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2 Había una vez un rey que necesitaba un primer ministro para su país. Y quería una persona inteligente para ocupar ese cargo. –Busco una persona que pueda superar una única prueba: rescatar un jarrón de oro que hay en el fondo del lago. El día de la prueba acudieron al lago cientos de muchachos. Uno tras otro, se iban zambullendo en el agua y buceaban por el fondo del lago. Pero, al cabo de un rato, todos regresaban con las manos vacías. Desde la orilla, una muchacha observaba extrañada lo que ocurría. El jarrón brillaba bajo las aguas, pero nadie conseguía rescatarlo. Cuando acabó la prueba, la muchacha corrió a contarle a su abuelo lo sucedido. Él se quedó callado unos minutos. Luego, preguntó: –¿El lago está rodeado de árboles que se reflejan en el agua? –Sí –respondió su nieta. –Pues lo mismo ocurre con el jarrón. ¡El jarrón está en un árbol! Y lo que todos ven es su imagen reflejada en las aguas. Entonces la joven regresó al lago, y ante el rey, la muchacha, en vez de sumergirse en las aguas, trepó a un árbol y se apoderó del jarrón. –¿Cómo has descubierto dónde estaba? –le preguntó el rey. –Majestad, en realidad fue mi abuelo quien lo descubrió. Al rey le maravilló la sabiduría del anciano. Así que lo nombró consejero. En cuanto a la joven, fue proclamada primera ministra. Y, según cuentan, la muchacha desempeñó muy bien su cargo durante muchos años, porque nunca dejó de escuchar los sabios consejos de su abuelo. Curso: 3º Lectura 1: El jarrón del lago Velocidad: 90 ppm INICIO

3 Había una vez un rey que necesitaba un primer ministro para su país. Y quería una persona inteligente para ocupar ese cargo. –Busco una persona que pueda superar una única prueba: rescatar un jarrón de oro que hay en el fondo del lago. El día de la prueba acudieron al lago cientos de muchachos. Uno tras otro, se iban zambullendo en el agua y buceaban por el fondo del lago. Pero, al cabo de un rato, todos regresaban con las manos vacías. Desde la orilla, una muchacha observaba extrañada lo que ocurría. El jarrón brillaba bajo las aguas, pero nadie conseguía rescatarlo. Cuando acabó la prueba, la muchacha corrió a contarle a su abuelo lo sucedido. Él se quedó callado unos minutos. Luego, preguntó: –¿El lago está rodeado de árboles que se reflejan en el agua? –Sí –respondió su nieta. –Pues lo mismo ocurre con el jarrón. ¡El jarrón está en un árbol! Y lo que todos ven es su imagen reflejada en las aguas. Entonces la joven regresó al lago, y ante el rey, la muchacha, en vez de sumergirse en las aguas, trepó a un árbol y se apoderó del jarrón. –¿Cómo has descubierto dónde estaba? –le preguntó el rey. –Majestad, en realidad fue mi abuelo quien lo descubrió. Al rey le maravilló la sabiduría del anciano. Así que lo nombró consejero. En cuanto a la joven, fue proclamada primera ministra. Y, según cuentan, la muchacha desempeñó muy bien su cargo durante muchos años, porque nunca dejó de escuchar los sabios consejos de su abuelo. Curso: 3º Lectura 1: El jarrón del lago Velocidad: 120 ppm INICIO

