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1 LAS ENCUESTAS POLITICO- ELECTORALES UNA RESPONSABILIDAD COMPARTIDA ENTRE EJECUTORES, MEDIOS DECCOMUNICACIÓN Y POLITICOS. Guillermo Cumsille y Hugo Rivas.

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1 1 LAS ENCUESTAS POLITICO- ELECTORALES UNA RESPONSABILIDAD COMPARTIDA ENTRE EJECUTORES, MEDIOS DECCOMUNICACIÓN Y POLITICOS. Guillermo Cumsille y Hugo Rivas Abril, 2009.

2 En este artículo abordamos la situación actual de la industria de los estudios de opinión en Chile y el rol que le cabe a cada uno de sus principales actores, es decir, los organismos y empresas que realizan los estudios, los medios de comunicación que los difunden y los políticos que los usan y se conectan con la ciudadanía a través de sus resultados. El análisis está referido exclusivamente a los estudios de opinión política que utilizan la encuesta por muestreo como técnica de recolección de la información y no considera estudios realizados con técnicas cualitativas. 2 Presentación

3 Para cumplir ese objetivo, el desarrollo del artículo se ha ordenado en 5 secciones: En la primera se hace un breve recuento de la historia de los estudios de opinión en Chile La segunda sección aborda el tema de la calidad de las encuestas, desde el punto de vista técnico En la tercera sección, intentamos caracterizar la manera en que los medios de comunicación difunden las encuestas políticas La cuarta sección aborda las reacciones de los políticos ante los resultados de los estudios Y finalmente, la quinta sección trata de establecer algunas conclusiones acerca de los temas abordados en las secciones anteriores. 3

4 Breve historia de los estudios de OP en Chile Los comienzos Los estudios de opinión comienzan en Chile el siglo pasado a mediados de los años 50, con la creación del Instituto de Sociología en la Facultad de Filosofía y Educación de la Universidad de Chile. La primera encuesta electoral la hizo el Instituto con motivo de la elección presidencial de 1958, la cual a pesar del estrecho resultado de la elección, acertó en predecir el ganador. 4

5 Para los elecciones presidenciales de 1958 y 1964, prácticamente las únicas encuestas que se conocieron fueron las realizadas por la Universidad de Chile; en cambio, para la elección de 1970, se publican –no podemos dar fe de que efectivamente se hayan realizado- variadas encuestas ligadas a las candidaturas de la derecha y demócrata cristiana, con una finalidad puramente propagandística. Es notable que todas las encuestas publicadas por las campañas de esas candidaturas coincidían en otorgarle el segundo lugar a Allende, mientras que diferían en el ganador y en el tercer lugar. 5

6 El período de la Unidad Popular ( ) Transcurrido el primer año del gobierno de Allende y de la Unidad Popular, se creó en 1971 el Centro Nacional de Opinión Pública (CENOP), con el objeto de realizar estudios de opinión y análisis de coyuntura política para el Gobierno. Estos estudios tenían un carácter reservado y, por lo tanto, no se difundían. 6

7 El período de la dictadura militar ( ) Había enormes restricciones para realizar estudios de OP durante la dictadura. Estas restricciones determinaron que el resurgimiento de la industria de las encuestas se centrara -al menos durante los primeros 9 años de la dictadura- exclusivamente en los estudios de mercado. En 1983 comienzan a efectuarse, por parte de una consultora privada, las primeras encuestas de opinión política por encargo principalmente de medios de comunicación (radios y revistas) opositores al régimen y que las publicaban paradojalmente sin problemas de censura. 7

8 El plebiscito de sucesión presidencial y la transición a la democracia ( ) Se reactivan fuertemente los estudios de opinión política, al sumarse a dicha actividad un conjunto de ONGs opositoras que contaban con financiamiento de la cooperación internacional. La derrota de Pinochet en el plebiscito (octubre de 1988) se completó con el triunfo de la Concertación en la elección presidencial de 1989, para la cual también se efectuaron numerosas encuestas que anticipaban el triunfo opositor 8

9 La transición a la democracia marca el inicio de las series de encuestas políticas de carácter periódico llevadas a cabo por algunos centros de estudio. La atención que los medios de difusión, los actores políticos y el público en general le conceden a las encuestas, las llevan a asumir un protagonismo cada vez mayor en la vida política del país. Este protagonismo, sin embargo, en vez de estimular una mayor calidad que redundara en encuestas más confiables, produjo el efecto exactamente contrario: la proliferación de encuestas que, a pesar de su escasa solvencia técnica, logran captar el interés de los medios por difundirlas. 9

