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LA PALABRA DE DIOS ARCHIVO #34 ECLESIASTICO (SIRACIDE)

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Presentación del tema: "LA PALABRA DE DIOS ARCHIVO #34 ECLESIASTICO (SIRACIDE)"— Transcripción de la presentación:

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2 LA PALABRA DE DIOS ARCHIVO #34 ECLESIASTICO (SIRACIDE)

3 LA PALABRA DE DIOS ECLESIASTICO(SIRACIDE) El Eclesiástico es el compendio de sabiduría israelita más completo que existe. Mientras que la mayoría de los escritos sapienciales son atribuidos a Salomón, el Eclesiástico es el único que lleva la firma de su autor. El Espíritu Santo inspiró a Jesús ben Sirac, un judío de Jerusalén, culto y de buena posición, que se dedicó desde su juventud al conocimiento de las Escrituras y a la búsqueda de la Sabiduría, sobre todo por medio de la oración (51. 13). Lo escribió en Palestina hacia el año 180 a.C. Consta de 51 capítulos. 1ª. PARTE Capítulos 1-26

4 Como fino observador, aprovechó sus frecuentes viajes para completar su formación (34. 11). Convertido en "maestro de sabiduría", orgulloso de su raza y de su historia nacional, dirigió en Jerusalén una escuela (51. 23), destinada a iniciar a los jóvenes en la adquisición de la Sabiduría. Por último, hacia el 180 a. C., recogió por escrito el fruto de sus reflexiones y de su larga experiencia. A este Libro, el más extenso de los escritos sapienciales, se lo designa habitualmente de dos maneras distintas. El nombre de ECLESIÁSTICO, que significa "libro de la asamblea", se hizo tradicional en la iglesia latina. La mayoría de los manuscritos griegos, en cambio, lo titulan "Sabiduría de Jesús, hijo de Sirá, en hebreo, Ben Sirá, y de allí deriva el nombre de SIRÁCIDE, que también se le suele dar.

5 Lo escribió porque, como dice su nieto en el prólogo, después de dedicarse intensamente a leer la Ley, los Profetas y los restantes libros paternos, y de adquirir un buen dominio de ellos, se decidió a componer por su cuenta algo en la línea de la sabiduría e instrucción, para que los deseosos de aprender, pudieran adelantar en una vida según la Ley.

6 La obra de Ben Sirá es un llamado de atención frente a la influencia de la cultura griega, que no cesaba de expandirse en el Próximo Oriente desde las conquistas de Alejandro Magno. Él comprendió que ese nuevo movimiento de ideas no tardaría en entrar en conflicto con la fe de Israel. Para contrarrestar el peligro, puso todo su empeño en preservar el patrimonio religioso y cultural del Judaísmo en esa época de transición. A diferencia de los antiguos "maestros de sabiduría", que consideraban al hombre nada más que en su condición de tal, al Sirácida le preocupaba antes que nada la formación del hombre "judío". Según él, la Sabiduría se ofrece a todos, pero puso su Morada en Israel y, en última instancia, se identifica con la Ley de Moisés. De allí la necesidad de meditar constantemente "el libro de la Alianza del Dios Altísimo" (24. 23), para adquirir la verdadera Sabiduría y vivir en conformidad con la voluntad divina.

7 El Eclesiástico fue escrito originariamente en hebreo, pero el texto original cayó pronto en el olvido. La obra se conservó gracias a la traducción griega realizada por un nieto del autor, emigrado a Egipto en el 132. El ideal de vida propuesto por el autor encierra valores permanentes, que fueron asumidos por el Nuevo Testamento, especialmente en la Carta de Santiago. Por su profunda religiosidad, unida a un sano sentido común, por su fidelidad a la Ley y su afán de encontrar en todo un reflejo de la sabiduría de Dios, el autor de este Libro anticipa el retrato que hará Jesús del escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos. "Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo". Mt

