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La Escultura Barroca: Juan Lorenzo Bernini. El rapto de Proserpina es una estatua realizada por Gian Lorenzo Bernini entre los años 1621 y 1622. Fue encargada.

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Presentación del tema: "La Escultura Barroca: Juan Lorenzo Bernini. El rapto de Proserpina es una estatua realizada por Gian Lorenzo Bernini entre los años 1621 y 1622. Fue encargada."— Transcripción de la presentación:

1 La Escultura Barroca: Juan Lorenzo Bernini

2 El rapto de Proserpina es una estatua realizada por Gian Lorenzo Bernini entre los años 1621 y Fue encargada por Scipione Borghese, que se la cedió al Cardenal Ludovico Ludovisi en 1622, quien la llevó a su villa. Permaneció allí hasta 1908, cuando el Estado italiano la adquirió y la devolvió a la Galleria Borghese. Es una gran estatua de mármol, perteneciente a un grupo escultórico ejecutado por el artista. Representa a Proserpina (Perséfone en la mitología griega) siendo raptada por Plutón (Hades en la mitología griega), soberano de los infiernos. La posición, un contraposto retorcido, es una reminiscencia del Manierismo, y permite una observación simultánea del rapto (según se mira desde la izquierda) con Plutón tratando de mantener a Proserpina sujeta; de la llegada al Hades (mirando de frente, parece llevar en brazos a su víctima); y de la petición de Proserpina a su madre de regresar durante seis meses a la Tierra (si contemplamos desde la derecha, con las lágrimas de la mujer, el viento sobre su pelo y el Can Cerbero ladrando). Es notable la representación de los detalles: Proserpina empuja la cabeza de Plutón estirando su piel, y los dedos de este aprietan cruelmente la carne de Proserpina tratando de inmovilizarla.

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4 El rapto de Proserpina (Rubens)

5 Proserpina era una bella ninfa de la que se enamoró Plutón en su única salida de los infiernos. Prendado de sus encantos, decidió raptarla. Al oír los gritos de socorro de la muchacha acuden Atenea, Venus y Diana que no pueden evitar el rapto. La violencia del escorzo de Proserpina es lo que más llama la atención, al intentar zafarse de su agresor. Plutón está en total tensión al sujetar a la joven, mientras los amorcillos indican el camino al carruaje que llevará a la pareja con destino al Hades, donde Plutón era rey. Todas las figuras se vienen a primer plano, como sí de un friso clásico se tratara, debido a la preocupación del maestro por el volumen. Las luces empleadas sirven para aumentar el dramatismo y para reforzar el brillo del colorido, aplicado con largas pinceladas. La riqueza de las telas y el canon de belleza femenino, con mujeres entradas en carnes y muy blancas de piel, definen claramente el arte de Rubens, el máximo representante del Barroco.

6 Bernini: El David ( ) El David: Tiene tamaño real y está ejecutada con mármol. Pasó a formar parte de la colección de su principal mecenas, el Cardenal Scipione Borghese, y actualmente se expone en la Galleria Borghese. A pesar de la temática cristiana, esta estatua, entre otras de temas similares, sirve para rescatar el tema clásico de los jóvenes atletas griegos, los kouros. En comparación con otras versiones pasadas del tema, como la famosa estatua el David de Miguel Ángel, se muestran cualidades paradigmáticas de la escultura del Barroco. Sobre la placidez clásica y renacentista, Bernini introduce emoción y dinamismo.

7 El cuerpo de la figura se muestra en el instante en que se dispone a tirar la piedra, los dos pies apoyados, el cuerpo medio girado. La figura está en tensión, el movimiento y la potencia están implícitos. La cara muestra concentración, con el ceño fruncido e incluso mordiéndose el labio inferior. Este David no es el guerrero perfecto e idealizado, sino uno muy humano esforzándose para lograr sus metas. Tras la figura, yacen varias armas descartadas, recordándonos que esta no es una batalla ganada a través de un armamento superior, sino de un esfuerzo físico. A sus pies, un arpa hermosamente tallada, que indica que David se convertirá en un poeta. Tampoco es típico de las esculturas anteriores de Bernini el representar un hombre, en otras obras como Apolo y Dafne elige modelos mucho más jóvenes y delicados. La obra de Bernini irradia un espíritu de batalla contrarreformista, y tal vez también la lucha de un joven artista por hacerse un hueco no sólo entre los escultores de su época, sino tratando de culminar la historia de la escultura renacentista.

