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Ciclo C Bautismo del Señor «Los cielos se abrieron y se oyó la voz del Padre: Este es mi Hijo, el amado, escuchadle.»

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Presentación del tema: "Ciclo C Bautismo del Señor «Los cielos se abrieron y se oyó la voz del Padre: Este es mi Hijo, el amado, escuchadle.»"— Transcripción de la presentación:

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2 Ciclo C Bautismo del Señor «Los cielos se abrieron y se oyó la voz del Padre: Este es mi Hijo, el amado, escuchadle.»

3 A la orilla del Jordán, descalza el alma y los pies, bajan buscando pureza doce tribus de Israel. Piensan que a la puerta está el Mesías del Señor y que, para recibirlo, gran limpieza es menester. Bajan hombres y mujeres, pobres y ricos también, y Juan sobre todos ellos derrama el agua y la fe. Mas ¿por qué se ha de lavar el Autor de la limpieza? Porque el bautismo hoy empieza, y él lo quiere inaugurar. Amén.

4 Intención Misional: Cristianos de Medio Oriente. Que las comunidades cristianas de Medio Oriente reciban del Espíritu Santo la fuerza de la fidelidad y la perseverancia, especialmente cuando son discriminadas. Intención General: La fe de los cristianos Que en este Año de la Fe los cristianos podamos profundizar el conocimiento del misterio de Cristo y testimoniar nuestra fe con alegría. Intenciones del Papa Benedicto XVI para el mes de enero de 2013

5 Santos del Día San Agricio. Alemania (300) Obispo Berno. Abad Beato Emilio Szramek. Polonia (1942) Mártir, Sacerdote Estratónico. Mártir Euticio. Abad Glafira San Godofredo de Ilbenstad. Alemania (1127) Gobernante, Sacerdote San Hilario. ( ) Doctor de la Iglesia, Obispo Santa Juta. Bélgica (1228) Juta San Kentigerno. Reino Unido (612) Abad, Obispo San Pedro. Israel (713) Mártir, Sacerdote Potito. Mártir San Remigio. Francia (530) Obispo Beata Verónica de Binasco Negroni. Italia (1497) Religiosa

6 Es una de las grandes figuras de obispos del siglo IV. Enfrentándose a los arrianos, que consideraban al Hijo de Dios sólo criatura, san Hilario consagró toda su vida a la defensa de la fe en la divinidad de Jesucristo, Hijo de Dios y Dios como el Padre, que lo engendró desde la eternidad. Dicen que nació en Poitiers. De familia acomodada y culta, que se puede apreciar claramente en sus escritos. Parece que no creció en un ambiente cristiano porque nos habla de un camino de búsqueda de la verdad, que lo llevó poco a poco al reconocimiento del Dios creador y del Dios encarnado, que murió para darnos la vida eterna. Bautizado en el año 345, fue elegido obispo de su ciudad natal en torno a los años San Hilario de Poitiers Obispo Doctor de la Iglesia Ruega por nosotros Su primera obra fue, el Comentario al Evangelio de san Mateo, el Libro de los Sínodos, los Tratados sobre los salmos y en ellos ve esta transparencia del misterio de Cristo y de su cuerpo, que es la Iglesia.

7 Ven Espíritu Santo, revísteme de humildad para recibir dignamente la Palabra de Dios, y hazme dócil a sus divinas enseñanzas. Ven y concédeme los dones necesarios para que se cumpla en mí Su voluntad. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

8 1 Este es mi Servidor, a quien yo sostengo, mi elegido, en quien se complace mi alma. Yo he puesto mi espíritu sobre él para que lleve el derecho a las naciones. 2 El no gritará, no levantará la voz ni la hará resonar por las calles. 3 No romperá la caña quebrada ni apagará la mecha que arde débilmente. Expondrá el derecho con fidelidad; 4 no desfallecerá ni se desalentará hasta implantar el derecho en la tierra, y las costas lejanas esperarán su Ley. 6 Yo, el Señor, te llamé en la justicia, te sostuve de la mano, te formé y te destiné a ser la alianza del pueblo, la luz de las naciones, 7 para abrir los ojos de los ciegos, para hacer salir de la prisión a los cautivos y de la cárcel a los que habitan en las tinieblas. Palabra de Dios Te alabamos Señor Primera Lectura - Isaías 42,

9 Segundo Isaías. El primero de los misteriosos cánticos del Siervo de Yahvé. Figura destinada a crecer. Es un «siervo» de Yahvé. En la línea de los grandes hombres de la historia de la salvación. Así Abraham, así Moisés y así Samuel, así David. Es un «elegido» para una «misión» específica y misteriosa. Una vocación, una elección, un servicio, una misión. «Este es mi Servidor, a quien yo sostengo»

