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La oposición explicar-comprender (Dilthey) La oposición explicar-comprender (Dilthey) aspecto psicológico aspecto psicológico ciencias naturales ciencias.

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Presentación del tema: "La oposición explicar-comprender (Dilthey) La oposición explicar-comprender (Dilthey) aspecto psicológico aspecto psicológico ciencias naturales ciencias."— Transcripción de la presentación:

1 La oposición explicar-comprender (Dilthey) La oposición explicar-comprender (Dilthey) aspecto psicológico aspecto psicológico ciencias naturales ciencias del espíritu ciencias naturales ciencias del espíritu Lingüística positivismo ciencias históricas ciencias históricas

2 El texto es el discurso fijado por la escritura (127). El habla (en el sentido de Saussure) como el texto realizan la lengua. La lengua como institución es posterior al habla. La escritura sólo agregaría la fijación, la que posibilitaría la conservación. Que la fijación sea lo constitutivo del discurso escrito supone que el escribir/leer es un caso particular del hablar/responder. El habla es anterior psicológica, sociológica e históricamente respecto a la escritura (128). El texto es el discurso fijado por la escritura (127). El habla (en el sentido de Saussure) como el texto realizan la lengua. La lengua como institución es posterior al habla. La escritura sólo agregaría la fijación, la que posibilitaría la conservación. Que la fijación sea lo constitutivo del discurso escrito supone que el escribir/leer es un caso particular del hablar/responder. El habla es anterior psicológica, sociológica e históricamente respecto a la escritura (128).

3 La escritura se produce en el mismo lugar (en lugar) del habla, y produce un cambio radical (128) y unaperturbación (129) en la relación que mantenemos con los enunciados. El texto es verdaderamente texto cuando inscribe directamente en la letra lo que quiere decir el discurso. La relación escribir-leer no es un caso particular de la relación hablar-responder, ni una forma del diálogo. El libro separa el escribir del leer, el escritor del lector. Lo que llega a la escritura es el discurso en tanto intención de decir (129). El diálogo se ha interrumpido. El sujeto (autor/lector) está ausente. La escritura se produce en el mismo lugar (en lugar) del habla, y produce un cambio radical (128) y unaperturbación (129) en la relación que mantenemos con los enunciados. El texto es verdaderamente texto cuando inscribe directamente en la letra lo que quiere decir el discurso. La relación escribir-leer no es un caso particular de la relación hablar-responder, ni una forma del diálogo. El libro separa el escribir del leer, el escritor del lector. Lo que llega a la escritura es el discurso en tanto intención de decir (129). El diálogo se ha interrumpido. El sujeto (autor/lector) está ausente.

4 Las características del discurso escrito son: 1) Conserva, disponible a la memoria. 2) Sucesión que permite el análisis más eficaz. 3) Perturbación (3a) de las relaciones lenguaje- mundo y (3b) lenguaje-subjetividades (escritor- lector). Las características del discurso escrito son: 1) Conserva, disponible a la memoria. 2) Sucesión que permite el análisis más eficaz. 3) Perturbación (3a) de las relaciones lenguaje- mundo y (3b) lenguaje-subjetividades (escritor- lector). (3a) Función referencial: Al dirigirse a otro hablante, el sujeto del discurso dice algo sobre algo; aquello sobre lo que habla es el referente del discurso (129). La oración es la unidad simple del discurso (verdadera, real). (3a) Función referencial: Al dirigirse a otro hablante, el sujeto del discurso dice algo sobre algo; aquello sobre lo que habla es el referente del discurso (129). La oración es la unidad simple del discurso (verdadera, real).

