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VIRREINATO EN LA COSTA MICHOACANA -5 CAPITULO VII (1700 – 1799) LA VIDA EN LA VILLA DE NUESTRA SEÑORA DE LA CONCEPCIÓN DE ZACATULA EN EL SIGLO XVIII.

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2 VIRREINATO EN LA COSTA MICHOACANA -5 CAPITULO VII (1700 – 1799) LA VIDA EN LA VILLA DE NUESTRA SEÑORA DE LA CONCEPCIÓN DE ZACATULA EN EL SIGLO XVIII. (Disfruta la lectura automáticamente) Por Real Cédula del 19 de Septiembre de 1537, se concedió escudo de armas a la ciudad de Valladolid, hoy Morelia,

3 1712. DESCRIPCIÓN DE LA RIBERA IZQUIERDA DEL RÍO DE LAS BALSAS. Región Costa Grande. Toda la jurisdicción era cálida y malsana, Labarthe apunta repetidas apariciones de epidemias y hambrunas durante el siglo XVIII. Producción minera no había, con las mismas técnicas agrícolas prehispánicas se instalaron en toda la costa huertas de cacao; se producía maíz, fríjol, algodón, chile y tabaco; se recolectaba miel y sal; se pescaba y se criaba ganado mayor. La producción era para el consumo de la población de la región y poco para venta; solamente el cacao se exportaba. El comisario Miranda en 1712 encontró que sobre la ribera izquierda del río Balsas…se hallan muchas tierras aparentes para siembras y crianzas de ganado, está y se halla esta jurisdicción tan falta de gente que por no haber quien las asista están despobladas. Las tierras que se encuentran al noroeste y oeste constituyeron los grandes latifundios y se aprovechó una mínima parte de ellas; hacia el sudeste hubo una mayor fragmentación y una mayor explotación de ellas, sin embargo tampoco fueron trabajados en forma intensiva y organizada. El dueño intervenía en las labores de campo, rentaba sus tierras y contrataba temporalmente peones (R. María de la Cruz Labarthe, Provincia de Zacatula, tesis de maestría, México, ENAH, 1969). (Edgar Pavía Guzmán, Volumen II, 1998, ).

4 CENSO DEL TERRITORIO GUERRERENSE. Para los años la población indígena del territorio se estima en individuos - hombres, mujeres y niños - que representa el por ciento del total de la población. La región Centro y La Montaña presentaban la mayor concentración: por ciento del total de indígenas; La Montaña, con por ciento era la que contaba con mayor población indígena en el territorio; y se ubicaba en segundo lugar la región Centro con por ciento. La Tierra Caliente y la región Norte juntas contenían por ciento de la población indígena: por ciento la primera y 6.20 por ciento la segunda. La zona con menos población indígena era la costa en sus tres regiones, con un total de por ciento; de éste por ciento para Costa Chica, 1.96 por ciento en Acapulco y 1.66 por ciento en Costa Grande. La distribución étnica, con excepción del grupo nahua, mostraba tendencia a regionalizarse. Los amuzgos en la porción montañosa al oriente de la Costa Chica. Los cuitlatecos en la vertiente interna de la Sierra Madre del Sur que correspondía a Tierra Caliente. Los tarascos en la porción occidental de la Tierra Caliente, Los tlapanecos al centro - sur de La Montaña y el Noreste de la Región de Acapulco. Los mixtecos al oriente de La montaña y con núcleos dispersos en la Costa Chica. POBLACIÓN DE MEDIADOS DE SIGLO SIGLO XVIII EN EL ACTUAL TERRITORIO GUERRERENSE: INDÍGENAS NO INDÍGENAS - TOTAL = HABITANTES. POBLACIÓN DE FINALES DEL SIGLO. XVIII EN EL ACTUAL TERRITORIO GUERRERENSE : INDÍGENAS, NO INDÍGENAS, TOTAL= HABITANTES. (Edgar Pavía Guzmán, Volumen II, 1998; 260 – ).

