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DIOCESIS DE PASTO. DOMINGO 16o. – TIEMPO ORDINARIO – CICLO A ACERCARSE Y ESCUCHAR LA PALABRA DESDE LA SAGRADA ESCRITURA, LA TRADICION Y EL MAGISTERIO.

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1 DIOCESIS DE PASTO

2 DOMINGO 16o. – TIEMPO ORDINARIO – CICLO A ACERCARSE Y ESCUCHAR LA PALABRA DESDE LA SAGRADA ESCRITURA, LA TRADICION Y EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA. Las riquezas del Reino de Dios

3 TIEMPO ORDINARIO CICLO A LAS RIQUEZAS EL REINO DE DIOS

4 3 Meditación 1Prelación 4 4Oración 5 ContemplaciónAcción 2 Lectura

5 Bienvenidos todos a esta celebraci ó n de la Eucarist í a. Es la acci ó n de gracias al Se ñ or que ofrecemos la comunidad de creyentes. Por eso nos sentimos unidos en la fe, en la esperanza y en la caridad porque formamos la « gran familia de Dios ».

6 Dios, nuestro Padre, nos va a decir hoy que é l no quiere que haya pecado entre nosotros. Quiere el perd ó n y la misericordia. Por eso nos da su Esp í ritu para ayudarnos en nuestra debilidad. Y, aunque existe « cizaña » (mala hierba) entre nosotros, el Se ñ or tiene la suficiente paciencia y el suficiente amor para dar tiempo al arrepentimiento y hacer de la ciza ñ a trigo dorado. Dios, nuestro Padre, nos va a decir hoy que é l no quiere que haya pecado entre nosotros. Quiere el perd ó n y la misericordia. Por eso nos da su Esp í ritu para ayudarnos en nuestra debilidad. Y, aunque existe « cizaña » (mala hierba) entre nosotros, el Se ñ or tiene la suficiente paciencia y el suficiente amor para dar tiempo al arrepentimiento y hacer de la ciza ñ a trigo dorado.

7 ACERCARSE Y ESCUCHAR LA PALABRA DESDE LA SAGRADA ESCRITURA, LA TRADICION Y EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA. DOMINGO 16o. – TIEMPO ORDINARIO – CICLO A

8 ACERCARSE Y ESCUCHAR LA PALABRA DESDE LA SAGRADA ESCRITURA, LA TRADICION Y EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA. DOMINGO 16o. – TIEMPO ORDINARIO – CICLO A Espíritu Santo, ven. Necesitamos tu presencia vivificadora para disponernos a escuchar la Palabra. Necesitamos tu asistencia que nos capacite para acoger esa Palabra en el corazón. Espíritu de esperanza, de fe en las promesas, de paciencia y de vigilia, haznos dóciles para hacer lo que nos pide la Palabra.

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10 ACERCARSE Y ESCUCHAR LA PALABRA DESDE LA SAGRADA ESCRITURA, LA TRADICION Y EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA. DOMINGO 16o. – TIEMPO ORDINARIO – CICLO A

11 ACERCARSE Y ESCUCHAR LA PALABRA DESDE LA SAGRADA ESCRITURA, LA TRADICION Y EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA. DOMINGO 16o. – TIEMPO ORDINARIO – CICLO A Sb. 12, : « En el pecado, das lugar al arrepentimiento » PRIMERA LECTURA

12 En un cap í tulo dedicado al castigo de los pueblos se incluye este fragmento como un canto a la unicidad de Dios, a su poder, justicia y misericordia. Entre los hombres, a mayor poder m á s injusticia. Los atributos de Dios se identifican con su divinidad. Dios est á lleno de sabidur í a, dice este texto del sabio. Muestra su sabidur í a en su manera de juzgar a la gente: é l los comprende. Discierne y perdona. Est á lleno de misericordia. Deber í amos juzgar a la gente como Dios lo hace. En un cap í tulo dedicado al castigo de los pueblos se incluye este fragmento como un canto a la unicidad de Dios, a su poder, justicia y misericordia. Entre los hombres, a mayor poder m á s injusticia. Los atributos de Dios se identifican con su divinidad. Dios est á lleno de sabidur í a, dice este texto del sabio. Muestra su sabidur í a en su manera de juzgar a la gente: é l los comprende. Discierne y perdona. Est á lleno de misericordia. Deber í amos juzgar a la gente como Dios lo hace.