10 La actualidad (2001 a 2009) Se ha consolidado y acentuado el protagonismo de las encuestas, con una tendencia a realizar y publicar encuestas por parte de los medios, cada vez con menos referencias a los aspectos técnicos centrales de la encuesta y, en algunos casos, hasta omitiendo la identificación del organismo ejecutor, lo que las convierte en una especie de encuestas fantasma. Ejemplos: el diario El Mercurio del 26 de octubre de 2006 consigna resultados de cinco encuestas sobre diferentes tópicos. 10

11 En la primera semana de marzo de 2009 se publicaron dos encuestas telefónicas de evaluación del gobierno. En la última semana de marzo de 2009, con motivo de la elección primaria entre los dos precandidatos presidenciales de la Concertación de Partidos por la Democracia, en dos regiones del país, se publicaron, sendas encuestas telefónicas, la primera sobre intención de voto (de 400 casos) y la segunda de evaluación del debate (de 250 casos); cabe consignar que las regiones involucradas son las dos con menor cobertura telefónica de hogares en todo el país. 11

12 No obstante el progreso técnico experimentado y los niveles de sofisticación alcanzados por la industria de las encuestas, podemos afirmar que, en términos de solvencia técnica y seriedad en su ejecución, hemos presenciado un retroceso desde los inicios hasta la etapa actual. 12 La calidad de las encuestas

13 A nuestro juicio el protagonismo de las encuestas no siempre es merecido y refuerza el desprestigio de muchos de estos sondeos. Veamos algunos ejemplos: El primero se refiere al debate efectuado el 27 de abril de 2005 entre las precandidatas presidenciales de la Concertación, Michelle Bachelet y Soledad Alvear, en relación al cual se realizaron esa misma noche cinco encuestas, proporcionándonos una oportunidad única en la historia de la investigación de opinión pública en Chile: poder comparar distintas mediciones sobre un mismo fenómeno, efectuadas simultáneamente. 13

14 Los cinco sondeos tienen en común haber utilizado la encuesta telefónica, aunque difieren en el tamaño de la muestra (entre los 227 y los 400 casos) y la cobertura 14 Empresa encuestadora % Bachelet% Alvear Diferencia en Puntos porcentuales El Mercurio-Opina63,327,036,3 Fundación Futuro53,024,029,0 Time Research61,035,026,0 Ipsos Search53,035,018,0 Benchmark48,046,02,0

15 Estos datos indican que la preferencia por Bachelet fluctúa entre el 63.3% y el 48%, lo que implica, en términos proporcionales, una variación del 31.9% entre la encuesta que le asigna el máximo y la que le otorga el mínimo de las preferencias; por su parte, los que se inclinaron por Alvear como ganadora, se mueven entre un mínimo de 24% y un máximo de 46%, con una variación del 91.7%. 15

16 El segundo ejemplo alude a la polémica por la posición de Lavín y Piñera en su disputa por el segundo lugar y el paso a la segunda vuelta de la elección presidencial de Las encuestas CEP y Gémines le concedían un claro segundo lugar a Lavín y otras dos encuestas registraban un empate técnico entre Lavín y Piñera (18% y 17% en CERC y 20% y 16% en Feedback); por su parte, la encuesta Ipsos le otorgaba el segundo lugar a Piñera, con un 23%, contra un 16% de Lavín. Estas diferencias en los resultados confunden al público que se pregunta, con razón, cómo es posible llegar a resultados tan diferentes, si es que se aplica una metodología supuestamente científica. 16

17 Estos cuestionamientos son negativos, en primer lugar, para la industria de los estudios de mercado y de opinión, respecto de la cual cabe lamentar la ausencia de normas técnicas y códigos éticos que regulen la actividad, como alguna vez se intentó con la creación y corta vida de la ACHOP (Asociación Chilena de Opinión Pública). En segundo lugar, son negativos para la actividad política, ya que las diferencias en los resultados de las encuestas provocan un debate absurdo en que los candidatos y/o los comandos aceptan como válidas las encuestas que les favorecen y desestiman las otras. 17

18 ¿Cuáles son, en nuestra opinión, las principales deficiencias de que adolece la mayoría de las encuestas políticas en Chile? En relación al tamaño muestral, la European Society for Opinion and Market Research (ESOMAR) recomienda el empleo de muestras de a casos para encuestas electorales en que se desee representar globalmente a universos mayores a personas. En Chile se hacen muchas encuestas en este ámbito con muestras bastante más pequeñas. 18

