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HISTERIA (Piedimonte y Goldin, 1976). HISTERIA (Piedimonte y Goldin, 1976) Formación del síntoma. Cuando se habla de una situación actual, también se.

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1 HISTERIA (Piedimonte y Goldin, 1976)

2 HISTERIA (Piedimonte y Goldin, 1976) Formación del síntoma. Cuando se habla de una situación actual, también se remite al pasado, a un pasado que no pudo ser resuelto por el sujeto y que, a través de la situación actual, busca salida a aquello. Y como no lo logra remite en síntoma. Algo ha quedado detenido, algo que está relacionado con el proceso de la fantasía, es así como se presenta el deseo, o mejor aun, los significantes que el deseo está vehiculizando y la razón de que la fantasía quede detenida es que no ha tenido posibilidad de acceder a la totalidad de la articulación simbólica (no pudo incluirse en circuitos del preconsciente). Esto es graficado a través del síntoma, es decir, a través de un hecho traumático que, en la atemporalidad del inconsciente, la remite a un suceso que está adscrito a ella por las leyes del proceso primario. El cuerpo se convierte en la expresión de una fantasía inmovilizada.

3 HISTERIA (Piedimonte y Goldin, 1976) Síntoma Histérico. Es necesario conocer la serie de elaboraciones, que permitirán diferenciar qué oculto deseo ha transformado un objeto en el último significante de una cadena que debe partir desde la infancia (serie complementaria); este, fue un significante privilegiado, quedó enlazado a una cadena, quedó enlazado con relación a otras experiencias que pasaron inadvertidas por la censura que impera en ella.

4 HISTERIA (Piedimonte y Goldin, 1976) Evolución del cuadro histérico. Un sujeto que en la vida adulta ha tenido una experiencia sexual, reactiva una experiencia pasiva previa en la infancia y entonces, a posteriori, se carga ese primitivo recuerdo. El sujeto se defiende del nuevo suceso como no pudo defenderse del primero, que ingresó en el aparato psíquico con aparente inocencia.

5 HISTERIA (Piedimonte y Goldin, 1976) Síntoma Histérico y Castración. La aceptación de la ausencia del pene es un tema relevante en la Histeria. Toda situación se agrava al activarse la sexualidad, al hacerse más evidente la ausencia de pene, la castración femenina, como circunstancia propiciatoria de su síntoma.

6 HISTERIA (Piedimonte y Goldin, 1976) HistéricoPsicótico Actitud frente a la fantasia. Trae su alucinación como podría traer un sueño, incluso podríamos decir que en su conceptualización no le cabe ninguna duda de que es una alucinación. Actitud de convicción intuitiva frente a lo alucinado Conciencia Conservada a través de la bella indiferencia. Hay cierto apartamiento de la realidad, esta se rellena con productos de la fantasía del sujeto, con productos simbólicos Hay apartamiento de la realidad, opera la renegación Forma de rechazo a la realidad Acomoda la realidad a la imagen subjetiva del mundo. La histeria CONDENSA. Reacomoda la realidad a la libido que ha regresado a las representaciones de csa del inconsciente, precisamente donde lo que reacomoda la realidad está adscrito a los procesos primarios del inconsciente. La psicosis DISOCIA. Localización del nódulo Complejo de Edipo; complejo cuyo naufragio va a organizar la correcta separación entre inconsciente y preconsciente o entre Yo y Ello para la segunda tópica. La amnesia infantil esconde el nódulo de la neurosis, es decir, todas las relaciones con los objetos parciales, lo que se vincula con las pulsiones parciales que ejercita el sujeto, a las cuales tiene que renunciar Narcisismo (regresión al narcisismo). El narcisismos como el acto mismo de la dependencia de la realidad, mediatizada por la dependencia del ideal del Yo, estructura intrapsíquica del mundo de la realidad.

