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Aumenta la frecuencia cardíaca. Respiramos con mayor intensidad y frecuencia. Se movilizan las energías para atacar, huir o paralizar al organismo.

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Presentación del tema: "Aumenta la frecuencia cardíaca. Respiramos con mayor intensidad y frecuencia. Se movilizan las energías para atacar, huir o paralizar al organismo."— Transcripción de la presentación:

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2 Aumenta la frecuencia cardíaca. Respiramos con mayor intensidad y frecuencia. Se movilizan las energías para atacar, huir o paralizar al organismo.

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4 Hoy en día existen pocas amenazas reales y muchas creadas por nosotros. Hoy en día existen pocas amenazas reales y muchas creadas por nosotros. Pero nuestro cuerpo sigue respondiendo de la misma manera ante el miedo, aunque el miedo sea irracional (un ratón, la idea de perder, que no me llegue una llamada que estoy esperando…). Nos bloqueamos y activamos ante situaciones poco amenazantes para nuestra integridad, el mecanismo fisiológico del estrés. Pero hoy en día NO NOS AYUDA. Pero nuestro cuerpo sigue respondiendo de la misma manera ante el miedo, aunque el miedo sea irracional (un ratón, la idea de perder, que no me llegue una llamada que estoy esperando…). Nos bloqueamos y activamos ante situaciones poco amenazantes para nuestra integridad, el mecanismo fisiológico del estrés. Pero hoy en día NO NOS AYUDA. La ansiedad nos bloquea y provoca un estado en el que los errores aumentan e impide que hagamos nuestro trabajo con los resultados que merecemos. La ansiedad nos bloquea y provoca un estado en el que los errores aumentan e impide que hagamos nuestro trabajo con los resultados que merecemos.

5 Tenemos que parar la ansiedad, no dejar que ésta alcance su máxima expresión, pues nos paraliza, nos agarrota e impide que hagamos aquello que mejor sabemos hacer: nuestro fútbol. Debemos parar y controlar los pensamientos y las ideas que nos dicen que EXISTE UNA AMENAZA CUANDO REALMENTE NO LA HAY.

6 Pensamiento Emociones Comportamientos Risa Risa Risa Relajación Relajación Relajación Modificación del comportamiento Modificación del comportamiento Modificación del comportamiento Modificación del comportamiento Auto-instrucciones Auto-instrucciones Auto-instrucciones Parada de pensamiento Parada de pensamiento Parada de pensamiento Parada de pensamiento

7 La amenaza puede ser real, pero no atañe a nuestra integridad física. La amenaza puede ser real, pero no atañe a nuestra integridad física. No necesitamos que se active nuestro sistema nervioso para dar una respuesta de lucha o huida: no hay ni oso, ni dinosaurio, ni león. No necesitamos que se active nuestro sistema nervioso para dar una respuesta de lucha o huida: no hay ni oso, ni dinosaurio, ni león. ¿De qué me sirve la ansiedad? Más que ayudarnos a alejarnos y combatir la amenaza, nos precipita a ella. Más que ayudarnos a alejarnos y combatir la amenaza, nos precipita a ella.

8 La Historia del Elefante

9 La Indefensión Aprendida y la Historia del Elefante Cuando yo era peque ñ o me encantaban los circos, y lo que m á s me gustaba de ellos eran los animales. Me llamaba especialmente la atenci ó n el elefante, que, como m á s tarde, supe era tambi é n el animal preferido de otros ni ñ os. Durante la funci ó n, la enorme bestia hac í a gala de un tama ñ o, un peso y una fuerza descomunales...Pero despu é s de la actuaci ó n y hasta poco antes de volver al escenario, el elefante siempre permanec í a atado a una peque ñ a estaca clavada en el suelo con una cadena que aprisionaba sus patas. Sin embargo, la estaca era s ó lo un min ú sculo pedazo de madera apenas enterrado unos cent í metros en el suelo. Y aunque la madera era gruesa y poderosa, me parec í a obvio que un animal capaz de arrancar un á rbol de cuajo con su fuerza, podr í a liberarse con facilidad de la estaca y huir. El misterio sigue pareci é ndome evidente. ¿ Qu é lo sujeta entonces? ¿ Por qu é no huye? Cuando era ni ñ o, yo todav í a confiaba en la sabidur í a de los mayores. Pregunt é entonces por el misterio del elefante... Alguno de ellos me explic ó que el elefante no hu í a porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: "Si est á amaestrado, ¿ por qu é lo encadenan?". No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.

10 Con el tiempo me olvid é del misterio del elefante y la estaca... Hace algunos a ñ os descubr í que, por suerte para m í, alguien hab í a sido lo suficientemente sabio como para encontrar la respuesta: "El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy peque ñ o". Cerr é los ojos e imagin é al indefenso elefante reci é n nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empuj ó, tir ó y sud ó tratando de soltarse. Y, a pesar de sus esfuerzos, no lo consigui ó, porque aquella estaca era demasiado dura para é l. Imagin é que se dorm í a agotado y al d í a siguiente lo volv í a a intentar, y al otro d í a y al otro... Hasta que, un d í a, un d í a terrible para su historia, el animal acept ó su impotencia y se resign ó a su destino. Ese elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa, porque, pobre, cree que no puede. Tiene grabado el recuerdo de la impotencia que sinti ó al intentarlo y no conseguirlo. Y lo peor es que jam á s se ha vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo. Todos somos un poco como el elefante del circo: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad y que nos limitan en nuestros objetivos. Vivimos pensando que "no podemos" hacer muchas cosas, simplemente porque una vez lo intentamos y no lo conseguimos. Hicimos entonces lo mismo que el elefante, y grabamos en nuestra memoria este mensaje: No puedo y nunca podr é. Hemos crecido llevando este mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y por eso nunca m á s volvimos a intentar liberarnos de la estaca. Cuando a veces sentimos los grilletes y hacemos sonar las cadenas, miramos de reojo la estaca y pensamos: "No puedo y nunca podr é ". Esto es lo que nos pasa, vivimos condicionados por el recuerdo del pasado y nos limita el futuro. Tu ú nica manera de saber si puedes, es intentarlo de nuevo, intentarlo una y otra vez, intentarlo hasta conseguir tu objetivo. Tienes talento, tienes cabeza, tienes fuerza, tienes coraz ó n …¡¡¡ pues ARRANCA LA ESTACA!!! JORGE BUCAY (adaptado ramirezcaracuel )