19 Respecto a la técnica de recolección de la información, la encuesta telefónica no funciona para propósitos electorales, ya que no representa al electorado que no tiene teléfono y no podemos tener la verificación de que la persona que contesta es aquélla a la que, de acuerdo al diseño muestral, le corresponde hacerlo. Según datos del Censo 2002, en Chile, a pesar que menos del 51.5% de los hogares posee teléfono, se ha extendido cada vez más el uso de la encuesta telefónica. Esto supone serios problemas de cobertura y representatividad en encuestas político electorales, fenómeno que se agrava en el estrato bajo, que queda inevitablemente subrepresentado en las muestras. 19

20 En referencia a las preguntas, es necesario que ellas estén redactadas de manera neutra, de modo de no inducir la respuesta en una determinada dirección. Veamos algunos ejemplos: Centro de Estudios Públicos ¿Está usted de acuerdo o no en que la corrupción penetra en la administración pública debido a que los cargos se llenan por cuoteo político y no por méritos? 20

21 Gémines Si la Concertación gana la próxima elección presidencial, estará 20 años en el poder. ¿Piensa usted que esa mantención en el poder es mala para Chile porque facilita la corrupción? Fundación Chile 21 Grado de acuerdo con la siguiente afirmación: El pago solidario del seguro maternal termina con la injusticia que el Estado le pague los subsidios maternales a las mujeres con mejor situación socioeconómica. 21

22 La difusión de las encuestas político electorales en los medios 22 Es frecuente que en la difusión de encuestas político electorales, no se informe la ficha técnica que le permita al público, informarse adecuadamente, con lo que se le priva de los mecanismos de evaluación de la calidad y confiabilidad de la encuesta. También es muy frecuente que los medios difundan resultados incompletos, sin que se publique toda la información, por ejemplo, relativa al número de personas que no responden alguna de las preguntas del cuestionario o no indican el número de personas que rechazó contestar una encuesta.

23 Mostraremos algunos ejemplos notorios de mal uso de las encuestas por parte de los medios: El día 5 de octubre de 1988, el mismo día del plebiscito que ganó el No a Pinochet, el diario El Mercurio publicó en su primera página el resultado de una encuesta de SKOPUS en que daba ganadora a la opción Sí, incluso con un porcentaje superior al 100% (55,3% para el Sí y 46,1% para el No). Ganó el No. En la elección presidencial del año 1989, el diario La Segunda, el 20 de octubre, publicaba el resultado de una encuesta CEP-ADIMARK y señalaba a toda página: Encuesta da segunda vuelta. No hubo segunda vuelta. 23

24 Diez años después, el mismo diario La Segunda, con motivo de la elección presidencial de diciembre, publicaba el 14 de octubre también en primera página, el resultado de una encuesta de Fundación Futuro, perteneciente al actual candidato a Presidente de la República Sebastián Piñera, con el siguiente titular: Encuesta Futuro en 50 ciudades: Lavín gana en 1ª y 2ª vuelta. El resultado de la elección fue que ganó Ricardo Lagos en 1ª y 2ª vuelta. El Mercurio del 8 de enero de 2006 publica los resultados de una encuesta El Mercurio-Opina sobre el debate entre los candidatos presidenciales para la segunda vuelta de la elección. En la primera página del cuerpo D (cuerpo más destacado), tituló: Piñera gana el debate, pero Bachelet sigue siendo favorita. 24

25 Frente a la pregunta ¿quién ganó el debate? El resultado fue de un 43,3% para Piñera y un 42,9% para Bachelet, es decir, apenas una diferencia de 0,4%. Pero lo más notable desde la perspectiva de la manipulación informativa, es que el mismo diario, sobre la misma información, señalaba en sus páginas interiores que los candidatos terminaron en un virtual empate técnico; el margen de error de dicha encuesta, fue de +/- 3%, lo que hace aún más insostenible el titular que comentamos. Como dato adicional, los resultados se basan en una encuesta telefónica, metodología descalificada editorialmente un mes antes por el mismo diario debido a sus dificultades para formar una muestra representativa de la ciudadanía (El Mercurio, 3A, ) 25

26 26 El Mercurio al informar los resultados de una encuesta sobre diversos tópicos de actualidad concluye:el masivo rechazo de 60.6% a la propuesta de aumentar el número de parlamentarios que elaboró la Comisión Boeninger con el objetivo de cambiar el sistema binominal. Además de no especificar la redacción de la pregunta, se informa de alternativas que suman el 76.1%, sin que se sepa cuál fue la alternativa elegida por el restante 23.9%. Se puede suponer que la pregunta apuntaba al grado de acuerdo con el aumento del número de parlamentarios, de manera que la conclusión que se insinúa de un rechazo mayoritario a modificar el sistema electoral es antojadiza, porque queda la duda de cuál habría sido el resultado si se hubiese preguntado por el grado de acuerdo con reemplazar el sistema binominal por uno proporcional.

