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Á ngeles Desde las fes y el Libro de Urantia. Salmo 9:11 Pues a sus á ngeles mandar á acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos. Mateo 4:6 y.

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Presentación del tema: "Á ngeles Desde las fes y el Libro de Urantia. Salmo 9:11 Pues a sus á ngeles mandar á acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos. Mateo 4:6 y."— Transcripción de la presentación:

1 Á ngeles Desde las fes y el Libro de Urantia

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3 Salmo 9:11 Pues a sus á ngeles mandar á acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos. Mateo 4:6 y le dijo: Si eres Hijo de Dios, é chate abajo; porque escrito est á : A sus á ngeles mandar á acerca de ti, y, En sus manos te sostendr á n, Para que no tropieces con tu pie en piedra.

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5 Á ngeles En hebreo es "Malakh", en cuneiforme mesopotamico "Malaku", en arabe es "Malak", in griego Anghelos … en cada cultura, en cada tradici ó n, sus alas se extienden hacia nosotros.

6 Malaj La palabra espa ñ ola procede del lat í n angelus, que a su vez deriva del griego γγελος á ngelos, mensajero. La palabra heb rea m á s parecida es מלאך mal'ach, que tambi é n significa mensajero. «Á ngel » tambi é n se usa en la Biblia para las siguientes tres palabras hebreas: אביר abbir, Salmos 78,25 (literalmente poderoso ) אלהים Elohim, Salmos 8,5 la oscura שנאן shin'an, Salmos 68,17

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8 Á ngel 1.(Del lat í n angelus, y é ste del griego á ngelos, nuncio, mensajero; de angello, anunciar). Cada uno de los esp í ritus celestiales criados por Dios para servirle. 2. Cualquiera de los esp í ritus celestes que constituyen el ú ltimo de los nueve coros. Un á ngel es un ser et é reo presente en muchas religiones, cuyos deberes son asistir y servir a Dios. Act ú an t í picamente como mensajeros, seg ú n se cree en las tres principales religiones monote í stas.

9 Arc á ngel (Del lat í n archangelus, y é ste del griego arch á ngelos: de archos jefe, y angelos, á ngel). Esp í ritu celeste de orden media entre los á ngeles y los principados, y perteneciente, por tanto, al octavo coro.

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11 Á ngeles en el Cristianismo Los coros ang é licos son nueve: Querubines Serafines Tronos Dominaciones Virtudes Potestades Principados Arc á ngeles Á ngeles

12 Los á ngeles en la tradici ó n cristiana parten de lo que se ha dicho sobre ellos en la religi ó n jud í a; por tanto, son seres creados por Dios para su servicio, que act ú an como enviados o mensajeros para los hombres. La palabra proviene del lat í n angelus, derivado a su vez del griego άγγελος, á nguelos, que significa "men sajero". En el Antiguo Testamento se empl ea á ngel para traducir la palabra he brea מלאך, mal'akh, que tambi é n significa m ensajero. De acuerdo a los te ó logos cristianos de la Edad Media, los á ngeles est á n organizados en varias ó rdenes o Coros Angelicales

13 La clasificaci ó n m á s influyente fue creada por un autor desconocido cuyas obras nos han lle gado atribuidas a Dionisio Areopagita (le llamamos, as í, Pseudo-Dionisio Areopagita). El te ó logo en cuesti ó n vivi ó entre los siglos IV y V d.C. (en el Are ó pago-Grecia) y expuso su doctrina angelol ó gica en su libro La Jerarqu í a Celeste, seg ú n el cual los á ngeles se dividen en tres grupos: el primero compuesto de serafines, querubines y tronos, el segundo compuesto de dominios, virtudes y poderes, y el tercero compuesto de principados, arc á ngeles y á ngeles.

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15 Los serafines est á n en la cima de la jerarqu í a y rodean el trono de Dios, son de color rojo y su atributo es el fuego. Los querubines simbolizan la sabidur í a divina y son de color azul y oro. Los tronos representan la justicia divina y llevan toga y bast ó n de mando. primer grupo

16 segundo grupo El segundo grupo es responsable de los elementos naturales y de los cuerpos celestes, los dominios y los poderes llevan corona y cetro; las virtudes se refieren a la "Pasi ó n de Cristo", y llevan a veces flores o s í mbolos de Mar í a

17 tercer grupo El tercer grupo establece la relaci ó n con la humanidad. Los principados protegen a las naciones, los arc á ngeles son mensajeros de Dio s; en fin, los á ngeles protegen a todos los hombres.

18 postura oficial La postura oficial de la Iglesia Cat ó lica se fija en el concilio del a ñ o 745 en Roma, y el de 789, en Aquisgr á n, los cuales rechazaron el uso de nombres de á ngeles, salvo aquello s citados en la Biblia: Miguel, Gabriel y Rafael. La Iglesia ortodoxa griega y la Iglesia ortodoxa copta reverencian, no obstante, tambi é n a Uriel. Pero adem á s existen muchas otras fuentes documentales y tradicionales que se refieren a otros á ngeles: Baraquiel, Alamiel, Letiel, Laeiel, y muchos otros.

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20 Á ngeles en el Juda í smo Aunque los israelitas eran un pueblo monote í sta, viv í an rodeados de otros pueblos de tradici ó n polite í sta, y sin duda sus creencias ejercieron un fuerte influjo sobre los jud í os. Result ó entonces muy ú til convertir a cualquier ser divino en un servidor del ú nico dios que adoraban, formando as í una corte celestial, similar a la de los reyes de esa é poca. Posiblemente por influencia mesopot á mica, se empez ó a representar a estos á ngeles con alas;

21 el influjo de la religi ó n mazde í sta, basada en los principios del mal y el bien como explica ci ó n de todas las cosas tambi é n contribuy ó sin duda a configurar los á ngeles como parte del bien, mientras que las potencias malignas encajaron de modo natural como á ngeles malos o á ngeles ca í dos; y por tanto servidores del mal. Recordemos que los israelitas fueron llevados cautivos a Babilonia desde el a ñ o 597 a.C. hasta el 538 a.C.

22 Desde muy temprano se les atribuy ó el papel de intermediarios entre la divinidad y los seres humanos, posiblemente porque su aspecto de hombres con alas parec í a apropiado para moverse tanto en el á mbito divino como en el humano. As í, ya para los persas un á ngel fue el encargado de revelar la verdad a Zoroastro, y este modelo se va a repetir una y otra vez en el juda í smo ( á ngel Gabriel con Abraham), cristianismo ( á ngel Gabriel con la Virgen Mar í a), e islam ( á ngel Gabriel con Mahoma).

23 A lo largo de los siglos, los á ngeles jud í os van evolucionando, en un principio se los menciona como seres tan parecidos a varones humanos que pod í an ser confundidos con ellos, para ir luego paulatinamente torn á ndose m á s espirituales, y cumpliendo funciones m á s especializadas ( á ngeles que solo sirven a la divinidad, á ngeles mensajeros, á ngeles que castigan, etc).

