La descarga está en progreso. Por favor, espere

La descarga está en progreso. Por favor, espere

Clarita –Efraim PPS Segunda presentacion. El hombre que hizo hablar a las palabras más allá de la muerte Ni el recuento de los merecidos premios literarios.

Presentaciones similares


Presentación del tema: "Clarita –Efraim PPS Segunda presentacion. El hombre que hizo hablar a las palabras más allá de la muerte Ni el recuento de los merecidos premios literarios."— Transcripción de la presentación:

1 Clarita –Efraim PPS Segunda presentacion

2 El hombre que hizo hablar a las palabras más allá de la muerte Ni el recuento de los merecidos premios literarios ni el repaso de su imponente obra, ni el recuerdo de sus luchas y sus pérdidas alcanzan para darle dimensión a lo ocurrido: con Gelman se van el poeta, el periodista y el militante que cruzó las imposibilidades del lenguaje para crear nueva vida

3 Definir su poesía como política –un malentendido generalizado– es reducir y etiquetar la obra de un poeta que ha demostrado, libro tras libro, la insensatez de enjaularlo cuando él se ha dedicado, con una obstinación pocas veces vista, a deshacer y rehacer los modos de poner en juego la lengua. Cuando se habla de mi poesía como política pienso que el error está en pensar que vivo conectado a la realidad las 24 horas del día. No todo lo que sucede en el mundo me despierta la necesidad de escribir un poema. Como ciudadano, tengo compromisos y responsabilidades que no tienen que estar necesariamente en la poesía. La ideología de alguien forma parte de su subjetividad, pero no es toda su subjetividad –decía el poeta en una entrevista de Página/12–. No me afecta ni en un sentido ni en otro que digan que mi poesía es política. Lo que me importa es mi trabajo como poeta, no me preocupa lo que digan los demás, tienen todo el derecho a opinar. Pero francamente lo único que influye es la lectura de la poesía, y el trabajo de escribirla. Todo lo que se escribe, advertía Juan, es un largo fracaso en el intento de conseguir atrapar a la poesía. Si uno insiste en este oficio ardiente que es la poesía es porque espera la aparición del milagro, pero como decía Dylan Thomas lo milagroso de los milagros es que a veces se producen.

4 ANCLAO EN PARÍS Al que extraño es al viejo león del zoo, siempre tomábamos café en el Bois de Boulogne, me contaba sus aventuras en Rhodesia del Sur pero mentía, era evidente que nunca se había movido del Sahara. De todos modos me encantaba su elegancia, su manera de encogerse de hombros ante las pequeñeces de la vida, miraba a los franceses por la ventana del café y decía "los idiotas hacen hijos". Los dos o tres cazadores ingleses que se había comido le provocaban malos recuerdos y aun melancolía, "las cosas que uno hace para vivir" reflexionaba mirándose la melena en el espejo del café. Sí, lo extraño mucho, nunca pagaba la consumición, pero indicaba la propina a dejar y los mozos lo saludaban con especial deferencia. Nos despedíamos a la orilla del crepúsculo, él regresaba a son bureau, como decía, no sin antes advertirme con una pata en mi hombro "ten cuidado, hijo mío, con el París nocturno". Lo extraño mucho verdaderamente, sus ojos se llenaban a veces de desierto pero sabía callar como un hermano cuando emocionado, emocionado, yo le hablaba de Garlitos Gardel.

5 EL FACTO Y LOS POETAS Los poetas se mueren de vergüenza, ningún decreto los prohibe, ninguna radio los calumnia, los poetas se mueren de vergüenza. Alguna vez, de noche, se ve pasar a un poeta con camello, ubro de péstalos con crama espaminostas, lástima, lástima, dicen las vecinas, porque era un buen muchacho. Muchos de ellos se encuentran sin cojones en el momento culminante del cariño: no es problema, se escriben un versito pa' la posteridá.

