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José Ortega y Gasset 1883-1955. José Ortega y Gasset Biografía Nace en Madrid el 9 de mayo de 1883, en el seno de una familia perteneciente a la burguesía.

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1 José Ortega y Gasset

2 José Ortega y Gasset Biografía Nace en Madrid el 9 de mayo de 1883, en el seno de una familia perteneciente a la burguesía liberal e ilustrada de finales del siglo XIX. La familia de su madre era propietaria del periódico madrileño El Imparcial y su padre, don José Ortega y Munilla, fue periodista y director de dicho diario. Estudió en el colegio de los jesuitas de Málaga y en la universidad de Deusto, y se doctoró en filosofía en la universidad de Madrid, en En 1905 viaja a Alemania para ampliar estudios en las universidades de Leipzig, Berlín y Marburgo. En esta última entró en contacto con el pensamiento neokantiano.

3 José Ortega y Gasset Biografía (2) En 1908 vuelve a Madrid. En 1910 obtiene la c á tedra de Metaf í sica de la Universidad de Madrid. Su actividad p ú blica es notoria y se dedica tanto a la docencia como a la pol í tica; ejerce el periodismo [es fundador del peri ó dico: El Sol" y de la "Revista de Occidente ], imparte conferencias, realiza m ú ltiples viajes y comienza la publicaci ó n de libros, tarea que no abandonar á. En 1929 dimite como catedr á tico de la universidad, para protestar por la dictadura de Primo de Rivera.

4 José Ortega y Gasset Biografía (3) En 1931, con el advenimiento de la II Rep ú blica, es elegido diputado, pero, desilusionado, dimite volviendo a la universidad en En 1936 se autoexilia primero en Francia, luego en Holanda y, posteriormente en Argentina, donde residirá e impartirá conferencias hasta su traslado a Lisboa en En 1945 retorna a España pero, apartado de su cátedra, mantiene una mínima actividad pública: conferencias en el Ateneo de Madrid (1946), fundación del Instituto de Humanidades (1948) y publicación de sus obras completas. A partir de 1950 se dedica a viajar como conferenciante entre otros países a Alemania donde conoce a Heidegger. En 1955 retorna de nuevo a España y muere ese mismo año (18 de octubre).

5 José Ortega y Gasset Contexto socio-cultural A Ortega se le suele integrar en la llamada Generación de Sus componentes más destacados fueron: Historiadores: Claudio Sánchez Albornoz ( ), Américo Castro ( ) y Salvador de Madariaga ( ); Poetas: Juan Ramón Jiménez ( ), Luis Cernuda ( ), Rafael Alberti (n. 1902), Federico García Lorca ( ) y Jorge Guillén ( ); Novelistas: Rosa Chacel ( ), Francisco Avala (n. 1906) y Max Aub ( ); Científicos: Severo Ochoa ( ) y Julio Rey Pastor ( ) y, El músico Pablo Casals ( ).

6 José Ortega y Gasset Contexto socio-cultural (2) Esta generación había recibido la herencia del pesimismo surgido en España tras la pérdida de las colonias y que en política había dado lugar al regeneracionismo. Los intelectuales reaccionaron frente a ese pesimismo proponiendo la búsqueda de nuevas metas y objetivos para el país, tanto en el terreno económico como en el social.

7 José Ortega y Gasset España como problema y Europa como solución Dentro del espíritu de su generación, Ortega toma conciencia del problema de España y diagnostica que tal problema radica en el individualismo de los hombres y las regiones de España, que no han sentido una inquietud común por los asuntos nacionales. De ahí que proponga que la regeneración de España sólo puede venir de la mano de una toma de conciencia entusiasta de una misión nacional. Para que esta misión pueda ser llevada a cabo con éxito, Ortega propondrá la necesidad de la existencia de una elite intelectual -en la que él mismo se siente integrado- que, tomando lo mejor del mundo occidental, sepa "fomentar la organización de una minoría encargada de la educación política de las masas" (Vieja y nueva política, I: 302). De este modo es como el pensamiento del joven Ortega enlaza con el regeneracionismo y con uno de los aspectos del krausismo español. Aunque los presupuestos filosóficos de Ortega y los de los krausistas difieran notablemente en la realización política y cultural de tales presupuestos ambos van a coincidir en varios puntos claves: que la situación de la España de la época es negativa y por ello debe ser superada; que esta superación sólo puede realizarse recurriendo a la aclimatación a España del pensamiento europeo, y que para ello es necesaria la existencia de grupos dirigentes que permitan la puesta al día de la cultura española.

8 José Ortega y Gasset Contexto socio-cultural (3) –En 1913, Ortega, junto con Manuel Azaña ( ) y Fernando de los Ríos ( ), lanza un manifiesto convocando una Liga de Educación Política con el ánimo de crear una mentalidad científica y moderna, en consonancia con las ideas elitistas de la Institución Libre de Enseñanza. –Este grupo de intelectuales lograron impulsar el nivel cultural del país, superando el ambiente localista y casticista en el que se había movido la generación del 98, y creando una elite intelectual de relevancia. –Se estimuló a la burguesía para que saliera de su aislamiento y se propició la actividad científica e intelectual. Esta actitud perduró hasta el advenimiento de la II República.

9 José Ortega y Gasset Contexto socio-cultural (4) La caída de la II República y la Guerra civil dieron paso a la dictadura del general Franco. La sociedad se sumió en una situación dura, de escaseces y de cultura dirigida, de la que tardaría aún muchos años en salir.

10 José Ortega y Gasset Contexto filosófico La filosofía europea de mediados del siglo XIX estaba dominada por el positivismo de Comte, que defendía la necesidad de atenerse rigurosamente a los hechos. –Uno de los riesgos del positivismo era el de reducir el pensamiento a ciencia y considerar la filosofía, a lo sumo, como una mera teoría del conocimiento. –Para los positivistas no existe más realidad que lo positivo, aquello que puedo constatar por medio de la observación. Como reacción al positivismo, surgieron en Europa corrientes de pensamiento que volvían a reconsiderar filosofías pasadas, como las de Kant, Hegel y la Escolástica. Junto a ellas, descollaban las figuras de Nietzsche y Dilthey

11 José Ortega y Gasset Contexto filosófico (2) –Ya en el siglo XX surgió uno de los movimientos más importantes de la filosofía: la fenomenología de Edmund Husserl. Autores que tuvieron influencia fenomenológica fueron: Henri Bergson ( ), Max Scheler ( ), Karl Jaspers ( ), Martin Heidegger ( ), J. Paul Sartre ( ) y el mismo Ortega. –Junto a esta corriente fenomenológica, se situaban otras de indudable interés, como la filosofía analítica, que se preocupará fundamentalmente de los problemas del lenguaje, el neopositivismo, surgido a partir del Círculo de Viena, y el marxismo.