27 Los políticos y su uso de las encuestas Los políticos se encuentran de alguna manera esclavizados por los resultados de las encuestas. Por un lado, se sienten obligados a comentarlas, a aplaudir los resultados favorables y explicar resultados desfavorables, sin diferenciar entre las distintas encuestas según su calidad técnica, con lo que contribuyen a validarlas todas por igual. 27

28 Algunos vicios notorios de los políticos chilenos en su actitud hacia las encuestas son: Validar encuestas favorables y descalificar las desfavorables, más allá de su calidad técnica. El candidato Joaquín Lavín descalificó la encuesta Ipsos que lo ubicaba en el tercer lugar de las preferencias (es una encuesta ahí no más) y dijo que las cifras de Gémines, que le concedía el segundo lugar se acercan más a la realidad, mientras que el senador Alberto Espina descalificó esta última encuesta que le otorgaba el tercer lugar al candidato de su partido (es la menos seria, la menos rigurosa, hecha entre gallos y medianoche). 28

29 Usar las encuestas como argumento de opciones político ideológicas sólo cuando conviene. El senador Jaime Orpis (El Mercurio 19 de junio de 2006, C3) comenta una encuesta diciendo que si la ciudadanía pide cambiar el gabinete, la Presidenta debiera evaluarlo. A pesar del masivo respaldo al anticonceptivo de emergencia (píldora del día después) confirmado por todas las encuestas, el senador y su partido se oponen radicalmente a él, desechando en este caso, la sintonía con la ciudadanía. 29

30 Renunciar a la conducción de la OP, olvidando que las encuestas no pueden sustituir el liderazgo. Al respecto, ya entre algunos de los propios ejecutores de encuestas, se empieza a cuestionar el desmedido protagonismo y el uso indebido que le dan a las encuestas muchos dirigentes políticos. 30

31 Conclusiones Los estudios político electorales en Chile partieron hace ya 50 años en las universidades y se llevaban a cabo con los más altos estándares éticos y técnicos disponibles en esa época. Luego comenzaron a ser utilizados como herramientas de propaganda política, posteriormente estuvieron prohibidos durante la dictadura militar y hoy se usan para posicionar a las consultoras en la industria de los estudios de opinión y de mercado y para favorecer a determinados candidatos a través de la creación de una imagen de triunfo. Se ha generado una proliferación de encuestas, la mayoría de ellas realizadas al margen de normas técnicas y éticas mínimas. 31

32 Intentamos llamar la atención sobre el estado crítico en que se encuentra la industria de los estudios de opinión –especialmente las encuestas político electorales- en Chile. Es urgente que diferentes actores concuerden en la necesidad de un marco regulatorio mínimo para esta actividad que debiera incluir tanto cuestiones de método como cuestiones éticas. Ello supone algún tipo de supervisión y regulación tanto en la aplicación de estándares de calidad mínimos como de los principios éticos que deben regir la elaboración y difusión de este tipo de estudios. 32

33 33 Las empresas ejecutoras debieran hacer un esfuerzo por reeditar la Asociación Chilena de Estudios de Opinión (fundada en 1997 y disuelta en 2000) u otra institución de naturaleza similar, que dicte normas técnicas y éticas que comprometan a todos los asociados. Puede incorporarse a este proceso a otros actores, entre ellos los medios de comunicación y el parlamento. Los primeros debieran suscribir un doble compromiso: primero, de no publicar encuestas que no cumplan los estándares mínimos de calidad validados por la Asociación (o la institución equivalente) y, segundo, publicar las encuestas sin distorsiones ni sesgos que conviertan a las encuestas serias en mera propaganda política.

34 El parlamento, recogiendo algunos precedentes, podría legislar sobre algunas de las cuestiones más críticas que afectan la credibilidad de las encuestas y su difusión. Con algunas de estas medidas, se contribuirá a prestigiar tanto los estudios de opinión político electorales como la industria en general y se hará un real aporte a la profundización de la democracia en Chile. 34

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