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LA DIGNIDAD DEL TRABAJO, SU ESPIRITUALIDAD LA DIGNIDAD DEL TRABAJO, SU ESPIRITUALIDAD.

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Presentación del tema: "LA DIGNIDAD DEL TRABAJO, SU ESPIRITUALIDAD LA DIGNIDAD DEL TRABAJO, SU ESPIRITUALIDAD."— Transcripción de la presentación:

1 LA DIGNIDAD DEL TRABAJO, SU ESPIRITUALIDAD LA DIGNIDAD DEL TRABAJO, SU ESPIRITUALIDAD

2 León XIII (1891) (Rerum Novarum, La situación de los Obreros) considera que el trabajo pone una huella personal en el producto; esto le da derecho a tener un salario necesario para el sustento de su familia, por encima de las conveniencias del empresario o del mercado (nº 82-83) Por eso el salario debe ser justo y no sólo legal Por tanto, si el obrero, obligado por la necesidad o acosado por el miedo de un mal mayor, acepta, aun no queriéndola, una condición más dura, porque la imponen el patrono o el empresario, esto es ciertamente soportar una violencia, contra la cual reclama la justicia.

3 Pío XI (1931) (Quadragesimo Anno) añade que el trabajo es uno de los títulos de propiedad, lo que después se llamó contrato social (Pío XII, Radiomensaje 1944). A nadie se le hace injuria, en efecto, cuando se ocupa una cosa que está al paso y no tiene dueño; y el trabajo, que el hombre pone de su parte y en virtud del cual la cosa recibe una nueva forma o aumenta, es lo único que adjudica esos frutos al que los trabaja (QA 52)

4 Juan XXIII (1961) (Mater et Magistra, El desarrollo de lo social) saca la consecuencia de que el trabajador no debe estar excluido de los ámbitos donde se toman las decisiones económicas de la empresa No dudamos, sin embargo, en afirmar que a los trabajadores hay que darles una participación activa en los asuntos de la empresa donde trabajan, tanto en las privadas como en las públicas (nº 91).

5 Vaticano II. Constitución Pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual (1965) (Gaudium es Spes, Los Gozos y las esperanzas del mundo actual) añade a las anteriores características del trabajo: es superior a los restantes elementos de producción; es colaboración con Dios Creador; es asociación a la obra redentora de Jesucristo: es cauce de unión a los hermanos para servirles; pero señala el peligro de que pude hacer a las personas esclavas de su trabajo (nº 67)

6 Pablo VI (1967) (Populorum Progressio (27-28) el progreso de los pueblos y Octogesima Adveniens (1971) destacan los valores del trabajo: el trabajo es querido y bendecido por Dios…(el trabajador) coopera con el Creador a completar la creación (27) el trabajador le imprime su sello, mientras él se desarrolla (27) el trabajo une a las personas entre sí el trabajador colabora con Dios en la creación de un mundo sobrenatural (28), a constituir aquel hombre perfecto del que habla San Pablo, a la medida de la plenitud de Cristo (Ef 4,13)San Pablo desarrolla la conciencia profesional, el sentido del deber y el amor al prójimo, pero puede deshumanizar a la persona. El trabajo, sin duda ambivalente, porque promete el dinero, la alegría, el poder, invita a unos al egoísmo y a otros a la revuelta(28)

7 Juan Pablo II (1981) (Laborem Exercens, El trabajo humano) dedica toda una encíclica a una reflexión monográfica sobre el trabajo: trabajo es toda actividad humana (manual, intelectual, doméstica…) (1) es clave de la cuestión social (3) destaca lo humano y subjetivo, además de lo objetivo: la técnica (4-10) esboza una espiritualidad del trabajo (24-27), siguiendo la reflexión de RN y GS y añadiendo: – es identificación con Cristo (él mismo fue trabajador; su muerte fruto de la injusticia (=trabajo); su resurrección abre a un mundo y una vida nueva (=trabajo) De todo ello deduce algunas consecuencias: el paro es problema económico, humano y de transcendencia religiosa (18) el trabajo de la madre (19) el trabajo de los minusválidos, emigrantes, etc. (22-23)

8 Juan Pablo II (1987) (Solicitudo Rei Sociales La preocupación por la cuestión social) denuncia que el paro y la subcontratación son indicadores de una falsa concepción del desarrollo (18)

9 Juan Pablo II (1991) (Centesimus Annus) prosigue la reflexión sobre el trabajo iniciada por la LE. el desempleo es un mal y una amenaza contra la dignidad de la libre actividad de la persona (15) el trabajo es la raíz de la propiedad privada (31) Cada vez es más importante el papel del trabajo, aunque siempre ha sido, junto con la tierra, elemento básico de la economía (31) Hoy más que nunca el trabajo es algo social: se trabaja con otros y para otros; la iniciativa y creatividad es factor decisivo de la producción(31- 32) Mediante el trabajo la persona se compromete a favor suyo y de los demás (43) El trabajo es un derecho, que permite acceder a los bienes propios y familiares (47)

10 Juan Pablo II (1991) (Centessimus Annus El centenario de la R.N.) denuncia que: Este sistema de trabajo margina: muchas personas – quizá la mayoría- no pueden entrar dignamente en el sistema de empresa, ni adquirir medios básicos, ni conseguir los conocimientos para desarrollar sus cualidades. Son los marginados sociales, o los explotados que viven en una semi-esclavitud (33). La sociedad occidental aliena (aunque no acepta el análisis ni la filosofía marxista y afirma que el colectivismo produjo más alienación). La causa es que este sistema de trabajo considera al trabajador como medio y no como fin. Desde un punto de vista cristiano, se aliena a la persona encerrándola sobre sí mismo, no abriéndole a Dios, preocupándose de tener y gozar; así la persona no somete sus instintos a la verdad, que nos hace libres (41)

11 Benedicto XVI (2009) (Caritas in Veritate, El amor inteligente ) escribe que invertir tiene siempre un significado moral, además de económico la gestión de la empresa no puede tener en cuenta únicamente el interés de sus propietarios, sino también el de todos los otros sujetos que contribuyen a la vida de la empresa: trabajadores, clientes, proveedores de los diversos elementos de producción, la comunidad de referencia (CV 40) frente a la ideología ultraliberal que defiende la flexibilidad laboral (disponer de los trabajadores, cuando, donde y en las condiciones que le conviene a la empresa, prescindiendo de ellos con un coste mínimo cuando no sean necesarios): el primer capital que se ha de salvaguardar y valorar es el hombre, la persona en su integridad (CV 25 b)


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