4 Había una vez un rey que necesitaba un primer ministro para su país. Y quería una persona inteligente para ocupar ese cargo. –Busco una persona que pueda superar una única prueba: rescatar un jarrón de oro que hay en el fondo del lago. El día de la prueba acudieron al lago cientos de muchachos. Uno tras otro, se iban zambullendo en el agua y buceaban por el fondo del lago. Pero, al cabo de un rato, todos regresaban con las manos vacías. Desde la orilla, una muchacha observaba extrañada lo que ocurría. El jarrón brillaba bajo las aguas, pero nadie conseguía rescatarlo. Cuando acabó la prueba, la muchacha corrió a contarle a su abuelo lo sucedido. Él se quedó callado unos minutos. Luego, preguntó: –¿El lago está rodeado de árboles que se reflejan en el agua? –Sí –respondió su nieta. –Pues lo mismo ocurre con el jarrón. ¡El jarrón está en un árbol! Y lo que todos ven es su imagen reflejada en las aguas. Entonces la joven regresó al lago, y ante el rey, la muchacha, en vez de sumergirse en las aguas, trepó a un árbol y se apoderó del jarrón. –¿Cómo has descubierto dónde estaba? –le preguntó el rey. –Majestad, en realidad fue mi abuelo quien lo descubrió. Al rey le maravilló la sabiduría del anciano. Así que lo nombró consejero. En cuanto a la joven, fue proclamada primera ministra. Y, según cuentan, la muchacha desempeñó muy bien su cargo durante muchos años, porque nunca dejó de escuchar los sabios consejos de su abuelo. Curso: 3º Lectura 1: El jarrón del lago Velocidad: 150 ppm INICIO

5 Había una vez un rey que necesitaba un primer ministro para su país. Y quería una persona inteligente para ocupar ese cargo. –Busco una persona que pueda superar una única prueba: rescatar un jarrón de oro que hay en el fondo del lago. El día de la prueba acudieron al lago cientos de muchachos. Uno tras otro, se iban zambullendo en el agua y buceaban por el fondo del lago. Pero, al cabo de un rato, todos regresaban con las manos vacías. Desde la orilla, una muchacha observaba extrañada lo que ocurría. El jarrón brillaba bajo las aguas, pero nadie conseguía rescatarlo. Cuando acabó la prueba, la muchacha corrió a contarle a su abuelo lo sucedido. Él se quedó callado unos minutos. Luego, preguntó: –¿El lago está rodeado de árboles que se reflejan en el agua? –Sí –respondió su nieta. –Pues lo mismo ocurre con el jarrón. ¡El jarrón está en un árbol! Y lo que todos ven es su imagen reflejada en las aguas. Entonces la joven regresó al lago, y ante el rey, la muchacha, en vez de sumergirse en las aguas, trepó a un árbol y se apoderó del jarrón. –¿Cómo has descubierto dónde estaba? –le preguntó el rey. –Majestad, en realidad fue mi abuelo quien lo descubrió. Al rey le maravilló la sabiduría del anciano. Así que lo nombró consejero. En cuanto a la joven, fue proclamada primera ministra. Y, según cuentan, la muchacha desempeñó muy bien su cargo durante muchos años, porque nunca dejó de escuchar los sabios consejos de su abuelo. Curso: 3º Lectura 1: El jarrón del lago Velocidad: 180 ppm INICIO

6 Había una vez un rey que necesitaba un primer ministro para su país. Y quería una persona inteligente para ocupar ese cargo. –Busco una persona que pueda superar una única prueba: rescatar un jarrón de oro que hay en el fondo del lago. El día de la prueba acudieron al lago cientos de muchachos. Uno tras otro, se iban zambullendo en el agua y buceaban por el fondo del lago. Pero, al cabo de un rato, todos regresaban con las manos vacías. Desde la orilla, una muchacha observaba extrañada lo que ocurría. El jarrón brillaba bajo las aguas, pero nadie conseguía rescatarlo. Cuando acabó la prueba, la muchacha corrió a contarle a su abuelo lo sucedido. Él se quedó callado unos minutos. Luego, preguntó: –¿El lago está rodeado de árboles que se reflejan en el agua? –Sí –respondió su nieta. –Pues lo mismo ocurre con el jarrón. ¡El jarrón está en un árbol! Y lo que todos ven es su imagen reflejada en las aguas. Entonces la joven regresó al lago, y ante el rey, la muchacha, en vez de sumergirse en las aguas, trepó a un árbol y se apoderó del jarrón. –¿Cómo has descubierto dónde estaba? –le preguntó el rey. –Majestad, en realidad fue mi abuelo quien lo descubrió. Al rey le maravilló la sabiduría del anciano. Así que lo nombró consejero. En cuanto a la joven, fue proclamada primera ministra. Y, según cuentan, la muchacha desempeñó muy bien su cargo durante muchos años, porque nunca dejó de escuchar los sabios consejos de su abuelo. Curso: 3º Lectura 1: El jarrón del lago Velocidad: 210 ppm INICIO


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