La descarga está en progreso. Por favor, espere

La descarga está en progreso. Por favor, espere

[ ] Celebramos Corpus Christi y la liturgia traslada esta festividad al domingo para que muchos cristianos tengan la ocasión de participar de una celebración.

Presentaciones similares


Presentación del tema: "[ ] Celebramos Corpus Christi y la liturgia traslada esta festividad al domingo para que muchos cristianos tengan la ocasión de participar de una celebración."— Transcripción de la presentación:

1

2 [ ] Celebramos Corpus Christi y la liturgia traslada esta festividad al domingo para que muchos cristianos tengan la ocasión de participar de una celebración dedicada al Cuerpo y la Sangre de Jesucristo. Para este domingo de Corpus Christi tenemos el evangelio de Marcos (14, ) en el que Jesús pacta una alianza definitiva. El Señor se da definitiva y permanentemente como Pan partido y repartido y como Sangre de la Alianza que alcanza a todos. Corpus Christi nos convoca a convertirnos en alimento vivificante para el mundo. Porque nutrirse del Pan de vida y de la bebida de salvación, es vivir conforme a su Humanidad de Cristo y conforme a su Savia (su Sangre). El Cuerpo y la Sangre sacramental del Señor nos remiten a la humanidad sagrada de Jesús. El Cuerpo sagrado se manifiesta cercano frente a toda distancia, grato frente a toda ingratitud, exigente frente a toda ambigüedad, alegre frente a toda tristeza, y a la vez pequeño y frágil frente a toda grandeza. Y su Sangre sagrada (su Savia) se manifiesta dulce ante toda amargura, amable ante todo rechazo, consistente ante toda debilidad, accesible ante toda cerrazón, y a la vez simple y sencilla ante toda prepotencia. Jesús como Pan bendito, partido y repartido, sacia definitivamente el hambre de dignidad y el hambre de humanidad de todo el que se acerca a Él.

3 [ ] El Señor ha dicho a los discípulos: Vayan a la ciudad y sigan al hombre que lleva un cántaro de agua, y donde entre, digan al dueño de casa que el Maestro pregunta por el lugar donde va a comer la Pascua. También hoy, el Señor nos sigue enviando a buscar lugares para sentarse a la mesa y realizar de nuevo la alianza sagrada con la vida. Nos envía a preparar mesas de fraternidad. Mesas donde quepan todos y donde nadie quede por fuera. Con más urgencia que ayer, necesitamos hoy del Pan que nos hace inmortales más allá de toda mortalidad, saludables más allá de toda dolencia, alegres más allá de toda tristeza. Necesitamos al Señor que es Carne y Sangre que nos hace vivir para siempre sumergidos en el corazón del mundo. El Señor no quiso negarse a nadie. Su cuerpo es auténtica comida para todo el que tenga hambre de Dios y para todo el que quiera que su propia vida se convierta en alimento saludable para los demás. Y como Sangre que crea alianza, sacia definitivamente la sed de bondad y la sed de verdad. Jesús ha hecho que su sangre salpique a toda la tierra. Nada ha quedado fuera de su influjo y de su amor. La alianza que sella el Cuerpo y la Sangre del Señor es una auténtica liberación que pone al hombre y a la mujer de cara al mundo para que sin miedos y sin reparos, hagamos de cada encuentro, de cada reunión, de cada hogar, de cada grupo, auténticas mesas de salvación.

4 El primer día de la fiesta de los panes Ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le preguntaron a Jesús sus discípulos: ¿Dónde quieres que vayamos a hacer los preparativos para la Cena de Pascua? Él les dijo a dos de ellos: vayan a la ciudad; encontrarán a un hombre que lleva un cántaro de agua; síganlo y díganle al dueño de la casa en donde entre: El Maestro manda a preguntar: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos? Él les enseñará una sala en el segundo piso, arreglada con divanes. Hagan allí los preparativos para la cena. Los discípulos se fueron, llegaron a la ciudad y encontraron todo tal como Jesús les había dicho, y prepararon la cena de Pascua. Mientras cenaban, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio a sus discípulos diciendo: «Tomen: esto es mi Cuerpo. Y tomando en sus manos una copa de vino, pronunció la acción de gracias, se la dio, y todos bebieron. Y les dijo: Esta es mi Sangre, Sangre de la Alianza, que se derrama por todos. Yo les aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día en que beba el vino nuevo en el Reino de Dios. Después de cantar el himno ( salmo ), salieron hacia el monte de los Olivos. Palabra del Señor. [ ]