10 Detrás de todo, Dios lo sostiene. En él y sobre él su «espíritu». Espíritu de fuerza, de poder, de sabiduría. Es un gran profeta. Dios lo reviste de poder y lo lanza al cumplimiento de una misión dirigida a las «naciones» que se beneficiarán de su trabajo. La misión tiene algo que ver con el «derecho» que no es en el fondo otra cosa que la revelación salvífica de Dios. Dios salvador se quiere valer del «siervo» para llevar a la salvación a lejanos pueblos. Y la proclamación del derecho va a ser singular: «no gritará, no clamará…»

11 Es un enviado de Dios en condición de siervo. No aparece adornado con las insignias reales ni con fuerza pública (según era costumbre entre los reyes de la época): no aplastará al débil, ni oprimirá al pobre. «No apagará el pábilo vacilante». Con todo, «implantará» el derecho, con entereza, con fidelidad, con constancia. Dios está detrás de él. Dios le asistirá. Y su «derecho» levantará las nubes del error y ahuyentará las sombras de la ignorancia: será luz de las naciones. Mediador entre Dios salvador y los pueblos necesitados: alianza de un pueblo. Cristo. He ahí la alianza, el siervo, la luz y el libertador de los pueblos.

12 1 ¡Aclamen al Señor, hijos de Dios, aclamen al gloria y el poder del Señor! 2 ¡Aclamen la gloria del hombre del Señor, adórenlo al manifestarse su santidad! 3 ¡La voz del Señor sobre las aguas! El Dios de la gloria hace oír su trueno: el Señor está sobre las aguas torrenciales. 4 ¡La voz del Señor es potente, la voz del Señor es majestuosa! 9 La voz del Señor retuerce las encinas, el Señor arrasa las selvas. En su Templo, todos dicen: «¡Gloria!». 10 El Señor tiene su trono sobre las aguas celestiales, el Señor se sienta en su trono de Rey eterno. Salmo 29 (28)

13 Salmo de alabanza. Manifestación sensible de Dios. Una tormenta. Formidable, imponente. Truenos que retumban. Estruendo que bota de risco en risco, llenando los valles, sacudiendo la naturaleza entera. «El Señor bendice a su pueblo con la paz.»

14 Todo se conmueve: las agudas crestas, los macizos montañosos; el longevo cedro, el fornido roble, el agresivo desierto, las fieras. Todo tiembla a la voz de Dios y al brío de su fuego. Dios sobre las aguas. Dios poderoso e imponente. Dios grande y majestuoso. ¡Gloria a Dios! Dios no es un Dios de terror. Es un Dios de su pueblo. Y el pueblo, en la acción litúrgica, grita unánime: ¡Gloria!

15 Busquemos a Dios en la naturaleza y lo encontramos bendecido.

16 34 Entonces Pedro, tomando la palabra, dijo: «Verdaderamente, comprendo que Dios no hace acepción de personas, 35 y que en cualquier nación, todo el que lo teme y practica la justicia es agradable a él. 36 El envió su Palabra al pueblo de Israel, anunciándoles la Buena Noticia de la paz por medio de Jesucristo, que es el Señor de todos. 37 Ustedes ya saben qué ha ocurrido en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicaba Juan: 38 cómo Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo, llenándolo de poder. El pasó haciendo el bien y curando a todos los que habían caído en poder del demonio, porque Dios estaba con él. Palabra de Dios Te alabamos Señor Segunda Lectura - Hechos 10, 34-38

17 Pedro habla con autoridad y decisión bien necesarias en aquellos momentos. Los versos son un recorte del discurso de Pedro con motivo de la conversión del centurión Cornelio. La comunidad cristiana, en sus comienzos todavía, no había dado aún el salto al universo. Las ligaduras de la antigua Ley le atenazaban con fuerza. Pero el Espíritu venía empujando con violencia. Dios ha hecho la maravilla; bendito sea el Señor. «Dios ungió a Jesús con la fuerza del Espíritu Santo»

18 Pedro declara que ante Dios no vale ni la figura, ni el color, ni el sexo, ni la raza. Dios no tiene en cuenta el «exterior» del hombre. Sus ojos se posan en el «interior». Y es aquí donde, si encuentran acogida, pone su morada. Hacía tiempo que lo venía anunciando. Ahora después de la muerte de Jesús y en virtud de su resurrección ha dejado correr suelto al Espíritu que todo lo vivifica y ordena.

19 Cristo es el centro y la realización del «acontecimiento». Jesús de Nazaret. Profeta cualificado, poderoso en palabras y obras. Dios estaba con él. Y con él también el Espíritu Santo. El destrozó el reino del mal. Y su acción se extendió a todos los pueblos. Cristo, poseedor del Espíritu, lo derrama sobre todas las gentes. Jesús, el gran «Ungido», unge con el Espíritu a todo el que lo recibe con sinceridad. Lo ha visto Pedro, máxima autoridad de la Iglesia. Bendito sea Dios.

