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Vida buena en un planeta finito Jorge Riechmann. 10/11/2013felicidad2 Los cuatro purusharthas en la India clásica Pensar sobre la felicidad entraña pensar.

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Presentación del tema: "Vida buena en un planeta finito Jorge Riechmann. 10/11/2013felicidad2 Los cuatro purusharthas en la India clásica Pensar sobre la felicidad entraña pensar."— Transcripción de la presentación:

1 Vida buena en un planeta finito Jorge Riechmann

2 10/11/2013felicidad2 Los cuatro purusharthas en la India clásica Pensar sobre la felicidad entraña pensar sobre las metas o fines de los seres humanos. Para la ética hindú clásica (que deriva de los Vedas, la colección de textos canónicos), cuatro son los purusharthas o fines humanos, los afanes en la vida que tienen valor intrínseco, a saber: 1. artha, los intereses materiales;

3 10/11/2013felicidad3 2. kama, el placer y la satisfacción afectiva; 3. dharma, las obligaciones sociales e individuales que resultan de una forma de vida orgánica e integrada; y 4. moksha, la liberación (a través de la cual el individuo sale de samsara, la rueda de la existencia cíclica). Cf. Purusottama Bilimoria, La ética india, capítulo 4 de Peter Singer (ed.), Compendio de ética, Alianza, Madrid 1995, p

4 10/11/2013felicidad4 Los tipos de vida para Aristóteles Tiene interés contrastar esta visión con la de Aristóteles. Para él hay varios tipos de vida y algunos --los ocupados en las cosas necesarias-- ni siquiera permiten aspirar a la vida feliz (eudaimonía): 1. La vida de los entregados a negocios vulgares, que buscan la fama. 2. La vida de quienes se consagran a actividades lucrativas, básicamente compraventa de mercancías. 3. La vida de quienes practican oficios productivos, con lo que se refiere a sedentarios y asalariados. Aristóteles, Ética eudemia, 1215 a.

5 10/11/2013felicidad5 La vida política, la filosófica y la del placer Más allá de los condenados a la necesidad, tenemos tres géneros de vida entre los que eligen quienes pueden hacerlo: la vida política, la filosófica y la del placer. Aristóteles, Ética eudemia, 1215 b. 1. La vida política (político-social, diríamos hoy), para Aristóteles, se endereza al logro de acciones nobles para el bien de la polis. El bien que se persigue es la virtud. 2. La vida filosófica persigue el conocimiento de la verdad (todo tipo de investigaciones teóricas sin restricción) y la prudencia (frónesis). 3. La vida entregada al placer busca los goces corporales.

6 10/11/2013felicidad6 Nuestra perspectiva: tres elementos: 1. Naturalismo. Los seres humanos somos seres naturales, finitos y vulnerables (y no, pongamos por caso, almas eternas encerradas en la prisión de un cuerpo corruptible). Es importante saber qué clase de seres somos (la pregunta antropológica) a la hora de examinar las condiciones de nuestra felicidad. 2. Inmanencia. Nuestro horizonte es terrenal (y no supraterrenal o trascendente). Con ello, ya estamos descartando algunas prestigiosas concepciones tradicionales de la felicidad (por ejemplo, como bienaventuranza en un más allá después de la muerte).

7 Materialismo Podríamos sintetizar ese naturalismo de la inmanencia en un materialismo bien entendido (quiero decir, más en el sentido de Marx que en el de Madonna): Lo que impide que el radical se desplome en la desesperanza política [descreyendo de las posibilidades de transformación sociopolítica] es el materialismo. Por tal entiendo la creencia según la cual la mayor parte de la violencia y la injusticia es el resultado de fuerzas materiales, y no de las predisposiciones viciosas de los individuos.

8 Corresponde a ese materialismo, por ejemplo, no esperar que las personas que padecen privación y opresión se comporten como San Francisco de Asís. A veces sí lo hacen, pero entonces es el carácter inesperado en sí de dicha conducta el que más nos impresiona. La virtud depende hasta cierto punto del bienestar material. (...) Lo opuesto al materialismo así entendido sería el moralismo: la creencia según la cual los actos buenos y los actos malos son absolutamente independientes de sus contextos materiales.