6 A LA PINTURA Dénise trabaja en el Musée du Louvre buffet del ler. piso, entre mesas o ingleses ella conduce su cuerpo con toda decisión, su culo es más sonoro que los mundos de Rubens y se parece a la esquina de las palomas de l'Avenue des Champs Elysées. Todo el día todo el día moviéndose moviéndose suelta especie de pájaros que revolotean a su alrededor y la describen en el aire saludando al gran pueblo antes de regresar dulcemente a su carne. Dénise trabajaba y nunca había visto a la Gioconda pero su cuarto en Poissonniére era un país siempre dispuesto para el amor, cada noche su oleaje golpeaba las ventanas. Cuando abrazaba al hombre miraba hacia la puerta como si la ternura fuese a entrar de repente, a veces se le volaban pájaros oscuros como una tristeza después de haber amado.

7

8 PEDRO EL ALBAÑIL Aquí amarán, aquí odiarán, decía Pedro, albañil, cantando, levantando las paredes, se le habían endurecido las manos en el oficio pero en las palmas todavía se le alzaban dulzuras y tristezas que iban a dar al muro, al techo y después, con el tiempo, ardían sordamente o entraban a los ojos de las mujeres dulces en las habitaciones y ellas entristecían como quien se descubre una nueva soledad. Pedro, desde el andamio, solía cantar el Quinto Regimiento, les hablaba a los compañeros sobre Guadalajara, Irún, se callaba de pronto a solas con su España. De noche ponía sus manos a dormir y él se volvía al frente envuelto en sus balazos, remataba a sus muertos para que no haya olvido, la cuchara de nuevo se le llenaba de rabia. Y la mañana que se fue del andamio parecía que una pregunta aún le brillaba en el fondo, los compañeros lo rodeaban esperando en silencio hasta que uno vino y dijo; "Levanten al difunto".

9 CONDECORACIONES Condecoraron al señor general, condecoraron al señor almirante, al brigadier, a mi vecino el sargento de policía, y alguna vez condecorarán al poeta por usar palabras como fuego, como sol, como esperanza, entre tanta miseria humana, tanto dolor sin ir más lejos.

10 EL ÁRBOL De la violenta madrugada un hombre entra a su casa y el olor de sus hijos le golpea la cara, los olvidos, la furia, ahora cierra la puerta con doble llave y se saca la gente, la ropa con cuidado, apaga los gritos de la camisa o los ojos del camarada que brillan en la cárcel y oye cómo se mueve la ternura en la pieza, bajo sus ramas dormirá todavía una noche, bajo sus ramas yacerá cuando caiga.

11 OPINIONES Un hombre deseaba violentamente a una mujer, a unas cuantas personas no les parecía bien, un hombre deseaba locamente volar, a unas cuantas personas les parecía mal, un hombre deseaba ardientemente la Revolución y contra la opinión de la gendarmería trepó sobre los muros secos de lo debido, abrió el pecho y sacándose los alrededores de su corazón, agitaba violentamente a una mujer, volaba locamente por el techo del mundo y los pueblos ardían, las banderas. 31 DE MARZO Ha terminado el mes y e! hijo sin venir y mi hermano sin volver. Ha terminado el mes y no te amé las piernas y no escribí ese poema del otoño en Ontario y pienso pienso pienso se fue otro mes y no hicimos la revolución todavía.

12 DIEZ Toda la bisutería poética subiendo la escalera, el do de pecho, el dol de pecho, el dolorazo patrón del pecho y sus adjuntos no alcanzan, nada sobran para el infeliz que regresa a su casa a medianoche y repite obsedido una palabra: revolución, revolución. LA VICTORIA En un libro de versos salpicado por el amor, por la tristeza, por el mundo. mis hijos dibujaron señoras amarillas, elefantes que avanzan sobre paraguas rojos, pájaros detenidos al borde de una página, invadieron la muerte, el gran camello azul descansa sobre la palabra ceniza, una mejilla se desliza por la soledad de mis huesos, el candor vence al desorden de la noche.

13 EL JUEGO EN QUE ANDAMOS SI ME DIERAN A ELEGIR, YO ELEGIRÍA ESTA SALUD DE SABER QUE ESTAMOS MUY ENFERMOS, ESTA DICHA DE ANDAR TAN INFELICES. SI ME DIERAN A ELEGIR, YO ELEGIRÍA ESTA INOCENCIA DE NO SER UN INOCENTE, ESTA PUREZA EN QUE ANDO POR IMPURO. SI ME DIERAN A ELEGIR, YO ELEGIRÍA ESTE AMOR CON QUE ODIO, ESTA ESPERANZA QUE COME PANES DESESPERADOS. AQUÍ PASA, SEÑORES, QUE ME JUEGO LA MUERTE. EL JUEGO EN QUE ANDAMOS (1959)