5 Todo discurso se encuentra vinculado al mundo (130). En el habla viva el sentido ideal se inclina hacia la referencia real y ésta hacia la mostración. El texto tiene referencia, no la suprime sino que la efectúa por la interpretación. En el texto la función referencial se suspende, queda diferida. El texto queda sin mundo y esta liberación le permite entrar en relación con otros textos, lo cual engendra la literatura (130). (131) Las palabras escritas devienen palabras por sí mismas y dejan de desaparecer ante las cosas. El discurso hace presente el mundo. El texto es el lugar mismo donde el autor y el lector advienen. Todo discurso se encuentra vinculado al mundo (130). En el habla viva el sentido ideal se inclina hacia la referencia real y ésta hacia la mostración. El texto tiene referencia, no la suprime sino que la efectúa por la interpretación. En el texto la función referencial se suspende, queda diferida. El texto queda sin mundo y esta liberación le permite entrar en relación con otros textos, lo cual engendra la literatura (130). (131) Las palabras escritas devienen palabras por sí mismas y dejan de desaparecer ante las cosas. El discurso hace presente el mundo. El texto es el lugar mismo donde el autor y el lector advienen.

6 Dilthey fue el inventor de la alternativa excluyente[1] «explicación- comprensión»[2] (132), según la cual o bien se explica (ciencias naturales) o bien se comprende e interpreta (historia, ciencias del espíritu) (132). Para Dilthey los términos son opuestos porque fueron creados para distinguir dos esferas de realidad (ciencias naturales, que someten a la naturaleza a la matematización galileana y la lógica inductiva de J. S. Mill, y las ciencias del espíritu, capaces de trasladarse a otras individualidades psíquicas -comprensión = traslado al psiquismo ajeno). Dice Dilthey: Llamamos comprensión al proceso por el cual conocemos algo psíquico con la ayuda de signos sensibles que son su manifestación[3]. La interpretación es una comprensión particular: la realizada sobre los testimonios humanos conservados por la escritura. La comprensión proporciona el fundamento y la interpretación aporta la objetivación. Esta interpretación, que parece clara, se oscurece cuando se pregunta por las condiciones de la cientificidad de la interpretación. Dilthey fue el inventor de la alternativa excluyente[1] «explicación- comprensión»[2] (132), según la cual o bien se explica (ciencias naturales) o bien se comprende e interpreta (historia, ciencias del espíritu) (132). Para Dilthey los términos son opuestos porque fueron creados para distinguir dos esferas de realidad (ciencias naturales, que someten a la naturaleza a la matematización galileana y la lógica inductiva de J. S. Mill, y las ciencias del espíritu, capaces de trasladarse a otras individualidades psíquicas -comprensión = traslado al psiquismo ajeno). Dice Dilthey: Llamamos comprensión al proceso por el cual conocemos algo psíquico con la ayuda de signos sensibles que son su manifestación[3]. La interpretación es una comprensión particular: la realizada sobre los testimonios humanos conservados por la escritura. La comprensión proporciona el fundamento y la interpretación aporta la objetivación. Esta interpretación, que parece clara, se oscurece cuando se pregunta por las condiciones de la cientificidad de la interpretación.[1][2][3][1][2][3]

