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CONDUCTA DE LA COMUNIDAD COLECTIVA. Postgrado en Arquitectura. M. Arq. Alfredo Ambriz Tapia. www.vidaurbana.net.

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Presentación del tema: "CONDUCTA DE LA COMUNIDAD COLECTIVA. Postgrado en Arquitectura. M. Arq. Alfredo Ambriz Tapia. www.vidaurbana.net."— Transcripción de la presentación:

1 CONDUCTA DE LA COMUNIDAD COLECTIVA. Postgrado en Arquitectura. M. Arq. Alfredo Ambriz Tapia.

2 La Comunidad como Entidad. Dado que se habla de la comunidad como si tuviera personalidad activa, es natural que existan patrones a través de los cuales ésta se expresa. Cabe hacer la distinción entre la comunidad como estructura social (con jerarquías) y como entidad cívica (con leyes y gobierno). La estructura social es una red de relaciones, algunas amistosas y otras no, lo que implica grados de dependencia y también desigualdades. Esta estructura es real y dinámica, e incorpora tanto al ámbito social como al cívico.

3 Conciencia de la Comunidad. Un concepto que se usa frecuentemente es el de el alma de la ciudad, que implica sentimientos y experiencias compartidos, pero también debe de ir acompañado de una aceptación de valores sociales. Otro término útil para entender a la comunidad como ente es el de memoria colectiva, que implica una actitud definida hacia la historia de los hechos propios de la comunidad. En lo que toca al individuo, se dice que este posee conciencia de la ciudad desde el punto de vista cívico. Esta conciencia forja vínculos entre ricos y pobres, familias viejas y nuevas, inmigrantes y nativos. Es natural que cuando esto existe, sea también evidenciado en interés conjunto por el gobierno de la ciudad, su mejora cívica sus finanzas y su embellecimiento y crecimiento. Esta conciencia que la comunidad tiene de sí misma es difícil de apreciar, pero es evidente cuando se considera que la comunidad está amenazada.

4 Multiplicidad de la Conducta Comunitaria. La comunidad actuando como entidad puede abordar los retos de manera dinámica o pausada; audaz o conservadora, y se manifiesta la importancia que se le da a los asuntos internos. Esta conducta es específica, y forma parte de la dinámica entre las comunidades, especialmente entre las más pequeñas. Lo más normal es que se encuentren más virtudes en la comunidad propia que en las vecinas, que se empequeñezcan los defectos propios y se desconfíe en los forasteros.

5 Actitudes Hacia el Pueblo Vecino. Entre comunidades pequeñas se tienen actitudes muy arraigadas hacia las comunidades vecinas. Los pobladores difícilmente tienen movilidad cuando no hay una relación económica directa, y suelen hacer referencia a estereotipos para justificar problemas y las actitudes que les dan origen. En el presente, cuando parecería que estas fricciones se han superado, se siguen manifestando principalmente en eventos deportivos. Detrás de todo se encuentran creencias extendidas, como el pensar que mayor es necesariamente mejor. En estos casos, hay mucho en juego aunque sea intangible.

6 Propensión Contra la Ciudad. La propensión rural contra lo urbano tiene una larga historia, que inicia con el surgimiento de las ciudades. En un principio, las ciudades primitivas estaban compuestas de personas que, al igual que los demás, trabajaban en el campo. La diferencia es que se requería un excedente y una fiscalización para el desempeño de nuevas funciones y mantener a las clases sociales no agrícolas (sacerdotes). También la función financiera generó clases que vivían del trabajo de agricultores y comerciantes. Todavía hoy, en algunos países, la tierra de labor es propiedad de prestamistas que viven en las ciudades. A lo largo de las generaciones, al agricultor no le ha quedado otra opción mas que la de aceptar estos esquemas, dando lo que se le pedía, pero también desarrollando el arte de la evasión. Es por eso que el habitante de las comunidades rurales suele ser poco accesible a la argumentación y se enorgullece de su sencillez. Se muestra celoso y a la vez desconfiado de los citadinos, a quienes considera superiores en astucia, pero dependientes de el en cuanto a subsistencia.

7 Propensión Antirrural. La ciudad, siendo el medio para tantas conductas y modos de vida, parece ser guiada únicamente por la tolerancia. Allí, se acepta lo más caprichoso como normal. Para el habitante urbano, el medio rural se percibe como poco estimulante, y al habitante lo categorizar como lento, poco inteligente y simple. Esta percepción que transluce un desprecio por los lugares pequeños es tan reconocida y hasta aceptada, que los mismos habitantes rurales que salen de sus poblados para luego regresar, encontraban la experiencia penosa. En estudios realizados en casos como estos, los habitantes que regresaban podían encontrar dos posibles reacciones: o se les acusaba de imitar a los citadinos, o se les hacían honores por haber triunfado, aunque fuera en la ciudad y no en sus comunidades. Cuando el esquema político contribuye también estas inequidades, la situación se agrava y es caldo de cultivo para movimientos sociales.