8 PRÓLOGO DEL TRADUCTOR La versión griega del Eclesiástico está precedida de un Prólogo, donde el traductor explica los motivos que lo impulsaron a llevar a cabo esta difícil tarea. Entre otras informaciones de interés, en este Prólogo encontramos la primera alusión a la división tripartita de la Biblia hebrea: LA LEY, LOS PROFETAS y LOS DEMÁS ESCRITOS. Muchas e importantes lecciones se nos han transmitido por la Ley, los Profetas y los otros que les han seguido, por las cuales bien se debe encomiar a Israel por su instrucción y sabiduría. Mas como es razón que no sólo los lectores se hagan sabios, sino que puedan también estos amigos del saber ser útiles a los de fuera, tanto de palabra como por escrito, mi abuelo Jesús, después de haberse dado intensamente a la lectura de la Ley, los Profetas y los otros libros de los antepasados, y haber adquirido un gran dominio en ellos, se propuso también él escribir algo en lo tocante a instrucción y sabiduría, con ánimo de que los amigos del saber, lo aceptaran y progresaran más todavía en la vida según la Ley. Están, pues, invitados a leerlo con benevolencia y atención, vs. 1-17

9 COLECCIÓN DE SENTENCIAS La primera parte del Eclesiástico incluye varios elogios de la Sabiduría, personificada como una madre que alimenta a sus hijos (15. 2) Y como una Palabra salida "de la boca del Altísimo" (24. 3). Ella penetra todo el universo, pero "echó raíces en un Pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su herencia (24. 12), y es concedida abundantemente a los que lo aman (1. 10). El principio y la corona de la Sabiduría es el temor del Señor, actitud que implica el respeto filial a la infinita grandeza de Dios y la obediencia a su voluntad expresada en la Ley ( ). Aunque la Sabiduría viene del Señor (1.1) y es un don divino, para alcanzarla se requiere un largo esfuerzo personal. Ella no se deja conquistar fácilmente y al principio prueba a sus hijos. Pero si estos superan las primeras dificultades y son dóciles a sus enseñanzas, termina por revelarles sus secretos y alegrarlos con sus bienes ( ).

10 A partir de estas ideas, el Sirácide agrupa una cantidad de sentencias y exhortaciones sobre las materias más diversas, sin ningún plan sistemático y con no pocas repeticiones. Entre las normas de sabiduría práctica que deben regir la conducta, se destacan la prudencia en las relaciones con los demás, la discreción en el hablar, la humildad y el desapego de las riquezas, el dominio de sí mismo, la firmeza en la educación de los hijos, la manera de cultivar la amistad y de comportarse con los necios, la cautela en el trato con las mujeres, el cuidado de la salud y la práctica del culto agradable a Dios. Por último, Ben Sirá hace algunas reflexiones sobre las miserias de la vida ( ) y la condición mortal de los hombres ( ).

11 Cap. 1 LA SABIDURIA. DON DEL SEÑOR. ¿A quién se le manifestó la ciencia de la sabiduría y quién comprendió la diversidad de sus caminos? Sólo uno es sabio, temible en extremo: el Señor, que está sentado en su trono. Él mismo la creó, la vio y la midió, y la derramó sobre todas sus obras: la dio a todos los hombres, según su generosidad, y la infundió abundantemente en aquellos que lo aman. 1, 7-10

12 LA PACIENCIA Y EL DOMINIO DE SI MISMO. El hombre paciente soporta hasta el momento oportuno, pero al fin se llenará de gozo. 1, 23 CONDICIONES PARA ALCANZAR LA SABIDURIA. Si deseas la sabiduría, observa los mandamientos, y el Señor te la dará abundantemente. Porque el temor del Señor es sabiduría e instrucción: a El le agradan la fidelidad y la mansedumbre. No seas reacio al temor del Señor ni te acerques a El con doblez de corazón. No seas hipócrita delante de los hombres y presta atención a tus palabras. 1, EL TEMOR DEL SEÑOR, FUENTE Y PLENITUD DE LA SABIDURIA. La raíz de la sabiduría es el temor del Señor y sus ramas son una larga vida. El temor del Señor aleja los pecados: el que persevera en él aparta la ira divina. 1, 20-21

13 Cap. 2 LA CONSTANCIA EN MEDIO DE LA PRUEBA. Porque el oro se purifica en el fuego, y los que agradan a Dios, en el crisol de la humillación. Confía en El, y El vendrá en tu ayuda, endereza tus caminos y espera en El. 2, 5-6 LA CONFIANZA EN DIOS. Fíjense en las generaciones pasadas y vean:¿Quién confió en el Señor y quedó confundido? ¿Quién perseveró en su temor y fue abandonado?¿Quién lo invocó y no fue tenido en cuenta? Abandonémonos en las manos del Señor y no en las manos de los hombres, porque así como es su grandeza es también su misericordia. 2, 10.18