7 La psicología de la comprensión en Dilthey se expresa así: El fin último de la hermenéutica es comprender al autor mejor de lo que él se ha comprendido a sí mismo. Y la lógica de la interpretación: Es función de la hermenéutica establecer teóricamente, contra la intrusión constante de lo arbitrario romántico y del subjetivismo escéptico en el dominio de la historia, la validez universal de la interpretación, base de toda certeza histórica[1]. Los supuestos psicologistas de la comprensión conducen a Dilthey hacia una tensión creciente entre el basamento psicológico y la pretensión de objetividad y universalidad. La psicología de la comprensión en Dilthey se expresa así: El fin último de la hermenéutica es comprender al autor mejor de lo que él se ha comprendido a sí mismo. Y la lógica de la interpretación: Es función de la hermenéutica establecer teóricamente, contra la intrusión constante de lo arbitrario romántico y del subjetivismo escéptico en el dominio de la historia, la validez universal de la interpretación, base de toda certeza histórica[1]. Los supuestos psicologistas de la comprensión conducen a Dilthey hacia una tensión creciente entre el basamento psicológico y la pretensión de objetividad y universalidad.[1] El texto puede ser explicado (a) por sus relaciones internas, por su estructura, suspendiendo toda referencia al mundo o al autor. También es posible (b) restituir el texto a la conversación. Ambas posibilidades están implícitas en la lectura. La primera alternativa trata al texto como un lugar cerrado, sin un afuera, sin un autor. Ello posibilita la explicación (no psicológica, sino lingüística, estructural) siguiendo el modelo de la lengua, no el de las ciencias naturales. El texto puede ser explicado (a) por sus relaciones internas, por su estructura, suspendiendo toda referencia al mundo o al autor. También es posible (b) restituir el texto a la conversación. Ambas posibilidades están implícitas en la lectura. La primera alternativa trata al texto como un lugar cerrado, sin un afuera, sin un autor. Ello posibilita la explicación (no psicológica, sino lingüística, estructural) siguiendo el modelo de la lengua, no el de las ciencias naturales.

8 El estructuralismo busca mantenerse en el lugar del texto y en la clausura de ese lugar (el texto no tiene un afuera), posibilitando un comportamiento explicativo. Ya no se trata de un modelo naturalista, sino lingüístico. La distinción saussureana entre lengua y habla permitió darle a la lingüística un objeto unívoco y homogéneo. El habla, por el contrario, pertenece simultáneamente a distintos campos (fisiología, psicología, sociología). Sobre la base de aquella distinción es posible tratar los textos según reglas de explicación que la lingüística aplica con éxito a los sistemas simples de signos que constituyen la lengua por oposición al habla[1]. El concepto de estructura en lingüística se define como el juego de las oposiciones y de sus combinaciones, en un inventario de unidades discretas[2]. El estructuralismo busca mantenerse en el lugar del texto y en la clausura de ese lugar (el texto no tiene un afuera), posibilitando un comportamiento explicativo. Ya no se trata de un modelo naturalista, sino lingüístico. La distinción saussureana entre lengua y habla permitió darle a la lingüística un objeto unívoco y homogéneo. El habla, por el contrario, pertenece simultáneamente a distintos campos (fisiología, psicología, sociología). Sobre la base de aquella distinción es posible tratar los textos según reglas de explicación que la lingüística aplica con éxito a los sistemas simples de signos que constituyen la lengua por oposición al habla[1]. El concepto de estructura en lingüística se define como el juego de las oposiciones y de sus combinaciones, en un inventario de unidades discretas[2].[1][2][1][2]

9 La hipótesis fundamental del análisis estructural es la siguiente: En ciertas condiciones, las grandes unidades del lenguaje, ofrecen organizaciones comparables a las de las pequeñas unidades del lenguaje, es decir, las unidades de nivel inferior a la oración, aquellas que son precisamente de las que se ocupa la lingüística[1]. (137) Las unidades elementales de la estructura, ya sean fonemas, lexemas, semantemas o mitemas) no se consideran como substancias sino como formas, es decir, como un juego de relaciones. Sólo en forma de combinación de tales haces de unidades constitutivas adquieren una función significante (estructura)[2]. En última instancia, el relato se reduciría a una combinatoria de algunas unidades dramáticas que serían los paradigmas de la acción. (...) Explicar un relato es captar esta imbricación, esta estructura en fuga de los procesos de acciones implicadas[3]. (140) La explicación nace de la propia esfera del lenguaje, por transferencia analógica de las pequeñas unidades de la lengua (fonemas y lexemas) a las grandes unidades superiores a la oración, como el relato, el folclore o el mito. La hipótesis fundamental del análisis estructural es la siguiente: En ciertas condiciones, las grandes unidades del lenguaje, ofrecen organizaciones comparables a las de las pequeñas unidades del lenguaje, es decir, las unidades de nivel inferior a la oración, aquellas que son precisamente de las que se ocupa la lingüística[1]. (137) Las unidades elementales de la estructura, ya sean fonemas, lexemas, semantemas o mitemas) no se consideran como substancias sino como formas, es decir, como un juego de relaciones. Sólo en forma de combinación de tales haces de unidades constitutivas adquieren una función significante (estructura)[2]. En última instancia, el relato se reduciría a una combinatoria de algunas unidades dramáticas que serían los paradigmas de la acción. (...) Explicar un relato es captar esta imbricación, esta estructura en fuga de los procesos de acciones implicadas[3]. (140) La explicación nace de la propia esfera del lenguaje, por transferencia analógica de las pequeñas unidades de la lengua (fonemas y lexemas) a las grandes unidades superiores a la oración, como el relato, el folclore o el mito.[1][2][3][1][2][3]

