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Terapia del Perdón Lic.Graciela Siblesz C. Terapia del Perdón Lic.Graciela Siblesz C.

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2 Terapia del Perdón Lic.Graciela Siblesz C. Terapia del Perdón Lic.Graciela Siblesz C.

3 ¿Qué es perdonar? Cuando las personas se perdonan entre sí, se tratan con amor cristiano y no tiene malos sentimientos hacia aquellos que les hayan ofendido. Es tomar la decisión de desprendernos del pasado y modificar nuestro presente con un fin constructivo y no destructivo del vínculo, mirando a una vida armoniosa y saludable.

4 Análisis del resentimiento: El resentimiento deriva del latín RE y SENTIRE, (Sentiré) quiere decir sentir y (Re) nuevamente, o sea es volver a sentir. La experiencia pasada desagradable (se revive internamente). Se forma por una emoción de cólera reprimida, mas una exigencia no satisfecha. Para Max Scheller el resentimiento es una autointoxicación psíquica, un envenenamiento de nuestro interior que depende de nosotros mismos.

5 Análisis del resentimiento : Es una respuesta emocional mantenida en el tiempo a una agresión percibida como real, aunque exactamente no lo sea. Esta respuesta consiste en un sentirse dolido y no olvidar. Observamos que lo esencial no es la ofensa sino la respuesta.

6 Manifestaciones del resentido: Principalmente están en su interior, está bloqueado para la acción, se encierra en sí mismo presa de su enturbiamiento. Ha perdido su libertad de acción.

7 Vivir con un resentimiento constante: Vivir irritado, incluso inconscientemente, exige mucha energía y mantiene en un estrés constante. Entenderemos mejor lo que ocurre si tenemos presente la diferencia entre el resentimiento, que engendra estrés, y la cólera, que no lo hace. Mientras que la cólera es una emoción sana en sí misma que desaparece una vez expresada, el resentimiento y la hostilidad se instalan de manera estable como actitud defensiva siempre alerta contra cual­quier ataque real o imaginario.

8 Vivir con un resentimiento constante: La investigación médica ha demostrado que hay una conexión entre un enojo no resuelto y los ataques al corazón; parece que las personas que reprimen su resentimiento son más susceptibles que aquellas que pueden desahogarse.

9 Permanecer aferrado al pasado La persona que no quiere o no puede perdonar difícilmente logra vivir el momento presente. Se aferra con obstinación al pasado y, por eso mismo, se condena a malograr su presente, además de bloquear su futuro. Un error común es el concepto de que el ofensor debe exculparse y humillarse hasta el polvo antes que se requiera otorgar el perdón.

10 El perdón nos libera sin esperar nada en cambio. Henri J. M. Nouwen.

11 Vengarse Intentar pagar al ofensor con la misma moneda hace entrar a la víctima y al verdugo en una dialéctica repetitiva. En la danza de las venganzas más que llevar se es llevado. Como un mimo sin libertad, se obedece a los gestos del provocador y se es arrastrado a replicar con acciones aún más envilecedoras.

12 Sólo el perdón puede romper el ciclo infernal de la venganza y crear nuevas formas de relaciones humanas.

13 Podemos aprender una lección del gran rey David. Viéndose acosado hasta la muerte por el celoso rey Saúl, y presentándosele a David la fácil oportunidad de matarlo, este joven de mente pura se refrenó de deshacerse de su enemigo. Cortó la orilla del manto de Saúl para probarle que lo había tenido en sus manos y a su merced. Más tarde habló David a Saúl y dijo: … Ni he pecado contra ti; sin embargo, tu andas a caza de mi vida para quitármela. Juzgue Jehová entre tú y yo, y véngueme de ti Jehová; pero mi mano no será contra ti… (1 Samuel 24:13). Y Saúl, al comprender la situación impotente en que se había visto a la merced de David, respondió: Más justo eres tú que yo, que me has pagado con bien, habiéndote yo pagado con mal (1 Samuel 24:17).

14 La identificación con el agresor Se intenta escapar de la situación de víctima poniéndose en el lugar del propio agresor. Al revestirse de la fuerza del ofensor, la víctima tiene la ilusión de salvaguardar algo de dignidad. Incluso una vez desaparecida la ofensa, la víctima sigue siendo su propio perseguidor. Quien ha sido maltratado puede volver contra sí mismo o contra los demás los abusos de que ha sido objeto.

