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Primer Presidencia de RiveraPresidencia de Oribe Batalla de Carpintería Segunda Presidencia de Rivera Guerra Grande Aduana de Oribe. Puerto del Buceo.

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2 Primer Presidencia de RiveraPresidencia de Oribe Batalla de Carpintería Segunda Presidencia de Rivera Guerra Grande Aduana de Oribe. Puerto del Buceo Durante los ocho años de asedio, Uruguay tuvo dos gobiernos simultáneos. Uno, con sede en Montevideo, al frente del cual estuvo Rivera hasta El otro, instalado en el Cerrito, fue encabezado por Oribe. Cuarteles del campo sitiador en el Cerrito En esta batalla, las tropas de Oribe se distinguieron usando unas vinchas blancas, en las cuales inscribieron el lema Defensores de las Leyes. Las tropas de Rivera usaron como distintivo una vincha hecha con el forro de los ponchos, que era de color rojo.

3 La Constitución no pudo terminar con la división política: dualidad del Poder. No se establecía la coparticipación de los partidos en el Gobierno. Movimientos armados. Dos núcleos de población: la Rural y la Urbana. En la campaña: hombres sueltos de la campaña servían de masa humana a los Caudillos. Caudillos – Cabdillo – Cabeza: No consideraban las normas de la Constitución.

4 Intranquilidad social en la campaña, disputas por la tierra entre propietarios y poseedores. Insuficiencia de ingresos fiscales. Injerencia de los VECINOS: Argentina y el Imperio del Brasil, en los asuntos políticos internos del país. No se pudo firmar un Tratado definitivo de Paz, ni se fijaron los límites precisos con Brasil, ni el reconocimiento de la independencia por España. La oposición entre caudillos dio lugar al nacimiento de los bandos partidarios y de sus divisas (Carpintería, 19 de setiembre de 1836) donde los combatientes empezaron a sentirse blancos o colorados antes que uruguayos.

5 La Cautiva. Situación de la mujer blanca raptada y prisionera en las tolderías indígenas, Óleo de Juan Manuel Blanes en el siglo XIX. La Taba. Constituyó uno de los juegos más típicos del paisaje oriental. Óleo de Juan M. Blanes en el siglo XIX.

6 El Mercado de Montevideo en el solar que antes ocupaba la Ciudadela. Litografía de A. DHastrel en el año 1840

7 El desembarcadero de Montevideo. Litografía de Lauvergne realizada en 1838

8 En Uruguay, la definición de los partidos políticos se concretó en 1836, durante el gobierno de Manuel Oribe, como segundo presidente constitucional. La revolución que contra su gobierno organizó Fructuoso Rivera lo resolvió a crear un partido que estuviera identificado con las ideas y procedimientos de su gestión. El 10 de agosto de 1836, Oribe decretó el uso de una divisa blanca en el sombrero con el lema Defensor de la Leyes. El lema concretaba una aspiración de su gobierno, y el color blanco constituía un homenaje a los patriotas de 1811 que lo habían usado como divisa al comenzar la revolución emancipadora. Los colorados, que al principio usaron distintivos celestes, al ver que se desteñían fácilmente, eligieron el color rojo de sus ponchos patrios. El 19 de setiembre de 1836, las fuerzas riveristas fueron derrotadas por las del gobierno en Carpintería, obligando a Rivera a retirarse al Brasil.

9 Constituyó el momento de mayor peligro para la supervivencia del Estado oriental en el siglo XIX, porque estuvo en juego su propia existencia como nación independiente. A los dos bandos políticos les costó tanto convertirse en partidos, como al país convertirse en nación.

10 La vinculación de blancos y colorados con federales y unitarios argentinos internacionalizó el conflicto y ese rasgo se acentuó aun más con la intervención anglo-francesa. Oribe Rivera Combate entre unitarios y federales Óleo de Carlos Morel, Hubo tres escenarios: el de Uruguay, marcado por el antagonismo entre Rivera y Oribe; el de la región, escindida entre unitarios y federales, y el internacional, signado por la competencia de Inglaterra y Francia.

