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Población y economía en el XIX Una industrialización fallida (y 2) Haz clic para avanzar.

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1 Población y economía en el XIX Una industrialización fallida (y 2) Haz clic para avanzar

2 Introducción En el debate sobre la industrialización española los especialistas coinciden en la idea de atraso… pero difieren en las causas o, al menos, en la prioridad de algunos factores causales. La crisis fiscal permanente del Estado es una de ellas, lo que se reflejaría en las inversiones y en la forma de liquidar la propiedad amortizada. También en el sistema bancario. La crisis política debida a una dificultosa revolución liberal, que llevaría a avances y retrocesos legislativos, así como al tardío afianzamiento del capitalismo liberal. Se complicó, además, con la pérdida de los mercados coloniales. También influye una agricultura poco moderna que impediría –al no haber revolución agraria previa- al campo integrarse en una economía nacional única: se habla de economía dual, campo/ ciudad, inconexas o poco conectadas. Y una excesiva regionalización de los focos industriales, poco y mal integrados entre sí. Tanto por las dificultades de comunicación como por una política de infraestructuras viarias radial, seguramente errónea. Fracaso de algunas medidas del Estado liberal que llevaron a la subordinación de la industria al capital extranjero. Y, debido al proteccionismo, un estancamiento de la innovación.

3 Introducción Periodización: Las guerras, la pérdida de las colonias y la difícil implantación del liberalismo frenan el desarrollo. A finales de los años 20, con Fernando VII aún, se toman algunas medidas reformistas: Código de Comercio, Exposición Industrial de Barcelona, llegada de máquinas de vapor… En este período se toman las medidas indispensables para poner en marcha un Estado liberal: liberalización de la propiedad (Desamortización, fin del régimen señorial…), liberalización de la industria (fin de los gremios, libertad de empresa…), régimen fiscal (reforma tributaria de Mon, legislación arancelaria…), de Sociedades Anónimas, de crédito, de registro de la propiedad y de hipoteca, de unificación de pesos y medidas, sobre la moneda y la banca… También se toman las decisiones sobre la infraestructura (Ley de Ferrocarril 1855), el subsuelo (Ley de Minas de 1869)… Se inicia un lento despegue de la industria textil, siderúrgica y minería. Y es el boom del ferrocarril. Durante la Restauración se asiste a una grave crisis agraria, el afianzamiento de los focos industriales en Cataluña, Vizcaya y Asturias. Se inicial la diversificación de la industria en otros sectores. Comienza un sector de servicios mínimo. Finaliza el período con la repatriación de capitales y su inversión productiva aquí. Se impone el proteccionismo

4 Recursos y energía La minería no tendrá una ley moderna hasta 1869… pero ya venía siendo objeto de compra por capital extranjero: hulla de Asturias; plomo, cobre… andaluz; etc. El hierro vasco, explotado con capitales propios, tendrá una fuerte demanda exterior. El carbón es la energía de la Primera R.I., pero el carbón español es costoso y de calidad regular… y lejos de los focos de industrialización iniciales. Deberá ser protegido para ser rentable: Vizcaya intercambia mineral de hierro por carbón con el R.U. Fuentes: J. Vicens Vives Historia Económica, (cit. por M. Martínez Cuadrado en La Burguesía conservadora. Madrid 1973 Para el segundo gráfico, A. Carreras: Estadísticas Históricas de España. Siglos XIX y XX.. En R. Aracil y A. Segura en Historia Económica Mundial y de España, (cit. Por Joaquín Ocampo, en Historia Económica Mundial y de España, Oviedo. 1998

5 El textil catalán Cataluña ya tenía tradición textil desde el XVIII. Los capitales propios procedentes de la agricultura, y los repatriados (tras la independencia de Iberoamérica en 1824) permitieron modernizar esta industria e introducir la mecanización y el vapor, especialmente durante la década moderada. (Hombres como Bonaplata, Güell, Muntadas…protagonizaron este cambio). Las fábricas a vapor no fueron las únicas: también las colonias fabriles a la orilla de los ríos. El textil algodonero catalán hubo de ser protegido desde el principio, aunque llegó a alcanzar un gran desarrollo. Permitió abastecer el mercado interior a buen precio. Después de 1861 (Guerra de Secesión americana) se desarrollará también el textil de la lana –Sabadell y Terrasa. Los beneficios del textil permitieron, luego, desarrollar otras industrias en Cataluña. Fuentes: Nadal El Banco de España. Una historia económica. Madrid Citado por Tuñón de Lara en El movimiento obrero en la Hª de España. Para el segundo gráfico, el propio Tuñón de Lara en la misma obra.

