La descarga está en progreso. Por favor, espere

La descarga está en progreso. Por favor, espere

la vuelta de Cristo Jes ú s como Juez universal Hoy es el pen ú ltimo domingo del a ñ o cristiano, y una nueva par á bola, la de los talentos que.

Presentaciones similares


Presentación del tema: "la vuelta de Cristo Jes ú s como Juez universal Hoy es el pen ú ltimo domingo del a ñ o cristiano, y una nueva par á bola, la de los talentos que."— Transcripción de la presentación:

1

2

3

4 la vuelta de Cristo Jes ú s como Juez universal Hoy es el pen ú ltimo domingo del a ñ o cristiano, y una nueva par á bola, la de los talentos que hay que hacer fructificar, nos invita a mirar a la vuelta de Cristo Jes ú s como Juez universal, al final de los tiempos.

5 el desarrollo de nuestras cualidades en bien de los dem á s. Podr í amos decir que el tema de este domingo es sobre el desarrollo de nuestras cualidades en bien de los dem á s. cristianos muy cualificados dentro de la comunidad en la que vivimos. Celebramos la Eucarist í a en los domingos finales del a ñ o lit ú rgico. Es momento oportuno para hacer una revisi ó n, una sincera evaluaci ó n del camino recorrido y la respuesta dada a Dios. El Se ñ or, como el Evangelio de hoy nos va a decir, nos concede los dones y cualidades personales suficientes para ser cristianos muy cualificados dentro de la comunidad en la que vivimos.

6

7 Ven, Espíritu Santo, llena y mueve nuestros corazones. Ayúdanos a acoger a Jesucristo, la Palabra de Dios hecha carne. Que Jesucristo, luz del mundo, ilumine nuestra mente y nos haga testigos de la Verdad y defensores de la Vida, para que nuestra comunidad eclesial sea la morada de Dios entre nosotros, « Casa y escuela de comunión », por la escucha y puesta en práctica de la Palabra.

8 Que nosotros no rechacemos la invitaci ó n de Dios a acercarnos y escuchar su Palabra, y trabajar por el Reino, sino que con nuestras obras y palabras demos testimonio de nuestra fe y ejemplo de nuestra esperanza. Ven, Espíritu Santo, ilumina nuestra mente, nuestro corazón y nuestra voluntad, para que podamos comprender, aceptar y vivir la Palabra de Dios. Amén.

9

10

11 El libro de los Proverbios alaba a la mujer diligente, la mujer ideal dentro del marco de la familia. Ella no es s ó lo confiable en su hogar y productiva para su familia. Tambi é n beneficia a su vecindario, acoge a los necesitados y es compasiva con los pobres. Es un canto delicado a la mujer que es esposa trabajadora, buena administradora, generosa y activa, firme y bondadosa y temerosa ( « amorosa » ) de Dios. El autor sagrado canta la alabanza de la mujer ideal seg ú n los criterios de la sociedad de su é poca.

12 «abre sus manos al necesitado, al pobre». Su marido se fía de ella. Su casa sale ganando con su diligencia y con la destreza de sus manos (trabajando el huso y la rueca). Pero, a la vez, esa mujer es generosa: «abre sus manos al necesitado, al pobre». «engañosa y fugaz». «vale mucho más que las perlas». «la que teme al Señor merece alabanza». En la alabanza se aprecia mucho más esta características del trabajo por la familia que la hermosura, que es «engañosa y fugaz». Una mujer así «vale mucho más que las perlas». Merece que sus obras las alaben todos en la plaza, y además por su fe: «la que teme al Señor merece alabanza».

13 « encuentro y de amor » « sabiduría religiosa », No se puede ofrecer una imagen más aleccionadora de la mujer ideal para que la familia sea un lugar de « encuentro y de amor ». La alusión que se hace al «temor de Dios» es fundamental para el escritor sagrado, ya que sin el temor de Dios no se puede tener la verdadera « sabiduría religiosa », ni se puede estar en actitud de respeto, de admiración y confianza ante Dios. Dios no es patrimonio exclusivo de ninguna persona, de ningún grupo ni de ninguna clase social.