9 (...) Los radicales no creen que transformar esos entornos signifique producir una sociedad de santos. Ni mucho menos. Hay razones de sobra (freudianas y de más clases) para creer que buena parte de la maldad humana sobreviviría incluso al más profundo de los cambios políticos. Todo materialismo auténtico que se precie como tal debe ser consciente de los límites de lo político y, con ello, de nuestra situación como especie material que somos. Terry Eagleton, Sobre el mal, Penísula, Barcelona 2010, p

10 Continuidad entre ética y política 3. Continuidad entre ética y política. Creo que la ética es no parcial ni circunstancialmente, sino de modo intrínseco, ética social y ética política; y la política democrática –como defendieron Manuel Sacristán y Francisco Fernández Buey puede pensarse como ética de lo colectivo. (Como se sabe, la Ética nicomaquea de Aristóteles trata de política, y la obra denominada Política se presenta como su continuación lógica.)

11 10/11/2013felicidad11 Tetrapharmakon Para Epicuro la eudaimonía no es otra cosa que la ausencia de dolor físico (que generalmente es breve y provisional) y un estado de ánimo libre de cualquier turbación o pasión (ataraxia). Recordemos para finalizar el célebre tetrapharmakon de Epicuro, la cuádruple medicina: no temer a los dioses, no temer a la muerte, tender hacia el placer, huir del dolor (Máximas capitales, 1-4).

12 10/11/2013felicidad12 Crítica del hedonismo simple Si la felicidad residiera en los deleites corporales, deberíamos considerar dichosos a los bueyes cuando encuentran arvejas que comer. Heráclito: fragmentos e interpretaciones, ed. de José Luis Gallero y Carlos Eugenio López, Árdora, Madrid 2009, p ¿La felicidad? Tal vez. Pero que la felicidad sea un gran estanque claro donde el dolor vaya a beber. Marguerite Yourcenar, M. Yourcenar y la ecología, p. 66

13 10/11/2013felicidad13 Aristóteles: bienes exteriores/ bienes del cuerpo/ bienes del alma Dividimos, pues los bienes en tres clases, los llamados exteriores, los del alma y los del cuerpo (EN 1098b). 1. Bienes externos: riqueza, honores, fama, poder Bienes del cuerpo: salud, placer, integridad Bienes del alma: la contemplación, la sabiduría... Si aceptamos --con el mismo Aristóteles-- que la felicidad se halla en la actividad y no en algo que se tiene, es obvio que ciertos bienes pueden ser una precondición de la felicidad, pero no identificarse con ella.

14 10/11/2013felicidad14 Cuatro sentidos en que alguien es feliz Hay otra idea de felicidad (o quizá un componente de la noción de felicidad) que es muy importante considerar: me refiero a la felicidad como adecuación. Jacques Schlanger la introduce distinguiendo cuatro sentidos en que puede predicarse de alguien es feliz: 1. Tiene buena suerte/ no tiene mala suerte 2. Tiene una disposición natural para la felicidad, un talento 3. Tiene el sentimiento subjetivo de felicidad...

15 10/11/2013felicidad15 Adecuación entre lo que se es y lo que se quiere ser...y 4. Es feliz quien vive como quiere vivir, como le conviene vivir, como le parece que debe vivir. Según esta acepción ser feliz no es un asunto de suerte, ni de disposición, ni de sentimiento, sino de adecuación entre lo que se es y lo que se quiere ser. Ser feliz por adecuación no significa ignorar los problemas, las preocupaciones, las molestias, las enfermedades y las desgracias; tampoco significa no ser consciente de lo que ocurre alrededor, insensible a los males del otro (...). Adecuación no quiere decir sumisión (...). Vivir una vida digna en un mundo digno implica precisamente no aceptar la indignidad, ni para uno mismo ni para los demás.

16 10/11/2013felicidad16 Autoaceptación Es feliz en este sentido el que vive, actúa y piensa de acuerdo consigo mismo y con su mundo. Jacques Schlanger, Sobre la vida buena, Síntesis, Madrid 2004, p. 14. Notemos: de acuerdo consigo mismo y con su mundo, no con el mundo. En esta idea de felicidad como adecuación es importante (A) la autoaceptación, y (B) cierto equilibrio entre expectativas y logros.

17 10/11/2013felicidad17 Felicidad en Aristóteles y Epicuro Reparemos en que la eudaimonía de Aristóteles es muy exigente: precisa abundancia de recursos (bienes externos), consiste en el ejercicio sin trabas de la areté (virtud) perfecta, se realiza en redes sociales vigorosas tramadas por la filía... Frente a esta concepción ambiciosa, la felicidad epicúrea nos parece casi minimalista.

