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…tras las huellas del Señor. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Todos juntos: Dios, mi creador y mi eterno acompañante, tú que.

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1 …tras las huellas del Señor. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Todos juntos: Dios, mi creador y mi eterno acompañante, tú que eres fuente de todo lo que soy y de lo que pueda ser, ayúdame a escucharte cuando me llamas para que, andando contigo encuentre una vida mejor para mí y mis hermanos. Te lo pido por tu Hijo, Jesucristo. Amén. 1. Oración inicial: 2. Aprendiendo de la Vida: Reunidos todos, uno del grupo lee en voz alta. Estaba en la antesala de la oficina del amigo de mi padre, andaba buscando empleo y tenía la esperanza de que me ayudara a conseguir un trabajo; según mi papá, estaba muy bien relacionado y tenía muchos contactos. Pase usted, el licenciado lo va a recibir –me dijo la señorita-. Entré a la oficina y me saludó cordialmente. Me da gusto conocerte, te pareces mucho a tu padre. Siéntate, ¿En qué te puedo servir? Ando buscando trabajo y quisiera ver si usted me pudiera ayudar, terminé 4 semestres de ingeniería, el año pasado dejé de estudiar y estoy dispuesto a hacer cualquier cosa. Muy bien, ¿cómo qué andas buscando? Lo que sea, soy materia disponible –le dije-. Te entiendo pero, ¿cuáles son tus aspiraciones? Lo que quiero simplemente es trabajar –le respondí-, tengo ya 9 meses desocupado y estoy algo desesperado, si pudiera escoger algo, escogería el sueldo, un trabajo en el que ganara alrededor de 8 mil pesos al mes. Bueno, me dijo, vamos a tomar las cosas con calma. Dame algunos días para ver qué podemos hacer, a fuerza que algo tiene que salir. Se puso de pie y me llevó a la puerta, antes de abrirla me dijo: Me gustaría darte un consejo, la vida no se trata sólo de correr, sino de llegar a una meta. Mientras tú no sepas que es lo que estás buscando siempre andarás perdido… piénsalo. Me estrechó la mano, abrió la puerta, le pidió a su secretaria que tomara mis datos y me despidió con las siguientes palabras: Espero tenerte noticias pronto. Ha pasado una semana desde aquella entrevista y todavía no me han telefoneado. Trato de tomar las cosas con calma y conservar la esperanza. En este tiempo he pensado mucho en las últimas palabras que me dijo: mientras no sepas que es lo que estás buscando, siempre andarás perdido. Entiendo que mi vida tiene que ser algo más que trabajar, tengo que dirigirme a algo, buscar un fin. No se, creo que todavía no veo muy claro todo lo que esas palabras significan. 3. Despertando: El coordinador expone brevemente la siguiente reflexión. El mundo en el que vivimos nos invita a vivir intensamente el momento presente, pues a veces pareciera que esto es lo único que realmente existe. Si es viernes por la noche tenemos que aprovecharlo, hay que salir con los amigos y lograrlo al máximo regresando a las 4 o 5 de la mañana. Bailar y tomar, conocer gente nueva … ésta es la oportunidad. Es impensable que un viernes me quede en casa y me duerma temprano. ¿Por qué hacer eso? ¿Por qué desaprovechar la oportunidad de divertirse?

