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En uno de los tiempos en que la familia humana y cristiana es puesta en peligro. incluso en su misma institución, es bueno que escuchemos lo que la.

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Presentación del tema: "En uno de los tiempos en que la familia humana y cristiana es puesta en peligro. incluso en su misma institución, es bueno que escuchemos lo que la."— Transcripción de la presentación:

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4 En uno de los tiempos en que la familia humana y cristiana es puesta en peligro. incluso en su misma institución, es bueno que escuchemos lo que la Palabra bíblica nos dice acerca de ella. Terminamos los domingos del año civil con una fiesta entrañable. En el ambiente de la Navidad recordamos a la familia de Jesús, María y José en Nazaret. Es una fiesta reciente (tiene poco más de un siglo de existencia): fue establecida por el papa León XIII para dar a las familias cristianas un modelo evangélico de vida.

5 A la vez que seguimos meditando y celebrando el misterio del Dios hecho hombre, nos miramos hoy al espejo de la Sagrada Familia para mejorar el clima de la nuestra. Precisamente ahora en que tantos interrogantes se levantan contra la institución de la familia humana y cristiana, en un tiempo en que tal vez más que en otros sentimos las dificultades de la convivencia familiar y se multiplican los ejemplos de violencia doméstica, y también se ve más difícil que en otros tiempos la estabilidad de nuestras opciones y relaciones, la Palabra de Dios ilumina desde la luz cristiana y navideña la realidad de nuestras familias.

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7 Ven, Espíritu Santo, a despertar el corazón de la Iglesia, para que el Pueblo de Dios, atento a la Palabra, celebre con gozo la presencia salvadora de Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios. Revive en nosotros la actitud con que la Iglesia, a lo largo de su vida, bajo la guía del Magisterio, ha escuchado la Palabra que la invita a recibir al Señor que viene a visitar a su Pueblo. Prepáranos para encontrar en la Palabra la paz que necesitamos para apagar los odios y las discordias y poner fin a la violencia. Amén.

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9 El libro del Eclesiástico, uno de los últimos libros sapienciales del Antiguo Testamento, se llama también Sirácida, porque lo escribió Jesús Ben Sirac, o hijo de Siracida, unos doscientos años antes de Cristo.

10 La primera lectura, del libro del Eclesiástico (= Sirácida) es una especie de comentario del cuarto mandamiento: «Honrar a padre y madre». La esencia de este comentario es que este mandamiento es una alta forma de caridad. La caridad es para todo el mundo, pero sigue un orden de proximidad: debe comenzar por nuestros padres. Toda práctica de la caridad es un medio para el perdón de nuestros pecados; esto es particularmente verdadero con respecto a nuestros padres.

11 El pasaje de hoy habla de las relaciones entre hijos y padres. El que honra a sus padres, dice el sabio, recibe una serie de beneficios: expía sus pecados, acumula tesoros, se llena de alegría y, cuando ora, es escuchado por Dios, que además le concede larga vida. Añade un toque de realismo: un buen hijo no abandona a sus padres tampoco cuando se hacen viejos y «aunque flaquee su mente».

12 El salmo también habla del ambiente familiar: con la mujer al frente de la casa, como «vid fecunda», y los hijos en torno a la mesa, gozando todos de la bendición de Dios. El tema del salmo 128(127) es una prolongación, también en estilo sapiencial, del salmo anterior 127(126). Los dos salmos se podrían resumir de esta manera: «Nada es posible sin Dios; todo es posible con Él» (Emmanuel). vidolivo La primera parte, con las imágenes de la vid y el olivo, presenta un cuadro idílico. La vid representa a la esposa, madre fecunda, rodeada de pimpollos de olivo, que son los hijos. El padre se siente satisfecho recogiendo los frutos de su trabajo.

13 El salmo nos permite descubrir la riqueza interior de un fiel israelita que sabe disfrutar de los sencillos goces de la vida familiar. La segunda parte hace alusión a una formula de bendición que se ensancha hacia el futuro de la familia y hacia el futuro de todo Israel a quien augura la paz, síntesis de todos los bienes. «Dichoso el que teme al Señor, y sigue sus caminos» (v. 1): el salmo comienza con una bienaventuranza: «Dichoso». Antes de tratar el tema y desarrollarlo, el salmista nos sorprende con una invitación a la alegría. En las cosas de Dios la felicidad va por delante. Cuando uno opta por buscar a Dios, por seguir sus sendas, es feliz desde el comienzo.