7 HISTERIA (Piedimonte y Goldin, 1976) Relación con el Ideal del yo. El neurótico se rebela porque no se resigna a la érdida de sus objetos incestuosos, algo así como que sus pulsiones son indómitas pero permanecen atadas a las exigencias del Super-Yo/Ideal del Yo. Retrotraído al narcisismo, se ha desatado de esa dependencia y se rebela contra los mandatos de la realidad. Mecanismos de defensa Los objetos de dichas pulsiones tendrán cada uno un destino adecuado, algunos devendrán sublimaciones (organizaciones estables del yo): otros serán coartados en su fin utilizando mecanismos prerrepresivos (vuelta contra sí mismo, transformación en lo contrario) Existe un problema valorativo y no nominativo, en el que se entiende las prohibiciones que imperan. En el caso del Edipo, las prohibiciones refieren al peligro de la castración; en el momento en que se instala la represión fundada en el suceder edípico, el sujeto entra en un tipo de represión más signada por el universo cultural de convivencia que la otra, la primera, determinada por la posibilidad de denominación de sus vivencia. Ahora se refiere más a la ubicación de su libido o, mejor aún desubicación de su libido. Zona que se perturba No se ataca el contacto con la realidad, sino que el problema es la ubicación de la libido en un objeto vivido como incestuoso por el sujeto, esto transcurre sobre la premisa de un aparato no desestructurado, con una precisa delimitación entre Yo, Ello y Superyó. Se altera la vinculación con la realidad inmediata, se recrea un nuevo mundo, desligado de las pautas culturales, de la realidad compartida por los semejantes.

8 HISTERIA (Piedimonte y Goldin, 1976) El Yo El Yo es meramente un relator de algo que siente como un despropósito, algo que despierta su admiración y rechazo, que lo enajena. El Yo es protagonista de la fantasía que está viviendo. Represión Para el histérico, un objeto no pierde su calidad de objeto, que poseen cualidades que lo asustan, en algún lugar de su psiquismo, sumido en la represión, existe un enlace entre la función de uno y de otro, que en él despierta una reacción fóbica, por el significado latente. En el psicótico la represión es lo que falla, falla perdiendo el significado convencional de las producciones que utiliza, en cambio, lo son acordes con el significado que les confiere el proceso primario mediante sus leyes. Es distinto el procesamiento que sufre la fantasía en la expresión conversiva de un histérico y lo que Freud describe como lenguaje de órgano en aquellos casos de psicóticos donde éstos, tomando como punto de partida a las sensaciones, organizan un nuevo cuerpo en el cual el contacto con la realidad ha sido fracturado. Otro nivel sería la HIPOCONDRÍA, donde determinados órganos son cargados con la libido total del sujeto, generando una intensa preocupación por ellos. Líbido estancada Libido objetal estancada en la Neurosis de angustia, acantonada en el yo Libido narcisista da lugar a la Hipocondría, acantonada en el cuerpo.

9 HISTERIA (Piedimonte y Goldin, 1976) Patología Patología de la líbido, dentro de estas podemos encontrarnos con un rechazo a un objeto específico en tanto erotizado (libidinización del objeto rechazado) Patología del yo, por esto, las pulsiones del yo pueden verse afectadas en la psicosis. Se evidencian remisiones al órgano y a sus sensaciones primarias, las cuales no han adquirido la capacidad de transformarse en palabra adecuada adscrita a una sensación organizada. Compromiso corporal La función del cuerpo del histérico está mediatizada por la conservación de su estructura simbólica (preconsciente). Una cosa está adscrita a una palabra que la nomina y al nominarla le da entrada a un sistema donde imperan las leyes de la lógica. Los psicóticos en su compromiso corporal carecen o al menos se reduce a su mínima expresión la mediatización simbólica. En el psicótico el hecho corporal no remite alegóricamente a la cosa sino a si mismo.

10 HISTERIA (Piedimonte y Goldin, 1976) Edipo y Castración. La histérica se hace una pregunta esencial ¿qué soy realmente?, esa pregunta funciona ya como una respuesta ante la desestructuración del triángulo edípico. El padre dejó de ser uno de sus ángulo, ella pasó a ser el falo de la madre y la madre no es ya una mujer sino que es un ser con falo y no castrada. Cuando la histérica intenta ingresar, a través de la castración, en el complejo de Edipo, se encuentra con que su padre, a quien ella debe acceder y de quien esperaría que acepte su sexualidad como algo bienvenido, es su padre fóbico que la rechaza como mujer ; a la histérica se le ha derrumbado la aceptación del padre y por ello queda ligada a la madre.