13 En la primera lectura se nos manifiesta el modo tan distinto de actuar Dios y los hombres. Dios es creador de todo y no quiere destruir lo que ha creado por amor. Ni siquiera quiere destruir al hombre o al pueblo injusto, malvado, id ó latra. Dios espera la conversi ó n del pueblo y de los hombres. Ante la desviaci ó n del pueblo hacia la idolatr í a, el Se ñ or espera su conversi ó n y ofrece su perd ó n misericordioso. Los hombres ejercen el castigo y la fuerza ante las desviaciones de la norma o de la ley. Dios ejercita su poder perdonando y justificando al que quebranta su norma y lo reconoce. En la primera lectura se nos manifiesta el modo tan distinto de actuar Dios y los hombres. Dios es creador de todo y no quiere destruir lo que ha creado por amor. Ni siquiera quiere destruir al hombre o al pueblo injusto, malvado, id ó latra. Dios espera la conversi ó n del pueblo y de los hombres. Ante la desviaci ó n del pueblo hacia la idolatr í a, el Se ñ or espera su conversi ó n y ofrece su perd ó n misericordioso. Los hombres ejercen el castigo y la fuerza ante las desviaciones de la norma o de la ley. Dios ejercita su poder perdonando y justificando al que quebranta su norma y lo reconoce.

14 De este modo nos da una gran lecci ó n: la dulce esperanza para quien se arrepiente de su mal proceder. Incluso los que ofrecen resistencia al poder divino desafi á ndolo obstinadamente, quedar á n confundidos por el poder misericordioso de Dios. La gran diferencia entre Dios y nosotros reside en que Dios ejercita su poder y su fuerza para perdonar y salvar, y nosotros solemos utilizarla para condenar y castigar. La actuaci ó n benevolente de Dios es una admirable ense ñ anza que debe ser pauta y norma de actuaci ó n para todo creyente. De este modo nos da una gran lecci ó n: la dulce esperanza para quien se arrepiente de su mal proceder. Incluso los que ofrecen resistencia al poder divino desafi á ndolo obstinadamente, quedar á n confundidos por el poder misericordioso de Dios. La gran diferencia entre Dios y nosotros reside en que Dios ejercita su poder y su fuerza para perdonar y salvar, y nosotros solemos utilizarla para condenar y castigar. La actuaci ó n benevolente de Dios es una admirable ense ñ anza que debe ser pauta y norma de actuaci ó n para todo creyente.

15 ACERCARSE Y ESCUCHAR LA PALABRA DESDE LA SAGRADA ESCRITURA, LA TRADICION Y EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA. DOMINGO 16o. – TIEMPO ORDINARIO – CICLO A Sal. 86(85): « Eres rico en misericordia con los que te invocan » SALMO RESPONSORIAL Sal. 145(144):

16 El autor del salmo es un hombre muy piadoso. Comienza con una serie de súplicas confiadas y como sin darse cuenta, se siente fuertemente atraído por Dios, como aquel que, bañándose a la orilla del mar, se sintiera seducido para bucear aguas más lejanas y profundas. Allí no toca fondo. El salmista se siente inundado por el mar abismal de Dios.

17 El salmista comienza a olvidarse de sí mismo y a poner a Dios en el centro de su corazón. Al final acabará con una súplica, casi repitiendo las palabras del comienzo, pero dándoles un nuevo contenido. Ha sido tocado por la novedad de Dios. un canto al amor entrañable de Dios. El salmo es un canto al amor entrañable de Dios. Y de ese Dios el salmista se siente orgulloso.

18 ACERCARSE Y ESCUCHAR LA PALABRA DESDE LA SAGRADA ESCRITURA, LA TRADICION Y EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA. DOMINGO 16o. – TIEMPO ORDINARIO – CICLO A Ro. 8, 26-27: « « El Espíritu intercede » con gemidos inefables » SEGUNDA LECTURA

19 El Esp í ritu Santo habita en nosotros, nos recuerda S. Pablo. Por lo tanto somos capaces de conversar con Dios y de rezar. Somos capaces de discernir lo bueno de lo malo, y de seguir el buen camino del Esp í ritu. Jesucristo, por el Esp í ritu, nos hace vivir como hijos de Dios y como ni sabemos lo que nos conviene, el Esp í ritu intercede por nosotros. En la primera lectura se nos mostraba la gran diferencia existente entre el modo de proceder de Dios y del hombre. Nosotros solemos ser intransigentes, precipitados, dif í ciles en el comprender y perdonar. El Esp í ritu Santo habita en nosotros, nos recuerda S. Pablo. Por lo tanto somos capaces de conversar con Dios y de rezar. Somos capaces de discernir lo bueno de lo malo, y de seguir el buen camino del Esp í ritu. Jesucristo, por el Esp í ritu, nos hace vivir como hijos de Dios y como ni sabemos lo que nos conviene, el Esp í ritu intercede por nosotros. En la primera lectura se nos mostraba la gran diferencia existente entre el modo de proceder de Dios y del hombre. Nosotros solemos ser intransigentes, precipitados, dif í ciles en el comprender y perdonar.

20 Dios, por el contrario, act ú a con benevolencia, moderaci ó n, paciencia en la esperanza de conversi ó n. Por eso se impone vivir la nueva vida ofrecida por Cristo resucitado. Pero esa aspiraci ó n nuestra queda frustrada por nuestra propia debilidad. Por ese motivo, el Ap ó stol San Pablo nos habla del Esp í ritu de Dios que se nos ofrece para fortalecer nuestra debilidad y estimularnos a actuar en conformidad con la voluntad de Dios. Dios, por el contrario, act ú a con benevolencia, moderaci ó n, paciencia en la esperanza de conversi ó n. Por eso se impone vivir la nueva vida ofrecida por Cristo resucitado. Pero esa aspiraci ó n nuestra queda frustrada por nuestra propia debilidad. Por ese motivo, el Ap ó stol San Pablo nos habla del Esp í ritu de Dios que se nos ofrece para fortalecer nuestra debilidad y estimularnos a actuar en conformidad con la voluntad de Dios.