12 José Ortega y Gasset Contexto filosófico (3) –Por lo que respecta a España, en la II República había surgido un grupo de pensadores e intelectuales de importancia, entre los que cabe citar a Manuel García Morente ( ), Xavier Zubiri ( ) y José Gaos ( ). Los tres, junto con algunos de sus discípulos, como Julián Marías ( ) o María Zambrano ( ), formaron la llamada Escuela de Madrid. Durante la Guerra Civil o después de ella, tuvieron que exiliarse del país. –Durante los años del régimen del general Franco que coincidieron con la vida de Ortega, el panorama filosófico español bajó mucho del nivel alcanzado, sin que surgiera ninguna figura de renombre.

13 José Ortega y Gasset Influencias filosóficas –Uno de los ideales de Ortega era el de una europeización de España que superara el individualismo, el regionalismo y, en definitiva, el retraso que el país sufría respecto a los países de su entorno. En este sentido hizo suyas algunas tesis del regeneracionismo y del krausismo. europeización de España –Ortega fue un buen defensor de la necesidad del conocimiento de la historia de la filosofía, aunque no atribuyese el mismo valor a todos los filósofos ni a todas las etapas de la historia. Consideraba especialmente interesantes las filosofías griega y europea, sobre todo, la alemana. De la primera se sentía heredero.

14 José Ortega y Gasset Influencias filosóficas (2) –Con la filosofía alemana entró en contacto entre los años 1905 y 1908, en los que estuvo en Alemania, en las Universidades de Leipzig, Berlín y Marburgo. Entre los autores que más influyeron en Ortega podemos destacar a los neokantianos P. Natorp y H. Cohen. En esta época se había producido en Alemania una vuelta a Kant, como reacción frente a los excesos idealistas de los hegelianos. –También podemos encontrar en Ortega influencias de la fenomenología de Husserl, de las filosofías de la vida de Nietzsche y de W. Dilthey y del existencialismo de M. Heidegger.

15 José Ortega y Gasset Repercusión del pensamiento de Ortega Ortega nunca quiso separar su actividad profesional e intelectual de la circunstancia que vivía España. Por eso, junto a su aspecto académico, debe situarse el de divulgación y acercamiento de la filosofía a la calle. En este sentido podemos señalar la fundación de la Revista de Occidente, en 1923, que aún se publica en la actualidad, y en donde aparecieron importantes obras de filósofos españoles y extranjeros.

16 José Ortega y Gasset Repercusión del pensamiento de Ortega (2) –En su aspecto académico, Ortega logró formar un buen número de discípulos. Julián Marías ( ) José Gaos ( ) Manuel Granell ( ) Francisco Ayala (n. 1906) y María Zambrano ( ). –Casi todos ellos, al igual que Ortega, se vieron obligados a exiliarse a países americanos, especialmente a México.

17 José Ortega y Gasset Repercusión del pensamiento de Ortega (3) –Posiblemente más aceptación tuvo en el extranjero, sobre todo en América. en donde sus discípulos difundieron sus ideas en Universidades y a través de publicaciones.

18 José Ortega y Gasset Obras de Ortega 1914 Meditaciones del Quijote El Espectador (8 tomos publicados entre 1916 y 1934) 1921 España Invertebrada 1923 El tema de nuestro tiempo 1925 La deshumanización del Arte ¿Qué es filosofía?, Kant 1930 La rebelión de las masas Misión de la Universidad 1931 Rectificación de la República; La redención de las provincias y la decencia nacional 1932 Unas lecciones de metafísica (curso dado entre y publicado en 1966)

19 José Ortega y Gasset Obras de Ortega (2) En torno a Galileo 1935 Historia como sistema 1939 Meditación de la técnica 1940 Ideas y Creencias, Sobre la razón histórica (curso explicado en Buenos Aires ) 1944 Sobre la razón histórica El hombre y la gente Pasado y porvenir para el hombre actual Otros póstumos: Goya (1958), Velázquez (1959), Origen y epílogo de la Filosofía (1960), La caza y los toros (1960), Vives-Goethe (1961)

20 José Ortega y Gasset Obras de Ortega (3) Ediciones de las Obras de José Ortega y Gasset: –1932 Obras de José Ortega y Gasset, Espasa-Calpe. Contiene: Meditaciones del Quijote. Vieja y Nueva política. El Espectador I- VIII. España Invertebrada. El tema de nuestro tiempo. Las Atlántidas. Kant. La deshumanización del arte e ideas sobre la novela. Espíritu de la letra. Mirabeau o el Político. La rebelión de las masas. Misión de la Universidad. La redención de las provincias y la decencia nacional. Rectificación de la República. – Obras Completas de José Ortega y Gasset, 12 vols. Revista de Occidente, Madrid. (A partir de 1983 se hace cargo de la edición Alianza Editorial). Se publicaron siguiendo el siguiente orden: Vols. 1-2 (1946). Vols. 3-6 (1947). Vol. 7 (1961). Vols. 8-9 (1962). Vols (1969). Vol. 12 (1983).

21 José Ortega y Gasset Etapas de la filosofía de Ortega De la evolución del pensamiento orteguiano se han hecho diversas periodizaciones en función de diversos criterios. Ferrater Mora (Ortega y Gasset. Etapas de una filosofía. Barcelona: Seix Barral, 1973) utiliza un criterio epistemológico y divide el pensamiento de Ortega en tres etapas básicas: objetivismo ( ), perspectivismo ( ) y raciovitalismo (desde 1923).

22 José Ortega y Gasset Crítica al realismo La ciencia se presentó como la panacea de todos los problemas, pero la realidad es bien distinta. En concreto, la ciencia, que, paradójicamente, quiere abarcar todo el universo, nada tiene que decir sobre el ser humano; es decir, la ciencia físico- matemática, o razón naturalista (realismo a ultranza), al hacerse patente la urgencia de tomar parte en los problemas más humanos, no ha sabido qué decir.

23 José Ortega y Gasset Crítica al realismo (2) La razón naturalista o realista se detiene ante la extraña realidad que es la vida humana. La causa profunda y radical, dice Ortega, es que el hombre no es una cosa; es falso hablar de la «naturaleza humana». La vida humana no es un objeto, no es una cosa, y, por eso, no tiene una naturaleza. «El hombre no tiene naturaleza, sino que tiene historia» (Historia como sistema, en Obras completas, IV, Revista de Occidente, Madrid, 1966, p. 41).

