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Módulo 6. Descubrir la DSI como un proceso de reflexión de toda la comunidad eclesial que pretende iluminar el compromiso social del cristiano.

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Presentación del tema: "Módulo 6. Descubrir la DSI como un proceso de reflexión de toda la comunidad eclesial que pretende iluminar el compromiso social del cristiano."— Transcripción de la presentación:

1 Módulo 6

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3 Descubrir la DSI como un proceso de reflexión de toda la comunidad eclesial que pretende iluminar el compromiso social del cristiano.

4 1. La DSI como servicio de la caridad en la sociedad. 2. El proceso de elaboración de los contenidos de la DSI 3. La DSI como proceso de reflexión y acción 4. Principales documentos de la DSI 5. El compromiso social de los fieles laicos

5 La exclusión de la religión del ámbito pú- blico, así como el fundamentalismo religio- so, por otro lado, impiden el encuentro en- tre las personas y su colaboración para el progreso de la humanidad (CiV 6).

6 La motivación fundamental del cristiano se basa en la virtud de la caridad en la verdad, sin la cual el servicio en favor de los demás termina en iniciativas frágiles, sin el suficiente empeño y claridad para cambiar la realidad según el querer de Dios.

7 El desarrollo del pensamiento social de la Iglesia, en la sociedad moderna, es debido a la urgencia del servicio de la caridad Estudiaremos las ideas centrales de los documen- tos de la DSI, con el fin de familiarizarnos con es- tas ideas, identificarnos con ellas y motivarnos para asumir un ma- yor protagonismo en este proceso de reflexión y acción social. Estudiaremos también la constitución pastoral Gaudium et Spes (Gozos y Esperanzas) del Concilio Vaticano II, ella marca un cambio en la relación que tiene la Iglesia con el mundo.

8 El cristiano no es un espectador pasivo e indiferente frente a la vida social. El servicio generoso y desinteresado que el creyente debe prestar a sus semejantes, se logra integrando: Su vocación cristiana le invita a vivir su fe en medio de las lu- chas, de las contra- dicciones, de los aciertos y logros en la convivencia social. la dimensión personal y social de la fe, la realidad histórica y eterna, el componente espiritual y secular de su actividad.

9 2.1 La DSI como servicio de la caridad en la sociedad La identificación con Cristo no aleja al creyente del mundo. Lo invita a sumergirse en él para transfor- marlo y para transformarse en medio de esta tarea histórica en la que el progreso material, cultural, ético y espiritual de la sociedad se convierte en un deber y en una obligación social para que nuestro mundo responda efectivamente al proyecto divino: vivir como una familia, bajo la mirada del Creador (CiV, 57). Engañarse respecto al amor es la pérdida más espantosa, es una pérdida eterna, pa- ra la que no existe compensación ni en el tiempo ni en la eternidad (Soren Kierkegaard).

10 El proyecto de Dios sobre el mundo se constru- ye a partir de la virtud de la caridad que Dios ha depositado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado. Las personas renovadas por el amor de Dios son capaces de: llevar paz donde hay conflictos, de construir y cultivar relaciones fraternas donde hay odio, de buscar la justicia donde domina la explotación del hombre por el hombre. Sólo el amor es capaz de transformar de modo radical las relaciones que los seres humanos tienen entre sí ( CDSI Introducción, 4).

11 La Doctrina Social de la Iglesia es servicio de la caridad, pero en la verdad La verdad permite : valorar vivir compartir comunicar la auténtica caridad, que está llamada a concretizarse en el ámbito social, jurídico, cultural, político y económico.

12 El Papa Benedicto XVI afirma: sin verdad, sin confianza y amor por lo verda- dero no hay conciencia y responsabilidad so- cial, y la actuación social se deja a merced de intereses privados y de lógicas de poder, con efectos disgregadores sobre la sociedad.. CiV 5

13 La DSI invita, en primer lugar, a cultivar el ardor de la caridad y la sabiduría de la verdad que procede de Cristo para realizar la justicia y el bien común en la sociedad. Este testimonio de la caridad de Cristo mediante la pro- moción de la persona en la sociedad, forma parte de la evangelización confiada a la Doctrina Social de la Iglesia.

14 El ejercicio de esta caridad, dice el Papa Benedicto XVI, causa el auténtico desarrollo: Sólo con la caridad, iluminada por la luz de la razón y de la fe, es posible conseguir objetivos de desarrollo con un carácter más humano y humanizador. El compartir los bienes y recursos, de lo que proviene el auténtico desarrollo, no se asegura sólo con el progreso técnico y con meras relaciones de convivencia, sino con la fuerza del amor que vence al mal con el bien (cf. Rm 12,21) y abre la conciencia del ser humano a relaciones recíprocas de libertad y responsabilidad (CiV 9).

