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Curso de preparación para la Primera Comunión Instituto de Formación Teológica en Internet www.oracionesydevociones.info Vigésimo séptimo envío I. Historia.

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1 Curso de preparación para la Primera Comunión Instituto de Formación Teológica en Internet Vigésimo séptimo envío I. Historia Sagrada: Milagros I II. Verdades del Compendio: nn.108 a 111 III. Oraciones y Liturgia ( Compendio ) Esta presentación fue preparada por Violeta Brenes y el P. Juan María G.

2 Milagros I

3 Jesús y María, su Madre, fueron invitados a un ca- samiento en Caná, un pue- blito próximo a Nazaret, de donde era Natanael. Estaban en plena farra cuando María que ayuda- ba a los dueños de casa había advertido que el vi- no se había acabado.

4 Y que se acabara el vino en medio de la fiesta era un pa- pelón terrible para los novios. Se acercó entonces discreta- mente a Jesús y le dijo: -No tienen vino. Jesús le contestó : -Que le va- mos a hacer. Todavía no llegó el momento en que empezaré a hacer milagros. Sin embargo María les indicó a los mozos que servían: -Hagan lo que Él les diga.

5 Sonrió Jesús al ver la insistencia de su Madre y ordenó a los mozos: -Llenen con agua las tinajas del vino.

6 Los mozos hicieron lo que les mandó y llenaron hasta el borde las tinajas. Éstas eran seis, de piedra, con una capacidad entre 80 y 120 litros cada una. Enseguida dijo Jesús: -Ahora llévenla un poco de esa agua al maitre, para que la pruebe.

7 Probó el maitre aquella agua y se quedó asombrado: era un vino de primera, mejor que cualquier reserva mendocino. Y tanto fue su asombro que lo encaró al novio y le protestó: -Vea, señor, nada más que a us- ted se le ocurre servir recién al final el mejor vino. Una persona razonable lo hubiera servido de entrada y, una vez que los convidados estuvieran bien chupados, les habría dado el fu- lero, así ni se enteraban del cambio.

8 Este fue el primer milagro que hizo Jesús. Un milagro a alegre que tuvo por marco una fiesta de casamiento. Y que realizó por pedido de su Madre, a quien nada le niega.

9 Muchos otros milagros hizo durante sus andanzas por la tierra. Estaba un día Jesús en la ciudad de Cafarnaún. La multitud se apiñaba alrededor de la casa donde se hallaba, bloqueando puertas y ventanas. Y había unos hombres que tenían un amigo paralítico al que querían presentar a Jesús para que lo curara. Pero no podían llegar a Él.

10 De pronto, con sorpresa, el Señor vio que se abría un boquete en el techo del cuarto donde se encontra- ba. Polvo y cascotes caye- ron en medio de la pieza. Y por el agujero bajaron con cuerdas a un hombre acostado en una camilla.

11 Los amigos del paralítico habían encontrado la ma- nera de acercarlo a Jesús. Y Jesús curó al paralítico. Así deben ser los amigos. Y las amistades un buen instrumento para acercar los hombres al Señor.

12 Jesús atravesó en un barquito el lago de Genesaret, que es un lago al que llaman mar en Palestina.

13 Al llegar al otro lado le salió a cruce un hombre endemoniado. Aquel hombre era una fiera. Vivía entre las tumbas que estaban en las afueras de una ciu- dad llamada Gerasa.

14 Asustaba a la gen- te con los aullidos que pegaba. Varias veces ha- bían tratado de dominarlo, atán- dolo con cadenas. Pero él hacía pedazos las cadenas y no había forma de sujetarlo.

15 Jesús le preguntó al diablo que poseía a aquel hombre: -¿Cuál es tu nombre? - Mi nombre es regimiento-contestó- Porque somos muchos diablos. Pastoreaban por allí una tropa grande de chanchos y Jesús les mandó a los demonios que abando - naran a ese desgraciado, permitiéndoles que se metieran en los chanchos.

16 Dicho y hecho. En ban- dada salieron los dia- blos y se metieron en los chanchos y éstos, despavoridos, saltaron desde una barranca ahogándose en el lago. El hombre quedó mansito y feliz. Le pusieron ropa buena y, agradecido, quiso quedarse para acompañar a Jesús en sus correrías.

17 Pero el Señor lo mandó a su casa para que se dedicara a la familia y le contara a todo el mundo el gran favor que había recibido. Porque, para la mayoría de la gente, la voluntad de Dios consiste en que cuiden de los suyos y ha - blen de Dios en su casa y en su lugar de trabajo.

18 Los discípulos cruzaban el lago, a bordo de un velerito. Jesús se había quedado en la orilla, rezando. Cerró la noche y se levantó una tormenta. Soplaba el viento y los refucilos desgarraban la oscuridad.

19 Trajinaban los tripu- lantes por bajar las velas cuando Pedro, que era uno de ellos, vio entre relámpago y relámpago una figura que venía cami- nando sobre las olas. -¡Un fantasma!- gritó, asustado.

20 Pero, observando con atención, reconoció a Jesús en aquella figura. Haciendo bocina con las manos le pidió que permitiera que también él pudiera marchar sobre el agua.