24 José Ortega y Gasset Crítica al realismo (3) La razón naturalista o realista sirve siempre y cuando su objeto de conocimiento sea cosa; por ejemplo, el movimiento de los astros. Pero si pretendemos abordar el tema de la vida humana con esos mismos cálculos (los del naturalismo físico-matemático), estamos imaginando una continuidad entre dos objetos de conocimiento, como si al tratar de la vida humana estuviéramos investigando una naturaleza

25 José Ortega y Gasset Crítica al realismo (4) La matematización de la razón permite un avance extraordinario de las ciencias de la naturaleza (en particular a la física). Pero al mismo tiempo, se va haciendo manifiesto (sobre todo a lo largo del siglo XIX) que este tipo de razón es inapropiada para el conocimiento de lo humano.

26 José Ortega y Gasset Crítica al idealismo La alternativa histórica se presenta a los ojos de Ortega bajo el nombre de «ciencias del espíritu». En efecto, contra la razón físico- matemática, como el medio y el modo de conocimiento único y privilegiado de investigar lo humano, arremeten los espiritualistas o idealistas, contraponiendo el espíritu a la naturaleza. El idealismo o espiritualismo cae en la misma equivocación que el realismo: tratar las cosas o las ideas como identidades, es decir, como naturalezas determinadas, perennemente constituidas.

27 José Ortega y Gasset Crítica al idealismo (2) Ortega se pregunta cómo el idealismo -Descartes- ha podido cometer el mismo error. Y la respuesta es que el idealismo conserva dentro de sí, de forma inconsciente, la tendencia realista, que consiste en creer que lo real, lo verdaderamente existente, es lo que existe fuera de mí. Pero ahora lo independiente es mi pensamiento, el sujeto pensante cartesiano, que además se interpreta como res cogitans, como una cosa que piensa. Es decir, el idealismo mantiene además la tesis realista (de res, cosa) al interpretar la conciencia y el yo como una cosa.

28 José Ortega y Gasset El concepto de vida como realidad radical Hemos visto que la filosofía es el «conocimiento del universo o de todo cuanto hay». Hemos visto las dos primeras respuestas a la pregunta acerca de los que hay 1) Ortega encuentra que esa realidad radical no es la conciencia, el sujeto, como creía el idealista en contra del realista, sino la vida, «que incluye -además del sujeto- el mundo» (¿Qué es filosofía? XI). La realidad radical es, pues, nuestra vida, la de cada uno en particular. No existe otra realidad más indubitable.

29 José Ortega y Gasset El concepto de vida como realidad radical (2) Con «concepto de vida como realidad radical» queremos destacar que Ortega no trata de potenciar a secas la vida como realidad radical, sino de crear un nuevo concepto de realidad radical, distinto del antiguo (realista) y del moderno (idealista). «Para los antiguos, realidad, ser, significaba "cosa"; para los modernos, ser significaba "intimidad, subjetividad"; para nosotros, ser significa "vivir" -por tanto-, intimidad consigo y con las cosas (¿Qué es filosofía? X, líneas 48-51).

30 José Ortega y Gasset Perspectivismo «El ser definitivo del mundo no es materia ni es alma, ni es cosa alguna determinada, sino una perspectiva» ( Meditaciones del Quijote, ed. cit., p. 321). –La perspectiva es una condición gnoseológica de lo real, puesto que la estructura de la realidad sólo se nos presenta desde distintos puntos de vista que, a su vez, necesitan integrarse en múltiples términos, caras o facetas. La perspectiva, a pesar de ser única e intransferible (es «mi» perspectiva), no aspira en modo alguno a absolutizar el mundo, sino que, como sabe que el mundo es precisamente una pluralidad de perspectivas, sólo se considera un punto de vista más.

31 José Ortega y Gasset El conocimiento es siempre perspectiva Sólo desde mi circunstancia puedo contemplar el mundo Hay tantas perspectivas como individuos Con mis creenciascreencias Con mis ideasideas

32 José Ortega y Gasset Perspectivismo y verdad Cada sujeto solamente alcanza una parte de la realidad, no la totalidad y, por ello, nadie posee la verdad absoluta Sin embargo, no por eso se está en el error. Sólo desde una perspectiva es posible conocer la realidad. Todas las perspectivas son igualmente verdaderas y, organizadas, constituyen la realidad total. La verdad es individual e histórica.

33 José Ortega y Gasset Perspectivismo y circunstancia La única forma de acercarse a la realidad del mundo -que nos viene dada en diferentes perspectivas- será multiplicando los puntos de vista y asumiendo esa irreductible multiplicidad. La perspectiva se encuentra ineludiblemente emparentada con una determinada circunstancia, que no es más que nuestra propia situación en el mundo, lo que nos limita. No se trata de una circunstancia biológica, sino humana y, sobre todo, histórica.

34 José Ortega y Gasset Perspectivismo y circunstancia (2) De lo anterior tenemos que deducir que la realidad no podrá ser vista siempre igual debido a su propia naturaleza, lo cual, por otra parte, no quiere decir que no exista un mundo conocible, un mundo real, sino todo lo contrario, sería un mundo ilusorio aquel que fuese siempre el mismo cualquiera que fuese el sujeto o la época histórica que le contemplase, del mismo modo que el mundo de la razón pura y el mundo de la razón matemática es, en cierta forma, ilusorio (al menos, es, desde luego, un mundo no vivo).

35 José Ortega y Gasset Circunstancia Ortega afirma que somos esencialmente circunstanciales y que el conocimiento de este hecho debería hacernos olvidar los valores hieráticos que dictan perspectivas eternas. Tanto aquéllos como éstas son imposibles para quienes reflexionan siendo conscientes de su entorno circundante: «La circunstancia es, a la vez, una perspectiva, y como tal, tiene siempre un primer término y, tras este, otros [...]. El concepto mismo de circunstancia lleva en sí desde luego una intención polémica contra el utopismo» (Prólogo para alemanes, en Obras completas, VIII, ed, cit., 1970, p. 54).

36 José Ortega y Gasset Perspectiva, circunstancia y «yo» Junto a la circunstancia y a la perspectiva aparece otra realidad irrefutable: el yo. –El yo no es un ingrediente más de la circunstancia: yo no soy, en absoluto, un elemento pasivo en ella, sino que dentro de ella actúo y elaboro mi vida, mi proyecto humano. –La circunstancia por sí sola no es nada, solo adquiere consistencia y radicalidad cuando la emparentamos con el sujeto que la vive. Es el personaje el que confiere carácter de mundo a lo que, sin él, no sería otra cosa que naturaleza. El gozne, pues, de la teoría de la realidad, lo que da los diversos sentidos a lo real, solo puede ser la vida humana. –Cualquier tipo de realidad se constituye como tal única y exclusivamente con respecto a ella; por eso, mi vida es la realidad radical.

37 José Ortega y Gasset Vida como realidad radical Yo Circunstancia (Conjunto de posibilidades que me circundan) co-existencia y co-pertenencia «Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo»

38 José Ortega y Gasset La vida como coexistencia del yo y del mundo De la realidad radical que es la vida forma parte de un modo esencial no sólo el yo, el sujeto, sino también, y no menos esencialmente, el mundo: la vida «incluye -además del sujeto - el mundo. Esta co-existencia y co-pertenencia entre yo y mundo, entre yo y circunstancia, la expresa Ortega con una de sus tesis más tempranas y repetidas: «Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo» (Meditaciones del Quijote, ed. cit., p. 322).

