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Para Salvarte P. Jorge Loring Gracia Santificante EL PECADO ORIGINAL COLABORACION DE RAÚL RIVAROLA Nº 41 - 44.

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1 Para Salvarte P. Jorge Loring Gracia Santificante EL PECADO ORIGINAL COLABORACION DE RAÚL RIVAROLA Nº

2 Gracia Santificante En la Iglesia hay una vida sobrenatural, que se llama gracia. En la Iglesia hay una vida sobrenatural, que se llama gracia. La vida divina en nosotros es la gracia santificante. La vida divina en nosotros es la gracia santificante. Por la gracia santificante participamos de la vida divina y por ella Cristo vive en nosotros y nosotros vivimos en Cristo. Por la gracia santificante participamos de la vida divina y por ella Cristo vive en nosotros y nosotros vivimos en Cristo. Nosotros recibimos de Jesucristo la gracia. Nosotros recibimos de Jesucristo la gracia. La gracia santificante es un don sobrenatural, interior y permanente, que Dios nos otorga, por mediaci ó n de Jesucristo, para nuestra salvaci ó n. La gracia santificante es un don sobrenatural, interior y permanente, que Dios nos otorga, por mediaci ó n de Jesucristo, para nuestra salvaci ó n. La recibimos en el Bautismo. La recibimos en el Bautismo. Don sobrenatural: Supera la naturaleza humana Don sobrenatural: Supera la naturaleza humana Don permanente: Mora en el alma mientras se est á en gracia, sin pecado mortal Don permanente: Mora en el alma mientras se est á en gracia, sin pecado mortal

3 S ó lo Dios da la gracia santificante para salvarnos S ó lo Dios da la gracia santificante para salvarnos La gracia santificante nos concede las virtudes teologales y morales, que son: La gracia santificante nos concede las virtudes teologales y morales, que son: Virtudes teologales: Virtudes teologales: Fe: aceptar todo lo que Dios ha revelado. Fe: aceptar todo lo que Dios ha revelado. Esperanza: confiar en que Dios me ayudar á a salvar mi alma. Esperanza: confiar en que Dios me ayudar á a salvar mi alma. Caridad: amar a Dios y al pr ó jimo como a m í mismo. Caridad: amar a Dios y al pr ó jimo como a m í mismo. Virtudes morales: Virtudes morales: Prudencia: para ver lo que conviene en orden a la salvaci ó n eterna. Prudencia: para ver lo que conviene en orden a la salvaci ó n eterna. Justicia: para que todos tengan lo que les corresponde. Justicia: para que todos tengan lo que les corresponde. Fortaleza: para afrontar las dificultades. Fortaleza: para afrontar las dificultades. Templanza: para moderar los placeres. Templanza: para moderar los placeres. La gracia de Dios es lo que m á s vale en este mundo. Nos hace participantes de la naturaleza divina. La gracia de Dios es lo que m á s vale en este mundo. Nos hace participantes de la naturaleza divina.

4 Cuerpo Místico de Cristo La Iglesia es el Cuerpo M í stico de Cristo, porque es el cuerpo social de Jesucristo. La Iglesia es el Cuerpo M í stico de Cristo, porque es el cuerpo social de Jesucristo. La doctrina del Cuerpo M í stico tiene enorme importancia en orden a la valoraci ó n de nuestros actos. La doctrina del Cuerpo M í stico tiene enorme importancia en orden a la valoraci ó n de nuestros actos. Cuando un hombre est á en gracia de Dios es miembro del Cuerpo M í stico de Cristo, y entonces sus obras, pertenecen a un plano sobrenatural, infinitamente superior a todo lo humano. Cuando un hombre est á en gracia de Dios es miembro del Cuerpo M í stico de Cristo, y entonces sus obras, pertenecen a un plano sobrenatural, infinitamente superior a todo lo humano.

