La descarga está en progreso. Por favor, espere

La descarga está en progreso. Por favor, espere

Píramo y Tisbe POR : ESTEFANIA LEÓN DE LA TORRE (Alumna de Cultura Clásica II) (IES Fuente de la Peña –Jaén-)

Presentaciones similares


Presentación del tema: "Píramo y Tisbe POR : ESTEFANIA LEÓN DE LA TORRE (Alumna de Cultura Clásica II) (IES Fuente de la Peña –Jaén-)"— Transcripción de la presentación:

1

2 Píramo y Tisbe POR : ESTEFANIA LEÓN DE LA TORRE (Alumna de Cultura Clásica II) (IES Fuente de la Peña –Jaén-)

3 El más bello joven, el cuál se enamora locamente de Tisbe. La más bella muchacha de oriente, enamorada de Píramo. PíramoTisbe

4 Vivían en casas contiguas, donde Semíramis, se cuenta, había rodeado de murallas su alta ciudad. La vecindad les hizo conocerse; con el tiempo creció el amor, y se habrían unido en legítimo matrimonio, pero se opusieron sus padres; no obstante, y a eso no se pudieron oponer, los dos ardían por igual en sus corazones cautivos.

5 Una pared medianera de ambas casas tenía una pequeña grieta que se había producido hacía tiempo cuando se construía. abriendo un camino para la voz y por allí solían atravesar seguros en leve murmullo sus requiebros. Con frecuencia, cuando Tisbe estaba a un lado y Píramo al otro y habían notado mutuamente la respiración de sus bocas, decían: « ¿Por qué te interpones entre dos enamorados, pared envidiosa? ¿Qué te costaba permitirnos unir por entero nuestros cuerpos o, si eso es demasiado, abrirte por lo menos para besarnos? Pero no somos desagradecidos, reconocemos que te debemos que nuestras palabras hayan llegado a oídos amigos.»

6 Deciden engañar en el silencio de la noche a sus guardianes e intentar salir por la puerta y reunirse junto a un árbol cuajado de níveos frutos, un alto moral, que lindaba con una gélida fuente. Con la cara cubierta llega a la tumba y se sienta bajo el árbol acordado.

7 He aquí que llega una leona con el hocico espumeante y manchado de la matanza reciente de unos bueyes, para aliviar su sed en el agua de la vecina fuente. La babilonia Tisbe la vio de lejos bajo los rayos de la luna y huyó con pasos asustados a una oscura cueva, y en su huida dejó un velo caído a su espalda. Cuando la cruel leona aplacó su sed, de regreso al bosque se topó casualmente con el tenue velo de Tisbe y lo despedazó con su boca ensangrentada.

8 Más tarde salió Píramo, vio en el espeso polvo las huellas seguras de una fiera y se puso pálido en todo su rostro; pero cuando encontró también la prenda teñida de sangre dijo:… Y la espada que llevaba en la cintura la clavó en sus ijares y sin tardanza se la arrancó, moribundo, de la caliente herida, y púrpura quedó tendido boca arriba en el suelo, como defraudar a su amor. «Una sola noche perderá a dos enamorados; de los dos, ella merecía una vida más larga; mi alma es culpable. Yo a ti, desgraciada, te he perdido, yo que te invité a venir de noche a lugares llenos de miedo y no llegué antes aquí. Despedazad mi cuerpo y devorad mis vísceras criminales con fieros mordiscos, leones, quienquiera que seáis los que habitáis bajo esta roca. Pero es un cobarde quien desea la muerte.» … «Recibe ahora también la bebida de mi sangre.»

9 Cuando Tisbe vuelve, busca al joven con los ojos y el corazón, deseando contarle el peligro tan grande que ha evitado; pero, aunque reconoce el lugar y la forma del árbol que ha visto, el color del fruto la hace dudar: no sabe si es este. Mientras duda, ve temblorosa unos miembros palpitar en el suelo, un cuerpo ensangrentado. Retrocedió y con la cara más pálida que la flor del Boj quedó horrorizada como la llanura del mar que tiembla.

10 Pero después que reconoció a su amor, abrazó el cuerpo amado, llenó de lagrimas sus heridas, mezcló el llanto con su sangre y clavando sus besos en el rostro helado gritó: «Píramo, ¿qué desgracia te ha arrebatado de mí? ¡Píramo, responde!». Píramo levantó los ojos ya pesados por la muerte, la miró y los volvió a cerrar. Cuando Tisbe reconoció su prenda y vio la vaina de marfil sin la espada, exclamó: «Tu propia mano y el amor te han perdido, desgraciado. Te seguiré muerto y se dirá que soy causa y compañera de tu muerte. Y tú, árbol que con tus ramas cubres ahora el cuerpo desgraciado de uno solo y pronto cubrirás el de dos, conserva las señales de la muerte y ten siempre frutos negros y apropiados para el luto en memoria de nuestra doble sangre.» Dijo, y con la punta de la espada debajo de su pecho, cayó sobre el hierro todavía tibio por la muerte anterior.

11 Y las súplicas llegaron a los dioses y llegaron a los padres: pues el color del fruto, cuando está, es negro y lo que queda de sus piras descansa en una sola urna.


Descargar ppt "Píramo y Tisbe POR : ESTEFANIA LEÓN DE LA TORRE (Alumna de Cultura Clásica II) (IES Fuente de la Peña –Jaén-)"

Presentaciones similares


Anuncios Google