11 El elefante dejó de intentarlo porque creía que era imposible alcanzar sus objetivos. Este es el fenómeno de la indefensión aprendida. Tenemos el control sobre nuestra VIDA, podemos volver a intentarlo todas las veces que deseemos. En gran parte, sigue dependiendo de nosotros.

12 No hay que rendirse NUNCA. Es cierto que en ocasiones, en nuestro trabajo, en el fútbol y en los juegos de equipo, no todo depende de nosotros. Pero… el miedo paraliza, la duda paraliza, te impide jugar, atreverte, entregarte. Lo último que debemos hacer es dejar de intentarlo.

13 Tanto nos decimos a nosotros mismos que va a pasar lo peor que esperamos, que todo lo que hacemos va encaminado a que ocurra. Tanto nos decimos a nosotros mismos que va a pasar lo peor que esperamos, que todo lo que hacemos va encaminado a que ocurra. Nos predisponemos. Nos predisponemos. Ocurre lo mismo que con las autoinstrucciones, lo que nos decimos a nosotros mismos. Ocurre lo mismo que con las autoinstrucciones, lo que nos decimos a nosotros mismos.

14 Ya sea por: Ya sea por: – Miedo – Ansiedad – Fracasos anteriores – Indefensión aprendida – Otras causas Nos abandonamos a la profecía autocumplida. Nos abandonamos a la profecía autocumplida.

15 Anticipo diciéndome: va a salir mal, que pasará hoy, a ver si estamos otra vez igual… y al final, me sale mal. Anticipo diciéndome: va a salir mal, que pasará hoy, a ver si estamos otra vez igual… y al final, me sale mal. Mi pensamiento se dirige al error, a estar pendiente de lo negativo, por lo que mi filtro de atención está en los errores y aumenta la probabilidad de que ocurran. Mi pensamiento se dirige al error, a estar pendiente de lo negativo, por lo que mi filtro de atención está en los errores y aumenta la probabilidad de que ocurran. Mi emoción es la de tristeza, miedo, nervios, frustración. Mi emoción es la de tristeza, miedo, nervios, frustración. Mi conducta: errores en mi trabajo, no me concentro igual, no me veo capaz de acabar el informe, de hacer una presentación, de salir a vender... Mi conducta: errores en mi trabajo, no me concentro igual, no me veo capaz de acabar el informe, de hacer una presentación, de salir a vender... ¿Al final qué consigo? ¿Al final qué consigo? NADA POSITIVO, HUNIDRME MÁS NADA POSITIVO, HUNIDRME MÁS

16 Ansieda d Indefensió n aprendi da Profecía autocump lida No es malo pararse a pensar en los problemas. Es el primer paso para eliminarlos.

17 Ansiedad Indefensión aprendida Profecía autocum plida

18 Nuestra vida es única, sólo tenemos la posibilidad de vivirla una vez. No hay lugar para la repetición, cada vez que dejamos de disfrutar algo o vivimos de forma gris, desperdiciamos ese momento. Y ese momento, no vuelve. A veces no hay una segunda parte, a veces es AHORA O NUNCA. VIVE TU MOMENTO y el de los que te rodean.

19 Procura llevar la mochila vacía. Canaliza cada piedra en tu camino y no dejes que el momento anterior estropee tu el siguiente. Acostúmbrate a escribir tus preocupaciones y lo que tienes pendiente. Dale un orden, anota el nivel de controlabilidad que tienes sobre esa preocupación. Si depende de ti darle solución, anota los pasos a seguir y HAZLO. Si lo que te preocupa no es algo a lo que puedas darle solución, aplica las técnicas que aprendimos para que deje de dar vueltas en tu mente.

20 Existen técnicas para ello: Para el pensamiento. Deshecha cualquier preocupación que no esté bajo tu control. Habla en IDIOMA RACIONAL. Deshecha cualquier pensamiento tóxico. Utiliza las autoinstrucciones. Tú eres el que te guías, tú estableces los pasos, el camino y el objetivo. Utiliza pensamientos que suman. Eres libre para elegir. Es incompatible tener un pensamiento positivo y uno negativo a la vez. O restas o sumas. TÚ ELIGES.

21 En cuanto a las emociones… ESTAMOS VIVOS, SIÉNTELO TÚ TAMBIÉN. Elige la emoción con la que quieres vivir este día, o una reunión de trabajo o disfrutar de tu familia. Piensa cómo se comportan y piensan las personas que sienten esa emoción que has elegido. Imagínate como un actor o actriz e imita ese estado emocional que deseas vivir. Al imitarlo, métete en el papel, vívelo, disfrútalo. Verás que pronto formara parte de tu repertorio de comportamientos. Responsabilízate de tus emociones y trabaja para sentirte bien.

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