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García Díaz Tarcicio "Sociedad y economía" en: MEXICO Y SU HISTORIA Tomo 6 1821-1855 El Dilema de la Organización Nacional, México, Uteha, 1984, pp. 763-792.

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1 García Díaz Tarcicio "Sociedad y economía" en: MEXICO Y SU HISTORIA Tomo El Dilema de la Organización Nacional, México, Uteha, 1984, pp Historia de México I, PEA CCH UNAM Unidad V: 5.2 La Economía Mexicana Características de la estructura económica: rupturas y continuidades con el antiguo régimen colonial. La crisis fiscal de los gobiernos nacionales. Los obstáculos al crecimiento económico de México y los proyectos económicos nacionales: liberales y conservadores. Sociedad y Economía

2 De 1800 al inicio de la insurgencia en 1810, la Nueva España tenía más o menos 5.5 millones de habitantes; población que aumentaría en la siguiente década a 6.5, y para 1860, se aproximaba a los 8 millones. Estaban distribuidos en 30 ciudades, 95 villas, 4,682 pueblos, 3,749 haciendas, 6,684 ranchos, 206 reales de minas y 165 misiones; a los que se agregaba quienes vivían en el remoto norte en gran aislamiento Elaborado por: Humberto Domínguez Chávez CCH Azcapotzalco UNAM, marzo del 2000 La Región Sureste contaba con una población aproximada de 600 mil habitantes para 1803; de 660 mil para 1821 y un millón para La Región Norte Actual le correspondían 777 mil en 1803; 854 mil en 1821, y un millón 700 mil en Para la Región del Norte Perdido, se puede considerar una población promedio de 100 mil habitantes 1 de 15 La Población de la Nueva Nación Era significativa la concentración en la Región Central, que integraba 4.5 millones de habitantes de los 5.5 existentes en 1803; para 1821, de los 6.5 le correspondían 5; cuatro décadas más tarde, de los 8 millones de habitantes le correspondían 5.5 De la Región Central, las provincias de México, Puebla, Jalisco, Guanajuato y Oaxaca concentraban una población que oscilaba entre 500 mil y un millón; en la Región Sureste, la Península de Yucatán se aproximaba al medio millón; para la Región Norte Actual, sólo San Luis Potosí, por su extensión, superaba los 300 mil habitantes; el resto de las provincias no alcanzaba los 150 mil pobladores; del Norte Perdido, la provincia de Nuevo México con sus 40 mil habitantes, era la más poblada

3 En la Región Norte Actual, la mayoría de las capitales de provincia y una veintena de otros centros oscilaban entre 3 y 12 mil habitantes. El caso de Zacatecas y San Luis Potosí es especial; con el auge minero, la primera había concentrado 30 mil habitantes para 1803, que se reducirían a fines del siglo a 15 mil; mientras que la segunda de los 12 mil de principios del siglo, pasaba de 30 mil para la mitad del mismo Elaborado por: Humberto Domínguez Chávez CCH Azcapotzalco UNAM, marzo del 2000 De la Región Sureste, en Yucatán encontramos concentraciones como Valladolid, Izamal, Tekax y Mérida, que pasaba de los 10 mil habitantes en 1821 y llegaría hasta 23 mil en San Cristóbal tenía 7 mil, Tuxtla y Comitán se acercaban a los 5 mil y Villahermosa pasó de los 3 a los 5 mil habitantes 2 de 15 En cuanto a las ciudades, la capital contaba con 160 mil habitantes en 1821 y para la mitad del siglo, alcanzaba los 200 mil. Puebla, Guanajuato, Guadalajara y Morelia eran las ciudades que le seguían en importancia; para 1855, las tres primeras superaban los 60 mil habitantes. La mayoría de las otras ciudades y algunas villas contaban con una población de 3 a 12 mil pobladores, llegando a los 20 mil algunos de estos centros para el final del período, como Querétaro, Aguascalientes y Colima Las Ciudades y los Habitantes del Sureste y el Norte

4 Elaborado por: Humberto Domínguez Chávez CCH Azcapotzalco UNAM, marzo del 2000 Para la Región Norte Perdido, las poblaciones son pequeñas, con misiones y presidios; en la Nueva California, sobre la costa sobresalían San Diego, San Luis, San Carlos de Monterrey y San Francisco, con poblaciones que no pasaban de mil a mil quinientos. Nuevo México contaba con centros más importantes, distribuidos a ambos lados del Río Grande del Norte; Santa Fe, con 3600, Albuquerque con 6 mil y Taos con 9 mil 3 de 15 El Norte Perdido para Principios del Siglo Texas tuvo una colonización anglosajona acelerada y a partir de 1821 se multiplicaron los asentamientos en la llanura costera del Golfo y en los ramales de los principales ríos; San Antonio, Béjar, Nacogdoches y San Felipe en el interior, Corpus Christi, Goliat, Matagorda, Harrisburgo y Velasco, en el Golfo

