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CRISTO ORÓ POR USTED. ¿SABÍA USTED QUE ANTES QUE NACIERA, DIOS DESEABA QUE USTED ESTUBIERA CON ÉL EN SU REINO POR TODA LA ETERNIDAD? Antes que te formase.

Copias: 1
El deseo de prestigio personal Estaban motivados por La ambición egoísta El concentrarse en el ego Gracias a Dios que en esta iglesia no existe ese espíritu.

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Presentación del tema: "CRISTO ORÓ POR USTED. ¿SABÍA USTED QUE ANTES QUE NACIERA, DIOS DESEABA QUE USTED ESTUBIERA CON ÉL EN SU REINO POR TODA LA ETERNIDAD? Antes que te formase."— Transcripción de la presentación:

1 CRISTO ORÓ POR USTED

2 ¿SABÍA USTED QUE ANTES QUE NACIERA, DIOS DESEABA QUE USTED ESTUBIERA CON ÉL EN SU REINO POR TODA LA ETERNIDAD? Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que salieses de la matriz te santifiqué Jeremías 1:5

3 Antes que usted naciera, Dios sabía que usted estaría donde se encuentra en este momento. Sabía que en este preciso momento estaría leyendo este mensaje, porque es para usted. Hace más de dos mil años, antes de morir en la cruz se acordó de usted y dijo las siguientes palabras:

4 Juan 17: "No ruego sólo por éstos (los que estaban con Él en ese momento), sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí, para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado

5 Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros

6 La iglesia de Dios es una sola en todo el planeta tierra: ¿Y como se identifica? Porque guardan los Mandamientos de Dios y tienen el Testimonio de Jesús Apoc.12:17. Les di también mis sábados, para que fuesen una señal entre mi y ellos Eze.20:12,20

7 Continua diciendo Cristo en su oración por nosotros: Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno como nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectamente uno, y el mundo conozca que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí. Padre, los que tú me has dado, quiero que donde yo esté estén también conmigo, para que contemplen mi gloria, la que me has dado, porque me has amado antes de la creación del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido y éstos han conocido que tú me has enviado (Juan 17: 22-25).

8 Aquí finaliza la oración de Jesús por todos los creyentes hasta el fin del tiempo, incluyéndolo a usted.

9 En la iglesia habría diversidad de dones como los mencionados en (Efesios 4:11). El mismo dio a unos ser Apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. Pero todos para PERFECCIONAR A LOS SANTOS PARA DESEMPEÑAR SU MINISTERIO, PARA LA EDIFICACIÓN DEL CUERPO DE CRISTO (verso12). Pero entre todos estos cinco dones debía haber UNIDAD DE ESPÍRITU, PROPÓSITO Y CREENCIA. Por la palabra de ellos su predicación, su enseñanza y sus escritos. Padre, que todos Sean uno.

10 No debiera haber contiendas por la supremacía, como las que hacía poco habían contaminado a los doce (Luc.22:24-30). Hubo también entre ellos una disputa sobre quién de ellos sería el mayor. 25 Pero él les dijo: Los reyes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que sobre ellas tienen autoridad son llamados bienhechores; 26 mas no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve. 27 Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Mas yo estoy entre vosotros como el que sirve. 28 Pero vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis pruebas. 29 Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí, 30 para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel.

11 La unidad que emanara de la mezcla armoniosa de las vidas de los cristianos impresionaría al mundo con el origen divino de la iglesia cristiana. Era una unidad de relación personal Esta unidad se debe practicar en la iglesia y en el hogar La unión entre Jesús y el Padre era la del amor y la obediencia. Era la unidad del amor la que Jesús pedía al Padre, una unidad en la que las personas se amaran porque Le amaban a Él, una unidad basada totalmente en una relación de corazón a corazón.

12 (i) En primer lugar, Jesús dijo que les había dado a Sus discípulos la gloria que el Padre Le había dado a Él. ¿Cuál era la gloria de Jesús? Él mismo hablaba de ella de tres formas. (a) La Cruz era Su gloria. Jesús no hablaba nunca de ser crucificado, sino de ser glorificado. Por tanto, la gloria del cristiano es la cruz que le corresponde llevar. Es un honor sufrir por Jesucristo. No debemos considerar nuestra cruz como nuestro castigo, sino como nuestra gloria. Cuanto más dura era la tarea que se le asignaba a un caballero andante, mayor consideraba su gloria. Cuanto más dura sea la tarea que se le imponga a un estudiante, o a un artesano, o a un cirujano, tanto mayor honor le corresponde.

13 (b) La perfecta obediencia de Jesús a la voluntad de Dios era Su gloria. Nosotros encontramos la nuestra, no en hacer lo que nos gusta a nosotros, sino lo que Dios quiere de nosotros. Cuando tratamos de hacer lo que nos gusta -como muchos de nosotros hemos hecho- no cosechamos más que dolor y desastre, para nosotros y para otros. La verdadera gloria de la vida la encontramos en hacer la voluntad de Dios. Cuanto mayor la obediencia, mayor la gloria. (c) La gloria de Jesús consiste en el hecho de que, al considerar Su vida, se reconoce Su relación única y exclusiva con Dios. Es indudable que nadie podría vivir como Él si no estuviera en una relación extraordinariamente íntima con Dios. Como sucedió con Cristo, nuestra gloria consiste en que se vea en nuestra vida el reflejo de Dios.

14 (ii) En segundo lugar, Jesús dijo que era Su deseo que Sus discípulos vieran Su gloria en los lugares celestiales. El cristiano va a compartir todas las experiencias de Cristo. Las terrenales y las celestiales. Si comparte Su Cruz, También compartirá Su gloria.

15 Aquí y ahora vemos borrosamente, como en un espejo, la gloria del Señor; pero un día Le veremos cara a cara (1Co. 13:12 ; 2Co. 3:18 ). " Palabra fiel es esta: Si morimos con Él, también viviremos con Él; si resistimos, también reinaremos con Él» 2 Timoteo 2:11-12.

