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Libro de la Vida Teresa de Jesús Cap. 14º Cap. 14º Segunda agua: Segundo grado de oración. El auxilio particular de Dios Alborea la experiencia de Dios.

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2 Libro de la Vida Teresa de Jesús

3 Cap. 14º Cap. 14º Segunda agua: Segundo grado de oración. El auxilio particular de Dios Alborea la experiencia de Dios. La quietud… en la voluntad.. La Noria La Noria que riega la tierra

4 Dice en qué consiste esa nueva forma de oración "Declara el segundo grado de oración, / que es ya dar el Señor al alma a sentir (experimentar) gustos más particulares. / Son ya sobrenaturales. / Es harto de notar".

5 Nos dice: "dónde y cómo" está ella escribiendo la presente página: Ávila, Carmelo de San José. En anonimato, como siempre.

6 Desde el símbolo del huerto y el agua En la presentación inicial del símbolo (c.11), el grado primero de oración era "sacar agua de un pozo, que es a nuestro gran trabajo". Este grado segundo –"sacarla con noria y arcaduces, que se saca con un torno...: es a menos trabajo, y sácase más agua". Recordemos que el agua simboliza siempre la vida y la oración.

7 En la nueva forma de oración se destacan tres aspectos simbólicos : 1. La iniciativa del Señor, que es el autor del "artificio del torno y los arcaduces"; 2. El mayor flujo de agua, que es la fluidez e intensidad de la oración; 3. El descanso del hortelano, que es el orante humano.

8 Comienza el capítulo desarrollando la misma imagen del huerto y el agua, e insistiendo en la alternativa de "más agua y menos trabajo"

9 Digamos ahora el segundo modo de sacar el agua que el Señor del huerto ordenó para que con artificio de con un torno y arcaduces sacase el hortelano más agua y a menos trabajo, y pudiese descansar sin estar continuo trabajando Este modo, aplicado a la oración que llaman de quietud, es lo que yo ahora quiero tratar V 14,1

10 Aquí se comienza a recoger el alma, toca ya aquí cosa sobrenatural, porque en ninguna manera ella puede ganar aquello por diligencias que haga. V 14,2 "Tornemos a nuestra huerta o vergel, y veamos cómo comienzan estos árboles a empreñarse para florecer y dar después fruto. Regálame esta comparación, porque muchas veces en los principios me era gran deleite considerar ser mi alma un huerto y al Señor que se paseaba en él..." V 14,9

11 Le suplicaba aumentase el olor de las florecitas de virtudes que comenzaban, a lo que parecía, a querer salir y que fuese para su gloria y las sustentase, pues yo no quería nada para mí, y cortase las que quisiese, que ya sabía habían de salir mejores. V 14,9 Digo «cortar», porque vienen tiempos en el alma que no hay memoria de este huerto: todo parece está seco y que no ha de haber agua para sustentarle, ni parece hubo jamás en el alma cosa de virtud. Pásase mucho trabajo, porque quiere el Señor que le parezca al pobre hortelano que todo el que ha tenido en sustentarle y regarle va perdido. V 14,9

12 Entonces es el verdadero escardar y quitar de raíz las hierbecillas -aunque sean pequeñas- que han quedado malas. Con conocer no hay diligencia que baste si el agua de la gracia nos quita Dios, y tener en poco nuestra nada,…" (9). Hasta que con "el agua de su gracia tornan de nuevo a crecer las flores". Hay momentos en que nos desanimamos al vernos recaer en actitudes que no son propias del evangelio que queremos vivir

13 Nos damos cuenta de que por nosotros mismos podemos poco, y que si no dejamos actuar a Dios, lo perdemos todo, porque es Él quien hace crecer la semilla Todo lo cual viene a indicar una vez más la importancia de la iniciativa de Dios, y que esta primera forma de oración mística no es definitiva sino intermitente. Son "principios", dice ella, primeros destellos. Es normal que sobrevengan momentos de sequía, y entonces surge la pena

14 La Santa se propone destacar la absoluta gratuidad de la oración mística. Jamás dependerá de los esfuerzos humanos. El auxilio particular de Dios Auxilio particular, es una gracia especial e innovadora. El vocablo empleado por la Santa refleja las disquisiciones teológicas de su tiempo. Pero responde bien al concepto mismo que ella tiene de la oración como trato de amistad entre los dos amigos. Es el dato teológico. Factor determinante.

15 Llega un momento en que el primero de los dos, el Amigo divino, desde lo hondo de su misterio, se hace presente y toma la iniciativa en el trato de amor recíproco. Es el comienzo de la oración mística. Venirme a deshora un sentimiento de la presencia de Dios, que en ninguna manera podía dudar que estaba (Él) dentro de mí o yo toda engolfada en Él" (10,1).

16 …pero aquí está el agua más alto y así se trabaja mucho menos que en sacarla del pozo. Digo que está más cerca el agua, porque la gracia se da a conocer más claramente al alma. V 14,2 Experiencia de la presencia de Dios Está más cerca el agua, porque la gracia se da a conocer más claramente al alma.

17 …. comienza Su Majestad a comunicarse a esta alma y quiere que sienta ella cómo se le comunica. V 14,5 Quiere Dios, por su grandeza, que entienda esta alma que está tan cerca de ella que ya no ha menester enviarle mensajeros, sino hablar ella misma con El, y no a voces, porque está ya tan cerca que en meneando los labios la entiende. V 14,5

18 "se va ya esta alma saliendo de su miseria, y dásele ya un poco de noticia de los gustos de la gloria" (5). El gozo y la paz interior que sentimos al orar de esta manera nos la da Dios sin que podamos hacer nada por conseguirla;

19 Retengamos esos dos datos: la presencia activa de Dios, la certeza por parte del alma; "no se puede dudar" la experiencia de esa presencia activa de Él. Esto segundo será el punto de entrada en el aspecto psicológico de la oración de quietud. Situación de quietud interior, en paz y descanso. Situación que contrasta con el desvarío y la dispersividad interiores de la oración de 1º grado. Ahora se ha producido "en lo muy íntimo del alma" ese panorama de paz y sosiego

20 En resumen, la primera oración mística es una infusión de amor, una experiencia de la acción de Dios, unifica y pacifica la voluntad del orante, la fija en quietud; y desde ella afecta aunque menos fuertemente a la restante actividad del alma, es un primer paso de unión amorosa al Amigo celeste, con un reflujo sobre la persona y su conducta. "Esta agua de grandes bienes y mercedes que el Señor da aquí, hace crecer las virtudes muy más sin comparación que en la oración pasada Es la presencia de Dios, percibida en su acción, como "auxilio particular". Pero éste percibido y disfrutado con absoluta certeza de su origen divino.

21 "Estoy en casa que ahora se comienza" Nos ofrece una estampa en vivo de su tarea de escritora. Está en casa pobre. Con hartas ocupaciones Anda escasa de tiempo. Escribe muy "a pocos a pocos". "He de andar con la comunidad".

22 Cuatro maneras de regar el huerto 2. Con noria y arcaduces 1. Sacar el agua de un pozo 3. De un río o arroyo 4. Con llover mucho

23 ¨ Es tiempo de caminar ¨ Carmelo ¨ N. Sra. del Silencio y la Esperanza Amarales Montevideo- Uruguay


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