21 Dios est á lleno de sabidur í a, dice este texto del sabio. Muestra su sabidur í a en su manera de juzgar a la gente: é l los comprende. Discierne y perdona. Est á lleno de misericordia. Deber í amos juzgar a la gente como Dios lo hace. El Esp í ritu Santo habita en nosotros, nos recuerda San Pablo. Por lo tanto somos capaces de conversar con Dios y de rezar. Somos capaces de discernir lo bueno de lo malo, y de seguir el buen camino del Esp í ritu. Dios est á lleno de sabidur í a, dice este texto del sabio. Muestra su sabidur í a en su manera de juzgar a la gente: é l los comprende. Discierne y perdona. Est á lleno de misericordia. Deber í amos juzgar a la gente como Dios lo hace. El Esp í ritu Santo habita en nosotros, nos recuerda San Pablo. Por lo tanto somos capaces de conversar con Dios y de rezar. Somos capaces de discernir lo bueno de lo malo, y de seguir el buen camino del Esp í ritu.

22 ACERCARSE Y ESCUCHAR LA PALABRA DESDE LA SAGRADA ESCRITURA, LA TRADICION Y EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA. DOMINGO 15o. – TIEMPO ORDINARIO – CICLO A Mt. 13, 24-43: « » « Dejen que crezcan juntos [trigo y cizaña] hasta la cosecha » EVANGELIO:

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24 La cizaña 24 Les contó otra parábola: – El reino de los cielos es como un hombre que sembró semilla buena en su campo. 25 Pero, mientras la gente dormía, vino su enemigo y sembró cizaña en medio del trigo, y se fue. 26 Cuando el tallo brotó y aparecieron las espigas, también apareció la cizaña. 27 Fueron entonces los sirvientes y le dijeron al dueño: Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿De dónde le viene la cizaña? La cizaña 24 Les contó otra parábola: – El reino de los cielos es como un hombre que sembró semilla buena en su campo. 25 Pero, mientras la gente dormía, vino su enemigo y sembró cizaña en medio del trigo, y se fue. 26 Cuando el tallo brotó y aparecieron las espigas, también apareció la cizaña. 27 Fueron entonces los sirvientes y le dijeron al dueño: Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿De dónde le viene la cizaña?

25 28 Les contestó: Un enemigo lo ha hecho. Le dijeron los sirvientes: ¿Quieres que vayamos a arrancarla? 29 Les contestó: No; porque, al arrancarla, van a sacar con ella el trigo. 30 Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha. Cuando llegue el momento, diré a los cosechadores: Arranquen primero la cizaña, y en atados échenla al fuego; luego recojan el trigo y guárdenlo en mi granero. 28 Les contestó: Un enemigo lo ha hecho. Le dijeron los sirvientes: ¿Quieres que vayamos a arrancarla? 29 Les contestó: No; porque, al arrancarla, van a sacar con ella el trigo. 30 Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha. Cuando llegue el momento, diré a los cosechadores: Arranquen primero la cizaña, y en atados échenla al fuego; luego recojan el trigo y guárdenlo en mi granero.

26 La semilla de mostaza (Marcos 4,30-32; Lucas 13,18s) 31 Les contó otra parábola: - El reino de los cielos se parece a una semilla de mostaza que un hombre toma y siembra en su campo. 32 Es más pequeña que las demás semillas; pero, cuando crece es más alta que otras hortalizas; se hace un árbol, vienen los pájaros y anidan en sus ramas. - El reino de los cielos se parece a una semilla de mostaza que un hombre toma y siembra en su campo. 32 Es más pequeña que las demás semillas; pero, cuando crece es más alta que otras hortalizas; se hace un árbol, vienen los pájaros y anidan en sus ramas. La semilla de mostaza (Marcos 4,30-32; Lucas 13,18s) 31 Les contó otra parábola: - El reino de los cielos se parece a una semilla de mostaza que un hombre toma y siembra en su campo. 32 Es más pequeña que las demás semillas; pero, cuando crece es más alta que otras hortalizas; se hace un árbol, vienen los pájaros y anidan en sus ramas. - El reino de los cielos se parece a una semilla de mostaza que un hombre toma y siembra en su campo. 32 Es más pequeña que las demás semillas; pero, cuando crece es más alta que otras hortalizas; se hace un árbol, vienen los pájaros y anidan en sus ramas.

