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Proviene del latín dis-cernere que significa: separar, distinguir, reconocer, cernir. Discernir quiere decir cribar. Es separar, para luego poder quedarse.

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2 Proviene del latín dis-cernere que significa: separar, distinguir, reconocer, cernir. Discernir quiere decir cribar. Es separar, para luego poder quedarse con lo que parece lo mejor, optar por ello y llevarlo a la práctica.

3 Para el hombre poco evolucionado: a) entre el bien y el mal b) entre lo justo y lo injusto c) entre lo útil y lo perjudicial Para el hombre común: a) entre el bien y el bien mayor b) entre lo justo y lo más justo c) entre lo útil y lo más útil

4 Para el hombre evolucionado: a) entre el bien para sí y el bien para los demás b) entre lo justo para sí y lo justo para los demás c) entre lo útil para sí y lo útil para los demás Para el aspirante espiritual: a) entre el bien individual y el bien del grupo b) entre lo justo individual y lo justo para el grupo c) entre lo útil individual y lo útil para el grupo

5 Todos poseemos las herramientas necesarias para saber elegir. Parecería que dominar su práctica es un privilegio reservado a unos pocos especialistas espirituales o teológicos, como ministros y sacerdotes, gurúes y monjes. De hecho, todos discernimos en nuestra vida cotidiana, puesto que todos realizamos elecciones, la vida nos exige tomar decisiones a diario. Y esto es posible realizarlo de un modo más o menos sistemático. Discernimos a diario.

6 SER BIO - PSICO - SOCIAL - ESPIRITUAL

7 En la medida que la situación lo permita, siempre preferimos no tener que tomar una decisión en forma apresurada. Cuanto más importante sea la cuestión que debemos tratar, más tiempo –propio o ajeno- requerimos para tomar una decisión.

8 Antes de tomar una decisión reflexionamos sobre la situación. Sopesamos las ventajas y desventajas de nuestras opciones e intentamos prever las posibles consecuencias. A veces, incluso, consultamos a personas que consideramos expertas en la materia. Y tras analizar la cuestión, reunimos toda la información y se realizar una síntesis, podemos decir que ya vemos con mayor objetividad cual es la solución y de qué manera proceder.

9 Todos sabemos que, a la hora de tomar una decisión nuestro corazón suele tener la última palabra. Así, pasamos por el tamiz de nuestro corazón lo que ha resuelto nuestra mente para confirmar subjetivamente dicha elección. Es nuestra decisión. Nadie puede tomar decisiones por mí, ni mi amigo más íntimo ni el más reputado experto. Por supuesto, puedo buscar ayuda de mis amigos o consultar a expertos, pero no puedo dejar que mis decisiones influencien de manera tal que pierda mi libertad interior.

10 Cada vez que debo tomar una decisión, suelo sopesar las distintas opciones según los valores que considero importantes. Mi meta será tomar una decisión bajo la luz de uno o varios valores. Y las demás personas concordarán o no con mis decisiones según comprendan o compartan mi sistema de valores, o no.

11 Si debo cuidar ni nivel de colesterol, debo dedicar tiempo a la elección de qué comeré. En primer lugar, suprimiré de mi lista las carnes rojas, la manteca y los quesos cremosos. Luego de entre las opciones restantes, podré elegir la alternativa que prefiero: carne de ternera o pescado, una ensalada o verduras cosidas, pasta o papas o un plato de frijoles. Lo que me lleva a considerar el nivel de colesterol en mi selección de comida es el valor que atribuyo, tanto intelectual como emocionalmente, a cuidar mi salud. Mi salud física es importante para mí.

12 Para discernir a nivel cristiano, a parte de mi conciencia (nivel humano) tengo que conocer qué se experimenta cuando Dios me habla y cómo distingo entre tantas cosas que pasan, la voz de Dios en mí y en los acontecimientos de la vida. La presencia de Dios en nuestro interior nos ayuda a reflexionar con más claridad

13 Y no os acomodéis al mundo presente, ante bien transformaos mediante la renovación de vuestra mente, de forma que podáis distinguir cuál es la voluntad de Dios: lo bueno, lo agradable, lo perfecto.