24 Jerarqu í a en la administraci ó n de un universo padre Malajim Ishim Elim Hashmalim Serafim Erelim Ofamin Querubim B nai Erlohim Elohim Hyos HaKoidesh 24 ancianos

25 Á ngeles en el Islam Como religi ó n emparentada estrechamente con el cristianismo y el juda í smo, en el Islam tambi é n existe la creencia en los á ngeles, que en lengua á rabe reciben el nombre de ملاك mal ā k, plural ملائكة mal ā 'ika (de la misma ra í z que el hebreo מלאך mal ā kh o mal ā j). La creencia en los á ngeles es central en el islam, empezando por el que, seg ú n la tradici ó n, fue el jefe de los á ngeles, Yibril o Yibrail (Gabriel), quien se dirigi ó a Mahoma en nombre de Dios para dictarle su revelaci ó n, el Cor á n.

26 El Islam concibe a los á ngeles como seres creados de luz y dedicados totalmente al servicio de Dios, por cuyo mandato realiza n determinadas tareas como la de introducir el alma en el cuerpo de los neonatos, recoger el alma de la persona que muere, registrar determinados hechos de la vida o servir de mensajeros divinos, como en el caso de la revelaci ó n hecha a Mahoma y los profetas anteriores por Gabriel o el de la anunciaci ó n a Maryam Bint Dawud (la virgen Mar í a).

27 Al contrario que los seres humanos, los á ngeles no comen ni procrean, no est á n dotados de libre albedr í o y no pueden cometer pecados. El á ngel ca í do, Ibl í s, es en el Islam aparentemente el ú nico dotado de capacidad de elecci ó n pues se neg ó a postrarse ante Dios. Sin embargo, por otro lado la figura de Ibl í s aparece asociada a la figura de los genios, unos seres hechos de fuego que el Islam incorpora a partir de la mitolog í a á rabe preisl á mica.

28 Los á ngeles pueden adoptar apariencia humana. Generalmente se les describe como a seres extraordinariamente bellos que poseen varios pares de alas (aunque pict ó ricamente se les suele representar con forma humana y un ú nico par). Yibril tendr í a en su forma aut é ntica, seg ú n la creencia, seiscientas alas.

29 El Islam no establece entre los á ngeles jerarqu í as complejas parecidas a las que s í crearon los te ó logos cristianos medievales. Hay cuatro á ngeles que se consideran principales: Yibril, Azra'il, Mika'il e Israfil, y otros á ngeles menores. Yibril o Yibra'il (Gabriel) es el jefe de todos los á ngel es y es tambi é n el mensajero de Dios para todos los profetas. Instrumento de la revelaci ó n no solo del Cor á n a Mahoma sino de los Evangelios, los Salmos o la Tor á a sus destinatarios respectivos. Se le menciona en el Cor á n. Azra'il (Azrael) es el á ngel de la muerte, encargado de que el alma humana abandone el cuerpo. La separaci ó n de alma y cuerpo puede hacerse de un modo m á s dulce o m á s violento dependiendo del comportamiento que haya tenido la persona en vida. No aparece en el Cor á n. Mika'il (Miguel) es el encargado de la lluvia y del trueno. Se le menciona en el Cor á n tambi é n. Israfil (Rafael) es el á ngel encargado de dar la se ñ al de la llegada del D í a del Juicio con una « trompeta de la verdad ». Mencionado en el Cor á n.

30 otros á ngeles Entre los otros á ngeles presentes en las creencias isl á micas, podemos encontrar a Rak ī b y Ath ī d, que son los que registran l as buenas y malas acciones que las personas realizan a lo largo de la vida; Nak ī r y Munkar interrogan a la persona que acaba de morir acerca de su fe; Radw ā n es el á ngel responsable del Para í so, as í como M ā lik lo es del Infierno; H ā r ū t y M ā r ū t son dos á ngeles ca í dos; Charrsk conocido como á ngel de luz y oscuridad a su cargo est á n diecinueve á ngeles que administran los castigos a los condenados al fuego; otros ocho á ngeles sostienen el trono de Dios.

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32 Á ngeles en el Libro de Urantia Los á ngeles son los asociados espirituales ministrantes de las criaturas volitivas evolutivas y ascendentes de todo el espacio; tambi é n son los colegas y asociados de trabajo de las huestes m á s elevadas de las personalidades divinas de las esferas. Los á ngeles de todas las ó rdenes son personalidades definidas y altamente individualizadas. Todos ellos tienen una amplia capacidad para la apreciaci ó n de las ministraciones de los directores de reversi ó n. Juntamente con las Huestes de Mensajeros del Espacio, los esp í ritus ministrantes disfrutan de temporadas de descanso y cambio; poseen naturalezas muy sociables y tienen una capacidad de asociaci ó n que trasciende en mucho la de los seres humanos.

33 Á ngeles en el Libro de Urantia Los esp í ritus ministrantes del gran universo se clasifican como sigue: 1. supernafim 2. seconafim 3. tertiafim 4. omniafim 5. serafim 6. querubim y sanobim 7. seres Intermedios

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35 Á ngeles en el Libro de Urantia Los miembros de las ó rdenes ang é licas no son completamente estacionarios en cuanto a su estado personal en el universo. Los á ngeles de ciertas ó rdenes pueden transformarse en Compa ñ eros Paradis í acos durante una temporada; algunos se tornan Registradores Celestiales; otros ascienden a las filas de los Asesores T é cnicos. Algunos de entre los querubines pueden aspirar al estado y destino ser á fico, mientras que los serafines evolutivos pueden alcanzar los niveles espirituales de los Hijos de Dios ascendentes.

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37 Las siete ó rdenes de esp í ritus ministrantes, seg ú n se revela, est á n agrupadas para su presentaci ó n de acuerdo con sus funciones de mayor importancia para con las criaturas ascendentes:

38 Los Esp í ritus Ministrantes del Universo Central. 1. Los Esp í ritus Ministrantes del Universo Central. Las tres ó rdenes de supernafines sirven en el sistema Para í so-Havona. Los supernafines primarios o del Para í so son creados por el Esp í ritu Infinito. Las ó rdenes secundarias y terciarias, que sirven en Havona, son respectivamente los v á stagos de los Esp í ritus Rectores y de los Esp í ritus de los Circuitos.

39 Los Esp í ritus Ministrantes de los Superuniversos: 2. Los Esp í ritus Ministrantes de los Superuni versos: los seconafines, los terciafines y los omniafines. Los seconafines, hijos de los Esp í ritus Reflexivos, sirven de diversos modos en los siete superuniversos. Los terciafines, de origen en el Esp í ritu Infinito, se dedican con el tiempo al servicio de enlace de los Hijos Creadores y los Ancianos de los D í as. Los omniafines son creados conjuntamente por el Esp í ritu Infinito y los Siete Ejecutivos Supremos, y son los servidores exclusivos de estos ú ltimos. La discusi ó n de estas tres ó rdenes es el tema de una narrativa pr ó xima en esta serie.