14 Monja en el ómnibus Entre hombres y paquetes, diarios envejecidos, caras secas, sudores, mejillas con rencor, envuelta en el silencio de su capucha pálida la novia de dios viaja con Cristo sobre los pechos que a nadie dieron de comer. Velorio del solo, 1961

15 Cómo no evocar las palabras que pronunció cuando recibió el Cervantes, frente a los Reyes de España. Es algo verdaderamente admirable, en estos tiempos mezquinos, tiempos de penuria, como los calificaba Holderlin, preguntándose: ¿para qué poetas? ¿Qué hubiera dicho hoy, en un mundo en el que cada tres segundos y medio un niño menor de cinco años muere de enfermedades curables, de hambre, de pobreza? Me pregunto cuántos habrán fallecido desde que comencé a decir estas palabras. Pero ahí está la poesía: de pie contra la muerte. El poeta repasó el significado que tuvo leer a Santa Teresa y San Juan de la Cruz durante el exilio al que lo condenó la dictadura. Su lectura desde otro lugar me reunió con lo que yo mismo sentía, es decir, la presencia ausente de lo amado, Dios para ellos, el país del que fui expulsado para mí. Y cuánta compañía de imposible me brindaron. Ese es un destino que no es sino morir muchas veces, comprobaba Teresa de Avila. Y yo moría muchas veces y más con cada noticia de un amigo o compañero asesinado o desaparecido que agrandaba la pérdida de lo amado, confesó el autor de una obra descomunal compuesta por más de treinta títulos en la que cabe destacar Citas y comentarios (1982), Interrupciones II (1986), Carta a mi madre (1989), Salarios del impío (1993), Dibaxu (1994), Incompletamente (1997), Ni el flaco perdón de Dios/Hijos de desaparecidos, junto a su esposa Mara La Madrid (1997), Valer la pena (2001), País que fue será (2004) y Mundar (2007), entre otros.

16 de la otra vuelven al sur/vivos por la alegría que sube de vos/ la mañana que das como almitas volando/ almando el aire con vos/ te amo porque sos mi casa y los compañeros pueden venir/ sostienen el cielo del sur/ abren los brazos para soltar el sur/ de un lado les caen furias/del otro/ trepan sus niños/abren la ventana/ para que entren los caballos del mundo/ el caballo encendido de sur/ el caballo del deleite de vos/ la tibieza de vos/mujer que existís/ para que exista el amor en algún lado/ los compañeros brillan en las ventanas del sur/ sur que brilla como tu corazón/ gira como astros/como compañeros/ no hacés más que subir/ cuando alzás las manos al cielo/ le das salud o luz como tu vientre/ tu vientre escribe cartas al sol/ en las paredes de la sombra escribe/ escribe para un hombre que se arranca los huesos/ escribe la palabra libertad/ Hacia el sur te amo señora/como el sur/ una mañana sube de tus pechos/ toco tus pechos y toco una mañana del sur/ una mañana como dos fragancias de la fragancia de una nace la otra/ o sea tus pechos como dos alegrías/ de una alegría vuelven los compañeros muertos en el sur establecen su dura claridad/

17 Oracion Habítame, penétrame. Sea tu sangre una con mi sangre. Tu boca entre a mi boca. Tu corazón agrande el mío hasta estallar. Desgárrame. Caigas entera en mis entrañas. Anden tus manos en mis manos. Tus pies caminen en mis pies, tus pies. Árdeme, árdeme. Cólmeme tu dulzura. Báñeme tu saliva el paladar. Estés en mí como está la madera en el palito. Que ya no puedo así, con esta sed quemándome. Con esta sed quemándome. La soledad, sus cuervos, sus perros, sus pedazos.

18 Todo el día viví con tu ausencia mejor dicho... todo el día viví con tu ausencia mejor dicho todo el día viví de tu ausencia ya que los terremotos otros desastres internacionales no me distrajeron de ti yo soy un hombre mundial me interesa la revolución en Pakistán la falta de revolución en el Yorkshire donde una vez vi que lloraban de hambre o de rabia nomás ¿cómo es posible entonces que entre las tempestades o sus calmas que vienen a ser lo mismo desde cierto punto de vista yo no haya olvidado tu valor la suave apariencia que adquirís y todo sea como tu olor después de haber amado antes de haber amado sea como tu olor?