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28 La explicación de la cizaña 36 Después, despidiendo a la multitud, entró en casa. Fueron los discípulos y le dijeron: - Explícanos la parábola de la cizaña. 37 Él les contestó: – El que sembró la semilla buena es el Hijo del Hombre; 38 el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los súbditos del Maligno; 39 el enemigo que la siembra es el Diablo; la cosecha es el fin del mundo; los cosechadores son los ángeles. La explicación de la cizaña 36 Después, despidiendo a la multitud, entró en casa. Fueron los discípulos y le dijeron: - Explícanos la parábola de la cizaña. 37 Él les contestó: – El que sembró la semilla buena es el Hijo del Hombre; 38 el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los súbditos del Maligno; 39 el enemigo que la siembra es el Diablo; la cosecha es el fin del mundo; los cosechadores son los ángeles.

29 40 Como se junta la cizaña y se echa al fuego, así sucederá al fin del mundo: 41 El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles que recogerán de su reino todos los escándalos y los malhechores; 42 y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el crujir de dientes. 43 Entonces, en el reino de su Padre, los justos brillarán como el sol. El que tenga oídos que escuche. 40 Como se junta la cizaña y se echa al fuego, así sucederá al fin del mundo: 41 El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles que recogerán de su reino todos los escándalos y los malhechores; 42 y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el crujir de dientes. 43 Entonces, en el reino de su Padre, los justos brillarán como el sol. El que tenga oídos que escuche.

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31 ACERCARSE Y ESCUCHAR LA PALABRA DESDE LA SAGRADA ESCRITURA, LA TRADICION Y EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA. DOMINGO 15o. – TIEMPO ORDINARIO – CICLO A SERMON PARABOLICO

32 El pasaje evang é lico de este Domingo es una serie de par á bolas sobre el Reino de Dios. Este Reino, su anuncio y extensi ó n era la mayor preocupaci ó n de Jes ú s. Porque el reinado de Dios significa asentar, en personas, sociedades y culturas los valores liberadores del Evangelio: amistad con Dios y reconciliaci ó n y fraternidad entre las gentes. El pasaje evang é lico de este Domingo es una serie de par á bolas sobre el Reino de Dios. Este Reino, su anuncio y extensi ó n era la mayor preocupaci ó n de Jes ú s. Porque el reinado de Dios significa asentar, en personas, sociedades y culturas los valores liberadores del Evangelio: amistad con Dios y reconciliaci ó n y fraternidad entre las gentes.

33 -La primera par á bola -la buena simiente y la ciza ñ a (versículos 24-30)- -La primera par á bola -la buena simiente y la ciza ñ a (versículos 24-30)- muestra al Reino como una mezcla de bien y de mal, gracia y pecado, mientras dura nuestra condici ó n humana. -Durante la historia humana nada ser á puramente bueno o malo. -Las liberaciones humanas quedar á n siempre incompletas en la tierra, hasta el triunfo final del amor y la gracia al fin de los tiempos. -La primera par á bola -la buena simiente y la ciza ñ a (versículos 24-30)- -La primera par á bola -la buena simiente y la ciza ñ a (versículos 24-30)- muestra al Reino como una mezcla de bien y de mal, gracia y pecado, mientras dura nuestra condici ó n humana. -Durante la historia humana nada ser á puramente bueno o malo. -Las liberaciones humanas quedar á n siempre incompletas en la tierra, hasta el triunfo final del amor y la gracia al fin de los tiempos.

34 -Y esta mezcla de bien y mal est á presente en nuestros corazones; nuestro compromiso cristiano es aumentar la presencia de la buena semilla del Reino dentro de nosotros y en todas partes. -La segunda par á bola -el grano de mostaza (versículos 31-32)- -La segunda par á bola -el grano de mostaza (versículos 31-32)- es una complementaci ó n. El Reino ha de crecer, poco a poco, dentro de nosotros y en las sociedades, y hacerse un signo visible de salvaci ó n para toda clase de personas. -Y esta mezcla de bien y mal est á presente en nuestros corazones; nuestro compromiso cristiano es aumentar la presencia de la buena semilla del Reino dentro de nosotros y en todas partes. -La segunda par á bola -el grano de mostaza (versículos 31-32)- -La segunda par á bola -el grano de mostaza (versículos 31-32)- es una complementaci ó n. El Reino ha de crecer, poco a poco, dentro de nosotros y en las sociedades, y hacerse un signo visible de salvaci ó n para toda clase de personas.

35 - La tercera par á bola -el Reino como levadura en la masa (versículo 33)- - La tercera par á bola -el Reino como levadura en la masa (versículo 33)- es sobre la influencia del Reino en todas las realidades humanas. As í como la levadura es una peque ñ a porci ó n en la masa, del mismo modo el cristianismo y la Iglesia pueden ser una minor í a, aunque llamada a influir en toda la condici ó n humana.