15 2.2. El proceso de elaboración de los contenidos de la DSI Desde la época apostólica hasta la reflexión de los últimos Papas. La luz de la verdad y el impulso de la caridad divina son fuente de sabiduría y fuerza moral y espiritual para dar respuesta a los desafíos sociales.

16 El ardor de la caridad cristiana ha lle- vado a desarrollar la Doctrina Social de la Iglesia construida sobre el fundamento de la Palabra de Dios, transmitida por los Apóstoles a los Padres de la Iglesia, acogida y pro- fundizada después por los grandes Doctores cristianos. Ha sido atestiguada por los Santos en el cam- po de la justicia y la paz. En ella se expresa la tarea profética de los Sumos Pontífices de guiar apostólicamente la Iglesia de Cristo y de discer- nir las nuevas exigencias de la evangelización (CiV 12).

17 La Iglesia ha dado vida a un conjunto de documentos sociales, que reflejan la vida misma de la Iglesia en un contexto cultural determinado de la historia. Las exigencias de la evangelización nacen de los retos que la vida social plantea a la Iglesia en el transcurso de la historia.

18 Esta historia de la Iglesia inmersa en complejas situaciones sociopolíticas es nuestra historia porque participamos y somos miembros de ella. Ella es parte de nuestra identidad personal y colectiva. Esta experiencia eclesial no debe ser ajena a nuestra vivencia de fe.

19 Todo aquello que atente contra la vida digna de la persona y de los pueblos se ve denunciado en los documentos del Magisterio Social. La firmeza, el empeño y la dedi- cación por liberar al ser huma- no de la miseria, de la pobreza, de la injusticia y de las condi- ciones de vida infrahumana son un deber y una responsabilidad social, atestiguada tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testa- mento (Ex 3,7-8; Lc 4, 18-19; Mt 25, 37-40).

20 La DSI busca difundir y enseñar los valores del cristianismo y favorecer las condiciones sociales idóneas para que la persona humana pueda realizar su vocación y misión en el mundo. El ordenamiento de la vida social propuesta por la DSI responde a la condición social del hombre y a los designios de Dios en la historia.

21 La DSI, como experiencia de fe, nos recuerda que en el proceso, el Espíritu Santo es protagonista junto con el sujeto o los sujetos de la comunidad. La jerarquía con los laicos van elaborando los documentos que reflejan el sentir de la Iglesia sobre determi- nada situación.

22 Afirma el Papa Juan XXIII la santa Iglesia, con la colaboración de sacer- dotes y seglares competentes, ha deducido, principalmente en el último siglo, una lumi- nosa Doctrina Social para ordenar las mutuas relaciones humanas de acuerdo con los crite- rios generales, que responden tanto a las exigencias de la naturaleza y a las distintas condiciones de la convivencia hu- mana como el carácter específico de la época actual, criterios que precisamente por esto pueden ser aceptados por todos (MM 220).

23 2.3. La DSI como proceso de reflexión y acción Encuentro entre evangelio y sociedad La DSI propone enseñanzas sobre la vida del hombre en sociedad, para iluminar la conciencia y la conducta cristiana de los fieles y de todos los que se identifican con los valores universales de esta doctrina. Estas enseñanzas sobre la vida social, elaboradas por los Papas y los obispos forman el Magisterio Social de la Iglesia.

24 No obstante, presupone la teología dogmática, pues El estudio de la realidad del hombre en socie- dad a partir de la fe y de las exigencias éticas del Evangelio, para establecer una sana convi- vencia, pertenece al ámbito de la teología moral en el campo social. anuncia a Dios y su misterio de salvación en Cristo a todo hombre y, por la misma razón, revela al hombre a sí mismo. Solamente bajo esta perspectiva se ocupa de lo demás (CA 54),

25 La visión cristiana del pleno desarrollo, que supera una comprensión reduccionista y materialista de la vida, incluye el cultivo de la dimensión espiritual y moral de las personas y de los pueblos. una sociedad del bienestar materialmente desarrollada, pero que oprime al alma, no está en sí misma bien orientada hacia un auténtico desarrollo (CiV, 76).

26 Un proceso de discernimiento de la comunidad cristiana La Doctrina Social supone un proceso de reflexión de la realidad social que involucra a toda la Iglesia. Se apoya en el Magisterio Social. La comunidad cristiana realiza a la luz de la fe una acción social orientada a la promoción del desarrollo humano integral.

