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La Oratoria La Oratoria es definida por Cicerón como el arte del buen hablar, Ars bene dicendi. El orador se definía en la Antigüedad como un hombre honesto,

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Presentación del tema: "La Oratoria La Oratoria es definida por Cicerón como el arte del buen hablar, Ars bene dicendi. El orador se definía en la Antigüedad como un hombre honesto,"— Transcripción de la presentación:

1 La Oratoria La Oratoria es definida por Cicerón como el arte del buen hablar, Ars bene dicendi. El orador se definía en la Antigüedad como un hombre honesto, experto en el arte de hablar, Vir bonus, peritus bene dicendi, pues se veía el gran poder que tenía el uso de la palabra que a menudo estaba en manos de personas poco honestas y manipuladoras (demagogia). En la emisión de un discurso hay que tener en cuenta que la acción es activa y en ella hay un emisor, el orador, y un receptor que es el auditorio, por lo que constantemente puede variar el tipo de discurso, no solo según su contenido, sino también según el tipo de oyente al que va dirigido..

2 La retórica: Diferencia entre oratoria y retórica La retórica es la ciencia o disciplina que se encarga de estudiar y clasificar los diferentes procedimientos y materias que sirven para mejorar la persuasión y la misma estética del propio lenguaje. Primeramente tenía un uso exclusivamente oral y, por lo tanto, era propia de los oradores y de los discursos, pero sus principios estéticos se vieron útiles para cualquier otro tipo de composición literaria. Nació en Grecia, donde fue considerada una técnica o destreza que tenía que ser estudiada y practicada (ρητορική τέχνη), pero alcanzó su desarrollo en Roma donde fue definida como el arte del buen hablar, ars bene dicendi.

3 Desarrollo en Roma La oratoria fue uno de los géneros literarios que más se desarrolló en Roma debido a la propia actividad de la República romana (debates políticos realizados en el Senado y en las asambleas populares, así como las sesiones en los tribunales de justicia). Los niños patricios, desde pequeños, acompañaban a sus padres en sus paseos por el Foro romano y de esta manera se familiarizaban con los oradores y sus discursos. En la educación romana los estudios superiores comprendía, exclusivamente, la enseñanza de la retórica, en ella se instruían estos jóvenes en el arte del buen hablar para su posterior quehacer político. Hay que tener en cuenta que la retórica influyó mucho en todos los géneros literarios, pues sus preceptos estéticos eran empleados en cualquier otro tipo de composición literaria. La tribuna de los oradores en el Foro

4 Origen La oratoria surgió en Grecia, donde los griegos que no tenían plenos derechos de ciudadanía pagaban a un orador para que los defendieran ante los tribunales, a los que se veían sometidos para poder defender sus propiedades y derechos. Más tarde, con el desarrollo de la democracia en muchas polis griegas, se desarrollaron las escuelas de retórica donde se formaban grandes oradores, uno de los más conocidos y cuyos discursos influyeron luego en Roma, fue Demóstenes, político ateniense que se opuso a la política expansionista de Filipo II de Macedonia, padre de Alejandro Magno. Demóstenes Atenas, siglo V a. C.

5 Los estudios de Retórica Los estudios de retórica comprendían una serie de materias o disciplinas: Unas estaban referidas a la elaboración del discurso en sí mismo (oratio, orationes) y gracias al estudio de estas normas se procedía a su elaboración. Estas materias estaban dirigidas a conseguir el aprendizaje y dominio de las siguientes disciplinas propias de la: Inventio: Comprendía la búsqueda de ideas, argumentos, testimonios, pruebas y material necesario que servían para la elaboración del discurso. En este proceso se debía tener en cuenta tanto el tema como el público al que iba dirigido. Dispositio: Una vez conseguido el material para el discurso, se procedía a organizar la estructura del mismo y se establecía las partes o elementos formales de todo él. Elocutio: Se debía atender, en último lugar, a la redacción del discurso en sí mismo, que precisaba la utilización y manejo del lenguaje más adecuado, con procedimientos retóricos que permitían persuadir al oyente. Finalmente, otras materias estaban referidas a la presentación oral del discurso, y comprendía destrezas y habilidades que permitía recordar cada cosa en su momento adecuado (memoria), pues no se permitía leerlo cuando se estaba pronunciando, así como enseñaba a dominar y utilizar el cuerpo y los gestos (actio), para conseguir el favor de los oyentes (captatio benevolentiae). Los fines del discurso eran tres: docere, delectare et movere, enseñar, deleitar y conmover al auditorio.