5 NO INDÍGENAS. Este conjunto de grupos humanos, con individuos, representaba por ciento del total de la población. Estamos asistiendo al momento en el cual la discriminatoria clasificación colorida del siglo XVII se desintegraba y surgía una clasificación eufemística (Gonzalo Aguirre Beltrán, op. Cit.), la cual, sin perder su carácter discriminatorio, suavizaba el modo de calificar a los grupos humanos. Paradójicamente, el término español, que era único para designar a la casta más elevada del virreinato [...] eran los detentadores de la riqueza y el poder, se subdividió en españoles europeos y españoles americanos; la subdivisión indicaba las marcadas diferencias que existían entre el español nacido en la península Ibérica y el nacido en Nueva España. Los demás grupos, que junto con el indígena pertenecían al mundo de los dominados, ahora se encontraban en los niveles superiores de la clasificación colorida, aquellos en que los individuos presentaban la piel cada vez más blanca. El castizo, resultante de la unión de un mestizo blanco con un blanco español, empezaba a incluir a todos aquellos dominados de piel blanca. El mestizo, que originalmente era el resultado de la unión de indio y español, incluía las resultantes de todos aquellos casos en que participaba el indígena mezclado con el español. El pardo, resultado de la unión indio y negro, absorbió las diversas categorías de mulatos. El morisco, término que tendía a desaparecer, se aplicó al resultado de la unión de un mulato blanco con un blanco español. sucesivas cruzas del mulato pardo con el indio. Morenos fue el término eufemístico El lobo resultaba de las con el que se calificó a negros y mulatos. Chinos identificaba a los individuos nativos del oriente que llegaban en la nao de la China y se asentaban en el territorio. El mismo término fue utilizado durante el siglo XVIII en la ciudad de Puebla para calificar al mulato pardo. (Edgar Pavía Guzmán, Volumen II, 1998; 260 – ).

6 CENSO DE LA NUEVA ESPAÑA.- Censo aproximado de la población de la Nueva España en este año: 3, 865, 529 habitantes. (Juana Vázquez Gómez, 1999; 41). TABLA GEOGRÁFICA (MAPA) DE LA PROVINCIA DE MICHOACÁN BAJO LOS TÉRMINOS DE LA ALCALDÍA MAYOR. (1745: AGI, MYP, 152). (Virginia García Acosta y Gerardo Suárez Reynoso, 1996:124.) CASTAS EN LA NUEVA ESPAÑA

7 LOS CAMINOS DE GUERRERO QUE COMUNICABAN CON MICHOACÁN A MEDIADOS DEL SIGLO XVIII. A mediados del siglo XVIII aún se encontraba la división de caminos terrestres en vecinales y reales. Los primeros eran aquellas tierras holladas por el hombre en su habitual tránsito de pueblo a pueblo y que actualmente se conocen como veredas o caminos vecinales primitivos. Los segundos eran los hollados por el hombre y sus animales de carga caballar, asnal y mular; eran más anchos, con poca pendiente y piso regular que facilitara y no entorpeciera la marcha. En relación con la economía, los caminos generalmente se encuentran en función de la producción y la distribución. Si la producción es poca y su distribución se restringe al interior del área productiva, los caminos son innecesarios y sólo se encuentran aquellos que permiten la comunicación con los poblados próximos, evitando la incomunicación total. Si la producción es superior a la consumida en el área productiva, la distribución del excedente a los poblados vecinos o lejanos requiere de caminos que faciliten el transporte.( AGI, Sevilla, Indiferente General 107, t. I). (Edgar Pavía Guzmán, Volumen II, 1998: ).