5 « Lo que Dios es por naturaleza, nos hacemos nosotros por la gracia » « Lo que Dios es por naturaleza, nos hacemos nosotros por la gracia » Cuando vivimos en gracia santificante somos templos vivos del Esp í ritu Santo. Cuando vivimos en gracia santificante somos templos vivos del Esp í ritu Santo. La gracia santificante es absolutamente necesaria a todos los hombres para conseguir la vida eterna. La gracia se pierde por el pecado grave. La gracia santificante es absolutamente necesaria a todos los hombres para conseguir la vida eterna. La gracia se pierde por el pecado grave. La gracia santificante se recobra con la confesi ó n bien hecha, o con un acto de contrici ó n perfecta, con prop ó sito de confesarse. La gracia santificante se recobra con la confesi ó n bien hecha, o con un acto de contrici ó n perfecta, con prop ó sito de confesarse. Gracias actuales, que son auxilios sobrenaturales transitorios, que nos son necesarios para evitar el mal y hacer el bien, iluminan nuestro entendimiento y mueven nuestra voluntad, en orden a la salvaci ó n. Gracias actuales, que son auxilios sobrenaturales transitorios, que nos son necesarios para evitar el mal y hacer el bien, iluminan nuestro entendimiento y mueven nuestra voluntad, en orden a la salvaci ó n.

6 Las gracias actuales no ayudan a repetir los actos buenos, y esta repetici ó n nos consigue los h á bitos virtuosos que nos facilitan la realizaci ó n de esas acciones que se han repetido varias veces con anterioridad. Las gracias actuales no ayudan a repetir los actos buenos, y esta repetici ó n nos consigue los h á bitos virtuosos que nos facilitan la realizaci ó n de esas acciones que se han repetido varias veces con anterioridad. La gracia suficiente se convierte en eficaz cuando el hombre colabora. La gracia suficiente se convierte en eficaz cuando el hombre colabora. Los adultos tienen que cooperar a esta gracia de Dios. Dijo San Agust í n: « Dios que te cre ó sin ti, no te salvar á sin ti ». Los adultos tienen que cooperar a esta gracia de Dios. Dijo San Agust í n: « Dios que te cre ó sin ti, no te salvar á sin ti ». « Dios ha querido darnos el cielo como recompensa a nuestras buenas obras. Sin ellas es imposible, para el adulto, conseguir la salvaci ó n eterna. « Dios ha querido darnos el cielo como recompensa a nuestras buenas obras. Sin ellas es imposible, para el adulto, conseguir la salvaci ó n eterna. » Nuestra salvaci ó n eterna es un asunto absolutamente personal e intransferible. Al que hace lo que puede, Dios no le niega su gracia. » Nuestra salvaci ó n eterna es un asunto absolutamente personal e intransferible. Al que hace lo que puede, Dios no le niega su gracia. » Y sin la libre cooperaci ó n a la gracia es imposible la salvaci ó n del hombre adulto » » Y sin la libre cooperaci ó n a la gracia es imposible la salvaci ó n del hombre adulto »

7 Esta gracia, que nos eleva por encima de la naturaleza ca í da, la mereci ó el sacrificio de Nuestro Se ñ or Jesucristo en la cruz. La obtenemos mediante la oraci ó n y los Sacramentos. Esta gracia, que nos eleva por encima de la naturaleza ca í da, la mereci ó el sacrificio de Nuestro Se ñ or Jesucristo en la cruz. La obtenemos mediante la oraci ó n y los Sacramentos. Pecado Original Cuando nacemos a la vida natural, nacemos muertos a la vida de la gracia, porque nacemos con el pecado original. El pecado original se lava con el bautismo. El bautismo es como un segundo nacimiento: un nacimiento a la vida sobrenatural.

