02/2014azar y contingencia82 El valor de la humildad La humildad, como proponía en 1968 Gregory Bateson, ha de concebirse no sólo como una virtud moral, sino como un principio para la investigación científica. Durante el período de la Revolución Industrial, el desastre más serio fue quizás el incremento enorme de la arrogancia científica. Habíamos descubierto cómo fabricar trenes y otras máquinas. Sabíamos cómo poner un cajón encima de otro para llegar a la manzana, y el hombre occidental se vio a sí mismo como un autócrata con poder absoluto sobre un universo que estaba hecho de física y de química. Y los fenómenos biológicos tendrían, finalmente, que ser controlados como procesos en un tubo de ensayo. (...) Pero esa arrogante filosofía científica está ahora obsoleta, y en su lugar alboreó el descubriomiento de que el hombre es sólo una parte de sistemas más amplios, y que la parte nunca puede controlar el todo. Gregory Bateson, Pasos hacia una ecología de la mente, Planeta/ Carlos Lohlé, Buenos Aires 1991, p. 468.

83 Si fuéramos más humildes respecto a nuestra capacidad de control… Se diría que no controlamos mucho ni lo de fuera ni lo de dentro, ni el mundo exterior ni nuestro fuero íntimo. Y, sin embargo, vivimos como si todo dependiera exclusivamente de nosotros. Así, tenemos tendencia a sentirnos culpables por infortunios moldeados por corrientes invisibles, a desilusionarnos cuando no se cumplen nuestras detalladas expectativas, a rompernos la cabeza indagando porqués cuando se esconden en los designios inescrutables de nuestros pensamientos subterráneos... Si fuéramos más humildes respecto a nuestra capacidad de control, sufriríamos menos. Jenny Moix, ¿Controlamos nuestras vidas?, El País Semanal, 13 de noviembre de 2011.

84 12/02/2014azar y contingencia84 La dificultad de la transmisión intergeneracional Esta no transmisibilidad de la experiencia o, digamos, escasa eficacia de la transmisibilidad de la experiencia, sigue siendo una de las realidades más desalentadoras en el mecanismo histórico y social. No hay modo de impedir que una generación se tape los ojos; la historia sigue moviéndose por impulsos no dominados por completo, por convicciones parciales y no claras, por decisiones que no son decisiones y por necesidades que no son necesidades. Italo Calvino, ¿También yo fui estalinista?, en Ermitaño en París. Páginas autobiográficas, Siruela, Madrid 1994, p. 220.

85 12/02/2014azar y contingencia85 Norgaard y la coevolución Mas para contestar en serio a la pregunta por el control racional de nuestro destino tenemos que descender a un nivel teórico básico. La perspectiva en que se sitúan estas reflexiones es evolutiva y sistémica. Quizá quien mejor haya desarrollado esta perspectiva, en los últimos decenios, sea Richard B. Norgaard, con sus notables estudios sobre coevolución.

86 12/02/2014azar y contingencia86 Coevolución en ecología La noción de coevolución se toma de la ecología, donde se utiliza para explicar el desarrollo paralelo de las características fisiológicas y morfológicas de dos o más especies de tal modo que cada una depende de la otra para su reproducción continua. Véase Josep Peñuelas: De la biosfera a la antroposfera, Barcanova, Barcelona 1988, apartado 4.3. Un artículo seminal de Paul Ehrlich y Peter Raven en 1964 mostró cómo coevolucionaban los mecanismos de defensa de las plantas y las características de los insectos que se alimentaban de ellas (en una típica carrera de armamentos evolutiva). Paul R. Ehrlich y Peter H. Raven, Butterflies and plants: a study in coevolution, Evolution vol. 18, 1964, p

87 12/02/2014azar y contingencia87 Las características más importantes de los nichos [ecológicos] de la mayoría de las especies son las características de las otras especies. Cuando la evolución se considera en el contexto de las especies que interactúan, podemos ver cómo las características de las especies ejercen una presión selectiva mutua y coevolucionan juntas (...). En un mundo coevolucionista se pierde toda dirección [evolutiva] y predictibilidad. Richard B. Norgaard, Una sociología del medio ambiente coevolucionista, en Michael Redclift y Graham Woodgate (eds.), Sociología del medio ambiente. Una perspectiva internacional, McGraw Hill, Madrid 2002, p. 170.