15 El veneno del rencor El rencor envenena principalmente al que lo abriga en su corazón. Por regla general, el que es aborrecido ni siquiera se entera de cuán rencorosa es la animosidad que contra él se dirige. Puede dormir en la noche y disfrutar de una paz razonable; pero el que aborrece se aisla de personas buenas, marchita su corazón, empequeñece su alma, se convierte a sí mismo en un desdichado pigmeo.

16 El veneno del rencor: Usualmente tal persona pone en circulación sus dificultades, sus prejuicios y sus odios, por lo que sus semejantes lo estiman menos. Llega a ser aburrido, y la gente se fastidia de sus arengas.

17 Una de las grandes contradicciones de quienes tienen resentimiento profundos es que mientras más rencor sienten, más unido al otro se encuentran, sin importar la distancia física que los separe.

18 Beneficios que trae el perdón Quien perdona crece espiritualmente, crece en su relación con el otro, sabe amar.

19 Beneficios que trae el perdón Cuando se perdona se teme menos. De esta forma al perdonar se desarrolla y fortalece la autoestima. La persona se hace más fuerte y aprende que le conviene y que no le conviene. Vive el presente y se libera de las ataduras del pasado doloroso. El otro percibe el amor que le brindo y esto revierte sobre mí en una predisposición favorable de su persona hacia la mía, es decir, en un acercamiento amistoso.

20 Beneficios que trae el perdón El perdonar evita enfermedades como el cáncer, la depresión, migraña, insomnio, ansiedad, angustia, dolores emocionales y la vergüenza. Para Rivas Lacayo (2009), el perdón ayuda a reconocer y admitir que se es frágil y que no se necesita ocultar la debilidad. Al hacernos conscientes de nuestros limites evitaremos que la experiencia se repita

21 Características del perdón Para que el perdón sea verdadero y por tanto produzca los beneficios psicológicos y espirituales descritos, deben darse los siguientes requisitos: Inmediatez.- Antes de que asiente el resentimiento. Cuanto más tiempo se conceda a este más difícil es el perdón, pues el daño se enraíza y no quiere marcharse, pretende corroernos, es el fomento de nuestro orgullo herido.

22 Características del perdón Totalidad.- Perdonar sin reservas, todo. Si dejamos algo sin perdonar, si hay reserva, significa que no hay verdadera intención de paz ni libertad. Reiterado.- Se precisa fortaleza. Realista.- La realidad se mira de frente, no tangencialmente. Humilde.- Despojarnos del falso orgullo. El egoísmo es uno de los aspectos de los orgullosos, se ofenden fácilmente y guardan rencor por las ofensas. La forma en que todo me afecta a mí.

23 Características del perdón Acogedor.- Estar prestos a procurar una salida airosa a quien ofendió. Además de perdonar procede ayudarle a que rectifique su proceder para que no vuelva a repetirlo y, quizá incluso, de ese modo sirva para encauzar algunas otras actitudes inadecuadas. Este modo acogedor quizá implique modificar algunas de nuestras disposiciones y comportamientos.

24 En la celebración de unas bodas de oro preguntaron a la pareja el secreto de su longevidad conyugal. La esposa respondió: «Después de una pelea, nunca nos hemos ido a dormir sin pedirnos mutuamente perdón».

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26 ¿Qué es olvidar y para que sirve?: ¿Qué es olvidar y para que sirve?: O lvidar es una de las funciones naturales de la memoria, que sirve para descargar de la conciencia, rutinas ya aprendidas, así como el dolor que nos causamos al recordar, ciertas experiencias penosas. Para poder perdonar; es preciso primero, olvidar la emoción que acompaño a la experiencia dolorosa. Tenga presente que no son los hechos los que nos hacen sufrir, sino el significado que les dimos, como oímos y vimos los acontecimientos.

27 Encontrarle un sentido a la ofensa: Víktor E. Frankl (1905 – 1997), tuvo que soportar muchos sufrimientos y humillaciones en los campos de concentración, pero no se dejó abatir. Dice lo siguiente: «Lo importante, pues, es apelar al potencial más excelso del hombre: el de transformar una tragedia personal en victoria; un sufrimiento, en realización humana». Puede resultar un momento precioso de lucidez y una ocasión propicia para salir de la miopía habitual.