11 Los blancos, dominando el interior durante 9 años, se fueron identificando con la campaña y la afirmación del ser nacional, con el orden y la autoridad (la ley), que venían de la tradición hispánica y colonial. Oribe Óleo "La carreta" Juan Manuel Blanes

12 Los colorados, conviviendo en la ciudad con muchos europeos y admirando sus ideas e instituciones, se fueron identificando con lo urbano y las corrientes liberales, abriéndose tanto a las novedades del mundo cuanto a los inmigrantes que afluían. Pedro Figari, Toque de oración, 1925, óleo sobre cartón, 27 x 39 ", Museo Nacional de Artes Visuales, Montevideo, Uruguay. Rivera

13 Bandos más fuertes que naciones Las rivalidades existentes entre los caudillos habían dado la tónica a los primeros años de vida independiente. El segundo alzamiento riverista provocó la renuncia del presidente Oribe y su exilio en Buenos Aires, al amparo de su amigo Juan Manuel de Rosas. De octubre de 1830 a marzo de 1839, Rivera gobernó de hecho, hasta que nuevas Cámaras, elegidas bajo presión, lo designaron tercer presidente constitucional. La vinculación de Oribe con Rosas venía desde los días de la Cruzada Libertadora, a la que el gran estanciero bonaerense había hecho sustanciosos aportes. Oribe llegó a Buenos Aires en medio de la lucha encarnizada entre unitarios y federales. Estas disputas no solo implicaban rivalidades caudillescas, sino una discrepancia de larga data entre dos formas de entender la organización del país. Lo cierto es que Oribe, que fue por ayuda, se vio obligado a ayudar. Esta interrelación entre bandos de los nuevos países había sido la práctica hasta entonces. En este sentido, el mapa de la región ofrecía una permeabilidad que las nuevas fronteras no lograban borrar. Fructuoso Rivera Juan Manuel de Rosas Manuel Oribe

14 A fin de proteger Montevideo por tierra se establecieron dos líneas de fortificaciones, tal cual muestra el mapa. El ejército sitiador, a su vez, instaló sus bases en la zona del Cerrito. Línea del Cerrito Avanzada de la Defensa Cuando comenzó la guerra, no hacía demasiado tiempo que se habían demolido las murallas de Montevideo para facilitar su crecimiento. A fin de proteger por tierra se establecieron dos líneas de fortificaciones, tal cual muestra el mapa. La primera costaba de un foso y de una muralla de mampostería; la segunda era una avanzada de defensa con parapetos y cañones. El ejército sitiador, a su vez, instaló sus bases en la zona del Cerrito, mientras que las familias blancas, huidas de Montevideo, se establecieron en Villa Restauración (actual barrio de la Unión). Dos caminos, que se corresponden con dos importantes calles de la actualidad, unían la sede del ejército sitiador con el emplazamiento de las familias y a su vez con el puerto alternativo del Buceo.

15 Triunfo naval, fracaso comercial 1845: "La escuadra francoinglesa resolvió abrir a la fuerza el Paraná. Rosas, en la llamada vuelta de Obligado _donde el río se estrecha_ colocó baterías y una trinchera flotante compuesta de 24 barcos ligados con cadenas, materialización de su doble deseo: defender la soberanía y el monopolio de Buenos Aires. La resistencia argentina ante las fuerzas navales y de desembarco, muy superiores en armamento y número, fue sangrienta y heroica pero fracasó. El paso fue forzado. Detrás de los barcos de guerra seguían los 100 mercantes que habían estado esperando en la rada montevideana. Sin embargo, las consecuencias para los interventores fueron negativas. Ese combate exacerbó el sentimiento nacional argentino. La operación mercantil fracasó ante las escasas ventas hechas en medio de poblaciones hostiles y más pobres de lo que se había supuesto. José Pedro Barrán: Apogeo y crisis del Uruguay pastoril y caudillesco, pág. 37.