14 Cap. 3 LOS DEBERES HACIA LOS PADRES. Hijo mío, socorre a tu padre en su vejez y no le causes tristeza mientras viva. Aunque pierda su lucidez, sé indulgente con él; no lo desprecies, tú que estás en pleno vigor. La ayuda prestada a un padre no caerá en el olvido y te servirá de reparación por tus pecados. Cuando estés en la aflicción, el Señor se acordará de ti, y se disolverán tus pecados como la escarcha con el calor. 3, 12-15

15 LA HUMILDAD. Hijo mío, realiza tus obras con modestia y serás amado por los que agradan a Dios. Cuanto más grande seas, más humilde debes ser, y así obtendrás el favor del Señor, porque el poder del Señor es grande y El es glorificado por los humildes. 3, CONTRA EL ORGULLO. No hay remedio para el mal del orgulloso, porque una planta maligna ha echado raíces en él. El corazón inteligente medita los proverbios y el sabio desea tener un oído atento. 3, LA LIMOSNA. El agua apaga las llamas del fuego y la limosna expía los pecados. 3, 30

16 Cap. 4 LA AYUDA A LOS NECESITADOS. Hijo mío, no prives al pobre de su sustento ni hagas languidecer los ojos del indigente. No hagas sufrir al que tiene hambre ni irrites al que está en la miseria. No exasperes más aún al que ya está irritado ni hagas esperar tu don al que lo necesita. No rechaces la súplica del afligido ni apartes tu rostro del pobre. 4, 1-4 LA PEDAGOGÍA Y LOS DONES DE LA SABIDURIA. El que la ama, ama la vida, y los que la buscan ardientemente serán colmados de gozo. El que la posee heredará la gloria, y dondequiera que vaya, el Señor lo bendecirá. Los que la sirven rinden culto al Santo y los que la aman son amados por el Señor. 4, LA PRUDENCIA Y LA JUSTICIA. Ten en cuenta el momento y cuídate del mal, y no te avergüences de ti mismo. Lucha hasta la muerte por la verdad, y el Señor Dios luchará por ti. 4, 20.28

17 Cap. 5 LA FALSA SEGURIDAD DEL RICO Y DEL PECADOR. No digas: "Su compasión es grande; El perdonará la multitud de mis pecados", porque en El está la misericordia, pero también la ira, y su indignación recae sobre los pecadores. No tardes en volver al Señor, dejando pasar un día tras otro, porque la ira del Señor irrumpirá súbitamente y perecerás en el momento del castigo. No te fíes de las riquezas adquiridas injustamente: de nada te servirán en el día de la desgracia. 5, 6-8

18 CONTRA LOS PECADOS DE LA LENGUA. Sé firme en tus convicciones y que tu palabra sea una sola. Está siempre dispuesto a escuchar y sé lento para responder. Si sabes, responde a tu prójimo; de lo contrario, quédate callado. Las palabras traen gloria o deshonor, y la lengua del hombre puede provocar su caída. Que no tengan que llamarte chismoso, y no seas insidioso al hablar. 5, Que tu palabra sea si, cuando es si; y no, cuando es no. Mt. 5, 37

19 Cap. 6 CONTRA LOS ARREBATOS DE LA PASION. Una pasión violenta pierde al que la tiene y hace que sus enemigos se rían de él. 6, 4 LA VERDADERA Y LA FALSA AMISTAD. Hay amigos que comparten tu mesa y dejan de serlo en el día de la aflicción. Mientras te vaya bien, serán como tú mismo y hablarán abiertamente con tus servidores; pero si te va mal, se pondrán contra ti y se esconderán de tu vista. Un amigo fiel es un refugio seguro: el que lo encuentra ha encontrado un tesoro. Un amigo fiel no tiene precio, no hay manera de estimar su valor. 6, EL APRENDIZAJE DE LA SABIDURIA. Examina detenidamente los preceptos del Señor y medita sin cesar sus mandamientos: El mismo afirmará tu corazón y te dará la sabiduría que deseas. 6, 37