8 « El hombre creado por Dios en la justicia, sin embargo, por instigaci ó n del demonio, en el mismo comienzo de la historia, abus ó de su libertad, levant á ndose contra Dios ». « El hombre creado por Dios en la justicia, sin embargo, por instigaci ó n del demonio, en el mismo comienzo de la historia, abus ó de su libertad, levant á ndose contra Dios ». Este pecado de desobediencia fue el pecado original, llamado as í porque fue el primer pecado que se cometi ó en la Tierra, en los principios de la humanidad. Este pecado de desobediencia fue el pecado original, llamado as í porque fue el primer pecado que se cometi ó en la Tierra, en los principios de la humanidad. El pecado original es la ra í z de los dem á s pecados de los hombres. El pecado original es la ra í z de los dem á s pecados de los hombres. La realidad del pecado original es dogma de fe. La realidad del pecado original es dogma de fe. Con este pecado de desobediencia nuestros primeros padres perdieron la gracia para ellos y para nosotros sus hijos. Con este pecado de desobediencia nuestros primeros padres perdieron la gracia para ellos y para nosotros sus hijos. « En su voluntad estaba incluido nuestro destino. Las aguas corren putrefactas porque la fuente est á contaminada ». « En su voluntad estaba incluido nuestro destino. Las aguas corren putrefactas porque la fuente est á contaminada ».

9 Nosotros no somos responsables del pecado original porque no es pecado personal nuestro; pero lo heredamos al nacer Nosotros no somos responsables del pecado original porque no es pecado personal nuestro; pero lo heredamos al nacer En virtud de la ley de solidaridad de Ad á n con toda la humanidad, por ser su cabeza f í sico- jur í dica, nos priva de los dones extraordinarios que Dios hab í a concedido en un principio a Ad á n para que los comunicara a sus descendientes. En virtud de la ley de solidaridad de Ad á n con toda la humanidad, por ser su cabeza f í sico- jur í dica, nos priva de los dones extraordinarios que Dios hab í a concedido en un principio a Ad á n para que los comunicara a sus descendientes. El pecado original fue un pecado de soberbia. El pecado original fue un pecado de soberbia. El pecado de Ad á n y Eva es un pecado muy frecuente hoy d í a. El pecado de Ad á n y Eva es un pecado muy frecuente hoy d í a. Hombres y mujeres autosuficientes, independientes, rebeldes a toda norma, orden o mandato, aunque venga del Papa. Hombres y mujeres autosuficientes, independientes, rebeldes a toda norma, orden o mandato, aunque venga del Papa. Quieren ser ellos los que deciden lo que es bueno y lo que es malo. Quieren ser ellos los que deciden lo que es bueno y lo que es malo. É se fue el pecado de Ad á n y Eva. É se fue el pecado de Ad á n y Eva.

10 Antes de pecar, el demonio dijo a nuestros primeros padres que si pecaban ser í an como dioses. Antes de pecar, el demonio dijo a nuestros primeros padres que si pecaban ser í an como dioses. Ellos pecaron y se dieron cuenta del enga ñ o del demonio. Ellos pecaron y se dieron cuenta del enga ñ o del demonio. Con esto el demonio logr ó lo que pretend í a: derribar a Ad á n de su estado de privilegio. Con esto el demonio logr ó lo que pretend í a: derribar a Ad á n de su estado de privilegio. El demonio es el « padre de la mentira » El demonio es el « padre de la mentira » Eva fue seducida por é l. Eva fue seducida por é l. El que peca se entrega al esp í ritu de la mentira. El que peca se entrega al esp í ritu de la mentira. En la medida que somos pecadores somos « mentirosos », pues el pecado es el abandono de la verdad, que es Dios, por la mentira. En la medida que somos pecadores somos « mentirosos », pues el pecado es el abandono de la verdad, que es Dios, por la mentira. El demonio tambi é n nos enga ñ a a nosotros en las tentaciones present á ndonos el pecado muy atractivo, y luego siempre quedamos desilusionados, con el alma vac í a y con ganas de m á s. El demonio tambi é n nos enga ñ a a nosotros en las tentaciones present á ndonos el pecado muy atractivo, y luego siempre quedamos desilusionados, con el alma vac í a y con ganas de m á s.