88 12/02/2014azar y contingencia88 Concepto amplio de coevolución El concepto amplio (aplicado también a sistemas socioculturales) lo desarrolló Richard B. Norgaard a partir de los años setenta: lo emplea para definir el desarrollo paralelo e interactivo de la sociedad y la naturaleza. Cf. por ejemplo Norgaard, Coevolutionary agricultural development, Economic Development and Cultural Change, no. 32, El cambio social, a lo largo de la historia, es un proceso de coevolución entre sistemas sociales y ecosistemas.

89 12/02/2014azar y contingencia89 Cuatro subsistemas Su obra básica es Richard B. Norgaard, Development Betrayed, Routledge, Londres y Nueva York En ella Norgaard subdivide los sistemas sociales en sistemas de conocimiento de valores de organización social y de tecnología, que coevolucionan entre sí y con los ecosistemas.

90 12/02/2014azar y contingencia90 Coevolución: esquema gráfico

91 12/02/2014azar y contingencia91 Norgaard explica: En esta descripción, cada uno de estos sistemas se relaciona con todos los demás, y cada uno cambia e influye en todos los demás. En cada sistema ocurren innovaciones deliberadas, descubrimientos de posibilidades, cambios aleatorios (mutaciones) e introducción de oportunidades, y todo ello influye en la idoneidad [fitness] y, por tanto, en la distribución y las propiedades de los componentes de cada uno de los demás sistemas.

92 12/02/2014azar y contingencia92 (...) Como las características de cada sistema ejercen presión selectiva sobre las características de los restantes, coevolucionan de tal manera que cada uno refleja al otro. La coevolución explica el modo en que todo parece estar estrechamente interrelacionado, y al mismo tiempo todo parece estar cambiando. Richard B. Norgaard, Una sociología del medio ambiente coevolucionista, en Michael Redclift y Graham Woodgate (eds.), Sociología del medio ambiente. Una perspectiva internacional, McGraw Hill, Madrid 2002, p. 171.

93 12/02/2014azar y contingencia93 El materialismo histórico como caso particular de este modelo Un aspecto interesante es el siguiente: si en el modelo anterior equiparamos --simplificando un poco-- tecnología con fuerzas productivas, y organización social con relaciones sociales de producción, entonces aparece el materialismo histórico (desarrollado por Marx, Engels y otros autores marxistas) como un caso particular de la perspectiva coevolucionista. Precisamente, el caso particular en que se asigna una particular fuerza causal a la tecnología (a las fuerzas productivas). Una vigorosa actualización de esta perspectiva: el materialismo cultural de Marvin Harris (cf. p. ej. Nuestra especie, Alianza, Madrid 1993, p ).

94 12/02/2014azar y contingencia94 Aunque el propio Norgaard no hace eso: En cualquier momento del tiempo cada sistema determina a los demás. Con el tiempo, ninguno es más importante que otro. (...) Así, la perspectiva coevolucionista explica por qué las opciones son inquietantemente limitadas en el corto plazo: la cultura ha determinado el medio ambiente y el medio ambiente ha determinado la cultura. En cada momento existe una mezcolanza de conocimiento, valores, tecnologías, organización social y entorno natural coevolucionados. Pero a largo plazo nos dirigimos a la situación igualmente inquietante de que nada determina nada, y de qur todo cambia de manera impredecible. (p. 172)

95 12/02/2014introducción a la sociología95 Efectos de agregación y consecuencias inesperadas Desde los orígenes de las ciencias sociales, la sociología busca las consecuencias involuntarias e inesperadas que tienen las acciones humanas en la sociedad. Antonio Izquierdo Escribano, Fundamentos de sociología, Playor, Madrid 1985, p. 19 ¿Qué ocurre? Los fenómenos sociales son efectos de agregación, y estos efectos pueden no ser buscados por los actores. Raymond Boudon, La logique du social, Hachette, París 1979, p. 14. Ejemplos sencillos: el ahorrador que retira su dinero de un banco; el festejador que grita fuego en una discoteca abarrotada...

96 12/02/2014introducción a la sociología96 Resultados no intencionales Dicho de otra manera: muchos fenómenos sociales pueden ser, a través de la agregación, resultados no intencionales de acciones intencionales. Esto lo han visto muchos sociólogos, incluyendo los clásicos como Max Weber (quien lo llamó la paradoja de las consecuencias) o Karl Marx (los seres humanos hacen la historia, pero no saben que la hacen). Raymond Boudon habló de los efectos perversos de la acción social.