14 Teme al Señor el que le respeta y le reconoce como su Dios. En realidad, el único miedo que cabe con Dios es el miedo a perderle, el miedo a no poder gozar de su presencia. San Agustín hace este bonito comentario: «Imagínate a una mujer casta que teme a su marido y otra adúltera que igualmente le teme. La casta teme que se aparte de la casa, la adúltera teme que venga. Si el marido está ausente, la casta teme que tarde, la adúltera teme que llegue».

15 Notemos que en el salmo se valora a la mujer sólo por sus tareas domésticas y su fecundidad «vid fecunda». Tendría que venir Jesús de Nazaret para elevar a la mujer a la esfera del mundo intelectual, dándole acceso a la Palabra de Dios. A las mujeres en tiempo de Jesús les estaba prohibido el estudio de la Biblia. Cuando María, la hermana de Marta, se queda a los pies de Jesús «escuchando sus palabras», recibe un elogio de Jesús: «ha escogido la mejor parte» (Lc. 10,42). Marta ha reducido su vida al quedar atrapada por las escobas y las cacerolas.

16 Cuando una mujer del pueblo, con la mejor intención, le dice a Jesús: «dichoso el seno que te llevo y los pechos que te amamantaron» (Lc. 11,27), Jesús no acepta ese elogio para su madre. La reduciría a un nivel meramente fisiológico. Su madre era feliz por ser la «oyente de la Palabra» (Lc. 11,28). Por otra parte, María, la madre de Jesús, será la mujer más fecunda pues nos ha traído al Dios de la vida. Pero su fecundidad es obra del Espíritu y no de la carne. «Tu mujer, como vid fecunda en medio de t u casa»: Señor, quiero cantar a todas nuestras madres, humildes y sencillas, que saben convertir la casa en un hogar. Ellas son como el sol que, por el hecho de estar, todo lo calientan y todo lo iluminan. Son como las flores, que por el hecho de estar, todo lo perfuman.

17 Ellas hacen del hogar el espacio ideal para el descanso, el dialogo, la comprensión, la dulzura, el encanto, el cariño, la ternura. Cuando uno sale de viaje o tiene que ir al hospital, al retomo siempre dice lo mismo: jQué ganas tenia de volver a mi casa! Sin la madre, la casa está vacía. Ella lo llena todo. jGracias, Señor, por nuestras madres!

18 En la carta que escribe Pablo a la comunidad de Colosas (en Frigia, actual Turquía), les presenta un programa ideal de vida comunitaria. Su «uniforme» -el vestido que les distingue de los demás- debe ser misericordia, bondad, humildad, dulzura, comprensión, amor, capacidad de perdón.

19 Pablo desciende también a una ejemplificación en el ámbito de la familia: las relaciones entre marido y mujer, y entre padres e hijos. A la vez, los cristianos deben permanecer en la acción de gracias (¿alusión a la eucaristía?), dando primacía a la Palabra, y orando con cantos, salmos e himnos.

20 Pablo desciende también a una ejemplificación en el ámbito de la familia: las relaciones entre marido y mujer, y entre padres e hijos. A la vez, los cristianos deben permanecer en la acción de gracias (¿alusión a la Eucaristía?), dando primacía a la Palabra, y orando con cantos, salmos e himnos. En el mensaje a los Colosenses el Apóstol nos entrega algunos consejos sobre la práctica de la caridad en las comunidades cristianas: soportarse y perdonarse unos a los otros; ser agradecidos; ayudarse mutuamente; orar en común... Estos mismos consejos se podrían dar igualmente con respecto a la vida familiar. Y a justo título: las ¿amibas son una forma muy básica de comunidad cristiana. Es un programa ideal de vida comunitaria lo que propone San Pablo en su mensaje A la vez, los cristianos deben permanecer en la acción de gracias (¿alusión a la Eucaristía?), dando primacía a la Palabra, y orando con cantos, salmos e himnos. En el mensaje a los Colosenses el Apóstol nos entrega algunos consejos sobre la práctica de la caridad en las comunidades cristianas: soportarse y perdonarse unos a los otros; ser agradecidos; ayudarse mutuamente; orar en común... Estos mismos consejos se podrían dar igualmente con respecto a la vida familiar. Y a justo título: las ¿amibas son una forma muy básica de comunidad cristiana. Es un programa ideal de vida comunitaria lo que propone San Pablo en su mensaje.