27 Frente a situaciones tan diversas nos es difí- cil pronunciar una palabra única, como tam- bién proponer una solución con valor univer- sal. No es éste nuestro propósito ni tampoco nuestra misión. Incumbe a las comunidades cristianas analizar con objetividad la situa- ción propia de su país, esclarecerla mediante la luz de la palabra inalterable del Evangelio, deducir principios de reflexión, normas de juicio y directrices de acción según las ense- ñanzas sociales de la Iglesia, tal como han sido elaboradas a lo largo de la historia… (OA 4). El Papa Pablo VI nos dice :

28 Los principios universales del Magisterio deben de aplicarse de acuerdo con la realidad concreta de cada país y de cada comunidad. Este ejercicio o proceso de aplicación y concretización de la Doctrina Social comprende varios momentos, como se aprecia a continuación:

29 Conocimiento de la realidad Es necesario acercarse a conocer y analizar la problemática de la realidad social concreta mediante : el contacto directo que sensibiliza a la persona con los problemas de la sociedad el apoyo de las ciencias sociales que permi- te un conocimiento más objetivo de los hechos. Así descubrimos las exigencias y los retos que la fe nos plantea en una situación concreta tanto a título personal como comunitario

30 Necesitamos conocer la realidad tal cual es y no como nosotros la pensamos o la imaginamos. Se trata de un análisis pastoral de la realidad o visión pastoral de la realidad, que lo dife- rencia de las otras lecturas o acercamientos que hacen las ciencias humanas y sociales. La comunidad cristiana debe conocer la realidad para descubrir la voluntad de Dios en la historia concreta y particular de los testigos de la fe.

31 A la luz del Evangelio Luego se elabora un juicio moral sobre esa realidad, esto comprende un proceso de valoración según los principios de reflexión, criterios de juicio y directrices de acción de la DSI inspirada en el Evangelio. Los principios y valores constituyen los elementos fundamentales, básicos y universales que propone la DSI para construir una convivencia social digna de la persona humana.

32 Los criterios de juicio se refieren al juicio ético que se emite sobre determinada realidad o situación, amparados en los principios y valores fundamentales de la DSI. Ahora nos preguntamos : ¿Esta realidad ayuda a la realiza- ción de la persona? ¿Estas situaciones corresponden a la voluntad de Dios? Este ejercicio de discernimiento desemboca en las directrices de acción a seguir.

33 Las opciones concretas Ahora descubramos lo que Dios quiere de la comuni- dad cristiana y de cada uno de sus miembros, en un lugar y momento particu- lar, como constructores de la sociedad, expresado en un compromiso personal y comunitario, en comunión con la Iglesia Madre y Maes- tra de la verdad.

34 Esto es lo que nos enseña la Carta Apostólica Octogesima Adveniens: A estas comunidades cristianas toca discernir, con la ayuda del Espíritu Santo, en comunión con los obispos responsables, en diálogo con los demás hermanos cristianos y todos los hombres de buena voluntad, las opciones y los compromisos que conviene asumir para realizar las transformaciones sociales, políticas y económicas que aparezcan necesa- rias con urgencia en cada caso (OA 4).

35 Este compromiso debe realizarse en colabora- ción con todos los hombres y mujeres de buena voluntad, y con nuestros hermanos cristianos de otras confesiones. En virtud de nuestra condición humana todos los seres humanos

36 En resumen, el proceso de discernimiento comprende : la dimensión teórica cuerpo doctrinal elabora- do por el Magisterio de la Iglesia Universal y local la dimensión histórica considera la situación real de la sociedad en cada momento concreto de la historia iluminada por los grandes princi- pios y valores de la DSI la dimensión práctica que fundamenta y esti- mula la acción social y está orientada a traducir en realizaciones históricas, la visión del hombre y de la sociedad contemplada en la DSI.

37 2.4. Principales Documentos de la DSI La atención a los problemas sociales es una idea recurrente en la Revelación, la Tradición y el Magisterio de la Iglesia. Cambios radicales en el ámbito económico, social, político y cultural aparecen en la nueva sociedad industrial en el siglo XIX. El trabajo de la naciente clase obrera se realizaba en condiciones infrahumanas y por salarios deplorables.

38 A este conflicto en el campo del trabajo denominado cuestión social, responde el Magisterio Pontificio de la Iglesia dando origen a la

39 Es la primera encíclica social dedicada por León XIII a la gran cuestión social como respuesta de la Iglesia a los graves problemas de la sociedad moderna vinculados a la industrialización, el capitalismo y el socialismo. Principales encíclicas sociales o documentos del Magisterio Pontificio Rerum Novarum (León XIII, 1889)

40 A los trabajadores les invita a organizarse en asociaciones : mixtas (patronos y obreros) sólo de trabajadores Este documento propone resta- blecer el orden de la sociedad mediante la colaboración y la armonía entre los actores sociales relevantes. A los patronos les recuerda sus obligaciones sociales y su disponibilidad para compartir con los necesitados. para atender más convenientemente a los nece- sitados y acercar más una clase a la otra (RN 34).

41 Quadragesimo Anno (Pío XI, 1931) Esta encíclica la escribe el Papa cuando está en crisis el modelo capitalista. Se evidencia : la debilidad de los sistemas democráticos la concentración del poder económico y político. El Papa Pío XI escribe varios documentos. Su mensaje central es una llamada a restaurar el orden social mediante la reforma de las instituciones y de las costumbres (QA 76).

