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Capacitación en ORACION DE INTERCESION. Tema 1: El hombre que clama.

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1 Capacitación en ORACION DE INTERCESION

2 Tema 1: El hombre que clama

3 TEMA 1 EL HOMBRE QUE CLAMA El clamor tiene valor en sí mismo. Nace espontáneo y súbito de: De hechos sin derecho Incentivos no verbales Opresiones sedales Angustias individuales atosigantes De espectáculos insoportables Tiene más de grito que de argumento. que de argumento. Es más gesto Es más gesto que palabra. Los sentimientos Los sentimientos son parte son parte indispensable indispensable de esta oración. ¿ Dónde está Dios ? Quien clama sabe a Dios en el fondo y en el origen de sus voces.

4 Notas al CLAMOR: Es pública Necesita del grito Dramática Tiene carga y peso de vida Es emotiva, no es serena Llega desde la opresión insoportable Él es el único posible restaurador de la situación

5 Desde el punto de vista de las actitudes: Es una oración poco abierta. El que clama esta cerrado sobre sí mismo y sobre su propio problema, éste le ciega. Está solo, no siente compañía de nadie. Dios lejos; los hermanos extraños; el horizonte, campo desolado. Su camino, callejón sin salida. Es de noche (San Juan de la Cruz puso el símbolo para todos y para siempre).

6 Tipos clásicos de esta oración Caín y su protesta (Gn 13, 14); Moisés desalentado (Nm 11, 11-15); Jeremías desconsolado, voz del pueblo desolado (Jr 10, 1-20) en discusión con su Dios (Jer 12,1-3), maldiciendo sus días (Jer 20,14-18). Profetas desalentados ante la opresión que no cesa; ante la magnitud de la injusticia (Mi 7, 1-7; Hab 1, 2-4; 1, 12-14). Los salmistas, ¿hasta cuándo, Señor? (13; 39; 44; 74; 79). La muerte que se instala en el espíritu cuando Dios calla como muerto (88). Suprema muestra es la queja, los gritos y lágrimas del Hijo en el huerto, Mc 26,38-46; Mc 14,32-42; Lc 22, en la cruz. Mt 27,45-46; Mc 15,33-41; Lc 23,44-49.

7 PRACTICA Hacer tres grupos para que respondan ¿Cuál de las oraciones clásicas podríamos aplicar a las realidades que hoy vivimos? Personales. País. Nuestro mundo.

8 Tema 2: El hombre que pide

9 TEMA 2 EL HOMBRE QUE PIDE ¿Oración o egoísmo? ¿Oración o egoísmo? La petición es la forma más antigua y más pertinaz de la oración. También lo son las situaciones de las que nace: Las carencias del hombre Esta oración es el reflejo de la pobreza y dependencia del hombre. Si el estado de necesidad es el estado perpetuo del hombre y si la necesidad es la madre de esta plegaria, entonces no tiene nada de indigna.

10 Podemos decir que toda oración en último término es petición. Todos somos indigentes y la petición es el reflejo de nuestra verdad más verdadera: "somos pobres, aunque a veces estemos ricos" (Sta. Teresa). Esta oración convierte la necesidad en punto de encuentro, en lugar de descubrimiento de Dios, en verdadero "kairós". (oportunidad donde se puede encontrar salvación).

11 La pobreza queda convertida: La pobreza queda convertida: en motivo de cercanía, en fuerza de apertura a Dios y sus dones. Este es el núcleo de la petición. ¿Cómo estará mi corazón para la petición ? Abierto y confiado en la salida posible. Ligada a veces a sentimientos de indignidad También se acompaña de promesas y propósitos que no siempre dejan a la súplica limpia de todo interés o condición.

12 Los tonos abarcan una amplia gama: Desde la sugerencia o la simple demostración de la carencia Hasta la exigencia impaciente y apresurada. ¿Qué se puede pedir? Todo. Que se aparten los males y me sobrevengan bienes. Se sabe que lo que pedimos es posible sólo con Dios de nuestra parte.

13 La petición no es sólo para conseguir. Logra algo más importante: da auténtico valor a los bienes que se pierden consigue que los veamos como son en realidad, regalos gratuitos, como dados por Dios. A la luz de la súplica vemos las cosas desde Dios. Pedir es más. Pero, pedir no es informar. Pedir es más. Si Dios no necesita saber cómo somos, nosotros sí, pues lo que no se expresa no se vive.