39 José Ortega y Gasset Vivir es Encontrarse en el mundo: ocuparse con las cosas del mundo que son mi circunstancia: amarlas, odiarlas, pensarlas… Un saberse y comprenderse: al darnos cuenta del mundo nos damos cuenta de nosotros mismos Fatalidad y libertad: estamos arrojados a la existencia y nos toca elegir Proyectar: apostar por un proyecto y actuar para realizarlo LAS CATEGORÍAS DE LA VIDA

40 José Ortega y Gasset Las categorías de la vida Si antes hemos definido la vida como la nueva realidad radical, ahora tenemos que abordar sus atributos. –Se trata de buscar ciertas categorías con las que, a la postre, podamos describir y comprender la vida en su originaria y singular constitución, pues no nos sirven dice Ortega los conceptos y categorías de la filosofía tradicional. «Lo que vemos ahora es nuevo: tenemos, pues, que concebir lo que vemos con conceptos novicios» (¿Qué es filosofía? X, líneas ). –Pero no la vida en general, sino esta, la mía, la de cada cual. Vida no tiene un significado biológico ni psicológico, sino biográfico.

41 José Ortega y Gasset Las categorías de la vida (2) Ortega entiende por categorías de la vida «los conceptos que expresan el vivir en su exclusiva peculiaridad». La individualidad de mi vida no impide que en mi vida haya, como en cada vida, unos «ingredientes comunes, todos ellos igualmente originarios e inseparables entre sí» (¿Qué es filosofía? XI). Son como su «esqueleto esencial».

42 José Ortega y Gasset Primera: Vida es lo que somos y hacemos Nuestra vida consiste en lo que hacemos y en lo que nos pasa. Pero nada de lo que nos pasa y hacemos sería nuestra vida «si no nos diésemos cuenta de ello». La vida es esa realidad única que tiene el privilegio de «existir para sí misma». Esto significa que «todo vivir es vivirse, sentirse vivir, saberse existiendo» (¿Qué es filosofía? X. Líneas 295 y siguientes). Vida es el conjunto de actos y sucesos que la van, por decirlo así, amueblando (¿Qué es filosofía? X. Líneas ).

43 José Ortega y Gasset Vida es lo que somos y hacemos (2) Significa esa singular presencia que la vida de cada uno tiene para sí misma. Por virtud de este verse y saberse, la vida «es evidencial», y es lo que hace que mi vida sea «mía». «El atributo primero de esta realidad radical que llamamos "nuestra vida" es el existir por sí misma, el enterarse de sí, el ser transparente ante sí. Solo por eso es indudable ella y cuanto forma parte de ella -y solo porque es la única indubitable es la realidad radical» (¿Qué es filosofía? XI). La vida del loco no es suya, al estar fuera de sí, no se sabe a sí mismo (líneas )

44 José Ortega y Gasset Vida es lo que somos y hacemos (3) –Vida es lo que hacemos -claro- porque vivir es saber lo que hacemos, es -en suma- encontrarse a sí mismo en el mundo y ocupado con las cosas y seres del mundo (líneas ). –La categoría que expresa la peculiaridad de la vida es la de "encontrar-se", "enterarse de sí", "ser transparente". Vivir es encontrarse viviendo, aquí y ahora. Vivir es darme cuenta de mí en el mundo. Vivir es enterarme, percatarme y tomar conciencia de mi coexistencia con el mundo o circunstancia. Yo no me encuentro nunca solo -como defendía el idealismo-, sino abierto y en relación con mi circunstancia, es decir, con el mundo, con "lo que no soy yo".

45 José Ortega y Gasset Segunda: Vida es decisión y quehacer Nuestra vida es nuestro ser, pero no un ser que está ya hecho, sino que es preciso estar decidiéndolo en cada instante. Vivir es sentirse forzados a decidir lo que vamos a ser, vivir es decisión, elección entre posibilidades. Nuestra vida consiste en estar ocupados en esto o en lo otro, pero estamos ocupados en virtud de un propósito determinado: hacemos algo para algo, nuestro hacer lleva intrínseco una finalidad. La vida no está nunca prefijada, no está prevista. Es imprevista, es posibilidad y problema.

46 José Ortega y Gasset Vida es decisión y quehacer (2) –El vivir es "ocuparme de algo'". En ese encuentro de mi yo con el mundo, me descubro "ocupado con algo del mundo", es decir. haciendo algo con las "cosas", y donde "las cosas", a su vez, me facilitan o me dificultan ese hacer. –La vida es un "quehacer". Es algo que yo voy construyendo en mi relación con el mundo, en mi ocuparme en hacer una cosa u otra en el mundo. y el mundo consiste en aquello de lo que yo me ocupo. –Ese ocuparme de algo en que consiste mi vida es un hacer, por ejemplo: "pensar", "hacer filosofía", "hacer revoluciones", "hacer un pitillo''... que comprende todo tipo de actividad. Además, el resultado de todas actividades, es decir, "lo hecho" también es mi vida.

47 José Ortega y Gasset Tercera: Vida es circunstancia –Ahora bien, para que sea posible la decisión tienen que existir unas holguras y unas limitaciones, las cuales vienen definidas por la categoría de circunstancia. Nuestra vida transcurre en un mundo vital determinado, nos encontramos siempre en una disposición determinada respecto a las cosas y personas que nos rodean. La circunstancia es todo cuanto yo -el yo de cada cual- me encuentro como dado, es todo lo que me rodea menos yo mismo. La circunstancia incluye: –el mundo "físico" o corpóreo -incluyendo mi cuerpo-, –el "mundo psíquico", –el mundo social y cultural -los otros seres humanos, así como los productos de las actividades humanas: artefactos, instrumentos, instituciones, creencias, ideas...–creencias, ideas

48 José Ortega y Gasset Vida es circunstancia (2) –Ortega solía emplear la siguiente imagen para explicar este concepto. Cada uno de nosotros se encuentra ante la circunstancia como el pianista ante el teclado: las notas, los sonidos, le están dados, son los que hay, no hay más, pero las melodías que se pueden construir son indeterminadas, de una gran variedad. –De la misma manera, cada uno nos encontramos con nuestra limitada circunstancia histórica, pero es indefinido lo que podemos hacer de ella y con ella. –La circunstancia se organiza en torno a un centro, que soy yo, y este yo de cada cual es lo que cada uno va haciendo de sí: yo soy lo que voy haciendo de mí en las circunstancias que me ha impuesto el destino histórico.