36 ACERCARSE Y ESCUCHAR LA PALABRA DESDE LA SAGRADA ESCRITURA, LA TRADICION Y EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA. DOMINGO 16o. – TIEMPO ORDINARIO – CICLO A

37 La naturaleza del Reino es muy compleja y rica. Comienza ahora; llegar á a su plenitud en la vida futura. De ah í que Jes ú s explicara el Reino de diferentes maneras, ejemplos y par á bolas, como en este Evangelio. El bien y el mal se encuentran juntos en el Reino de Dios. Este cap í tulo del evangelio seg ú n San Mateo nos sigue ofreciendo par á bolas del Reino y explicaci ó n escatol ó gica de una de ellas. La naturaleza del Reino es muy compleja y rica. Comienza ahora; llegar á a su plenitud en la vida futura. De ah í que Jes ú s explicara el Reino de diferentes maneras, ejemplos y par á bolas, como en este Evangelio. El bien y el mal se encuentran juntos en el Reino de Dios. Este cap í tulo del evangelio seg ú n San Mateo nos sigue ofreciendo par á bolas del Reino y explicaci ó n escatol ó gica de una de ellas.

38 mostaza levadura ciza ñ a Poder de extensi ó n (mostaza); vigor interno (levadura) y circunstancias de su desarrollo (ciza ñ a). La par á bola de la ciza ñ a puede entenderse mejor a la luz de la primera lectura. La proclamaci ó n del Reino que hace Jes ú s cae sobre un terreno conflictivo. La semilla del Reino nace mezclada con otra clase de hierbas nada buenas. De momento no es f á cil separarlas, discernirlas, pero ya llegar á el momento oportuno para conseguirlo. Adem á s, la doctrina del Reino es sembrada como una semilla insignificante y nada espectacular y gloriosa como esperaba el pueblo de Israel. mostaza levadura ciza ñ a Poder de extensi ó n (mostaza); vigor interno (levadura) y circunstancias de su desarrollo (ciza ñ a). La par á bola de la ciza ñ a puede entenderse mejor a la luz de la primera lectura. La proclamaci ó n del Reino que hace Jes ú s cae sobre un terreno conflictivo. La semilla del Reino nace mezclada con otra clase de hierbas nada buenas. De momento no es f á cil separarlas, discernirlas, pero ya llegar á el momento oportuno para conseguirlo. Adem á s, la doctrina del Reino es sembrada como una semilla insignificante y nada espectacular y gloriosa como esperaba el pueblo de Israel.

39 Sin embargo, lleva dentro un poder tan extraordinario que su desarrollo ser á magn í fico y har á « fermentar » a toda la masa. La eficacia en la proclamaci ó n del Reino no est á en arrancar la mala hierba sino en dejar que la fuerza de la semilla buena produzca su fruto. El poder misericordioso de Dios har á, incluso, que la ciza ñ a se convierta en buen trigo. Nunca es tarde para la conversi ó n. Sin embargo, lleva dentro un poder tan extraordinario que su desarrollo ser á magn í fico y har á « fermentar » a toda la masa. La eficacia en la proclamaci ó n del Reino no est á en arrancar la mala hierba sino en dejar que la fuerza de la semilla buena produzca su fruto. El poder misericordioso de Dios har á, incluso, que la ciza ñ a se convierta en buen trigo. Nunca es tarde para la conversi ó n.

40 Y no tener impaciencia. La semilla se desarrollar á convenientemente y la levadura (si ha sido introducida en la masa) le har á fermentar para una vida nueva. Para ello, el trabajador, el ap ó stol, el cristiano, tiene que sembrar esa semilla, cuidarla, atenderla con esmero y, su propia fuerza producir á la cosecha. Es preciso dejar en manos de Dios el discernimiento entre trigo y ciza ñ a, pues nosotros llegar í amos a equivocarnos. Y no tener impaciencia. La semilla se desarrollar á convenientemente y la levadura (si ha sido introducida en la masa) le har á fermentar para una vida nueva. Para ello, el trabajador, el ap ó stol, el cristiano, tiene que sembrar esa semilla, cuidarla, atenderla con esmero y, su propia fuerza producir á la cosecha. Es preciso dejar en manos de Dios el discernimiento entre trigo y ciza ñ a, pues nosotros llegar í amos a equivocarnos.

41 El ú nico juez es Dios Seg ú n las tres lecturas de hoy, el juicio definitivo no est á en las manos de los hombres. La justicia es prerrogativa divina. S ó lo puede juzgar a todos, quien est á por encima de todos. La ú ltima palabra est á por decirse; nadie es juez y arbitro del mundo por la gracia de Dios, ya que nadie es Dios. El ú nico juez es Dios Seg ú n las tres lecturas de hoy, el juicio definitivo no est á en las manos de los hombres. La justicia es prerrogativa divina. S ó lo puede juzgar a todos, quien est á por encima de todos. La ú ltima palabra est á por decirse; nadie es juez y arbitro del mundo por la gracia de Dios, ya que nadie es Dios.

