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C u r s o para padres y catequistas dePrimeraComunión Curso del Instituto de Formación Teológica por Internet ( I. F. T. I. ) www.institutodeteologia.org.

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1 C u r s o para padres y catequistas dePrimeraComunión Curso del Instituto de Formación Teológica por Internet ( I. F. T. I. ) 1

2 12º Lección I. Los Diez Mandamientos y Muerte de Moisés Pese a todos los favores que recibían, los judíos protestaban contra Dios y contra Moisés. Hasta el punto que resolvieron fabricarse un dios falso, en forma de ternero de oro, para adorarlo. Moisés, ignorando lo que tramaban los judíos, subió un día a una montaña, convocado por Dios. 2

3 Una gran tormenta envolvía el cerro. Brillaban los relámpagos y retumbaban los truenos. Allí Dios le entrego a Moisés los Diez Mandamientos, escritos en dos planchas de piedra que se llamaron Tablas de la Ley. Los Diez Mandamientos son: 1. Querer a Dios sobre todas las cosas. 2. No jurar falsamente o sin necesidad. 3

4 3. Santificar las fiestas de guardar. 4. Respetar y obedecer a los padres. 5. No matar, lastimar ni criticar a los demás. 6. No cometer pecados de impureza. 7. No robar. 8. No mentir. 9. No desear la señora de otro. 10. No codiciar la fortuna ajena. 4

5 Al bajar Moisés encontró a los judíos adorando al ternero de oro. Se indignó ante tamaña barbaridad, tiró contra el suelo las Tablas de la Ley y destrozó el ternero de oro. Después volvió a la montaña para pedirle perdón a Dios por el pecado de idolatría cometido por su pueblo. Y volvió a escribir las Tablas de la Ley. 5

6 Para guardar las Tablas de la Ley, por indicación de Dios mandó Moisés construir una caja muy fina, con dos estatuas de arcángeles a los costados y unas varas que permitían llevarla a hombro. Ésa fue el Arca de la Alianza. Marchaba en lugar de privilegio dentro de la columna que formaba el pueblo judío en su largo viaje. Dios iba en ella. 6

7 Llegaron por fin cerquita del País de Canaán. Y mandaron algunos hombres a explorar el terreno, entre ellos Josué. Volvieron cargados con enormes racimos de uva, diciendo que los campos eran de primera, pero que sus ocupantes eran muy fuertes, altísimos y de mal carácter. Los judíos se asustaron y dijeron de nuevo: mejor haberse quedado en Egipto. 7

8 Dios se cansó de sus quejas y dispuso que vagarían cuarenta años por el desierto, antes de poder entrar a la Tierra Prometida. Durante esos años volvió a faltar el agua. Los judíos volvieron a rezongar. Moisés y Aarón perdieron los estribos y Moisés, de pésimo humor, hizo brotar agua de la piedra otra vez. Pero lo hizo pensando que eso de hacer brotar agua de las piedras era una habilidad suya y no un don de Dios. 8

9 Para corregirlo, Dios le hizo saber que ni él ni Aarón entrarían al País de Canaán. Y nuevamente los judíos se pusieron a protestar por la comida, de puro malcriados que eran. Y Dios mandó sobre ellos una cantidad de víboras venenosas, que andaban por todas partes y picaban a mucha gente. 9

10 A pedido de Moisés, Dios se compadeció de los israelitas y le indicó a Moisés que hiciera una serpiente de bronce bastante grande y la colocara sobre un palo, en medio del campamento, y le dijo que si a alguno lo picaba una víbora, mirara a la serpiente y quedaría curado. Se trataba de otro símbolo de Cristo, a quien los hombres levantarían en la cruz, igual que a la serpiente de bronce, para salud de todos. 10

11 Cumplidos los cuarenta años de andar por el desierto y ya fallecido Aarón, los judíos se arrimaron de nuevo a la Tierra Prometida. Moisés estaba viejo y cansado. Tenía varios siglos de edad. Como para no sentirse viejo y cansado. Sabiendo que iba a morir, se despidió de su pueblo y subió, solo, a una sierra. Desde allí vio la Tierra Prometida y Dios lo llamó a su lado. 11

12 Moisés fue un hombre justo y un caudillo formidable de su pueblo rezongón. Objetivo: Destacar que Dios eligió un pueblo como pueblo suyo, protegiéndolo pese a su ingratitud para que de él naciera el Salvador. 12

13 II. Verdades del Compendio (nn. 434 a 441) LOS MANDAMIENTOS Al joven que pregunta «Maestro, ¿qué he de hacer de bueno para conseguir la vida eterna?». Jesús responde: «Si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos», Después añade: «Ven y sígueme» (Mt 19, 16). 13

14 Jesús interpreta la Ley a la luz del doble y único mandamiento de la caridad, que es su plenitud: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Éste es el mayor y primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 14

15 De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas» (Mt 22, 37-40). - Decálogo significa las «diez palabras» que recogen la Ley dada por Dios al pueblo de Israel durante la Alianza hecha por medio de Moisés (Ex 34, 28). - El Decálogo, al presentar los mandamientos del amor a Dios (los tres primeros) y al prójimo (los otros siete). 15

16 Traza el camino de una vida liberada de la esclavitud del pecado. Al guardar los Mandamientos, el pueblo expresa su pertenencia a Dios, y responde con gratitud a su iniciativa de amor. Los diez mandamientos constituyen un todo orgánico e indisociable, porque cada mandamiento remite a los demás y a todo el Decálogo. 16

