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SENTIDO DE PERTENENCIA 1.- ELEMENTOS DEL SENTIDO DE PERTENENCIA 1.1 CONVOCATORIA Somos convocados /as con otros /as hermanos /as del mismo cuerpo a vivir.

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2 SENTIDO DE PERTENENCIA

3 1.- ELEMENTOS DEL SENTIDO DE PERTENENCIA 1.1 CONVOCATORIA Somos convocados /as con otros /as hermanos /as del mismo cuerpo a vivir nuestra vocación que es común. Somos una comunidad que se expresa y vive esta comunitariedad en distintos niveles: local, congregacional en el ámbito de diferentes países. Esta vocación no la podemos vivir en solitario sino con otros hermanos /as y que somos corresponsables con ellos /as de la calidad de vida congregacional.

4 1.2 AMOR E INTERDEPENDENCIA MUTUA Nuestro vivir supone que hemos de darnos entre nosotros /as el testimonio de la más exquisita caridad, y esta Caridad es un vínculo que nos viene de arriba. Hemos de acogernos, darnos nuestro cariño mutuo, sentir nuestros vínculos, ofrecernos el testimonio de nuestra hospitalidad y solidaridad, comprensión y compasión.

5 Quienes somos miembros de un mismo Cuerpo estamos llamados /as a vivir una cohesión interna, una fortaleza de los vínculos mutuos, de manera que cada miembro se sienta unida y responsable de los otros. La interdependencia mutua es tan importante que todos recibimos de los dones de los otros; si uno crece la Congregación crece; si uno se estanca, también la Congregación se esclerotiza en esta parte de su Cuerpo.

6 1.3 MIEMBROS VIVOS Cada uno de nosotros /as es miembro de la Congregación, pero son también miembros las obras e instituciones que nos son encomendadas y tenemos que cuidar su desarrollo y su vinculación al Cuerpo Congregacional. La vitalidad de las obras, de los servicios pastorales, así como la de cada uno de los miembros es una necesidad fundamental a la que hay que responder poniendo todo el interés por mantener su referencia al Cuerpo y su salud física y espiritual.

7 1.4 COMUNICACIÓN Importante para mantener una cohesión en el cuerpo de la Congregación es la comunicación con el Centro de está, su gobierno y también de los hermanos /as entre sí. Esta comunicación debe ser mirado como una sagrada obligación que sirve a la vinculación mutua.

8 1.5 IDENTIDAD Recibimos una herencia gozosa que es nuestro Carisma y patrimonio espiritual formado por lo que nos dejó nuestro Fundador /a. Esto da forma a nuestra identidad que hemos de tener clara y ha de hacernos sentir un sano orgullo.

9 Esto supone que volvemos constantemente sobre él, para apropiárnoslo por medio de la lectura, la reflexión, la conversación comunitaria. La identidad no está hecha de una vez por todas sino que hay que seguir alimentándola y enriqueciendo constantemente.

10 1.6 HACER VIDA EL PATRIMONIO ESPIRUTUAL Este patrimonio no puede quedar en mero conocimiento y teoría, tiene que ser para nosotros algo auténtico y real. La Vida Religiosa no es religiosa si no es primero VIDA. Esta es nuestra responsabilidad fundamental. La Congregación es, lo que son cada uno de los miembros. Ello trae consigo el amor a la Congregación en cuanto tal y el compromiso de amarla con todas las fuerzas de la propia vida.

11 Trae consigo la responsabilidad de contribuir a su fortalecimiento y extensión. Debemos preocuparnos de vivir con toda seriedad nuestra vocación hasta sus últimas consecuencias. Por ello hacer vida es patrimonio, es nuestra primera y fundamental obligación. Las congregaciones se dirigen allá donde la llevan sus miembros. De la vitalidad del carisma vivo en cada miembro depende la vitalidad de la Congregación.