8 LA ARRIERÍA, IMPORTANTE MEDIO DE TRANSPORTE POR LOS CAMINOS DE LA DESEMBOCADURA DEL RÍO DE LAS BALSAS EN EL SIGLO XVIII. El manejo de los animales entrenados para transportar cosas es una actividad muy antigua de la que pocos datos tenemos para los primeros años del siglo XVIII en nuestro territorio. Sin embargo, es evidente que un número elevado de embarcaciones llegaban al puerto de Acapulco y que el mercado interno, a pesar del constante reclamo español por su baja producción, era amplio y disperso; de igual manera, los tianguis realizados periódicamente en varias cabeceras de partido obligaban a un largo recorrido cargando las mercancías; mientras los servicios domésticos como acarrear agua, leña, materiales de construcción, etcétera, eran rutinarios; por lo que se puede afirmar que la arriería debía constituir una importante actividad, tanto entre los grupos humanos no indígenas como en los indígenas. Los no indígenas preferían utilizar el ganado mular y los indígenas tenían predilección por el asnal, conocido generalmente como burro. La razón era clara: el no indígena utilizaba la arriería como una actividad que le dejaba dinero al transportar mercancías o cosas valiosas; para ello el ganado mular reunía las características necesarias: podía cargar más de 50 kilogramos de peso, en ocasiones hasta 100, además de que tenía un paso rápido, con promedio de una legua por hora en jornadas largas. No importaba que su valor comercial fuera elevado y que su alimentación fuese a base de maíz, los fletes compensaban los costos. El indígena, por su parte, sentía predilección por el burro; ocasionalmente pretendió competir con el no indígena, pero más bien se concretó al comercio indígena y a los servicios domésticos, actividades en las que el burro fue un valioso instrumento. Este animal no era un comensal obligado, comía maíz cuando se le podía proporcionar, su rusticidad le hacía satisfacerse en el pastoreo y algo de ramoneo; animal dócil y manejable aun por niños inexpertos, podía cargar hasta 50 kilos en jornadas largas y su paso armonizaba fácilmente con el de su arreador, que generalmente caminaba a pie. Además, su valor comercial siempre fue más bajo que el del mular. Durante la segunda mitad del siglo la arriería fue, como se verá más adelante, una actividad practicada por los diferentes integrantes del sector no indígena que buscaban en ella no sólo un ingreso de dinero, sino también el acceso a niveles sociales superiores al de su casta. (Edgar Pavía Guzmán, Volumen II, 1998: ).

9 LOS CAMINOS QUE CRUZABAN LA COSTA GRANDE, DESEMBOCADURA DEL RÍO DE LAS BALSAS, TIERRA CALIENTE Y LOS PUERTOS DE LA MAR. La región Costa Grande tenía un camino real Acapulco - Atoyac y el camino Real que de Michoacán llegaba a la cabecera de Petatlán. (...) De la región de la Tierra Caliente (Agn, Historia, vol. 578-B, exp. I, ff ), en sus tres jurisdicciones, Tetela, Ajuchitlan y Cutzamala, fácilmente podemos enumerar más de veinte caminos, algunos de ellos son: De Tetela. El que entra a Tepantitlán de la capital de México y otros lugares, por el pie de la cuesta que nombran San Martín. Los que salen del mismo real (Tepantitlán) para el de Tetela. El que va a la Costa Grande del sur y puerto de Acapulco por Tehuehuetla y Tlacotepec. De Ajuchitlán. El que corta por la cabecera de Ajuchitlán para el real de Tepantitlán y por el lado opuesto para la jurisdicción de Guayameo y Zirándaro. El que sale de la cabecera de Ajuchitlán para la de Cutzamala por el pueblo de Tlapehuala. El que va de Temascaltepec y capital de México por Poliutla y hacienda de Ququlotitlán. El que va de San Miguel Totolapan para la cabecera de Tetela. De Cutzamala. El que entra de la capital de México y Temascaltepec por la hacienda del Ventarrón. El que viene de la ciudad de Valladolid por los ranchos de Guaxaquilla. De Cutzamala a la costa del sur por los pueblos de San Juan Huetamo y Zirándaro. De Cutzamala a Real de Tepantitlan por Tlalchapa, Tecomatlán y Poliutla. De Cutzamala a Alba de Liste por el rancho de Otlaltepeque. Lo visto en las páginas anteriores es muestra elocuente de que el territorio guerrerense se encontraba en condiciones de constante comunicación, tanto a su interior como a las principales poblaciones de territorios vecinos, ya fuese Puebla, México o Valladolid, hoy Morelia. A las comunicaciones terrestres hay que agregar los puertos de mar, cuya importancia en la comunicación con el extranjero se inició con el dominio español. Zacatula, Zihuatanejo y Acapulco conocidos desde el siglo XVI, compartieron su importancia en el siglo XVIII. (Edgar Pavía Guzmán, Volumen II, 1998: ).