16 La promesa de Cristo es que si compartimos Su gloria y Sus sufrimientos en la Tierra, compartiremos Su gloria y Su triunfo cuando haya terminado nuestra vida presente. ¿Qué mayor promesa podría habérsenos hecho? Después de esta oración de Jesús por cada uno de nosotros, pasamos inmediatamente a la traición, el juicio y la Cruz. Ya no hablaría más con Sus discípulos antes de padecer. Es maravilloso y precioso recordar que, inmediatamente antes de aquellas terribles horas, Sus últimas palabras no fueron de desesperación, sino de gloria. El gozo que experimentamos aquí y ahora es sólo un adelanto del que disfrutaremos entonces allá.

17 ¿En virtud de la gloria que nos espera, a qué nos amonesta Pablo? Filipenses 2, Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, 2 completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. 3 Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; 4 no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.

18 Mas o menos treinta y dos años después de que Jesús orara con tanto fervor para que los creyentes permanecieran unidos, aquí Pablo nos dice que la unidad de la iglesia estaba en peligro. LAS CAUSAS DE LA DESUNIÓN Filipenses 2:1-4 Pablo dice: ( 1 ), Si el estar en Cristo tiene algún poder para influir en vosotros ( 2 ), si el amor tiene alguna capacidad persuasivo para incentivaros (3), si de veras participáis del Espíritu Santo y ( 4 ), si podéis sentir compasión y piedad, completad lo que le pueda faltar a mi gozo, porque mi deseo es que estéis totalmente de acuerdo, amando las mismas cosas, unidos en el alma, con la mente en la misma cosa. No hagáis nada movidos por un espíritu de ambición egoísta, ni para ganar una estimación hueca, sino con toda humildad, considerando cada uno que los demás valen más que él. No estéis siempre pendientes cada uno de sus intereses particulares, sino igualmente preocupado por los intereses de los demás.

19 En los versículos 3 y 4 nos da tres causas de desunión. 1 ). Está la ambición egoísta. Siempre hay peligro de que las personas hagan las cosas, no para que avance la obra, sino para promocionarse a sí mismas. Ambrosio fue una de las grandes figuras de la Iglesia Primitiva. Era un gran erudito, gobernador de la provincia romana de Liguria y Emilia, y las gobernaba con un cuidado tan cariñoso que la gente le miraba como a un padre. Murió el obispo (el anciano de la iglesia) del lugar, y se planteó la cuestión de la sucesión. En medio de la discusión, de pronto se oyó la voz de un niño: "¡Ambrosio para obispo! ¡Ambrosio para obispo!» Y pronto lo coreó toda la multitud. Para Ambrosio aquello era inconcebible. Salió huyendo aquella noche para eludir el puesto honorable que le ofrecía la iglesia; y sólo le hizo aceptar ser obispo de Milán la intervención y orden del Emperador. Lejos de estar llenos de ambición, los grandes hombres estaban llenos de un sentimiento de su propia indignidad para los cargos elevados.

20 2 ). Está el deseo de prestigio personal. El prestigio es para muchos una tentación aún mayor que la de la riqueza. El ser admirado y respetado, en sentarse en la plataforma, que se busque la opinión de uno, que se le conozca a uno de nombre y en persona, hasta el ser adulado son para muchos las cosas más deseables. Pero el propósito del cristiano no debe ser alardear, sino pasar inadvertido. Debe hacer buenas obras, no para que la gente le alabe, sino para que glorifique a su Padre Que está en el Cielo. El cristiano debe desear que la gente fije la mirada, no en él mismo, sino en Dios. 3 ). Está el concentrarse en el ego. Si una persona no se preocupa nunca nada más que de sus propios intereses, es inevitable que choque con otras personas. Si su idea de la vida es la de una contienda competitiva cuyos premios se esfuerza por ganar, siempre considerará a los demás como enemigos, o por lo menos como rivales de los que tiene que desembarazarse. El concentrarse en uno mismo induce inevitablemente a eliminar a los demás; y el objeto de la vida no puede ser ayudar a los demás, sino quitarlos de en medio.

21 En los mismos versos de Filipenses 2:1-4. Pablo establece cinco consideraciones que deberían prevenir la desarmonía. ( i ) El hecho de que todos estamos en Cristo debería mantener la unidad. No se puede andar en desunión con los demás y en unión con Cristo. Si se tiene a Cristo de compañero de viaje, se es inevitablemente compañero de los otros viandantes. La relación de una persona con sus camaradas indica a ciencia cierta su relación con Jesucristo. SEGUIDAMENTE EL MISMO PABLO DA LA CURA PARA LA DESUNIÓN

22 ( ii ) El poder del amor cristiano debe mantenernos en unidad. El amor cristiano es esa buena voluntad invencible, que no sucumbe jamás al rencor ni busca más que el bien supremo de los demás. No es una mera actitud del corazón, como el amor humano; es la victoria de la voluntad, lograda con la ayuda de Jesucristo. No quiere decir amar solo a los que nos aman; o a aquellos que nos gustan; ni a los que son amables. Quiere decir una buena voluntad invencible hasta hacia los que nos odian, los que no nos gustan y que son todo lo contrario de amables. Esta es la misma esencia de la vida cristiana; y nos afecta tanto en el tiempo como en la eternidad. Richard Tatlock escribe En la casa de mi Padre: «El infierno es la condición eterna de los que han hecho imposible la relación con Dios y con sus semejantes con vidas que han destruido el amor... El Cielo, por el contrario, es la condición eterna de los que han encontrado la vida verdadera en la relación por medio del amor con Dios y con sus semejantes.»