40 Los Esp í ritus Ministrantes de los Universos Locales 3. Los Esp í ritus Ministrantes de los Universos L ocales comprenden a los serafines y a sus asist entes, los querubines. Los mortales ascendentes tienen un contacto inicial con estos v á stagos de un Esp í ritu Materno Universal. Las criaturas intermedias, de natividad en los mundos habitados, no son en realidad ó rdenes ang é licas propiamente dichas, aunque frecuentemente se agrupan funcionalmente con los esp í ritus ministrantes. Su historia, con un recuento de los serafines y querubines, se presenta en aquellas narrativas que tratan de los asuntos de vuestro universo local.

41 Todas las ó rdenes de las huestes ang é licas est á n dedicadas a los diversos servicios universales y ministran de una manera u otra a las ó rdenes m á s elevadas de los seres celestiales; pero son los supernafines, seconafines y serafines quienes, en grandes n ú meros, est á n empleados en el fomento del esquema ascendente de la perfecci ó n progresiva para los hijos del tiempo.

42 Los supernafines est á n limitados en cuanto a "polaridad espiritual" tan s ó lo en una fase de acci ó n, la con el Padre Universal. Pueden trabajar a solas excepto cuando emplean directamente los circuitos exclusivos del Padre. Cuando est á n en recepci ó n de poder por ministerio directo del Padre, los supernafines deben asociarse voluntariamente en pares para poder funcionar. Los seconafines est á n limitados del mismo modo y adem á s deben trabajar en pares para sincronizar con los circuitos del Hijo Eterno.

43 Los serafines pueden trabajar a solas como perso-nalidades discretas y localizadas, pero tan s ó lo pueden estar en circuito cuando est á n polarizados como pares de enlace. Cuando estos seres espirituales se asocian en pares, el uno se considera complementario del otro. Las relaciones complementarias pueden ser transitorias; no son necesariamente de naturaleza permanente.

44 Estas brillantes criaturas de luz se sostien en directamente por la incorporaci ó n de la energ í a espiritual de los circuitos primario s del universo. Los mortales de Urantia deben obtener energ í a y luz a trav é s de la encarnaci ó n vegetativa, pero las huestes angelicales pueden tener acceso al circuito; tienen "alimento que vosotros no conoc é is". Tambi é n comparten de las ense ñ anzas circulantes de los maravillosos Hijos Instructores Trinitarios; tienen una recepci ó n de conocimiento y una absorci ó n de sabidur í a que se asemeja mucho a su t é cnica de asimilaci ó n de la energ í a vital.

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46 Los supernafines primarios Los supernafines secundarios Los supernafines terciarios

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48 cuerpo de supernafines terciarios El cuerpo de supernafines terciarios que est á asignado principalmente al servicio de los peregrinos del tiempo se clasifica como sigue: 1. Los Supervisores de la Armon í a. 2. Los Registradores Principales. 3. Los Locutores. 4. Los Mensajeros. 5. Los Coordinadores de la Informaci ó n. 6. Las Personalidades de Transporte. 7. El Cuerpo de Reserva.

49 LOS SUPERNAFINES SECUNDARIOS De acuerdo con sus asignaciones peri ó dic as al ministerio de los peregrinos ascende ntes, los supernafines secundarios trabaja n en los siguientes siete grupos: 1. Ayudantes de los Peregrinos. 2. Gu í as de la Supremac í a. 3. Gu í as de la Trinidad. 4. Los que Hallan al Hijo. 5. Gu í as del Padre. 6. Asesores y Consejeros. 7. Complementos del Reposo.

50 Cada uno de estos grupos de trabajo contiene á ngeles de los siete tipos creados, y un peregrino del espacio siempre recibe la ense ñ anza de un supernaf í n secundario de origen en el Esp í ritu Rector que preside el superuniverso en el que naciera ese peregrino.

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52 Cuando vosotros los mortales de Urantia llegu é is a Havona, sin duda alguna ser é is piloteados por supernafines cuyas natural ezas creadas -como es vuestra propia naturaleza evolutiva- se derivan del Esp í ritu Rector de Orvont ó n. Puesto que vuestros tutores surgen del Esp í ritu Rector de vuestro propio superuniverso, est á n particularmente calificados para comprenderos, consolaros y asistiros en todos vuestros esfuerzos por obtener la perfecci ó n paradis í aca.

53 La clave La habilidad para comprender es el pasaporte mortal al Para í so. El deseo de creer es la llave de Havona. La aceptaci ó n de la filiaci ó n, la cooperaci ó n con el Ajustador residente, es el precio de la supervivencia evolutiva.

54 supernafines primarios Desde la eternidad los supernafines primarios han servido en la Isla de la Luz y han salido en misiones de liderazgo hacia los mundos del espacio, pero seg ú n la clasificaci ó n actual funcionan s ó lo desde la llegada al Para í so de los peregrinos del tiempo procedentes de Havona. Presentemente estos altos á ngeles ministran principalmente en las siguientes siete ó rdenes de servicio:

55 siete ó rdenes de servicio 1. Conductores de Adoraci ó n. 2. Maestros de Filosof í a. 3. Custodios del Conocimiento. 4. Directores de Conducta. 5. Int é rpretes de la Etica. 6. Jefes de Asignaci ó n. 7. Instigadores del Reposo. Doc: 27

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57 esp í ritus ministrantes de los superuniversos Los esp í ritus ministrantes de los superuniversos comprenden las siguientes tres ó rdenes. 1. Los Seconafines. 2. Los Terciafines. 3. Los Omniafines.

58 LOS SECONAFINES PRIMARIOS Los seconafines primarios parecen inclinar se por naturaleza inherente hacia siete tip os de servicio, y es conveniente que las p rimeras series de esta orden tengan dotes que les permitan interpretar inherentemen te la mente del Esp í ritu para los Ancianos de los D í as:

59 LOS SECONAFINES PRIMARIOS 1. La Voz del Actor Conjunto. 2. La Voz de los Siete Esp í ritus Rectores. 3. La Voz de los Hijos Creadores. 4. La Voz de las Huestes Ang é licas. 5. Los Receptores de Emisiones. 6. Las Personalidades de Transporte. 7. El Cuerpo de Reserva.

60 LOS SECONAFINES SECUNDARIOS Se asignan los siete tipos reflexivos de los seconafines secundarios a los servicios de los asociados coordinados de origen en la Trinidad de los Ancianos de los D í as, como sigue: Para los Perfeccionadores de la Sabidur í a -las Voces de la Sabidur í a, las Almas de la Filosof í a y las Uniones de las Almas. Para los Consejeros Divinos -los Corazones de Consejo, los Regocijos de Existencia y las Satisfacciones de Servicio. Para los Censores Universales -los Discernidores de los Esp í ritus.

61 LOS SECONAFINES TERCIARIOS Todos los seconafines terciarios son asignados colectivamente a los Hijos Trinidizados de Logro, y estos hijos ascendentes los utilizan en forma intercambiable; o sea, los Mensajeros Poderosos pueden utilizar a cualquiera de los tipos terciarios, y as í lo hacen, y tambi é n lo hacen sus coordinados, Aquellos Elevados en Autoridad y Aquellos sin Nombre ni N ú mero. Estos siete tipos de seconafines terciarios son:

62 LOS SECONAFINES TERCIARIOS 1. El Significado de los Or í genes. 2. La Memoria de la Misericordia. 3. La Importancia del Tiempo. 4. La Solemnidad de la Confianza. 5. La Santidad del Servicio. 6 y 7. El Secreto de la Grandeza y el Alma de la Bondad.