6 La siderurgia (1) La tradición de las ferrerías vascas y navarras, cántabras, y otros lugares. Utilizan carbón vegetal en hornos bajos. También la siderurgia andaluza lo que debido al alto coste del combustible ya para altos hornos la llevará al fracaso en los años 60. La siderurgia asturiana arranca decididamente hacia 1848, utilizando cok y aprovechando la cercanía del mineral. Pero tanto la hulla como el hierro son caros. Desde los 80 pierde presencia. En 1848 Ibarra y otros levantan un alto horno en Guriezo, Cantabria. Y en 1865, un ferrocarril vasco une las minas de hierro y el puerto: los barcos que llevan ese hierro al R.U. retornan con cok…y en 1882 Ibarra levanta el primer alto horno en Vizcaya, en Sestao. Pero la siderurgia no tuvo una demanda creciente y hubo de sobrevivir protegida continuamente. El hierro colado también se conoce como lingote o hierro dulce. En las cifras de 1882 y 1899 se suma el hierro forjado y el acero. Fuentes diversas a partir de la Estadística Minera. La segunda gráfica en Joaquín Ocampo en Hª Económica … Oviedo 1998

7 La siderurgia (2) Durante la segunda etapa de la Restauración, la evolución de la siderurgia no fue muy diferente a la primera etapa: Vizcaya, con aprox. el 80% y Asturias con el 20% de toda la producción española. Sí irá creciendo la producción de aceros en detrimento del hierro dulce o en lingote (colado). La Primera Guerra Mundial supuso un aumento fuerte de la demanda exterior. También empieza a haber un consumo mayor de hierro y acero dentro del país, para las empresas metal-mecánicas y la construcción. No obstante, España queda muy atrás en el contexto europeo. Otras industrias básicas que arrancan a finales del XIX son la cementera, la papelera y la química. También con capital foráneo casi siempre. Fuente: Gabriel Tortella, El desarrollo de la España contemporánea… Madrid 1994

8 Otras industrias La industria de bienes de equipo arranca a finales de los años 80, con fuertes sociedades anónimas, en Cataluña (La Maquinista Terrestre y Marítima: es anterior pero despega ahora) y en Vizcaya (Astilleros del Nervión). También aparecen en el cambio de siglo algunas industrias adscritas al sector eléctrico: material y producción. En el cambio de siglo se desarrollan también numerosas industrias ligeras, de bienes de consumo (alimentación: harineras, conserveras…y otras), casi siempre de capital familiar o de pequeñas sociedades anónimas. Y, otra característica fundamental es el inicio del cambio en la energía durante el segundo período de la Restauración: la entrada de la electricidad, la fuente energética (con el petróleo) de la 2ª R.I. Fuente: Gráfico 1: J. Maluquer en VV.AA. La economia Española en el siglo XX… Barcelona El gráfico 2, en Jordi Nadal en la misma obra, cit ambos por Joaquín Ocampo. op. cit.

9 El ferrocarril El primer ferrocarril español se construyó en Cuba. En la península fue en 1848, en Cataluña aunque el despegue será a partir de 1855, tanto por la Ley de Ferrocarriles como por la dictada a renglón seguido: la Ley de Bancos y Sociedades Anónimas. Las características de nuestro ferrocarril serán: Trazado radial y de ancho de vía no europeo. No se evaluaron los futuros tráficos, por lo que apenas habrá beneficios de explotación. Capital casi exclusivamente extranjero y con ánimo especulativo, pues está garantizado por el Estado y subvencionado. No tirará de la siderurgia porque se importará el material fijo y el móvil. Pero servirá para integrar un poco el mercado interior y paliará la dificultad de opción por otro tipo de tráficos: la carretera (hasta los años 20 no tendrá apenas sentido) o la falta de ríos y canales navegables. Fuente: Joaquín Ocampo Suárez-Valdés. Historia económica mundial y de España. Oviedo 1988.