49 José Ortega y Gasset Cuarta: Vida es anticipación y proyecto Vida es proyecto. Vida es esa paradójica realidad que consiste en decidir constantemente lo que vamos a ser. Al contrario del ser cósmico, el ser viviente comienza por el futuro: somos lo que aún no somos, vivimos en el presente, pero nos proyectamos hacia el futuro gracias a nuestro pasado. Vivir (ser) es ser lo que aún no se es, es «ser» lo que se va a ser; nuestra vida es futuro: «El decidir esto o lo otro es aquella porción de nuestra vida que tiene un carácter de libertad»

50 José Ortega y Gasset Vida es anticipación y proyecto (2) –Una propiedad fundamental del vivir es la de la temporeidad. Puesto que nuestra vida no nos es dada hecha, tenernos que hacérnosla de acuerdo con un proyecto, proyecto que apunta al futuro. –Yo soy ahora lo ya hecho -el resultado de los haceres realizados, es decir, mi pasado- y mi proyecto actual -el proyecto que voy a hacer, mis haceres futuros. –El proyecto es fundamental porque, en esa elección de los distintos haceres y su realización, me estoy eligiendo a mí mismo. Estoy proyectando mi vida entera, estoy creando e inventando lo que voy a ser, me estoy proyectando hacia el futuro. De aquí que otra de las categorías de la vida sea la temporeidad. "Si nuestra vida consiste en decidir lo que vamos a hacer, quiere decirse que en la raíz misma de nuestra vida hay un atributo temporal: la vida es futurización".

51 José Ortega y Gasset Quinta: Vida es fatalidad y libertad «No nos hemos dado la vida sino que nos la encontramos al encontrarnos con nosotros». Vivir es un drama: cabe renunciar a la vida, pero si se vive no cabe elegir el mundo en que se vive. Somos libres en el marco de una fatalidad dada, la cual nos ofrece un repertorio de posibilidades no demasiado amplio, posiblemente muy pequeño. Somos libres a la fuerza, elegimos continuamente, pero no sabemos muy bien si estamos o no predeterminados a elegir. De todas formas, Ortega apuesta por el optimismo: «la vida es, a la par, fatalidad y libertad, es posibilidad limitada, pero posibilidad, por tanto abierta...» (Q.F., 431).

52 José Ortega y Gasset Vida es fatalidad y libertad (2) Vida es «experiencia de la vida». Somos lo que hemos sido, mi vida es mi pasado; éste es la condición fundamental de toda nuestra existencia. Conforme se va ampliando nuestro pasado, se van reduciendo nuestras posibilidades de futuro; nuestro pasado determina todas y cada una de nuestras decisiones: elegimos en vistas al futuro, pero en función de nuestro pasado. El presente, en el que se resume y condensa todo nuestro pasado individual e histórico, es el fatal resultado que pesa enormemente sobre nuestro futuro: «El ahora o presente incluye todo tiempo: el ya, el antes y el después».

53 José Ortega y Gasset Vida es fatalidad y libertad (3) Sólo nos queda la esperanza de que nuestra vida también es libertad: «la vida está constituida por un lado por la fatalidad, pero de otro por la necesaria libertad de decidirnos frente a ella... La fatalidad que es el presente no es una desdicha, sino una delicia, es la delicia que siente el cincel al encontrar la resistencia del mármol» (Q.F., 436).

54 José Ortega y Gasset "Para que haya decisión tiene que haber a la vez limitación y holgura Las posibilidades son limitadas aunque sean plurales. Precisamente estas dos condiciones son las que hacen posible toda decisión. Las posibilidades son limitadas porque, junto a la necesidad absoluta de la libertad, hay que señalar otra necesidad: la de la limitación de la libertad. La limitación de las posibilidades viene dada por cuatro factores: circunstancia, situación, vocación y proyecto.

55 José Ortega y Gasset La limitación de la libertad: circunstancia La circunstancia es aquello dentro de lo cual he de decidir mi vida. También nuestra circunstancia constituye nuestra fatalidad -entendida como algo fáctico, dado, impuesto, no elegido. El hombre no decide vivir con un cuerpo determinado, en tal país, época, etc. Nos encontramos viviendo entre cosas, entre hombres concretos, en una sociedad determinada que posee una ideología acerca del Universo, tiene unas creencias determinadas, una tradición histórica, cultural...

56 José Ortega y Gasset La limitación de la libertad: situación La situación hace referencia a la "localización" de la vida humana. Vivimos en un "aquí" y un "ahora" que nos han sido impuestos, que en ningún momento los hemos elegido.

57 José Ortega y Gasset La limitación de la libertad: vocación La vocación es ese "para" hacia el que nuestra vida parece orientada de antemano. Es algo que no puedo elegir, que se me impone como algo fatal, como destino.

58 José Ortega y Gasset La limitación de la libertad: proyecto El proyecto. La vida tenemos que ir haciéndola nosotros, pero no de cualquier manera, sino de acuerdo con un proyecto. Ahora bien, el hombre se encuentra existiendo y, quiera o no, está obligado a proyectar cómo quiere que sea su vida. Es decir, que el que el hombre sea un proyecto de ser, el que tenga que elegirse a sí mismo, es algo que no lo ha decidido él.

59 José Ortega y Gasset Resumiendo: la vida es un gerundio La vida nos es dada -nos encontramos viviendo- pero no nos es dada hecha. Lo único que nos es dado y que hay cuando hay vida humana es tener que hacérsela, cada cual la suya. La vida es un gerundio y no un participio: un faciendum y no un factum. La vida, en efecto, da mucho que hacer... Como el hombre tiene la necesidad de hacer su vida, no le queda más remedio que elegir, que decidirse entre las distintas posibilidades que se le presentan. Eso quiere decir que tiene libertad para escoger.

60 José Ortega y Gasset La vida es un gerundio (2) La libertad es realizable porque las posibilidades para hacer cosas son limitadas y, a la vez, plurales. Las posibilidades son plurales porque todas pueden ser elegidas y ninguna se impone sobre las otras. Ahora bien, yo necesito elegir, quiera o no quiera, lo que tengo que hacer. A esta elección de un hacer entre todos los posibles que se me presentan, se denomina "decisión". En cada momento de nuestra vida tenemos que decidir lo que vamos a hacer, es decir, lo que vamos a ser. Por tanto, la vida humana es un continuo decidir y en esa decisión la vida se decide a sí misma, yo decido lo que voy-a-ser. "El hombre es el peregrino del ser".

61 José Ortega y Gasset La vida es un gerundio (3) La libertad no es sólo la posibilidad de elegir'', sino que es la "necesidad de elegir" porque, queramos o no, estamos siempre eligiendo, aunque eligiéramos el no elegir. Esta misma idea será la que años más tarde expresará Sartre diciendo que "estamos condenados a la libertad". El hombre es libre aun a su pesar. Al hombre no le queda más remedio que elegir los distintos "haceres" que componen su vida. A la vez, cuando decide un hacer, está eligiendo lo que va a ser. En esto consiste lo que Ortega denomina la pesadumbre y la gravedad de la vida.