17 - Por tanto, transgredir un mandamiento es como quebrantar toda la Ley. - El Decálogo obliga gravemente porque enuncia los deberes fundamentales del hombre para con Dios y para con el prójimo. - Es posible cumplir el Decálogo. Cristo nos hace capaces de ello con el don del Espíritu Santo y de la gracia. 17

18 III. INSTRUCCIÓN GENERAL DEL MISAL ROMANO Rito de la Comunión Como quiera que la celebración eucarística es un banquete pascual, conviene que, según el mandato del Señor, su Cuerpo y su Sangre sean recibidos como alimento espiritual por los fieles debidamente preparados. 18

19 A esto tienden la fracción y los demás ritos preparatorios, con los que se va llevando a los fieles hasta el momento de la Comunión. Oración del Señor En la Oración del Señor se pide el pan de cada día Implica especialmente el pan eucarístico, y se implora la purificación de los pecados, de modo que, las cosas santas sean dadas a los santos. 19

20 La invitación, la oración misma, el embolismo y la doxología conclusiva del pueblo, se profieren con canto o en voz alta. Rito de la paz Sigue el rito de la paz, por el que la Iglesia implora para sí misma y para toda la familia humana la paz y la unidad, y los fieles se expresan la comunión y la mutua caridad, antes de comulgar con el Sacramento. 20

21 En cuanto al gesto mismo de entregar la paz, será establecido por las Conferencias Episcopales, de acuerdo a la índole y costumbres de los pueblos. Sin embargo es conveniente que cada uno dé la paz con sobriedad solamente a los que están más cercanos. La fracción del pan El sacerdote parte el pan eucarístico con ayuda, si es necesario, del diácono o del concelebrante. 21 Oferte vobis pacem Fractio panis

22 El gesto de la fracción realizado por Cristo en la última Cena, que en los tiempos apostólicos dio el nombre a toda la acción eucarística, significa que los fieles siendo muchos, por la Comunión de un solo pan de vida, que es Cristo muerto y resucitado por la salvación del mundo, forman un solo cuerpo (1Co 10,17). 22

23 La fracción comienza después del rito de la paz, y debe ser cumplida con la debida reverencia; sin embargo no se ha de prolongar innecesariamente ni se le dará una importancia exagerada. El sacerdote parte el pan y deja caer una parte de la hostia en el cáliz, para significar la unidad del Cuerpo y la Sangre del Señor viviente y glorioso. 23

24 El coro o el cantor cantan el Cordero de Dios, como de costumbre, con la respuesta del pueblo, o al menos lo dicen en voz alta. La invocación acompaña la fracción del pan, por lo cual puede repetirse cuantas veces sea necesario hasta que haya terminado el rito. La última vez se concluye con las Palabras danos la paz. 24

25 IV. Apéndice del Compendio Oración Alma de Cristo Alma de Cristo, santifícame. Cuerpo de Cristo, sálvame. Sangre de Cristo, embriágame. Agua del costado de Cristo, lávame. Pasión de Cristo, confórtame. ¡Oh, buen Jesús!, óyeme. Dentro de tus llagas, escóndeme. No permitas que me aparte de Ti. Del maligno enemigo, defiéndeme En la hora de mi muerte, llámame. Y mándame ir a Ti. Para que con tus santos te alabe. Por los siglos de los siglos. Amén 25

26 LAS SIETE OBRAS DE MISERICORDIA CORPORALES 1. Visitar y cuidar a los enfermos. 2. Dar de comer al hambriento. 3. Dar de beber al sediento. 4. Dar posada al peregrino. 5. Vestir al desnudo. 6. Redimir al cautivo. 7. Enterrar a los muertos. LAS SIETE OBRAS DE MISERICORDIA ESPIRITUALES 1. Enseñar al que no sabe. 2. Dar buen consejo al que lo necesita. 3. Corregir al que yerra. 4. Perdonar las injurias. 5. Consolar al triste. 6. Sufrir con paciencia los defectos de los demás. 7. Rogar a Dios por vivos y difuntos. 26

27 (Consejos de Mónica Heller: Madre y catequista) En pocas palabras…más sobre Juan Pablo I (Consejos de Mónica Heller: Madre y catequista) En 1947, obtuvo el Doctorado en Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. En 1949, organizó el Congreso Eucarístico de Belluno y apareció su libro " Catequesis en migajas ". Vicario de Cristo desde el 26 de agosto hasta el 28 de septiembre de 1978.

28 Recomienda a los adultos Juan Pablo I: …ahora que ustedes son mayores, se necesitan otras cosas más sustanciosas que iluminan la mente y guían la vida…

29 Jamás como hoy se ha sentido mayor necesidad del catecismo. (Juan Pablo I). Es muy importante que tengamos y leamos el Catecismo de la Iglesia Católica, habiéndolo leído sabremos cómo responder a las preguntas que nos hagan, o incluso, podremos defender nuestra fe. Y, agrega…

30 El Espíritu Santo se deja ver detrás de estos Santos Padres… Juan Pablo I que sugiere algo tan cierto como actual, al decir que la sociedad necesita del Catecismo…Luego, gracias a Juan Pablo II, tenemos la última versión del Catecismo de la Iglesia Católica… y Benedicto XVI que nos regala la joya del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica… Conclusión, en todo hogar católico, además de las Sagradas Escrituras, no pueden faltar el CATIC y el Compendio.

31 Presentación confeccionada por el Padre Juan María Gallardo ( Para ywww.institutodeteología.org Con el aporte Mónica Heller (


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