14 Mira que yo pongo delante de ti vida o muerte, bendición o maldición. Y el Señor agrega: Escoge la vida. (Deuteronomio 30, 15-20) Allí tenemos un principio simple que se hace eco en muchas de nuestras propias experiencias. Muchas veces, nuestras decisiones nos han conducido a la vida, muchas otras, a la muerte,

15 Si un granjero metódicamente labra la tierra, poda los frutales en el momento apropiado, emplea los fertilizantes e insecticidas adecuados y toma precauciones contra las heladas, en general, podrá anticipar una buena cosecha. Así también, poseer un método que nos guie en la toma de decisiones reduce los peligros de cometer un error y aumenta las probabilidades de tomar una buena decisión. Escoge la vida se transforma, mediante el desarrollo de un método en: Prepara el camino hacia la vida.

16 Para discernir en el plano humano tienes que tener un buen conocimiento de tu persona desde el punto de vista psicológico. Pero no un conocimiento teórico. Debes haber trabajado, con mucha atención, lo que organiza tu modo de actuar. Hay un conjunto de fuerzas internas negativas que te hacen mucho daño y que te hacen hacer daño a otros (Heridas). Pero también tienes otras fuerzas que te permiten actuar desde lo mejor de tu corazón (Pozo-Manantial).

17 ¿No es verdad que hay cosas como un peso que te llevan siempre a la negatividad, al desánimo, a la experiencia de estar abandonado, como aislada, como ansiosa, como angustiado…. –eso que se llama depresión- y que no sabes ni por qué vienen y casi tampoco sabes ni cómo se van? ¿No es cierto que has intentado acallar, muchas veces, todos esos ruidos desequilibrantes, del vacío interno, con más trabajo, con más actividad, con drogas, con alcohol, con música, con televisión que te distraigan? ¿No es verdad que quizá alguna vez has intentado preguntarte qué te pasa pero no has podido entenderte en nada y entonces has optado por espantar el malestar con cosas extrañas?

18 La necesidad fundamental que tiene todo niño o niña, es la de recibir el reconocimiento de una persona y sobre todo el derecho de recibir el amor incondicional de parte de sus padres o quienes hagan el papel de ellos-

19 Es un mecanismo psicológico inconsciente y contra fóbico que brota de los miedos; es decir, la compulsión es un comportamiento contrario al miedo, que pretende la amenaza que le provoca ese miedo, no se cumpla. Son actos repetitivos con los que se intentaba escapar de los miedos, pero sin embargo son crónica de una muerte anunciada, finalmente llevan al miedo que las originó.

20 Perfeccionista El ser extremadamente servicial El buscar tener éxito antes que nada por miedo al fracaso El notarse notoriamente como diferente para no ser comparado El ser un acumulador intelectual por miedo al vacío

21 El seguir la norma, antes que nada, por miedo al abandono. El buscar desmedidamente el placer. El buscar el poder por miedo a mostrar su fragilidad. El ser un pacifista enajenado por miedo al conflicto.

22 Las compulsiones generan una imagen distorsionada de Dios. Las compulsiones hacen que no se perciba el Dios de Jesús, sino que se adore un dios fetiche que hace alianza con tu propia compulsión.

23 Un dios perfeccionista que te premie si eres perfecta Un dios que exige sacrificios, ídolo de los méritos personales y el éxito Un dios intimista, manipulable, juez implacable, ídolo del hedonismo, ídolo todopoderoso, ídolo de la paz enajenante y hasta ídolo obsesivo sexual.

24 Se crean, desde las compulsiones, imágenes distorsionadas de Dios que te hacen relacionar con un dios mercantilista, vengativo, controlador, exigente, abandonador, posesivo, dominante, ritualista, normativo, prohibitivo, asfixiante, e incluso muchas veces más aplastante que tu propia compulsión y tu propia herida. Un gran fetiche común en la Iglesia es creer que Dios es varón, aunque lo que se dice es que Dios no tiene sexo. Sólo movernos con imágenes masculinas de Dios es en realidad una deformación. ¡Si Dios es varón, el varón es Dios! Ahí radica el fundamento teológico del machismo en nuestra sociedad.