20 «Tú eres mi Hijo muy querido, en ti tengo puesta toda mi predilección». 6 Juan estaba vestido con una piel de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo: 7 «Detrás de mi vendrá el que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de ponerme a sus pies para desatar la correa de sus sandalias. 8 Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo». 9 En aquellos días, Jesús llegó desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán. 10 Y al salir del agua, vio que los cielos se abrían y que el Espíritu Santo descendía sobre él como una paloma;11 y una voz desde el cielo dijo: Lectura del Santo Evangelio - Marcos 1, 6-11

21 Gloria a Ti, Señor Jesús Palabra de Dios

22 Jesús comienza su vida pública, deja la Galilea y se dirige a la cuenca árida del Jordán. Jesús viene en busca del Bautista, hombre cualificado por Dios, a ser bautizado en medio del pueblo penitente que se prepara para el «día» del Señor. Los tres sinópticos colocan el bautismo de Jesús como comienzo de la vida pública, antes de las tentaciones. Señalan la superioridad de Jesús sobre Juan. Es el cumplimiento de toda «justicia» lo que impele a uno a ser bautizado y doblega a otro a bautizar. La voluntad de Dios lo ha dispuesto así. «Los cielos se abrieron y se oyó la voz del Padre: este es mi Hijo, el amado, escuchadle.»

23 Los cielos se abren. Aquí, relatan los tres sinópticos, se abrieron los cielos. Dios se manifiesta; Dios se comunica. La realidad celeste irrumpe en el mundo del hombre. Dios concede su Espíritu de modo estable. Llega definitivamente la salvación de Dios. Jesús es el primero y cabeza de la comunicación y de la concesión del Espíritu creador de Dios. La presencia del pueblo es significativa. Lucas recuerda la «expectación» del pueblo sobre el Mesías. El Mesías será el «Señor» del nuevo pueblo.

24 En Marcos y Lucas se anunciaba por boca de Juan un «bautismo» con el Espíritu Santo. Bautizar es lavar. Y lavar es limpiar. El bautismo de Juan preparaba para el tiempo del Espíritu. El Espíritu lo confiere el Mesías. Dios había hablado por los profetas de la «infusión» de un espíritu nuevo: el Espíritu Santo. El cielo se abre y nos comunica el mismo Espíritu de Dios, en forma de «paloma». Símbolo de la salvación en medio del diluvio (Gn 8, 8-13). También creador y formador, con su presencia y permanencia, de un pueblo nuevo (Gn 1, 2): Pueblo nuevo en Jesús. Pues sobre él desciende y permanece el Espíritu.

25 Hijo de Dios predilecto. El cielo se ha abierto, y como fruto sabroso ha descendido el Espíritu. Una voz de lo alto acompaña e interpreta toda la escena: «Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto». La voz declara que Jesús es el «Hijo» de Dios. Hijo de Dios en sentido singular y único. Jesús es el Mesías Hijo de Dios. Dios lo llama y consagra para la «misión» específica de ser «luz» de las naciones y de anunciar el «derecho» a las gentes. Jesús es el Siervo de Yahvé, que recibe el Espíritu Santo, lleva adelante su Obra en estrecha comunicación con Dios en el Espíritu Santo.

26 Oh Cristo, que en tu bautismo abriste una puerta de salvación para los cristianos y santificaste la creación entera, haz de todos nosotros ministros de tu Evangelio en el mundo. Gracias Señor por tu Palabra purificadora, que ilumina, alimenta, enriquece, alegra, consuela y compromete. Concédenos vivir conforme a ella.

27 Mas ¿por qué se ha de lavar el Autor de la limpieza? Porque el Bautismo hoy empieza y él lo quiere inaugurar. Juan es gracia y tiene tantas, que confiesa el mundo de él que hombre no nació mayor ni delante, ni después. Y, para que hubiera alguno mayor que él, fue menester que viniera a hacerse hombre la Palabra que Dios es. Esta Palabra hecha carne que ahora Juan tiene a sus pies, esperando que la lave sin haber hecho por qué. Y se rompe todo el cielo, y entre las nubes se ve una paloma que viene a posarse sobre él. Y se oye la voz del Padre que grita: "Tratadlo bien; mi hijo querido es." Y así Juan, al mismo tiempo, vio a Dios en personas tres, voz y paloma en los cielos, y al Verbo eterno a sus pies. Amén.

28 Los archivos del mes los puedes descargar en: Si deseas recibir archivos del Evangelio del Domingo envía un correo sin asunto y sin texto a: Cuanto llegue la respuesta confirma tu solicitud escogiendo la opción 2 (Re-enviando el correo como llegó sin escribir nada). Para cancelar esta suscripción sigue las mismas instrucciones: Servicio Gratuito con Fines Educativos


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