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Había vez y vez una hormiguita tan primorosa, tan concertada, tan hacendosa, que era un encanto. Un día estaba barriendo la puerta de su casa, se halló

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Presentación del tema: "Había vez y vez una hormiguita tan primorosa, tan concertada, tan hacendosa, que era un encanto. Un día estaba barriendo la puerta de su casa, se halló"— Transcripción de la presentación:

1

2 Había vez y vez una hormiguita tan primorosa, tan concertada, tan hacendosa, que era un encanto. Un día estaba barriendo la puerta de su casa, se halló una moneda.

3 Inmediatamente se pregunto: ¿Qué haré con esta moneda? ¿Compraré piñones? No, que no los puedo partir. ¿Compraré merengues? No, que es una golosina. Pensó y pensó, y se fue a una tienda, donde compró productos para asearse.

4 Entonces se lavó, se peinó, se arreglo, se puso su colorete y se sentó a la ventana. Entonces se miraba; como que estaba tan limpia, brillante y tan bonita, todo el que pasaba se enamoraba de ella. Pasó un toro, y le dijo: -Hormiguita, ¿te quieres casar conmigo? -¿Y cómo me enamorarás? -respondió la hormiguita. El toro se puso a rugir; la hormiga se tapó los oídos con ambas patas. -Sigue tu camino -le dijo al toro- me asustas, me asombras y me espantas.

5 Y lo propio sucedió con un perro que ladró, un gato que maulló, un cochino que gruñó, un gallo que canto. Todos causaban alejamiento a la hormiga; ninguno se ganó su voluntad.

6 Hasta que pasó el Ratón Pérez, que la supo enamorar tan fina y delicadamente, que la hormiguita le dio su manita negra. Vivían como tortolitas, y tan felices, que de eso no se ha visto desde que el mundo es mundo.

7 Un día temprano en la mañana la hormiguita quiso ir a la iglesia y de paso invito al Ratón Pérez pero este le dijo que se sentía muy cansado y ella opto por irse sola a la iglesia, después de poner la olla, que dejó al cuidado de Ratón Pérez.

8 Le advirtió, como tan prudente que era; no menee la olla con la cuchara chica, sino con el cucharón; pero el Ratón Pérez hizo lo contrario de lo que le dijo su mujer: cogió la cuchara chica para menear la olla, y así fue que sucedió lo que ella había previsto. Ratón Pérez, con su torpeza, se cayó en la olla, como en un pozo, y allí murió ahogado.

9 Al volver la hormiguita a su casa, llamó a la puerta. Nadie respondió ni vino a abrir. Entonces se fue a casa de una vecina para que la dejase entrar por el tejado. Pero la vecina le dijo; no, yo no te voy a permitir eso, si quieres manda a buscar por el cerrajero, para que te abra la puerta. Precisamente eso fue lo que hizo. Una vez abrieron la puerta La hormiguita inmediatamente se dirigió a la cocina; miró la olla, y allí estaba, ¡qué dolor!, el Ratón Pérez ahogado, dando vueltas sobre el caldo que hervía. La hormiguita se echó a llorar amargamente y dijo; Se lo advertí, porque no me hizo caso.

10 Vino el pájaro, y le dijo: -¿Por qué lloras? Ella respondió: -Porque Ratón Pérez se cayó en la olla. -Pues yo, pajarito, me corto el piquito. Vino la paloma, y le dijo: -¿Por qué, pajarito, te has cortado el pico? -Porque el Ratón Pérez se cayó en la olla, y la hormiguita lo siente y lo llora. -Pues yo, la paloma, me corto la cola. Dijo el palomar: -¿Por qué tú, paloma, te cortaste tu cola? -Porque Ratón Pérez se cayó en la olla, y la hormiguita lo siente y lo llora; y el pajarito se cortó su piquito, y yo, me corto la cola. -Pues nosotros, el palomar, no vamos a tomar agua de la fuente.

11 Dijo la fuente clara: -¿Por qué, palomar, no tomas agua de mi fuente? -Porque el Ratón Pérez se cayó en la olla, y la hormiguita lo siente y lo llora; y el pajarito se cortó su piquito; y la paloma se corto la cola; y nosotros, el palomar, no vamos a tomar agua. -Pues yo, fuente clara, me pongo a llorar. Vino una niña a llenar la cántara. -¿Por qué, fuente clara, estas llorando? Porque el Ratón Pérez se cayó en la olla, y la hormiguita lo siente y lo llora; y el pajarito se cortó el piquito, y la paloma se corto la cola; y el palomar no toma agua; y yo, la fuente clara, me pongo a llorar.

12 Entonces la niña dijo; -Pues yo, que soy Infantil, romperé mi cántara. Y yo, quien soy quien hago el cuento, acabo el lamento, por la cual el Ratón Pérez se cayó en la olla, ¡y que la hormiguita lo siente y lo llora!

13 Que podemos aprender de este cuento? Que debemos de apoyar a nuestros seres mas queridos. Que debemos de aprender a escuchar cuando nos hablan. Y lo mas importante es; obedecer a nuestros padres, maestros, en fin a nuestros lideres para que no nos pase como a el Ratón Pérez. Por Nabor Luciano


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