42 La primera reforma pretende lograr la cooperación y la armonía entre el capital y el trabajo, que son dos factores necesarios en la sociedad industrial (QA 53-55). La reforma de las costumbres, inspirada en el Evangelio (QA 136 ) propone la práctica de : Al Estado le corresponde fomentar un orden social y jurídico que regule la actividad económica.

43 El Papa Pío XII no publicó encíclicas sociales sino radiomensajes. Entre ellos se destaca La Solennitá (1941), en conmemoración de la Rerum Novarum, sobre los bienes materiales, el trabajo y la familia Radiomensajes navideños (Pío XII) La preocupación central de su Magisterio Social se refiere a la instauración y el mantenimiento de la paz nacional e internacional, ya que su pontificado transcurre durante la Segunda Guerra Mundial, la recons- trucción de Europa y los primeros años de la Guerra Fría.

44 Propone la democracia como un sistema de gobierno más compatible con la dignidad humana (Radm 1944, 7) y la tutela de sus derechos (La S 15). La persona, durante el Magisterio de Pío XII, es valorada como sujeto, fundamento y fin de la vida social (Radm 11, 1944).

45 Mater et Magistra (Juan XXIII, 1961) En los años sesenta se respira un sano optimismo, fruto de los logros en distintas áreas de la actividad humana. El Papa Juan XXIII valora el fenómeno de la socialización, el cual debe estar guiado por : un sano concepto del bien común autonomía de los cuerpos intermedios respeto a la persona su participación responsable

46 Frente a las desigualdades sociales y económicas, la encíclica llama a mantener el equilibrio en el desarrollo de los diversos sectores productivos, proponiendo algunos criterios de política agrícola (MM 128, ).

47 Esto supone la responsabilidad de los propios países frente a la tarea de su propio desarrollo (MM 163). El bien común universal debe ser alcanzado por todos y con todos (MM 80). tanto la justicia como la humanidad exigen que las naciones ricas presten su ayuda a las naciones pobres (MM 161,173)

48 Pacem in Terris (Juan XXIII, 1963) En un mundo dividido y enfren- tado por las ideologías capitalistas y marxistas, el Papa Juan XXIII invita a todos los hombres a construir la paz entre todos los pueblos. La paz o la convivencia entre la personas, afirma Juan XXIII, se establece y se consolida si se respeta el orden querido por Dios (PT 1) y la dignidad de la persona humana (PT 9) que se debe concretizar en el reconocimiento de sus derechos (PT 11-27).

49 Así se construye la paz y la convivencia humana en todas nuestras relaciones : interpersonales, con las autoridades, entre las naciones (PT 7). Según los criterios de : (PT 35, 37).

50 Populorum Progressio (Pablo VI, 1967) La encíclica es un llamado urgente a actuar en favor del desarrollo integral y solidario de la humanidad (PP ). El desarrollo integral, para el Papa Pablo VI, comprende el desarrollo de todas las dimensiones de la persona y de todos los miembros de una sociedad. La sociedad debe garantizar las condiciones para el desarrollo de todos, consiste en pasar de condiciones de vida menos humanas a más humanas.

51 Advierte el Papa sobre la responsabilidad de cada pueblo en es- te esfuerzo, sin olvidar que la principal respon- sabilidad corresponde a los pueblos más favo- recidos, ya que ni las personas ni los países pue- den por sí solos aspirar a este desarrollo. Por otra parte, el desarrollo solidario se refiere al esfuerzo conjunto de toda la humanidad para garantizar el desarrollo a través de las relacio- nes económicas y sociales entre los pueblos.

52 2.4.7 La constitución conciliar Gaudium et Spes El Concilio Vaticano II ( ) surge con el propósito de renovar la vida de la Iglesia. Los padres conciliares plantearon preguntas sobre lo que la Iglesia dice de sí misma (ad intra) y lo que la Iglesia dice en relación con el mundo (ad extra).

53 Para responder a la pregunta sobre : lo que la Iglesia dice en relación con el mundo, ad extra fue creada la constitución pastoral Gaudium et Spes (Gozos y Espe- ranzas), promulgada el 7 de diciembre de Relaciones de la Iglesia con el mundo. lo que la Iglesia dice de si misma, ad intra fue creada la constitución dogmática Lumen Gentium (analizada en el módu- lo de Eclesiología)

54 Las directrices del documento Gaudium et Spes son válidas ante todo para los miembros de la Iglesia, pero también para todos los hombres dispuestos a prestar oído a esta propuesta eclesial.

55 El esquema de la constitución pastoral es : : - Introducción (n. 1-10): se refiere a la situación del mundo, sobre la cual el Concilio quiere aportar su luz. -Primera parte (n ): sobre la Iglesia y la vocación del hombre (cuatro capítulos): la dignidad de la persona humana la construcción de la comunidad humana el sentido de la actividad humana la misión de la Iglesia en medio del mundo. En ella se exponen los principios básicos de la antropología cristiana sobre el hombre y la comunidad humana.