25 Los fetiches alimentan la culpa malsana, es decir, el remordimiento que lleva a la negación del auto perdón, y por lo tanto incapacita para experimentar muchas veces la gratuidad del amor humano y, ya en el plano espiritual, la misericordia de Dios. El remordimiento –te comes a ti mismo- hace que te quedes encerrado en ti cuando cometes un error, cuando haces algo inadecuado, cuando fallas, lamentándote de tu incapacidad y autodestruyéndote con las cosas que te dices.

26 En vez de centrarte en las consecuencias de tu acción para aprender de ello y para buscar caminos de reparación o por lo menos para evitar futuras reincidencias –esto sería la culpa sana o fecunda, el arrepentimiento-. La culpa malsana siempre paraliza, censura, socava la estima personal, mientras que la culpa fecunda te hace persona…

27 Cuando eras niña o niño, quienes te provocaron la herida, por no quererte como eras, o porque te abandonaron, o te tocaron inadecuadamente, o porque no te creyeron o porque te comparaban, o porque te maltrataban, fueron tu padre o tu madre, o alguna otra figura paternal. Pero no te cabía en la cabecita culpar a tu mamá o a tu papá de la herida que habías recibido y entonces te echabas la culpa de lo mismo que te hicieron.

28 Si además, te repetían frases negativas, ya tenías justificación de que te hubieran traumado. ¡Lo peor de la herida es que, además, cargaste desde entonces con la culpa! Esto provocó en ti una culpa que es mala porque siempre está presente –sobre todo cuando hieres a tus seres más cercanos de la forma como a ti te hirieron- y no te la puedes perdonar, ya que te ocasionó lo que más te duele en la vida.

29 En tu existencia puedes tener culpas sanas, es decir, cuando experimentas responsabilidad de las cosas malas que haces pero, si lo quieres, intentas remediar la situación y reparas lo que has hecho.

30 - Llegar a la sensación originante y permitir después que ese dolor y esa rabia acumuladas puedan drenarse. - No olvides que toda herida guarda tres venenos: rabia, dolor y culpa malsana. - Abrirse con alguien que te acompañe en el nivel personal para airear lo que experimentas y ver cómo algunas personas que te quieren y conocen lo que te pasa, te aceptan incondicionalmente.

31 - La aceptación de los otros funcionará como un modelaje de la manera como puedes también perdonarte. Si otros me perdonan, yo también puedo perdonarme. Te ayudará mucho experimentar lo que decía san Juan: Si tu conciencia te condena, Dios es más grande que tu conciencia.

32 - En el caso de los fetiches de Dios, una vez drenada la herida, ayuda también leer temas de cristología, sobre todo, que te abran la imagen de Dios que predicó Jesús. - Ese Dios de Jesús socava las falsas imágenes de Dios y nos abre a recibir lo que Jesús nos entregó aun a riesgo de su misma vida. Porque denunció y combatió las falsas imágenes de su Padre.

33 Frente al dios con minúscula, castigador y perfeccionista, el Dios, con mayúscula, de Jesús es el de la alegre misericordia. Frente al Dios que quiere sacrificios y es insaciable en ese sentido, el Dios de Jesús es el del amor incondicional. Frente al fetiche que se compra con acciones, el Dios de Jesús es el de la gratuidad.

34 Frente al ídolo que me lleva al subjetivismo y a la renuncia del compromiso histórico, el Dios de Jesús es el Padre de toda la humanidad que sueña con el Reino suyo hecho realidad. Frente al dios legalista y juez implacable, el Dios de Jesús es el que apuesta por la libertad. Frente al ídolo del placer a toda costa, el Dios de Jesús nos enseña que si el grano de trigo no muere no da fruto; que por la causa del Reino debemos estar dispuestas y dispuestos al riesgo.

