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La estatua del Príncipe Feliz, sobre una alta columna, estaba en el lugar más céntrico de la ciudad.

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Presentación del tema: "La estatua del Príncipe Feliz, sobre una alta columna, estaba en el lugar más céntrico de la ciudad."— Transcripción de la presentación:

1 La estatua del Príncipe Feliz, sobre una alta columna, estaba en el lugar más céntrico de la ciudad.

2 Estaba recubierta por láminas de oro; sus ojos eran dos zafiros de azul profundo y en la espada brillaba un enorme rubí.

3 Los habitantes de la ciudad estaban orgullosos de la hermosa estatua, de lo bien que adornaba la ciudad. Todos, niños y mayores, tomaban al Príncipe como modelo y ejemplo a seguir. Es realmente bonito –decían- y nunca llora. Parece tan feliz...

4 Se acercaba el frío invierno, y las golondrinas comenzaban sus vuelos migratorios hacia Egipto.

5 Una de ellas, que había postergado su partida, eligió la estatua del Príncipe Feliz como refugio.

6 Acurrucada ya para dormir, sintió una gota en el pico. Al alzar la vista, vio que los ojos de la estatua estaban llenos de lágrimas, y éstas eran las que caían sobre ella. ¿No te llaman el Príncipe Feliz? ¿Cómo es que lloras?

7 Antes vivía en mi mansión, alejado de la fealdad y la miseria, y ahora, desde aquí arriba, puedo comprobar el sufrimiento que se extiende fuera de los muros de aquel lugar. Por eso lloro. Y porque tengo los pies pegados a este pedestal y no puedo moverme. Pero... si tú quisieras ser mi mensajera...

8 En una de las callejuelas, - prosiguió el Príncipe – hay una mujer que vela a su hijo enfermo. Son muy pobres.

9 Llévales, por favor, el rubí de mi espada.

10 Ya debería estar junto a mis compañeras sobrevolando el Nilo, pero lo haré - dijo la golondrina.

11 Y al entregar el rubí a la pobre mujer, sintió el calor de la satisfacción.

12 Golondrina, si te quedaras esta noche conmigo, -dijo el Príncipe al día siguiente- podrías llevar uno de los zafiros de mis ojos al escritor que habita en la buhardilla; está hambriento y tiene frío. Está tan débil que quizá no pueda entregar a tiempo la obra al director de teatro.

13 Debería estar en Egipto, junto a las pirámides, viendo a los leones beber en el Nilo, pero haré como tú deseas.

14 Y se sintió realmente feliz al hacerlo.

15 Una noche más el Príncipe pidió a la golondrina que se quedara para entregar el otro zafiro de sus ojos a una niña que vendía fósforos en la calle. Príncipe, entonces, ¡te quedarás ciego! exclamó la golondrina, pero él asintió y ella entregó la joya a la niña, cuyos ojos se iluminaron de felicidad.

16 Al volver junto al Príncipe, la golondrina le anunció: Ahora que estás ciego, voy a quedarme a tu lado para siempre. Entonces golondrina, si te quedas a mi lado, arranca las finas láminas de oro que recubren mi cuerpo, y repártelas entre los que tengan hambre o frío, dáselas a ellos –dijo el Principe.

17 Y así lo hizo. Y los pobres pudieron comer y calentarse. Reían y se mostraban agradecidos.

18 Pero llegaron la nieve y el frío... y la golondrina se agotó, se debilitó...

19 La láminas de oro que recubrían la estatua se agotaron... y un día, la golondrina, reuniendo todas sus fuerzas, se alzó hasta besar los labios del Príncipe... Después cayó muerta a sus pies.

20 Al día siguiente, el alcalde y los regidores de la ciudad se sorprendieron al ver la estatua: Hay una golondrina muerta junto a él - observó uno de ellos. – Y le faltan los zafiros de los ojos, el rubí de la espada y el oro que le recubría. Fundid la estatua y haced una mía –dijo el alcalde-. Y tirad el pájaro muerto a la basura.

21 En el cielo, cuando Dios encargó a un ángel que le trajera de la tierra las dos cosas más bellas que encontrara, éste regresó con el corazón del Príncipe Feliz y el cuerpo de la golondrina.


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