18 10/11/2013felicidad18 Una idea epicúrea La idea de la felicidad como adecuación es básicamente epicúrea: Si quieres hacer rico a Pitocles, no aumentes sus riquezas sino limita sus deseos. Epicuro: Ética, ed. de Carlos Carcía Gual y Eduardo Acosta, Barral, Barcelona 1974, p. 153.

19 10/11/2013felicidad19 Bienes materiales y bienes posicionales ¿Cuál es el mecanismo tantálico de la sociedad de consumo? Hirsch distingue entre dos tipos de bienes: materiales y posicionales. Los bienes materiales sirven para la satisfacción de necesidades materiales directas. En cambio los bienes posicionales --aunque en parte considerable sean también de naturaleza material-- sirven en primer lugar para la satisfacción del deseo de prestigio, status social, reconocimiento, admiración, etc.

20 10/11/2013felicidad20 El asunto crucial es que, mientras que con los bienes materiales puede superarse la escasez y lograrse cierta saturación de forma relativamente rápida a través del crecimiento de la economía y de la productividad del trabajo, con los bienes posicionales ello es imposible por definición: lo que está en juego no es la escasez absoluta sino la ventaja posicional. El bien posicional tiene para el individuo exactamente tanto valor como la ventaja que le proporciona frente a los demás.

21 10/11/2013felicidad21 Riqueza en bienes, riqueza en tiempo y riqueza relacional Por eso, hemos de rechazar la concepción capitalista del bienestar (que lo identifica con el consumo de cantidades crecientes de bienes y servicios mercantilizados). Hay que convenir con Manfred Linz en que debemos describir el bienestar como un compuesto de tres elementos: riqueza en bienes, riqueza en tiempo y riqueza relacional.

22 10/11/2013felicidad22 La doctrina aristotélica del justo medio La doctrina del justo medio, según Bertrand Russell: poco excitante, pero verdadera. Russell, La conquista de la felicidad, Random House Mondadori/ El País, Madrid 2003, p Se trata de mantenernos en el justo medio, evitando los vicios que resultan de un defecto o un exceso. No se trata de deshacerse de toda emoción o pasión provocadas por sucesos o incidentes hijos del azar, sino de controlar las pasiones de acuerdo con una regla primordial: busca el término medio, busca en la vida el comedimiento. Leszek Kolakowski, Las preguntas de los grandes filósofos, Arcadia, Barcelona 2008, p. 44.

23 10/11/2013felicidad23 Contra la hybris En nuestra cultura de la hybris, necesitamos recordarlo más que nunca. Les aguardan muchos sufrimientos a causa de su desmesura [hybris], pues no saben frenar el hartazgo ni moderar la alegría... Solón, Elegías, III, 8

24 10/11/2013felicidad24 Dos rasgos problemáticos de la condición humana (bueno, tres en realidad) Es la combinación de dos rasgos –relacionados entre sí, y definitorios de los seres humanos lo que nos causa tantos problemas. (En realidad se trata más bien de tres rasgos conectados entre sí, pero el tercero, la egocentricidad, lo introduciré más abajo.) El primero es la intencionalidad/ instrumentalidad: hago A para lograr B para lograr C. El segundo es la temporalidad: existen para mí pasado y futuro, y la irreversible flecha del tiempo –lanzada desde el primero hacia el segundo estructura mi vida. Sobre todo: constantemente hago proyectos y persigo metas, proyectándome hacia un futuro que desvaloriza el presente.

25 Los seres humanos pueden caracterizarse como los animales que dicen yo, como sugiere Ernst Tugendhat. Para el que dice yo, la rudimentaria forma de estar centrado en sí mismo que probablemente pertenece a la conciencia en general [no sólo a la humana] se transforma en ego-centricidad: ahora no sólo se tiene sentimientos, deseos, etcétera sino que se sabe que le pertenecen a uno mismo (Tugendhat 2004: 33). Esta egocentricidad resulta ser una enorme fuente de sufrimiento, como los maestros sapienciales tanto de Oriente como de Occidente han subrayado una y otra vez. De hecho, en algunas de estas tradiciones el comienzo de cualquier transformación es caer en la cuenta de la insustancialidad del yo: pienso por ejemplo en el Vedanta Advaita o doctrina de la no-dualidad.