8 El Orgullo de las Comunidades. Los motivos de orgullo se hacen evidentes en la conducta colectiva de las comunidades. Otra manifestación son las leyendas que cada comunidad atesora o los momentos de triunfos históricos que se perciben como paternidad colectiva. Este orgullo comunitario también encuentra formas de expresión físicas que tienen su propia historia y que generalmente buscan poner a la ciudad en el mapa (ferias y exposiciones, monumentos y centros culturales). Los materiales que se reparten a los visitantes también son muestras de orgullo, y se busca lo superlativo como símbolo de los valores de la comunidad (lo más grande, lo mejor, la alta calidad de vida, etc.). Incluso se transmite en los mapas, en donde la comunidad siempre está al centro.

9 El Orgullo de las Comunidades. En el urbanismo, esta tendencia es importante, ya que ha propiciado entre rivales competencias como las carreras de rascacielos que dan origen a nuevas formas de expresión arquitectónica. En casos excepcionales, la comunidad puede enorgullecerse de no destacar, y ser un lugar tranquilo y no amenazado por el desarrollo. Cuando el orgullo toma forma de monumento, la historia demuestra que, aunque inicialmente no cuente con opiniones favorables unánimes o se le cambie el objetivo, tiende a volverse parte de la comunidad con el tiempo. La misma exposición (al colocarse en una posición predominante) facilita esta transformación.

10 La Conducta Comunitaria en las Crisis. La unidad de la acción colectiva no es visible en la vida diaria, pero llega a manifestarse claramente ante amenazas a la comunidad. En la antigüedad, los grandes acontecimientos de la historia de los pueblos eran con frecuencia de naturaleza militar. Cuando se resistía el sitio, era un acontecimiento memorable. Sin embargo, además de las amenazas que se repelen con heroísmo, existen situaciones no tan dramáticas o repentinas que también requieren la acción concertada. Cambios económicos pueden también poner en riesgo la viabilidad del asentamiento, y la situación aunque descorazonadora, suele ser respondida con inacción y desidia. La comunidad que encara una crisis puede organizarse a sí misma y lograr una acción colectiva, obteniendo luego un sentido de logro.

11 Rivalidad de las Comunidades y Disputas Intermetropolitanas. Siempre ha existido rivalidad entre ciudades, y en la antigüedad, la ciudad vivía o moría dependiendo de su capacidad para defenderse con sus fuerzas armadas. Si la ciudad existía gracias a su fuerza militar (Cartago), la derrota significaba la extinción. Pero, si la ciudad estaba ubicada en un punto favorable, como Delhi, era posible que se levantara de sus cenizas. Actualmente, las rivalidades entre las ciudades modernas son principalmente económicas y tecnológicas, y sobre estas bases compiten. En los Estados Unidos, muchos poblados conectados con caminos, que no fueron conectados también con vías férreas, perdieron su importancia. Otro tipo de rivalidad surge cuando los poblados rebasan el millón de habitantes, y es la descentralización o dispersión urbana.

12 Rivalidad de las Comunidades y Disputas Intermetropolitanas. Esta forma de rivalidad, especialmente destructiva, se manifiesta como una competencia por la captación de recursos fiscales entre los diferentes suburbios y ciudades del borde, lo que provoca que gradualmente, la unidad de la comunidad se fragmente y vastas zonas del área metropolitana queden prácticamente en quiebra. La dinámica entre estas zonas se vuelve más complicada en el plano comercial, ya que mientras que inicialmente la ciudad central sigue siendo el punto preferido para la compra de artículos de lujo, en algunos casos el crecimiento produce nuevos núcleos que destruyen el comercio tradicional. La liga social y económica de los suburbios y el centro se va erosionando hasta formar un ente amorfo, sin unidad y que produce una conducta intercomunitaria caótica.

13 PREGUNTAS DE DISCUSIÓN: ¿Cómo intervienen estos factores en las manifestaciones físicas de la arquitectura y el urbanismo? Conciencia comunitaria y orgullo de la comunidad. Actitudes hacia los vecinos rurales y urbanos. Reacciones en crisis y retos. ¿Cómo pueden los factores físicos impactar los mismos factores?


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