19 La más mujer del mundo sonríe como un cómplice bajo el calor suelta sus animales bellos desnudos indolentes y recorren la tierra llenándola de ansias de carne en libertad ella prepara sus abismos ninguno la conoce en la mitad de la noche me despierta la oigo como enciende su furor y las crepitaciones de rostros que ella quema lentamente contra su voluntad. "El amor es una cosa y la palabra amor es otra cosa, y sólo el alma sabe dónde las dos se encuentran."

20 María la sirvienta Se llamaba María todo el tiempo de sus 17 años, era capaz de tener alma y sonreír con pajaritos, pero lo importante fue que en la valija le encontraron un niño muerto de tres días envuelto en diarios de la casa. Qué manera era esa de pecar de pecar, decían las señoras acostumbradas a la discreción y en señal de horror levantaban las cejas con un breve vuelo no desprovisto de encanto. Los señores meditaron rápidamente sobre los peligros de la prostitución o de la falta de prostitución, rememoraban sus hazañas con chiruzas diversas y decían severos: desde luego querida. En la comisaría fueron decentes con ella, sólo la manosearon de sargento para arriba, pero María se ocupaba de soñar, los pajaritos se le despintaron bajo la lluvia de lágrimas. Había mucha gente desagradada con María por su manera de empaquetar los resultados del amor y opinaban que la cárcel le devolvería la decencia o por lo menos francamente la haría menos bruta. Aquella noche las señoras y señores se perfumaban con ardor pero el niño que decía la verdad, por el niño que era puro, por el que era tierno, por el bueno, en fin, por todos los niños muertos que cargaban en las valijas del alma y empezaron a heder súbitamente mientras la gran ciudad cerraba sus ventanas.

21 Ruiseñores de nuevo En el gran cielo de la poesía, mejor dicho en la tierra o mundo de la poesía que incluye cielos astros dioses mortales está cantando el ruiseñor de Keats siempre pasa Rimbaud empuñando sus 17 años como la llama de amor viva de San Juan a la Teresa se le dobla el dolor y su caballo triza el polvo enamorado Francisco de Quevedo y Villegas el dulce Garcilaso arde en los infiernos de John Donne de César Vallejo caen caminos para que los pies de la poesía caminen pies que pisan callados como un burrito andino Baudelaire baja un albatros de su reino celeste con el frac del albatros Mallarmé va a la fiesta de la nada posible suena el violín de Verlaine en la fiesta de la nada posible recuerda que la sangre es posible en medio de la nada que Girondo liublimará perrinunca lamora y girarán los barquitos de tuñón contra el metal de espanto que abusó a Apollinaire oh Lou que desamaste la eternidad de viaje el palacio del exceso donde entró la sabiduría de Blake el paco urondo que forraba en lamé la felicidad para evitarle fríos de la época mientras Roque Dalton trepaba por el palo mayor de su alma y gritaba.

22

23 La pena, dijo una vez con su enorme capacidad para la melancolía y el sarcasmo, es un territorio muy amplio, probablemente argentino. Lo llamaron, también, el poeta de los ojos tristes.