26 10/11/2013felicidad26 Terry Eagleton sobre socialidad humana, amor y sentido de la vida Ser conscientes de nuestros límites, que la muerte pone implacablemente de relieve, supone ser conscientes también de hasta qué punto somos dependientes de los demás (y estamos constreñidos por ellos). Cuando san Pablo comentó que morimos con cada instante, parte de lo que tenía en mente era, quizá, que sólo podemos vivir bien si ceñimos nuestro yo a las necesidades de los demás en una especie de pequeña muerte o petite mort. (...) Así, la muerte –entendida como un incesante morir a uno mismo o una misma, a nuestro yo es la fuente de la vida buena.

27 10/11/2013felicidad27 Esto puede resultarnos desagradablemente esclavizante o abnegado, pero eso se debe únicamente a que olvidamos que, si los demás hacen lo mismo, el resultado será una especie de servicio recíproco que proporcionará el contexto en el cada yo pueda florecer. El nombre tradicional de esa reciprocidad es amor. (...) El amor es un asunto agotador y descorazonador, repleto de lucha y frustración, muy distante de la deslumbrante -- aunque burda satisfacción sin más. Pero, aun así, sigue siendo posible argüir que, en el fondo, el amor y la felicidad se reducen a descripciones diferentes de un mismo modo de vida.

28 10/11/2013felicidad28 Uno de los motivos que lo explican es que la felicidad no es, en realidad, una satisfacción radiante y mecánica, sino (al menos para Aristóteles) la condición de bienestar que se deriva del libre florecimiento de los poderes y las capacidades personales. Y el amor, como bien puede decirse, es esa misma condición vista en términos relacionales: el estado en el que el florecimiento de un individuo se produce a través del florecimiento de otros.

29 10/11/2013felicidad29 (...) Es muy posible que la evolución de los seres humanos fuese aleatoria y accidental, pero de ello no se deduce necesariamente que no tengan ningún tipo específico de naturaleza. Y la vida buena para ellos puede consistir precisamente en realizar esa naturaleza. (...) Por naturaleza somos, por ejemplo, animales sociales que están obligados a cooperar o morir. Pero también somos seres individuales que buscan su propia satisfacción. Individuarse es una actividad de nuestro propio ser como especie, no una condición contradictoria con éste.

30 10/11/2013felicidad30 (...) Lo que hemos llamado amor es el modo en que podemos reconciliar nuestra búsqueda de realización o satisfacción personal con el hecho de que somos animales sociales. El amor significa crear para otra persona el espacio en que ésta pueda florecer, al mismo tiempo que ésta hace lo propio conmigo. La realización de cada una se convierte en la base para la realización de la otra. Terry Eagleton, El sentido de la vida, Paidos, Barcelona 2008, p y

31 10/11/2013felicidad31 Mi propuesta Sugiero, por tanto, que nuestra teoría mejor de la felicidad humana es un eudemonismo (de raíz aristotélica) en el sentido que he venido desarrollando pero que ha de complementarse con una consideración deflacionaria de la felicidad como adecuación (de raíz epicúrea) para evitar que vuele demasiado alto, que se pierda en un entusiasmo demasiado alejado de la vida cotidiana. En este caso como en otros, docta ignorancia

32 Y nos hace falta además, en tercer lugar, tomar en consideración lo que las sabidurías de Occidente y de Oriente han propuesto para sosegar la conciencia desdichada de un ser herido por el lenguaje, como es Homo sapiens sapiens. Recordemos, en particular, lo que dijimos acerca de vivir al día en lo eterno y sobre el descentramiento del ego...

33 10/11/2013felicidad33 Un desafío: ¿decidimos sobre la felicidad de los otros? La gran brecha por la que se introdujo en el mundo la excusa de la opresión es la pretensión de un hombre para decidir sobre la felicidad de otro. Edmund Burke, citado por José María Lassalle en ABCD, 21 de marzo de Burke ( ) fue uno de los más destacados Old whigs (viejos whigs) en contraposición con los new whigs (nuevos whigs), quienes al contrario que los old whigs (liberal-conservadores) apoyaban la Revolución Francesa. Su obra cumbre es Reflections on the Revolution in France (1790). La vida se ha hecho mejor, compañeros. La vida se ha hecho más feliz, declaraba Stalin en el apogeo de la miseria y del terror en Rusia.