11 El demonio nos tienta induci é ndonos al mal, porque nos tiene envidia, porque podemos alcanzar el cielo que é l perdi ó por su culpa. El demonio nos tienta induci é ndonos al mal, porque nos tiene envidia, porque podemos alcanzar el cielo que é l perdi ó por su culpa. El demonio es como un perro encadenado: puede ladrar, pero s ó lo puede morder al que se le acerca. El demonio es como un perro encadenado: puede ladrar, pero s ó lo puede morder al que se le acerca. « En el estado de pecado original el hombre carece de la gracia y amistad de Dios, y su libertad est á debilitada e inclinada al mal; no podemos ser totalmente due ñ os de nosotros mismos y de nuestros actos ». « En el estado de pecado original el hombre carece de la gracia y amistad de Dios, y su libertad est á debilitada e inclinada al mal; no podemos ser totalmente due ñ os de nosotros mismos y de nuestros actos ». La vida de la gracia que empieza con el bautismo necesita respirar para no ahogarse. La vida de la gracia que empieza con el bautismo necesita respirar para no ahogarse.

12 Oraci ó n Es hablar con Dios para manifestarle nuestro amor, tributarle el honor que se merece, agradecerle sus beneficios, ofrecerle nuestros trabajos y sufrimientos, pedirle consejo, confiarle las personas que amamos, los asuntos que nos preocupan y desahogarnos con É l. Es hablar con Dios para manifestarle nuestro amor, tributarle el honor que se merece, agradecerle sus beneficios, ofrecerle nuestros trabajos y sufrimientos, pedirle consejo, confiarle las personas que amamos, los asuntos que nos preocupan y desahogarnos con É l.

13 « La oraci ó n es conversaci ó n. Sabemos muy bien que se puede conversar de distintas maneras. Algunas veces la conversaci ó n es un simple intercambio de palabras. Pero la conversaci ó n profunda se da cuando intercambiamos pensamientos, coraz ó n y sentimientos. Cuando intercambiamos nuestro yo ». « La oraci ó n es conversaci ó n. Sabemos muy bien que se puede conversar de distintas maneras. Algunas veces la conversaci ó n es un simple intercambio de palabras. Pero la conversaci ó n profunda se da cuando intercambiamos pensamientos, coraz ó n y sentimientos. Cuando intercambiamos nuestro yo ». Podemos hablar con Dios de nuestras alegr í as, penas, é xitos, fracasos, deseos, preocupaciones, etc. Podemos hablar con Dios de nuestras alegr í as, penas, é xitos, fracasos, deseos, preocupaciones, etc. « La adoraci ó n, que es reconocimiento de la grandeza y majestad de Dios. « La adoraci ó n, que es reconocimiento de la grandeza y majestad de Dios. La alabanza a su infinita bondad y misericordia. La alabanza a su infinita bondad y misericordia. El ofrecimiento incondicional a realizar la voluntad de tan alt í simo Se ñ or. El ofrecimiento incondicional a realizar la voluntad de tan alt í simo Se ñ or. La acci ó n de gracias por tantas bendiciones y favores recibidos. La s ú plica de perd ó n. La acci ó n de gracias por tantas bendiciones y favores recibidos. La s ú plica de perd ó n. La petici ó n humilde de la ayuda de la gracia y del favor de Dios para tantas necesidades ». La petici ó n humilde de la ayuda de la gracia y del favor de Dios para tantas necesidades ».

14 La oraci ó n sale espont á neamente del coraz ó n que ama a Dios. La oraci ó n sale espont á neamente del coraz ó n que ama a Dios. La oraci ó n debe hacerse con atenci ó n, reverencia, humildad, confianza, fervor, perseverancia y resignaci ó n con lo que Dios quiera. Hacerla con fe muy firme de que si conviene, Dios conceder á lo que pedimos; pero no podemos anteponer nuestra voluntad a la de Dios. La perseverancia en la oraci ó n es fundamental. Es necesario orar, y orar a menudo, porque Dios as í lo manda: « Pedid y recibir é is » y « es necesario orar siempre y no desfallecer » ; pero adem á s porque ordinariamente Dios no concede las gracias espirituales y materiales si no se las pedimos.