23 ( iii ) El hecho de compartir el Espíritu Santo debería guardar a los cristianos de la desunión. El Espíritu Santo une al ser humano con Dios y con los demás seres humanos. Es el Espíritu Santo el Que nos permite vivir esa vida de amor que es la misma vida de Dios; si una persona vive en desunión con sus semejantes da señales inequívocas de no tener el don del Espíritu Santo. ( iv ) La existencia de la compasión humana debería guardarnos de la desunión. Como dijo Aristóteles hace mucho tiempo, los hombres no fueron diseñados para ser como lobos gruñéndose unos a otros, sino para vivir en armonía. La desunión rompe la estructura esencial de la vida. ( v ) La última exhortación de Pablo es personal. No puede haber felicidad para uno mientras sepa que hay desunión en la iglesia que le es tan querida. Si sus amigos quieren completar su gozo, que completen su comunión. No es con amenazas como Pablo se dirige a los cristianos de Filipos, sino con la exhortación del amor, que debería ser el acento del perdón como fue el acento de su Señor.

24 La política del mundo según lo describe el apóstol Pablo es.. La ambición egoísta. El deseo de prestigio personal. El concentrarse en el ego Nota: ¿Según la Biblia, donde se inicio este ambiente, y por quién? Apoc.12:7-9. En contraste con la política del cielo que es. El hecho de que todos estamos en Cristo debería mantener la unidad El poder del amor cristiano debe mantenernos en unidad. El hecho de compartir el Espíritu Santo debería guardar a los cristianos de la desunión La existencia de la compasión humana debería guardarnos de la desunión La última exhortación de Pablo es personal. Esto fue lo que motivó a Cristo a morir en la cruz.

25 El deseo de prestigio personal Estaban motivados por La ambición egoísta El concentrarse en el ego Gracias a Dios que en esta iglesia no existe ese espíritu PRIMERO LA CRUZ Y DESPUES LA GLORIA ESTO HACÍAN ALGUNOS EN LA IGLESIA DE FILIPOS, QUERÍAN LA GLORIA SIN PASAR POR LA CRUZ Subir al podio

26 Dice el apóstol Pablo: 5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, 6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. 9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, 10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

27 Note el contraste tremendo que presenta seguidamente Pablo, entre los cristianos ambiciosos con lo que hizo Cristo, que aunque es el Hijo de Dios, se despojó de todo, incluso de su propia vida para salvarnos. Filipenses 2:5-11 Tened en vuestro interior la misma actitud mental que hubo en Jesucristo; porque Él era por naturaleza en la misma forma de Dios, y sin embargo no consideró el existir en igualdad con Dios como algo a lo que tenía que aferrarse, sino que Se vació de Sí mismo, y asumió la forma de un esclavo, haciéndose en todo como los hombres.

28 Y por esa razón Dios Le exaltó, y Le concedió el nombre que está por encima de todos los demás nombres, para que al nombre de Jesús se doble toda rodilla de los del Cielo, y de los de la Tierra, y de los de debajo de la Tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor a la gloria de Dios Padre. Y cuando vino con una apariencia humana que todos podían reconocer, Se hizo obediente aun hasta el punto de aceptar la muerte, y nada menos que la muerte de Cruz.

29 El apóstol pone como ejemplo a Jesús diciendo: Que Jesús, aunque era rico, por amor a nosotros se hizo pobre (2Co 8:9). Pablo está exhortando a los Filipenses a que vivan en armonía, a que dejen a un lado sus discordias, a que se despojen de sus ambiciones personales y de su orgullo y de su deseo de sobresalir, y a que tengan en su corazón aquel deseo humilde, generoso, de servir que fue también la esencia de la vida de Jesús. Su exhortación final y suprema consiste en señalar al ejemplo de Cristo. Que Jesús, aunque era rico, por amor a nosotros se hizo pobre (2Co 8:9). Y más aún. Murió en nuestro lugar.

30 En muchos sentidos este pasaje de (Filipenses 2:5-11) es uno de los vuelos más altos del pensamiento teológico del Nuevo Testamento; pero su intención era persuadir a los Filipenses para que vivieran una vida en la que la desunión, la discordia y la ambición personal no tuvieran lugar. LA HUMILLACIÓN Y LA EXALTACIÓN

31 Así es que Pablo dice que Jesús Se humilló a Sí mismo y Se hizo obediente hasta la muerte, hasta la muerte de cruz. La gran característica de la vida de Jesús fue la humildad, la obediencia y la renuncia a Sí mismo. 1). No deseaba dominar a los hombres, sino servir a los hombres; 2). no deseaba seguir Su propio camino, sino el de Dios; 3). no deseaba exaltarse a Sí mismo, sino renunciar a toda Su gloria por amor a los hombres.

32 Una y otra vez el Nuevo Testamento se muestra seguro de que es solamente el que se humilla (el que) será exaltado (Mat 23:12; Luc. 14:11 ; Luc. 18:14 ). Si la humildad, la obediencia y la autorrenuncia fueron las características supremas de la vida de Jesús, también deben ser las señales características del cristiano. El egoísmo, el buscar para uno mismo y el alardear de lo propio destruyen nuestra semejanza con El y nuestra relación con nuestros semejantes.

33 Pero la autorrenuncia de Jesucristo le condujo a una gloria aún mayor. Le aseguró que algún día, más tarde o más temprano, todas las criaturas del universo en el Cielo y en la Tierra y (aún las que están) en el infierno Le adorarán (Fil.2: 10). Después de la segunda resurrección, antes de que los impíos sean destruidos, reconocerán la justicia de Cristo y le adorarán con los habitantes de todo el universo.

34 Viene del amor Jesús Se ganó los corazones de las personas, no apabullándolas con manifestaciones de poder, sino mostrándoles un amor que no pudieron resistir. A la vista de esta Persona que Se despojó de Su gloria por los hombres y los amó hasta el punto de morir por ellos en la Cruz, los corazones humanos se derriten y se les quebranta toda resistencia. Cuando adoran a Jesucristo, caen a Sus pies maravillados de amor. No dicen: " No puedo resistir un poder semejante;» sino, con el himno: «Amor tan maravilloso, tan divino, demanda mi vida, mi alma, mi todo.» La adoración se basa, no en el temor, sino en el amor. ¿De dónde llega esa adoración?