97 12/02/2014introducción a la sociología97 Las determinaciones del pasado Los seres humanos hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado. La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos. Karl Marx, El 18 Brumario de Luis Bonaparte, Espasa Calpe (col. Austral), Madrid 1985, p. 241.

98 12/02/2014introducción a la sociología98 Otra formulación célebre es la de Adam Ferguson: La historia es el resultado de la acción humana y no de la intención humana. En inglés:...the result of human action but not of human design. Adam Ferguson, Essay on the History of Civil Society, Edinburgh University Press 1966, p Y un breve poema de Mathias Schreiber titulado DEMOCRACIA: Yo quiero/ tú quieres/ él quiere/ lo que nosotros queremos/ sucede/ pero lo que sucede/ no lo quiere ninguno de nosotros Véase el cap. 10 de Tuercas y tornillos de Jon Elster (Gedisa, Barcelona 1990).

99 12/02/2014introducción a la sociología99 La causalidad no es una categoría de la acción social (mejor: no una de las más importantes) Aquellos desarrollos que a posteriori parecen causales, consecuentes o incluso inevitables, en el tiempo en el que transcurrió la acción social surgieron de un modo casual, sinuoso o autopotenciador, y siempre se podrían haber dado de otro modo. De ahí que sea necesario desprenderse por completo de la idea de que la causalidad es una categoría de la acción social. Harald Welzer: Guerras climáticas. Por qué mataremos (y nos matarán) en el siglo XXI, Katz, Buenos Aires/ Madrid 2011, p. 143.

100 12/02/2014introducción a la sociología100 Acción social: no causal, sino recursiva En los procesos sociales, B no se desprende de A. Cuando las personas actúan de manera conjunta o enfrentada, lo que resulta más determinante es la capacidad de interpretar, anticipar y adelantarse a las intenciones del otro. Por eso un hipotético B siempre está contenido en A, y uno de los actores es parte de la percepción del otro actor.

101 12/02/2014introducción a la sociología101 Por eso la acción social no se desarrolla como una cadena de acciones a-b-c-d-e, etc., ni tampoco como una secuencia de acción y reacción, sino como un desarrollo de relaciones. Sin embargo, no es en absoluto necesario que a estas relaciones subyazgan imágenes racionales o realistas del otro; más aún, es probable que muy rara vez ése sea el caso.

102 12/02/2014introducción a la sociología102 Pero de un modo absolutamente independiente de ello, esas percepciones, interpretaciones y acciones recíprocas van modificando las relaciones entre los actores, y en el próximo movimiento el juego continúa. Es decir que la acción social no es causal, sino recursiva, y precisamente por eso suele terminar en algo que se desvía de los planes originales. Harald Welzer: Guerras climáticas. Por qué mataremos (y nos matarán) en el siglo XXI, Katz, Buenos Aires/ Madrid 2011, p. 144.

103 12/02/2014introducción a la sociología103 Algunas de las mejores cosas de la vida entran en esta categoría de resultados no intencionales También los Cantos [de Ezra Pound] me habían dejado frío. El error principal era un viejo error: la búsqueda de la belleza. Alguien como él, después de haber vivido tantos años en Italia, tenía que haberse dado cuenta de que la belleza no puede ser programada, siendo siempre el efecto secundario de otras búsquedas, muchas veces muy normales. Joseph Brodsky [cf. la noción de serendipidad] Los hombres sobreviven y se reproducen mediante acciones intencionales. Alcanzamos la felicidad y nos sentimos realizados yendo en pos de nuestros objetivos y alcanzándolos. En términos evolutivos, podríamos decir que la felicidad funciona como una recompensa interna por nuestros logros. (...) Nuestra propia felicidad es un subproducto del intento de alcanzar algo más, y no algo que se obtenga poniéndonos como meta la felicidad solamente. Peter Singer, Ética práctica, Ariel, Barcelona 1991, p. 269.

104 12/02/2014introducción a la sociología104 La evolución no está dirigida La evolución –ya de trate de la biológica o la social– no está dirigida, y no progresa hacia objetivos que quepa conocer de antemano. El papel del azar es muy importante. Un buen ejemplo –procedente de la paleontología– nos lo proporciona el destino de los dinosaurios.

