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El Evangelio de este domingo nos pone ante un aspecto de vital importancia en el camino hacia el Reino: PERDONAR SIEMPRE. Jesús expone en forma sencilla.

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Presentación del tema: "El Evangelio de este domingo nos pone ante un aspecto de vital importancia en el camino hacia el Reino: PERDONAR SIEMPRE. Jesús expone en forma sencilla."— Transcripción de la presentación:

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2 El Evangelio de este domingo nos pone ante un aspecto de vital importancia en el camino hacia el Reino: PERDONAR SIEMPRE. Jesús expone en forma sencilla pero directa, la correlación que existe entre la misericordia recibida por el perdonado y la misericordia que éste practique con los que son deudores suyos. De tal manera que la misericordia y el perdón para con los otros se convierte en requisito permanente para la relación con Dios, tal como señala el Padrenuestro: perdona nuestros pecados así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden (Mt, 6,12-14). De ahí que en la fe cristiana no pueda separarse amor y perdón, comunidad y misericordia, amistad y reconciliación. Nuestro Dios se manifestó definitivamente y se manifiesta, amando, perdonando y reconciliando. Porque Dios tiene en cuenta las circunstancias de personas, tiempos y lugares, valorando lo mucho o poco de bueno que haya. Y cuando no encuentra nada bueno, lo hace todo nuevo, lo crea gratuitamente, es decir, perdona, tiene paciencia y sabe tolerar. En esto consiste el imaginario de perdonar setenta veces siete propuesto por Jesús. Así pues, las claves del amor cristiano son el perdón y la misericordia. En ellas se concreta el Plan de Dios, el cual, CONVOCA CONVOCA a los distintos para que formen una sola familia; REÚNE REÚNE a los opuestos para que no desperdicien sus fortalezas, sino que las junten hacia un mismo horizonte; y FRANQUEA FRANQUEA las barreras del resentimiento, o de la intriga, o del odio, para que cada persona se experimente libre.

3 [ Comienza la oración ] En aquel tiempo, Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces? Jesús le contestó: No sólo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Entonces Jesús les dijo: El Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus servidores. Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía talentos. Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, para que pudiera saldar la deuda. Y el servidor, arrojándose a sus pies, le suplicaba, diciendo: "Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo". Entonces, el señor de aquel servidor tuvo compasión de él, lo dejó en libertad y hasta le perdonó la deuda. Pero al salir de allí aquel servidor, se encontró con uno de sus compañeros que le debía cien denarios, le agarró por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le decía: "Págame lo que me debes". Su compañero se arrodilló y le suplicaba: "Ten paciencia conmigo y te lo pagaré". Pero él no quiso escucharlo, sino que fue y le metió en la cárcel hasta que pagase la deuda. Al ver lo ocurrido, sus compañeros, se entristecieron mucho y fueron a contar a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: "Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?" Y encolerizado su señor, lo entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía. Esto mismo hará con ustedes mi Padre celestial, si cada uno no perdonan de corazón a su hermano. Palabra del Señor.

4 [ Continúo ] Al final, rezo el Padrenuestro, saboreando cada palabra.

5 Me sereno para esta cita con Dios. Me acomodo con una postura que implique todo mi ser. Al ritmo de la respiración doy lugar al silencio. ( Una y otra vez repito este ejercicio ) [ Continúo la oración ]

6 [ Sigo adelante ] NOTA: La oración preparatoria me ayuda a experimentar libertad de apegos. La repito tantas veces como quiera, dejando que resuene en mí. NOTA: Este paso merece hacerlo con esmero. Le dedico unos 10 minutos.

7 [ Sigo adelante ] (Si me ayuda, puedo decir varias veces la petición) Señor, enséñame a perdonar siempre para que así responda con fidelidad creativa a tu amistad.

8 [ Y continúo la oración ] el señor de aquel servidor tuvo compasión de él, lo dejó en libertad y hasta le perdonó la deuda Si perdono setenta veces siete, contribuyo a que se anticipe la reconciliación final del Reino inaugurada por Jesús. Por eso no debo truncar la ruta de misericordia trazada en la parábola, negándome a practicar con los demás la misericordia que con uno ha sido practicada. Así pues, el Perdón es una cadena interminable de reencuentros que franquea todo tipo de escollos en nuestro caminar hacia la plenitud.

9 [ Y continúo la oración ] Al ver lo ocurrido, sus compañeros, se llenaron de indignación y fueron a comunicar a su señor todo lo sucedido. Si perdono setenta veces siete, contribuyo a recrear la comunidad familiar, la eclesial- religiosa y la humana, porque ahuyenta la indignación que desfigura el rostro humano de Dios y el rostro divino del hombre. Así pues, el perdón es el nuevo impulso a la convivencia, el nuevo aliento a la comprensión, y el nuevo fuego que enciende la ternura que crea verdaderos amigos y amigas en el Señor.

10 [ Y continúo la oración ] Esto mismo hará con ustedes mi Padre celestial, si cada uno no perdonan de corazón a su hermano Si perdono setenta veces siete, favorezco la nueva creación que en mí se opera cada día. Porque al hacer espacio a la alegría que transforma el resentimiento, a la tolerancia que elimina toda intriga, y a la ternura que espanta el odio, doy lugar a mi libertad. Así pues, el Perdón y la misericordia son la manifestación más concreta y eficaz del que responde con fidelidad creativa a la gracia de Dios.

11 [ Comienza el Cierre de la oración ] Y sentir tu mirada sobre mí recostada, y saber que no tengo que cambiarme por nada, y saber que a tus ojos ya mi suerte está echada. Ese es tu amor. Y saber que me entregas ese amor desde dentro, y saber que tu brazo no ha fallado un momento, y saber que eres tú quien apura este encuentro. Ese es tu amor. Descubrirme en tinieblas tras una barricada, diciéndome mil veces que para ti soy nada. Y mirar a través del cristal de mi llanto, que esta vez como antes me estás queriendo tanto. Y mirarme los brazos ociosos y cansados, y mis pasos ambiguos y mi verbo pesado, sorprenderme de pronto por tu aliento arropado. Ese es tu amor. Y tener que reír de mis tantas promesas, y sentir que me obligas a empinar la cabeza, descubrir que no pude comprar tanta belleza. Ese es tu amor. Encontrarme de nuevo desconfiado y lejano, fabricando razones para no ver tu mano. Y mirar a través del cristal de mi llanto, que esta vez como antes me estás queriendo tanto. Soportar mi memoria malherida y manchada, y esconder los recuerdos de mi vida pasada, y sentir diluirse mi culpa en tu mirada. Ese es tu amor. Y encontrarme mil veces mendigando razones, y juntando mis cosas para pedir perdones. Y mirar a través del cristal de mi llanto, que esta vez como antes me estas queriendo tanto. (Miguel Matos SJ)

12 Para centrar la experiencia vivida en la Oración, respondo en forma sencilla las siguientes interrogantes: [ Termino con la oración siguiente ]

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