20 Cap. 7 LA CONDUCTA EN LA VIDA PUBLICA. No hagas el mal, y el mal no se apoderará de ti; apártate de la injusticia, y ella se apartará de ti. No siembres, hijo mío, en los surcos de la injusticia,no sea que coseches siete veces más. No pidas al Señor un puesto importante ni al rey un sitial de honor. No quieras pasar por justo delante del Señor ni te hagas el sabio delante del rey. 7, 1-5 DEBERES HACIA LOS AMIGOS Y FAMILIARES. No te apartes de una mujer sabia y buena, porque su encanto vale más que el oro. No maltrates al servidor que trabaja fielmente ni al jornalero que se da por entero. 7, DEBERES DE LOS PADRES Y LOS HIJOS. Si tienes hijos, edúcalos y exígeles obediencia desde su niñez. Si tienes hijas, cuídalas para que sean castas y no te muestres demasiado blando con ellas. Glorifica a tu padre de todo corazón y no olvides los dolores de tu madre; 7,

21 DEBERES HACIA LOS SACERDOTES. Reverencia al Señor con toda tu alma y venera a sus sacerdotes. Ama a tu Creador con todas tus fuerzas y no abandones a sus ministros. 7, DEBERES HACIA LOS POBRES. Tiende la mano también al pobre, y serás plenamente bendecido; sé generoso con todos los vivientes y no niegues tu piedad a los muertos; 7, 32-33

22 Cap. 8 LA PRUDENCIA EN LAS RELACIONES CON LOS DEMAS. No reproches al pecador que se arrepiente: recuerda que todo somos culpables. No desprecies a un hombre en su vejez porque también nosotros envejecemos. No te alegres por la muerte de nadie: recuerda que todos tenemos un fin. No menosprecies la conversación de los sabios: vuelve sobre sus máximas una y otra vez, porque de ellos recibirás la instrucción y el arte de servir a los grandes. No te apartes de la conversación de los ancianos, porque ellos mismos aprendieron de sus padres: de ellos aprenderás a ser inteligente y a dar una respuesta en el momento justo. 8, 5-9

23 Cap. 9 EL TRATO CON LAS MUJERES. No seas celoso de la mujer que amas, para no incitarla a comportarse mal contigo. Aparta tu vista de la mujer hermosa y no fijes los ojos en la belleza ajena: muchos se extraviaron por la belleza de una mujer, y por su causa el deseo arde como fuego. 9, 1.8 EL TRATO CON LOS HOMBRES. No abandones a un viejo amigo, porque uno nuevo no vale tanto como él. Amigo nuevo es como vino nuevo: que se ponga añejo, y lo beberás con placer. No envidies la gloria del pecador, porque no sabes cuál será su suerte. Frecuenta el trato de las personas inteligentes y conversa siempre sobre la Ley del Altísimo. Que los hombres justos sean tus comensales y que tu orgullo esté en el temor del Señor. 9,

24 Cap. 10 EL BUEN GOBIERNO. Un gobernante sabio educa a su pueblo y la autoridad del hombre inteligente se ejerce con orden. Como el gobernante de un pueblo, así son sus ministros, y como el jefe de la ciudad, así son sus habitantes. 10, 1-2 CONTRA EL ORGULLO. El orgullo comienza cuando el hombre se aparta del Señor y su corazón se aleja de Aquel que lo creó. Porque el comienzo del orgullo es el pecado y el que persiste en él, hace llover la abominación: por eso el Señor envió calamidad imprevista y arrasó a los soberbios hasta aniquilarlos. El Señor derribó los tronos de los poderosos y entronizó a los apacibles en lugar de ellos. El Señor arrancó de raíz a las naciones y plantó a los humildes en lugar de ellos. 10, 12-15

25 LA HUMILDAD EN LA VERDAD. Hijo mío, gloríate con la debida modestia y estímate según tu justo valor. ¿Quién justificará al que se daña a sí mismo y quién glorificará al que se desprecia? 10, GENTE DIGNA DE HONOR Y GENTE DESPRECIABLE. ¿Qué raza es digna de honor? La raza humana. ¿Qué raza es digna de honor? Los que temen al Señor. ¿Qué raza es despreciable? La raza humana. ¿Qué raza es despreciable? Los que no cumplen la Ley. Entre los hermanos se honra al que es su jefe, pero el Señor honra a los que lo temen. Para el rico, el ilustre o el pobre la única gloria es el temor del Señor 10, 19-22

26 Cap. 11 NO FIARSE DE LAS APARIENCIAS. No te gloríes de la ropa que te cubre ni te enorgullezcas en los días de gloria, porque las obras del Señor son admirables y están ocultas a los ojos de los hombres. 11, 4 LA PRUDENCIA Y LA RESERVA. No censures antes de averiguar: reflexiona primero, y luego reprocha. No respondas antes de escuchar y no interrumpas cuando otro habla. 11, 7-8 LA MODERACION EN LAS AMBICIONES. Hay quien se esfuerza, se fatiga y se apura, y tanto más desprovisto se ve. Otro es débil, necesitado de ayuda, falto de fuerza y lleno de privaciones; pero el Señor lo mira con bondad y lo levanta de su humillación; el Señor le hace erguir la frente y muchos quedan maravillados a causa de él. 11, 11-13