35 Además, Pablo dice que, como consecuencia de su amor sacrificial, Dios Le dio a Jesús Un Nombre que está por encima de todos los nombres (Fil.2:9). Una de las ideas características de la Biblia es que se da un nombre nuevo para señalar una etapa nueva en la vida de una persona. Por ejemplo, Abram fue llamado Abraham cuando recibió la promesa de Dios (Gen 17:5 ). Y el de Saraí por Sara (Verso 15). Otro ejemplo, Jacob pasó a llamarse Israel cuando Dios inició una nueva relación con él (Gen 32:28 ). La promesa del Cristo Resucitado tanto a Pérgamo como a Filadelfia es la de un nuevo nombre (Apoc. 2:17 y Apoc. 3:12 ).

36 Según Apoc.17:14, Su Nombre es Señor. El gran título por el que se conocía a Jesús en la Iglesia Primitiva era Kyrios, Señor, que tiene una historia iluminadora. (i) Empezó significando amo o propietario (Señor del sábado, Mar.2:28). (ii) Se tomó como el título oficial de los emperadores Romanos. (iii) Llegó a ser el título que se daba a los dioses paganos. (iv) En ocasión de la ultima cena dijo: vosotros me llamáis Señor, y decís bien porque lo soy (Juan 13:13). ¿Cuál es el nuevo nombre que Dios Le dio a Jesucristo?

37 Cuando los cristianos llamaban a Jesús, Señor, Le reconocían como el Dueño y Propietario del universo; era el Rey de reyes y el Señor de señores, Rey y Señor por encima de toda realeza y señorío; Señor ante Quien los dioses paganos no eran más que ídolos mudos e impotentes. No era nada menos que divino.

38 La prioridad del cristiano

39

40 Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, 13 porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad. 14 Haced todo sin murmuraciones y contiendas, 15 para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo; 16 asidos de la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado. 17 Y aunque sea derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me gozo y regocijo con todos vosotros. 18 Y asimismo gozaos y regocijaos también vosotros conmigo. Filipenses 2:12-18.

41 Pablo exhorta a los Filipenses mucho más que a vivir en unidad; los exhorta a vivir una vida que conduzca a la salvación de Dios en el tiempo y en la eternidad. LA COOPERACIÓN EN LA SALVACIÓN En los versículos 12 y 13: «Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor; porque Dios es el que en vosotros obra así el querer como el hacer, por su buena voluntad.»

42 Ocupaos en vuestra salvación; la palabra que usa para ocupaos es katergázesthai, que contiene siempre la idea de llevar a su culminación. Es como si Pablo dijera: «¡No os paréis a mitad de camino! Seguid adelante hasta que la obra de vuestra salvación se realice plenamente en vosotros.» Ningún cristiano debería conformarse con nada menos que los beneficios totales del Evangelio.

43 " Porque Dios es el que en vosotros obra así el querer como el hacer, por su buena voluntad.» Hay aquí dos cosas significativas;… la acción de Dios, y.. una acción efectiva.

44 La obra de Dios no se puede frustrar, ni quedarse a medias; tiene que ser efectiva y completa Se inicia con el bautismo, y culmina en la tierra nueva, con Jesús En este trayecto, si la persona permanece en Cristo, el carácter es transformado.

45 Este pasaje presenta perfectamente la obra de la salvación. (i) La salvación es cosa de Dios. (a) Es Dios Quien obra en nosotros el deseo de ser salvos Es verdad que " nuestros corazones están inquietos. hasta que encuentran el reposo en Él," y también lo es que «no habríamos podido ni siquiera empezar a buscarle si no fuera porque El ya nos ha encontrado.» El deseo de la salvación de Dios no lo alumbra ninguna emoción humana, sino Dios mismo. El principio del proceso de nuestra salvación lo despierta Dios. (b) La continuación de ese proceso depende de Dios. Sin Su ayuda no podemos progresar en la bondad, ni conquistar ningún pecado, ni lograr ninguna virtud. (c) El final del proceso de nuestra salvación está en Dios, porque es la amistad con Dios, cuando somos Suyos y Él es nuestro. La obra de nuestra salvación empieza, prosigue y termina en Dios.

46 (ii) Esto tiene otra cara. La salvación es cosa del ser humano. «Ocupaos de vuestra propia salvación,» pide Pablo. Sin la cooperación de la persona, hasta Dios es incapaz. Uno puede estar enfermo, y el médico receta las medicinas que le pueden sanar; pero si no se las aplica y rechaza testarudamente toda ayuda, no tiene remedio. Así sucede con la salvación. Dios nos la ofrece; si no, no la conseguiríamos de ninguna manera. Pero nadie puede recibir la salvación a menos que responda al ofrecimiento de Dios y tome lo que Dios le da. No puede haber salvación aparte de Dios; pero lo que Dios ofrece, el ser humano lo tiene que recibir. No es nunca Dios el que retiene la salvación, sino la persona la que se priva de ella

47 Cuando examinamos la línea de pensamiento de Pablo, en este pasaje encontramos cinco señales de la salvación. (i) Está la señal de la acción efectiva. El cristiano debe dar evidencia constante en su vida diaria de que está ocupándose realmente de su propia salvación; día a día debe ir cumpliéndose más plenamente. La gran tragedia de muchos de nosotros es que no adelantamos nada nunca. Seguimos siendo víctimas de los mismos hábitos y esclavos de las mismas tentaciones y culpables de los mismos fracasos. Pero la verdadera vida cristiana debe ser un progreso continuo, porque es un viaje hacia Dios. LAS SEÑALES DE LA SALVACIÓN

48 (ii) Está la señal del temor y temblor. No se trata del terror y del temblor del esclavo que le tiene un miedo cerval a su amo, (se aplica al miedo que es muí intenso), ni tampoco del miedo y el temblor ante la perspectiva del castigo. El temor y el temblor Procede de dos cosas. (1), de un sentimiento de nuestra propia criaturidad (es decir, en virtud de que se sabe que procede de Dios) y de nuestra propia impotencia para enfrentarnos triunfalmente con la vida. Es decir: no es el temor y temblor que nos hace escondernos de Dios, sino más bien el temor y temblor que nos impulsa a arrojarnos en Sus brazos, con la seguridad de que sin Su ayuda no podemos enfrentarnos efectivamente con la vida. (2) Procede, del horror de ofender a Dios. Cuando amamos de veras a una persona, no tememos el mal que nos pueda hacer, sino el que le podamos hacer nosotros. El gran temor del cristiano es el crucificar a Cristo otra vez.