62 José Ortega y Gasset La vida es un gerundio (4) Necesariamente tenemos que decidir sobre lo que queremos ser, es decir, tenemos que preocuparnos por nuestro destino, y esto implica una responsabilidad nuestra. Como esta preocupación y esta responsabilidad suponen una carga para el hombre, éste muchas veces prefiere despreocuparse y dejarse llevar por las modas sociales o por las costumbres. El miedo a resolver la vida por uno mismo lleva a la "gente" a compartir las ideas que parece tener todo el mundo, a enfrentarse con los problemas como todo el mundo, a adoptar los proyectos vitales" que ofrece la sociedad de cada momento.responsabilidad

63 José Ortega y Gasset La vida es tiempo e historia El hombre, según Ortega, "no tiene naturaleza. sino que tiene historia". El hombre no es, sino que "va siendo", se va haciendo esto o lo otro. La realidad radical, es decir, mi vida no es ninguna sustancia, es actividad pura. A diferencia de las cosas que ya están hechas, la vida tiene que hacerse constantemente a sí misma mediante su proyección al futuro.

64 José Ortega y Gasset La vida es tiempo e historia (2) La vida es tiempo pero este tiempo no coincide con el tiempo "cósmico" con el tiempo del mundo, de las cosas. El tiempo del mundo es siempre presente porque el pasado ya ocurrió y el futuro está por venir. El tiempo del que habla Ortega tiene más complejidad. La vida está "anclada en el instante presente", en el ahora, pero la vida es una operación que se hace hacia delante, hacia el futuro, pero esa posibilidad de proyección hacia el futuro es posible gracias al pasado. El pasado, traído de nuevo a la actualidad, "vivido" de nuevo, me sirve de brújula para orientarme hacia el futuro. El pasado, el presente y el futuro están comprendidos en el ahora.

65 José Ortega y Gasset La dimensión moral El hombre en su vida no tiene un ser dado de antemano. Mi vida es un quehacer, es decir, la tengo que hacer yo, tengo que decidir en cada instante lo que voy a hacer (y por tanto ser); tengo que elegir entre las posibilidades con que me encuentro, y nadie puede relevarme de esa elección y decisión: es mi responsabilidad. Estamos forzados a elegir, pues en ello nos va nuestra vida. A esta forzosidad en que cada uno se encuentra de hacer su vida (y de hacerla de acuerdo con un determinado proyecto) se denomina moral. El ser humano es constitutivamente moral, es una realidad moral. Cada uno, en su vivir, debe adquirir y apropiarse el carácter o modo de ser que prefiera, dentro de lo que la circunstancia le permita.

66 José Ortega y Gasset La dimensión moral (2) Ahora bien, la vida puede realizarse en modos plenos o deficientes; puede falsearse. En el primer caso, estamos ante una vida auténtica, hecha desde el propio yo, en la que el hombre es fiel a esa voz que le llama a realizar un determinado proyecto de vida, el perfil de lo que queremos ser (vocación). Cuando el hombre se abandona a lo tópico y recibido (lo que se dice, se sabe, se hace...), cuando es infiel a su íntima y original vocación, falsea su vida y la convierte en inauténtica: el hombre vive irresponsablemente, se pierde de vista a sí mismo. La moralidad consiste en la autenticidad, en que el hombre realice su personal e insustituible proyecto vital.

67 José Ortega y Gasset La razón del realismo Al mismo tiempo que se imponía la concepción del ser como lo fijo; lo eterno, lo inmutable, etc., se iba imponiendo una concepción de la razón como el órgano del conocimiento que capta eso fijo, inmutable, etc. Así vemos como en Sócrates aparece la noción de conocimiento como conocimiento de lo universal, y lo universal se da en las definiciones que son invariables, válidas para todos los hombres y todos los tiempos. Con Platón se acentúa este carácter del ser y de la razón.

68 José Ortega y Gasset La razón del realismo –A partir de la modernidad la razón es concebida como un proceder de tipo lógico-matemático (así en los racionalistas), que trata de describir el mundo sub specie aeternitatis (=bajo la forma de la eternidad). –La matematización de la razón permite un avance extraordinario de las ciencias de la naturaleza (en particular a la física). Pero al mismo tiempo, se va haciendo manifiesto (sobre todo a lo largo del siglo XIX) que este tipo de razón es inapropiada para el conocimiento de lo humano. Frente a las ciencias de la naturaleza (que pretenden describir lo que en ésta hay de fijo, inmutable, de leyes eternas), las ciencias humanas (la historia, la sociología, la política, e incluso la filosofía) parecen poco precisas y rigurosas, como incapaces de describir su objeto de estudio. Ello se debe a que los asuntos humanos están en permanente cambio, son de naturaleza temporal, histórica.

69 José Ortega y Gasset El ser humano Es temporalidad e historia No es una cosa No tiene naturaleza No tiene un ser estático Su mundo no consta de hechos, sino de sentidos La razón pura no puede conocerlo La razón histórica comprende la realidad humana

70 José Ortega y Gasset Una nueva racionalidad –Dado que los asuntos humanos no se dejan describir como las cosas naturales, es decir, dado que los asuntos humanos se escapan a la capacidad de comprensión lógico-matemática, habrá que considerar dos posibilidades: o aceptamos que, con respecto a lo humano, sólo cabe el irracionalismo (al estilo del practicado por Schopenhauer, Nietzsche, Bergson), o habrá que replantearse qué entendemos por razón y buscar las insuficiencias de ésta. –Ortega, como ya lo hicieran en cierta medida Dilthey y Husserl, se decide por esta segunda posibilidad. Las insuficiencias de la razón lógico-matemática para explicar la vida residen en que este tipo de razón es sólo un tipo peculiar de la razón, pero no toda la razón. La razón de tipo matemático es un caso particular de una forma más amplia y radical de la razón a la que Ortega llama razón vital.

71 José Ortega y Gasset Una nueva racionalidad No se trata, por lo tanto, de quedarse con la razón de los racionalistas y renunciar a explicar los fenómenos vitales, ni tampoco de hacer una defensa de la vida (al estilo de Nietzsche y Bergson) por encima de la razón. Hay que comprender que la razón es un instrumento de la misma vida. Pero la razón entendida así, como instrumento de la vida, es más amplia que la concepción de la razón propia de los racionalistas.

