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Parábolas de Jesús Jesús mostraba sus enseñanzas a sus discípulos a través de historias llamadas parábolas con las que intentaba acercar a todo el que.

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Presentación del tema: "Parábolas de Jesús Jesús mostraba sus enseñanzas a sus discípulos a través de historias llamadas parábolas con las que intentaba acercar a todo el que."— Transcripción de la presentación:

1 Parábolas de Jesús Jesús mostraba sus enseñanzas a sus discípulos a través de historias llamadas parábolas con las que intentaba acercar a todo el que le oía al reino de los cielos. Alba ARANDA ARANDA Beatriz JULIÁN ALMARCEGUI 3ºC ESO

2 Son muchas las parábolas las que relató Jesús a lo largo de su vida por ello hemos decidido resumirlas en las que más nos gustaban por sus mensajes o por las historias en sí: -La cizaña y el trigoLa cizaña y el trigo -El sembradorEl sembrador -El tesoro y la perlaEl tesoro y la perla -La redLa red -El hijo pródigoEl hijo pródigo -la oveja perdidala oveja perdida

3 Parábola de la cizaña y el trigo Otra parábola les propuso diciendo: EL REINO DE LOS CIELOS, es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero, mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró encima cizaña entre el trigo, y se fue. Cuando brotó la hierba y produjo fruto, apareció entonces también LA CIZAÑA. Los siervos del amo se acercaron a decirle: 'Señor ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?'. Él les contestó: 'Algún enemigo ha hecho esto.' Dícenle los siervos: '¿Quieres, pues, que vayamos a recogerla?'. Díceles: 'No, no sea que, al recoger la cizaña, arranquéis a la vez EL TRIGO. Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega. Y al tiempo de la siega, diré a los segadores: 'Recoged primero la cizaña ATADLA EN GAVILLAS PARA QUEMARLA, y el trigo RECOGEDLO EN MI GRANERO." "El que siembra LA BUENA SEMILLA es EL HIJO DEL HOMBRE; el campo ES EL MUNDO; la buena semilla son los HIJOS DEL REINO; la cizaña son los HIJOS DEL MALIGNO; el enemigo que la sembró es EL DIABLO; la siega ES EL FIN DEL MUNDO, y los segadores son los ángeles. De la misma manera, pues, se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será EL FIN DEL MUNDO. EL HIJO DEL HOMBRE ENVIARÁ SUS ÁNGELES, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los OBRADORES DE INIQUIDAD, y los arrojarán en el HORNO DE FUEGO; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces LOS JUSTOS BRILLARÁN COMO EL SOL EN EL REINO DE SU PADRE. El que tenga oídos, que oiga."

4 Parábola del sembrador "... En aquel día, habiendo salido Jesús de la casa, estaba sentado a la orilla del mar; y grandes muchedumbres se reunieron junto a él, de modo que subió en una barca y se sentó, y toda la muchedumbre estaba de pie en la playa. Entonces les dijo muchas cosas por ilustraciones, diciendo: "¡Miren! Un sembrador salió a sembrar; y al ir sembrando, algunas semillas cayeron a lo largo del camino, y vinieron las aves y se las comieron. Otras cayeron sobre pedregales donde no tenían mucha tierra, y brotaron en seguida por no tener profundidad de tierra. Pero cuando salió el sol, se chamuscaron, y, por no tener raíz, se marchitaron. Otras, también, cayeron entre los espinos, y los espinos crecieron y las ahogaron. Otras más cayeron sobre la tierra excelente, y daban fruto, esta de a ciento por uno, aquella de a sesenta, la otra de a treinta. El que tiene oídos, escuche". Ustedes, pues, escuchen la ilustración del hombre que sembró. Cuando alguien oye la palabra del reino, pero no capta el sentido de ella, el inicuo viene y arrebata lo que se sembró en su corazón; este es el que se sembró a lo largo del camino. En cuanto al que se sembró sobre los pedregales, este es el que oye la palabra y en seguida la acepta con gozo. Sin embargo, no tiene raíz en sí mismo, sino que continúa por un tiempo, y después que ha surgido tribulación o persecución a causa de la palabra, en seguida se le hace tropezar. En cuanto al que se sembró entre los espinos, este es el que oye la palabra, pero la inquietud de este sistema de cosas y el poder engañoso de las riquezas ahogan la palabra, y él se hace infructífero. En cuanto al que se sembró sobre la tierra excelente, este es el que oye la palabra y capta el sentido de ella, que verdaderamente lleva fruto y produce, este de a ciento por uno, aquel de a sesenta, el otro de a treinta".

5 El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que, al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel» «también es semejante el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas, y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra Parábola del tesoro y la perla

6 Parábola de la red Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red, que echada al mar, recoge de todas clases de peces; " " y una vez llena, la sacan a la orilla; y sentados, recogen lo bueno en cestas, y lo malo echan fuera. " " Y así será el final del siglo; saldrán los Ángeles, y apartaran a los malos de los justos, " y los echaran en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. "

7 "Un hombre tenía dos hijos. El más joven de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de la herencia que me corresponde. Y les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo más joven, reuniéndolo todo, se fue a un país lejano y malgastó allí su fortuna viviendo lujuriosamente. Después de gastar todo, hubo una gran hambre en aquella región y él empezó a pasar necesidad. Fue y se puso a servir a un hombre de aquella región, el cual lo mandó a sus tierras a guardar cerdos; le entraban ganas de saciarse con las algarrobas que comían los cerdos; y nadie se las daba. Recapacitando, se dijo: ¡cuántos jornaleros de mi padre tienen pan abundante mientras yo aquí me muero de hambre! Me levantaré e iré a mi padre y le diré: padre, he pecado contra el Cielo y contra ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo; trátame como a uno de tus jornaleros. Y levantándose se puso en camino hacia la casa de su padre. Cuando aun estaba lejos, lo vio su padre y se compadeció; y corriendo a su encuentro, se le echó al cuello y lo cubrió de besos. Comenzó a decirle el hijo: Padre, he pecado contra el Cielo y contra ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo. Pero el padre dijo a sus criados: pronto, sacad el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo, y vamos a celebrarlo con un banquete; porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado. Y se pusieron a celebrarlo. Parábola del hijo pródigo

8 "Se le acercaban todos los publícanos y pecadores para oírle. Pero los fariseos y los escribas murmuraban diciendo: Este recibe a los pecadores y come con ellos. Entonces les propuso esta parábola: ¿Quién de vosotros, si tiene cien ovejas y pierde una, no deja las noventa y nueve en el campo y va en busca de la que se perdió hasta encontrarla? Y, cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso, y, al llegar a casa, convoca a los amigos y vecinos y les dice: Alegraos conmigo, porque he encontrado la oveja que se me perdió. Os digo que, del mismo modo, habrá en el Cielo mayor alegría por un pecador que hace penitencia que por noventa y nueve justos que no la necesitan"(Lc) La oveja perdida


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