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Séptimo mandamiento: No robarás.. El séptimo mandamiento de- clara el destino y distribución universal de los bienes; el de- recho a la propiedad privada;

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Presentación del tema: "Séptimo mandamiento: No robarás.. El séptimo mandamiento de- clara el destino y distribución universal de los bienes; el de- recho a la propiedad privada;"— Transcripción de la presentación:

1 Séptimo mandamiento: No robarás.

2 El séptimo mandamiento de- clara el destino y distribución universal de los bienes; el de- recho a la propiedad privada; el respeto a las personas, a sus bienes y a la integridad de la Creación. La Iglesia encuentra en este mandamiento el fundamen- to de su doctrina social, que comprende la recta gestión en la actividad económica y en la vida social y política. El derecho y el deber del trabajo humano; la justicia y la solidaridad.

3 Existe el derecho a la propiedad privada cuando se ha adquirido de modo justo. Y prevalezca el destino univer- sal de los bienes, para sastifacer las necesidades fundamenta – les de todos lo hombres.

4 La finalidad de la propie- privada es garantizar la libertad y la dignidad de cada persona, ayudándo- le a satisfacer sus necesi- dades. También las de aquellos sobre los que tiene res – ponsabilidad y las de los otros que viven en nece- sidad.

5 El séptimo mandamiento pres- cribe el respeto de los bienes a- jenos mediante la práctica de la justicia y de la caridad., de la templanza y la soli- daridad. Exige el respeto a las promesas y a los contratos; la reparación de las injusticias y la restitución del bien robado.

6 El respeto a la integridad de la creación, mediante el uso prudente y moderado de los recursos minerales, vegeta- les y animales del universo. Con singular atención a las es- pecies amenazadas de extin – ción.

7 El hombre debe tratar a los animales, criaturas de Dios, con benevolencia, e- vitando el desmedido a – mor hacia ellos, como su u- tilización indiscriminada. Sobre todo en experimen- tos científicos, efectuados al margen de los límites razonables y con inútiles sufrimientos para los ani- males mismos.

8 El séptimo mandamiento prohíbe ante todo el robo. El pagar salarios injustos. Especular haciendo variar arti- ficialmente el valor de los bienes. Falsificar cheques y facturas. Cometer fraudes fiscales o comerciales, oca- sionar daños a propiedades privadas o pú- blicas, la usura, la corrupción, el abuso pri- vado de bienes sociales, los trabajos mal realizados y el despilfarro.

9 La doctrina social de la Iglesia, como desarrollo orgánico de la verdad del Evangelio acer- ca de la dignidad de la perso- na humana y sus dimensiones sociales, contiene principios de reflexión, formula criterios de juicio y ofrece normas y o- rientaciones para la acción.

10 La Iglesia interviene emi- tiendo un juicio moral en materia económica y so – cial, cuando lo exigen los derechos fundamen- tales de la persona, el bien común o la salva- ción de e las almas.

11 La vida social y económica ha de ejercerse según los propios métodos, en el ámbito del orden moral, al servicio del hombre en su integridad y de toda la comunidad humana en el res- peto a la justicia moral. La vida social y económica debe tener al hombre como su autor, centro y fin.

12 Se oponen a la doctrina social de la Iglesia los sistemas económicos y sociales que sacrifican los dere- chos fundamentales de las perso- nas, o que hacen del lucro su re- gla exclusiva y fin último.

13 La Iglesia rechaza las ideologías asociadas al comunismo u otras formas ateas y tota- litarias de socialismo. Rechaza también la práctica del capitalis- mo, el individualismo y la primacía absoluta de las leyes del merca- do sobre el trabajo hu- mano.

14 Para el hombre, el trabajo es un deber y un derecho, mediante el cual colabora con Dios creador. Trabajando con empeño y competencia, la persona actualiza las capacidades ins- critas en su naturaleza, exalta los dones del Creador y los talentos recibidos. Procura su sustento y el de su familia y sir- ve a la comunidad humana. Con la gracia de Dios el trabajo puede ser un medio de santificación y de colaboración con Cristo para la salvación de los demás.

15 El acceso a un trabajo seguro y honesto debe estar abierto a todos, sin discrimi- nación injusta, dentro del respeto a la libre iniciativa económica y a una equi- tativa distribución.

16 Compete al Estado procurar la seguridad sobre la garantía de las libertades individuales y de la propiedad. Además de un sistema mone- tario estable y de unos servicios públicos eficientes. Vigilar y encauzar el ejercicio de los dere- chos humanos en el sector económico. Te niendo en cuenta las circunstancias, la sociedad debe ayudar a los ciudadanos a encontrar trabajo.

17 Los dirigentes de las empresas tienen la responsabilidad eco- nómica y ecológica de sus ope- raciones. Están obligados a considerar el bien de las personas y no solamente el aumento de las ganancias, aunque éstas son necesarias pa- ra asegurar las inversiones, el futuro de las empresas, los puestos de trabajo y el buen funcionamiento de la vida económica.

18 Los trabajadores deben cum- plir con su trabajo en con - ciencia, con competencia y dedicación, tratando de re- solver los eventuales conflic- tos mediante el diálogo. El recurso a la huelga no violenta es moral- mente legítimo cuando se presenta como el instrumento necesario, en vistas a unas mejoras proporcionadas y teniendo en cuenta el bien común.

19 En el plano internacional, todas las naciones e Instituciones deben obrar con solidaridad y subsidiaridad, a fin de elimi- nar, o al menos reducir, la miseria, la desigualdad de los recursos y de los medios económicos, las injusticias e- conómicas y sociales. La explotación de las per- sonas, la acumulación de las deudas de los países pobres y los mecanismos que obstaculizan el desa- rrollo de los países menos desarrollados.

20 Los fieles cristianos laicos intervie- nen directamente en la vida polí- tica y social, animando con espí- ritu cristiano las realidades tem- porales. Colaborando con todos como auténticos tes- tigos del Evan- gelio y cons – tructores de la paz y la jus- ticia.

21 El amor a los pobres se inspira en el Evan- gelio de las bienaven- turanzas y en el ejem- plo de Jesús en su constante atención a los pobres. Jesús dijo: Cuánto hicisteis a u- no de estos hermanos míos más pequeños, a mi me lo hicisteis ( Mateo 25,40 ).

22 El amor a los pobres se realiza mediante la lucha contra la po- breza material y, también contra las numerosas formas de pobreza cultural, moral y religiosa. Las obras de misericordia espirituales y cor- porales, así como las instituciones benéficas a lo largo de los siglos, son un testimonio con- creto del amor preferencial por los pobres que caracteriza a los discípulos de Jesús.

23 Presentación en POWER-POINT realizada por Violeta Vázquez para


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