105 12/02/2014introducción a la sociología105 Arcosaurios crurotarsales y dinosaurios Un equipo de científicos del Museo Americano de Historia Natural de la Universidad de Columbia (Nueva York) y del departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Bristol (Reino Unido) estudiaron una serie de fósiles con el objetivo de determinar la relación entre la evolución de los dinosaurios y la de sus principales competidores, los arcosaurios crurotarsales ('Crurotarsi'), durante el Triásico tardío, hace unos 200 millones de años. Los análisis revelan que, al contrario de lo que se creía, los dinosaurios no reemplazaron a los arcosaurios crurotarsales como grupo dominante a través de la competición y la superioridad, sino que compartieron nichos y recursos durante los primeros 30 millones de años de la existencia de los primeros.

106 12/02/2014introducción a la sociología106 Los arcosaurios - del griego 'Archosauria', que quiere decir 'reptiles dominantes'-, son un grupo de reptiles que evolucionaron de los 'Archosauriformes' durante el Triásico temprano. Se dividen en dos grupos: el conjunto de los crurotarsales ('Crurotarsi'), del que derivan los actuales cocodrilos, los únicos supervivientes del grupo, y los 'Ornithodira', que comprenden los dinosaurios y pterosaurios. Las conclusiones del estudio, publicado en Science, apuntan que los arcosaurios crurotarsales murieron por casualidad y no como resultado de una sustitución por competencia. Además, indican que los dinosaurios, por su parte, no estaban predestinados al éxito, sino que más bien se beneficiaron de la extinción del primer grupo.

107 12/02/2014introducción a la sociología107 Aunque ambos grupos lograron sobrevivir el cuarto periodo de extinción masiva que se conoce, hace 228 millones de años, sólo unos cuantos crurotarsales lograron superar los duros procesos de calentamiento global de finales del Triásico. Los dinosaurios por el contrario sobrevivieron a estos fenómenos sin mayores problemas. De haber vivido más tiempo, no nos cabe duda de que los crurotarsales hubieran sido el grupo dominante, afirma Stephen Brusatte, del Museo Americano de Historia Natural. El poderío de los dinosaurios frente a otros grupos no es más que una racha de buena suerte, añade. Para poner a prueba estas teorías, los científicos midieron la evolución en ambos grupos. Basados en los datos recogidos de 437 esqueletos de 64 especies de dinosaurios y crurotarsales y en nuevos árboles filogenéticos, desarrollaron dos cálculos para analizar sus patrones evolutivos.

108 12/02/2014introducción a la sociología108 El primero de los cálculos les sirvió para medir las tasas evolutivas. Los investigadores no encontraron diferencias en la rapidez con la que ambos grupos se desarrollaron. El segundo cálculo fue el de la disparidad morfológica, una medida que sirve para conocer las variaciones físicas y las formas de vida que tiene un grupo. Sorprendentemente se encontró que los crurotarsales tenían un rango de formas corporales, dietas y estilos de vida mucho más amplio que el de los dinosaurios. A estos resultados los científicos añaden dos hallazgos de estudios anteriores: los crurotarsales eran mucho más abundantes que los dinosaurios en la mayoría de ecosistemas triásicos y en algunos casos era incluso más diversos, es decir, con un número mucho más amplio de especies. Todas estas conclusiones permiten a los investigadores cuestionar la superioridad de los dinosaurios.

109 12/02/2014introducción a la sociología109 Para muchos es difícil aceptar que los dinosaurios encontraron su posición dominante en el mundo por casualidad al extinguirse otro grupo, al igual que pasó con los mamíferos cundo estos reptiles se extinguieron hace 65 millones de años explica Michael Benton, un paleontólogo de la Universidad de Bristol. Lo cierto es que no sabemos con exactitud por qué se extinguieron los crurotarsales y no los dinosaurios, pero las contundentes conclusiones a las que hemos llegado ratifican que fue por pura y mera suerte, puntualiza Benton. Raaida Mannaa, La suerte de los dinosaurios, El Mundo, 12 de septiembre de 2008

110 12/02/2014introducción a la sociología110 No hay estado social final especificable de antemano La historia del comportamiento social humano es ineludiblemente evolutiva en el sentido de que todas sus formas nuevas se han desarrollado a partir de formas previas, pero no --de ninguna manera-- en el sentido de que el cambio de unas a otras se produzca en dirección de un estado final de cosas que sea posible especificar de antemano: ése es precisamente el error que, justificadamente, desacreditó a los ojos del siglo XX las ideas decimonónicas sobre evolución social. W.G. Runciman, El animal social, Taurus, Madrid 1999, p. 16.

