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El pan que no usas es el pan del hambriento. El vestido colgado en tu armario es el vestido del que está desnudo. Los zapatos que no te pones son los.

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Presentación del tema: "El pan que no usas es el pan del hambriento. El vestido colgado en tu armario es el vestido del que está desnudo. Los zapatos que no te pones son los."— Transcripción de la presentación:

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2 El pan que no usas es el pan del hambriento. El vestido colgado en tu armario es el vestido del que está desnudo. Los zapatos que no te pones son los zapatos de quien está descalzo. El dinero que tienes guardado es el dinero de los pobres. El bien que dejas de hacer son injusticias que cometes. (San Basilio) Domingo 18 del Tiempo Ordinario –C- Lucas 12, //

3 Jesús se niega a ejercer de juez. Como en otras ocasiones, se distancia del caso concreto y va al fondo de la cuestión, la actitud que se debe tener frente a las posesiones materiales. Lo que se necesita no es una resolución casuística por parte de un maestro, sino la convicción personal de que la raíz de las desavenencias en el seno de la familia y del mundo es la ambición y la codicia (J. Fitzmyer) Uno de entre la gente le dijo: –Maestro, di a mi hermano que reparta conmigo la herencia. Jesús le dijo: –Amigo, ¿quién me ha hecho juez o árbitro entre vosotros?

4 Y añadió: –Tened mucho cuidado con toda clase de avaricia; que aunque se nade en la abundancia, la vida no depende de las riquezas. Jesús está convencido, y nos quiere convencer, de que la felicidad no depende de las riquezas materiales, por muchas que se tengan. Nos previene ante el deseo de acaparar, usurpar, acumular posesiones y privilegios para sin tener en cuenta a demás, porque esa actitud esclaviza, degrada, aleja del amor generoso y gratuito del Padre y rompe la convivencia y la solidaridad entre

5 Les dijo una parábola: –Había un hombre rico, cuyos campos dieron una gran cosecha. Entonces empezó a pensar: ¿Qué puedo hacer? Porque no tengo donde almacenar mi cosecha. Y se dijo: Ya sé lo que voy a hacer; derribaré mis graneros, construiré otros más grandes, almacenaré en ellos todas mis cosechas y mis bienes, y me diré: Ahora ya tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe y pásalo bien. Como en el caso de este hombre rico, el monólogo interior que mantenemos con desvela nuestra forma de pensar, nuestras preocupaciones, nuestras prioridades, nuestras intenciones e intereses en la vida. Esta persona invierte en un porvenir egoísta, piensa en tener sólo para él sin pensar en demás. No hubiera desentonado en nuestra sociedad consumista, donde una de las mayores idolatrías, también entre es el dinero. ¿En qué valores invierto? ¿Qué es lo que realmente enriquece a una persona?

6 Pero Dios le dijo: ¡Insensato! Esta misma noche vas a morir. ¿Para quién va a ser todo lo que has acaparado? Así le sucede a quien atesora para sí, en lugar de hacerse rico ante Dios. Jesús nos hace ver la gran insensatez que supone preocuparse, ante todo y caiga quien caiga, de llenar los propios graneros, acumular, despilfarrar, no poner meta a lo superfluo, sin tener en cuenta las consecuencias en la propia vida ni en la de demás. Esa actitud es la base de la política económica y comercial del sistema capitalista. Sistema que provoca la desigualdad y la dominación de unas personas sobre otras, imposibilita la solidaridad y el justo reparto de bienes, hace que los ricos sean cada vez más ricos y pobres cada vez más Esa es la raíz de la tremenda situación de hambre e injusticia que hay en el mundo, radicalmente contraria al mensaje, al proyecto y a la recomendación de Jesús. Hacer lo posible para que cambie esa situación, compartir y repartir lo que somos y tenemos es participar y construir el Reino y ser ante Dios.

7 Envía tu luz a esta tierra injusta para que se reparta el pan al pobre. Abre nuestros ojos para ver la verdad. Abre nuestros oídos para oír el dolor. Haz que seamos personas de Paz, que llevemos la paz con nosotros. Aparta de nosotros el ansia de consumir y ayúdanos a saber compartir. Que demos la mano a quien lo necesite. Amén. Juanjo Elezkano


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