5 Elaborado por: Humberto Domínguez Chávez CCH Azcapotzalco UNAM, marzo del 2000 La población rural estaba repartida en haciendas, ranchos, minerales, pueblos de indios y misiones. El número de haciendas pasaba de las 3,500 y para 1859 superaba las 5 mil. Los ranchos y centros mineros aumentaron, no así los pueblos de indios y misiones, que a partir de la independencia se vieron afectados por los gobiernos liberales que eran contrarios a la propiedad comunal, la disminución del clero misional y la afectación de los bienes eclesiásticos dedicados a estas misiones Yucatán, Tabasco y Chiapas contaban con buen número de haciendas y ranchos. En la Nueva California y Nuevo México el incentivo económico fue el comercio de pieles y la explotación minera; en Texas existían condiciones para los desarrollos agrícolas de tipo plantación 4 de 15 La Población Rural y la Concentración en el Centro La concentración poblacional en la Región Centro, el aislamiento de la Sureste y el despoblamiento del Norte, particularmente en la Alta California, Nuevo México y Texas, con un gran territorio deshabitado, desprotegido y muy distante, ofrecía dificultades enormes para los dirigentes de la nueva nación

6 La sociedad mexicana estaba compuesta por una gran diversidad étnica, con múltiples variables culturales y de grandes contrastes socioeconómicos; en donde la condición de propietarios con relación a las fuentes de producción, dependía de su condición étnica. La rígida estructura social, de índole estamental, basada en privilegios y restricciones e inmunidad de clase, propició una desigualdad con prolongada supervivencia en todo el siglo XIX Elaborado por: Humberto Domínguez Chávez CCH Azcapotzalco UNAM, marzo del 2000 Para 1821 existía un millón de criollos, 30 mil españoles, 3,470 mil indígenas y 2 millones de integrantes de castas o mezclas étnicas, en donde los españoles y criollos mantenían la preponderancia social, política y económica. Con la independencia y la expulsión de los peninsulares, fueron sustituidos por numerosos extranjeros de diversas nacionalidades, con lo que los criollos escalaron rápidamente los vacíos dejados por los españoles. Desde el punto de vista etnohistórico el mestizo representó al mexicano, pues tuvo las mayores oportunidades de prosperar, con la educación, la política y el ejercicio del comercio 5 de 15 La Población y su Diversidad Etnica y Económica En torno al trabajo, podemos agrupar a la población acomodada en terratenientes dueños de haciendas, minas y propiedades urbanas; los acaudalados comerciantes; los pocos industriales de textiles, los políticos y eclesiásticos de los más altos cargos, como la clase alta

7 Para 1850, las colonias francesa e inglesa oscilaban entre los 3 y 5 mil inmigrantes; con cifras más modestas se encontraban establecidos alemanes, norteamericanos y españoles recién llegados. De esta variedad poblacional, escritores y artistas dejaron numerosos testimonios, al viajar por nuestro territorio, al mismo tiempo que señalaban en sus juicios especulaciones sobre las posibilidades de nuestros recursos naturales Elaborado por: Humberto Domínguez Chávez CCH Azcapotzalco UNAM, marzo del 2000 Integraban la clase media los propietarios y comerciantes de modestas fincas y comercios, los empleados particulares y burócratas, oficiales de menor rango del ejército, el bajo clero y los profesionistas como abogados, médicos y profesores La populosa clase baja estaba compuesta de un amplio abanico de quehaceres que agrupaba, entre otros, a los trabajadores de minas y textiles, al gremio artesanal de medianos y pequeños talleres, a los prestadores de servicios domésticos, los vendedores ambulantes, arrieros y soldados; a la inmensa población rural de peones acasillados, se incorporaba además, un amplio sector campesino que labraba la tierra sólo para el consumo familiar y un estrato miserable de habitantes de las ciudades y villas, integrado por mendigos, vagos y raterillos 6 de 15 Clase Media, Clase Trabajadora y los Extranjeros