5 Al final, rezo el Padrenuestro, saboreando cada palabra.

6 Me sereno para esta cita con Dios. Me acomodo con una postura que implique todo mi ser. Al ritmo de la respiración doy lugar al silencio. ( Una y otra vez repito este ejercicio ) [ ]

7 [ Sigo adelante ] NOTA: La oración preparatoria me ayuda a experimentar libertad de apegos. La repito tantas veces como quiera, dejando que resuene en mí. NOTA: Este paso merece hacerlo con esmero. Le dedico 10 minutos.

8 Señor, hazme como Jesús: pan partido y repartido para todos. [ ]

9 Hemos aprendido a distinguir la diversidad de cosas que nos alimentan, que nos nutren, que mantienen en pie nuestras existencias. En medio de tantos beneficios, el Señor se ha revelado como comida divina, no sólo para que sepamos alimentar y nutrir nuestro cuerpo, nuestra racionalidad y nuestra afectividad, sino para convertirnos en alimento vivificante para el mundo.

10 [ ] Jesús nos ha enseñado a valorar y a desear los múltiples y diversos alimentos que nos depara el mundo, para que en ellos no perdamos de vista aquel alimento que tiene la magia de darnos para siempre la vida. Ese alimento que es Dios mismo, sana toda nostalgia por lo pasado, equilibra toda avidez del presente, y sosiega toda ansiedad ante lo venidero.

11 [ ] El Cuerpo y la Sangre de Cristo son verdadera comida y bebida porque se hacen en nosotros una especie de energía vital que fluye inundándolo todo, haciendo que unos y otros nos llevemos mutuamente en el afecto y en la fe. Alimentarnos de Dios es lo que hace que abandonemos nuestras mezquindades poniendo en común lo que somos y lo que tenemos.

12 A veces me pregunto ¿por qué yo? y sólo me respondes porque quiero. Es un misterio grande que nos llames, así tal como somos a tu encuentro. Entonces redescubro una verdad: mi vida, nuestra vida, es un tesoro. Se trata entonces sólo de ofrecerte, con todo nuestro amor, esto que somos. Esto que soy, esto es lo que te doy, esto que somos, es lo que te damos. Tú no desprecias nuestra vida humilde: se trata de poner todo en tus manos. Vi tanta gente un domingo de sol, me conmovió el latir de tantas vidas; y divisé tu brazo gigantesco, y sé que sus historias recibías. Por eso tu altar luce vino y pan, son signo y homenaje de la vida; misterio de ofrecerte y recibirnos, humanidad que Cristo diviniza. ¿Qué te daré? ¿Qué te daremos?, si todo, es tu regalo. Te ofreceré. Te ofreceremos, esto que somos, esto que soy, esto te doy. ( Autor. Eduardo Meana ) [ ]

13 Para centrar la experiencia vivida en la Oración, respondo en forma sencilla las siguientes interrogantes: [ Termino con la oración siguiente ]

14 Alma de Cristo, santifícame. Cuerpo de Cristo, sálvame. Sangre de Cristo, embriágame. Agua del costado de Cristo, lávame. Pasión de Cristo, confórtame. ¡Oh, buen Jesús!, óyeme. Dentro de tus llagas, escóndeme. No permitas que me aparte de Ti. Del maligno enemigo, defiéndeme. En la hora de mi muerte, llámame. Y mándame ir a Ti. Para que con tus santos te alabe. Por los siglos de los siglos. Amén.


Descargar ppt "[ ] Celebramos Corpus Christi y la liturgia traslada esta festividad al domingo para que muchos cristianos tengan la ocasión de participar de una celebración."

Presentaciones similares


Anuncios Google