8 Bernini: Apolo y Dafne Representa el mito de Dafne, nombre que en griego significa laurel. Era una ninfa hija del dios- río Peneo que transcurre por la región de Tesalia. El dios Apolo, afectado por una de las flechas de Eros, la amaba, pero ella no le correspondía y le esquivaba. En una ocasión Apolo la persiguió, y ella huyó hacia las montañas para evitarlo; entonces ella se encomendó al dios del río Peneo, que la transformó en un laurel. De sus pies iban saliendo raíces y sus extremidades se convertían en frondosas ramas del árbol que desde ese momento fue el consagrado al dios Apolo y pasó a representarlo. La transformación la relata Ovidio en sus Metamorfosis. Este mito ilustra el origen de uno de los símbolos típicos del dios, la corona de laurel.

9 Bernini captura la transformación de Dafne con intensa emoción, retratando las diferentes etapas de sus cambios. Al igual que sucede en otra de sus obras, el Rapto de Proserpina, la obra nos pide que interactuemos con ella: vista desde la espalda de Apolo, la figura de Dafne queda oculta, mostrándonos sólo el árbol en que se transforma, de modo que girando alrededor de la estatua tenemos una visión en el tiempo de la metamorfosis de la ninfa. La contraposición de los elementos y el uso del claroscuro reflejan la fuente de la escultura helenística de la que bebe Bernini. También en el periodo helenístico existía esta percepción de Apolo como un muchacho andrógino, joven y delgado, con un peinado casi femenino, aspectos representados también en esta estatua. Aunque Apolo predicaba la virtud griega de la sophrosyne, la moderación y la sobriedad, esta estatua le muestra persiguiendo desesperadamente a su amor, en vano. Esta escultura se inspiró en el Apolo Belvedere de Leocares. La composición se realiza en plano-relieve, encontrándose llena de dinamismo y difuminación. El grito de horror de Dafne y el rostro perplejo de Apolo nos muestran un contraste de actitudes y aspectos que reflejan el interés por la representación de las esculturas

10 Apolo de Belvedere (Leocares, 360 a. de C.) El Apolo de Belvedere, también llamado el Apolo pitio, es una famosa escultura de mármol de la Antigüedad Clásica. Fue redescubierta a finales del siglo XV, durante el Renacimiento. Desde mediados del siglo XVIII, fue considerada la mejor escultura antigua por los neoclasicistas y durante siglos se consideró el máximo exponente de los ideales de perfección estética de la cultura europea y occidental.

11 Mármol y rayos en bronce. 3,5 m de altura Lugar: Sta. María de la Victoria en Roma. Representa a Santa Teresa de Jesús, escritora mística y reformadora de la sociedad religiosa, que fue beatificada en el año 1614 por Paulo V (canonizada en 1622). Bernini representa en esta obra El Éxtasis de Santa Teresa el amor divino. Se concibe la obra como un cuadro, a pesar de ser una escultura de bulto redondo. Presenta a la Santa suspendida en el espacio, desfallecida sobre un trono de nubes horizontales y superficie rugosa que al contacto con la superficie pulida de los ropajes, adquieren una calidad vaporosa. El hábito con sus grandes plegados no permite apreciar las formas del cuerpo, pero el conjunto muestra un cuerpo carente de vida como apreciamos en el pequeño pie desnudo y cayendo en el vacío y la mano entreabierta que sólo apoya ligeramente. En contraste con la Santa desfallecida, el rostro del ángel rebosa vida y alegría al lanzar el dardo del amor divino.

12 Muerte de la Beata Albertona

13 Bernini: San Longino Esta obra fue iniciada en 1629 y finalizada en 1638, tratándose de una figura colosal de más de tres metros. En ella se puede percibir por primera vez la plenitud del estilo barroco, tratándose de una obra extrovertida, vehemente y conmovedora, buscando mover a la devoción. Así se formula según los principios del Concilio de Trento de verosimilitud, pudor y emotividad.

14 Es el papa Urbano VIII encarga cuatro nichos y balcones para decorar los cuatro grandes pilares torales que sostienen la cúpula de Miguel Ángel en San Pedro del Vaticano, con la idea de reducir la masa de estos y hacerlos más diáfanos, y mostrándose en ellos las santas reliquias conservadas en San Pedro. La adoración de las reliquias se enmarca dentro del clima de la Contrareforma, coincidiendo el papado de Urbano VIII con la Guerra de los Treinta Años. Estas reliquias eran un fragmento de la Cruz, la lanza con la cual Longino abrió el costado de Cristo, el paño de la Verónica y la cruz de San Andrés. Bernini diseña para esto cuatro estatuas monumentales en las que se muestra a Santa Elena, madre de Constantino, a San Longino, a la Verónica y a San Andrés. De estas Bernini realiza únicamente la de San Longino, Longino se nos muestra consternado al descubrir que Jesús era realmente el Hijo de Dios. La figura abre sus brazos violentamente, creando un eje que es cerrado por la lanza y que conforma así un diagrama de fuerzas trapezoidal. El rostro es de una gran expresividad y los pliegues de las ropas se encuentran arremolinados de manera arbitraria, como arrebatadas por el soplo divino, ocultando la anatomía de la figura y creando un juego de claroscuro.