14

15 «tu mujer, como una vid fecunda, en medio de tu casa» «siga los caminos de Dios» «dichoso el que tema al Señor» También el salmo habla de una mujer y su valor en la familia: «tu mujer, como una vid fecunda, en medio de tu casa». Pero lo que más se alaba en una persona es que sea buena, creyente, que «siga los caminos de Dios»: por eso el estribillo es «dichoso el que tema al Señor».

16 « temer al Señor » servirle, venerarle, seguir sus caminos. Cuando en estas lecturas se habla de « temer al Señor » no significa tenerle miedo, sino respetarle, tenerlo en cuenta en nuestra vida, servirle, venerarle, seguir sus caminos.

17

18 El de hoy es el ú ltimo de los cinco pasajes que hemos le í do de esta carta en las Eucarist í as dominicales. Trata de un tema muy propio de este final del A ñ o Lit ú rgico y aparece tambi é n en consonancia con las otras lecturas.

19 Pablo sigue hablando a sus cristianos sobre el final de la historia y la venida del Se ñ or. « llegará como un ladrón en la noche »« los dolores de parto a la que está encinta ». A una comunidad que cre í a inminente esta vuelta del Se ñ or, Pablo le advierte que no sabemos cu á ndo suceder á eso, y usa para ello las mismas comparaciones que usaba Jes ú s: « llegará como un ladrón en la noche », como « los dolores de parto a la que está encinta ».

20 Lo que luego se escribir á en los evangelios -esta carta es anterior a ellos- ya lo transmite Pablo por la ense ñ anza oral del mismo evangelio. «hijos de la luz y del día, no de la noche y de las tinieblas», Lo importante es que los cristianos, que son «hijos de la luz y del día, no de la noche y de las tinieblas», vivan como tales, en la luz, y no en las tinieblas.. Que permanezcan despiertos y vigilantes en sus vidas Que permanezcan despiertos y vigilantes en sus vidas, no como los dem á s, que viven despreocupados de lo que es m á s importante.

21 laboriosidad, valorvirtud La laboriosidad, afirma San Pablo, es un valor y una virtud cristiana. una adecuada preparaci ó n de cara al juicio del Se ñ or. Cuando se aplica a las cualidades que nos llevan, a nosotros y a los dem á s, por el camino del Reino, la laboriosidad es una adecuada preparaci ó n de cara al juicio del Se ñ or. San Pablo, al igual que muchos cristianos de entonces, parece que piensa que la venida definitiva del Se ñ or est á cercana.

22 « el día del Señor ». En otras ocasiones quiere tranquilizar a los cristianos de Tesalónica inquietos por la inminente venida del Señor recordándoles que todavía no ha llegado « el día del Señor ». la vida de los cristianos ha de estar marcada por una actitud de vigilancia y preparación. En todo caso, es cierto que no se conoce el tiempo ni el momento en que ocurrirá. Por tanto, la vida de los cristianos ha de estar marcada por una actitud de vigilancia y preparación.

23 «luz» «vivir con él para siempre». La actitud de los cristianos no puede compararse con la de los incrédulos. Tenemos la «luz» de Cristo y hemos de vivir bajo el resplandor de esa luz que nos ofrece la esperanza de la venida del Señor para «vivir con él para siempre». Hoy d í a, de vez en cuando, se alzan voces diciendo que el fin del mundo est á pr ó ximo.

24 Eso pasaba en aquel tiempo de San Pablo y afectaba a los cristianos de la comunidad de Tesal ó nica. no deben estar preocupados por el momento de la venida del Se ñ or De ah í que San Pablo les insiste en que no deben estar preocupados por el momento de la venida del Se ñ or, sino por la preparaci ó n adecuada para cuando esa venida tenga lugar.