8 En el campo se describen las haciendas, con su casco o casa principal, amueblado al estilo europeo, que contrastaba con las casuchas de adobe y zacate de los peones, amuebladas con petates, huacales y loza de barro; señalan los trajes regionales finamente elaborados de los "amos", que contrastaban con los calzones de manta de los indígenas. Una constante es la descripción de las numerosas fiestas, en donde se menciona la música y los tipos de piezas musicales como jarabes, sones y fandangos. La pereza, la embriaguez y la inconstancia fueron los vicios principales y más generalizados que los viajeros encontraban en los mexicanos, más acentuados en los grupos populares, cuya propensión manifiesta era sin duda un obstáculo serio para el adelanto social y económico de la nación Elaborado por: Humberto Domínguez Chávez CCH Azcapotzalco UNAM, marzo del 2000 Es significativo en los testimonios de la época la referencia a la enorme desigualdad social, en donde se abunda en las crudas comparaciones entre la riqueza ostentosa de las minorías y la miseria de los grupos populares, con múltiples paralelismos de diferenciación social en la habitación, el consumo, el disfrute y la vida cotidiana. Un personaje recibió la atención frecuente, el lépero, pordiosero y ladrón, que con total descuido de su persona, vestido con andrajos y una audacia notable, buscaba tomar de los incautos una piadosa limosna o mediante el robo sus pertenencias 7 de 15 Las Desigualdades Sociales

9 Elaborado por: Humberto Domínguez Chávez CCH Azcapotzalco UNAM, marzo del 2000 La crisis económica, la anarquía política y el desajuste social, hicieron pensar a no pocos de estos escritores que la Nación mexicana estaba a punto de fracasar, debido a la ineptitud de sus habitantes. Bajo un sistema de gobierno republicano, representativo y popular, era indispensable, en primer lugar, cambiar las formas tradicionales de pensar de la sociedad mexicana. Para ello, era urgente la creación de un sistema educativo de nivel nacional que formara en las nuevas generaciones una conciencia ciudadana y de responsabilidad social No faltaron ideas y proyectos para aumentar el número de propietarios de medianos recursos; para ellos se recomendó no sólo la afectación de los bienes del clero, sino también la posibilidad de presionar a los terratenientes para fraccionar sus propiedades. También en este período, el concepto de la asistencia pública tuvo un giro radical, pues se consideró como una responsabilidad de caridad cristiana; sorprenden algunos proyectos por su modernidad, como el de establecer una relación obrero-patronal para el sostén de hospitales para los trabajadores de las minas, como sistema de seguridad social, o la necesidad de establecer maternidades para madres solteras, en un claro rompimiento de prejuicios ancestrales 8 de 15 Las Necesidades de la Nueva Nación

10 Elaborado por: Humberto Domínguez Chávez CCH Azcapotzalco UNAM, marzo del 2000 Un problema inevitable para organizar a la nueva Nación era la separación de la Iglesia y el Estado. A finales del siglo XVIII, los reyes españoles empezaron a tomar medidas drásticas para limitar el poder del clero, sobre todo ante la creciente bancarrota del erario real. Durante los 300 años de dominio español, en México la Iglesia había participado del mismo poder, con la peculiaridad de una penetración más amplia y profunda en todos los aspectos de la vida y en todas las capas sociales, a pesar de lo heterogéneo de sus componentes En la consumación de la independencia, el clero estuvo fuertemente comprometido, pues Iturbide consiguió la alianza, estableciendo como una de las "Tres Garantías", la religión católica exclusiva. Para 1822, la organización administrativa de la Iglesia en México dividía el vasto territorio en 10 diócesis u obispados, pues a los 9 que comprendía la Nueva España hubo que agregar el de la naciente incorporada Chiapas 9 de 15 Las Relaciones Iglesia-Estado A la Región Central le correspondían los obispados de la arquidiócesis de México, Puebla, Guadalajara, Michoacán y Oaxaca; a la Región Sureste, los de Yucatán y la recién incorporada Chiapas; para la Región Norte Actual, los de Sonora, Durango y Monterrey, que también administraban partes de la Región Norte Perdido; del obispado de Sonora dependían Sinaloa, las dos Californias y parte de Nuevo México; por ello, para 1840 fue creada la diócesis de las Californias con sede en San Diego; por la misma razón fue dividida la diócesis de Monterrey (Linares), con otra sede episcopal en San Luis Potosí.