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22 22 Y, cuando llegó el día de su purificación, 23 de acuerdo con la ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén para presentárselo al Señor, como manda la ley del Señor: Todo primogénito varón será consagrado al Señor; 24 además ofrecieron el sacrificio que manda la ley del Señor: un par de tórtolas o dos pichones.

23 25 Había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre honrado y piadoso, que esperaba la liberación de Israel y se guiaba por el Espíritu Santo. 26 Le había comunicado el Espíritu Santo que no moriría sin antes haber visto al Mesías del Señor. 27 Conducido, por el mismo Espíritu, se dirigió al templo. Cuando los padres introducían al niño Jesús para cumplir con él lo mandado en la ley, 28 Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:

24 29 –Ahora, Señor, según tu palabra, puedes dejar que tu sirviente muera en paz 30 porque mis ojos han visto a tu Salvador, 31 que has dispuesto ante todos los pueblos 32 como luz para iluminar a los paganos y como gloria de tu pueblo Israel. 33 El padre y la madre estaban admirados de lo que decía acerca del niño. ti, una espada te atravesará el corazón.

25 36 Estaba allí la profetisa Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era de edad avanzada, casada en su juventud había vivido con su marido siete años, 37 desde entonces había permanecido viuda y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del templo, sirviendo noche y día con oraciones y ayunos. 38 Se presentó en aquel momento, dando gracias a Dios y hablando del niño a cuantos esperaban la liberación de Jerusalén. 39 Cumplidos todos los preceptos de la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. 40 El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y el favor de Dios lo acompañaba. Palabra del Señor R/. Gloria a Ti, Señor Jesús.

26 El Evangelio, por supuesto, es un relato de acontecimientos correspondientes a la niñez de Jesús con sus padres. El texto se centra en la convivencia de la sagrada familia en Nazareth. Hoy leemos una escena bien conocida sobre la vida de María y su pequeño hijo: la purificación de María y la presentación de Jesús en el templo. Algunas lecciones para extraer de este texto:.

27 a) Aun si Jesús es hijo de Dios y María su madre, no se sitúan a sí mismos por sobre las prácticas religiosas de la gente común. Estamos frente a una familia común y corriente, siguiendo las mejores tradiciones judías. María crió a Jesús en estas prácticas y espíritu, y como generalmente sucede en las familias, mucha de la religiosidad de Jesús viene de su madre. b) Dos personas mayores y santas, Simeón y Ana, reconocieron al Mesías, al enviado de Dios en ese bebé. Es un evento asombroso: generalmente Jesús era reconocido y aceptado como Hijo de Dios durante su vida pública, como adulto, y a través de sus palabras y hechos. Pero en el Templo, estos ancianos creerán en Jesús no por lo que El hace y dice, sino por María. La actitud de María es el eslabón necesario entre ellos y Jesús. Muy a menudo ciertamente, María es un atajo para encontrar a Jesús.

28 c) Recíprocamente, María aprenderá algo más sobre Jesús. Su Misión y su propio papel por las palabras que Simeón y Ana le dirigen al niño. En este sentido el niño educa a la madre. Este mutuo enriquecimiento es típico de la Sagrada Familia, como debe ser también en todas las familias. d) No debemos idealizar la vida de la sagrada familia como algo «romántico». Experimentaron la condición y los problemas de muchas de las familias actuales que deben trabajar duramente; de muchas familias oprimidas, o exiliadas por razones políticas... e) el camino de la cruz de Jesús, causado sobre todo por persecución, no comenzó con su vida pública, sino ya con su primera niñez, como lo muestra este Evangelio. Desde el inicio El fue un signo de contradicción

29 f) la misma cosa se aplica a María. Como madre de Jesús y asociada a su misión de salvación, María no llevó una vida segura y protegida, sino que participó todo el tiempo de la suerte de su hijo: En cuanto a ti, una espada te atravesará el corazón (Lc. 2, 35). Aunque los Evangelios son bastante silenciosos con respecto a la actividad de María, relatos como los que presenta este texto son una indicación del camino propio de María hacia la cruz

30 El Hijo de Dios quiso nacer y vivir en una familia, y experimentar nuestra existencia humana, `por añadidura, en una familia pobre, trabajadora, que tendría muchos momentos de paz y serenidad, pero que también supo de estrecheces económicas, de emigración, desplazamiento, de persecución y de muerte.