35 Frente al fetiche del dios todopoderoso –que no decimos que no lo sea, sino que no es el adjetivo que más le gusta- el Dios de Jesús es el que se enTierra – se planta en esta Tierra, mínima dentro del universo- y ahí se encarna haciéndose uno de los nuestros; y de los de más baja condición. Frente al ídolo, por fin, de un pacifismo adormecedor, el Dios de Jesús es el Dios de la esperanza que moviliza la historia porque surge cuando se acaba la fe y la misma capacidad de amar.

36 Este es, por contraste, el Dios que Jesús nos ha regalado y, por defender esa imagen suya, el poder de este mundo lo mató. Todo esto es la imagen de Dios que por su gracia está grabada en nuestros corazones.

37 Tu manantial es aquello que hay en ti que es inalterable, inagotable, lo que te saca en los momentos difíciles, lo que te da más intimidad. Si entras en tu manantial encontrarás tu máximo potencial, la voz de tu ser que está creciendo – conciencia- y la presencia actuante y transformante de Dios mismo en el fondo más íntimo de ti.

38 La adecuada estima personal, la autovaloración y aceptación personal positiva, está marcada por el equilibrio que brota de la percepción objetiva de ti misma y de las demás personas. Valorarte y valorar objetivamente a los otros, significa aceptarte y aceptar a los demás como personas con dos rostros en su corazón: un rostro herido y un rostro de potencialidades

39 1. Saber reconocer y valorar tus cualidades; ser conscientes de ellas para potenciarlas. 2. Saber reconocer tus fragilidades –defectos- como parte integral de ti misma pero haciendo un compromiso continuo de crecimiento. 3. Tener facilidad de reconocer, celebrar y nutrirte de las cualidades de los demás 4. Tener capacidad de aguantar las limitaciones y defectos de los que te rodean; sobre todo, saber cogerlos sin exigirles que cambien como condición para ello.

40 Trabajar equilibradamente es tener la capacidad de hacer un trabajo creativo, y a la vez tener la posibilidad de reponer la propia fuerza de trabajo. Trabajar creativamente, es lo que hace que las cosas lleven tu sello personal, eso que señala que de alguna manera tú estés presente en ello. Reponer las fuerzas es darte un descanso y los nutrientes necesarios en el ámbito físico, psíquico y espiritual, que te mantengan fresco, activo, entusiasmada.

41 Es tener la capacidad de establecer relaciones sanas, profundas, sólidas y duraderas. Es tener sensibilidad ante las urgencias de las demás personas. Es tener la capacidad para dialogar desde la óptica del otro, más aún en la piel de la otra persona, en el sitio donde vive, para mirar desde su perspectiva y sentir lo que ella siente.

42 Es capaz de permanecer en las relaciones aun en el conflicto. Es la capacidad de comprometerse con la otra persona en todo lo que implica la metáfora de la construcción: planear, limpiar, esperar, poner cosas nuevas, aceptar lo que no se cambia, embellecer, insistir... Es estar en sintonía con los demás.

43 Es la conciencia que te invita a tomar una opción fundamental de vivir, de crecer. Es no caer en egocentrismos e individualismos. La conciencia es necesario formarla e informarla. Se forma de cara a los valores y en contra de lo anti- valores. Me ayuda a descubrir lo que me hace bien y lo que me hace mal. Se forma desde los valores más universales (necesidades básicas y de bienestar) hasta los valores más particulares de género, étnicos, religiosos, nacionales, políticos, culturales, etc.

44 La conciencia también se informa con las ciencias humanas y en general. Y es solidaria porque se descubren esos valores y se toma partido por ellos desde la perspectiva de las víctimas y se vela por los derechos de las víctimas. Teniendo en cuenta que lo que es derecho de la otra persona se convierte en deber de todos para con todos.

45 REQUISITO ESPIRITUAL PARA DISCERNIR ¿CÓMO HACES ORACIÓN?

46 - Orar es el modo de relacionarte con Él en tu corazón. - Decimos oración y no rezos. - No se trata de hablar sino de escuchar. - Se necesita dejar muchas veces nuestra manera de orar para abrirse al modo de Jesús.