14 La petición, si es auténtica, no pide sólo los bienes de Dios, sino al Dios de los bienes La petición corre el riesgo de deslizarse hacia la magia y la manipulación de lo sagrado. La auténtica súplica, debe estar lejos de la manipulación como de la autosuficiencia que son formas de confianza en sí mismo y esto es lo más contrario a la oración. Ésta reconoce siempre la dependencia.

15 Si todos realmente están necesitados, ¿Cómo es que no todos oran? La necesidad no es el único progenitor de la oración. Necesita el hombre ver su necesidad a la luz de la fe. Es la óptica de fe, la que en último término, convierte la común necesidad en particular oración. Sólo quien reconoce que hay una bondad superior capaz de subvenir a su necesidad puede pedir y de hecho pide. Estructura de la petición. Siempre hay una invocación. Sigue una exposición de motivos una apelación al honor de Dios, por ser vos quien sois". Terminará con expresión de la certeza y la esperanza de recibir lo que se pide.

16 La confianza que supone la petición, en acto, es ya parte de los bienes pedidos. Es lo fundamental del momento de la súplica: Tiene lugar en ella y por ella el encuentro con Dios. Dios se acerca al orante, condesciende al diálogo tú a tú. Cambien o no cambien las cosas que se piden: Se aparten los males o se acerquen los bienes, lo que importa es que Dios se ha hecho presente. Esto es suficiente para el orante. El orante encuentra más de lo que buscaba, Le encuentra a El, Se encuentra con él y en él todo. Sólo Dios basta.

17 Sugerencias Padre Nuestro, oración de petición por excelencia, adecuando las peticiones a nuestras necesidades dentro de su marco. Meditar las oraciones de petición que en los evangelios le dirigen a Jesús los ciegos, el padre del lunático, los leprosos, la madre de los Zebedeos, María en Caná, los que le piden una señal, los discípulos, la cananea, el funcionario real, el centurión, Jairo... Repasar las peticiones que se hacen en la misa, sobre todo en las plegarias eucarísticas. Preguntarse qué contenidos preocupan a la Iglesia y cuáles a cada cristiano en particular. Tratar de adaptar ese lenguaje a nuestras necesidades y viceversa, nuestras necesidades a esos contenidos pedidos por la Iglesia.

18 Tema 3: El hombre que intercede

19 TEMA 3 EL HOMBRE QUE INTERCEDE Interceder es pedir para otro Por otro, en favor de otro, no en lugar de otro. Esta modulación orante se basa en una condición de todo hombre que la sostiene: la solidaridad connatural a todos. El hombre no nace, no sobrevive, no se realiza solo. (¡Ay de él solo!). El hombre no reza solo. «Gran mal es una alma sola»; (Sta. Teresa). Cuando el orante se reconoce ligado a otros y simultáneamente se sabe ante Dios surge espontánea la petición por el otro. El hombre así colocado ante/entre dos presencias simultáneas, tiñe su oración de la vida y necesidades del otro. Le surge una oración complicada, implicada.

20 Si me sé ante Dios y con otros Mi oración me sale, nace, solidaria, consciente del otro y su necesidad. La mirada se pasea de Él a ellos. Desde luego que esa actitud ante Dios ha de ser aprendida y favorecida por la solidaridad humana. Es esta la oración de quienes se sienten familia, responsables unos de otros. Es el grito que desmiente el de Caín: ¿ Qué tengo que ver con mi hermano? Es el ruego de Abraham por sus convecinos de Sodoma. Esta solidaridad en la oración y en la vida y destino no se puede quedar cerrada sobre el clan y la familia o la nación. Se basa en la común humanidad y tiende a abarcar a todos, reconocidos ante Dios como hermanos.

21 Esta verdad de la hermandad universal y fundamental se vivencia en concreto en ámbitos menores como: la familia, la comunidad, el grupo La identidad nacional La conciencia de humanidad Aquí se hace real la educación para la solidaridad y para la fe solidaria.

22 Esta es oración generosa Que afirma a los otros, Que hace suyas las necesidades ajenas, Que pide para otro lo que quiere para sí, Que abre el horizonte del orante y engrandece su alma, Que crea comunidad y ahonda los lazos de unión. No sólo supone conciencia solidaria sino que la acrece. Supone fe en el cuerpo místico Y en la comunión de los santos y a la vez: Edifica ese cuerpo y alimenta esa comunión.

23 Interceder no es sólo pedir. Intercesión es una modulación orante que abarca: Sólo actitudes de petición Pero es parte de ella también: Aquella otra nobilísima actitud de quien agradece la existencia de los otros De quien alaba por la experiencia de la comunidad y sus riquezas personales, De aquellos que expían por otros en supremo gesto de solidaridad.