27 LA CONFIANZA EN DIOS. La bendición del Señor es la recompensa de los buenos, y en un instante El hace florecer su bendición. Porque es fácil para el Señor, en el día de la muerte, retribuir a cada hombre según su conducta. Una hora de infortunio hace olvidar la dicha, y las obras de un hombre se revelan al fin de su vida. No proclames feliz a nadie antes que llegue su fin, porque sólo al final se conoce bien a un hombre. 11, LA PRECAUCION EN LA PRACTICA DE LA HOSPITALIDAD. Cuídate del malhechor, porque él engendra maldades, no sea que te deje manchado para siempre. Alberga a un extraño, y te traerá complicaciones, y hará de ti un extraño para tus propios parientes. 11, 33-34

28 Cap. 12 LA PRECAUCION EN LA PRACTICA DEL BIEN. Sé bueno con el humilde, pero no des al impío: rehúsale su pan, no se lo des, no sea que así llegue a dominarte, y entonces recibirás un doble mal por todo el bien que le hayas hecho. 12, 5 LOS FALSOS AMIGOS. No es en las buenas cuando se conoce al amigo, ni en las malas se oculta el enemigo. En las buenas, los enemigos se entristecen, y en las malas, hasta el amigo se aleja. 12, 8-9

29 Cap. 13 LA PRUDENCIA EN EL TRATO CON LOS PODEROSOS. Cuando te invite un poderoso, quédate a distancia, y te invitará con más insistencia. No te precipites, para no ser rechazado, ni te quedes muy lejos, para no ser olvidado. No pretendas hablarle de igual a igual ni te fíes si conversa demasiado: él te pone a prueba con su locuacidad y te examina entre risa y risa. 13, 9-11 "Cuando seas convidado por alguien a una boda, no te pongas en el primer puesto, no sea que haya sido convidado por él otro más distinguido que tú, y viniendo el que los convidó a ti y a él, te diga: "Deja el sitio a éste", y entonces vayas a ocupar avergonzado el último puesto. Al contrario, cuando seas convidado, vete a sentarte en el último puesto, de manera que, cuando venga el que te convidó, te diga: "Amigo, sube más arriba." Y esto será un honor para ti delante de todos los que estén contigo a la mesa. Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado. Lc. 14, 8-11

30 Cap. 14 LA FELICIDAD DEL JUSTO. ¡Feliz el hombre que no ha faltado con su lengua ni es atormentado por el remordimiento! ¡Feliz el que no tiene que reprocharse a sí mismo y no ve desvanecerse su esperanza! 14, 1-2 LA AVARICIA Y LA ENVIDIA. ¿De qué le sirve la riqueza al mezquino y para qué tiene el avaro su fortuna? El que acumula, privándose de todo, acumula para otros, y otros se darán buena vida con sus bienes. El que es malo consigo mismo ¿con quién será bueno? Ni él mismo disfruta de su fortuna. Es un malvado el que mira con envidia, el que da vuelta la cara y menosprecia a los demás. 14, 3-5.8

31 EL GOZO MODERADO DE LOS BIENES DE LA VIDA. En la medida de tus recursos, vive bien, hijo mío, y presenta al Señor ofrendas dignas. Recuerda que la muerte no tardará y que el decreto del Abismo no te ha sido revelado. Antes de morir, haz el bien a tu amigo y dale con largueza, en la medida de tus fuerzas. No te prives de un día agradable ni desaproveches tu parte de gozo legítimo.14, LA FELICIDAD DEL SABIO. ¡Feliz el hombre que se ocupa de la sabiduría y el que razona con inteligencia, el que reflexiona sobre los caminos de la sabiduría y penetra en sus secretos! 14, 20-21

32 Cap. 15 El que teme al Señor hace todo esto y el que se aferra a la Ley logrará la sabiduría. Ella le saldrá al encuentro como una madre y lo recibirá como una joven esposa, lo alimentará con el pan de la inteligencia y le hará beber el agua de la sabiduría. Él se apoyará en ella, y no vacilará, se unirá a ella, y no quedará confundido. Ella lo exaltará por encima de sus compañeros y le abrirá la boca en medio de la asamblea. Él encontrará el gozo y la corona de la alegría y recibirá en herencia un nombre perdurable. 15, 1-6