6 Partes del discurso Introducción o proemium (exordium): Con ella se trataba de captar la atención de los oyentes (captatio benevolentiae): Los procedimientos propios de la introducción eran expondré brevemente, uso de adjetivos y adverbios para descalificar al rival y alabar al defendido, poner de relieve la importancia del asunto o de las consecuencias de la decisión, alabar la justicia con la que juzgará el juez, poner de relieve la situación desesperada del acusado para provocar pena, etc. Narratio o narración de los hechos. Toda narración, según los clásicos, debía comprender tres cualidades o principios propios de una buena narración: la brevedad, la claridad y la verosimilitud, esto es, que sea corta, clara y con apariencia de verdadera. Los procedimientos que se utilizaban eran: comenzar con expresiones temporales, nombres propios, frases cortas, todo ello dirigido a exponer los hechos de la manera más comprensible posible. Exposición de los argumentos (argumentatio), que según el tipo de discurso al que iba dirigido (de ataque o de defensa) comprendía las pruebas que servían para defender el asunto (probatio) o las propias del ataque o rechazo (refutatio). Los procedimientos empleados eran la exposición de las pruebas, indicios y motivos. Si no se tienen buenos argumentos y razones, lo que toca es mover a la compasión. Tiene que basarse todo en la buena lógica. Se usa períodos con condicionales, causales, consecutivas o interrogativas. Conclusión o epílogo (conclusio o peroratio): Trata también de grangearse el favor del auditorio y para ello se resumen las ideas principales, a fin de que no haya ninguna duda. El lenguaje se vuelve más vehemente y enfático que nunca : Uso de interrogativas, exclamaciones, etc.

7 Tipos de discursos Había tres tipos de discursos u orationes, según el tema a tratar y el auditorio al que iban dirigidos: 1.Los discursos judiciales (genus iudiciale) se realizaban en los tribunales de justicia por cuestiones de robo o asesinato. Si se defendía a alguien se decía oratio pro más ablativo, y si se atacaba oratio in más acusativo: Oratio pro Murena o oratio in Verrem. El público al que iba dirigido eran los jueces o los propios ciudadanos, pues era la propia asamblea quien tenía que dictar sentencia. 2.Discursos políticos o deliberativos (genus deliverativum), empleados en las sesiones políticas del senado o de las asambleas populares, en los que se trataban diferentes leyes y cuestiones relativas al Estado. El auditorio al que iba dirigido era los ciudadanos (Quirites) o los propios Senadores. 3.El demostrativo (genus demonstrativum o epidíctico) que servía para tratar algo y que tuvo un gran desarrollo en época imperial, cuando la actividad política llegó a ser casi nula, pues todas las propuestas estaban realizadas por el emperador y su consejo. En este apartado estaban: los discursos de elogio dirigidos a alguien importante (panegíricos); los de carácter fúnebre (laudationes funebres) muy frecuentes en Roma y en honor de algún personaje importante fallecido; O bien aquellos discursos que servían para defender alguna tesis o propuesta. Toda la cuestión, jueces, que aquí se ventila es con Clodia, mujer no solo noble sino incluso muy conocida. De ella no he de decir nada que no sea necesario para rechazar la acusación, Pro Caelio, 2. Todo esto ha sido ya en el Senado descubierto y clarísimamente explicado por mí; por ello, Quirites, os lo voy a exponer brevemente, para que vosotros, que lo ignoráis y que deseáis conocerlo, sepáis de su gravedad y evidencia y de mis pesquisas y averiguaciones. In Catilinam 1.

8 Procedimientos retóricos que se pueden ver en los textos Interrogativas retóricas Exclamaciones Ejemplo de Introducción o Proemio Interrogaciones retóricas y apóstrofe : ¿Hasta cuándo ya, Catilina, seguirás abusando de nuestra paciencia? ¿Por cuánto tiempo aún estará burlándosenos esa locura tuya? ¿Hasta qué límite llegará, en su jactancia, tu desenfrenada audacia? ¿Es que no te han impresionado nada, ni la guardia nocturna del Palatino ni las patrullas vigilantes de la ciudad ni el temor del pueblo ni la afluencia de todos los buenos ciudadanos ni este bien defendido lugar -donde se reúne el senado- ni las miradas expresivas de los presentes? ¿No te das cuenta de que tus maquinaciones están descubiertas? ¿No adviertes que tu conjuración, controlada ya por el conocimiento de todos éstos, no tiene salida? ¿Quién de nosotros te crees tú que ignora qué hiciste anoche y qué anteanoche, dónde estuviste, a quiénes reuniste y qué determinación tomaste? ¡Qué tiempos! ¡Qué costumbres! El senado conoce todo eso y el cónsul lo está viendo. Sin embargo este individuo vive. ¿Que si vive? Mucho más: incluso se persona en el senado; participa en un consejo de interés público; señala y destina a la muerte, con sus propios ojos, a cada uno de nosotros. Pero a nosotros -todos unos hombres- con resguardarnos de las locas acometidas de ese sujeto, nos parece que hacemos bastante en pro de la república. Convenía, desde hace ya tiempo, Catilina, que, por mandato del cónsul, te condujeran a la muerte y que se hiciera recaer sobre tí esa desgracia que tú, ya hace días, estás maquinando contra todos nosotros (In Catilinam 1, 1-4)

