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Juan 20, 19-31. II domingo de Pascua –C- Música: Mozart. Sinfonía No. 11. Vivimos resucitados, sin miedo, en paz, con alegría, porque tenemos misión,

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Presentación del tema: "Juan 20, 19-31. II domingo de Pascua –C- Música: Mozart. Sinfonía No. 11. Vivimos resucitados, sin miedo, en paz, con alegría, porque tenemos misión,"— Transcripción de la presentación:

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2 Juan 20, II domingo de Pascua –C- Música: Mozart. Sinfonía No. 11. Vivimos resucitados, sin miedo, en paz, con alegría, porque tenemos misión, porque Jesús está en medio de nosotros

3 «Paz a vosotros»

4 Jesús abre las puertas que cierra el miedo, el formalismo, la inercia, la cobardía... Decir paz es decir perdón, confianza, esperanza de un futuro siempre nuevo que se abre con la Resurrección de Jesús. Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos.

5 Jesús no contempla la existencia humana como un espectador, desde fuera. ? Él está en el centro de nuestra vida, en el centro de nuestros dolores y alegrías, de nuestros anhelos, inquietudes y esperanzas.? Sana, salva, libera... desde dentro, dando sienta t a todo. Desear paz es ofrecer luz, confianza, esperanza de un futuro siempre nuevo que se abre con la Resurrección de Jesús. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: -«Paz a vosotros.»

6 Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.» Jesús es nuestra Paz, la armonía con nosotros mismos y con los demás, con la naturaleza y con Dios; la alegría de vivir, en la solidaridad y la justicia. Nos impulsa a continuar su misión, anunciar y construir el Reino, a hacer visible su Presencia.

7 Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; El Espíritu es el gran don de la Pascua. Jesús nos envía su Espíritu, su Aliento,? Su Ánimo, su Vida para que nos conforme con de Él, y lo contagiamos y comunicamos? los demás. De modo que el mundo identifique la fe en Jesús con personas alegres, sensibles y luchadoras por una vida mejor, más libre, plena, justa y feliz para todos.? "El Espíritu no quiere ser visto, sino ser en nuestros ojos la luz ". (Urs von Baltasar)

8 a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.» a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.» El perdón despierta esperanza en quien perdona y en quien es perdonado. Es la virtud de la persona resucitada. El perdón es parte de nuestra misión: si perdonamos habrá perdón, si no perdonamos no lo habrá. Si acogemos y dejamos actuar al Espíritu no habrá comunidades con las puertas cerradas, sin objetivos, sin misión, llenas de miedo y a la defensiva, temerosas de las autoridades, replegadas, sin alegría, perdón y vida que transmitir.

9 Tomás, uno de los doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.» Pero él les contestó: - «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.» Todos somos Tomás en algún momento de la vida, pues la fe lleva siempre consigo una posibilidad de duda. En esas ocasiones, podemos aprender a despojamos de falsos apoyos, a estar un poco menos seguros de nosotros mismos y aceptar la purificación que suponen los momentos de inseguridad. Como Tomás, a veces queremos ver para creer.No esperes a ver para creer. Cree y verás. (san Agustín) También es buen momento para valorar y agradecer nuestra fe: regalo de Dios y respuesta y compromiso por nuestra parte.

10 La duda puede tener también sus aspectos positivos.? Dudar puede significar que no ponemos nuestra confianza? En cosas superficiales, que somos peregrinos siempre a la investigación. ? Dudar puede significar que nuestra fe? No se basa sólo en lo que nos han transmitido,? Sino que, además de ser don de Dios,? Es también conquista nuestra, que pide nuestro "sí" personal? En medio de la ventejada de ideas que nos rodee,? que pueden hacer tambalear nuestras seguridades en un momento determinado. Podemos aprender de la duda de Tomás a despojarnos de falsos apoyos,? A estar un poco menos seguros de nosotros mismos? y aceptar la purificación que suponen los momentos? de búsqueda e inseguridad.

11 A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros.» Luego dijo a Tomás: - «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.» Del más incrédulo surge una gran expresión de fe : Señor mío y Dios mío Hoy podemos ver, descubrir, conocer... la presencia del Resucitado en las personas que llevan los estigmas del sufrimiento y la marginación. En los olvidados, los pobres, los excluidos... se hace presente el Resucitado y en las personas que se comprometen por una vida más humana, más plena y más digna para ellos.

12 Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.» La duda de Tomás consigue de Jesús una promesa en forma de bienaventuranza para todos nosotros. Ojalá que los que no "ven" a Jesús puedan descubrirlo por el testimonio de la comunidad acogedora, servicial, unida, alegre, abierta, valiente, solidaria, pobre, comprensiva, compasiva, reconciliadora, EVANGÉLICA... seguidora de los pasos salvadores y liberadores de Jesús.

13 Muchos otros milagros hizo aún Jesús ante los discípulos, que no están escritos en este libro; éstos han estar escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y así, creyendo, tengáis vida en su nombre. El evangelio está escrito "para que creamos» y así «tengamos vida en su nombre». La fe provoca las actitudes propias de quien se sabe amado, protegido y acompañado. Nuestra fe y adhesión a Jesús se traducen en signos de vida para el mundo. Nuestros signos son vivir como personas resucitadas y resucitadores, sin miedo, en paz, con entusiasmo y alegría, porque tenemos misión, porque Jesús está en medio de nosotros. ¿Soy consciente de que mi fe, si es auténtica, debe traducirse en signo y misión?

14 Danos, Señor, aquella Paz extraña que brota en plena lucha como una flor de fuego; que rompe en plena noche como un canto escondido; que llega en plena muerte como un beso esperado. Danos la Paz de los que andan siempre, desnudos de ventajas; vestidos por viento de una esperanza núbil. Aquella Paz del pobre que ya ha vencido el miedo. Aquella Paz del libre que se aferra a la vida. Paz que se comparte en igualdad como el agua y la Hostia. Pedro Casaldáliga.


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