47 - En la oración pasa lo que Dios quiere no lo que tú quieres. - Yo sólo pongo un poquito cuando me coloco en el clima de oración. - Todo gira en torno a Dios que habla y que lo que vas experimentando –si es invitación suya- tú no lo fabricas de ninguna manera. - Por esa razón muchas veces el Señor nos hace pasar tiempos en que no me pasa nada en la oración y casi me aburro. Aunque lleve mucha preparación y muchos textos y ganas… nada.

48 Primero se experimenta en el cuerpo. Un lenguaje de sensaciones: bienestar, alegría, intranquilidad, paz, etc. que luego irás aprendiendo a interpretar. Irás captando, poco a poco, el modo como Dios te habla. Por eso, también poco a poco, empezarás a recoger las palabras, sensaciones que te irán diciendo mucho de la vida de Dios, de Jesús, de ti en particular y de los deseos tanto tuyos como del Señor.

49 A solas Levantaba los ojos al cielo Oración de petición: Venga a nosotros tu Reino Oración en clima de desierto: el silencio. Experiencia de embajada: la oración acontece dentro de mi psicología y con mi manera de ser. El cuerpo orante Orar con los sentidos Distintos estilos de oración: meditación, contemplación, etc.

50 Discernir no es: Disponer del número de teléfono celular de Dios para preguntarle en cada momento qué hacer. No significa que Dios tenga siempre algo que indicarnos, Dios respeta la libertad que nos dio. Si tú no quieres no entra en tu corazón ni en tu vida. tampoco es sólo el modo de saber elegir entre dos alternativas. Sino algo que tengo que practicarlo toda mi vida.

51 Es un diálogo de deseos: los que tú tienes con los deseos de Dios. Eso sí, tus deseos profundos, aquellos que dicen quién eres tú en lo más profundo. Ese diálogo de deseos es para producir algo nuevo, algo que brota del corazón de Dios y de mi propio corazón y tendrá que ver siempre con el gran sueño de Dios: ¡que venga tu Reino! Y su Reino tiene que ver además con el anhelo que tengo yo también: sueños de solidaridad, de buscar la felicidad de todos y sobre todo de los que más sufren.

52 Es una palabra técnica y hace alusión a un proyecto que tiene Dios –Madre y Padre- para con toda la humanidad. Es un proyecto de justicia solidaria, de tolerancia, de amor, de paz, de equilibrio ecológico, donde los más necesitados son los más beneficiados. Es un proyecto que incluye a todas las personas, que debe comenzar aquí en la Tierra y que culminará un día en el seno de Dios. ¿No sientes que ahí están expresados muchos de tus anhelos?

53 ¿QUIÉNES INTERVIENEN EN EL DISCERNIMIENTO? ABBÁ RÚAH JESÚS EL MAL ESPÍRITÚ LA PERSONA HUMANA

54 Primero: tengo que examinar qué estoy experimentando. No puedo dar un diagnóstico sin decir lo que me está pasando. Separar lo que es de Dios: el buen espíritu De lo que no es de Dios: mal espíritu

55 Cuando Dios se acerca al corazón provoca en nosotros como unas invitaciones, unos impulsos, que en la terminología especial del discernimiento se llamanmociones. Las mociones siempre son de Dios. Esas mociones se nos dan de modos diferentes: a veces nos hacen sentir bien. A esas sensaciones agradables las llamamos: consolaciones porque animan y consuelan nuestra vida. El buen espíritu pone a prueba o mejor dicho: desafía.

56 Tu cabeza experimenta comprensión, entiende, encuentra la explicación de algo. Visualmente tienes claridad, diafanidad, ves apertura. A nivel auditivo, sientes armonía, resuena en tu interior palabras que te animan. Y en tu corazón, sientes paz, quietud, alegría y ánimo.