111 Un estudio empírico sobre las predicciones de los expertos En un famoso estudio, Phillip Tetlock invitó a cerca de trescientos investigadores a realizar predicciones acerca de asuntos económicos y políticos, muchos de su especialidad. Al final disponía de asignaciones de probabilidad sobre hipotéticos acontecimientos futuros. El resultado, cumplidos los plazos, era que las predicciones de los expertos no mejoraban al simple azar. Vamos, los mismos que un mono borracho apretando botones, comenta Félix Ovejero. La ignorancia de los indignados, El País, 13 de junio de /02/2014introducción a la sociología111

112 12/02/2014introducción a la sociología112 La sociología no es predictiva Repitámoslo: la evolución --sea biológica, cultural o social-- no avanza hacia ningún estadio final predeterminado. Pero entonces los sociólogos nunca tendrán más posibilidades de predecir el futuro de instituciones y sociedades que los antropólogos de predecir el futuro de las culturas o los biólogos de predecir el futuro de las especies. W.G. Runciman, El animal social, Taurus, Madrid 1999, p. 20.

113 12/02/2014introducción a la sociología113 ¿Por qué no es predictiva? Tres razones al menos: Imposibilidad de calcular las consecuencias de la interacción de una enorme diversidad de sucesos independientes. No podemos prever nuestro conocimiento futuro, porque si fuéramos capaces de ello, ya dispondríamos de este conocimiento en el presente (argumento de Karl Popper). La variante del trompetista Humphrey Lyttelton: Si supiera hacia dónde va el jazz yo ya estaría allí. Al hacer previsiones y pronósticos, afectamos los futuros estados de cosas: profecías que se autocumplen o se autorrefutan.

114 12/02/2014azar y contingencia114 Consecuencias de la perspectiva coevolutiva para nuestra pregunta sobre control racional: La explicación coevolucionista del cambio admite que las personas diseñan nuevos elementos y los introducen en sus culturas, pero su énfasis en la presión selectiva de los componentes de los sistemas existentes, así como en el cambio global dirigido por la naturaleza aleatoria de las mutaciones y las introducciones en todo el sistema, contribuye a explicar por qué los diseños suelen fracasar y sólo ocasionalmente tienen éxito al evolucionar hacia algo bastante inesperado. Richard B. Norgaard, Una sociología del medio ambiente coevolucionista, op. cit., p. 172.

115 12/02/2014azar y contingencia115 Un mazazo para la idea de control instrumental ¡Reparemos en el mazazo que se asesta, desde esta perspectiva, a la idea de control instrumental racional, tan central en la Modernidad! La gente está constantemente intentando usar racionalmente el conocimiento que tiene para influir en el resultado futuro, pero sólo un puñado de nuestros diseños tecnológicos y organizativos son seleccionados como aptos. Richard B. Norgaard, Una sociología del medio ambiente coevolucionista, op. cit., p. 173.

116 12/02/2014azar y contingencia116 Insistamos: En un mundo newtoniano, se puede conocer y predecir el futuro del medio ambiente [o de la sociedad]; nuestras transformaciones medioambientales [o sociales] tienen resultados igualmente previsibles. Pero en un mundo que coevoluciona, el futuro a medio plazo es turbio y, a largo plazo, invisible.

117 12/02/2014azar y contingencia117 En el pasado --dice Marvin Harris-- hemos actuado como sonámbulos... Los principales procesos de la evolución cultural no atestiguan la capacidad de nuestra especie para ejercer un control consciente e inteligente sobre el destino del hombre. (...) Todos los pasos importantes en la evolución cultural tuvieron lugar sin que nadie comprendiera conscientemente lo que estaba pasando.

118 12/02/2014azar y contingencia118...al introducir cambios socioculturales... Los hombres que participaron en las transformaciones que llevaron desde los recolectores hasta los faraones tomaron decisiones conscientes y eran tan inteligentes, despiertos y reflexivos como nuestras generaciones modernas. Decidieron prolongar o aplazar tal o cual actividad por un día o una temporada, cazar o no cazar determinada especie, levantar el campamento o permanecer en el mismo lugar, alimentar o abandonar a un niño en particular, escuchar a un cabecilla o hacer caso omiso de él, asaltar o no determinada aldea, trabajar para un redistribuidor en lugar de otro, o plantar más ñames ese año que el anterior.