42 Nadie debe arrancar la ciza ñ a Nadie tiene derecho a imponer su punto de vista como exclusivo. La convivencia es respeto a las convicciones del otro. La tolerancia tiene sus I imites: el bien com ú n y la justicia. No se puede ser tolerante con quien impide la convivencia, con quien establece la violencia, con el opresor. Nadie debe arrancar la ciza ñ a Nadie tiene derecho a imponer su punto de vista como exclusivo. La convivencia es respeto a las convicciones del otro. La tolerancia tiene sus I imites: el bien com ú n y la justicia. No se puede ser tolerante con quien impide la convivencia, con quien establece la violencia, con el opresor.

43 Dios juzga con moderación. Con frecuencia, con tanta frecuencia como precipitación, juzgamos a los demás, no por lo que son, sino por lo que fueron, colgándoles a la espalda su pasado y sin permitirles un cambio, una mejoría o ruta distinta. Así les colgamos el sambenito «de lo que sea» y los ejecutamos simbólica y aun realmente, negándoles en adelante cualquier oportunidad reivindicarse. Dios juzga con moderación. Con frecuencia, con tanta frecuencia como precipitación, juzgamos a los demás, no por lo que son, sino por lo que fueron, colgándoles a la espalda su pasado y sin permitirles un cambio, una mejoría o ruta distinta. Así les colgamos el sambenito «de lo que sea» y los ejecutamos simbólica y aun realmente, negándoles en adelante cualquier oportunidad reivindicarse.

44 Y eso es malo. Porque poner etiquetas a la gente no es más que echarles en cara nuestros prejuicios y denunciar en los otros lo que nos corroe a nosotros por dentro. El intolerante jamás tolera en los demás lo que él no aguanta, pero no puede evitar, en sí mismo. La intolerancia y la represión son signos de debilidad. Y eso es malo. Porque poner etiquetas a la gente no es más que echarles en cara nuestros prejuicios y denunciar en los otros lo que nos corroe a nosotros por dentro. El intolerante jamás tolera en los demás lo que él no aguanta, pero no puede evitar, en sí mismo. La intolerancia y la represión son signos de debilidad.

45 La intolerancia nace de una visión maniquea del mundo. La humanidad se divide en buenos y malos (blancos y negros, hombres y mujeres, etc.). Los míos y yo pertenecemos a los buenos, tú y todos los demás os contáis entre los malos. La intolerancia nace de una visión maniquea del mundo. La humanidad se divide en buenos y malos (blancos y negros, hombres y mujeres, etc.). Los míos y yo pertenecemos a los buenos, tú y todos los demás os contáis entre los malos.

46 Y así, sin más razón que ese prejuicio insensato del fanático, no se escucha a los otros, ni se les mira, ni se les dirige la palabra. No vale la pena. La intolerancia es como una especie de daltonismo social, que no sabe distinguir los colores ni sus matices. Todo resulta blanco o negro. Y así, sin más razón que ese prejuicio insensato del fanático, no se escucha a los otros, ni se les mira, ni se les dirige la palabra. No vale la pena. La intolerancia es como una especie de daltonismo social, que no sabe distinguir los colores ni sus matices. Todo resulta blanco o negro.

47 Y no se cae en la cuenta de que todos estamos en la zona gris. Pues, aunque es verdad que hay trigo y cizaña…, lo cierto es que ¡nadie es trigo limpio! Y no se cae en la cuenta de que todos estamos en la zona gris. Pues, aunque es verdad que hay trigo y cizaña…, lo cierto es que ¡nadie es trigo limpio!

48 EL Esp í ritu viene en ayuda de nuestra debilidad El Esp í ritu act ú a en la Iglesia; por eso no debe ser « autoritaria » ; una Iglesia violenta es insegura de s í misma. No tenemos toda la verdad, la Iglesia no es todav í a el Reino y por eso tiene que haber contrastes. Hay que dejar pensar, para poder vivir... EL Esp í ritu viene en ayuda de nuestra debilidad El Esp í ritu act ú a en la Iglesia; por eso no debe ser « autoritaria » ; una Iglesia violenta es insegura de s í misma. No tenemos toda la verdad, la Iglesia no es todav í a el Reino y por eso tiene que haber contrastes. Hay que dejar pensar, para poder vivir...

49 MEDITEMOS CON SAN JUAN CRIS Ó STOMO, PADRE DE LA IGLESIA: «Y así como una chispa que cae sobre la leña prende en ella y la convierte en llamas, que a su vez prenden fuego a otros troncos, exactamente ocurre con la predicación. Sin embargo, Jesús no habló de fuego, sino de levadura. ¿Por qué? MEDITEMOS CON SAN JUAN CRIS Ó STOMO, PADRE DE LA IGLESIA: «Y así como una chispa que cae sobre la leña prende en ella y la convierte en llamas, que a su vez prenden fuego a otros troncos, exactamente ocurre con la predicación. Sin embargo, Jesús no habló de fuego, sino de levadura. ¿Por qué?