56 -Segunda parte (n ): cinco capítulos y se abordan algunos problemas urgentes: la dignidad del matrimonio y la familia la promoción del progreso cultural la vida económica y social la vida de la comunidad política la comunidad de los pueblos y la paz. - Conclusión (n ): invita al diálogo y a la colaboración entre todos los hombres para construir un mundo más humano, en el que se destaca la tarea propia de cada cristiano en su medio ambiente, para culminar en Cristo la obra de la Creación.

57 Para la DSI tiene una especial importancia la segunda parte, los capítulos dedicados a la: cultura vida económica y social comunidad política promoción de la paz comunidad de los pueblos.

58 A modo de síntesis se presentan las ideas principales de la GS sobre la contribución de la Iglesia al mundo: La valoración de la condición histórica del hombre, del creyente y de la Iglesia. El reconocimiento de la Iglesia de la autonomía del mundo que tiene su propia dinámica de desarrollo en cuanto a sus fines, leyes y normas, pero sin desvincularse del origen y el fin sobrenatural de la creación.

59 Precisamente, por ello la Iglesia y el mundo buscan la realización y el desarrollo de la persona humana en niveles diferentes y con medios distintos. La Iglesia se acerca al mundo para servirle de manera desin- teresada, su misión primordial es convertir el mundo al Evan- gelio, pero también su segundo propósito es servir y mejorar las condiciones históricas y so- ciales de este mundo, el cual no debe confundirse ni con la Iglesia, ni con el Reino de Dios.

60 Es en esas realidades del mundo donde peregri- na el pueblo de Dios, se anticipa ese reino y el ser humano responde a su vocación humana y cristiana. El compromiso del laico en la transformación de las reali- dades sociales, económicas y políticas es : una respuesta a su vocación de ser testigos de Dios en el mundo una consecuencia que se deriva de la misión pro- pia y sobrenatural de la Iglesia (GS 42b).

61 dialoga con él para proponerle la verdad revelada basada en la razón y en la fe. La GS, en sintonía con la constitución sobre la Iglesia Lumen Gentium, diferencia la realidad de la Iglesia en relación con el mundo. No se confunde con el mundo, pero tampoco es ajeno a los desafíos del mundo

62 Octogesima Adveniens (Pablo VI, 1971) Esta carta apostólica es una exhortación a los cristianos para que participen más en la vida social y política. Además los invita a adoptar una posición crítica a partir de su fe, cuando participan en los movimientos políticos.

63 en el caso de las corrientes socialistas : asegurar el respeto a la libertad la responsabilidad la apertura a lo espiritual (OA31) en el caso de los movimientos liberales rechazar los excesos en el uso de la libertad (OA 35). en relación con el proyecto político marxista, expresa sus reservas para que el cristiano asuma su compromiso con este proyecto de sociedad propuesto (OA 34). Los criterios para discernir los compromisos concretos en las organizaciones políticas son :

64 Laborem Exercens (Juan Pablo II, 1981) el trabajo subjetivo que busca la realización de la persona que trabaja. La encíclica trata sobre la persona humana en su dimensión del trabajo. La carta distingue entre : el trabajo objetivo que se refiere a los medios, ins- trumentos y producto del trabajo,

65 Primacía del trabajo subjetivo sobre el objetivo que consiste en salvaguardar : el desarrollo del trabajador los derechos del trabajador en el proceso productivo ya que el primer fundamento del valor del trabajo es la persona (LE 6). Prioridad del trabajo sobre el capital, ya que la persona es quien hace producir la tierra, construye y usa los medios de producción, y transforma la naturaleza. Concluye esta encíclica con una reflexión sobre la espiritualidad del trabajo.

66 Sollicitudo Rei Socialis (Juan Pablo II, 1987) presentar la visión ética y cristiana del desarrollo (SRS 3a), que valora el sano equilibrio entre el tener (dimensión económica y bienes materiales) y el ser. Objetivo de la encíclica : Considera las aspiraciones humanas más profundas. Reconoce los derechos humanos personales, sociales, económicos y políticos (SRS 28.33).

67 Para elevar la condición humana y lograr el desarrollo de los pueblos se requiere de un nuevo sistema de valores basado en la solidaridad, que consiste en : El desarrollo alcanza su plenitud en la realización de la semejanza divina y de la vocación de la persona a la inmortalidad. la determinación firme y perseverante de comprometerse por el bien común, por el bien de todos y cada uno, porque todos somos verdaderamente responsables de todos (SRS 38).