119 12/02/2014azar y contingencia119...de enorme trascendencia... Pero nunca decidieron transformar bandas recolectoras con papeles sociosexuales igualitarios e intercambio recíproco en aldeas agrícolas sedentarias con jerarquías sociosexuales e intercambio redistributivo. Nadie decidió jamás convertir la residencia patrilocal en matrilocal, o las formas de redistribución igualitaria en formas de redistribución estratificada, o la guerra interna en guerra externa. Cada una de las grandes transformaciones que tuvieron lugar en la historia y prehistoria fue consecuencia de decisiones conscientes, pero las decisiones conscientes no tuvieron por objeto grandes transformaciones.

120 12/02/2014azar y contingencia120...sin consciencia de lo que estábamos haciendo La destrucción completa de recursos naturales, que ha desempeñado un papel primordial en la historia de la evolución cultural, corrobora esta forma inconsciente de conciencia. Los recolectores del periodo glaciar no perseguían de forma intencionada la extinción de los mamuts, bisontes gigantes, caballos y otras especies de caza mayor; los fores y los sambias no pretendían convertir la selva de Nueva Guinea en praderas, y los mayas no encenagaron sus canales de drenaje a propósito. Marvin Harris, Malestar cultural y consciencia, en Nuestra especie, Alianza, Madrid 1993, p

121 12/02/2014azar y contingencia121 ¿Control consciente de la evolución cultural? Me pregunto si efectivamente estamos algo más cerca del control consciente de la evolución cultural que nuestros antepasados de los albores de la Edad de Piedra. Como ellos, no paramos de tomar decisiones; pero ¿acaso somos conscientes de que estamos determinando las grandes transformaciones necesarias para la supervivencia [o no] de nuestra especie? Harris, op. cit., p. 477.

122 12/02/2014azar y contingencia122 Recapitulemos: cinco vías por las que se quebró el determinismo Sistemas cuánticos Sistemas caóticos (deterministas no lineales) Sistemas complejos adaptativos (autoorganizados) Sistemas con dependencia de la senda (que en buena medida coinciden con los sist. complejos adaptativos). Cf. Juan Antonio Rivera en El gobierno de la fortuna, Crítica, Barcelona 2000, p A esto hay que añadir –a tenor de lo que antes analizamos-- los sistemas que coevolucionan.

123 12/02/2014azar y contingencia123 Dos nociones clave: complejidad autoorganizada y coevolución A mi entender, las importantes nociones de complejidad autoorganizada y coevolución ponen definitivamente en entredicho cualquier idea fuerte de control instrumental; limitan severamente nuestra capacidad de controlar racionalmente nuestro destino; y suponen un fuerte correctivo a la arrogancia epistémica del ser humano.

124 12/02/2014azar y contingencia124 En el desarrollo de trayectorias sociales... En resumidas cuentas, en el desarrollo de trayectorias sociales (tanto individuales como colectivas): 1 Leyes en segundo plano (entre ellas, los mecanismos de autorrefuerzo, o retroacción positiva, que pueden magnificar pequeños acontecimientos y dar lugar a accidentes congelados) 2 Elección más o menos racional de los sujetos libres 3 El importante papel de la contingencia y el azar en un mundo coevolutivo.

125 12/02/2014azar y contingencia125 El papel del azar: última reflexión El curso de la historia humana es más cuestión de azar, y de consecuencias no intencionadas ni deseadas, y menos cuestión de elección racional de lo que nos resulta cómodo creer: W.G. Runciman, El animal social, Taurus, Madrid 1999, p La teoría de la elección racional es ciega a la historia. (...) Este defecto es grave porque el azar y la historia son los artífices más sustantivos de las vicisitudes vitales... Juan Antonio Rivera en El gobierno de la fortuna, Crítica, Barcelona 2000, p. 17. Para toda esta cuestión, véase también El Cisne Negro de Taleb.

126 12/02/2014azar y contingencia126 La historia, proceso abierto Comprender la historia es comprender el proceso abierto de la autocreación humana. La historia para Berlin, como para Vico, es un proceso en cambio perpetuo sin objetivos fijados ni finales. Ramin Jahanbegloo, Conversaciones con Isaiah Berlin, Arcadia, Barcelona 2009, p. 18.

127 12/02/2014azar y contingencia127 Y el propio Berlin en ese diálogo: Lo que encuentro valioso en Vico y Herder es la idea misma de la diversidad cultural como intrínseca a la historia humana; que la historia no se mueve en línea recta; que entre las diferentes culturas hay una interacción, a veces de tipo causal, pero no existe clave alguna para el futuro ni para el pasado. Es decir, que no hay analogía con las ciencias físicas, cuyas leyes sí permiten acceder a cadenas causales que se repiten y pueden resumirse en pautas generales. (p. 74)


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