2 Nuestra cultura nos ha ayudado a que descubramos que el momento que vivimos es importante. Sin embargo, el momento es valioso, no sólo porque es nuestro aquí y ahora, pues en esto reside también su profunda fragilidad: el momento se esfuma y se escapa de nuestras manos. Los momentos son valiosos porque con ellos formamos algo más grande: la historia de nuestra vida. Tenemos una historia con nuestra familia y amigos. Somos dueños de una historia con éxitos y fracasos; con aciertos y errores. Todas nuestras historias enlazan diferentes momentos de nuestra vida. Con mi mamá y papá he formado una valiosa historia, pues con ellos he vivido momentos en los que nos hemos amado y servido. De lo dicho podemos concluir que los momentos serán importantes en la medida en que se vivan con intensidad y formen parte de una historia significativa. Ahora bien, si mirando al pasado, descubrimos una historia que ya está escrita; al mirar al futuro alcanzamos a ver una historia que está por escribirse. ¿Qué queremos escribir y cuál es el sentido que queremos darle a nuestra historia? ¿Hacia dónde vamos? ¿Qué es lo que estamos buscando? ¿Cuál es nuestra misión en la vida? Alguien pudiera decir, que él no está buscando nada. Pero, si no buscas nada, ¿para qué te esfuerzas? ¿cuál es el sentido de levantarte por la mañana? ¿realmente sientes que todo te da igual? Creo que lo más común es que todos andemos buscando algo, el punto es que no siempre sabemos qué es lo que estamos buscamos. Buscamos la felicidad -dirán algunos- pero ¿qué es lo que nos hace felices y cómo lo logramos? En el siglo IV vivió una persona muy inteligente y con muchas aspiraciones, quería tener éxito, experiencias nuevas y vivir intensamente. Después de varios años de buscar por aquí y por allá, encontró lo que tanto anhelaba y lo expresó de una manera sencilla y clara: Señor, nos hiciste para ti y nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en ti San Agustín San Agustín descubrió que nuestra vida brota del amor generoso de Dios y que estamos llamados a realizarnos en la vivencia de ese amor. No somos fruto de la casualidad, nuestra vida tiene un sentido y un fin. Te invito a que reflexiones las siguientes preguntas (Se dan unos 5 minutos para reflexionar de manera personal) 1.¿Cómo te sientes ante un mundo que parece acelerado, como frenético? _______________ ______________________________________________________________________________ 2. ¿Qué es lo más importante en tu vida? ____________________________________________ ______________________________________________________________________________ 3. Según tú, ¿qué es ser feliz y cómo se alcanza la felicidad?_____________________________ ______________________________________________________________________________ 4. Su Palabra en tu corazón: Después de leer la siguiente cita bíblica, se hace un momento de silencio para meditar la Palabra de Dios y se va leyendo en voz alta la reflexión: Yahvé dijo a Abram: Deja tu país, a los de tu raza y a la familia de tu padre, y anda a la tierra que yo te mostraré. Haré de ti una gran nación y te bendeciré, voy a engrandecer tu nombre, y tú serás una bendición. Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan. En ti serán bendecidas todas las razas de la tierra. Partió Abram, tal como se lo había dicho Yahvé. (Gn 12, 1-4) Subraya lo que te llama la atención del texto.