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32 La oración colecta expresa muy bien el sentido y la finalidad de la fiesta de la Sagrada Familia.. Afirma que la familia de Nazaret es un «maravilloso ejemplo a los ojos de tu pueblo», para que imitando «sus virtudes domésticas y su unión en el amor», podamos llegar a «gozar de los premios eternos en el hogar del cielo» (en latín dice, y mejor: « in laetitia domus tuae », es decir, « en la alegría de tu casa »).

33 En la oración sobre las ofrendas pedimos a Dios que «guarde nuestras familias en tu gracia y en tu paz verdadera». Y en la poscomunión, que «después de las pruebas de esta vida, podamos gozar en el cielo de tu eterna compañía». Las lecturas primera y segunda nos presentan ejemplos de virtudes domésticas. El evangelio nos recuerda escenas de la infancia de Jesús, en torno a la familia de Nazaret.

34 La primera lectura, del libro del Eclesiástico (= Sirácida) es una especie de comentario del cuarto mandamiento: « Honrar a padre y madre ». La esencia de este comentario es que este mandamiento es una alta forma de caridad. La caridad es para todo el mundo, pero sigue un orden de proximidad: debe comenzar por nuestros padres. Toda práctica de la caridad es un medio para el perdón de nuestros pecados; esto es particularmente verdadero con respecto a nuestros padres.

35 En el mensaje a los Colosenses el Apóstol nos entrega algunos consejos sobre la práctica de la caridad en las comunidades cristianas: soportarse y perdonarse unos a los otros; ser agradecidos; ayudarse mutuamente; orar en común... Estos mismos consejos se podrían dar igualmente con respecto a la vida familiar. Y a justo título: las ¿amibas son una forma muy básica de comunidad cristiana. Es un programa ideal de vida comunitaria lo que propone San Pablo en su mensaje.

36 El Hijo de Dios quiso nacer y vivir en una familia, y experimentar nuestra existencia humana, `por añadidura, en una familia pobre, trabajadora, que tendría muchos momentos de paz y serenidad, pero que también supo de estrecheces económicas, de emigración, desplazamiento, de persecución y de muerte.

37 La Palabra de Dios nos ofrece un verdadero «Programa de vida» de familia. De la familia de Nazaret -a la que siempre nos deberíamos acercar con un infinito respeto, porque está sumergida en el misterio de Dios- no sabemos muchas cosas. Pero una cosa sí es segura: el Hijo de Dios quiso nacer y vivir en una familia, y experimentar nuestra existencia humana, por añadidura en una familia pobre, trabajadora, que tendría muchos momentos de paz y serenidad, pero que también supo de estrecheces económicas, de emigración, de persecución y de muerte.

38 Esta familia de Nazaret aparece como un modelo amable de muchas virtudes que deberían copiar las familias cristianas: la mutua acogida, la comunión perfecta, la fe en Dios, la fortaleza ante las dificultades, el cumplimiento de las leyes sociales y de la voluntad de Dios. El programa que aparece en los textos de esta fiesta vale para las familias, para las comunidades religiosas, para las parroquias, para la humanidad entera. Nos irían bastante mejor las cosas si en verdad los hijos cuidaran de sus padres siguiendo los consejos del Sirácida. Y si en nuestras relaciones con los demás vistiéramos ese «uniforme» del que habla Pablo: misericordia, bondad, humildad, dulzura, comprensión, amor, capacidad de perdón.

39 Los consejos de Pablo parecen pensados para nosotros: « perdónense, cuando alguno tenga quejas contra otro... que la paz de Cristo actúe de arbitro en su corazón... y, por encima de todo, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada ». Pablo conocía bien las dificultades de la convivencia humana. La fiesta de hoy no nos da soluciones técnicas para la vida familiar o social, pero nos ofrece las claves más profundas, humanas y cristianas, de esta convivencia. Habrán cambiado las condiciones sociales y el modo de relacionarse padres e hijos en comparación con las que describía el libro del Sirácida o el mismo Pablo en su tiempo.

40 Ahora, por ejemplo, se tienen mucho más en cuenta los derechos de cada persona, y el papel de la mujer, más en cuenta los derechos de cada persona, y el papel de la mujer, como esposa y madre, es muy diferente del de hace siglos. Pero los principios y los valores principales siguen ahí: Pero los principios y los valores principales siguen ahí: el respeto mutuo, el amor, la solidaridad, la tolerancia, la ayuda mutua.