49 Como una ilustración piense en la actitud del padre del hijo prodigo, quien no le reprocha a su hijo los actos cometidos sino que lo estrecha entre sus brazos con ternura(Lc 15,11-32).

50 (iii) Está la señal de la serenidad y la certeza. El cristiano lo hace todo sin murmuraciones ni discusiones. La palabra murmuraciones que usa Pablo es la misma que se usa en (Exo.15:24; 16.2 y Num.16:41), durante su peregrinaje por el desierto con las murmuraciones de los Israelitas rebeldes. El pueblo murmuró contra Moisés. 0 sea que no se murmure contra los dirigentes de la iglesia. La palabra Discusiones, describe el murmullo en voz baja, amenazador, descontento, de una multitud que desconfía de sus dirigentes y que está al borde de la rebelión. La palabra que usa Pablo para discusiones es- dialoguismós, que describe las disputas inútiles, y a veces malintencionadas. La vida cristiana tiene la serenidad y la certeza de la perfecta confianza.

51 (iv) Está la señal de la pureza. Los cristianos, como dice la versión Reina-Valera, han de ser irreprochables, sencillos y sin mancha. Analicemos el significado de estas tres palabras:irreprochables, sencillos y sin mancha. IRREPROCHABLES. Palabra traducida del Gr. amemptós, y expresa lo que es el cristiano para el mundo. Su vida es de tal pureza que no hay nadie que pueda encontrar en ella nada que reprochar (Lea Daniel 6:4). El cristiano no solo debe ser puro, sino que la pureza de su vida debe estar a la vista de todo el que quiera ver.

52 Sencillos. Palabra traducida del Gr. akéraios, que expresa lo que el cristiano es en sí mismo. Akéraios quiere decir literalmente sin mezcla, no adulterado. Se usa, por ejemplo, del vino o la leche a los que no se les ha añadido agua (1 Pedro 1:2), o del metal que no tiene aleaciones (mezcla de varios metales). La pureza cristiana debe desembocar en una sinceridad total de pensamiento y carácter.

53 SIN MANCHA. Palabra traducida del Gr. ámómos, que describe lo que es el cristiano a los ojos de Dios. Esta palabra se usa especialmente en relación con los sacrificios que son aptos para ofrecerse en el altar de Dios. Los sacrificios del sistema ceremonial del AT. consistían de animales muertos. El sacrificio cristiano consiste de una persona viva. El adorador cristiano se presenta vivo, con todas sus energías y facultades consagradas al servicio de Dios.

54 A los judíos se les había prohibido expresamente que ofrecieran en sacrificio un animal que fuera cojo o ciego, o que tuviera una deformidad (Lea Lev.1:3) De la misma forma, La vida cristiana debe ser tal que se pueda ofrecer como sacrificio sin mancha a Dios. La pureza cristiana es irreprochable a los ojos del mundo, sincera para consigo y apta para soportar el escrutinio de Dios.

55 (v) Está la señal del esfuerzo misionero. El cristiano ofrece a todos la palabra de vida, es decir, la palabra que da la vida. Este esfuerzo misionero tiene dos aspectos. (a) Es la proclamación del ofrecimiento del Evangelio con palabras claras e inconfundibles. (b) Es el testimonio de una vida que es absolutamente recta en un mundo retorcido y pervertido.

56 Mateo 5:14. Vosotros sois la luz del mundo. Es el ofrecimiento de la luz en un mundo tenebroso. Por tanto, los cristianos han de ser luces en el mundo. La palabra que se usa para luces (fóstéres) es la misma que se usa en la historia de la Creación del Sol y de la Luna, que Dios colocó en el firmamento de los cielos para que iluminaran la Tierra (Gen 1:14-18). El cristiano ofrece y muestra rectitud en un mundo retorcido y luz en un mundo tenebroso.

57 Cristianos en desarrollo

58 Desarrollo físico Desarrollo espiritual

59 Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. 2 Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. 3 Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. 4 Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria. Colosenses 3: 1-4.

60 El primer paso que debe dar el ser humano para se salvo según lo dijo el mismo Cristo es creer, segundo paso ser bautizado (Marcos 16:15). Ahora, el apóstol Pablo, expone el proceso de la santificación. Así que, puesto que habéis resucitado con Cristo, poned el corazón en las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Ocupad vuestra mente con pensamientos que se concentren en las cosas de arriba en lugar de en las de la tierra. Porque habéis muerto (en el bautismo), y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuandoquiera que Cristo aparezca, vosotros también apareceréis con Él en gloria. Porque Él es vuestra vida. Pensar en la ciudad celestial, no en la ciudad terrenal

61 ¿Qué es lo quiere resaltar Pablo aquí? Lo que quiere resaltar Pablo es lo siguiente. En el Bautismo, el cristiano muere y resucita. Al cerrarse las aguas sobre su cabeza es como si se le enterrara; cuando sale del agua es como si resucitara a una nueva vida.

62 Ahora bien: si es así, el cristiano debe surgir del Bautismo como una persona diferente. ¿Dónde está la diferencia? En el hecho de que a partir de ese momento los pensamientos del cristiano se centran en las cosas de arriba. Deja de estar obsesionado con las cosas triviales y pasajeras de la Tierra; está totalmente implicado en las realidades del Cielo.

63 Debemos captar exactamente lo que Pablo quiere decir con esto. Es seguro que no está proponiendo un otromundismo que haga que el cristiano se retire de las ocupaciones y responsabilidades de este mundo para no hacer otra cosa que meditar en la eternidad. Pablo ….espera que el cristiano continúe con su trabajo de este mundo y mantenga todas sus relaciones normales; pero con esta diferencia: desde ese momento (del bautismo), el cristiano considerará todas las cosas sobre el trasfondo de la eternidad, y ya no vivirá como si este mundo fuera lo único que importara. Lea la experiencia de Enoc, quien aunque caminó con Dios durante trescientos años, tuvo otros hijos e hijas (Gén.5:22).