63 directores del poder De todas las personalidades del universo que se ocupan de la reglamentaci ó n de los asuntos interplanetarios e interuniversales, los directores del poder y sus asociados son los menos comprendidos en Urantia. 1. Organizadores de la Fuerza Decanos Primarios Eventuados. 2. Organizadores de la Fuerza Decanos Asociados Trascendentales. 3. Directores del Poder Universal.

64 directores supremos 1. Los Siete Directores Supremos del Poder. 2. Los Centros Supremos del Poder. 3. Los Controladores F í sicos Decanos. 4. Los Supervisores del Poder Morontial.

65 LOS SIETE DIRECTORES SUPREMOS DEL PODER Los Directores Supremos del Poder son siete en su n ú mero, e id é nticos en apariencia y funci ó n. No se puede distinguir uno de los otros excepto por el Esp í ritu Rector con el cual cada uno de ellos est á en asociaci ó n inmediata, y cuando le sirve en completa obediencia funcional. Cada uno de los Esp í ritus Rectores est á de este modo en uni ó n eterna con uno de sus v á stagos colectivos. El mismo director siempre est á en asociaci ó n co n el mismo esp í ritu, y su relaci ó n de trabajo resulta en una asociaci ó n singular de energ í as f í sicas y espirituales, de un ser semif í sico y una personalidad espiritual.

66 LOS CENTROS SUPREMOS DEL PODER 1. Los Supervisores Supremos del Centro. 2. Los Centros de Havona. 3. Los Centros de los Superuniversos. 4. Los Centros de los Universos Locales. 5. Los Centros de las Constelaciones. 6. Los Centros de los Sistemas. 7. Centros no clasificados.

67 LOS CONTROLADORES F Í SICOS DECANOS Estos seres son los subordinados m ó viles de los Centros Supremos del Poder. Los controladores f í sicos est á n dotados de capacidades de metamorfosis de la individualidad, de naturaleza tal que pueden ocuparse de una notable variedad de autotransportes, siendo capaces de atravesar el espacio local a velocidades que se asemejan a la velocidad de los Mensajeros Solitarios.

68 Controladores F í sicos Decanos Los Controladores F í sicos Decanos son los v á stagos directos de los Centros Supremos del Poder, y sus filas incluyen los siguientes : 1. Los Directores Asociados del Poder. 2. Los Controladores Mec á nicos. 3. Los Transformadores de la Energ í a. 4. Los Transmisores de la Energ í a. 5. Los Asociadores Primarios. 6. Disociadores Secundarios. 7. Los Frandalanques y los Cronoldeques.

69 LOS ORGANIZADORES DECANOS DE LA FUERZA Los organizadores de la fuerza residen en el P ara í so, pero funcionan en todo el universo mae stro, m á s particularmente en los dominios del e spacio no organizado. Estos seres extraordinar ios no son ni creadores ni criaturas, y compre nden dos grandes divisiones de servicio: 1. Los Organizadores de la Fuerza Decanos Eventuados Primarios. 2. Los Organizadores de la Fuerza Decanos Asociados Trascendentales.

70 LA CLASIFICACI Ó N PARADISIACA DE LOS SERES VIVIENTES En el Para í so est á n clasificados los seres vivientes de acuerdo con la relaci ó n inherente y lograda con las Deidades del Para í so. Durante las grandes reuniones del universo central y de los superuniversos, frecuentemente se agrupan aquellos que est á n presentes de acuerdo con su origen: los de origen triuno, o de logro de la Trinidad; los de origen dual; y los de origen singular. Es dif í cil interpretar la clasificaci ó n paradisiaca de los seres vivientes para la mente mortal, pero estamos autorizados para presentar lo que sigue:

71 I. SERES DE ORIGEN TRIUNO Los seres creados por las tres Deidades Paradis í acas, sea como tales o como Trinidad, juntamente con el Cuerpo Trinidizado, designaci ó n que se refiere a todos los grupos de seres trinidizados, revelados y no revelados. A. Los Esp í ritus Supremos. 1. Los Siete Esp í ritus Rectores. 2. Los Siete Ejecutivos Supremos. 3. Las Siete Ordenes de Esp í ritus Reflexivos.

72 B. Los Hijos Trinitarios Estacionarios. 1. Secretos Trinidizados de la Supremac í a. 2. Eternos de los D í as. 3. Ancianos de los D í as. 4. Perfecciones de los D í as. 5. Recientes de los D í as. 6. Uniones de los D í as. 7. Fieles de los D í as. 8. Perfeccionadores de la Sabidur í a. 9. Consejeros Divinos. 10. Censores Universales.

73 C. Seres de Origen en la Trinidad y Seres Trinidizados. 1. Hijos Instructores Trinitarios. 2. Esp í ritus Trinitarios Inspirados. 3. Nativos de Havona. 4. Ciudadanos del Para í so. 5. Seres No Revelados de Origen en la Trinidad. 6. Seres No Revelados Trinidizados por la Deidad. 7. Hijos Trinidizados de Logro. 8. Hijos Trinidizados de Selecci ó n. 9. Hijos Trinidizados de Perfecci ó n. 10. Hijos Trinidizados por las Criaturas.

74 II. SERES DE ORIGEN DUAL. Los que se originan en cualesquiera dos de las Deidades Paradis í acas o son de alguna otra manera creados por dos seres descendidos directa o indirectamente de las Deidades del Para í so. A. Las Ordenes Descendentes. 1. Hijos Creadores. 2. Hijos Magisteriales. 3. Estrellas Brillantes Matutinas. 4. Padres Melquisedek. 5. Los Melquisedek. 6. Los Vorondadek. 7. Los Lanonandek. 8. Estrellas Brillantes Vespertinas. 9. Los Arc á ngeles. 10. Los Portadores de Vida. 11. Auxiliares Universales No Revelados. 12. Hijos de Dios No Revelados.

75 B. Las Ordenes Estacionarias. 1. Abandonteros. 2. Susatia. 3. Univitatia. 4. Espironga. 5. Seres No Revelados de Origen Dual.

76 C. Las Ordenes Ascendentes. 1. Mortales Fusionados con el Ajustador. 2. Mortales Fusionados con el Hijo. 3. Mortales Fusionados con el Esp í ritu. 4. Seres Intermedios Trasladados. 5. Ascendentes No Revelados.

77 III. SERES DE ORIGEN SINGULAR. Aquellos que se originan en una de las Deidades del Para í so o son de otra manera creados por un ser descendente directa o indirectamente de las Deidades del Para í so. A. Los Esp í ritus Supremos. 1. Mensajeros de Gravedad. 2. Los Siete Esp í ritus de los Circuitos de Havona. 3. Los Doce veces Ayudantes del Circuito de Havona. 4. Los Auxiliares Reflexivos de Imagen. 5. Los Esp í ritus Maternos de los Universos. 6. Los Esp í ritus Ayudantes S é ptuples de la Mente. 7. Seres No Revelados de Origen en la Deidad.