10 1759, 1º. de abril al 2 de octubre. HACE ERUPCIÓN EL VOLCÁN EL JORULLO EN MICHOACÁN. (...) Jorullo, Mich. La experiencia enseña también, que los grandes terremotos se anuncian comúnmente por un sonido subterráneo, más o menos sordo, parecido unas veces a descargas sucesivas de artillería y otras al de muchos carruajes que corren a un tiempo. […] El único ejemplo que tenemos de estos ruidos subterráneos en nuestro país es el que se observó el año de 1759 en un valle inmediato a la ciudad de Pátzcuaro. Este valle pertenecía a una hacienda propia de un particular llamado d. José Pimentel, quienes dieron parte, de que en un punto de aquel terreno se oía un ruido subterráneo parecido al de un torrente de agua muy caudaloso. El dueño de la hacienda despreció el aviso teniéndolo por preocupación pero viendo que lo confirmaban todas las personas empleadas en las labores de la hacienda quiso observarlo él mismo, y se convenció que era verdad. Inmediatamente mandó que se empezara a romper aquel terreno para aprovechar el agua que creía hallar en su interior, pero poco a poco de más de tres varas de profundidad, se vio que el terreno estaba hueco, formando una especie de bóveda, y que se cimbraba en un espacio muy considerable, y esta circunstancia fue bastante para inspirar temor al dueño y hacerle desistir de su empresa. Un mes después de este acontecimiento empezaron a sentirse ligeros terremotos, percibiéndose en la excavación un olor azufroso y desagradable, que obligó a Pimentel a dar parte a las autoridades de Pátzcuaro. Éstas encomendaron el examen del terreno al P. Ignacio Molina jesuita bastante conocido entonces por su instrucción, quien desde luego dijo que debían abandonarse aquellos lugares, pues continuaban los terremotos, era de temer que se formase en ellos una abertura volcánica. Efectivamente los terremotos, aunque ligeros, continuaron con más o menos frecuencia por espacio de cinco meses, hasta que el 29 de septiembre del mismo año de 1759, día de San Miguel, reventó el terreno con violencia, arrojando a la superficie de la tierra grandes peñascos, vomitando materias encendidas, y formando el célebre volcán de Jorullo que existe actualmente, y hace sus erupciones como cualquier otro. (Gómez de la Cortina, 1840: 17, (B). (Virginia García Acosta y Gerardo Suárez Reynoso, 1996:132 a la 134).

11 DE LA UNIÓN DE UN COLONO INGLÉS CON UNA COSTEÑA GUERRERENSE, SURGE LA FAMILIA GALEANA EN LA COSTA GRANDE DE GUERRERO, A FINES DEL SIGLO XVIII. De esta familia, el nombre más conocido es el de Hermenegildo Galeana: Por tradición se sabe que era descendiente de un marino inglés, que con otros compañeros había naufragado en la costa grande de Acapulco, habiendo esto ocurrido a fines del siglo XVIII […] Mucho tiempo después, tardó en aparecer otro buque enviado por el Gobierno en busca de los náufragos, quienes por haberse dedicado a cultivar algodón en los terrenos feraces que para su residencia eligieron, por haberse enlazado los más con hijas del país rehusaron regresar a su antigua patria. De uno de esos colonos nacieron D. Hermenegildo y José Antonio Galeana, siendo hijo de este D. Pablo, y los tres, héroes de nuestra Independencia Nacional. (Antonio Peñafiel, en su obra Ciudades coloniales y capitales de la República Mexicana, México, Secretaría de Fomento, 1908). Tengo en mi poder la copia de una Relación incompleta de las haciendas pertenecientes a la familia Galeana, elaborada por Alejandro W. Paucic, en la cual figuran 19 sitios ubicados en la Costa Grande del territorio guerrerense, desde Coyuca de Benitéz, en su colindancia con Acapulco, hasta el actual municipio de La Unión, próximo a la desembocadura del Río de las Balsas. En esta relación Paucic asentó que la Costa Grande, conocida en el siglo XVII como Tierra de los Valdeolivar, se transformó en Tierra de los Galeana en el siglo XVIII. Asimismo, un documento del siglo XIX (Derrotero estadístico de los pueblos que componen el distrito de Acapulco, hecho con ocasión de la visita que hizo el Prefecto a fines de 1836, en Boletín de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, 1ª. Época, t. VII, México, 1859) informa de los sitios que aún pertenecían a los Galeana en 1836: Rancho del Real. A diez leguas de la Boca de Coyuca era propiedad de los Galeana. San Geronimo. Producía arroz, hortalizas y arrobas de algodón y pertenecía a don José María del Pilar Galeana. Coyuquilla. Hacienda de labor algodonera, era propiedad de don Francisco Galeana. Cuacoyol. A diez leguas de Petatlán, hacienda de labor de maíz, de algodón y cría de ganado, propiedad de los Galeana. Esto hizo murmurar a Gómez Jara que los Galeana habían sido premiados por la Revolución de Independencia. (Edgar Pavía Guzmán, Tomo II, 1998: 344).