11 HISTERIA (Piedimonte y Goldin, 1976) Edipo y Castración. Si el padre reniega de la sexualidad femenina de la hija y reacciona fóbicamente frente a ella es porque no puede soportar su propia situación edípica frente a su hija. Las histéricas habitualmente oscilan entre quedarse pegadas homosexualmente a la madre y arribar al padre per, entonces caer en el síntoma por la interdicción edípica. Es como si viviesen en una situación pendular, de una aparente homosexualidad en la relación con la madre y una heterosexualidad que conduce al fracaso, por el rechazo del padre. Por eso sus búsquedas heterosexuales remedan, en su repetición el atascamiento edípico. El rechazo del padre hacia la histérica le hace sentir el advenimiento de su sexualización femenina como algo indeseable, por lo que para la niña-hija resulta un desgracia haberse constituido de esa manera.

12 HISTERIA (Piedimonte y Goldin, 1976) Reconstrucción de la situación edípica. La Histérica intenta rehacer su atracción hacia el padre, al menos teóricamente, se acerca a los hombres y al mismo tiempo los rechaza, porque le resulta incestuosa su relación con ellos. Sin dejar de lado que esto tiene un modelo genético o evolutivo, un diálogo inédito (no dicho) que tuvo con su padre en el momento de la resolución del complejo de Edipo FEMINIZACIÓN RECHAZO DEL PADRE POR MALA RESOOLUCIÓN DE SU PROPIA SITUACIÓN EDÍPICA la vuelca en el vínculo con su hija, la cual, encuentra el rechazo del otro. En este caso se trata del padre-hombre que le hace sentir que su constitución sexual puede ser despreciable.

13 HISTERIA (Piedimonte y Goldin, 1976) Reconstrucción de la situación edípica. La pregunta de la histérica es si tiene pene o no, todo el drama es la dificultad para constituirse como femenina con lo que queda reprimido, que es también lo inédito. Esto abre el problema de la fase fálica de tener pene o estar castrado, lo que equivaldría, en la obsesión a la duda obsesiva. El hecho de haber establecido un síntoma en este caso histérico, denuncia la existencia de un problema con respecto a su construcción (evidenciado en el síntoma), es decir, existió un deseo mal articulado que la histérica evalúa como incestuoso que convierte la situación en un detonante.

14 HISTERIA (Piedimonte y Goldin, 1976) Reconstrucción de la situación edípica. El síntoma generalmente ocurre cuando la situación sexual se aproxima a lo placentero porque lo auténticamente placentero es lo que para la histérica está más cercano a la castración y su asunción, y la femineidad como algo deseable, en tanto y en cuanto al goce que supone la relación con el otro y su contacto le ratifica la diferencia sexual, la castra, pero la castra placenteramente. El problema que genera el síntoma es una situación incestuosa que estimula el Edipo reprimido.

15 HISTERIA (Piedimonte y Goldin, 1976) Función simbólica la importancia de lo intrasubjetivo. El problema no se crea entre el sujeto y el objeto de la realidad, sino entre el sujeto y el significante de tal objeto que es, en última instancia, quien en su entramado inconsciente creará para dicho sujeto su conflicto intrasubjetivo, a desplegarse intersubjetivamente, dentro de este campo de ninguna manera se pondrá en juego el objeto real como tal, esto significa que a quien se habla dentro del contexto del Edipo, no es la persona que se supone, y tampoco el receptor del mensaje es como se supone a sí mismo. Se sabe que no es con el padre real con quien se tienen conflictos en cuanto éstos constituyen su particular Edipo; sino con su función simbólica, el conflicto se desarrolla con la singular manera en que se articula al padre en cuanto significante en su estructuración inconsciente.


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