64 Hombre sin Cristo; primero la empresa y después Cristo Después de conocer a Cristo; primero Cristo, y después la empresa.

65 Las cosas que el mundo considera importantes dejarán de obsesionarle. Las ambiciones que dominan el mundo serán incapaces de impactarle. Seguirá usando las cosas del mundo, pero las usará de una manera nueva. Por ejemplo: valorará el dar por encima del obtener; servir, por encima de dominar; perdonar, por encima de vengarse.

66 ¿Y cómo se puede cumplir eso? Porque la vida del cristiano está escondida con Cristo en Dios Hay por lo menos dos referencias aquí (i) Ya hemos visto repetidamente que los cristianos originales veían el Bautismo como un morir y un resucitar. Cuando una persona moría y era sepultada, los griegos solían decir que estaba oculta en la tierra; sin embargo el cristiano había experimentado una muerte espiritual en el Bautismo, y no estaba escondido en la tierra, sino en Cristo. La experiencia de los cristianos originales era que el mismo acto del Bautismo revestía a la persona con Cristo.

67 (ii) Los falsos maestros llamaban a sus libros de supuesta sabiduría apókryfoi, los libros que estaban escondidos para todos menos para los iniciados. Es como si Pablo dijera: «Para vosotros, los tesoros de la sabiduría están escondidos en vuestros libros secretos; pero para nosotros, Cristo es el tesoro de la sabiduría, y nosotros estamos escondidos en Él.» Todavía hay aquí otro pensamiento más. La vida del cristiano está escondida con Cristo en Dios. Lo que está escondido está oculto; el mundo no puede descubrir el secreto del cristiano. Pero Pablo prosigue: «Llegará el día cuando Cristo vuelva en gloria; y entonces el cristiano al que nadie reconocía compartirá esa gloria y todo el mundo lo verá.»

68 CRISTO, NUESTRA VIDA En el versículo 4 Pablo da a Cristo uno de los grandes títulos de la devoción: Cristo, nuestra vida. Este era un pensamiento muy querido al corazón de Pablo. Escribiendo a los Filipenses les decía: «Para mí, el vivir es Cristo» (Fil 1:21). Unos cuatro años antes, escribiendo a los Gálatas, les decía: "Ya no vivo yo, sino que es Cristo Quien vive en mí» (Gal 2:20). Según lo veía Pablo, lo más importante de la vida para el cristiano es Cristo; más aún: Él es su misma vida.

69 Algunas veces decimos de alguien: «Su vida es la música -o el deporte, o el trabajo...» Esa persona encuentra la vida y todo lo que quiere decir en esas cosas. Para el cristiano, Cristo es su vida. Y aquí volvemos al principio de este pasaje: es precisamente por eso por lo que el cristiano centra su mente y su corazón en las cosas de arriba y no en las de este mundo. Lo juzga todo a la luz de la Cruz de Cristo, y a la luz del amor que Se entregó a Sí mismo por él. A la luz de la Cruz, la riqueza y las ambiciones y las actividades del mundo se aprecian en su justo valor; y al cristiano se le permite centrar todo su corazón en las cosas de arriba.

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71 5 Haced morir, pues, cuanto hay de terreno en vosotros: lujuria, impureza, pasión, deseo malo, y la sed de lucro, que es una idolatría. 6 Por estas cosas viene la ira de Dios 7 y en ellas andabais vosotros también en otro tiempo, cuando vivíais según ellas. 8 Pero ahora dejad a un lado también todas estas otras: ira, animosidad, malignidad, injurias, groserías salidas de vuestra boca. 9 No os mintáis unos a otros, después de haberos despojado de la vieja condición humana con sus acciones. Aparte de lo que los cristianos habían hecho, Pablo les dice que tenían algo más por hacer Col.3: 5-9.