41 Cuando los padres se hacen viejos y hay que cuidarlos Ben Sira nos traza un pequeño tratado sobre el comportamiento de los hijos para con sus padres. Casi como un comentario o glosa del cuarto mandamiento: «honrarás al padre y a la madre». El marco social ha cambiado, pero la norma que él da sigue en pie: atender a los padres, honrar padre y madre. También sigue actual para las familias y para las comunidades religiosas el detalle que el sabio del Antiguo Testamento apuntaba respecto a los padres ancianos, a los que ya «es flaquea la mente». Él no sabía nada del mal de Alzheimer, pero parece describirlo. Y nos invita a extremar nuestro amor a los mayores precisamente en esas circunstancias.

42 Es fácil tratar bien a los padres cuando son ellos los que nos ayudan a nosotros porque dependemos hasta económicamente de ellos. Y difícil cuando ya no se valen Y difícil cuando ya no se valen por sí mismos y son ellos los que dependen de nuestra ayuda. por sí mismos y son ellos los que dependen de nuestra ayuda.

43 El Catecismo de la Iglesia Católica, citando precisamente el pasaje del Sirácida que hoy leemos, concreta el «cuarto mandamiento» recordando a los hijos sus responsabilidades para con los padres: « Cuando se hacen mayores, los hijos deben seguir respetando a sus padres... La obediencia a los padres cesa con la emancipación de los hijos, pero no el respeto que les es debido, que permanece para siempre... En la medida en que ellos pueden, deben prestarles ayuda material y moral en los años de vejez y durante sus enfermedades, y en momentos de soledad o de abatimiento » (CCE ).

44 Este programa de vida familiar y comunitaria no es nada fácil. Y no se puede basar sólo en una filantropía humana, o en motivos de interés o de mera convivencia civilizada, sino sobre todo en la fe, en la oración, en la certeza de sabernos todos amados por Dios. Para una vida familiar y comunitaria sólida necesitamos la fe, porque el motivo último de este amor que se nos pide es el amor que Dios nos ha mostrado en su Hijo, y que estos días se nos ha manifestado de un modo más explícito. Ya Ben Sirac ponía como motivo fundamental del amor a los padres la mirada hacia Dios: «el que honra a su padre, cuando rece será escuchado; al que honra a su madre, el Señor le escucha».

45 Cuando Pablo invita a las mujeres, a los maridos y a los hijos a superar las dificultades que puedan encontrar y a vivir en paz y armonía, no se basa sólo en que debemos convivir civilizadamente unos con otros, sino que añade una pequeña pero significativa expresión: « en el Señor ». Necesitamos la ayuda de Dios. Pablo, a los Colosenses y a nosotros, nos invita a no descuidar la acción de gracias (Eucaristía), a dar el debido lugar a la Palabra de Dios, a dar sentido a nuestra vida con la oración y el canto de salmos e himnos.

46 Una agrupación humana, sea la familia o una comunidad religiosa, no puede superar las mil dificultades que encuentra para la convivencia, si no es también con la ayuda de Dios. Si existe esta apertura hacia Dios, entonces sí se puede creer que es posible lo que Pablo recomienda a los Colosenses: que en la vida, « todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre de Jesús ». El programa de Pablo es claro y concreto, pero difícil de cumplir cada día, como todos hemos experimentado más de una vez.

47 Es interesante que los tres miembros de la familia de Nazaret son presentados a lo largo del evangelio como personas que se distinguen por su escucha de la Palabra. José, cuando despierta, cumple lo que le había dicho el ángel de parte de Dios. María contesta en su diálogo con el ángel: «hágase en mí según tu palabra». Y Jesús afirma que debe estar en las cosas de su Padre y en toda su vida aparece siempre atento a cumplir la voluntad de Dios.

48 Una familia que cada domingo acude a celebrar la Eucaristía tiene un apoyo consistente, en la escucha de la Palabra y en la comunión con Cristo como su alimento, para su camino de convivencia y de crecimiento humano y cristiano. Así es como crece más expresiva y testimonialmente como una « iglesia doméstica » (Vaticano II: Constitución sobre la Iglesia, LG. 11).