16 El largo brazo del imperialismo Intereses extra regionales se sumaron a este abigarrado contexto. Inglaterra, como se sabe, nunca perdió de vista la rica cuenca platense. Sus comerciantes gozaron de especiales privilegios bajo el gobierno de Rosas, como correspondía a un poderoso hacendado y saladerista ávido de colocar sus productos en el mercado inglés. Francia, que competía por entonces en todo el mundo con su rival, reclamó a Rosas la cláusula de "nación más favorecida" de la que se beneficiaba Gran Bretaña desde La negativa rosista condujo al bloqueo de Buenos Aires por la flota francesa, en marzo de Ambas naciones aspiraban a la libre navegación de los ríos de la cuenca, que significaba abrir al comercio europeo un mercado rico y en expansión. La armada anglo-francesa fuerza su paso a través de la Vuelta de Obligado. Manuel Larravide ( )

17 Primera etapa de la guerra Por azar de las circunstancias, los intereses de Francia vinieron a coincidir con los del nuevo presidente uruguayo: ambos tenían por enemigo a Rosas. Montevideo, por otra parte, era un enclave imprescindible para la escuadra francesa que bloqueaba Buenos Aires. De este modo, las presiones de Francia terminaron por persuadir a Rivera de declarar la guerra a Rosas en febrero de La respuesta del gobernador de Buenos Aires fue inmediata. El ejército de la Confederación invadió Uruguay, aunque fue detenido por Rivera en Cagancha a fin de año y obligado a replegarse a territorio argentino. Sin los recursos que le proporcionaban las rentas de la aduana bonaerense, Rosas suspendió el pago de la deuda contraída con la Casa Baring Brothers de Londres, lo que provocó la reacción de Inglaterra, que convenció a Francia de levantar el bloqueo.

18 Montevideo sitiada Rosas recuperó su puerto y sus rentas; por otra parte, el ejército de la Confederación, comandado por Manuel Oribe, derrotó en reiteradas ocasiones a la coalición antirrosista; la última de estas derrotas, en Arroyo Grande, en diciembre de 1842, dejó abierto a los federales el camino para invadir Uruguay. En febrero de 1843, comandando unos siete mil soldados, la mitad de los cuales eran argentinos, Oribe sitió Montevideo. La capital contaba con hombres y pertrechos para resistir y con el apoyo de la flota anglo-francesa, que no se había retirado del Plata y se aprestó a evitar el bloqueo de Montevideo por mar. La caída de la ciudad habría significado perder el único puerto libre para el comercio europeo en la región. Vista de la ciudad de Montevideo.

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20 Del país dividido a la Unión Durante los ocho años de asedio, Uruguay tuvo dos gobiernos simultáneos. Uno, con sede en Montevideo, al frente del cual estuvo Rivera hasta El otro, instalado en el Cerrito, fue encabezado por Oribe.

21 El Gobierno de la Defensa Así se conoció al que permaneció en Montevideo y mantuvo las instituciones constitucionales hasta Terminada la última renovación de las Cámaras en febrero de 1846, las sustituyó por un régimen de emergencia constituido por una Asamblea de Notables y un Consejo de Estado. Con Rivera en el frente militar, el liderazgo pasó al sector doctoral colorado, cuya creciente "europeización" lo fue alejando progresivamente del caudillo. En el Gobierno de la Defensa tuvieron peso decisivo los unitarios argentinos y muchos extranjeros. De hecho, el general José María Paz, uno de los principales jefes unitarios, asumió la comandancia general de la plaza, y los franceses, que constituían la mitad del ejército, estuvieron bajo las órdenes de un coronel también francés. La influencia extranjera también se hizo sentir en la vida social. Los emigrados perseguidos por Rosas correspondían al sector más ilustrado de la Argentina. Liberales, instruidos, amantes de la cultura europea, dieron brillo a una ciudad que pasó de aldea a sede de la civilización ante la "barbarie" rosista. Montevideo era "culta" y próspera a pesar del sitio. Los sucesivos bloqueos al puerto porteño le permitieron importantes ingresos comerciales. La "Sociedad Compradora de los derechos de Aduana", creada en 1843, que adelantaba de un año a otro al Estado las rentas aduaneras, obtuvo pingües ganancias al reembolso, aunque para ello el gobierno tuviera que hipotecar edificios y plazas públicas. Plano de la Guerra grande ( )