15 Tumba del Papa Urbano VII ( ). Basílica de San Pedro. El Vaticano Sepulcro de Urbano VIII ( ) El pontífice Urbano VIII, gran erudito y afamado coleccionista, inicia en 1639 la construcción de su propio mausoleo, concebido como un monumento de autoglorificación. Este diseño data de 1628, situándose el sepulcro en un nicho de San Pedro. En él el pontífice se encuentra sédente en su cátedra y bendiciendo sobre su tumba, mientras que a sus lados se sitúan las alegorías de la Caridad y la Justicia. Aquí no se sigue el modelo habitual de sepulcro papal, consistente en un arco triunfal en cuya parte central se sitúa la figura arrodillada del pontífice. La composición es piramidal, dentro de la cual el único motivo de carácter funerario es el sarcófago.

16 Sepulcro de Alejandro VII, uno de los últimos trabajos de Bernini, situado en San Pedro del Vaticano. ( ) Sepulcro de Alejandro VII ( ) Uno de los últimos trabajos de Bernini, situado en San Pedro del Vaticano. Éste recuerda a la composición del sepulcro de Urbano VIII, pero es más complejo, con cuatro alegorías y una composición profunda. Las alegorías que aparecen son de izquierda a derecha y de delante a atrás las de la Caridad, Verdad, Prudencia y Justicia. El pontífice no aparece aquí de un modo arrogante, sino arrodillado humildemente y sin la tiara. Bajo él esta la puerta de una de las sacristías de San Pedro, utilizada aquí en un sentido dramático y espacial como entrada al Más Allá. Esta es señalada por la Muerte, no como la Fama del Sepulcro de Urbano VIII, sino portando un reloj da arena a modo de recuerdo de su omnipresencia. Esta obra es espectacular espacialmente, estando situado en un nicho más profundo y teniendo un carácter dramático y teatral.

17 Bernini: Retratos del Cardenal Borghese y Constanza Buonarelli

18 Estos retratos de Luis XIV y el Cardenal Richelieu fueron realizados por Bernini durante su visita a Francia en 1666

19 Bernini: Sepulcro de Gabriele Fonseca Gabriele Fonseca ( ) Este es un retrato del portugués Gabriele Fonseca, establecido en Roma y médico del papa Inocencio X. Fonseca falleció dejando encargada en su testamento la construcción de un monumento en la capilla que lleva su apellido en San Francesco in Lucino. Esta obra es iniciada en 1668, finalizándose en La figura es de medio cuerpo, encontrándose situada en un nicho a modo de ventana y nos da una sensación de espontaneidad. Esta figura mira atentamente un cuadro situado frente a ella donde se representa la Anunciación portada por ángeles y bajo el cual se encuentra el altar. Son de destacar los pliegues y la calidad de las texturas.

20 Estatua ecuestre de Constantino ( ) Esta obra, iniciada en 1655 y finalizada en 1670, nos muestra la visión milagrosa de Constantino la víspera de la batalla de puente Milvio contra Magencio y que determinara su conversión al cristianismo y la aparición del Estado Vaticano (Patrimonio Petri). Esta obra entra dentro de la política de Vaticana de la legitimación de la autoridad papa. Tiene un gran sentido teatral, estando situada en la Scala Regia. Esta se trata de una obra espectacular, estando realizada en bulto redondo y concebida como un relieve. En ella se realiza un sabio uso de la luz, que se usa aquí como elemento de revelación, bañando la imagen desde el Cielo. El cortinaje de damasco del fondo también subraya el movimiento que el caballo aporta a la vista. Constantino es un nuevo Saulo que se convierte y cambia de vida.

21 Bernini: Fontana de Tritón

22 Fuente del Tritón ( ) Esta fuente fue la segunda realizada por Bernini y se encuentra situada en la plaza Barberini, siendo encargada por la familia del mismo nombre. Es de pequeño tamaño y en ella se encuentra representado un tritón. Alejandro VII sustituye a Inocencio X en el solio, restituyendo a Bernini su situación de privilegio dentro del arte romano y continuando las obras de Urbano VIII.

23 Bernini: Fontana de Fiumi (Roma)


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