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Estamos en el mes de Noviembre, último del año litúrgico, en que la Iglesia nos presenta más especialmente el más allá. No para darnos miedo, sino para.

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Presentación del tema: "Estamos en el mes de Noviembre, último del año litúrgico, en que la Iglesia nos presenta más especialmente el más allá. No para darnos miedo, sino para."— Transcripción de la presentación:

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3 Estamos en el mes de Noviembre, último del año litúrgico, en que la Iglesia nos presenta más especialmente el más allá. No para darnos miedo, sino para darnos esperanza y para que estemos vigilantes. Después de esta vida hay una vida más feliz.

4 Hay algunos que sienten terror ante la muerte y prefieren cerrar los ojos como si la muerte fuese a desaparecer. Lo sensato es prepararse para ese último día. Jesús nos presenta varias veces ese paso a la eternidad como la entrada a una gran fiesta, como era un banquete de bodas. Aunque en realidad esa fiesta ya la pregustan los que en esta vida viven en la presencia de Dios.

5 Hoy nos presenta Jesús en el evangelio la parábola de las 10 vírgenes o doncellas o muchachas o jóvenes. Mt 25, 1-13

6 Eran diez las mujeres que se reunieron para esperar la visita del novio que de improviso iba a llegar. Automático

7 Cinco eran prudentes y de las otras mejor no hablar.

8 Se olvidaron de todo. Por distraídas les fue muy mal.

9 El novio no venía, se hizo noche y obscureció. El lugar con mil lámparas encendidas se iluminó.

10 Vencidas de cansancio una a una se adormeció.

11 Y a los cinco minutos todas dormían sin excepción.

12 De repente alguien dijo: ya llega el novio, salgan a ver. Todas se levantaron sin ningún tiempo para perder.

13 Prepararon aceite para sus lámparas encender,

14 salvo las cinco necias que no tuvieron nada que hacer.

15 Dame un poco de aceite, que con el apuro se me olvidó. No sé cómo no traje. Toda la culpa la tengo yo.

16 Es mejor que lo compres. Yo no he traído para las dos.

17 Se hace tarde y no quiero perder al novio en esta ocasión.

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19 Ábrenos, les gritaban. Se lo pedían como un favor.

20 Y el señor desde adentro no las conoz- co, les respon- dio.

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23 Hacer CLIK

24 Una primera enseñanza es que hay que estar vigilantes. Aquellas 10 doncellas debían esperar al esposo; pero no sabían en qué momento iba a llegar. Jesús es el amado Esposo que llegará un día a rendirnos cuentas o darnos el inmenso abrazo de paz. Pero llega muchas veces en nuestra vida. Y quiere encontrarnos con la lámpara encendida.

25 Tener la lámpara puede significar estar en la Iglesia o tener una fe fundamental. Ahora bien, esa lámpara puede estar apagada o encendida. Encendida sería estar con la fe viviente y ardiente por el amor. Tener la lámpara apagada es estar sin luz espiritual y sin esperanza. Son aquellos que no ven sentido a su vida, aunque tengan muchos bienes materiales.

26 En la vida todos dormimos una parte. Pero la fe nunca duerme y el amor no tiene descanso. El amor, aun en el sueño, siempre está vigilando. Esta es la gran sabiduría de las personas sensatas. El sueño de la persona sensata es dejar a un lado las ansias, las preocupaciones, los dolores, los miedos. El descanso es romper con las actividades de la noche, significadas con el mal o las obras de las tinieblas.

27 La vigilancia es aumentar la capacidad de acogida, porque la espera va orientada hacia Alguien, que viene pero no sabemos cuando. Pero sabemos que vendrá con paz.

28 Los primitivos cristianos creían que Jesucristo iba a venir muy pronto. Y esto daba pie para diversos excesos en la vida. Algunos se cruzaban de brazos y descuidaban las obligaciones familiares. Y todo esto inquietaba a la comunidad. Por todo ello san Pablo envió a Timoteo para investigar y adoctrinar.

29 Timoteo volvió de Tesalónica diciendo que estaban firmes en la fe, pero que tenían un sentido raro sobre la muerte y pensaban que los difuntos, por morir antes de la vuelta de Jesús, no podían darle el abrazo de paz. Entonces san Pablo les escribió la primera carta, que es el primer escrito del Nuevo Testamento. Y lo que les dice sobre los difuntos nos lo propone hoy la 2ª lectura. I Ts 4, 13-18

30 Hermanos, no queremos que ignoréis la suerte de los difuntos para que no os aflijáis como los hombres sin esperanza. Pues si creemos que Jesús ha muerto y resucitado, del mismo modo, a los que han muerto, Dios, por medio de Jesús, los llevará con él. Esto es lo que os decimos como palabra del Señor: Nosotros, los que vivimos y quedamos para cuando venga el Señor, no aventajaremos a los difuntos. Pues él mismo, el Señor, cuando se dé la orden, a la voz del arcángel y al son de la trompeta divina, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán en primer lugar. Después nosotros, los que aún vivimos, seremos arrebatados con ellos en la nube, al encuentro del Señor, en el aire. Y así estaremos siempre con el Señor. Consolaos, pues, mutuamente con estas palabras.