12 1763. EPIDEMIA DE VIRUELA EN LA REGIÓN. (Enciclopedia de México, José Rogelio Álvarez, Editada por la Enciclopedia Británica, 1993; 5364) NACE EL EJÉRCITO REGULAR EN LA NUEVA ESPAÑA. En 1765 nació el ejército regular, los negros y mulatos libres pasaron a la categoría de soldados profesionales (Gonzalo Aguirre Beltrán, op. Cit.). En el año de 1765 – informa Aguirre Beltrán – nació el ejército regular en Nueva España; las debilidades del sistema defensivo español se habían manifestado claramente cuando los ingleses tomaron La Habana en Según Josefa Vega Juanino, la creación del ejército colonial y la implantación del sistema de intendencias fueron dos procesos simultáneos y estrechamente relacionados. Las dos instituciones tenían el mismo objetivo final: garantizar el aprovechamiento y control de las colonias y ambas estaban dotadas de semejantes instrumentos para lograrlo; eran dos sistemas estrictamente jerarquizados que pretendían acabar con la dispersión del poder. (Josefa Vega Juanino, La institución militar en Michoacán en el último cuarto del siglo XVIII, México, El Colegio de Michoacán, Gobierno del estado de Michoacán, 1986). (Edgar Pavía Guzmán, Volumen II, 1998: 267).

13 TERRENOS DE ZACATULA Y COAHUAYUTLA. En 1771 el teniente del partido, Don Juan de Izazaga, les recogió los títulos a varios propietarios, los de Zacatula y Coahuayutla, de que resultó que los herederos de las escrituras despojaron a este infeliz pueblo de las mejores tierras. Una vista de ojos practicada por el juez de letras del partido, sería muy útil para poner coto a la ambición de estos y los demás que desde Atoyac hasta Zacatula no dejan respirar a los pobres indígenas. Sigue la copia certificada del recibo de que se ha hecho mención, para conocimiento del superior gobierno. Sello tercero. Un real. Año de mil setecientos setenta y uno. En el pueblo de Santiago Zacatula, en once días del mes de Abril de setecientos setenta y uno: yo, Don Juan de Izazaga, teniente de este partido, en conformidad de lo mandado por el Sr. Juez Privativo de tierras Don Diego Antonio Cordinez, digo: que recibí del Sr. Don Bartolomé Roldán y Huerta, comisario que fue nombrado por su señoría de esta provincia de Zacatula, los títulos que aquí diré. Los de Santiago Zacatula, los de José Benítez de Ariza, los de Nicolasa Guzmán, los de Alberto González, los de Don Nicolás Valdovinos, los de los naturales del pueblo de Coahuayutla, y así mismo la comisión que obtenía dicho comisario por dicho señor juez privativo. Y para que conste, lo firmé con los de mi asistencia, Juan de Izazaga. Asistencia. J. Manuel Gadea. Asistencia. Isidoro Antonio Álvarez. Es copia fielmente sacada de su original que me fue presentado y devolví. Y para constancia lo firme en Coahuayutla a 10 de octubre de (Héctor F. López, 1942: 166 – 167).