68 Centesimus Annus (Juan Pablo II, 1991) Conmemora los cien años de la Rerum Novarum, en unas circunstancias marcadas por la caída del colectivismo y la vigencia del capitalismo. La encíclica advierte que la actividad económica del sistema capitalista debe ir orientada por un marco jurídico que favorezca el desarrollo humano integral y en una sociedad basada en el trabajo libre, en la empresa y en la participación.

69 Esta encíclica advierte sobre la necesidad de satisfacer legítimas demandas que los pobres no pueden pagar o que no pueden lograr porque no son rentables para la actividad económica.

70 Caritas in Veritate (Benedicto XVI, 2009) En conmemoración de Populorum Progressio. Trata sobre el desarro- llo humano integral y afirma que la caridad en la verdad es la prin- cipal fuerza impulsora del autén- tico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad El desarrollo económico, social y político necesita, si quiere ser auténticamente humano, debe dar espacio al principio de gratuidad como expresión de la fraternidad (CiV 34).

71 La actividad económica necesita de : la lógica del mercado o de la compra-venta (dar para tener) la lógica del Estado (dar por deber) que mediante leyes justas pretende conseguir el bien común la lógica del don (gratuidad) que se expresa a través de obras caracteri- zadas por el espíritu gratuito de la reciprocidad fraterna.

72 Documentos del Magisterio Costarricense. En la quinta unidad de este módulo se presentará el significado y la influencia del Magisterio Social Costarricense a partir de la Trigésima Carta Pastoral SOBRE EL JUSTO SALARIO, de monseñor Bernardo Thiel en Hace unos años, las Cartas Pastorales eran el medio común para transmitir el mensaje de la Iglesia. Actualmente, las enseñan- zas de los obispos son transmitidas a través de pronunciamientos, men- sajes, comunicados, car- tas, etc., tal como se verá en la última unidad.

73 Mediación: Tabla de Documentos de la DSI CUADRO DE LOS DOCUMENTOS DE DSI NombreSiglaAutorAñoOcasión o tema Rerum Novarum. RNLeón XIII 1891Primera encíclica sobre la cuestión social. Sobre la situación de los obreros. Sobre el justo salario. Mons. Thiel 1893Carta pastoral sobre el salario.

74 NombreSiglaAutorAño Ocasión o tema Quadra gesimo Anno. QA Pío XI 1931 Restauración del orden mundial. Cuarenta años de la RN. La Solennità (radio- mensaje). La S Pío XII 1941 Cincuentenario de la RN. Sobre el justo salario. Mons.Sana-bria1941 Carta pastoral sobre el salario. Cincuentenario de la RN.

75 NombreSiglaAutorAño Ocasión o tema Mater et Magistra. MM Juan XXIII 1961 Sobre el reciente desarrollo de la cuestión social a los sesenta años de la RN. Pacem in Terris. PT Juan XXIII 1963 Sobre la paz (Guerra Fría). Gaudium et Spes. GS Concilio Vatica- no II 1965 La Iglesia en el mundo actual. Populorum Progressio. PP Paulo VI 1967 El desarrollo de los pueblos.

76 NombreSiglaAutorAño Ocasión o tema Conferen- cia de Medellín. Med Paulo VI, Obispos latino- america- nos 1968 Aplicar el Concilio Vaticano II en el contexto de la Iglesia latinoamericana. Octoge- sima Adveniens. OA Paulo VI 1971 Ochenta años de la RN. Conferen- cia de Puebla. P Juan Pablo II, Obispos latinos 1979 La evangelización en América Latina.

77 NombreSiglaAutorAño Ocasión o tema Evangeliza- ción y realidad social de Costa Rica. CECOR1979 Lectura a la luz de Puebla de la crisis que vivía el país. Laborem Exercens. LE Juan Pablo II 1981 El trabajo. SollicitudReiSocialis.SRS Juan Pablo II 1987 Veinte aniversario de la PP. Centesi- mus Annus. CAJuan Pablo II 1991 Centenario de la RN

78 NombreSiglaAutorAño Ocasión o tema Conferen- cia de Santo Domingo SD Juan Pablo II Obispos latinos 1992 Nueva evangeli- zación, promo- ción humana y cultura cristiana. Conferen- cia de Aparecida. A Benedicto XVI, Obispos latinoame ricanos 2007 Impulsar la acción evangelizadora de la Iglesia. Caritas in Veritate. CiV Benedicto XVI 2009 Sobre el desarro- llo humano inte- gral.

79 2.5. El Compromiso Social de los fieles laicos Una espiritualidad al servicio del Reino en medio del mundo En el discurso inaugural de la V Conferencia Ge- neral del Episcopado Latinoamericano y del Ca- ribe, su Santidad Benedicto XVI nos advierte que el intimismo, el indivi- dualismo religioso y la indiferen- cia a los graves problemas econó- micos, sociales y políticos de Amé- rica Latina y del mundo contradi- cen el compromiso social que la fe en Cristo plantea.