10 La relación dialéctica, complementaria y recíproca, entre el explicar y el comprender requiere un levantamiento de la suspensión de la referencia y acabar el texto como habla real. El texto está abierto a otra cosa. Un texto debe ser apropiado: Por apropiación entiendo lo siguiente: la interpretación de un texto se acaba en la interpretación de sí de un sujeto que desde entonces se comprende mejor, se comprende de otra manera o, incluso, comienza a comprenderse[1]. La relación dialéctica, complementaria y recíproca, entre el explicar y el comprender requiere un levantamiento de la suspensión de la referencia y acabar el texto como habla real. El texto está abierto a otra cosa. Un texto debe ser apropiado: Por apropiación entiendo lo siguiente: la interpretación de un texto se acaba en la interpretación de sí de un sujeto que desde entonces se comprende mejor, se comprende de otra manera o, incluso, comienza a comprenderse[1].[1] Se pueden distinguir dos rasgos en el término apropiación: (1) la interpretación acerca, iguala, convierte en contemporáneo y semejante lo que en principio era extraño; (2) la interpretación actualiza, realiza (141). Se pueden distinguir dos rasgos en el término apropiación: (1) la interpretación acerca, iguala, convierte en contemporáneo y semejante lo que en principio era extraño; (2) la interpretación actualiza, realiza (141). [1] Ricoeur, P.: 2000, p [1] Ricoeur, P.: 2000, p [1]

11 El texto tenía sólo un sentido, es decir, relaciones internas, una estructura; ahora tiene un significado, es decir, una realización en el discurso propio del sujeto que lee. Por su sentido, el texto tenía sólo una dimensión semiológica; ahora tiene, por su significado, una dimensión semántica[1]. El texto tenía sólo un sentido, es decir, relaciones internas, una estructura; ahora tiene un significado, es decir, una realización en el discurso propio del sujeto que lee. Por su sentido, el texto tenía sólo una dimensión semiológica; ahora tiene, por su significado, una dimensión semántica[1].[1] Todo texto quiere orientarnos hacia el mundo. Explicar es extraer la estructura, es decir, las relaciones internas de dependencia que constituyen la estática del texto; interpretar es tomar el camino del pensamiento abierto por el texto, ponerse en ruta hacia el oriente del texto[2]. Todo texto quiere orientarnos hacia el mundo. Explicar es extraer la estructura, es decir, las relaciones internas de dependencia que constituyen la estática del texto; interpretar es tomar el camino del pensamiento abierto por el texto, ponerse en ruta hacia el oriente del texto[2].[2] En Aristóteles la interpretación es un acto del lenguaje sobre las cosas, que se confunde con la dimensión semántica de la palabra misma. La interpretación es, para este autor, interpretación mediante el lenguaje antes de ser interpretación sobre el lenguaje. En Aristóteles la interpretación es un acto del lenguaje sobre las cosas, que se confunde con la dimensión semántica de la palabra misma. La interpretación es, para este autor, interpretación mediante el lenguaje antes de ser interpretación sobre el lenguaje.


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