72 José Ortega y Gasset Vida e historia: la razón vital –El concepto de razón vital (como el de razón viviente y razón histórica) no es, pues, un síntoma de concesión al irracionalismo. Su distinción de lo que Ortega llama «razón pura» no es en modo alguno una reducción de los límites de la razón, sino una ampliación de su horizonte cognoscitivo bajo una nueva forma. Esta filosofía no admite otro modo de conocimiento teorético. Ortega no va contra la razón, sino contra el racionalismo, y no por lo que tiene de razón, sino por su separación y abstracción de la experiencia de la vida y de la historia. –La irracionalidad en la que finalmente desemboca el racionalismo se debe a que entiende por razón la razón pura, es decir, la razón sola y aparte. Esta irracionalidad desaparece si radicamos esa razón pura en la razón vital. Por esto, la actitud filosófica de Ortega se denomina raciovitalismo.

73 José Ortega y Gasset Raciovitalismo Raciovitalismo es la teoría que afirma dos tesis, íntimamente conectadas e interdependientes: –a) La vida, realidad radical, no es algo irracional o contrarracional, sino, al contrario, comprensible en sí y desde sí misma. Con esta tesis se niegan las teorías irracionalistas y se ofrece un concepto de razón que, radicado en la vida, es más originario e integrador que la razón pura y científica. –b) La razón, como carácter constitutivo esencial del ser humano, es «una forma y función de la vida».

74 José Ortega y Gasset La razón vital es una razón histórica La vida solo se vuelve un poco transparente ante la razón histórica. Razón, en sentido genérico, es toda acción intelectual que nos pone en contacto con la realidad. La realidad del hombre consiste en vivir, en ir pasando e irle pasando algo. El hombre es lo que le ha pasado, lo que ha hecho. La razón que conoce y comprende el vivir es razón histórica.

75 José Ortega y Gasset La razón histórica es razón que conoce el vivir La historia consiste en la ciencia sistemática de la realidad radical que es mi vida. No se trata de una descripción o narración cualquiera, sino de comprender la realidad mediante la iluminación de esquemas intelectuales. –La razón histórica no es una descripción narrativa superficial de las res gestae, sino la búsqueda de lo que la posibilita y hace inteligible en la totalidad de su ser histórico. –La razón histórica también es, pues, «ratio, logos, riguroso concepto».

76 José Ortega y Gasset La razón histórica es una razón viviente La dialéctica de la razón viviente consiste en que el hombre va «siendo» y «des-siendo»; el vivir alcanza, así, una nueva perspectiva desde el ángulo de la razón histórica: el ser humano se da cuenta de que es un proyecto inacabable, o, con otras palabras, comprende que la vida consiste en ir descubriendo nuevos horizontes. La «óptica» de la razón histórica ha de ser ella misma móvil, como la realidad que trata de aprehender. Esto solo se logra viviendo y reviviendo continuamente esa realidad, esto es, siendo una razón viviente.

77 José Ortega y Gasset Concepto de generación La razón histórica analiza la historia por medio del concepto de generación. Frente a las tesis que ponen el protagonismo de la historia en manos del individuo o las que lo ponen en manos de las muchedumbres, Ortega propone el concepto de generación como eje interpretativo de la historia. En cada época hay un conjunto de creencias y de ideas que son vividas por grupos de personas que las encarnan con distinta sensibilidad y fuerza. Se forman, así, grupos coetáneos capaces de inducir un cambio de sensibilidad respecto a las ideas dominantes en una determinada época. Por ser los individuos de una misma época partícipes de una herencia común, cada generación vive de los mismos presupuestos teóricos. Hasta tal punto existe una comunidad de estos presupuestos que siempre serán mayores los parecidos entre los hombres de una generación que sus diferencias, por más que ellos se empeñen en resaltar las diferencias en las ideas que propugnen o discutan.

78 José Ortega y Gasset Concepto de generación (2) Cada generación es una variedad humana que tiene caracteres típicos, que la diferencian de la generación anterior, y que le hacen tener una "altitud vital desde la que se siente la existencia de una manera determinada". Cada generación se forma por coetáneos, que tienen una sensibilidad común, y no por meros contemporáneos. Una generación requiere dos características: tener la misma edad y tener algún contacto vital.

79 José Ortega y Gasset Concepto de generación (3) Por ser el concepto de generación un concepto histórico y por ser la evolución histórica desigual, no coinciden necesariamente el tiempo cronológico y el tiempo generacional. Esto es, no todos los hombres que podrían pertenecer a una misma generación, pertenecen de hecho a ella. Esta consideración es la que lleva a Ortega a distinguir entre los conceptos de "contemporáneo" y "coetáneo". Por lo pronto, en cada momento, en cada "hoy", coexisten tres generaciones distintas: la generación emergente, la que está en su plenitud y la que va desapareciendo poco a poco a causa de la inexorabilidad del tiempo (En torno a Galileo, V: ). Esto lleva a la tesis orteguiana que afirma que no todo contemporáneo es coetáneo, aunque sí al revés. Y, además, aquí radica la génesis del conflicto generacional del que todo hombre tiene experiencia directa. Las ideas y creencias, especialmente las creencias, de cada una de esas tres generaciones que coexisten en el mismo "hoy" son diferentes, aunque muchas veces las diferencias sean sólo de matiz.

80 José Ortega y Gasset Concepto de generación (4) La generación es una unidad cerrada, que puede ver pasar junto a ella otras generaciones. Las generaciones nacen y se suceden unas a otras de tal modo que cada generación nueva lleva en sí formas de existencia de la generación anterior, junto a formas de existencia nuevas. Esta sucesión hace que unas generaciones se distingan de otras por su carácter en cuanto que traten de conservar lo recibido o sobrepasarlo; es decir, pueden tener un carácter más conservador o más progresivo, lo que da lugar a épocas acumulativas y a épocas polémicas.

81 Ideas y creencias Volver

82 José Ortega y Gasset Contar con y reparar con Hay dos formas de relacionarse el yo con las cosas, con su mundo o circunstancia: contar con y reparar en. –Contamos con las cosas cuando confiamos en su inmediato estar ahí y no se sustraen a su uso: p. ej., cuando escribo, utilizo la mesa, cuento con ella, pero no reparo en ella. Nuestra relación primaria con las cosas es la de contar con ellas, la de usarlas.

83 José Ortega y Gasset Contar con y reparar con (2) –Cuando por alguna razón las cosas se vuelven problemáticas y no puedo contar con ellas según el modo en que lo hacía (p. ej., la luz que me alumbra se apaga, o la tierra que me sostiene comienza a temblar), entonces reparo en ellas. Porque he pasado de la confianza a la inseguridad, a la desorientación. Cuando sólo contaba con la luz, su ser consistía en alumbrarme, y cuando sólo contaba con la tierra su ser consistía en su sostenerme. Pero al dejar de alumbrarme la luz y el suelo sostenerme, ya no son nada. Nuestra pregunta ¿qué es la tierra? intenta llenar ese vacío, sustituir la impresión de inseguridad que experimentamos por un estado de seguridad. Es una pregunta a la que, en este caso, la ciencia intenta responder. –La ciencia es una de las respuestas a la desorientación. Toda investigación teórica, ya sea científica o filosófica, es siempre posterior al y dependiente del primario vivir con las cosas, de contar con ellas.