50 Pues porque en el primer caso no todo procede del fuego, sino también de la leña que arde; en cambio, en el segundo ejemplo la levadura lo hace todo por su misma virtualidad. Ahora bien, si doce hombres hicieron fermentar toda la tierra, piensa cuán grande no será nuestra maldad, pues siendo tan numerosos, no conseguimos convertir a los que todavía quedan, siendo así que debiéramos estar en situación de hacer fermentar a mil mundos. Pero ellos - me dirás- eran apóstoles. Pues porque en el primer caso no todo procede del fuego, sino también de la leña que arde; en cambio, en el segundo ejemplo la levadura lo hace todo por su misma virtualidad. Ahora bien, si doce hombres hicieron fermentar toda la tierra, piensa cuán grande no será nuestra maldad, pues siendo tan numerosos, no conseguimos convertir a los que todavía quedan, siendo así que debiéramos estar en situación de hacer fermentar a mil mundos. Pero ellos - me dirás- eran apóstoles.

51 ¿Y eso qué significa? ¿Es que ellos no participaban de tu misma condición? ¿No vivían en las ciudades? ¿Es que disfrutaron de las mismas cosas que tú? ¿No ejercieron sus oficios? ¿Eran acaso ángeles? ¿Acaso bajaron del cielo? Pero me replicarás: ellos hicieron milagros.

52 ¿Hasta cuándo echaremos mano del pretexto de los milagros para encubrir nuestra apatía? ¿Qué milagros hizo Juan que tuvo pendientes de sí a tantas ciudades? Ninguno, como atestigua el evangelista: Juan no hizo ningún milagro. Y el mismo Cristo, ¿qué es lo que decía al dar normas a sus discípulos? ¿Haced milagros para que los hombres los vean? En absoluto. Entonces, ¿qué es lo que les decía? Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestra Padre que está en el cielo. ¿Hasta cuándo echaremos mano del pretexto de los milagros para encubrir nuestra apatía? ¿Qué milagros hizo Juan que tuvo pendientes de sí a tantas ciudades? Ninguno, como atestigua el evangelista: Juan no hizo ningún milagro. Y el mismo Cristo, ¿qué es lo que decía al dar normas a sus discípulos? ¿Haced milagros para que los hombres los vean? En absoluto. Entonces, ¿qué es lo que les decía? Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestra Padre que está en el cielo.

53 ¿Ves cómo es necesario en todas partes que la vida sea buena y esté llena de buenas obras? Pues por sus frutos -dice- los conoceréis». (SAN JUAN CRISÓSTOMO: Homilía 46 sobre el evangelio de san Mateo (2-3: PG 58, ) ¿Ves cómo es necesario en todas partes que la vida sea buena y esté llena de buenas obras? Pues por sus frutos -dice- los conoceréis». (SAN JUAN CRISÓSTOMO: Homilía 46 sobre el evangelio de san Mateo (2-3: PG 58, )

54 ACERCARSE Y ESCUCHAR LA PALABRA DESDE LA SAGRADA ESCRITURA, LA TRADICION Y EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA. DOMINGO 15o. – TIEMPO ORDINARIO – CICLO A

55 Concede, Padre de bondad, que la Iglesia se esfuerce en hacer realidad palpable su tarea de ser signo de salvaci ó n y no de juicio y condenaci ó n, Que todos los cristianos, en su juzgar, en su hablar y en su actuar con los hombres de hoy, reflejen la paciencia y la misericordia de Dios y no sean intolerantes ni impacientes. Concede, Padre de bondad, que la Iglesia se esfuerce en hacer realidad palpable su tarea de ser signo de salvaci ó n y no de juicio y condenaci ó n, Que todos los cristianos, en su juzgar, en su hablar y en su actuar con los hombres de hoy, reflejen la paciencia y la misericordia de Dios y no sean intolerantes ni impacientes.

56 Que los que sufren sin esperanza, los que buscan sin tener fe, los que aman a Dios sin saberlo, no cesen en sus tareas de hacer el bien y Dios se haga el encontradizo con ellos. Que todos nosotros no resultemos « ciza ñ a » para los dem á s y seamos respetuosos con quienes consideramos ciza ñ a en nuestra comunidad. Que los que sufren sin esperanza, los que buscan sin tener fe, los que aman a Dios sin saberlo, no cesen en sus tareas de hacer el bien y Dios se haga el encontradizo con ellos. Que todos nosotros no resultemos « ciza ñ a » para los dem á s y seamos respetuosos con quienes consideramos ciza ñ a en nuestra comunidad.

57 Y que entendamos que T ú, Padre, tienes paciencia con nosotros y te adaptas a nuestro ritmo: comienzas tu obra salvadora paso a paso, y de lo peque ñ o e insignificante, como la semilla de mostaza, sacas lo grande e infinito. Am é n. Y que entendamos que T ú, Padre, tienes paciencia con nosotros y te adaptas a nuestro ritmo: comienzas tu obra salvadora paso a paso, y de lo peque ñ o e insignificante, como la semilla de mostaza, sacas lo grande e infinito. Am é n.