24 ser-para-los-demás En toda esta gama de actitudes se da una puesta en ejercicio del ser-para-los-demás de todo cristiano. Es la oración misma ya en sí una forma de compromiso, una fuerza comprometedora al menos. Nadie se pone a hablar de otro sin que se manche con su vida, sin que se "complique" con sus necesidades. Como se observa en la escena de Abraham entre dos fuegos ira de Dios - inconsciencia de Sodoma

25 Tiene esta oración algo de lucha y drama, de fatigoso, ir y venir, de ajetreada tramitación laboriosa negociación. Su objeto. La intercesión entendida como petición se refiere a bienes deseados y a males temidos pero de los otros o de otro (el mucho o el cómo, poco importa). A veces las necesidades son individuales (entonces amenaza a la oración la asfixia en el egoísmo de los "míos") otras son peticiones en pro del bien de grandes colectivos (masas humanas, mi prójimo), en definitiva, en la gran causa moderna de un mundo más fraterno.

26 ¿Por quién interceder? El lugar de la intercesión es la comunidad humana. Sólo en este sembrado nace esta flor. En la experiencia de la comunidad se apoya el orante que desmiente con esa actitud la supuesta soledad y evasión alienante del que ora. Lugar privilegiado es la familia. Si los padres se preocupan de toda necesidad de los hijos se han de ocupar también de la oración por los hijos. Esta es la oración preocupada por excelencia. En toda paternidad hay misión de interceder. En toda intercesión hay un inicial ejercicio de paternidad. Otros lugares de intercesión obligada son la parroquia para el sacerdote el monasterio para los monjes "para esto nos juntó aquí el Señor" (Santa Teresa, Camino de Perfección, cap. 1, 5).

27 La intercesión tiende por su misma naturaleza a: Romper las barreras naturales Romper los muros de odio que separan a los pueblos y culturas. Tiende a comprender en su círculo afectivo a los mismos enemigos. Trasciende los límites que impone el mayor enemigo, la muerte, y Hace posible la comunión de vivos y difuntos. - Máximo intercesor es el Espíritu Santo por nosotros y en nosotros - Máximo intercesor es el Espíritu Santo cuya misión de defensa de los creyentes es intercesión y abogacía por nosotros y en nosotros - El Cristo glorioso por nosotros ante el Padre. - El Cristo glorioso tiene también esta máxima misión de interceder continuamente por nosotros ante el Padre. Por Cristo, con Él y en Él Unida a esas supremas intercesiones tiene valor toda intercesión cristiana

28 Sugerencia Tomar en los propios labios las oraciones de los grandes intercesores bíblicos: - Abraham: Gn 18, Moisés: Ex 5,22-23; 32, ; 33,12-18; Núm 14, Salomón: 1Re 8, IICro 20, Elías: IRe 17, Sacerdotes: Joel 2,17; Salmos 20;72;89; Mardoqueo: Ester 13, Jesús: Lc 23,24 y sobre todo, Jn Pablo: Ef 3, Tes 5, Gál 1,3-5.

29 Ejercicio práctico: Tomar cada día un grupo humano como objetivo de intercesión. Pueden tomarse mil, otros grupos de necesitados: cercanos-lejanos, poderosos u oprimidos, marginados y enfermos, amigos o enemigos... Todos necesitan, todos pueden sacar nuestra oración de sus casillas a veces muy rígidas o muy cerradas sobre intereses particulares.

30 Taller de Intercesión Instrucciones: a.Hacer cuatro grupos y nombrar un secretario para conocer las realidades de las parroquias por las cuáles necesitaríamos interceder. b.Compartir en la plenaria y definir las necesidades comunes por las que vamos a interceder. c.Busquemos las razones que le diremos a Dios al interceder por ellas, esto nos servirá de base para nuestro taller de oración. d.Podemos apoyarnos en los intercesores bíblicos o en nuestra propia experiencia de fe.

31 Tema 4: Conclusión

32 CONCLUSIÓN Orar ¿Es fácil o difícil? Partamos de cero. Los entendidos en las ciencias de la religión (historia de las religiones, psicología religiosa, teología espiritual, etc.) dudan seriamente de que exista de hecho un hombre adulto que no haya orado nunca. Cuando hacemos la prueba de invitar a alguien a orar, antes de intentarlo, incluso antes de que surja la primera dificultad, tendremos su reacción. Eso de ponerse al habla con Dios le resulta una empresa tan difícil como escalar una montaña. Le resulta mucho más fácil: ayudar a un enfermo, dar algo a un mendigo, Comunicarse, aunque sea por gestos, con quien sólo hable un idioma exótico.