72 Así es que haced morir esa parte de vosotros que es terrenal fornicación, inmundicia, pasión, malos deseos, el deseo de obtener más de lo que nos corresponde- porque esto es una forma de idolatría que hace que la ira de Dios caiga sobre los desobedientes. Era a estas cosas a las que vosotros dedicabais vuestra vida en otro tiempo, cuando vivíais entre ellas; pero ahora os debéis despojar de todas esas cosas -rabia, genio, malicia, calumnia, expresiones soeces que salen de vuestra boca. No os mintáis unos a otros. Aquí tiene lugar el cambio que siempre se produce en las cartas de Pablo: después de la teología viene la demanda ética. Pablo podía pensar más profundamente que ninguna otra persona que haya tratado nunca de expresar la fe cristiana; podía recorrer sendas inexploradas de pensamiento; podía escalar cimas de contemplación por las que a los teólogos mejor equipados les resulta difícil seguirle; pero siempre, al final de sus cartas, volvía a las consecuencias de todo aquello. Siempre terminaba con una exposición ineludible y clara de las demandas éticas del Evangelio en la situación en que se encontraban entonces sus amigos. Pablo empieza con una demanda enérgica. El Nuevo Testamento no vacila nunca en exigir con cierta violencia la total eliminación de todo lo que está contra Dios. La Biblia del Oso traducía así la primera parte de esta sección: «Mortificad pues vuestros miembros que están sobre la tierra.» En el español de tiempo de Cervantes eso estaba suficientemente claro; pero ha perdido algo de su fuerza en el lenguaje moderno, lo mismo que el amortiguad de las primeras revisiones de la ReinaValera. Ahora mortificar la carne quiere decir practicar una disciplina ascética y de autonegación; pero eso no es suficiente. Lo que Pablo está diciendo es: «Dad muerte a cualquier parte de vuestro yo que esté contra Dios y os impida cumplir Su voluntad.» Sigue la misma línea de pensamiento que en Rom 8:13 : «Porque si vivís conforme a la carne, moriréis; pero si por el Espíritu dais muerte a las obras del cuerpo, viviréis.» Y es exactamente lo que Jesús demandaba: que se cortara una mano o un pie o se sacara un ojo cuando impulsaran al pecado (Mat 5:29 s). Podemos expresar esto de una manera más actual, como hace C. F. D. Moule. El cristiano debe matar su egotismo, y dar por muertos todos sus deseos y ambiciones egoístas. Debe haber en su vida una transformación radical de voluntad y un desplazamiento radical del yo del centro de su universo. Todo lo que le impidiera obedecer plenamente a Dios y rendirse totalmente a Cristo ha de ser eliminado quirúrgicamente. Pablo procede a hacer una lista de algunas de las cosas que los Colosenses deben suprimir de su vida. La fornicación y la inmundicia tienen que desaparecer. La castidad fue la única virtud totalmente nueva que aportó el Cristianismo al mundo. En el mundo antiguo, las relaciones sexuales antes o fuera del matrimonio se consideraban normales y eran práctica aceptada. El deseo sexual se consideraba que había de gratificarse, no de controlarse. Esa es una actitud que no nos es extraña hoy en día, y que se defiende a menudo con extensos razonamientos. En su autobiografía, Memoria a memoria, Sir Amold Lunn dedica un capítulo al famoso filósofo Cyril Joad, al cual conocía muy bien. Antes de convertirse al Cristianismo Joad podía escribir: " El control de la natalidad (quería decir el uso de preservativos) aumenta las posibilidades de placer humano. Al permitir que los placeres del sexo se disfruten sin sus consecuencias indeseadas se ha eliminado el más formidable impedimento, no solamente para el uso regular de la relación sexual, sino también para el uso irregular... El clérigo medio se escandaliza y enfurece ante la perspectiva de placeres ilimitados sin remordimientos ni consecuencias que el control de la natalidad ofrece a los jóvenes; y si pudiera, lo impediría.» Hacia el final de su vida Joad regresó a la religión y volvió a la familia de la Iglesia; pero no fue sin lucha, y fue la insistencia de la Iglesia Cristiana en la pureza sexual lo que le retuvo mucho tiempo de hacer su decisión final. «Es un gran paso --decía-, y no me puedo convencer de que la actitud rigurosa en cuanto al sexo que la Iglesia considera necesario adoptar está realmente justificada.» Pero la ética cristiana insiste en la castidad porque considera que la relación física entre los sexos es algo tan precioso que no se debe permitir un uso indiscriminado que acabaría por deteriorarla. Estaban la pasión y los malos deseos. Hay un tipo de persona que es esclava de las pasiones (pathos) y que es llevada de acá para allá por el deseo de lo que no es debido (epithymía). Está el pecado que la Reina-Valera llama avaricia (pleonexía). Pleonexía es uno de los pecados más feos; pero, aunque está suficientemente claro lo que quiere decir, no es ni mucho menos tan fácil encontrar una sola palabra para traducirlo. Viene de dos palabras griegas: la primera parte, de pleon, que quiere decir mas, y la segunda parte, de éjein, que quiere decir tener. Pleonexía es básicamente el deseo de tener más. Los griegos lo definían como un deseo insaciable, y decían que era como tratar de llenar de agua un recipiente que tuviera un agujero en el fondo. Lo definían como el deseo pecaminoso de lo que pertenece a otros. Se ha descrito como egoísmo despiadado. Su idea básica es el deseo de lo que uno no tiene derecho a poseer. Es, por tanto, un pecado que tiene una gama muy amplia. Es el deseo de dinero que conduce al robo; de prestigio, que lleva a una ambición desmedida; de poder, que inspira una tiranía sádica; si es el deseo de poseer a una persona, induce al pecado sexual. C. F. D. Moule lo describe bien como «lo contrario del deseo de dar.» Tal deseo, dice Pablo, es idolatría. ¿Cómo puede ser así? La esencia de la idolatría es el deseo de obtener. Una persona se hace un ídolo y lo adora porque desea que le proporcione algo. Para citar otra vez a C. F. D. Moule: "La idolatría es un intento de utilizar a Dios para satisfacer los deseos de uno, en lugar de entregarse uno al servicio de Dios.» La esencia de la idolatría es, de hecho, el deseo de tener más. O, para llegar a ello por otro camino, la persona cuya vida está dominada por el deseo de obtener cosas ha puesto las cosas en el lugar que sólo Le corresponde a Dios -y eso es precisamente la idolatría. La ira de Dios no puede por menos de recaer sobre esas cosas. La ira de Dios es sencillamente la regla del universo que dice que una persona segará lo que haya sembrado, y que nadie puede evadir las consecuencias de su pecado. La ira de Dios y el orden moral del universo son la misma cosa. LAS COSAS QUE HAY QUE DEJAR ATRÁS Colosenses 3:5-9a (conclusión) Pablo dice en el versículo 8 que hay ciertas cosas de las que los Colosenses deben despojarse. La palabra que usa quiere decir quitarse la ropa. Aquí tenemos un cuadro de la vida de los cristianos originales. Cuando uno se bautizaba se quitaba la ropa antigua para bajar al agua; y cuando salía otra vez se ponía una túnica blanca nueva. Se despojaba de una clase de vida y asumía otra. En este pasaje habla Pablo de las cosas que el cristiano debe quitarse, y en el versículo 12 continúa la escena hablando de las cosas que el cristiano debe ponerse. Vamos a mirarlas una a una. El cristiano debe despojarse de la rabia y el genio. Las dos palabras son en el original orgué y thymós, y la diferencia que hay entre ambas es la siguiente. Thymós es una explosión de rabia repentina que se produce de pronto y desaparece de pronto. Los griegos la comparaban con un fuego de paSantiago Orgué es la ira que se ha vuelto inveterada; de larga duración, de lenta consunción, que se niega a ser pacificada y abriga el disgusto para mantenerlo calentit. Para el cristiano, tanto el estallido de rabia como la ira duradera son cosas prohibidas. Está la malicia. La palabra que traduce es kakía; es difícil de traducir porque quiere decir realmente la crueldad mental de la que brotan los vicios concretos. Es una maldad inclusiva. Los cristianos deben despojarse de la calumnia y de las expresiones soeces, y no deben mentirse unos a otros. La palabra para calumnia es blasfémía, que la Reina-Valera traduce por blasfemia. Blasfémía es hablar calumniosamente en general; cuando las expresiones insultantes se dirigen contra Dios, es propiamente blasfemia. En este contexto es mucho más probable que lo que se prohíbe es hablar calumniosamente de los semejantes de uno. La palabra que hemos traducido por expresiones soeces es aisjrologuía; puede querer decir lenguaje obsceno. Estas tres últimas cosas prohibidas están relacionadas con el habla. Y si las ponemos en forma de mandamientos positivos en vez de prohibiciones negativas encontramos tres leyes sobre el habla cristiana. (i) El habla cristiana debe ser amable. Toda manera de hablar que sea calumniosa y maliciosa está prohibida. Sigue en pie el antiguo consejo que dice que antes de repetir nada sobre cualquier persona nos debemos hacer tres preguntas: " ¿Es verdad? ¿Es necesario? ¿Es amable?" El Nuevo Testamento condena incesantemente la lengua crítica con veneno de verdad. (ii) El habla cristiana debe ser pura. Puede que no haya habido en el pasado ningún tiempo en que se usara tanto el lenguaje soez como en el nuestro. Y lo trágico es que muchos se han acostumbrado de tal manera a él que ya ni se dan cuenta cuando lo están usando. El cristiano no debe olvidar nunca que tendrá que dar cuenta de cada palabra ociosa. (iii) El habla cristiana debe ser veraz. El doctor Johnson creía que se dicen muchas más falsedades inconscientemente que deliberadamente; y creía que se debía corregir a un muchacho cuando se desviara lo más mínimo de la verdad. Es fácil tergiversar la verdad; se puede lograr con un cambio en el tono de voz o una mirada elocuente; y hay silencios que pueden ser tan falsos y engañosos como muchas palabras. El habla cristiana debe ser amable, pura y veraz para con todos y en cualesquiera circunstancias.