15 « Dios ha determinado concedernos algunas cosas a condici ó n de que se las pidamos bien, o sea, vincul á ndolas a nuestra oraci ó n. « Dios ha determinado concedernos algunas cosas a condici ó n de que se las pidamos bien, o sea, vincul á ndolas a nuestra oraci ó n. » Pero si no las pedimos, nos quedaremos sin ellas. » Pero si no las pedimos, nos quedaremos sin ellas. » No se trata de que Dios cambie su voluntad, sino de que nosotros cumplamos la condici ó n que É l ha se ñ alado para concedernos tales gracias ». » No se trata de que Dios cambie su voluntad, sino de que nosotros cumplamos la condici ó n que É l ha se ñ alado para concedernos tales gracias ». La doctrina cat ó lica ense ñ a: La doctrina cat ó lica ense ñ a: a) que para salvarnos nos es necesario orar; a) que para salvarnos nos es necesario orar; b) que sin orar no podemos permanecer mucho tiempo sin pecado; b) que sin orar no podemos permanecer mucho tiempo sin pecado; c) que, aun para muchas cosas humanas, es muy necesario o conveniente la oraci ó n; c) que, aun para muchas cosas humanas, es muy necesario o conveniente la oraci ó n; d) que si oramos frecuentemente pidiendo a Dios nuestra salvaci ó n, nos salvaremos seguro. d) que si oramos frecuentemente pidiendo a Dios nuestra salvaci ó n, nos salvaremos seguro. Glorificas m á s a Dios y enriqueces m á s tu alma con un acto intenso de fervor que con mil remisos, superficiales y rutinarios. Glorificas m á s a Dios y enriqueces m á s tu alma con un acto intenso de fervor que con mil remisos, superficiales y rutinarios.

16 Convendr í a que cada familia fijase un m í nimo de rezo en com ú n, el cual podr í a ser: Convendr í a que cada familia fijase un m í nimo de rezo en com ú n, el cual podr í a ser: 1) Leer un trozo del Evangelio, de cuando en cuando, y comentarlo entre todos. 1) Leer un trozo del Evangelio, de cuando en cuando, y comentarlo entre todos. 2) Dar gracias a Dios antes de comer, por poderlo hacer, y pedirle que nunca nos falte lo necesario. 2) Dar gracias a Dios antes de comer, por poderlo hacer, y pedirle que nunca nos falte lo necesario. 3) Rezar un misterio del rosario cada d í a. 3) Rezar un misterio del rosario cada d í a. -En tus alegr í as, da gracias a Dios. -En tus alegr í as, da gracias a Dios. - En tus penas, ofr é ceselas a Dios por amor a É l. - En tus penas, ofr é ceselas a Dios por amor a É l. - En tus trabajos, hazlo todo siempre con buena intenci ó n. - En tus trabajos, hazlo todo siempre con buena intenci ó n. - En tus pecados, pide perd ó n. - En tus pecados, pide perd ó n. - Y en tu trato con los dem á s, ten esp í ritu de servicio. - Y en tu trato con los dem á s, ten esp í ritu de servicio.

17 La oraci ó n es fundamental para la pr á ctica de la religi ó n. La oraci ó n es fundamental para la pr á ctica de la religi ó n. Tiene su punto de partida en la fe, cobra vuelo en el di á logo con Dios, y culmina en la entrega del amor. Nuestro Maestro de Oraci ó n es Jesucristo. Tiene su punto de partida en la fe, cobra vuelo en el di á logo con Dios, y culmina en la entrega del amor. Nuestro Maestro de Oraci ó n es Jesucristo. En la oraci ó n de Jes ú s destacan, sobre todo, la actitud reverente, la confianza filial, el amor a todos los hombres, y su adhesi ó n a la voluntad de Dios. En la oraci ó n de Jes ú s destacan, sobre todo, la actitud reverente, la confianza filial, el amor a todos los hombres, y su adhesi ó n a la voluntad de Dios. Jes ú s dio a sus disc í pulos orientaciones y consignas en orden a la pr á ctica de la oraci ó n. Insisti ó en la necesidad de orar, y orar con perseverancia. Atendi ó al esp í ritu que debe animar la oraci ó n. Jes ú s dio a sus disc í pulos orientaciones y consignas en orden a la pr á ctica de la oraci ó n. Insisti ó en la necesidad de orar, y orar con perseverancia. Atendi ó al esp í ritu que debe animar la oraci ó n. El valor de la oraci ó n es muy grande. Con ella trabajamos m á s que nadie en favor del pr ó jimo. El valor de la oraci ó n es muy grande. Con ella trabajamos m á s que nadie en favor del pr ó jimo.