33 ¿ Qué responde una persona, principalmente si ha estudiado o es un gran triunfador en las cosas del mundo, cuando alguien le pregunta ? "¿ora usted?" Responde entre cortés y desconcertada: primero que no tiene tiempo; luego, que ¿orar, para qué, si los asuntos tiene que resolverlos ella? y en definitiva y lealmente: No sé ¡ A Dios, ¡qué le digo! "Navegar por la vida con las velas arriadas o desplegadas es cosa nuestra pero el viento no nos pertenece: es Dios quien envía Su Espíritu" Se nos ha dicho mucho que orar es difícil y a través de la tradición, que pocos llegan a la oración; sin embargo hay una respuesta paradójica: orar es a la vez fácil y difícil. No en teoría sino en la realidad concreta.

34 Ante todo, orar es fácil. Es un movimiento primario del espíritu humano. Pertenece a ese pequeño manojo de funciones originarias que integran el instinto primordial de todo espíritu creado, y que no le consienten confinarse, como un simple animal, en lo material de las cosas o en lo provisorio y caduco de la existencia. En lo hondo de sí mismo el hombre es accionado por eso que llaman sentido de trascendencia o sentido de Dios. De ahí brota la necesidad intensiva e irreprimible de dirigirse a Dios, De comunicarse con El. En ese hondo plano de las pulsaciones primordiales del espíritu la oración brota espontánea como el amor, la sed de conocer o el instinto de libertad. De por sí, orar es fácil, como todo acto espontáneo. Como respirar, o ver, o comunicarse con otro...

35 Pero a la vez es difícil. Es decir, orar es cosa que se vuelve difícil como toda función espontánea cuando tiene que instalarse en un órgano enfermo o deformado o sub-desarrollado. Ese entorpecimiento de la función de orar es algo que sobreviene en el espíritu humano a medida que éste se embrolla en la complejidad de la vida. Pero también es posible que ese entorpecimiento sea algo así como una enfermedad nativa del espíritu creado, que nace marcado por el pecado. Con un germinal desorden interior. Como si naciera herido del ala. - Seguirá siempre con la misma necesidad de volar. - Pero acosado de dificultades cada vez que emprenda el vuelo. ¿Tan difícil como aprender un lenguaje nuevo? De hecho, la oración es la lengua que usa el hombre para hablar con Dios.

36 Suele decirse que si tanto cuesta llegar a expresarse corrientemente en una lengua extranjera, nada tiene de extraño que aprender el lenguaje de la oración cueste tiempo y esfuerzo. La comparación no es exacta. Para hablar con Dios, no aprendemos una lengua nueva. En realidad la oración es nuestro idioma materno: palabra de hijo a Padre, como enseñó Jesús. Pero como en todo lenguaje, hay que distinguir en ella dos aspectos: - el de la simple comunicación interpersonal - y el del idioma académico perfecto... El primero es fácil. A todo hombre le es fácil comunicar en directo con Dios. Como lo es al niño comunicarse con la propia mamá, ya antes de pronunciar palabras.

37 Lo difícil para el niño es incorporar el vocabulario, las expresiones, el artilugio del idioma materno. Le costará tiempo y esfuerzo. Pero es cosa que merece la pena. La riqueza del lenguaje verbal le permitirá expresar más y mejor sus pensamientos y sentimientos. Le permitirá matizar y ahondar la comunicación. También ante Dios la persona comienza muy niña. Tiene que pasar por fases de balbuceo y dificultades para llegar con palabras o sin ellas al dominio pleno del lenguaje de la oración. Para poder expresarse ante Dios sin traicionar ni mermar la espontaneidad original. Para comunicarse con El hablando, o callando, o escuchando, o esperando. Sin sucumbir a ciertas dificultades que normalmente acechan y retrasan la vida del orante.

38 Tema 5: Dificultades Básicas

39 Cuatro dificultades básicas. Primera dificultad: La inapetencia, la falta de ganas. Ocurre también en otros sectores de la vida: hay gente que se queda sin ganas de amar, o sin ganas de vivir, o sin deseos de nada, simplemente desmotivada. Inapetencia y anemia son dos aspectos de una misma situación enferma. Se inducen mutuamente. Cuanto menos ganas se tiene de comer, menos se come. Y a la inversa. Hasta llegar al punto cero, morir de hambre.

40 Es igual el proceso del desganado en materia de oración. Ceder a la desgana es desganarse más: generar anemia. También en la oración vale la ley matemática "a más, más y a menos, menos" Cuanto menos ores, menos ganas tendrás de orar. Cuanto más ores, más necesidad sentirás de hacerlo. El no practicar es un nido de dificultades.