78 B. Las Ordenes Ascendentes. 1. Ajustadores Personalizados. 2. Hijos Materiales Ascendentes. 3. Serafines Evolutivos. 4. Querubines Evolutivos. 5. Ascendentes No Revelados.

79 C. La Familia del Esp í ritu Infinito. 1. Mensajeros Solitarios. 2. Supervisores de los Circuitos del Universo. 3. Directores del Censo. 4. Auxiliares Personales del Esp í ritu Infinito. 5. Inspectores Asociados. 6. Centinelas Asignados. 7. Gu í as de los Graduados. 8. Servitales de Havona. 9. Conciliadores Universales. 10. Compa ñ eros Moronciales. 11. Supernafines. 12. Seconafines. 13. Terciafines. 14. Omniafines. 15. Serafines. 16. Querubines y Sanobines. 17. Seres de Origen Espiritual No Revelados. 18. Los Siete Directores Supremos del Poder. 19. Los Centros Supremos del Poder. 20. Los Controladores F í sicos Decanos. 21. Los Supervisores del Poder Moroncial.

80 IV. SERES TRASCENDENTALES EVENTUADOS. Se puede encontrar en el Para í so una hueste enorme de seres trascendentales cuyo origen ordinariamente no se revela a los universos del tiempo y del espacio hasta que se establezcan en luz y vida. Estos Trascendentales no son creadores ni criatura s; ellos son hijos eventuados de la divinidad, la ultimidad y la eternidad. Estos « eventuados » no son finitos ni infinitos, son absonitos; y el absonitismo no es infinidad ni absolutez.

81 Estos seres ni creadores ni creados son por siempre leales a la Trinidad del Para í so y obedientes al Ú ltimo. Existen en cuatro niveles ú ltimos de actividad de la personalidad y funcionan en los siete niveles de lo absonito en doce grandes divisiones que consisten de mil grupos principales de trabajo de siete clases cada uno. Estos seres eventuados incluyen las siguientes ó rdenes: 1. Los Arquitectos del Universo Maestro. 2. Los Registradores Trascendentales. 3. Otros Trascendentales. 4. Los Organizadores de la Fuerza Decanos Primarios Eventuados. 5. Organizadores de la Fuerza Decanos Asociados Trascendentales.

82 Dios, como superpersona, event ú a; Dios, como persona, crea; Dios, como prepersona, fragmenta; y el fragmento de Dios que es el Ajustador evoluciona el alma espiritual en la mente material y mortal de acuerdo con la selecci ó n por libre albedr í o de la personalidad que se ha donado a dicha criatura mortal por el acto paternal de Dios como Padre.

83 V. ENTIDADES FRAGMENTADAS DE LA DEIDAD. Esta orden de existencia viviente, que se origina en el Padre Universal, se manifiesta m á s claramente en los Ajustadores del Pens amiento, aunque estas entidades no son de manera alguna las ú nicas fragmentaciones de la realidad prepersonal de la Primera Fuente y Centro. Son m ú ltiples y poco conocidas las funciones de los fragmentos distintos a los Ajustadores. La fusi ó n con un Ajustador o con otro fragmento de este tipo constituye a la criatura en un ser fusionado con el Padre.

84 Debe mencionarse aqu í que las fragmentaciones del esp í ritu premente de la Tercera Fuente y Centro, aunque en realidad no son comparables con los fragmentos del Padre difieren muy grandemente de los Ajustadores; no residen en Spiritington como tales, tampoco atraviesan los circuitos de la gravedad-mente; tampoco habitan las criaturas mortales durante su vida en la carne. No son prepersonales en el sentido en que l o son los Ajustadores, pero dichos fragmentos de esp í ritu premente se otorgan a algunos de los mortales sobrevivientes, y la fusi ó n con ellos los constituye en mortales fusionados con el Esp í ritu, en contradistinci ó n con los mortales fusionados con el Ajustador. A ú n m á s dif í cil de describir es el esp í ritu individualiza do de un Hijo Creador, la uni ó n con el cual constituye a la criatura en un mortal fusionado con el Hijo. Existen a ú n otras fragmentaciones de la Deidad.

85 VI. SERES SUPERPERSONALES. Hay vastas huestes de seres de origen divino distintos a los seres personales cuyos servicios son m ú ltiples en el universo de los universos. Algunos de estos seres residen en los mundos del Para í so del Hijo; otros, como los representantes superpersonales del Hijo Eterno, se encuentran en otros lugares. En su mayor parte no se los menciona en estas narrativas y ser í a totalmente in ú til intentar describirlos a las criaturas personales.

86 VII. Ó RDENES NO CLASIFICADAS Y NO REVELADAS. Durante la presente edad universal no ser í a posible colocar a todos los seres, tanto personales como de otra í ndole, dentro de clasificaciones pertenecientes a la presente era universal; tampoco han sido reveladas todas estas categor í as en estas narrativas; de aqu í que muchas ó rdenes se han omitido de estas listas. Considerad las siguientes:

87 El Consumador del Destino Universal. Los Vicerregentes Cualificados del Ú ltimo. Los Supervisores No Cualificados del Supremo. Las Agencias Creadoras No Reveladas de los Ancianos de los D í as. Majeston del Para í so. Los Enlaces Reflexivadores Innominados de Majeston. Las Ordenes Midsonitas de los Universos Locales.

88 EL REGISTRO UVERSANO DE PERSONALIDADES La familia de seres vivientes est á registrada en Uversa en siete grandes divisiones: 1. Las Deidades del Para í so. 2. Los Esp í ritus Supremos. 3. Los Seres de Origen en la Trinidad. 4. Los Hijos de Dios. 5. Las Personalidades del Esp í ritu Infinito. 6. Los Directores del Poder Universal. 7. El Cuerpo de Ciudadanos Permanentes.

89 I. LAS DEIDADES DEL PARA Í SO. 1. El Padre Universal. 2. El Hijo Eterno. 3. El Esp í ritu Infinito.

90 II. LOS ESP Í RITUS SUPREMOS. 1. Los Siete Esp í ritus Rectores. 2. Los Siete Ejecutivos Supremos. 3. Los Siete Grupos de Esp í ritus Reflexivos. 4. Los Auxiliares Reflexivos de Imagen. 5. Los Siete Esp í ritus de los Circuitos. 6. Los Esp í ritus Creativos de los Universos Locales. 7. Los Esp í ritus Ayudantes de la Mente.

91 III. LOS SERES DE ORIGEN EN LA TRINIDAD. 1. Secretos Trinidizados de la Supremac í a. 2. Eternos de los D í as. 3. Ancianos de los D í as. 4. Perfecciones de los D í as. 5. Recientes de los D í as. 6. Uniones de los D í as. 7. Fieles de los D í as. 8. Hijos Instructores Trinitarios. 9. Perfeccionadores de la Sabidur í a. 10. Consejeros Divinos. 11. Censores Universales. 12. Esp í ritus Trinitarios Inspirados. 13. Nativos de Havona. 14. Ciudadanos del Para í so.

92 IV. LOS HIJOS DE DIOS. A. Hijos Descendentes. 1. Hijos Creadores Micaeles. 2. Hijos Magisteriales Avonales. 3. Hijos Instructores Trinitarios Dainales. 4. Hijos Melquisedek. 5. Hijos Vorondadek. 6. Hijos Lanonandek. 7. Hijos Portadores de Vida.