11 El gobierno eclesiástico de México padeció un duro golpe al quedar vacantes todas sus diócesis. En abril de 1826 murió el último obispo que quedaba; algunas como la de Michoacán, que estaban vacantes desde antes de la Independencia, otras fueron abandonadas por sus titulares; la responsabilidad quedó en manos de subalternos o en los cabildos, lo que propició la desarticulación del episcopado ahora mexicano Elaborado por: Humberto Domínguez Chávez CCH Azcapotzalco UNAM, marzo del 2000 La debilidad de la Santa Sede frente a las presiones de España, evitó que el Papa nombrara los sustitutos, ya que podía interpretarse como una forma de reconocimiento a la nueva nación, cuya independencia reprobaron Pío VII, León XII y Pío VIII. Para 1831, Gregorio XVI aceptó nombrar nuevos obispos mexicanos, conformándose así el primer episcopado nacional, algunos de sus representantes tendrían la difícil tarea de enfrentar la división del Estado y la Iglesia con la Reforma 10 de 15 La Estructura Eclesiástica en el México Independiente Al inicio de la Independencia, Hidalgo formaba parte del clero secular, integrado por 4,229 curas, más los 3,112 religiosos y las 2,098 monjas, que integraban 9,439 ministros de culto; población que se vio mermada por el sacrificio de numerosos religiosos que siguieron la causa insurgente, un crecido número de origen español que abandonaron el país entre 1821 y 1829, con lo que para 1830, el clero había disminuido hasta llegar a 7,019 individuos; coyuntura que facilitó el proceso de liberación del clima de excesiva religiosidad e influencia eclesiástica en la vida cotidiana

12 Elaborado por: Humberto Domínguez Chávez CCH Azcapotzalco UNAM, marzo del 2000 El origen del conflicto del Estado y la Iglesia se inició cuando el gobierno reclamó el derecho de conservar el Patronato Eclesiástico, concesión del papado a los monarcas españoles y que el nuevo Estado reclamaba para mediatizar el poder interno del clero y las políticas inconvenientes de la Santa Sede que fueran en contra del interés nacional. Desde marzo de 1822, una junta diocesana declaró, a nombre del clero mexicano, la inexistencia del Patronato La bancarrota de la economía nacional fue otro de los problemas que debían superarse para organizar a la Nueva Nación. Se inició con anterioridad a la Independencia, desde 1808 con la invasión napoleónica, por alzas en las contribuciones, préstamos y donaciones a la Corona, carestía e irregularidad en el tráfico exterior, y para rematar, el inicio de la insurgencia que por diez años deterioraría la economía del centro, que era en donde se encontraba la mayor riqueza y las actividades productivas del país 11 de 15 El Patronato Eclesiástico y las Necesidades Nacionales Había que añadir la escasez de capitales por su salida entre 1808 y 1829, la circulación reducida de bienes de consumo y de producción, por la desarticulación de los mercados regionales, la falta de poder adquisitivo en medio de la guerra, a lo que se debe añadir los frecuentes y violentos cambios políticos y las invasiones extranjeras, que desquiciaron la hacienda pública, trastornaron la recuperación económica y repercutieron en el orden social y en la estabilidad de los sistemas políticos adoptados

13 Elaborado por: Humberto Domínguez Chávez CCH Azcapotzalco UNAM, marzo del 2000 Lo fundamental fue la falta de capital y crédito, para activar los sectores de producción y el comercio. El dinero circulante no era mayor a 20 millones, incluyendo los préstamos e inversiones inglesas. La Iglesia, que desempeñaba también funciones financieras, había sufrido sangrías a manos de la Corona en 1804 en los juzgados de Capellanías; institución que le había permitido otorgar préstamos a particulares sobre hipotecas de fincas rústicas o urbanas a un interés módico del 5% anual y largos plazos de vencimiento; con esta incautación real, la actividad crediticia existente en la Nueva España se vio mermada por descapitalización De las diversas actividades económicas, el comercio fue el campo más propicio para hacer fortuna y sus establecimientos adquirieron el carácter de empresas bancarias, lo que generó que se convirtieran los comerciantes en propietarios de haciendas y minas, además de controlar el comercio interior y exterior; entre las casas más importantes de la época, tenemos a la Iturbide, Escandón, Pacheco, Bringas, Mier y Terán, Jecker, Forbes, Mannigan y Macintosh 12 de 15 Las Actividades Económicas Junto a la ganadería y la agroindustria, la agricultura era el sector más importante de la producción. Antes de 1810, su valor anual se aproximaba a los 140 millones, pero después de 1821 apenas alcanzaba los 70 millones; la producción había quedado reducida a la mitad