12 1.7 DESARROLLARLO Y TRADUCIRLO EN EL HOY Es evidente que las cosas como fueron vividas en los siglos pasados no pueden mantenerse con las mismas fórmulas. Estamos en otros tiempos, pero en un tiempo de cambio hemos de cuidar mucho nuestra fidelidad y el desarrollo de nuestro patrimonio espiritual.

13 La fidelidad es una tarea primordial pero no sería de valor para hoy si esta fidelidad no intentara ser creativa, esto es, no intentara mantener la capacidad de retraducir al hoy todo lo que nos a dado. De no cuidar esto con mimo y atención en pocos años tendríamos una Congregación muerta y anquilosada, o una Congregación que, por falta a sus orígenes, sería otra muy distinta.

14 Refundación decimos hoy, pero otros gustan más de hablar de fidelidad creativa. Tenemos pues que lograr esta fidelidad creativa a nuestros orígenes, de manera que puedan seguir hablándole de Dios a los hombres y mujeres de esta época.

15 1.8 TRANSMITIR EL PATRIMONIO ESPIRITUAL El patrimonio espiritual es una herencia que tenemos que dejar a las generaciones venideras. Transmitirlo vivo a las siguientes generaciones es una tarea muy importante, si queremos aportar de nuestra parte para que la Congregación se perpetúe en la historia.

16 Es verdad que esto es un Don de Dios, pero cada uno de nosotros hemos de hacer la que está en nuestras manos. La transmisión viva y vital necesita unos apoyos objetivos y materiales, pero necesita sobre todo el aliento vital, de la transmisión por ósmosis, del cariño y el aprecio de los /as religiosos /as hacia la propia Congregación.

17 1.9 PASTORAL VOCACIONAL La agregación de nuevos miembros a una Congregación es don de Dios, pero es responsabilidad de todos el tener una sana preocupación por la pastoral vocacional. Debemos estar atentos a los lugares en los que el Señor puede suscitar vocaciones y estar prontos para su acompañamiento espiritual.

18 Todas las comunidades, con un sano sentido de cuerpo, han de intentar contactar con los jóvenes en la medida de lo posible e irradiar en su entorno ese atractivo de la consagración religiosa que la alegría y la unión común de los miembros de la comunidad esparce alrededor.

19 1.10 SANA AUTOESTIMA No se concibe una buena vida humana sin una sana autoestima, sin una aceptación sencilla y humilde de lo que somos desde nuestros orígenes, sin una acogida de nuestra historia tal y como se ha desarrollado.

20 Acoger y asumir nuestra historia tal y con es, debe ser una de nuestras obligaciones sagradas. A través de la historia se ha ido modelando nuestra vida y el Señor se ha ido entregando al mundo a través de sus distintas épocas y circunstancias.

21 Ninguna época ni circunstancia es despreciable. Es verdad que habrá habido momentos más fecundos unos que otros pero todos ellos son nuestro entramado vital. De la misma manera no hay un buen sentido de pertenencia sin que haya una sana autoestima de la Congregación.

22 Valorar lo que somos y tenemos es sano humildad, y superar las tentaciones de desvalorización propia y sentido crítico a ultranza es bien interesante para un desenvolvimiento armónico de nuestra personalidad en la Congregación.

23 Esto no está reñido con ver los límites y saber estimular el crecimiento propio sobre todo cuando llegan los momentos de trabajar por el desarrollo de la Congregación. Pero es importante y sobre todo es cristiano alejarse del pesimismo desalentador tanto como de la auto exaltación gloriosa.

24 1.11 AGRADECIMIENTO La Congregación es constante canal por el que Dios nos ha entregado y nos sigue entregando sus dones. Agradecer esto es de hijos bien nacidos. Somos en mucho fruto de la Congregación y a través de ella recibimos innumerables gracias y oportunidades para nuestra vida humana y evangélica.