22 El Gobierno del Cerrito Oribe, por su parte, montó su gobierno a pocos kilómetros de Montevideo. Considerando nula su renuncia de 1838, asumió como presidente "legal" del Uruguay. En 1845 reorganizó las viejas Cámaras disueltas con el golpe riverista, entendiendo a esta asamblea como la tercera legislatura constitucional del país. Las Cámaras le otorgaron poderes extraordinarios y autorizaron la permanencia en Uruguay del ejército de la Confederación Argentina, con la precisión de que debía abandonar el territorio al finalizar la guerra. Oribe controló toda la campaña uruguaya. Contó con los puertos de Buceo y Nueva Palmira, que después fueron bloqueados por la flota anglofrancesa. Carente de recursos, confiscó bienes de enemigos y extranjeros. En el gobierno del Cerrito también participó un sector culto que no simpatizaba con la alianza con Rosas, aunque no tuvo más remedio que aceptarla. En los alrededores del casco político, administrativo y militar, creció una población que recibió el nombre de Villa Restauración. Austero y autoritario, Oribe, como Rosas, su protector, quedó identificado con la lucha por los intereses americanos contra la intromisión europea. Para sus adversarios, sin embargo, compartió el tinte dictatorial que caracterizó a su aliado. Aduana de Oribe. Puerto del Buceo

23 La batalla diplomática A veces asociadas y otras por separado, Inglaterra y Francia ejercieron un papel decisivo en la contienda, de principio a fin. A partir de 1845 fue notorio su interés por salir del conflicto, aunque no a cualquier precio. Cuando la guerra pareció estancarse, hacia 1847, se intensificaron las gestiones diplomáticas. En el lapso que llega hasta 1850, varias misiones inglesas y francesas procuraron llegar a un acuerdo con Rosas. En estos días se produjo un retroceso de las aspiraciones europeas, explicable por la presencia de otros problemas en escenarios lejanos o en sus propios países. Así, de exigir la apertura incondicional del Paraná y el Paraguay al comercio franco-británico en 1845, se pasó al reconocimiento de la Confederación Argentina y de su soberanía sobre ambas vías fluviales en los tratados de 1849 y Victoria absoluta para Rosas, que echó el cerrojo al estuario del Plata, reservando para Buenos Aires el beneficio de los derechos aduaneros.

24 El final de la Guerra Grande Si para Francia e Inglaterra la guerra había terminado, los unitarios no estaban dispuestos a darle fin. Tampoco los colorados de la Defensa. Una nueva estrategia se hizo necesaria.

25 Ofensiva final contra Rosas Brasil venía asistiendo con inquietud a las ambiciones expansionistas de Rosas en la región. Para 1851, las tratativas de la Defensa para lograr el apoyo del Imperio dieron sus frutos. Por otra parte, Entre Ríos se volcó contra su antiguo aliado, Rosas. Tan rica como Uruguay, esta provincia reclamaba su porción de la renta aduanera, a la que contribuía con seis millones de cabezas de ganado y diecisiete saladeros. Por ello, cuando en 1851 Rosas repitió el formulismo anual por el cual renunciaba a la dirección de las relaciones exteriores de la Confederación Argentina _para ser confirmado en ella_ Urquiza, uno de sus aliados fuertes y primer estanciero de Entre Ríos, aceptó su renuncia y retomó las riendas de la política exterior entrerriana. A los pocos días se firmó el tratado de la Triple Alianza entre Brasil, Entre Ríos y el Gobierno de la Defensa. La guerra terminaba por ser un asunto americano. El ejército de la coalición, al que se sumó poco después Corrientes, derrotó a Rosas definitivamente en la batalla de Monte Caseros, el 3 de febrero de 1852.

26 "Ni vencidos ni vencedores" Cuando ya estaba condenada la causa rosista, Oribe debió rendirse ante su ex aliado Urquiza. El espíritu que animó el acuerdo de cese de hostilidades en Uruguay fue, sin embargo, conciliador. La paz del 8 de octubre de 1851 ordenó la reunión de todos los orientales bajo el pabellón nacional, por encima de los bandos en que hubieran militado durante la guerra. El espíritu de fusión animó los tiempos inmediatos a la paz de octubre: hubo seis días de festejo ininterrumpido en todo el país; se levantó el destierro de Rivera, producto de las desavenencias con el sector doctoral colorado y la Villa de la Restauración fue rebautizada "Villa de la Unión". El sentimiento de nación parecía despejar definitivamente la sombra de la guerra civil de allí en más. Brasil cobró con creces su contribución a terminar la guerra. El 12 de octubre de 1851, a cuatro días de firmada la paz, concertaba con Uruguay cinco tratados que serían de singular gravitación en la vida futura del país. En ellos fue central la figura de Andrés Lamas, "el hombre del Imperio", responsable en buena parte de la alianza con Brasil y responsabilizado, a la vez, por la índole de los tratados.