9 Uso de la ironía: Para Cicerón la ironía es un ornamento y un instrumento de la elocuencia; gracias a ella trata de ridiculizar o desvalorizar a alguien o algo: Si no fuese ella (Clodia) quien dijese que prestó oro a Celio; si no le acusa de haber intentado envenenarla, sería en mí una gran inconveniencia citar el nombre de una madre de familia sin todos los miramientos debidos a una mujer respetable. Pero si, apartada esta mujer de la causa, no les queda a nuestros adversarios ni acusación ni armas para atacar a Celio, ¿qué debemos hacer nosotros sus defensores, sino rechazar a los que le persiguen? Yo lo haría incluso con más energía, si no me detuviese mi enemistad con su marido, quise decir con su hermano, siempre me equivoco. Pero trataré de moderarme para no ir más allá de lo que exijan mi deber y el interés de la defensa, pues jamás he tratado de ser enemigo de las mujeres y mucho menos de quien se dice ser más bien amiga de todos los hombres que enemiga de alguno. Pro Caelio

10 Ejemplo de peroratio o conclusio PRO ANNIO MILONE Pero ya he hablado lo suficiente sobre la causa judicial y, tal vez, hasta demasiado sobre cuestiones externas a la causa ¿qué me queda, sino rogaros y suplicaros, jueces, que concedáis a este hombre valeroso una misericordia que él mismo no os implora, pero que yo, aunque se oponga, os imploro y solicito? Si, en medio del llanto de todos vosotros, no habéis visto una sola lágrima de Milón, si contempláis su rostro siempre imperturbable y su voz y sus palabras firmes e invariables, no por ello seáis con él menos compasivos. Tal vez, incluso, merezca una ayuda mayor; pues, si en los combates de gladiadores y ante la situación y la suerte de unos hombres de condición humana ínfima solemos hasta detestar a los cobardes, a los que imploran y suplican que se les permita vivir, mientras que deseamos que se salven los valientes, los esforzados y los que se lanzan a la muerte con ardor, si somos más compasivos con aquellos que no reclaman nuestra misericordia que con los que no cesan de implorarla, ¡con cuánta más razón debemos actuar así en el caso de ciudadanos valientes! (Pro Milone 92-95)

11 La Oratoria 1)Definición de la oratoria (ars bene dicendi) y del buen orador (vir bonus peritus bene dicendi). 2)La Retórica: Diferencia entre retórica y oratoria. 3)Origen griego de la oratoria y desarrollo en Roma: Importancia en la República romana y en la educación. 4) Disciplinas aptas para un buen discurso: Inventio, Dispositio, Memoria y Actio. 5)Partes del discurso: proemium o exordium, narratio, argumentatio y peroratio o conclusio. 6)Tipos del discurso: genus iudiciale, genus deliberativum y genus demonstrativo o epidíctico. 7)Los fines del discurso: docere, delectare et movere: Instruir aportando hechos y argumentos razonables. Agradar con disgresiones, ejemplos, anécdotas, chistes, juegos de palabras. Y, por último, conmover mediante el patetismo conducido.

12 Su obra oratoria es considerada como la del orador más grande del mundo romano. Fue un orador ecléctico, pues de entre las corrientes y escuelas de retórica de la Antigüedad escogía las teorías y principios que mejor le interesaban según la ocasión y el público al que estaban dirigidos. Sus discursos eran variados, brillantes, con ritmo, cadencia y armonía, vehementes y apasionados; verdaderas obras de arte que han servido como modelo para siempre. Propios de sus discursos son los apóstrofes o invocaciones, exclamaciones, preguntas retóricas que no esperan respuesta, ironías propias de Cicerón que tratan de ridiculizar al que van dirigidas, uso de adjetivos y adverbios para influir en el oyente, etc., todo tipo de recursos que logran hacer más vehemente y patético el discurso. CICERÓN Biografía: a.C., época Republicana Nació en Arpino Tuvo una gran formación y estudió todas las corrientes retóricas en boga en esa época. En el 81, con veinticinco años, pronuncia su primer discurso (Pro Quinctio). En el viaja a Atenas y Asia Menor, para ampliar sus estudios de filosofía y elocuencia. A los 30 años de edad es nombrado cuestor y va como tal a Sicilia. Los sicilianos le confían la acusación contra Verres, gobernador de esta isla, en cuyo mandato cometió todo tipo de abusos de poder como magistrado romano. En el 67 es pretor y en el 63 cónsul: durante su consulado acusa a Catilina de querer cometer un golpe de estado. Momento de gloria como libertador de la República romana. Su destierro por la acusación del tribuno de la plebe Clodio en el 58 a. C. forma parte de su caída en desgracia. Finalmente regresa a Roma gracias a la intervención de Pompeyo. Con el primer triunvirato entre César, Pompeyo y Craso es relegado de la política. Al morir asesinado César en el 44 a. C., vuelve a la política, lleno de júbilo por la muerte del dictador. Se gana la enemistad de Marco Antonio y pronuncia sus famosas Filípicas contra él. Con la alianza entre Marco Antonio, Octavio Augusto y Lépido (2º triunvirato) surge un momento de gran inestabilidad política, con denuncias y asesinatos continuos. Cicerón es uno de los primeros en caer a manos de los sicarios de Marco Antonio.


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