31 Todos debemos estar vigilantes como debían estar aquellas diez doncellas. Vigilar no es vivir atolondrados, sino despiertos en la fe, llevando el control en el camino hacia Dios.

32 Alguien dio la noticia: Llega el esposo. Y todas se despertaron. Pero la diferencia estaba en que unas tenían aceite de repuesto y otras no. Las que no tenían pidieron a las que tenían. El evangelio dice que las sensatas tenían lo justo, sólo para ellas.

33 La realidad es que la fe o la gracia no se puede dar o compartir, como se puede dar algo material. La fe y la gracia es algo personal, que forma parte de la propia identidad. Sólo se puede ayudar para que el otro consiga esa fe o la gracia. Y esto es lo que hicieron las cinco prudentes: aconsejar a las otras para poder adquirirlo. El aceite estaba en la tienda. Nosotros, gracias a Dios, tenemos muchos medios de ir consiguiendo la fe y la gracia, como son los sacramentos.

34 Pero hay que darse prisa y no confiar demasiado en el último momento, porque la puerta del banquete se puede cerrar antes de que nos dé tiempo de adquirir aceite y encenderlo.

35 Conocer en la Biblia tiene un sentido más pleno como de posesión o de unión. Así aparece al hablar de relaciones matrimoniales. Y así en nuestra relación con Dios. Conocer con plenitud es estar en unión con Dios. Por eso nos quiere decir Jesús que quien no tiene la lámpara encendida, porque su fe es muy pequeña o nula, no puede tener una unión con Dios, que después de la muerte será eterna y feliz.

36 Aquellas cinco jóvenes no previsoras reciben una dura condena. El hecho es que parece que no han hecho nada malo, no golpean a los criados como en otra parábola hace el mayordomo infiel; Es como no dar de comer al hambriento ni vestir al desnudo o negar el auxilio en carretera. pero no hacen nada positivo y esto es lo malo.

37 La vigilancia no es quedarse cruzado de brazos, sin hacer nada, sino hacer algo positivo para acoger a Jesús que viene. Y a Jesús no sólo hay que esperarle cuando venga al final de nuestra vida, sino que constantemente nos viene a visitar y llama continuamente a la puerta de nuestro corazón. Vigilar no es despreocuparse de las cosas materiales, sino ver a Dios en los acontecimientos de nuestra vida y de la historia. Hay mucha gente que vigila sus negocios materiales, por el miedo, y no vigila su vida del alma de las acechanzas del mal.

38 Vigilar es tener esperanza en la vida futura que Dios nos prepara. Por eso la vida cristiana está envuelta en la alegría. Y eso debe ser así porque se ama. Cuando se ama de verdad, hay alegría y la vigilancia es una alegría. Jesús vendrá, pero ya está con nosotros de muchas maneras, sobre todo en la Eucaristía. Celebrar dignamente la Eucaristía es ir cargando más nuestra lámpara del verdadero aceite que sale del corazón de Cristo. Esa es la verdadera Sabiduría, de la que habla la Escritura. Se consigue por la gracia de Dios y por un dejar con nuestra voluntad que la gracia viva en nosotros por un amor a Dios constante, que se muestra en el cumplimiento de sus mandamientos y por la entrega constante a los deberes de cada día y a hacer el bien en lo que podamos a los demás.

39 Hay algunos que tienen muchos conocimientos de la vida, pero creen que Dios es sólo una idea o símbolo de algo, o una superconciencia. Les falta mucho para la verdadera sabiduría. La verdadera sabiduría la encuentra quien tiene un encuentro vivo con Dios, que es Alguien viviente, el Esposo que viene.

40 La verdadera sabiduría hay que buscarla para poderla encontrar. Porque la Sabiduría se presenta en la Biblia como personificada, ya que es Dios mismo. Por eso para buscarla y encontrarla se necesita mucho amor. De esto nos habla hoy la 1ª lectura del último libro del Antiguo testamento, que se llama el libro de la sabiduría y dice así: Sb 6, 12-16

41 La sabiduría es radiante e inmarcesible, la ven fácilmente los que la aman, y la encuentran los que la buscan; ella misma se da a conocer a los que la desean. Quien madruga por ella no se cansa: la encuentra sentada a la puerta. Meditar en ella es prudencia consumada, el que vela por ella pronto se ve libre de preocupaciones; ella misma va de un lado a otro buscando a los que la merecen; los aborda benigna por los caminos y les sale al paso en cada pensamiento.

42 Terminamos hoy pidiendo a Dios que nos dé esta sabiduría.

43 dame tu sabiduría para que me proteja y conozca tu voluntad. Automático

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46 que con tu palabra hiciste el universo,

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48 dame la Sabiduría que se sienta en tu trono.

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50 y conozca tu voluntad.

51 Que María nos ayude a conseguir la verdadera sabiduría. AMÉN


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