27 Los Tratados del 51 Tratado de Alianza: establecía la alianza perpetua entre Brasil y Uruguay, obligándose mutuamente a apoyar a sus respectivos gobiernos. Brasil prometía ayuda al gobierno elegido durante los siguientes cuatro años y Uruguay se comprometía a ayudar al Imperio contra los separatistas riograndenses. De hecho, el acuerdo consagraba el derecho de intervención en los asuntos internos de ambos países. Tratado de Extradición: a las disposiciones de extradición por delitos comunes se agregaba la obligación de Uruguay de devolver a Brasil los esclavos fugados, con lo cual se desconocía la legislación uruguaya, que había abolido la esclavitud. Tratado de Prestación de Socorros: el Imperio asumía la entrega al gobierno uruguayo de un subsidio mensual de sesenta mil patacones contra la garantía de las rentas públicas, especialmente las de la Aduana. Uruguay reconocía la deuda contraída por el Gobierno de la Defensa con el Barón de Mauá, contra las mismas garantías. De esta manera, no solo se dependía de un país extranjero para cubrir el presupuesto público, sino que se hipotecaban las rentas de la nación a otro estado y a un particular amparado por dicho estado. Tratado de Comercio y Navegación: se establecía la navegación común del río Uruguay y sus afluentes y ambas naciones se concedían recíprocamente la cláusula de la nación más favorecida. Por diez años se eximía de derechos a la exportación de ganado en pie a Brasil, así como al tasajo enviado por tierra a Río Grande. De hecho, estas disposiciones convertían a Uruguay en la reserva ganadera del Imperio, destruyendo la industria saladeril del país. Tratado de Límites: los límites hasta entonces indefinidos de la frontera norte, se precisaban de la siguiente manera: el río Cuareim al noroeste y al noreste el Yaguarón y la Laguna Merín, cuya navegación exclusiva se reservaba Brasil. Se cedía una franja de dos leguas y media de territorio en las márgenes del Cebollatí y el Tacuarí, en la cual el Imperio podía levantar fortalezas. El Tratado de Límites implicó la renuncia de los derechos históricos sobre las Misiones y otras zonas que adjudicaba el Tratado de San Ildefonso a las posesiones españolas, dejaba zonas sin delimitar y permitía la instalación de puestos militares brasileños en la frontera.

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29 Escenas del Sitio de Montevideo, Litografía de Berttinoti La paz del 8 de octubre de 1851 establecía entre sus cláusulas que: "Entre las diferentes opiniones en que han estado divididos los orientales, no habrá vencidos ni vencedores, pues todos deben reunirse bajo el estandarte nacional, para el bien de la Patria y para defender sus leyes e independencia". Pero la paz no se establece por decreto. No iba a resultar fácil curar las heridas dejadas por tantos años de guerra civil. Si bien es cierto que en los últimos tiempos de la Guerra Grande hubo lapsos en que no se tiró un solo tiro, esto no debe engañarnos. En un país de cercanías como era el Uruguay de entonces, prácticamente todo el mundo tenía un pariente o un amigo que había muerto, había sido herido o había perdido sus bienes o sus tierras durante el conflicto; comprendemos por qué restaurar las heridas no resultó tan sencillo.

30 Blancos y colorados Para algunos historiadores, a partir de la Guerra Grande la campaña será identificada con "los blancos" y la ciudad con "los colorados", cuando hasta ese momento el interior había sido el lugar del accionar de Rivera y la ciudad más el de Oribe. Bandera del Estado Oriental usada por las fuerzas del Partido Blanco hasta 1850 Bandera usada por los colorados de Fructuoso Rivera durante la Guerra Grande

31 Bibliografía: Nahum, Benjamín. Manual de Historia del Uruguay, Tomo I: 1830 – EBO Pivel Devoto, Juan E., Ranieri de Pivel Devoto, Alcira, Historia de la República Oriental del Uruguay , Montevideo, Ed. Medina, Barrán, José Pedro, Apogeo y crisis del Uruguay pastoril caudillesco, 1838 – 1875, tomo 4 de la Historia Uruguaya, EBO, La enciclopedia del Estudiante, Historia y Geografía de Uruguay, 20, Santillana,2005


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