49 Jesús comparte las dificultades de los emigrantes También puede resultarnos una lección actual el episodio de la marcha de esta familia a Egipto y su vuelta a la muerte de Heredes. Jesús, con sus padres, experimenta y actualiza en sí mismo la historia del pueblo de Israel en su marcha a Egipto, en su éxodo y su vuelta a la tierra prometida. Como hacía siglos Jacob y sus hijos emigraron a Egipto huyendo del hambre, y luego sus descendientes volvieron a la patria tras un largo proceso de éxodo y peregrinación por el desierto, así ahora Jesús revive en su misma persona este éxodo solidarizándose con la historia de su pueblo.

50 La vida de una familia comporta a menudo momentos de tensión interna o externa, como los que leemos en el evangelio de hoy. José tuvo que decidirse a tomar a su mujer y a su hijo y huir a Egipto, con todo lo que eso supone de incomodidades de viaje y de estancia en un país extranjero, sin conocer a nadie ni hablar su lengua. Y, de nuevo, la vuelta a su patria, instalándose en Nazaret.

51 No serían las únicas dificultades que pasaría esta familia. Ya se le anunció a María que una espada de dolor atravesaría su alma. Y cuando perdieron al hijo en el Templo sufrieron la angustia de la búsqueda y la incomprensión del lenguaje de Jesús. Por eso, la Familia de estas tres inefables personas nos resulta un modelo de armonía y de fidelidad a Dios tanto en los momentos de gozo como en los de dolor, incluidos los que pasaron como emigrantes o prófugos.

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53 Gracias, Señor y Dios nuestro, porque has querido ser nuestro Padre y nos acompañas todos los días de nuestra vida con el calor de tu paternidad entrañable. Nosotros somos y hemos sido ese niño pequeño que Tú llamaste desde Egipto como hijo tuyo. Tú quisiste que tu Hijo amado prescindiera, para nacer, de todo lo que normalmente es necesario para un ser humano: techo, abrigo, condiciones elementales de comodidad; pero no pudiera, de ninguna manera, prescindir del calor de una familia.

54 Gracias por nuestras familias. Que, con tu gracia, puedan ser un reflejo de la familia ejemplar de Nazareth. Que los padres y las madres de las nuevas generaciones sean un reflejo luminoso de tu paternidad. Que los hijos superen todo resentimiento hacia sus padres. Que pase este mundo de hostilidad y llegue pronto la humanidad nueva en que Tú seas todo en todo y todos seamos para todos hermanos verdaderos. Amén.

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56 Una familia más santa, fruto de la Navidad Ojalá las nuestras imiten esas consignas de unión y mutua acogida y tolerancia que escuchamos en las lecturas de hoy, basadas también en la referencia necesaria a Dios. Y ojalá también que miremos con ojos más amables a los inmigrantes que vienen a nuestro país buscando un modo de vida más humano.

57 LA FAMILIA NECESITA ATENCIÓN Para llegar a ser formadora de personas Para lograr ser educadora de la fe Para procurar ser promotora del desarrollo: - Procurar el desarrollo integral humano - Armonizar los derechos propios y del prójimo prójimo - Promover el progreso creciente en todas sus dimensiones todas sus dimensiones

58 LA FAMILIA NECESITA ESPÍRITU Para crecer en intimidad Para aumentar su capacidad Para acrecentar su unidad: - Pureza en el amor - Comprensión en la relación - Bondad en la resolución

59 LA FAMILIA NECESITA RENOVACIÓN - En sus miembros : para facilitar el diálogo. diálogo. - E n su espíritu : para elaborar y difundir una espiritualidad matrimonial. una espiritualidad matrimonial. - En su estructura : para hacer que la familia sea una verdadera comunidad de familia sea una verdadera comunidad de fe, de oración y de amor. fe, de oración y de amor.

60 En torno a la mesa del hogar la familia crece en unidad, renueva su vitalidad y se estrechan los lazos del conocimiento mutuo y de la fraternidad. Lo mismo sucede en y desde la Eucaristía: en ella nace y se hace la Iglesia. En la Eucaristía se celebra la experiencia de la más profunda comunión en el señor. En la Eucaristía encontrarán nuestras familias la clave y el sentido de su ser y de su misión en el mundo.

61 Algunas preguntas para pensar durante la semana 1.Revise su actitud con sus padres. ¿Hay algo qué cambiar? ¿Hay algo qué cambiar? 2. Revise su actitud con sus hijos. ¿Hay algo qué cambiar? ¿Hay algo qué cambiar?

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63 P. Carlos Pabón Cárdenas, eudista


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