34 10/11/2013felicidad34 Eagleton: el grupo de jazz como imagen de la vida buena Si consideramos la felicidad en términos aristotélicos como el libre florecimiento de nuestras facultades, y si el amor es esa reciprocidad que permite que se produzca ese resultado óptimo, no tiene por qué haber un conflicto último entre ambos. (...) Tomemos como imagen de la vida buena un grupo de jazz. Una banda de jazz que improvise es obviamente diferente de una orquesta sinfónica, ya que, en gran medida, cada uno de sus componentes es libre de expresarse como guste. Pero siempre se expresará a partir de una sensibilidad receptiva a las actuaciones autoexpresivas de los demás músicos.

35 10/11/2013felicidad35 La compleja armonía que configuran no deriva del hecho de que estén interpretando una partitura colectiva, sino de la libre expresión musical de cada miembro, que actúa a su vez como base para la libre expresión de los demás. (...) Aquí no se aprecia conflicto alguno entre la libertad y el bien del conjunto, y sin embargo la imagen es justamente la inversa del totalitarismo. Aunque cada individuo contribuye al mayor bien posible para el conjunto, no lo hace a través de un denodado sacrificio, sino simplemente expresándose como es.

36 10/11/2013felicidad36 Una especie de amor Hay ahí una realización personal, pero sólo alcanzada a través de la pérdida del yo en la música en su totalidad. (...) De toda esta maestría artística se obtiene placer y, al mismo tiempo (y dado que hay una libre realización de las capacidades), felicidad entendida como florecimiento. Dado que ese florecimiento es recíproco, podemos incluso hablar (aunque remotamente y por analogía) de una especie de amor.

37 10/11/2013felicidad37 ¿El jazz es el sentido de la vida? Entonces ¿el jazz es el sentido de la vida? No exactamente. El objetivo consistiría en construir ese tipo de comunidad a una escala más amplia, lo cual es ya un problema de la política. Se trata, sin duda, de una aspiración utópica, pero eso no la descalifica de ningún modo. (...) Lo que necesitamos es una forma de vida que carezca por completo de un propósito definido (como carecen de él las actuaciones de jazz), que sea un placer en sí y no atienda a intenciones utilitarias o a concienzudos fines metafísicos, que no necesite más justificación que su propia existencia. Así entendido, el sentido de la vida se aproxima curiosamente a la ausencia de sentido.

38 10/11/2013felicidad38 Si la vida eterna existe, debe estar aquí y ahora (...) Como Wittgenstein comentó en algún momento: si la vida eterna existe, debe estar aquí y ahora. Es el momento presente el que constituye una imagen de la eternidad, no la sucesión infinita de tales momentos. Terry Eagleton, El sentido de la vida, Paidos, Barcelona 2008, p Por aquí enlazamos con la conclusión de nuestra reflexión sobre felicidad y temporalidad: vivir al día en lo eterno.

39 10/11/2013felicidad39 Carl Sandburg sobre la felicidad Pedí a los profesores que enseñan el sentido de la vida que me dijeran qué es la felicidad./ Fui a ver a los afamados ejecutivos que comandan el trabajo de miles de hombres./ Todos menearon la cabeza y me sonrieron como si yo tratase de engatusarlos./ Y un domingo por la tarde fui a pasear por la orilla del río Desplaines./ Y vi a un grupo de húngaros bajo los árboles, con sus mujeres y sus hijos, un barril de cerveza y un acordeón. Carl Sandburg, Poemas de Chicago, La Poesía, Señor Hidalgo, Barcelona 2003, p. 47.

40 10/11/2013felicidad40 Epicuro: reír a la vez que buscar la verdad Debemos reír a la vez que buscar la verdad, cuidar de nuestro patrimonio (...) y no cesar bajo ninguna circunstancia de emitir los juicios dictados por la verdadera filosofía. Epicuro, Sentencias vaticanas, 41

41 Cuestión abierta para la reflexión final Recordemos un texto de Epicuro antes citado: Si quieres hacer rico a Pitocles, no aumentes sus riquezas sino limita sus deseos. Epicuro: Ética, ed. de Carlos Carcía Gual y Eduardo Acosta, Barral, Barcelona 1974, p Esta concepción minimalista y deflacionaria de la vida buena, vinculada con la idea de ataraxia (imperturbabilidad) del sabio epicúreo y estoico, ¿nos convence? Si tratamos de poner bajo control las pasiones ¿perdemos algo importante?

42 Para seguir leyendo… ¿Cómo vivir? Acerca de la vida buena Jorge Riechmann (ed.), con la colaboración de Candela Dessal y Mateo Aguado Los Libros de la Catarata, Madrid /11/2013felicidad42


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