18 Ten la costumbre de acudir a Dios en todas tus penas y alegr í as. En tus penas para encontrar consuelo y ayuda; en tus alegr í as para dar gracias y pedir que se prolonguen. Ten la costumbre de acudir a Dios en todas tus penas y alegr í as. En tus penas para encontrar consuelo y ayuda; en tus alegr í as para dar gracias y pedir que se prolonguen. De suyo, la oraci ó n se hace a Dios; pero muchas veces tomamos a la Virgen o a los Santos como mediadores. De suyo, la oraci ó n se hace a Dios; pero muchas veces tomamos a la Virgen o a los Santos como mediadores. Dios conoce nuestras necesidades y las remedia muchas veces sin que se lo pidamos. Dios conoce nuestras necesidades y las remedia muchas veces sin que se lo pidamos. Pero de ordinario quiere que acudamos a É l, porque con la oraci ó n practicamos muchas virtudes: adoraci ó n, amor, confianza, humildad, agradecimiento, conformidad, etc. « La eficacia de la oraci ó n y su necesidad no es por el influjo que ejerce en Dios, sino en el que ora. Pero de ordinario quiere que acudamos a É l, porque con la oraci ó n practicamos muchas virtudes: adoraci ó n, amor, confianza, humildad, agradecimiento, conformidad, etc. « La eficacia de la oraci ó n y su necesidad no es por el influjo que ejerce en Dios, sino en el que ora. Nunca debo cansarme de pedir a Dios lo que necesito. Nunca debo cansarme de pedir a Dios lo que necesito.

19 En nuestras peticiones se sobreentiende siempre la condici ó n de « si es bueno para la salvaci ó n eterna. En nuestras peticiones se sobreentiende siempre la condici ó n de « si es bueno para la salvaci ó n eterna. Hay una cosa que ciertamente Dios est á deseando conced é rnosla en cuanto se la pidamos. Hay una cosa que ciertamente Dios est á deseando conced é rnosla en cuanto se la pidamos. Es la fuerza interna necesaria para vencer las tentaciones del pecado. Es la fuerza interna necesaria para vencer las tentaciones del pecado.

20 Sobre todo, si lo pedimos mucho y bien, Dios nos conceder á la salvaci ó n eterna de nuestra alma. Sobre todo, si lo pedimos mucho y bien, Dios nos conceder á la salvaci ó n eterna de nuestra alma. Cuando se piden cosas absolutamente buenas para uno mismo, si se piden bien, la eficacia de la oraci ó n es infalible. Cuando se piden cosas absolutamente buenas para uno mismo, si se piden bien, la eficacia de la oraci ó n es infalible. Pero la vida de la gracia, adem á s de respirar, necesita -lo mismo que la vida natural- alimentarse. Pero la vida de la gracia, adem á s de respirar, necesita -lo mismo que la vida natural- alimentarse. Dios tambi é n nos ha dado un alimento para la vida sobrenatural de la gracia. Ese alimento es la Sagrada Comuni ó n, el verdadero Cuerpo del mismo Jesucristo bajo la apariencia de pan, que se guarda en el sagrario y es la Sagrada Eucarist í a. Dios tambi é n nos ha dado un alimento para la vida sobrenatural de la gracia. Ese alimento es la Sagrada Comuni ó n, el verdadero Cuerpo del mismo Jesucristo bajo la apariencia de pan, que se guarda en el sagrario y es la Sagrada Eucarist í a. Es el recuerdo que Jesucristo nos dej ó antes de subir al cielo. Es el recuerdo que Jesucristo nos dej ó antes de subir al cielo. É l se iba, pero al mismo tiempo quiso quedarse con nosotros, hasta el fin de los siglos, en el sagrario. É l se iba, pero al mismo tiempo quiso quedarse con nosotros, hasta el fin de los siglos, en el sagrario.


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