58 ACERCARSE Y ESCUCHAR LA PALABRA DESDE LA SAGRADA ESCRITURA, LA TRADICION. Y EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA. DOMINGO 15o. – TIEMPO ORDINARIO – CICLO A

59 La intolerancia, en el mundo y entre nosotros, crece y se exaspera. Primero fue la condena a muerte contra el escondido autor de « Versos satánicos ». Luego los problemas é tnicos en algunas rep ú blicas sovi é ticas o yugoslavas. Ahora se habla del resurgir de grupos reaccionarios, del recrudecimiento racista en EE.UU., de brotes de xenofobia contra colectivos inmigrantes, de profanaci ó n de tumbas jud í as, de intentos de linchamiento contra tal o cual inculpado - ¡ presuntamente inculpado!-. La intolerancia, en el mundo y entre nosotros, crece y se exaspera. Primero fue la condena a muerte contra el escondido autor de « Versos satánicos ». Luego los problemas é tnicos en algunas rep ú blicas sovi é ticas o yugoslavas. Ahora se habla del resurgir de grupos reaccionarios, del recrudecimiento racista en EE.UU., de brotes de xenofobia contra colectivos inmigrantes, de profanaci ó n de tumbas jud í as, de intentos de linchamiento contra tal o cual inculpado - ¡ presuntamente inculpado!-.

60 Entre nosotros, cualquier roce se resuelve con las armas. La inseguridad en nuestra ciudad y en el Pa í s es una de las consecuencias de la intolerancia. Dizque como « servicio a la sociedad » promovemos la « limpieza social », que no es m á s que una irracional expresi ó n de intolerancia. Y eso no son m á s que las puntas emergentes de los grandes icebergs que flotan en las aparentemente tranquilas aguas de nuestro mundo plural. « Plural », s í ; no « pluralista », que todav í a falta mucho para aprender un respeto a los que son distintos a nosotros.. Entre nosotros, cualquier roce se resuelve con las armas. La inseguridad en nuestra ciudad y en el Pa í s es una de las consecuencias de la intolerancia. Dizque como « servicio a la sociedad » promovemos la « limpieza social », que no es m á s que una irracional expresi ó n de intolerancia. Y eso no son m á s que las puntas emergentes de los grandes icebergs que flotan en las aparentemente tranquilas aguas de nuestro mundo plural. « Plural », s í ; no « pluralista », que todav í a falta mucho para aprender un respeto a los que son distintos a nosotros..

61 Debemos contemplar esta Palabra educadora de la Fe para aprender a convivir y a crecer como personas en el di á logo sincero, sencillo y fraterno, por encima de las diferencias que nos separan para buscar, juntos, lo fundamental que nos une: somos seres humanos, hijos de Dios, llamados a la plenitud en El. Nada m á s ú til para aprender la intolerancia y mejorar su pr á ctica que darse una vuelta por el propio campo para ver c ó mo crecen juntos trigo y ciza ñ a. Debemos contemplar esta Palabra educadora de la Fe para aprender a convivir y a crecer como personas en el di á logo sincero, sencillo y fraterno, por encima de las diferencias que nos separan para buscar, juntos, lo fundamental que nos une: somos seres humanos, hijos de Dios, llamados a la plenitud en El. Nada m á s ú til para aprender la intolerancia y mejorar su pr á ctica que darse una vuelta por el propio campo para ver c ó mo crecen juntos trigo y ciza ñ a.

62 Porque es ah í, en la conciencia de nuestros propios yerros, donde podemos empezar a comprender los yerros de los otros. Y comprender, o tratar de hacerlo, ya es una manera de prepararse para ser tolerantes. Porque es ah í, en la conciencia de nuestros propios yerros, donde podemos empezar a comprender los yerros de los otros. Y comprender, o tratar de hacerlo, ya es una manera de prepararse para ser tolerantes.

63 Formamos un Cuerpo los que comemos un mismo pan, uno y otro se hacen de muchos y variados. En la Eucarist í a ninguno de nosotros es anfitri ó n: ¡ todos somos in vitados! y en esas Mesa no hay puestos de honor para clasificar a las personas, pues ¡ el solo hecho de ser invitado es el m á ximo honor! Formamos un Cuerpo los que comemos un mismo pan, uno y otro se hacen de muchos y variados. En la Eucarist í a ninguno de nosotros es anfitri ó n: ¡ todos somos in vitados! y en esas Mesa no hay puestos de honor para clasificar a las personas, pues ¡ el solo hecho de ser invitado es el m á ximo honor!

64 Algunas preguntas para meditar duran te la semana 1.¿ Tengo ideas simplistas, en « blanco y negro », sin matices, sobre personas y situaciones? 2. ¿ En qu é se fundamenta la tolerancia cristiana? 3. Intolerancias que detectamos en nosotros y en los dem á s. Algunas preguntas para meditar duran te la semana 1.¿ Tengo ideas simplistas, en « blanco y negro », sin matices, sobre personas y situaciones? 2. ¿ En qu é se fundamenta la tolerancia cristiana? 3. Intolerancias que detectamos en nosotros y en los dem á s.

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66 P. Carlos Pabón Cárdenas, Eudista P. Carlos Pabón Cárdenas, Eudista.


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