25 Tendremos que saber reconocerlo con frecuencia y hemos de enseñar a los más jóvenes a vivir en este espíritu de agradecimiento.

26 1.12 SENTIDO DE LOS VÍNCULOS Tendremos que tener presente los vínculos que nos unen como Cuerpo: los lazos efectivos, pertenencia jurídica y real, los lazos afectivos. Amamos aquello que somos. El más principal de los lazos: la caridad y la amistad fraterna.

27 La caridad y el amistad fraterna nos vincula a todos, nos da consistencia y nos arraiga en el cuerpo congregacional que formamos. Cada uno de los miembros tiene derecho a recibir el amor que como miembro merece y tiene también la amorosa obligación de dar el amor a los otros miembros.

28 También hemos de mantener los lazos de comunicación y de participación, la acogida sincera y cordial a todo aquello que viene de nuestros superiores.

29 2.- ENEMIGOS DEL SENTIDO DE PERTENENCIA 2.1 EL INDIVILUALISMO Es el afán de vivir solo por sí y para sí. Esta manera de actuar nos encierra en nosotros mismos y no tiene en cuenta a las demás personas. Este replegarse sobre unos mismos nos convierte en células incomunicadas y por tanto en células muertas de un Cuerpo que es vivo y comunicativo.

30 2.2 LA INDEPENDENCIA El no sentirnos parte de un cuerpo, actuar con independencia sin rendir cuentas ni vivir la transparencia comunitaria propia de un sano sentido de comunidad. Es la realidad infeliz que destruye la comunidad y es incapaz de mostrar su unidad profunda.

31 2.3 LA INCOMUNICACIÓN Es vivir la propia vida sin sentirse corresponsable con otros y por tanto sin dar a conocer lo que se vive, lo que preocupa, lo que se piensa, es vivir en una comunidad de hermanos como si se fuera un hijo único que se aísla y vive en soledad. La incomunicación lleva al individualismo y al aislamiento.

32 2.4 LA DISPERSIÓN Es la falta de preocupación por lo que es común, por lo que son las fuentes de nuestra unidad. Es vivir ajeno a las preocupaciones de la comunidad, a su extensión y desarrollo, a sus encuentros, y a sus medios para mantener su unidad. Es olvidarse de la misión común e ir cada uno por su propio camino. La dispersión debilita la misión del Cuerpo y la hace infecunda.

33 2.5 LA SUPERFICIALIDAD Es situarse en el nivel periférico de la vida interesada solo por lo que roza los sentidos, por las frivolidades sin fondo. Es vivir sin intereses profundos sin comprender que el vivir unidos a otros miembros es algo inherente a nuestra fe y a nuestra vocación. La superficialidad debilita la fe, la esperanza y el amor que son los quicios que sostienen nuestra vida religiosa.

34 2.6 LA MURMURACIÓN Es destruir con críticas las relaciones, las personas, las instituciones, la marcha del Cuerpo, la realidad de la Congregación. La murmuración es como una ponzoña que envenena el ambiente y hace perecer la confianza mutua.

35 2.7 LA DESVALORIZACIÓN Es hija de los complejos y de la falta de humildad. Consiste en no valorar lo que hemos recibido sino más bien al contrario dejar que un pesimismo pesado se vierta sobre lo propio de la Congregación. La desvalorización es un pequeño cáncer que roe la esperanza y mata las ilusiones y el sano optimismo de la vida cristiana que debe impregnar a todo religioso y religiosa.

36 3.- RASGOS DE UN BUEN SENTIDO DE PERTENENCIA 3.1 FIDELIDAD La pertenencia implica una fidelidad al carisma congregacional, a las personas que ejercen el servicio de gobierno, a lo que brota como legislación y a las relaciones mutuas.