21 Jesús le indicó que se acercara. Y Pedro, con- fiado en su palabra, dejó el barco y avanzó hacia el Señor. Así anduvo un trecho. Sin embargo, advirtió de pronto que el mar estaba muy picado y que bramaba el oleaje.

22 Vaciló su fe. Y en cuanto dudó, em- pezó a hundirse. Le llegaba el agua hasta el cuello cuan- do pidió auxilio a Jesús. Jesús le dio la mano y juntos llegaron has- ta el barco, entrando en él.

23 Otra vuelta, una grandísima cantidad de gente siguió a Jesús hasta un descampado, lejos de cualquier pueblo.

24 Al tercer día se acabaron las provisiones y no exis- tían almacenes en leguas a la redonda. Solamente un muchacho tenía cinco panecitos y dos pesca- dos que la madre le había dado para el viaje.

25 Jesús les indicó a los Apóstoles que hicie- ran sentar a la gente y repartieran entre ella estos panes y peces. Los Apóstoles no entendían nada, pero hicieron lo que Jesús les decía. Y cuanto más repartían más pan les quedaba para repartir. Lo mismo pasaba con los pescados.

26 Todos comieron a gusto y con las sobras se llenaron doce canastas.

27 Verdades del Compendio ( nn. 108 a 111 ) Jesús acompaña su palabra con signos y milagros para atestiguar que Él es el Mesías

28 Jesús elige a los Doce y los hace partícipes de su misión y de su autoridad para enseñar, absolver los pecados, edificar y gobernar la iglesia.

29 En este colegio, Pedro ocupa el primer puesto, con la misión de custodiar la fe en su integridad y de confirmar en ella a sus hermanos.

30 En la Transfiguración de Jesús aparece ante todo la Trinidad. Al evocar, junto a Moisés y Elías, su partida Jesús muestra que su gloria pasa a través de la cruz, y otorga un anticipo de su resurrec- ción y de su gloriosa venida

31 que transfigurará este miserable cuerpo nuestro en un cuerpo glorioso como el suyo.

32 En el tiempo establecido, Jesús decide subir a Jerusalén para sufrir su Pasión, morir y resucitar.

33 Como Rey-Mesías que manifiesta la venida del Reino, entra en la ciudad montado sobre un asno; y es acogido por los pequeños, cuya aclamación es recogida por el Sanctus de la Misa:

34 ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna! (sálvanos) (Mt. 21,9 ). Con la celebración de esta entrada en Jerusalén la liturgia de la Iglesia da inicio cada año a la Semana Santa.

35 Oraciones y liturgia ( Compendio 241 a 249 ) ¿CUÁNDO CELEBRAR? El domingo es el fundamento y núcleo de todo el año Litúrgico, que tiene su culminación en la Pascua anual, fiesta de las fiestas.

36 El año litúrgico celebra todo el Misterio de Cristo, desde la Encarnación hasta su retorno glorioso.

37 En días determinados, la Iglesia venera con especial amor a María y hace también memoria de los santos.

38 La Liturgia de las horas (oración pública y común de la Iglesia) es la oración de Cristo con su Cuerpo, la Iglesia. Santifica y transfigura el tiempo de cada día. Se compone principalmente de: salmos y de otros textos bíblicos.

39 Y también de lecturas de los santos Padres y maestros espirituales.

40 ¿Dónde celebrar? El culto de la Nueva Alianza no está ligado a un lugar exclusivo, porque Cristo es el verdadero templo de Dios, por medio del cual también los cristianos y la Iglesia entera se convierten, por la acción del Espíritu Santo en templos del Dios vivo.

41 Sin embargo, el Pueblo de Dios, en su condición terrenal, tiene necesidad de lugares donde la comunidad pueda reunirse para celebrar la liturgia.

42 Los edificios sagrados son las casas de Dios, símbolo de la Iglesia que vive en aquel lugar e imagen de la morada celestial. Son lugares de oración, en los que la Iglesia celebra sobre todo la Eucaristía y adora a Cristo realmente presente en el tabernáculo.

43 Los lugares principales dentro de los edificios sagrados son: El altar El sagrario o tabernáculo Las crismeras o vasos sagrados donde se conserva el santo crisma y otros santos óleos.

44 La sede del obispo (cátedra) o del Presbítero. El ambón

45 La pila bautismal El confesionario

46 El único Misterio de Cristo se celebra en la Iglesia según diversas tradiciones litúrgicas. En la liturgia existen elemen- tos inmutables por ser de institución divina Hay después otros elementos susceptibles de cambio que la Iglesia puede y a veces debe, adaptar a las culturas de los diversos países.

47 Milagros I Objetivo: Destacar cuál ha de ser la actitud correcta ante ese fenómeno extraordinario que son los milagros: no contar con ellos, pues Dios puede realizar- los o no, conforme a sus planes que desconocemos, pero jamás descartarlos. Colorear: En la columna de la derecha ponga el número que corresponda: ( ) Lugar donde se realizó ( ) Gerasa la boda ( ) Intercesora del primer ( ) Pedro milagro de Jesús ( ) Lugar donde curó al ( ) Caná paralítico ( ) lugar donde vivía el ( ) María endemoniado ( ) Caminó sobre el agua ( ) Cafarnaún hacia Jesús Investigue: ¿ Qué trascendencia tiene el milagro de la multiplicación de los peces y los panes en la vida del cristiano?


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