33 LA LIBERTAD DEL HOMBRE. El hizo al hombre en el principio y lo dejó librado a su propio albedrío. Si quieres, puedes observar los mandamientos y cumplir fielmente lo que le agrada. El puso ante ti el fuego y el agua: hacia lo que quieras, extenderás tu mano. Ante los hombres están la vida y la muerte: a cada uno se le dará lo que prefiera.15, 14-17

34 Cap. 16 LOS HIJOS IMPÍOS. No esperes que vivan mucho tiempo ni te sientas seguro porque son numerosos: vale más uno solo que mil y es mejor morir sin hijos que tenerlos impíos. 16, 3 EL CASTIGO DE LOS PECADORES. Tan grande como su misericordia es su reprobación: El juzga a cada uno según sus obras. El pecador no escapará con su presa ni será defraudada la constancia de los buenos. Él tiene en cuenta cada limosna y cada uno recibirá conforme a sus obras. 16, 12-14

35 LA OMNIPRESENCIA DE DIOS. No digas: "Me ocultaré del Señor, y allá en lo alto, ¿quién se acordará de mí? Entre tanta gente pasaré inadvertido:¿quién soy yo en la inmensa creación?". Mira: el cielo y lo más alto del cielo, el Abismo y la tierra se conmueven cuando El los visita: las montañas junto con los cimientos de la tierra tiemblan de espanto bajo su mirada. 16, EL ORDEN DE LA CREACIÓN. Por decisión del Señor existen sus obras desde el principio: desde que fueron hechas, El fijó sus límites. Él ordenó sus obras para siempre, y su gobierno por todas las generaciones. Ellas no sufren hambre ni se fatigan y nunca interrumpen su actividad. 16, 26-27

36 Cap. 17 LA CREACION DEL HOMBRE. El Señor creó al hombre de la tierra y lo hace volver de nuevo a ella. Le señaló un número de días y un tiempo determinado, y puso bajo su dominio las cosas de la tierra. Lo revistió de una fuerza semejante a la suya y lo hizo según su propia imagen. Hizo que todos los vivientes lo temieran, para que él dominara las fieras y los pájaros. 17, 1-4 LA ALIANZA DEL SEÑOR CON ISRAEL. Estableció con ellos una alianza eterna y les hizo conocer sus decretos. Ellos vieron con sus ojos la grandeza de su gloria y oyeron con sus oídos la gloria de su voz. 17, 12-13

37 LA MISERICORDIA Y LA JUSTICIA DEL SEÑOR. Los caminos de los hombres están siempre ante El y no pueden ocultarse a sus ojos. Después, El se levantará para retribuirles y pondrá sobre sus cabezas la recompensa merecida. A los que se arrepienten, les permite volver y reconforta a los que perdieron la constancia. 17, EXHORTACION AL ARREPENTIMIENTO. Vuelve al Señor y deja de pecar, suplica ante su rostro y deja de ofenderlo. Vuelve al Altísimo, apártate de la injusticia y odia profundamente toda abominación. 17, 25-26

38 Cap. 18 LA GRANDEZA Y LA MISERICORDIA DEL SEÑOR. El que vive para siempre creó todas las cosas por igual; sólo el Señor será hallado justo y no hay otro fuera de El. El tiene misericordia con los que aceptan la instrucción y están siempre dispuestos a cumplir sus decretos. 18, EL ARTE DE HACER EL BIEN. ¿Acaso no vale más una palabra que un obsequio? Pero el hombre caritativo sabe unir las dos cosas. 18, 17

39 LA PREOCUPACION EN EL OBRAR. Antes de hablar, instrúyete, y cuídate antes de caer enfermo. Antes de juzgar, examínate a ti mismo, y hallarás perdón cuando el Señor te visite. Humíllate antes de caer enfermo y arrepiéntete apenas hayas pecado. Que nada te impida cumplir tus votos en el momento debido, y no esperes hasta la muerte para estar en regla. 18, EL DOMINIO DE SI MISMO. Que tu alegría no consista en darte todos los gustos ni te endeudes para pagar lo que ellos cuestan. No te empobrezcas yendo de fiesta con dinero prestado, cuando no tienes nada en el bolsillo. 18, 32-33