10 El comercio El comercio exterior español tiene una característica que llena todo el siglo XIX: el proteccionismo. Sólo en muy contadas ocasiones (y por poco tiempo) se bajó el arancel: 1841, 1869… medida muy contestada siempre. Por otra parte, el comercio colonial sufrió dos fuertes crisis: la primera ya desde comienzos del siglo XIX: bloqueo británico e independencia de las colonias. Y, luego, las dos guerras que se libraron en Cuba. Pero Cuba fue, desde los años 30, la perla del Caribe para el comercio (de coloniales y de esclavos) y las inversiones peninsulares. Las diferentes coyunturas internacionales (conflictos bélicos, crisis de algún producto de otros países, etc.) afectaron fuertemente al comercio exterior español: la Guerra de Crimea (1854), la Guerra de Secesión americana ( ), la crisis bélica y económica de 1866, etc. En general, la exportación nunca superó a la importación (es decir el valor de aquella fue más bajo que el de ésta: baja tasa de cobertura). La estructura del comercio fue, durante todo el siglo, propia de una economía atrasada: Fuente: León Prados La evolución del Comercio exterior, En Papeles de Economía Española, 1984 Cit. por Joaquín Ocampo Suárez-Valdés…

11 El Sistema financiero La Banca: su desarrollo fue lento hasta la segunda mitad de siglo: tras 1856 se moderniza y se dispara la banca privada: B. de Bilbao, B. de Santander …La Banca pública tras fusionar anteriores bancos y asumir la acuñación de moneda (1847) no dejará de financiar al gobierno hasta muy a finales del siglo. El sistema bancario español en el XIX es peculiar: fuerte predominio del Banco de España sobre el resto de la banca, y de ésta sobre las Cajas: éstas se desarrollan lentamente y su mercado posible, la gente, se surte con prestamistas tradicionales: vecinos ricos, comerciantes… La banca comercial se especializa en créditos a la industria, y se extiende por las capitales de provincia (como también el Banco de España). Los centros originarios de la Banca son, los focos de industrialización y de concentración de capitales: Santander (comercio trasatlántico), Bilbao, Barcelona (aunque luego perderá relevancia, como en Asturias) y Madrid. La Bolsa apenas fue fuente de financiación para la industria hasta que entramos en el siglo XX. Se fundó en 1831 la de Madrid y en 1839 la de Bilbao. El sistema monetario: en 1868 se crea la peseta, con base decimal y bimetálica –si bien la realidad era la plata- que permite unificar los medios de pago. Por esas fechas empieza a implantarse lentamente (hasta los años 90 no se acelera) el papel moneda. Fuente: Joaquín Ocampo, op.cit. A partir de datos de F. Bustelo en Historia Económica. Introducción a…, Madrid 1994.

12 Balance La modernización de la economía que conocemos como Revolución Industrial, en España, tuvo peculiaridades que al compararla con otros países europeos del entorno invitan a pensar que fue una revolución fallida si nos atenemos a los resultados. Esa modernización se dio en un contexto especialmente difícil en lo político (compleja revolución liberal), en lo social (estructura de clases poco urbana) y en lo geográfico (orografía y dificultades de comunicación). Pero había recursos y posibilidades que, ocasionalmente y en algunos lugares se pusieron en marcha. Se puede hablar de economía dual por cuanto que el campo y la industria tardaron demasiado (hasta bien avanzado el siglo XX) en integrarse. Y los perfiles agrarios tardaron mucho en superarse. La resultante final fue una economía dependiente en exceso del exterior, para exportaciones e importaciones claves: se exporta materias primas y alimentos, y se importan manufacturas y bienes de equipo. El capital propio tardó en apostar por el capitalismo aquí y se refugió en Deuda Pública y en la tierra. Cataluña y País Vasco fueron por delante. En la segunda mitad del siglo XIX se perfila ya un tipo de sociedad resultante de este modelo de industrialización muy particular: un sociedad de clases con un bloque de poder que integra el control económico y el político, frente a un movimiento obrero y campesino que se organiza y toma posiciones.


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