25 « dormidos », sino estar «despiertos» San Pablo advierte que estamos llamados al Reino de Dios y no podemos vivir « dormidos », sino estar «despiertos» para entrar cuando las puertas se abran para nosotros. Tenemos la luz de la fe y la caridad Tenemos la luz de la fe y la caridad que iluminan el camino y son las llaves del Reino. Pongamos mucha atención para no perder la llave que nos abre la puerta hacia el Reino de Dios.

26

27

28 Los talentos (Lc. 19,11-27) 14 Es como un hombre que partía al extranjero; antes llamó a sus sirvientes y les encomendó sus posesiones. 15 A uno le dio cinco monedas de oro, a otro dos, a otro uno; a cada uno según su capacidad. Y se fue. 16 Inmediatamente el que había recibido cinco monedas de oro negoció con ellas y ganó otras cinco. 17 Lo mismo el que había recibido dos monedas de oro, ganó otras dos. 18 El que había recibido una moneda de oro fue, hizo un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor.

29 19 Pasado mucho tiempo se presentó el señor de aquellos sirvientes para pedirles cuentas. 20 Se acercó el que había recibido cinco monedas de oro y le presentó otras cinco diciendo: Señor, me diste cinco monedas de oro; mira, he ganado otras cinco. 21 Su señor le dijo: Muy bien, sirviente honrado y cumplidor; has sido fiel en lo poco, te pongo al frente de lo importante. Entra en la fiesta de tu señor.

30 22 Se acercó el que había recibido dos monedas de oro y dijo: Señor, me diste dos monedas de oro; mira, he ganado otras dos. 23 Su señor le dijo: Muy bien, sirviente honrado y cumplidor; has sido fiel en lo poco, te pondré al frente de lo importante. Entra en la fiesta de tu señor. 24 Se acercó también el que había recibido una moneda de oro y dijo: Señor, sabía que eres exigente, que cosechas donde no has sembrado y reúnes donde no has esparcido. 25 Como tenía miedo, enterré tu moneda de oro; aquí tienes lo tuyo. 26 Su señor le respondió: Sirviente indigno y perezoso, si sabías que cosecho donde no sembré y reúno donde no esparcí, 27 tenías que haber depositado el dinero en un banco para que, al venir yo, lo retirase con los intereses.

31 28 Quítenle la moneda de oro y dénsela al que tiene diez. 29 Porque al que tiene se le dará y le sobrará, y al que no tiene se le quitará aun lo que tiene. 30 Al sirviente inútil expúlsenlo a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y la desesperación.

32

33 Como el domingo pasado con la par á bola de las muchachas que deb í an estar preparadas para cuando llegara el novio, hoy Jes ú s nos ense ñ a una lecci ó n parecida con la de los empleados que deben rendir cuentas de su actuaci ó n cuando vuelva el amo de su viaje. Como siempre, Jes ú s toma pie de las cosas de la vida social: en este caso el depositar el dinero en lo que luego se llamar í an bancos, para que produzca m á s fruto.

34 Al que le encomend ó cinco talentos y le devuelve otros cinco, le dedica su alabanza y el correspondiente premio. Lo mismo hace con el que recibi ó dos talentos y los ha hecho fructificar, consiguiendo otros dos. lo reprende duramente y manda que le expulsen Con el tercero, que recibi ó un solo talento y no hizo nada por sacarle provecho, sino que lo enterr ó y, eso s í, lo devolvi ó í ntegro, lo reprende duramente y manda que le expulsen.

35 «parábola de los talentos». Es bien conocido el relato de la «parábola de los talentos». Tiene algunos aspectos intrigantes. Ve á mosla m á s de cerca: a) Los siervos reciben diferentes cantidades de talen- tos. Dios da a las personas diferentes cualidades; algunas reciben m á s, otras menos. Pero todo el mundo recibe lo suficiente para poder trabajar. b) los que reciben m á s deben dar m á s y servir m á s y mejor. Y se les exigir á m á s en el momento de rendir cuentas. c) los siervos tienen la capacidad de doblar sus talen- tos, aun aquellos que hab í an recibido poco: no hay persona, por pocas que sean sus cualidades, que no pueda crecer y hacer algo por los dem á s.