80 El camino social del laico requiere, el cultivo de una auténtica espiritualidad que descubra a Dios en el corazón de las realidades humanas. Esta espiritualidad edifica el mundo según el Espíritu de Jesús: hace capaces de mirar más allá de la historia, sin alejarse de ella; de cultivar un amor apasionado por Dios, sin apartar la mirada de los hermanos… Es una espiritualidad que rehúye tanto el espiritualismo intimista como el activismo social y sabe expresarse en una síntesis vital que confiere unidad, significado y esperan- za a la existencia (CDSI, 545).

81 Los fieles laicos, por ser miembros de la Iglesia y ciudadanos de la sociedad civil, tienen como desafío permanente armonizar la vida en su realidad histórica y eterna, así como la dimensión personal y social de la fe.

82 La madurez humana y cristiana debe proyec- tarse en el servicio a la vida, a la persona misma, a la familia, al trabajo y a la sociedad. Así lo dijo Juan Pablo II: En su existencia no puede haber dos vidas paralelas: por una parte, la deno- minada vida espiritual, con sus valo- res y exigencias; y por otra, la denomi- nada vida secular, es decir, la vida de la familia, del tra- bajo, de las relaciones socia- les, del compromiso político y de la cultura (ChL 59).

83 La fe se vive, madura y se comparte en todo el ancho horizonte de la realidad humana, y no hay ningún resquicio de la existencia que no esté llamada a ser iluminada y transformada desde la fe cristiana. En el mismo discurso inaugural de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano nos recuerda S.S. Benedicto XVI que los pueblos de América Latina tienen derecho a una vida plena, que responda a las necesidades y aspiraciones dignas de la persona humana.

84 Las estructuras o instituciones sociales, económicas, políticas y culturales injustas son un llamado al compromiso y al testimonio cristiano, ya que los laicos deben sentirse corresponsables en la edi- ficación de la sociedad según los criterios del evangelio, con entusiasmo y audacia, en comunión con sus pastores (DI 5). Es el Maestro de Nazaret quien nos recuerda que hay más alegría en dar que en recibir y quien intente guardar su vida la perderá; y quien la pierda la conservará (Lc 17,33).

85 Urgencia de la formación social y del testimonio del laico en la vida pública La vocación y misión social de los laicos re- quiere de una sólida formación en Doctrina Social de la Iglesia. sería necesaria una catequesis social y una adecuada forma- ción en Doctrina Social de la Iglesia, siendo muy útil para ello el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. La vida cristiana no se expresa solamente en las virtudes personales, sino también en las virtudes sociales y políticas (DI 3).

86 El compromiso del laico en el campo social comprende un vasto campo de servicio y testimonio que merece destacarse. El servicio en favor de la digni- dad de la persona humana, el bien más precioso que la perso- na posee, exige trabajar por la conversión de los corazones y por el mejoramiento de las es- tructuras con el fin de que la dignidad y los derechos de to- dos los hombres sean verdade- ramente respetados y promo- vidos (CDSI, 552).

87 Los desaciertos materialistas de la cultura actual deben interpretarse como una tarea pendiente que demanda la promoción de una cultura social y política impulsada por la herencia espiritual, intelectual y moral del catolicismo (cfr. CDSI, 555). El campo de la cultura, que busca el bien integral de la persona y de la sociedad, también merece una atención prioritaria de parte de los laicos.

88 La actividad económica y laboral requieren de los principios del Magisterio Social para que orienten a los laicos en la actividad productiva. La ruptura y la falta de coherencia entre la fe y la vida cotidiana también se evidencian en el campo de la producción. Los católicos con responsabilidades estratégicas en el mundo de la economía, del trabajo y de la empresa deben orientar sus decisiones según los principios de la solidaridad y la gratuidad, de manera que armonicen las exigencias de la eficiencia económica con las exigencias éticas de los principios de justicia social (cfr. CDSI, 563).

89 Esta participación política debe estar inspirada en los principios de justicia, subsidiaridad, solidaridad, la promoción del diálogo y la paz, para que se instaure un ordenamiento social más justo y coherente con la dignidad de la persona humana. Igualmente los cristianos laicos no deben considerarse ajenos al servicio a los demás mediante el compromiso político en la búsqueda del bien común. Santo Tomás Moro

90 Las complejas situaciones de la vida pública en la cual transcurre la existencia de los fieles cristianos, puede exigir cuando Para los laicos existen muchos otros campos de compromiso en los cuales la DSI ha dado principios y orientaciones. están en juego exigencias morales funda- mentales e irrenunciables, el testimonio cristiano que puede llegar incluso al sacri- ficio de la vida, al martirio, en nombre de la caridad y de la dignidad (ChL 39).

91 Ellos son : la educación la ecología la familia la dignidad de la mujer los medios de comunicación social Algunos temas están ya incluidos en los anteriores, pero por la relevancia que van alcanzando hoy, poseen un campo propio dentro del amplio marco de la enseñanza social de la Iglesia.