40 Cap. 19 LA DISCRECION EN EL HABLAR. No repitas jamás lo que has oído, y no perderás nada. No se lo digas a nadie, sea amigo o enemigo, y a no ser que incurras en pecado, no lo reveles: te escucharían, pero se pondrían en guardia contra ti y, llegado el momento, te odiarían. ¿Has oído algo? Que muera contigo; no tengas miedo, no te hará reventar. 19, 7-10 LA ACTITUD FRENTE A LOS RUMORES Y CALUMNIAS. Aclara las cosas con tu amigo: a lo mejor no hizo nada, y si lo hizo, para que no lo vuelva a hacer. Aclara las cosas con tu prójimo: a lo mejor no dijo nada, y si lo dijo, para que no lo repita. 19, LA FALSA SABIDURIA. No es sabiduría saber hacer el mal y no hay prudencia en el consejo de los pecadores. Hay una astucia que resulta abominable, y el que carece de sabiduría es insensato. Es preferible el poco inteligente que teme al Señor, al muy inteligente que quebranta la Ley. 19, 22-24

41 Cap. 20 SABER HABLAR Y CALLARSE A TIEMPO. El sabio guarda silencio hasta el momento oportuno, pero el petulante y necio no se fija en el tiempo. El que habla demasiado se vuelve abominable y el que pretende imponerse se hace odioso. 20, 7-8 LAS PARADOJAS DE LA VIDA. A veces se saca provecho de la adversidad, y otras veces, la suerte acaba en desgracia. Hay regalos que no te dan provecho, y hay otros, que reditúan el doble. Hay desgracias que provienen de los honores, y hay gente humilde que pudo levantar cabeza. 20, 9-11

42 EL DESACIERTO EN EL HABLAR. Más vale resbalar en el piso que con la lengua; así es como de repente caen los malvados. Un hombre grosero es como un cuento inoportuno, que siempre está en boca de los mal educados. 20, LA MENTIRA. El que se acostumbra a mentir cae en la deshonra y su ignominia lo acompaña constantemente. 20, 26 VENTAJAS Y PELIGROS DE LOS SABIOS. El sabio se abre camino con sus palabras y el hombre prudente agrada a los poderosos. 20, 27

43 Cap. 21 EXHORTACION A EVITAR EL PECADO. Huye del pecado como de una serpiente, porque si te acercas, te morderá; sus dientes son dientes de león, que arrebatan la vida de los hombres. 21, 2 EL SABIO Y EL NECIO. La ciencia del sabio crece como una inundación y su consejo es como fuente de vida. La mente del necio es como un vaso roto: no retiene ningún conocimiento. Los labios de los charlatanes hablan sólo de oídas, pero los prudentes pesan bien sus palabras. Los necios hablan siempre sin pensar; los sabios piensan, y luego hablan. 21,

44 Cap. 22 Si has sacado la espada contra tu amigo, no desesperes, que aún puede volver; si contra tu amigo has abierto la boca, no te inquietes, que aún cabe reconciliación, salvo caso de ultraje, altanería, revelación de secreto, golpe traidor, que ante esto se marcha todo amigo. Gana la confianza de tu prójimo en la pobreza, para que, en su prosperidad, con él te satisfagas; en tiempo de tribulación permanece con él, para que cuando herede con él lo compartas. Antes del fuego sale vapor del horno y humo, así las injurias preceden a la sangre. No me avergonzaré yo de proteger a un amigo, de su presencia no me esconderé; 22, 21-25

45 Cap. 23 SUPLICA DEL SABIO. ¡Señor, Padre y Dueño de mi vida, no me abandones al capricho de mis labios ni me dejes caer por culpa de ellos! Señor, Padre y Dios de mi vida, no me des unos ojos altaneros y aparta de mí los malos deseos. ¡Que la sensualidad y la lujuria no me dominen, no me entregues a las pasiones vergonzosas! 23, LOS PECADOS DE LA LENGUA: LOS JURAMENTOS VANOS. No acostumbres tu boca a jurar ni te habitúes a pronunciar el nombre del Santo. 23, 9 Si falta a su juramento, incurre en pecado; si lo menosprecia, peca doblemente; si juró en vano, no tendrá justificación y su casa se llenará de desgracias. 23, 11