36 «los que tienen, recibirán más hasta hacerse ricos, mientras que el que no tiene, perderá aun lo poco que tiene». d) «los que tienen, recibirán más hasta hacerse ricos, mientras que el que no tiene, perderá aun lo poco que tiene». ¿ Qu é quiere decir? «Los que tienen»: «Los que tienen»: significa los que han usado sus cualidades por el bien de los dem á s y no ego í stamente; reciben m á s en forma de amor y de libertad interior, lo cual son grandes riquezas. Los que no tienen « Los que no tienen » : usaron sus cualidades ego í stamente, por lo que no crecen en las verdaderas riquezas; por lo tanto las cualidades que tienen (no importa si son uno o cinco talentos) es como si no las tuvieran.

37

38 ¿ Retrato de una mujer actual? mujer hacendosa La alabanza del libro de los Proverbios a la « mujer hacendosa », como preparaci ó n a la par á bola del evangelio, habr á que leerla necesariamente desde su contexto hist ó rico, porque el papel de la mujer en la sociedad actual no parece bien reflejada en ese pasaje. Pero, cambiadas las circunstancias sociales, sigue siendo v á lido el mensaje que transmite.

39 En efecto, ciertamente se nota que el contexto social ha cambiado mucho desde los tiempos en que se escribió esa alabanza a la «mujer hacendosa» o «ama de casa» en el libro de los Proverbios, o se hablaba en el salmo de la mujer como «vid fecunda» en la casa. «destreza de sus manos» No dice exactamente que tiene que estar en casa, pero se sobreentiende que es en la familia donde desarrolla su mejor trabajo, también el que requiere la «destreza de sus manos» con el huso y la rueca.

40 No se podía pensar entonces ni en la igualdad de oportunidades con los hombres, ni en el trabajo fuera de casa ni en otros aspectos que han cambiado, sobre todo en los últimos siglos. «un criado fiel y cuidadoso a quien el amo encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas... dichoso ese criado si el amo, al llegar, lo encuentra portándose así» También podría haber sido el retrato de un hombre, como en algunas de las parábolas que propuso Jesús: «un criado fiel y cuidadoso a quien el amo encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas... dichoso ese criado si el amo, al llegar, lo encuentra portándose así» (Mt 24, 45-46).

41 quien teme al Señor merece alabanza El mensaje que aporta el libro de los Proverbios sigue v á lido tambi é n para hoy, tanto para la mujer como para el hombre: alaba su sensatez, su laboriosidad y eficacia, su preocupaci ó n por su familia, su generosidad para con los pobres, su fe en Dios ( « quien teme al Señor merece alabanza » ). Hoy, es verdad, se insistir í a en otros rasgos de una mujer, como su amor y su atenci ó n de acompa ñ amiento al marido y a los hijos, as í como en la corresponsabilidad en las tareas de la comunidad social o eclesial.

42 Tambi é n sigue v á lida la advertencia de que la belleza o la apariencia exterior o las joyas no son lo principal en una persona: todo eso muchas veces es enga ñ oso y fugaz. La verdadera belleza est á por dentro. En s í ntesis, la p á gina de Proverbios no es necesariamente una apolog í a de una mujer metida en casa: pero s í de una mujer, y de un hombre, que aman a los suyos, que no ahorran sacrificios por ellos, y sean trabajadores, previsores, y a los que todav í a les queda amor para los pobres y necesitados.

43 Hacer fructificar los dones A lo largo del a ñ o, y a lo largo de nuestra vida, Dios ha ido repartiendo ocasiones para hacer fructificar sus dones; ahora se nos dice que vendr á a recoger el fruto de los talentos que ha dejado en nuestras manos. El hacer fructificar esos dones y destacarse por nuestra fidelidad a Dios, depende del trabajo y entusiasmo de cada uno de nosotros.