57 Nos seduce y nos llama, engaña, separa, divide, miente, tienta de manera sutil. Se aprovecha de nuestras heridas y hasta se puede disfrazar de cualidades y me las infla. El mal espíritu nos seduce de manera encubierta, esas consolaciones falsas las podemos llamar quimeras, porque aunque parecen ciertas, no son verdaderas consolaciones, y es que en el fondo está el monstruo llamado así. El mal espíritu te trae desolación. Son sensaciones desagradables o negativas, que nos producen desconsuelo-

58 Tu cabeza experimenta confusión, incomprensión. Visualmente, sientes oscuridad, cerrazón, turbulencia. A nivel auditivo sientes ruido, desarmonía, palabras de desánimo. Y tu corazón, se llena de inquietud, ansiedad, tristeza, miedo. El mal espíritu no pone tretas.

59 MAL ESPÍRITU Se turbó su corazónMiedo Yo no conozco varónIncomprensión BUEN ESPÍRITU Alégrate María Alegría Llena eres de gracia Amor El Señor está contigoPaz

60 Considero a dónde me lleva eso que estoy experimentando veo el derrotero de la invitación.

61 Es el gran símbolo del Reino. Una mesa formal tiene cuatro patas para cada uno tenemos un texto que lo explica bien. Son cuatro criterios de discernimiento. CUANDO ALGO DE DIOS ME LLEVA A:

62 1. Mateo 25, 31 Justicia solidaria 2. Lucas 6, 36 Misericordia 3. Marcos 8, 38Meterme en problemas, resisto la burla, el escándalo y la persecución. 4. Mateo 19, 19Me provoca quererme, ayudarme, acogerme.

63 Lo que me está pasando me acerca a la imagen del Dios de Jesús. Si al confrontar estos criterios al evento no concuerdan, sencillamente ahí no está el señor presente, digan lo que digan. No es su sello, no está su firma.

64 Las invitaciones que me hace Dios –mociones- son para que colabore en la venida del Reino, no son un adorno para embellecerme. Las Tretas, o invitaciones del mal- hay que rechazarlas; evitar que estorben y dificulten la venida del Reino.

65 En la desolación no sólo no nos dejemos arrastrar por el desánimo, sino que hay que luchar contra él y reaccionar intensamente contra la desolación, por ejemplo, insistiendo más en la oración y examinando las causas. Preguntarnos si ha habido una infidelidad, he sido negligente o perezoso en poner todo el empeño en hacer mis ejercicios espirituales. He de preguntarme si voy a la oración con un corazón limpio, es decir, con una sola intención: buscar el Reino de Dios.

66 El mal espíritu es débil ante la fuerza y fuerte ante la debilidad. Si rechazamos las tentaciones decididamente, ya no nos molesta más. Pero si nos ponemos a dialogar y mostramos debilidad e indecisión, nos arrolla. El mal espíritu nos invita al silencio y no comunicar la verdad. Siempre que hagas algo a escondidas es que andas mal El mal espíritu nos ataca en el punto más débil, en nuestro talón de Aquiles. No te expongas. más vale que digan que aquí corrió a que aquí cayó.

67 La persona de oración ha de aprender desde el principio, que en la relación con Dios todo es gratuito. Que tengamos una profunda convicción de que no depende de nosotros sentir consolación o alcanzar gracias místicas. Y esto está en íntima relación con una actitud de humildad necesaria para entrar en el corazón de Dios. La soberbia o vanagloria es tal vez el impedimento mayor para gozar de la intimidad con el Señor. Dios es muy respetuoso y cuando ve que el corazón está ocupado por otros amores, se retira y espera.

68 El ayudante espiritual, acompañante, director espiritual o consejero, mediante métodos y ejercicios espirituales nos ayuda a confrontarnos en un proceso de discernimiento. Junto al Espíritu de Dios se basa una relación de socios en este proceso que se basa en la fe. La indicación es que ayude a la persona a expresarse y tomar mayor conciencia, brindando consejo, buscando orden y evitando toda proyección personal.

69 - La conciencia de ser intruso (huésped del alma) - Carisma (respeto y delicadeza) - Una experiencia espiritual personal - Sensibilidad espiritual para expresar comprensión. - Habilidad para escuchar - Capacidad para nombrar formulando preguntas - Dejar partir para no crear dependencia.


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