93 B. Hijos Ascendentes. 1. Mortales Fusionados con el Padre. 2. Mortales Fusionados con el Hijo. 3. Mortales Fusionados con el Esp í ritu. 4. Serafines Evolutivos. 5. Hijos Materiales Ascendentes. 6. Seres Intermedios Trasladados. 7. Ajustadores Personalizados.

94 C. Hijos Trinidizados. 1. Mensajeros Poderosos. 2. Aquellos Elevados en Autoridad. 3. Aquellos sin Nombre ni N ú mero. 4. Custodios Trinidizados. 5. Embajadores Trinidizados. 6. Guardianes Celestiales. 7. Asistentes de los Hijos Elevados. 8. Hijos Trinidizados por los Ascendentes. 9. Hijos Trinidizados por Para í so-Havona. 10. Hijos Trinidizados de Destino.

95 V. PERSONALIDADES DEL ESP Í RITU INFINITO. A. Personalidades M á s Elevadas del Esp í ritu Infinito. 1. Mensajeros Solitarios. 2. Supervisores de los Circuitos del Universo. 3. Directores de Censo. 4. Auxiliares Personales del Esp í ritu Infinito. 5. Inspectores Asociados. 6. Centinelas Asignados. 7. Gu í as de los Graduados.

96 B. Las Huestes Mensajeras del Espacio. 1. Servitales de Havona. 2. Conciliadores Universales. 3. Consejeros T é cnicos. 4. C ustodios de los Registros en el Para í so. 5. Registradores Celestiales. 6. Compa ñ eros Morontiales. 7. Compa ñ eros Paradisiacos.

97 C. Los Esp í ritus Ministrantes. 1. Supernafines. 2. Seconafines. 3. Terciafines. 4. Omniafines. 5. Serafines. 6. Querubines y Sanobines. 7. Seres Intermedios.

98 VI. LOS DIRECTORES DEL PODER UNIVERSAL. A. Los Siete Directores Supremos del Poder. B. Los Centros Supremos del Poder. 1. Supervisores Supremos del Centro. 2. Centros de Havona. 3. Centros de los Superuniversos. 4. Centros de los Universos Locales. 5. Centros de las Constelaciones. 6. Centros de los Sistemas. 7. Centros No Clasificados.

99 C. Controladores F í sicos Decanos. 1. Directores Asociados del Poder. 2. Controladores Mec á nicos. 3. Transformadores de la Energ í a. 4. Transmisores de la Energ í a. 5. Asociadores Primarios. 6. Disociadores Secundarios. 7. Frandalanques y Cronoldeques.

100 D. Supervisores del Poder Moroncial. 1. Reguladores de los Circuitos. 2. Coordinadores de los Sistemas. 3. Custodios Planetarios. 4. Controladores Combinados. 5. Estabilizadores de Enlace. 6. Clasificadores Selectivos. 7. Registradores Asociados.

101 VII. EL CUERPO DE CIUDADANOS PERMANENTES. 1. Los Seres Intermedios Planetarios. 2. Los Hijos Ad á nicos de los Sistemas. 3. Los Univitatia de las Constelaciones. 4. Los Susatia de los Universos Locales. 5. Los Mortales de los Universos Locales Fusionados con el Esp í ritu 6. Los Abandonteros del Superuniverso. 7. Los Mortales de los Superuniversos Fusionados con el Hijo. 8. Los Nativos de Havona. 9. Los Nativos de las Esferas Paradis í acas del Esp í ritu. 10. Los Nativos de las Esferas Paradis í acas del Padre. 11. Los Ciudadanos Creados del Para í so. 12. Los Mortales Ciudadanos del Para í so Fusionados con el Ajustador.

102 GRUPOS DE PERSONALIDADES COMPUESTAS. Existen en Uversa los registros de numero sos grupos adicionales de seres inteligent es, seres que tambi é n se relacionan estrec hamente con la organizaci ó n y administrac i ó n del gran universo. Entre dichas ó rdene s est á n los siguientes tres grupos de perso nalidades compuestas:

103 A. El Cuerpo Paradis í aco de la Finalidad. 1. El Cuerpo de Finalistas Mortales. 2. El Cuerpo de Finalistas del Para í so. 3. El Cuerpo de Finalistas Trinidizados. 4. El Cuerpo de Finalistas Trinidizados Conjuntos. 5. El Cuerpo de Finalistas de Havona. 6. El Cuerpo de Finalistas Trascendentales. 7. El Cuerpo de Hijos de Destino No Revelados El Cuerpo Mortal de la Finalidad se trata en la narrativa pr ó xima, que es la ú ltima de esta serie.

104 B. Los Auxiliares Universales. 1. Estrellas Brillantes Matutinas. 2. Estrellas Brillantes Vespertinas. 3. Arc á ngeles. 4. Asistentes Alt í simos. 5. Altos Comisionados 6. Supervisores Celestiales. 7. Maestros de los Mundos de Estancia.

105 En todos los mundos sede central, tanto de los universos locales como de los superuniversos, se atienden a las necesidades de estos seres, que se ocupan de misiones espec í ficas en nombre de los Hijos Creadores, los gobernantes de los universos locales. Estos Auxiliares Universales son bienvenidos en Uversa, pero no tenemos jurisdicci ó n sobre ellos. Estos emisarios llevan a cabo su tarea y sus observaciones bajo la autoridad de los Hijos Creadores. Sus actividades se describen m á s plenamente en la narrativa correspondiente a vuestro universo local.

106 C. Las Siete Colonias de Cortes í a. 1. Estudiantes Estelares. 2. Artesanos Celestiales. 3. Directores de Reversi ó n. 4. Instructores de las Facultades de Extensi ó n. 5. Los Distintos Cuerpos de Reserva. 6. Estudiantes Visitantes. 7. Peregrinos Ascendentes.

107 Estos siete grupos de seres se encontrar á n as í organizados y gobernados en todos los mundos sede central, desde los sistemas locales hasta las capitales de los superuniversos, particularmente en estas ú ltimas. Las capitales de los siete superuniversos son los sitios de reuni ó n de casi todas las clases y ó rdenes de seres inteligentes. Con excepci ó n de numerosos grupos de Para í so-Havoneros, aqu í se pueden observar y estudiar las criaturas volitivas de todas las fases de la existencia.

108 LOS MORTALES ASCENDENTES Aunque los mortales sobrevivientes del tiempo y del espacio se denominan peregrinos ascendentes cuando se los acredita para la ascensi ó n progresiva al Para í so, estas criaturas evolutivas ocupan un lug ar tan importante en estas narrativas que deseamos aqu í presentar una sinopsis de las siguientes siete etapas de la carrera ascendente universal: 1. Mortales Planetarios. 2. Sobrevivientes Adormecidos. 3. Estudiantes en los Mundos de Estancia. 4. Progresistas de Moroncia. 5. Pupilos de los Superuniversos. 6. Peregrinos de Havona. 7. Aquellos que Llegan al Para í so.