41 la sensación de impotencia. Segunda dificultad: la sensación de impotencia. La experiencia del "no sé y no puedo". Cuando se trata de un mero pretexto, es probablemente el más claro resultado del "desuso". Quien no hace, termina no sabiendo hacer. Un órgano que no se ejercita, se atrofia. En cambio, el órgano que funciona, se desarrolla. Nunca será del todo verdad que: "a Dios no sabes qué decirle", o "que no ves el modo de escucharle", o "que no puedes.... aunque lo intentes". Siempre queda en el fondo de nuestro ser la indigencia de Dios. Desde ella podemos, queriendo, reanudar la oración y liberarnos de nuestras atrofias.

42 Tercera dificultad: la indiferencia personal. Tercera dificultad: la indiferencia personal. - Ni frío, ni calor ante Dios. - Porque en el fondo tengo la sensación de que ni me habla, ni me escucha. Recordando el famoso soneto clásico, seria el "no me mueve, mi Dios, para quererte...", pero añadiríamos un "tampoco muéveme Tú...". Dicen que es ésta una dificultad típica del hombre moderno, aquejado de ateísmo contagioso.

43 Se le dan dos versiones: la del teólogo que habla de la "muerte de Dios en el mundo de hoy" y la del joven pasota: Dios, ¡yo paso!, ¡gracias!". En realidad, no es una dificultad tan moderna. Ya santa Teresa la formulaba así, en clave filosófica: "la amistad se pierde con la falta de comunicación" Para ella, la oración es trato de amistad. Cosa muy interpersonal. Si El y yo no nos tratamos, comienza la espiral de la indiferencia... Cuanto más lo trates, más ganoso estarás de tratarlo. Caerán las trabas... se acrecentará el amor...

44 Cuarta dificultad: Se expresa en un monosílabo "yo". Pues bien, la oración como la amistad es esencialmente altruista, brota del amor... El amor es paciente, es servicial, no es envidioso, no es jactancioso, no se engríe, es decoroso( honor, respeto que se debe a una persona, recato, pureza, honestidad ), no busca su interés, no se irrita, no toma en cuenta el mal,no se alegra de la injusticia, se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta. No se acaba nunca... El amor es paciente, es servicial, no es envidioso, no es jactancioso, no se engríe, es decoroso( honor, respeto que se debe a una persona, recato, pureza, honestidad ), no busca su interés, no se irrita, no toma en cuenta el mal,no se alegra de la injusticia, se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta. No se acaba nunca... (Cor 13,4-8.) En oración, lo mismo que en psicología el autismo, Es el cierre de uno en sí mismo, con la consiguiente incomunicación. El peligro de que aparentando hablar a Dios, nos estemos escuchando a nosotros mismos, como el fariseo de la parábola. Aquí vale la consigna evangélica: "que El crezca, y yo disminuya...".

45 Epílogo: Necesitamos "orar la vida" "Orar la vida" no es una frase muy correcta gramaticalmente. Pero es clara y contiene todo un tratado: a. Ante todo, lleva vida a tu oración. Sólo así será "verdad" esta última. b. Procura que la oración evangelice tu vida, de lo contrario en aquélla no te habrás encontrado realmente con Dios. c. Llevar la vida a la oración, no es un recurso de añadidura. Equivale a llevar a ella tu propia persona. Para orar mejor, podrás salir de la ciudad e ir al desierto; pero no "salir de la vida". También la vida es palabra de Dios. En ella se vierten todas las otras palabras que él te dice, las de la Biblia, las de los hermanos, y los papeles, o las de la calle.

46 Al gran momento de "la amistad", tienes que llevar no sólo lo tuyo, sino lo de todos, las cosas de los hombres, de la Iglesia, de la política, de la calle y del periódico. Como Jesús, que habla al Padre de los que tienen hambre de los enfermos de los amigos muertos, de los que el Padre le ha dado por amigos, de los pobres, de los que aún no existen pero creerán en su nombre. Lo importante es, como en el caso de Jesús, que esas cosas de la calle sean materia de verdad y de amor en tu relación con El.

47 d. Un aspecto del empalme que es aún más importante, es tratar con Cristo-amigo, y no dejarle que evangelice tu vida y te la trasforme, sería una separación o un contrasentido. Por eso la oración, o sanea la vida o no es oración. Y por eso, la mejor oración será, no la más placentera y prolongada, sino "la que deja mejores dejos". En el fondo, la oración es siempre dinámica de conversión, adhesión, apertura, comunión y donación a Dios.


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