28 La reconciliación hace crecer al ofensor En las situaciones en que el perdonador no puede expresar directamente su perdón, siempre le queda la posibilidad de hacerlo mediante un gesto simbólico, como escribir una carta que no enviará, poner cerca un objeto que simbolice el perdón o hacer un gesto de reconciliación hacia una persona o un grupo interpuesto que, en algún sentido, represente al ofensor.

29 Comprender al ofensor C omprender al ofensor implica dejar de condenarlo. En principio, al condenar al prójimo, puedo perderme de vista a mí mismo, en la medida en que me concentro en exceso en los defectos del otro. Y, además, la ceguera respecto a mi persona me llevará a proyectar de manera inconsciente sobre el otro mis propias faltas y debilidades. ¿No es éste el mensaje de Jesús, que dijo de manera muy gráfica: «¿Por qué te fijas en la paja en el ojo de tu hermano y no reparas en la viga del tuyo?» (Mt 7,3).

30 Comprender al ofensor Una vez conocidas la herencia y la historia de una persona, es más fácil ponerse en su lugar y comprender las desviaciones de su conducta. Así, el hecho de saber que alguien que comete abusos sexuales ha sido él mismo víctima de esos abusos, no disminuye la gravedad de su crimen, pero nos hace ser más indulgentes con él. En ocasiones el espíritu de perdón llega a las alturas más sublimes, como cuando se ayuda al ofensor.

31 La terapia del perdón El Dr. Fitzgibbon y otros psiquiatras y psicólogos, aplican una terapia estos son los pasos que ellos recomiendan: Confrontar la rabia interior, la vergüenza, la herida. La persona puede estar deprimida sin saber por qué, hasta que descubre la causa, oculta por muchos años o sólo por horas. Reconocer la fuente de la herida. Buscar una nueva forma de pensar sobre esa persona que nos ha hecho mal. Cuando lo hacemos, por lo general descubrimos que es un ser vulnerable, probablemente con heridas.

32 La intención positiva V irginia Satir, que fue terapeuta familiar durante más de cuarenta años, tenía tal confianza en las personas que siempre intentaba descubrir la intención positiva de los actos de sus pacientes, por indecentes que fuesen. En su opinión, en todos los individuos hay una irreductible voluntad de progreso, incluso en los gestos más malvados.

33 La intención positiva La intención positiva constituía para ella el rico filón interior que le permitía acercarse a su paciente e iniciar con él un cambio de conducta. Una vez descubierta esa intención positiva, le ayudaba a tomar conciencia de ella y a apreciar toda su grandeza. Después le sugería medios constructivos para llevar a la práctica esa intención de progresar. Por ejemplo, comprendía que la intención positiva de un suicida era dejar de sufrir; la de un padre violento, controlar a su hijo; la de un joven ladrón ocasional, probar su valor ante sus amigos; y la de un niño rebelde, demostrar su poder a sus educadores.

34 A George Albert Smith, se le informó que alguien le había robado el cobertor que llevaba en el coche En lugar de enfadarse, respondió: Ojalá supiéramos quién fue, para que también pudiéramos darle la cobija, pues debe haber tenido frío; y además un poco de alimento, porque debe haber tenido hambre.

35 Perdonar libera la memoria y nos permite vivir en el presente, sin recurrencias constantes al pasado doloroso.

36 Un ejemplo de vida Cuando seguimos las instrucciones del Señor Jesucristo nos hallamos tan ocupados en perfeccionarnos a nosotros mismos, que llegamos a comprender que las faltas de otros son pequeñas en comparación. No aborrecerás a tu hermano en tu corazón; razonarás con tu prójimo, para que no participes de su pecado. No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová (Levítico19: 16 – 18).

37 Conclusiones La esencia del milagro del perdón es que trae paz al alma previamente ansiosa, inquieta, frustrada y tal vez atormentada, que está dispuesta a cambiar.

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39 ¡Qué alivio! ¡Qué consuelo! es el poder transformador del perdón.

40 Enlaces con la web: Enlaces con la web: drcampos.pe.tripod.com/olvido.htm.

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