92 APÉNDICE: LA ECONOMÍA SOLIDARIA En la génesis de este módulo sobre DSI está el acontecimiento de la Semana Teológica para el clero del año 2009, sobre Economía, desarrollo y DSI, en la que el Dr. Humberto Ortiz expuso sobre economía solidaria. Se agrega este anexo como un ejemplo posible de aplicación de los principios de la DSI. (Cfr. m/2009/03/03/economia-solidaria-definiciones m/2009/03/03/economia-solidaria-definiciones

93 La economía solidaria (ES) es la economía del compartir; Compartir, desde la producción hasta el consumo, el trabajo y sus frutos. Ve el conjunto de la economía a través de la lógica del trabajo y su reproducción ampliada superando la economía capitalista que se centra en el capital y su acumulación.

94 Para la ES, los intercambios entre seres humanos y con la naturaleza son multidimensionales, no solamente materiales y monetarios. La ES coloca el compartir (factor C) como su característica principal, por lo que su éxito está en optimizarlo.

95 a) estimulan la solidaridad entre los miembros a través de la práctica de la autogestión b) practican la solidaridad hacia la población trabajadora, con especial énfasis en la ayuda a los más desfavorecidos (P. Singer, 2005). Es una forma de producir, distribuir y consumir, en donde las relaciones solidarias y la cooperación mutua constituyen la base de la organización de las empresas y de los circuitos de distribución económica (Luis Razeto, 2006). Idea de solidaridad, en contraste con el indivi- dualismo competitivo, y se refiere a las organi- zaciones de productores, consumidores, aho- rristas, etc que se distinguen porque :

96 La Economía Popular y Solidaria se realiza con base en el apoyo mutuo, la cooperación y diversas formas de compartir (conocimientos, mercados, tecnología), donde las personas cultivan y desarrollan, en diversos grados, el valor de la solidaridad. La estrategia es maximizar el factor solidario para lograr la satisfacción de las necesidades básicas y generar acumulativamente procesos de desarrollo, por lo general desde los espacios locales (H. Ortiz, 2002).

97 Es un sistema alternativo al capitalismo que se construye a través del florecimiento de redes horizontales y verticales de producción e intercambio de bienes y servicios, mediados por monedas diversas y por relaciones solidarias entre las partes. En el seno de esas redes florecerían unidades productivas, donde el trabajo humano sería el valor central, y la colaboración solidaria en la propiedad común y en la autogestión sería el principal modo de relación social.

98 Esta misma lógica se extiende a las relaciones entre los emprendimientos, en el espacio de un mercado más solidario que competitivo, y de un planeamiento del desarrollo de abajo hacia arriba y que tiene en el Estado democratizado su referente más abarcador. (M. Arruda, 2005).

99 Las Economías Solidarias, por ejemplo en México, se entienden así: a) Son un modelo que propicia una nueva go- bernabilidad democrática y que requiere de la participación de todos los sectores sociales c) Identifican la formación de la persona como elemento clave del desarrollo, vinculando procesos de calidad y competitividad. b) Son un esquema altamente generador de cre- cimiento, empleos de calidad, mejor calidad de vida y adaptación a las nuevas formas de empresa y de trabajo.

100 g) Responden a prioridades y objetivos estratégi- cos, como: desarrollo local, cohesión social, pleno empleo, lucha contra la pobreza, de- mocracia participativa, mejor gobernanza y desarrollo sostenido. d) Se fundamentan sobre los principios de soli- daridad y en el compromiso de las personas en un proceso de ciudadanía activa. e) Son social y ecológicamente responsables. f) Contribuyen a la estabilidad y al pluralismo de los mercados económicos.

101 Lecturas complementarias: Pontificio Consejo Justicia y Paz. (2004). Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. (Numerales del 72 al 86). Documento de Puebla, numerales del 470 al 479. Thiel, B. (1893). Trigésima Carta Pastoral. Sobre el justo salario. Sanabria, V. (1941). Carta Pastoral sobre el justo salario.

102 Bibliografía recomendada: CELAM. (1985). Fe cristiana y compromiso social. San José: Imprenta Nacional. Congregación para la doctrina de la fe. (2002). Nota doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida pública. Camacho, I. (1995). Creyentes en la vida pública. Iniciación a la Doctrina Social de la Iglesia. Madrid: Ed. San Pablo. Picado, M. (1982). La palabra social de los obispos costarricenses. DEI. Soto, G. (1991). El Magisterio Pastoral Costarricense. CECOR.

103 Nota: El Compendio está en la página Web del Vaticano: councils/justpeace/documents/rc_pc_justpeace _doc_ _compendio-dott-soc_sp.html Todos los documentos oficiales de la Iglesia Universal están en la página Web del Vaticano.


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