14 Elaborado por: Humberto Domínguez Chávez CCH Azcapotzalco UNAM, marzo del 2000 La recuperación agrícola era un problema complejo; su producción dependía de un temporal muy inestable de lluvias. Se producía un atraso considerable por falta de maquinaria y nuevas técnicas de abonos, instruir a los campesinos, corregir la injusta distribución en el trabajo y acabar con la sobreexplotación de los peones acasillados. En este contexto, el latifundismo crecía y se fortalecía con los principios del individualismo liberal La mayor parte de la producción de cereales, con predominio del maíz, era para el autoconsumo. Puebla, Guanajuato, Michoacán y Jalisco en la Región Central producían abundancia de cereales para mercados distantes; granos que también se producían en la Región Norte Actual. En Oaxaca, Veracruz y la Región Sureste se producía el añil, la grana, la vainilla, el cacao, tintes vegetales y maderas finas. El azúcar, el aceite, el algodón y el pulque eran otros recursos importantes de la economía rural 13 de 15 El Campo y las Minas La minería, de gran prestigio mundial en el renglón de la plata, sufrió una caída considerable, pues de su promedio anual de 25 millones antes de 1810, para 1821 sólo se aproximaba a 6 millones. Su recuperación dependía de factores concretos que se englobaban en recursos para recuperar minas destruidas y poder explotar vetas con técnica moderna, reconstruir caminos, los beneficios del mineral, las casas de acuñación y los puertos para su exportación, todo ello requería de fuertes inversiones. Entre 1823 y 1830 se formaron varias compañías con capital inglés y francés

15 Elaborado por: Humberto Domínguez Chávez CCH Azcapotzalco UNAM, marzo del 2000 La industria de transformación también se vio fuertemente afectada, ya que su producción global para 1810 había superado los 60 millones y para 1821 no alcanzaba los 30 millones; que además se encontraba desarticulado este sector y enfrentando un lento cambio del taller artesanal a la fábrica. La salida del país de un numeroso grupo de propietarios de origen español, el atraso en tecnología, maquinaria y procedimientos modernos, la escasez de mano de obra calificada impidieron su recuperación después del impacto de la Independencia La creación en 1830 del Banco de Avío, significó el arranque de su recuperación con la creación de 14 nuevas industrias modernas y la difusión de técnicas y productos de calidad para ser aplicados en la agricultura. La labor de esta institución se continuó en 1842 con la Dirección General para la Industria Nacional. El ramo textil era el más importante del sector fabril y se le brindó la mayor protección para su desarrollo; era también significativos la industria de alimentos, bebidas, artículos de piel y cuero, cigarros, cerámica, vidrio y ferreterías 14 de 15 El comercio interno y exterior se vieron afectados desde antes de la guerra de Independencia por la baja en la producción y otros factores ligados a la circulación, como una abundante legislación fiscal para su control por incrementos y cambios Los Obrajes y el Comercio

16 Elaborado por: Humberto Domínguez Chávez CCH Azcapotzalco UNAM, marzo del 2000 Las aduanas en el comercio exterior y las alcabalas en el tránsito interno se convirtieron en los mecanismos para asegurar los recursos a la Administración Pública. Pero el problema principal consistía en la falta de una red de comunicaciones y la gran inseguridad de los pocos caminos de herradura por el bandolerismo Por interés de los propios comerciantes se lograron adelantos en la arriería, con el sistema de carga a lomo de animales y el sistema de empresas de carros de carga. En el tráfico exterior la marina mercante inglesa y francesa sustituyó a la española y con los tratados de amistad, comercio y navegación, nuestro país quedó en una desventajosa situación por carecer de una tradición marinera 15 de 15 La Hacienda Pública sufrió con la crisis generalizada en la producción y el comercio; antes de 1810 el balance anual registra un promedio de 20 millones de ingresos y 15 millones de gastos o egresos, con saldo favorable de 5 millones; en cambio para 1820 ya existía un déficit de más de 200 mil pesos y para el año siguiente los ingresos apenas sumaban 9 millones y los gastos ascendían a 13 millones, a lo que habría que añadir una reconocida deuda interna. Una causa clara era el excesivo gasto del Ministerio de Guerra, que absorbía el 70% del gasto público, propio de un régimen inestable en manos de caciques y sujeto a golpes de estado El Comercio, Comunicaciones, Aduanas e Impuestos


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