37 La fidelidad implica conocimiento y amor por nuestros orígenes y nuestra historia para perpetuarla en el hoy, e implica también un afecto recíproco de cada uno de los miembros y una capacidad de ser leales con ellas. La fidelidad no cierra los ojos a una autocrítica sana pero excluye el sentido de la crítica fácil y desgastante. Los límites de la Congregación son acasión de conversión y de perdón mutuo, y un estímulo para intentar superarlos y vivir mejor.

38 3.3 CREATIVIDAD Una pertenencia gozosa suscita creatividad en los miembros de la Congregación que han de sentirse responsables de desarrollar y hacer vivir el carisma allí donde se está, de buscar nuevas implantaciones cuando esto es oportuno y de recrear constantemente las relaciones.

39 Los continuos cambios de situación en que ha de pervivir el carisma son llamadas al desarrollo constante y a la puesta en práctica de nuevas soluciones y desarrollos de la Congregación. No podemos permanecer en formas exclusivas de ayer, sino que hemos de ser valientes para hallar las formas y el leguaje en que nuestra tradición ha de ser vivida hoy.

40 Esto supone atención a nuestro entorno y capacidad de recrear constantemente en fidelidad y valentía lo mejor nuestro.

41 3.4 DISPONIBILIDAD La movilidad es una exigencia para oxigenar la vida y la misión de la Congregación. Es fuente de incesante renovación y creatividad cuando es ágil y razonable. Es importante que cada miembro esté dispuesto a ser enviado allí donde lo necesite la obediencia.

42 Debemos estar dispuestos a secundar los unos lo que han comenzado los otros y dispuestos también a dejar preparado lo que nosotros habíamos emprendido, para que otros hermanos nuestros lo puedan continuar. Lo importante no es lo que realiza cada uno en particular, sino lo que la comunidad sostiene en nombre del Cuerpo de la Congregación.

43 3.5 COMUNIÓN Una comunión gozosa lleva a estrechar siempre los lazos de comunión de unos para con los otros. El gozo de la dependencia mutua lleva a ensanchar el amor, a cultivar las relaciones y a cuidar cada día los muchos vínculos que nos reúnen entre nosotros.

44 De la estrecha comunión depende en gran parte la sanidad y el bienestar del Cuerpo Congregacional.

45 3.6 ALEGRÍA El vivir la pertenencia con plenitud es una fuente de alegría para todos; es una experiencia de unidad, que establece la paz y que hace a todos los miembros sentirse felices de estar reunidos en un mismo Cuerpo.

46 Esta alegría actuará de suave y poderoso atractivo en el entorno donde se perciba porque es el signo del Espíritu de Jesús que es un espíritu de gozo y de claridad.

47 CONCLUSIÓN La vida religiosa es más sana y más fuerte: Cuando todos sus miembros viven gozosamente su vinculación al Cuerpo común. Cuando existe en todos y cada uno de sus miembros un estimulante sentido de Cuerpo. Cuando se alegran de ser miembros de ella. Cuando hacen lo que está en sus manos por desarrollarla y darle vida.

48 Viviendo felices esta pertenencia es como podemos expresar verdaderamente que estamos contentos /as con la vocación recibida y que somos miembros gozosos de la Iglesia que nos ha confirmado nuestra existencia como congregación.

49 Esta pertenencia le da un carácter, un sello que define a la Comunidad Congregacional y que ha de ser vivido en cada uno de los espacios donde la Congregación existe.

50 Formamos un cuerpo con diversidad de miembros como dice la epístola a los Corintios. Viviendo cada uno su propia vocación, unido a los demás, es como ese Cuerpo de Cristo Resucitado que formamos se enriquece y se extiende para gloria de Dios.

51 Que entre nosotros sea realidad la frase del Libro de los Hechos: Todos los creyentes vivían unidos y tenían todo en común… acudían al templo todos los días con perseverancia y con un mismo espíritu, partían el pan por las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón. Alababan a Dios y gozaban de la simpatía de todo el pueblo. El Señor agregaba cada día a la comunidad a los que se habían de salvar (Hech. 2, 44-47)


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