14 LA ASOCIACIÓN CIVIL RACMA DESDE LÁZARO CÁRDENAS, MICHOACÁN, MÉXICO, SIN NINGÚN APOYO DE LOS DEPARTAMENTOS DE CULTURA MUNICIPAL Y ESTATAL, INVESTIGA, RESGUARDA Y DIFUNDE LA HISTORIA DE LOS PUEBLOS DEL MEDIO Y BAJO BALSAS. COSTA DE COLIMA, MICHOACÁN Y COSTA GRANDE DE GUERRERO. DIRECCIÓN DEL PORTAL CULTURAL: ALBUM FOTOGRÁFICO: CUENTO HISTÓRICO: CORREOS ELÉCTRONICOS; / CÁRDENAS, MICHOACÁN ES MÉXICO! / BICENTENARIO DE LA INDEPENDENCIA DE MÉXICO, / CENTENARIO DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA. DESDE 1999 RESGUARDO ARQUEOLOGICO DE LA COSTA MICHOACANA, (RACMA), A. C., GRACIAS AL APOYO DE LA DIRECCIÓN DE SALVAMENTO ARQUEOLOGICO DEL I.N.A.H., HAN IMPLEMENTADO TRABAJOS ANUALES DE INVESTIGACIÓN, PROTECCIÓN Y DIFUSIÓN DE LAS CULTURAS ASENTADAS EN LA DESEMBOCADURA DEL RIÓ DE LAS BALSAS, SIN ENCONTRAR APOYO OFICIAL PARA CONSTRUIR EL MUSEO COMUNITARIO DE LÁZARO CÁRDENAS, MICH. FUENTE: ZACATOLLAN, UNA HISTORIA DE LA DESEMBOCADURA DEL RÍO DE LAS BALSAS, JAMÁS CONTADA,DOS TOMOS, INEDITA, LÁZARO CÁRDENAS, MICH., PACMYC Y PRESENTACIÓN A CARGO DEL PROF. CÉSAR RUBÉN ADAME Y NÚÑEZ (CHPT).

15 BIBLIOGRAFÍA DEL CAPÍTULO VII. - Enciclopedia de México, José Rogelio Álvarez, Editada por la Enciclopedia Británica, F. López, Héctor, Diccionario Geográfico, Histórico, Biográfico y Lingüístico del Estado de Guerrero, Editorial PLUMA Y LÁPIZ DE MÉXICO, México, García Acosta, Virginia y Suárez Reynoso, Gerardo, Los sismos en la historia de México, Centro de Investigaciones y Estudios superiores en Antropología Social, Fondo de Cultura Económica, UNAM, Martínez Baracs y Espinosa Morales, Lidia, La vida michoacana en el siglo XVI. Catálogo de los documentos del siglo XVI del archivo Histórico de la Ciudad de Pátzcuaro, Colección Fuentes, INAH, México, Pavía Guzmán, Edgar, Historia General de Guerrero, El Dominio Español, Era de los Borbón, Volumen II, INAH, Gobierno del Estado de Guerrero, JGH Editores, Riva Palacio, Vicente, México a través de los Siglos, El Virreinato, Historia de la Dominación Española en México desde 1521 a 1808, Tomo II, Décimo tercera edición, México, Sánchez Díaz, Gerardo, La Costa de Michoacán. Economía y Sociedad en el Siglo XVI, Instituto de Investigaciones Históricas - UMSNH, Morevallado Editores, Morelia, Michoacán, México, Vázquez, Gabino, Lic., Remates, afectaciones ejidales, repartos y donaciones de terrenos de la HACIENDA DE LA ORILLA, Distrito de Salazar, Michoacán. Desarrollo económico- social de esa importante zona de la Costa del Pacífico, México, Vázquez Gómez, Juana, Diccionario de gobernantes de México ( ), Edit. Patria, México, 1999.


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