73 Verso 10 Por tanto, mortificad vuestros miembros terrenos: fornicación, impureza, pasiones, malos deseos y la codicia, que es una idolatría, todo lo cual atrae la cólera de Dios sobre los rebeldes, y que también vosotros practicasteis en otro tiempo, cuando vivíais entre ellas. Mas ahora, desechad también vosotros todo esto: cólera, ira, maldad, maledicencia y palabras groseras, lejos de vuestra boca. No os mintáis unos a otros. Despojaos del hombre viejo con sus obras, y revestíos del hombre nuevo, que se va renovando hasta alcanzar un conocimiento pefecto, según la imagen de su Creador, donde no hay griego y judío; circuncisión e incircuncisión; bárbaro, escita, esclavo, libre, sino que Cristo es todo y en todos.

74 Revestíos, pues, como elegidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia, soportándoos unos a otros y perdonándoos mutuamente, si alguno tiene queja contra otro. Como el Señor os perdonó, perdonaos también vosotros. Y por encima de todo esto, revestíos del amor, que es el vínculo de la perfección. Y que la paz de Cristo presida vuestros corazones, pues a ella habéis sido llamados formando un solo Cuerpo. Y sed agradecidos. La palabra de Cristo habite en vosotros con toda su riqueza; instruíos y amonestaos con toda sabiduría, cantad agradecidos, himnos y cánticos inspirados, y todo cuanto hagáis, de palabra y de boca, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por su medio a Dios Padre. Mujeres, sed sumisas a vuestros maridos, como conviene en el Señor.

75 1 Pedro 2, Acercándoos a él, piedra viva, desechada por los hombres, pero elegida, preciosa ante Dios, también vosotros, cual piedras vivas, entrad en la construcción de un edificio espiritual, para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, aceptos a Dios por mediación de Jesucristo. Pues está en la Escritura: = He aquí que coloco en Sión una piedra angular, elegida, preciosa y el que crea en ella no será confundido. = Para vosotros, pues, creyentes, el honor; pero para los incrédulos, = la piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido, = = en piedra de tropiezo y roca de escándalo. = Tropiezan en ella porque no creen en la Palabra; para esto han sido destinados. Pero vosotros sois = linaje elegido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido, = para anunciar las alabanzas de Aquel que os ha llamado de las tinieblas a su admirable luz vosotros que en un tiempo = no = erais = pueblo = y que ahora sois el Pueblo de Dios, de los que antes = no se tuvo compasión, = pero ahora = son compadecidos. =

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77 CANTOS Los cantos que luego se indican pueden servir para profundizar el tema expuesto en este seminario, y para alabar y bendecir a Dios por el honor que nos hace y que es inmenso: Cristo está conmigo Cristo vive en mí Cuando Cristo vino a mi corazón Deja la gloria de Dios brillar Enamorado de Jesús, enamorado Él está junto a mí El Señor siempre está conmigo Este avivamiento Jesús, Jesús amigo Jesús, Jesús de Nazareth Junto a ti, María Madre de Jesús PARA PROFUNDIZAR Reflexiona en tu oración ayudado por las preguntas que aquí se plantean, o utilízalas para animar la conversación en el grupo de oración con el que sigues el Seminario aquí propuesto: ¿Qué lugar ocupa Cristo en tu vida?

78 APLICACIONES PRÁCTICAS Invoca al Espíritu Santo y pídele que forme a Jesús en tu vida. Ábrele la puerta a Jesucristo y dile que deseas que viva por la fe en tu corazón. Pide a la Virgen María que te enseñe a aceptar a Jesús por la fe y el amor. Comparte con otros tu testimonio de cómo encontraste a Jesús y qué significa Él en tu vida. Difunde libros, folletos, revistas, casetes de tema cristiano. Organiza una vigilia de oración ante Jesús en la Eucaristía.


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