3 Abram era un hombre mayor cuando Dios le habló. Había escrito una larga historia en Ur de los caldeos, su pueblo natal. Tenía 75 años, estaba casado con una mujer hermosa que se llamaba Sara. No tenían hijos, pues Sara era estéril. Poseía su casa y animales, pues era pastor. Aparentemente todo estaba bien y las cosas podían seguir sin ningún cambio. Sin embargo, experimentó a Dios en su vida y descubrió una invitación para que soñara con un futuro nuevo. Un futuro en el viviría mejor, poseería una tierra fértil con agua abundante; tendría una descendencia numerosa, como las estrellas del cielo, padre de una gran familia; su nombre sería grande y él sería una bendición para sus hermanos. Este futuro con el que Abram comenzó a soñar, era un futuro que estaba más allá de sus manos, algo diferente a lo que él pensaba y más grande que lo que se imaginaba. Un futuro que Dios iría construyendo poco a poco, y en el cual, Dios lo bendeciría no solamente a él sino a sus hermanos a través de él. Lo que a Abram le tocaba hacer era creer en Dios y en su propuesta. Había que tener esperanza y estar abierto a un futuro aún por escribir. Abram, dejará su tierra y su familia, se pondrá en camino con la certeza de que Dios lo guía. Padre Dios, hoy quiero agradecerte porque estoy tomando mayor conciencia sobre mi vida. Me doy cuenta que me regalas cada día para vivirlo intensamente, para gozarlo, conocer cosas nuevas y encontrarme con las personas que amo. Además, quiero agradecerte por mi cuerpo. Puedo ver, caminar, tocar y sentir todo lo que está a mi alrededor. Gracias a él puedo disfrutar lo que la vida me ofrece e interactuar. Gracias a mi cuerpo puedo relacionarme con las demás personas, las escucho y les hablo, puedo tocarlos y sentir su cercanía. A través de él expreso mis sentimientos, me río, lloro, canto, experimento el amor y soy capaz de servir y trabajar por los demás. Cada amanecer es una nueva aventura. Gracias por todo. También quiero darte gracias por la historia que he ido escribiendo. No todo ha salido bien, pero es mi historia y gracias a ella soy el que soy. Además, si pusiéramos las cosas en la balanza, habría más cosas buenas que malas. Gracias por mi familia, por mis padres y hermanos. A través de ellos me he sentido amado y cuidado. También en esta historia, poco a poco te he ido conociendo a Ti. Ahora bien, Padre, la historia de Abram me hace pensar que tú también tienes un futuro para mí. Mi vida ha salido de tus manos amorosas y se que abrigas un proyecto de amor para mi. Me quieres feliz y pleno. A veces me puedo confundir porque, la cultura en la que vivo, me hace pensar que la plenitud la alcanzaré teniendo dinero, experimentando el placer y haciendo lo que se me antoje, en el momento en que se me antoje. En el fondo se que eso es un espejismo, es una mentira. Tu Palabra me enseña que me sentiré profundamente realizado cuando encuentre el camino para darme a los demás por amor –El que quiera conservar su vida la perderá, pero el que la entrega la ganará ( Lc 9,24 )-. Padre, la pregunta importante es ¿qué camino he de seguir? Tengo esperanzas e ilusiones, si mi vida hasta este momento ha sido hermosa, se que el futuro será mucho mejor. Pero este futuro es necesario que Tú lo construyas. Quiero escuchar tu voz y tener la confianza y la fuerza necesaria para caminar tras tu llamada. 5. Habla con Dios: Hagamos un momento de oración. Busquemos estar tranquilos, en silencio. Si lo creemos conveniente podemos ir a la capilla del Santísimo, o poner una imagen o un cirio frente al grupo. Se da un tiempo oportuno para dialogar con el Señor, ayudados con la siguiente guía.

4 Reflexiona un momento y pídele a Dios que ilumine tu entendimiento: 1. ¿Crees realmente que Dios tiene un futuro para ti?¿Por qué? 2. ¿El proyecto que Dios tiene para ti es único o será un proyecto común a muchos? 3. ¿Cómo te sientes de que Dios piense en ti? 4. ¿Qué necesitas para ir descubriendo el proyecto que Dios tiene para ti? Aterrizaje: Dios nos ama profundamente y tiene un proyecto único para nosotros. A Dios no le gusta lo espectacular, en el Evangelio nos comenta que su Reino es como una semilla, que se siembra y poco a poco va brotando. Así, Dios poco a poco, va haciendo en nuestra vida ese proyecto de amor. Para esto es necesario que estemos abiertos a El y aprendamos a ir discerniendo su voluntad. Esto significa que estamos llamados a vivir un proceso de madurez en nuestro seguimiento de Cristo. 7. Oración final Guía: Reunidos, como hermanos, agradecemos el don hermoso de la vida Todos: Gracias Padre por éste gran regalo. Guía: Ayúdanos a ser optimistas y a creer que en nuestro futuro. Todos: Pues Tú eres el Señor de la historia y quieres para todos una vida mejor. Guía: Tú nos creaste a tu imagen y semejanza Todos: Por eso estamos llamados a una vida unida a los demás por el amor. Guía: Padre, ponemos nuestras vidas en tus manos Todos: Ayúdanos a buscar en todo hacer tu voluntad. Se pueden agregar algunas intenciones Padre nuestro, Ave María, Gloria Todos: Que el Señor nos bendiga, que nos dé las fuerzas para seguir su llamado y que nos lleva a una vida plena, tal como nos lo había prometido desde los tiempos de Abraham hasta ahora. Amén. 6. Caminando juntos: Ahora juntos en grupo, compartamos las preguntas que reflexionamos en el apartado anterior. Al terminar, el coordinador da el aterrizaje. Tel


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