44 « enterrado » Pedimos perdón a Dios por las veces que hemos « enterrado » nuestros talentos y no hemos dado el fruto que de ellos esperaba el Señor y los demás. «alta alcurnia», tugurios Dios no se alberga exclusivamente ni en los hogares de «alta alcurnia», ni en las « tugurios ». Dios se alberga en el coraz ó n de los hombres. Y all í donde hay un coraz ó n generoso, recto, confiado, all í vive el Se ñ or como en casa propia: ya sea palacio, ya sea tugurio

45 . Por eso, la primera lectura de hoy nos dice que la familia en la que se encuentran personas: laboriosas, justas, caritativas, temerosas de Dios, son un tesoro y all í est á el Se ñ or. El hombre trabajador y la mujer hacendosa, son una verdadera perla. El trabajo, la dedicaci ó n a la familia, la ayuda al necesitado, son frutos del amor de Dios. Quien los practica est á preparando la venida del Se ñ or, como nos dir á n las siguientes lecturas del d í a de hoy.

46 Una vigilancia activa El evangelista San Mateo nos est á hablando en estos ú ltimos domingos, sobre la venida del Se ñ or. Lo que nos dice es como una exhortaci ó n a toda la Iglesia y, por consiguiente, a nosotros los cristianos, para que vivamos con seriedad el tiempo que media entre la partida de Jes ú s y su venida definitiva. Por ello, nos est á invitando a una vigilancia activa, a no dejarse adormilar por la pereza, por la rutina o por la comodidad.

47 Bajo esta perspectiva expone hoy el contraste entre la actitud laboriosa de unos compa ñ eros y la actitud perezosa de otro frente a los dones recibidos del due ñ o de la casa. Quien ha sido perezoso y negligente no puede compartir la alegr í a de la presencia del se ñ or cuando regrese a casa. «día del Señor». As í pasar á cuando tenga lugar la vuelta de nuestro Se ñ or Jesucristo, cuando venga el llamado «día del Señor».

48 Quienes hayan trabajado activamente los dones recibidos; quienes hayan sido diligentes con los regalos de Dios, entrar á n a compartir la alegr í a del Reino. Pero quienes hayan sido negligentes y perezosos, quedar á n excluidos de la fiesta. Dios, el Se ñ or, reparte dones y espera frutos. No exige frutos iguales a todos porque los dones de cada uno tampoco son iguales. Pero s í exige a todos la misma laboriosidad, la misma atenci ó n y el mismo esfuerzo, porque el Reino de Dios no es para los ociosos, conformistas o perezosos.

49 La suerte que nos espera en la venida del Se ñ or depender á de lo que hayamos hecho o dejado de hacer en nuestra vida. Sin duda que la salvaci ó n es obra y regalo de Dios. No depender á de nuestros m é ritos, sino de los alcanzados por nuestro se ñ or Jesucristo.

50 Pero el Señor tiene presente la acogida y el trabajo que hayamos realizado con los dones que, suficientemente, ha puesto en nuestras manos para que fructifiquen redención. EspírituPalabraReino AmorPerdónBuena Noticia «ser luzser sal El Señor ha puesto en nuestra vida inteligencia para pensar, corazón para amar, bienes materiales para trabajarlos y disfrutarlos. Pero sobre todo, lo que Jesús nos dejó, fueron los bienes que él poseía: el Espíritu, la Palabra, el Reino, el Amor, el Perdón, la Buena Noticia, el «ser luz », el « ser sal ».

51

52 Padre Bendito seas, Padre, porque hay hombres y mujeres en el mundo que sirven a su pr ó jimo con los talentos que T ú les diste. Hay hombres y mujeres que no se cansan de luchar por la paz, a pesar de que escuchan s ó lo ruidos de guerra. Hay hombres y mujeres dispuestos a querer y a amar, aunque ven desuniones, envidias y rencores. Hay hombres y mujeres que comparten siempre lo que tienen, porque s ó lo poseen un talento precioso: lo que son.

