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Libro de la Vida Teresa de Jesús Caps. 18-19-20-21 Cuarta manera de de regar el huerto lluvia del cielo.

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Presentación del tema: "Libro de la Vida Teresa de Jesús Caps. 18-19-20-21 Cuarta manera de de regar el huerto lluvia del cielo."— Transcripción de la presentación:

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2 Libro de la Vida Teresa de Jesús

3 Caps Cuarta manera de de regar el huerto lluvia del cielo

4 Es un trenzado de diálogo con el lector y monólogo aparte con su Señor; y a la profusión de imágenes: el agua y el fuego, el fuego y el hierro candente, el vuelo de la avecica y el nido, el vino embriagador, la nube y los vapores que emana la tierra, la mariposilla, el jayán y la pelea, el alcaide y la plaza fuerte, el licor en el vaso quebrado, las joyas preciosas, la claridad del sol, etc

5 La imagen que parece preferir, entre tantas, es: la del fuego CAPÍTULOS 18-21: Símbolos El agua del cielo empapando el huerto.

6 Plena unión del alma con Dios. Ya no es ella la que vive, sino Yo

7 Simbolismos: En el del huerto, lluvia del cielo, fuego y la llama, hierro incandescente Dios que "se comunica" con ella, haciendo que entienda "casi clara" esa presencia

8 Es el Amigo Divino quien toma la iniciativa, el Hortelano riega y da vida al huerto. y como tal la recibe y percibe el amigo humano. Lo que es unión ya se está entendido, que es dos cosas divisas hacerse una. ¡Oh Señor mío, qué bueno sois! ¡Bendito seáis para siempre! ¡Alaben os, Dios mío, todas las cosas, que así nos amasteis, de manera que con verdad podamos hablar de esta comunicación que aun en este destierro tenéis con las almas! (V 18,3)

9 Ahora, hablando de esta agua que viene del cielo para con su abundancia henchir y hartar todo este huerto de agua, si nunca dejara, cuando lo hubiera menester, de darlo el Señor, ya se ve qué descanso tuviera el hortelano. Y a no haber invierno, sino ser siempre el tiempo templado, nunca faltaran flores y frutas (V 18,9)

10 Viene el Señor a tomar esta avecita y ponerla en el nido para que descanse. Como la ha visto volar mucho rato, procurando con el entendimiento y voluntad y con todas sus fuerzas buscar a Dios y contentarle, quiérela dar el premio aun en esta vida. (V 18,9)

11 ¡Y qué gran premio!, que basta un momento para quedar pagados todos los trabajos que en ella puede haber (V 18,9) Cap. 19 ¿Cómo es un místico por dentro? Evocaciones de la propia historia. Tentaciones que acechan al místico

12 la emotividad (a) "Queda el alma de esta oración y unión, con grandísima ternura, de manera que se querría deshacer, no de pena sino de unas lágrimas gozosas. Hállase bañada de ellas sin sentirlo ni saber cuándo ni cómo las lloró; mas, dale gran deleite ver aplacado aquel ímpetu del fuego con agua que lee; hace más crecer" (n. 1). - la nueva fuerza moral (b) En resumen: fortaleza, humildad, amor. "Queda el ánima (tan) animosa, que si en aquel punto la hiciesen pedazos por Dios, le sería gran consuelo. Allí son las promesas y determinaciones heroicas, la viveza de los deseos..." (n. 2). Todo ello con "humildad más crecida" y auténtica. Una humildad que desborda el marco ético y llega al ontológico, hasta configurar el ser mismo de la persona, en la aceptación de la propia vida pasada, y en la nueva relación con el ser supremo: el alma Quédase sola con Él, ¿qué ha de hacer sino amarle?" (n. 2).

13 la acción sobre los otros (c) "Comienza a repartir la fruta, y no le hace falta a sí... Comienza a dar muestras de alma que guarda los tesoros del cielo, y a tener deseos de repartirlos con otros, y suplicar a Dios no sea ella sola la rica. Comienza a aprovechar a los prójimos casi sin entenderlo" (n. 3).

14 Teresa ha adquirido un nuevo concepto y nueva experiencia de lo que es señorío y libertad en la vida Aquí se gana la verdadera humildad, para no se le dar nada de decir bienes de sí, ni que lo digan otros. Reparte el Señor del huerto la fruta y no ella, y así no se le pega nada a las manos. Todo el bien que tiene va guiado a Dios.

15 "Bienaventura da alma que la trae el Señor a entender verdades"

16 La acción de Dios sobre el místico (sobre Teresa) Es el hecho salvifico fundamental. Percibir esa acción divina es la quintaesencia de la experiencia del místico. Es su típica experiencia de la gracia de Él, que parecía quedar en sordina, como si esa gracia fuese sólo una componente secundaria de la vida del creyente en Cristo. En el místico, en cambio, pasa esa gracia a primer plano. El orante adquiere personalidad bien definida Con clara visión de sí mismo. Capaz de relativizar lo efímero y valorar lo absoluto. La experiencia mística está lejos de hacer de él un ausente o un trasnochado. El místico se siente investido de funciones de profeta, como un vocero de Dios. Enclavado y encarado con las realidades terrestres. En la apreciación de Teresa, dos arquetipos del místico serían Pablo y la Magdalena: hombre y mujer..

17 "Es alma suya. Él la tiene ya a su cargo. Y así le luce. Porque parece asistentemente la está siempre guardando para que no le ofenda y favoreciendo y despertando para que le sirva"

18 " Aquí está mi vida, aquí está mi honra y mi voluntad, todo os lo he dado, vuestra soy, disponed de mí conforme a vuestra voluntad"

19 Vuestra soy, para Vos nací, ¿Quémandáis hacer de mí?

20 Vuestra soy, pues me criaste, Vuestra, pues me redimiste, Vuestra, pues que me sufriste, Vuestra, pues que me llamaste, Vuestra, porque me esperaste, Vuestra, pues no me perdí. ¿Qué mandáis hacer de mí? Veis aquí mi corazón, Yo le pongo en vuestra palma, Mi cuerpo, mi vida y alma, Mis entrañas y afición; Dulce Esposo y redención Pues por vuestra me ofrecí. ¿Qué mandáis hacer de mí? Dadme riqueza o pobreza, Dad consuelo o desconsuelo, Dadme alegría o tristeza, Dadme infierno, o dadme cielo, Vida dulce, sol sin velo, Pues del todo me rendí. ¿Qué mandáis hacer de mí? Si queréis, dadme oración, Sí no, dadme sequedad, Si abundancia y devoción, Y si no esterilidad. Soberana Majestad, Sólo hallo paz aquí ¿Qué mandáis hacer de mí?

21 Plega a Su Majestad sea alguna parte la grandísima largueza que con esta miserable pecadora ha tenido, para que se esfuercen y animen los que esto leyeren a dejarlo todo del todo por Dios. Pues (si) tan cumplidamente paga Su Majestad, que aun en esta vida se ve claro el premio..., ¿qué será en la otra?

22 Cuatro maneras de regar el huerto 2. Con noria y arcaduces 1. Sacar el agua de un pozo 3. De un río o arroyo 4. Con llover mucho

23 ¨ Es tiempo de caminar ¨ Carmelo ¨ N. Sra. del Silencio y la Esperanza Amarales Montevideo- Uruguay


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