84 José Ortega y Gasset Ideas y creencias 1.La circunstancia de cada yo está constituido por un sistema de creencias, es decir, un sistema de supuestos y convicciones que de modo latente e irreflexivo subyacen a nuestra vida: usos y costumbres, contenidos culturales e intelectuales que cada individuo se encuentra ya dados en su mundo, actuando como soluciones sedimentadas por la experiencia vital de las generaciones precedentes. Las creencias constituyen ese nivel de nuestra realidad vital con que simplemente contamos, las tenemos tan asumidas que ni siquiera reparamos en ellas.

85 José Ortega y Gasset Ideas y creencias 2. Cuando las creencias que envuelven nuestra vida fallan, dejan paso a la duda acerca de lo que nos rodea: el mundo se vuelve inseguro. Entonces no nos queda más remedio que pensar, es decir reparar en las cosas. El resultado de este reparar lo constituyen las ideas, que es lo que el hombre hace reflexivamente en su vida con las cosas para recuperar el más urgente de los saberes: no tanto el teórico, que nos dice cómo es el mundo, sino el vital de saber a qué atenerse, orientarse Para Ortega, el pensamiento y con él la filosofía, las ciencias y el resto de la cultura es lo que el hombre ensimismado hace para orientar su vida. La razón no es una realidad independiente del vivir, sino su función más decisiva.

86 José Ortega y Gasset Ideas y creencias 3. Las ideas son aquellos pensamientos que construimos y de los que somos conscientes; esto es, las ideas las tenemos y las discutimos porque no nos sentimos totalmente inmersos en ellas. 4. Las creencias, por su parte, son una clase especial de ideas que tenemos tan asumidas que no tenemos ni siquiera necesidad de defenderlas, porque en las creencias vivimos inmersos, son nuestra realidad y como tal realidad las tomamos sin hacernos habitualmente cuestión de ellas. –La distinción entre ideas y creencias se puede ilustrar recurriendo al símil de la enfermedad. El primer síntoma de que algún miembro de nuestro cuerpo está enfermo consiste en que comenzamos a sentir ese miembro, nos duele. Cuando el cuerpo entero está sano no solemos pensar en que tenemos un cuerpo, simplemente nos servimos de él. 5. Algo análogo acontece con las creencias. Mientras vivimos en ellas y de ellas no las sentimos, no nos duelen. Y en el preciso instante en que comenzamos a sentirlas, las estamos convirtiendo en ideas, de las que ya no vivimos y por ello necesitamos discutirlas y defenderlas.

87 José Ortega y Gasset Ideas y creencias 6. La distinción entre ideas y creencias es también una ejemplificación de la distinción orteguiana entre vida y razón. Las creencias son nuestra vida, lo dado, la realidad en la que estamos inmersos y de la que partimos. Por su parte, las ideas son equiparables a la razón, con la cual pensamos la realidad que es la vida. Y, al igual que Ortega propugna una armonía entre razón y vida, también será la armonía entre ideas y creencias la que dé razón del modo en que el hombre se enfrenta a la realidad.

88 José Ortega y Gasset Ideas y creencias 7. Hemos establecido que las creencias son la realidad intelectual en la que vivimos; contamos con ellas y no sentimos la necesidad de formularlas explícitamente ni defenderlas. Nos encontramos tan confortablemente instalados en nuestras creencias que no nos hacemos cuestión de ellas, como no nos hacemos cuestión de nuestra vida ni de nuestro cuerpo sano. Éstas serán las notas definitorias de las creencias: –"Esas ideas que son, de verdad, creencias constituyen el continente de nuestra vida y, por ello, no tienen el carácter de contenidos particulares dentro de ésta. Cabe decir que no son ideas que tenemos, sino ideas que somos. Más aún: precisamente porque son creencias radicalísimas se confunden para nosotros con la realidad misma" (Ideas y creencias, V: 384).

89 José Ortega y Gasset Ideas y creencias 8. En contraste con las ideas, que nosotros poseemos, las creencias nos poseen a nosotros, porque nos rodean al modo como lo hace el aire que respiramos. Hasta tal punto estamos impregnados de nuestras creencias, que la carencia de ellas paralizaría nuestra acción, sería nuestra muerte en cuanto hombres como sería nuestra muerte biológica la carencia de aire. Es también una nota característica de las creencias la de haber sido recibidas, la de estar ya ahí antes que nosotros. Precisamente por ser recibidas, por precedernos a los hombres que estamos en ellas, las creencias son compartidas por los miembros de la comunidad humana sin que nadie, o muy pocos, se lleguen a hacer cuestión de ellas.

90 José Ortega y Gasset Ideas y creencias 9. Y esta tarea de hacer pasar de nuestras creencias más íntimas a las ideas ha sido una labor que los filósofos han llevado a cabo a menudo. Por ello los filósofos han sido hombres tremebundos que, inoculando entre los hombres el virus de la duda, han producido la dolencia necesaria para que ellos se diesen cuenta de que estaban en las creencias. En el preciso momento en que nos comienzan a doler nuestras creencias, dolor causado por el virus de la duda sobre ellas, las creencias comienzan a dejar de ser tales para convertirse en ideas. De ahí la ingrata tarea del filósofo, que tiene que llevar a cabo la terapia intelectual de hacer al hombre que sus creencias le duelan. Y de ahí también la ingratitud del hombre al que se le ha separado de sus creencias y al que se le ha tenido que hacer daño para ello; ingratitud que, en algunos casos, de los que es ejemplo eximio el de Sócrates, ha costado la vida al filósofo.

91 José Ortega y Gasset Ideas y creencias 10.A primera vista parece paradójica esta afirmación orteguiana de que seamos capaces de morir precisamente por las ideas y no por las creencias. La razón de ello radica en que con las ideas es con lo que podemos hacer cosas, aunque sea morir, mientras que con las creencias no podemos hacer nada porque son ellas las que nos hacen a nosotros, al constituir el suelo vital sobre el que estamos asentados. Y, además, nos arriesgamos a morir por nuestras ideas porque, al ser productos nuestros, nos vemos obligados a defenderlas o a atacar las ideas de otro en más de una ocasión. Por ser las ideas fruto de la reflexión y del afán de conocer originado por la duda, su arraigo no llega a ser tan profundo que podamos vivir de ellas sin tenerlas que defender y reformarlas constantemente. Las ideas son susceptibles de discusión y polémica porque no son la realidad, sino construcciones que el hombre se hace al separarse de la realidad o, como dice Ortega, al ensimismarse.


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