109 La narrativa siguiente presenta la carrer a universal de un mortal morado por un Aj ustador. Los mortales fusionados con el Hij o o con el Esp í ritu comparten porciones de esta carrera, pero hemos elegido contar es ta historia en cuanto se refiere a los morta les fusionados con el Ajustador, porque é s e es el destino que pueden anticipar todas las razas humanas de Urantia.

110 1. Mortales Planetarios. Los mortales son todos seres evolutivos de origen animal, con potencial ascendente. En origen, naturaleza y destino estos distintos grupos de seres humanos son mucho como los pueblos de Urantia. Las razas humanas de cada mundo reciben el mismo ministerio de los Hijos de Dios y disfrutan de la presencia de los esp í ritus ministrantes del tiempo. Despu é s de la muerte natural, todos los tipos de ascendentes fraternizan como una sola familia moroncial en los mundos de estancia.

111 2. Sobrevivientes Adormecidos. Todos los mortales de estado de sobrevivencia, bajo la custodia de los guardianes personales del destin o, pasan por las compuertas de la muerte natural y, en el tercer per í odo, se personalizan en los mundos de estancia. Aquellos seres acreditados que, por cu alquier raz ó n, han sido incapaces de lograr ese nive l de dominio de la inteligencia y dote de espiritualid ad que les permitir í a contar con guardianes persona les, no pueden por lo tanto ir directa e inmediatame nte a los mundos de estancia. Dichas almas sobrevi vientes deben descansar en un sue ñ o inconsciente hasta el d í a del juicio de una nueva é poca, una nue va dispensaci ó n, la llegada de un Hijo de Dios para pasar lista a la edad y adjudicar el reino, y é sta es l a pr á ctica general en todo Nebadon. Se dijo de Crist o Micael que, cuando ascendi ó a las alturas al fin d e su labor en la tierra: « Condujo a una gran multitu d de cautivos ». Y estos cautivos eran los sobrevivie ntes adormecidos desde los d í as de Ad á n hasta el d í a de la resurrecci ó n del Maestro en Urantia.

112 El paso del tiempo no es de importancia para los mortales adormecidos; est á n totalmente inconscientes y desapercibidos de la longitud de su reposo. Al reensamblarse la personalidad al fin de una é poca, aquellos que han dormido cinco mil a ñ os no reaccionan diferentemente de los que tan s ó lo han descansado cinco d í as. Aparte de este atraso en el tiempo, estos sobrevivientes pasan a trav é s del r é gimen de ascensi ó n en forma id é ntica a la de aquellos que evitan el sue ñ o m á s largo o m á s corto de la muerte. Se utilizan estas clases dispensacionales de peregrinos de los mundos para las actividades moronciales de grupo en las tareas de los universos locales. Existe una gran ventaja en la movilizaci ó n de grupos tan enormes; de este modo se los mantien e juntos por largos per í odos de servicio eficaz.

113 3. Estudiantes de los Mundos de Estancia. Todos los mortales sobrevivientes que despiertan en los mundos de estancia pertenecen a esta clase. El cuerpo f í sico de la carne mortal no es parte del reensamblaje del sobreviviente adormecido; el cuerpo f í sico ha regresado al polvo. El seraf í n de asignaci ó n patrocina el nuevo cuerpo, la forma morontial, como nuevo veh í culo de vida para el alma inmortal y para recibir al Ajustador que ha retornado. El Ajustador es el custodio de las transcripciones espirituales de la mente del sobreviviente adormecido. El seraf í n de asignaci ó n es el que mantiene la identidad sobreviviente el alma inmortal hasta donde haya evolucionado. Y cuando estos dos, el Ajustador y el se raf í n, re ú nen sus fideicomisos de personalidad, el nuevo individuo constituye la resurrecci ó n de la antigua personalidad, la supervivencia de la identidad evolutiva moroncial del alma. Dicha reasociaci ó n de alma y Ajustador se denomina en forma totalmente apropiada, una resurrecci ó n, un reensamblaje de los factores de la personalidad; pero a ú n esto no explica enteramente la reaparici ó n de la personalidad sobreviviente.

114 Aunque tal vez vosotros no comprend á is jam á s el hecho de dicha transacci ó n inexplicable, alguna vez conocer é is experiencialmente la verdad de esto si no rechaz á is el plan de la sobrevivencia mortal. El plan de detenci ó n mortal inicial en los siete mundos de capacitaci ó n progresiva es casi universal en Orvont ó n. En cada sistema local de aproximadamente mil planetas habitados, hay siete mundos de estancia, generalmente sat é lites o subsat é lites de la capital del sistema. Son los mundos de recepci ó n para la mayor í a de los mortales ascendentes. A veces todos los mundos de capacitaci ó n de residencia mortal se denominan « estancias » del universo, y fue a estas esferas a las que Jes ú s aludi ó cuando dijo: « En la casa de mi Padre muchas moradas hay ». De aqu í en adelante, dentro de un grupo dado de esferas tales como los mundos de estancia, los ascendistas progresar á n individualmente de una esfera a la otra y de una fase de la vida a la otra, pero siempre avanzar á n de una etapa de estudio universal a otra en formaci ó n de clases colectivas.

115 4. Progresistas Moronciales. Desde los mundos de estancia hacia arriba a trav é s de las esferas del sistema, la constelaci ó n y el universo, los mortales se clasifican como progresista s moronciales; est á n atravesando las esferas de transici ó n de la ascensi ó n mortal. A medida que los mortales ascendentes progresan de los mundos moronciales m á s bajos a los m á s elevados, sirven en incontables asignaciones en asociaci ó n con sus maestros y en compa ñí a de sus hermanos decanos m á s avanzados. La progresi ó n moroncial pertenece al avance continuado de la forma del intelecto, el esp í ritu y la personalidad. Los sobrevivientes siguen siendo seres de naturaleza triple. A lo largo de la entera experiencia moroncial ellos son los pupilos del universo local. El r é gimen del superuniverso no funciona hasta que no comienza la carrera espiritual

116 Los mortales adquieren aut é ntica identidad espiritual justo antes de abandonar la sede del universo local para los mundos de recepci ó n de los sectores menores del superuniverso. El pasaje de la etapa moroncial final a la primera o m á s baja condici ó n espiritual no es sino una ligera transici ó n. La mente, la personalidad y el car á cter son inalterados por dicho avance; tan s ó lo la forma sufre modificaciones. Pero la forma del esp í ritu es tan real como el cuerpo moroncial y es igualmente discernible. Antes de partir de sus universos locales nativos hacia l os mundos de recepci ó n del superuniverso, los mortales del tiempo reciben la confirmaci ó n espiritual del Hijo Cr eador y del Esp í ritu Materno del universo local. Desde e ste punto en adelante, se establece el estado del mortal ascendente para siempre. No ha ocurrido nunca que los pupilos del superuniverso se descarr í en. Los serafines ascendentes tambi é n avanzan en su estado ang é lico al t iempo de su partida de los universos locales.