46 LA GROSERIA EN EL HABLAR. No acostumbres tu boca a decir groserías, porque al decirlas se peca con la palabra. 23, 13 LA LUJURIA Y EL ADULTERIO. Una pasión encendida como el fuego ardiente no se extinguirá hasta quedar consumida; un hombre lleno de lujuria en su cuerpo carnal no cesará hasta que el fuego lo abrase; para el lujurioso toda comida es dulce, y no se calmará hasta que haya muerto. El hombre que peca contra su propio lecho dice en su corazón: "¿Quién me ve? La oscuridad me rodea y los muros me cubren; nadie me ve: ¿qué puedo temer? El Altísimo no se acordará de mis pecados". Así también, la mujer que abandona a su marido y le da un heredero nacido de un extraño. Porque, primero, ha desobedecido la Ley del Señor; segundo, ha faltado contra su marido; tercero, se ha prostituido con su adulterio, teniendo hijos con un hombre extraño. 23,

47 Cap. 24 EL ELOGIO DE LA SABIDURIA. Él me creó antes de los siglos, desde el principio, y por todos los siglos no dejaré de existir. Ante El, ejercí el ministerio en la Morada santa, y así me he establecido en Sión; El me hizo reposar asimismo en la Ciudad predilecta, y en Jerusalén se ejerce mi autoridad. Yo eché raíces en un Pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su herencia. 24, 9-12 INVITACIÓN A BUSCAR LA SABIDURIA. ¡Vengan a mí, los que me desean, y sáciense de mis productos! Porque mi recuerdo es más dulce que la miel y mi herencia, más dulce que un panal. 24, 19-20

48 LA SABIDURIA Y LA LEY. Todo esto es el libro de la Alianza del Dios Altísimo, la Ley que nos prescribió Moisés como herencia para las asambleas de Jacob. 24, 23 LA INTENCION DEL AUTOR DEL LIBRO. Aún haré brillar la instrucción como la aurora e irradiaré su luz lo más lejos posible; aún derramaré la enseñanza como una profecía y la dejaré para las generaciones futuras. Porque yo no he trabajado sólo para mí, sino para todos los que buscan la sabiduría. 24, 32-34

49 Cap. 25 TRES COSAS DESEABLES Y TRES ABORRECIBLES. Con tres cosas me adorno y me presento embellecida delante del Señor y de los hombres: la concordia entre hermanos, la amistad entre vecinos y una mujer y un marido que se llevan bien. Pero hay tres clases de gente que aborrezco y que me irritan por su manera de vivir: un pobre soberbio, un rico mentiroso y un viejo adúltero que ha perdido el juicio. 25, 1-2 LA CORONA DE LOS ANCIANOS. Corona de los ancianos es una rica experiencia, y su orgullo, el temor del Señor. 25, 6

50 NUEVE COSAS ENCOMIABLES. Hay nueve cosas imaginables, que considero felices, y la décima, también la voy a mencionar: un hombre que está contento de sus hijos y uno que ve en vida la caída de sus enemigos. ¡Feliz el que vive con una esposa inteligente, el que no ha incurrido en falta con su lengua y el que no ha servido a un patrón indigno de él! ¡Feliz el que ha encontrado la prudencia y el que la expone ante un auditorio atento! ¡Qué grande es aquel que encontró la sabiduría! Pero nadie aventaja al que teme al Señor: el temor del Señor supera a todos lo demás, y el que lo posee ¿a quién se puede comparar? El temor del Señor es el comienzo de su amor, y es por la fe que uno empieza a unirse a El. 25, 7-12 INVECTIVA CONTRA LA MALA MUJER. La maldad de una mujer desfigura su semblante y vuelve su rostro huraño como un oso. Su marido se va a sentar en medio de sus vecinos y no puede reprimir sus amargos gemidos. 25, 17-18

51 LOS PELIGROS DE LA MALA MUJER. Pero pesadumbre y duelo es la mujer celosa de su rival, y en todo está presente el flagelo de la lengua. 26, 6 Cap. 26 LA FELICIDAD DE TENER UNA BUENA ESPOSA. Una buena esposa es una gran fortuna, reservada en suerte a los que temen al Señor: sea rico o pobre, su corazón será dichoso y su rostro estará radiante en todo momento. 26, 3-4 ELOGIO DE LA BUENA ESPOSA. Como el sol que se eleva por las alturas del Señor, así es el encanto de la buena esposa es una casa ordenada. TRES COSAS LAMENTABLES. LOS PELIGROS DEL COMERCIO.

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