53 Gracias, Se ñ or, porque Jesucristo se hizo pobre siendo rico, esclavo siendo se ñ or, pecado siendo santo. Antes de volver a tu derecha, transmiti ó todos sus talentos, que T ú le confiaste. Te damos gracias porque diste a Jes ú s, nuestro hermano, un rostro humano, una existencia hist ó rica, para que reconozcamos en cada ser humano la obra de tus manos, la figura de tu ser. Que el Esp í ritu de Jes ú s permanezca en nosotros.

54 Haz que tengamos la m í nima honestidad para no apropiarnos de los talentos ajenos en beneficio propio. Que sepamos apreciar el talento de los dem á s. ¿ Por qu é minimizamos nuestras capacidades o las que posee el pr ó jimo? ¿ Por qu é sobrevaloramos nuestros talentos desestimando los que poseen los otros? Esperamos tu Esp í ritu: haz que nos dispongamos a la esperanza del pr ó ximo adviento. Necesitamos tu Esp í ritu: haz que negociemos de verdad con nuestros talentos. Tememos toda rendici ó n de cuentas: haz que no enterremos nuestras capacidades. Am é n.

55

56 Mirar al futuro es de sabios De nuevo nos encontramos, y precisamente hacia el final del a ñ o, con la recomendaci ó n de que tenemos que vigilar y estar despiertos, mirando al futuro. Un administrador es sabio si recuerda a menudo que debe ser exacto en sus asuntos, porque llegar á la hora de rendir cuentas. Un viajero har á bien en no olvidar qu é destino final consta en su billete. Un administrador es sabio si recuerda a menudo que debe ser exacto en sus asuntos, porque llegar á la hora de rendir cuentas.

57 Tambi é n va para nosotros el consejo de Pablo. No sabemos cu á ndo vendr á la hora final. Como no sabemos cu á ndo querr á entrar el ladr ó n en nuestra casa. O cu á ndo le llegar á n exactamente los dolores de parto a la mujer encinta. «hijos de la luz e hijos del día, y no como hijos de las tinieblas y de la noche». Pero lo que s í deber í amos hacer es estar siempre preparados, actuar como «hijos de la luz e hijos del día, y no como hijos de las tinieblas y de la noche». Sin trampas. Sin enredos. «Vigilantes y despejados».

58 No sabemos cu á ntos a ñ os nos quedan de vida y cu á ndo seremos convocados a la evaluaci ó n final. Pero todos deseamos presentarnos ante el examinador, el Juez, Cristo Jes ú s, no con las manos vac í as, sino de modo que é l nos pueda dirigir las palabras que prometi ó a los que se han esforzado por vivir seg ú n sus caminos: «¡Muy bien! Eres un empleado fiel y cumplidor. Como has sido fiel en lo poco, pasa al banquete de tu señor».

59 En la Eucarist í a damos gracias a Dios por quienes se han responsabilizado de su tarea como miembros de la Iglesia del Se ñ or y han trabajado en su favor. «don de Dios»: Cada domingo venimos a la iglesia para recibir el «don de Dios»: los bienes del Evangelio y la ayuda para hacer fructificar nuestras posibilidades en favor de todos los miembros de la comunidad, de la Iglesia. Que en la venida del « d í a de Se ñ or », le podamos ofrecer, gozosamente, nuestras manos llenas de buenos frutos.

60 Algunas preguntas para meditar durante la semana: 1.¿ Cu á les son mis principales valores y cualidades? 2¿ C ó mo los uso en beneficio de los otros?

61

62


Descargar ppt "la vuelta de Cristo Jes ú s como Juez universal Hoy es el pen ú ltimo domingo del a ñ o cristiano, y una nueva par á bola, la de los talentos que."

Presentaciones similares


Anuncios Google