117 5. Pupilos del Superuniverso. Todos los seres ascendentes que llegan a los mundos de capacitaci ó n de los superuniversos se tornan pupilos de los Ancianos de los D í as; han atravesado la vida moroncial del universo local y ahora son esp í ritus acreditados. Como j ó venes esp í ritus, comienzan la ascensi ó n del sistema superuniversal de capacitaci ó n y cultura, que se extiende desde las esferas de recepci ó n de su sector menor hacia adentro a trav é s de los mundos de estudio de los diez sectores mayores y hacia las esferas culturales m á s elevadas de las sedes centrales del superuniverso. Existen tres ó rdenes de esp í ritus estudiosos de acuerdo con su estad í a en el sector menor, los sectores mayores y los mundos sede central del superuniverso de progresi ó n espiritual.

118 As í como los seres ascendentes moronciales estudiar on y trabajaron en los mundos del universo local, del mismo modo los seres ascendentes espirituales van dominando nuevos mundos, a la vez que siguen impartiendo a otros aquello que han bebido de las fuentes experienciales de la sabidur í a. Pero ir a la escuela como ser espiritual en la carrera superuniversal es muy distinto de cualquier cosa que jam á s haya penetrado los reinos de la imaginaci ó n de la mente material del hombre. Antes de abandonar el superuniverso en direcci ó n a Havona, estos esp í ritus ascendentes reciben el mismo curso intensivo de manejo superuniversal que han recibido durante la experiencia moroncial relativo a la supervisi ó n del universo local. Antes de que los mortales espirituales alcancen Havona, su estudio principal pero no su ocupaci ó n exclusiva es el dominio de la administraci ó n del universo local y del superuniverso.

119 La raz ó n de tanta experiencia no es totalmente clara en estos momentos, pero sin duda dicho entrenamiento es sabio y necesario en vista de su posible destino futuro como miembros del Cuerpo de Finalistas. El r é gimen superuniversal no es el mismo para todos los mortales ascendentes. Reciben la misma instrucci ó n general, pero hay grupos y clases especiales que se someten a cursos especiales de instrucci ó n y cursos espec í ficos de capacitaci ó n.

120 6. Peregrinos de Havona. Cuando el desarrollo del esp í ritu es completo, aunque no plet ó rico, el mortal sobreviviente se prepara para el largo viaje a Havona, el refugio de los esp í ritus evolutivos. En la tierra, eras una criatura de carne y hueso; a trav é s del universo local, eras un ser moroncial; a trav é s del superuniverso, eras un esp í ritu en evoluci ó n; con tu llegada a los mundos de recepci ó n de Havona, comienza intensa y realmente tu instrucci ó n espiritual; tu aparici ó n final en el Para í so ser á como esp í ritu perfeccionado. El viaje desde la sede central del superuniverso hasta la s esferas de recepci ó n de Havona siempre se hace a solas. De aqu í en adelante ya no habr á m á s instrucci ó n en clases o en grupos. Has completado la capacitaci ó n t é cnica y administrativa de los mundos evolutivos del tiempo y del espacio. Ahora comienza tu educaci ó n personal, la capacitaci ó n individual espiritual. Del principio al fin, a lo largo de todo Havona, la instrucci ó n es personal y de naturaleza triple: intelectual, espiritual y experiencial.

121 La primera acci ó n de tu carrera en Havona ser á reconocer y agradecer a tu seconaf í n de transporte el viaje largo y certero. Luego se te presentar á a aquellos seres que patrocinar á n tus primeras actividades en Havona. A continuaci ó n registrar á s tu llegada y preparar á s tu mensaje de acci ó n de gracias y adoraci ó n para despachar al Hijo Creador de tu universo local, el Padre de tu universo, que hizo posible tu carrera de filiaci ó n. Esto concluye las formalidades de la llegada a Havona; de all í en adelante, se te otorgar á un largo per í odo de recreaci ó n para la observaci ó n libre, y esto te ofrece la oportunidad de buscar a tus amigos, compa ñ eros y asociados en la larga experiencia de ascensi ó n. Tambi é n podr á s consultar las transmisiones para asegurarte de cu á les entre tus semejante s peregrinos han partido hacia Havona desde el momento en que abandonaste Uversa. El hecho de tu llegada a los mundos de recepci ó n de Havona se transmitir á debidamente a la sede de tu universo local y personalmente se informar á a tu guardi á n ser á fico, dondequiera que este seraf í n se encuentre.

122 Los mortales ascendentes han sido completamente capacitados en los asuntos de los mundos evolutivos del espacio; ahora comienza su contacto prolongado y beneficios o con las esferas creadas de la perfecci ó n. ¡ Qu é preparaci ó n para alg ú n futuro trabajo se ofrece mediante esta experiencia combinada, singular y extraordinaria! Pero no puedo deciros nada sobre Havona; deb é is ver estos mundos para apreciar su gloria y comprender su grandeza.

123 7. Los que llegan al Para í so. Al llegar al Para í so con estado de residente, t ú comienzas el curso progresivo en divinidad y absonidad. Tu residencia en el Para í so significa que has encontrado a Dios y que has sido incorporado al Cuerpo Mortal de la Finalidad. De todas las criaturas del gran universo, s ó lo los que est á n fusionados con el Padre se incorporan al Cuerpo Mortal de la Finalidad. S ó lo esos individuos toman el juramento del finalista. Otros seres de perfecci ó n paradis í aca o de logro pueden ser agregados temporalmente a este cuerpo de la finalidad, pero no son de asignaci ó n eterna a la misi ó n desconocida y no revelada de estas huestes de seres veteranos y perfeccionados evolutivos del tiempo y del espacio que se est á n congregando.

124 Los que llegan al Para í so tienen la gracia de un per í odo de libertad, despu é s del cual comienzan sus asociaciones con los siete grupos de los supernafines primarios. Se los designa diplomados paradis í acos una vez que han completado su curso con los conductores de la adoraci ó n y luego, como finalistas, se los asigna al servicio de observaci ó n y cooperativo hasta los confines de la vasta creaci ó n. Hasta ahora no parece haber un empleo espec í fico o establecido para el Cuerpo Mortal de los Finalistas, aunque sirven en muchas posiciones en los mundos establecidos en funci ó n de luz y vida.

125 Si no hubiese un destino futuro o no revelado para el Cuerpo Mortal de la Finalidad, la asignaci ó n presente de estos seres ascendentes ya ser í a totalmente adecuada y gloriosa. Su destino presente justifica plenamente el plan universal de ascensi ó n evolutiva. Pero las futuras é pocas de la evoluci ó n de las esferas del espacio exterior indudablemente elaborar á n ulteriormente, y con m á s plenitud iluminar á n divinamente, la sabidur í a, el amor y la ternura de los Dioses en la ejecuci ó n de su plan divino de sobrevivencia humana y ascensi ó n mortal.

126 Esta narrativa, juntamente con lo que se os ha revelado y con lo que pod á is adquirir con relaci ó n a la instrucci ó n sobre vuestro propio mundo, presenta un bosquejo de la carrera de un mortal ascendente. La historia var í a considerablemente en los diferentes superuniversos, pero este recital permite un vistazo del plan promedio de progresi ó n mortal, tal como opera en el universo local de Nebad ó n y en el s é ptimo segmento del gran universo, el superuniverso de Orvont ó n.

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