24 En un campo de concentración próximo a Varsovia es conservado un duro testimonio de la guerra pasada: una montaña de zapatitos de pibe Zapatitos blancos de pibe Zapatitos negros de pibe Zapatitos rojos de pibe Zapatitos sanos de pibe Zapatitos rotos de pibe Zapatitos de pibe Zapatitos Una montaña de zapatitos Negros, blancos, rojos, sanos, rotos Una montaña de sombra en la mañana Una cuña de luto clavada en la entraña de Polonia Oídme bien: El sol en todas partes, en cualquier parte Pero hay una montaña de sombra en la mañana. Una cuña de luto clavada en la entraña de Polonia Una montaña con sabor de camino hacia a escuela interrumpido con sabor de carrera hacia el refugio con sabor a calesita abandonada con sabor de pequeñas preguntas sin respuestas. Zapatitos de pibe no van a ningún lado Tus pasos en espera no van a ningún lado. El trompo, el barrilete, no van a ningún lado. Las veredas preguntan: ¿No van a ningún lado? Las escuelas preguntan: ¿No van a ningún lado? Mi corazón pregunta esperanzado: ¿No van a ningún lado? Se quedan simplemente. Ahora son una montaña de sombra en la mañana. Una cuña de luto clavada en la entraña de Polonia Una mañana de estas Una mañana clara sin montañas de sombra Una mañana aquí en la ciudad en un colectivo La tarifa, letreros, el retrato de Carlos Gardel, Flores sobre una guitarra de vidrio, La fotografía dominguera de una pareja Y al lado, un zapatito Un zapatito de pibe. Blanco. No pude más, Mi grito abrió en un tajo la mañana. Los zapatitos de pibe en su lugar. Que lo vayan sabiendo El zapatito blanco en su lugar. Que lo vayan sabiendo los señores. El zapatito negro en su lugar. Que lo vaya sabiendo el mercader de vidas. El zapatito sano en su lugar. Que lo vaya sabiendo el mercader de muertes. El zapatito roto en su lugar. Que lo vaya sabiendo el mercader de guerras. Los zapatitos de pibe en todas partes En cualquier parte. Menos una cuña de luto Clavada en la entraña de mi tierra Los zapatos de pibe en su lugar Que lo vayan sabiendo. En su lugar de aurora y carne nueva En su lugar. Ah! Montaña que pesas Ah! Que saberte quieta me hace daño Ah que me parte tu viudez de piernas De piernas que hace mucho no van a ningún lado Cómo quisiera despertarte ahora Cómo quisiera verte caminando Qué falta le hacen a mi amor los pibes Los pibes que hace mucho no van a ningún lado.

25 es la palabra entre los dos. Quiso que la verdad paseara por la calle y la cubrió con una máscara para que la quisieran. Esa máscara es su rostro en la foto. Le habrá pedido a Dios que no borre ni escriba nada porque todo podía ser peor. La foto está enferma, levanta una humareda de brazos que no se encontrarán. Empoza su linaje y me sigue como un perro MEDIDAS El abuelo me mira desde la foto de siempre, me mira desde el fondo de Rusia y otras desgracias. Desde el ghetto me mira. Dicen que escribió una carta a Dios para que inundara las casas de trigo, de vino y de pan ázimo en Pascua, y ató la carta a la pan de un pájaro que voló de país en país buscando el cielo. Me mira con las ojeras lentas de quien veló el espanto. Nunca me levantó en sus brazos. Nunca lo tuve, nunca me tuvo, nunca

26 Sueña, sueña, sueña, sin importar lo que perdió... En un rincón el viento mueve la sombra de las hojas (de La manzana).

27 Gelman y la poesía norteamericana: Los poemas de Sidney West En la década del sesenta Juan Gelman decidió ensayar otras voces poéticas y ser "traductor" de poetas de otras culturas. Si Leónidas Lamborghini escoge el canto paralelo, la para-oda, la parodia, para distanciarse críticamente (y homenajear) a la poesía nacional, Juan Gelman intenta sumergirse en la subjetividad de poesía rebelde y contestataria norteamericana e imaginar un poeta posible, Sidney West. El género elegido es el lamento, la elegía. Sus personajes son seres rechazados por su cultura, poetas incomprendidos en una sociedad materialista y consumista, que ignora la sensibilidad del poeta y hace de él su víctima. La mirada de Gelman es doble: es una visión de la poesía rebelde norteamericana de los sesenta, y una crítica al capitalismo materialista y al imperialismo destructor. Valiéndose de la ficción de ser el poeta norteamericano Sidney West escapa de la autocensura para liberar su propia imaginación en una poesía elegíaca exaltada, que es a la vez trágica y cómica, lírica y crítica. Pérez, Alberto Julián Gelman y la poesia norteamericana Los poemas de Sidney West

28 Lamento por la tórtola de Butch Butchanam el pobre butch butchanam pasó sus años últimos cuidando a una tórtola ciega y sin querer ver a nadie en solidaridad con el pájaro al que amaba y cuidaba y a veces aleteaba en su hombro dejando caer un dulce sonido a naranjos azules girando por el cielo a demonios de pie sobre un ratón a monos de piedra sorprendidos en el acto de hacer "oh tórtola" decía butch butchanam. "amas la ceguera y yo convertí mi corazón en ceguera para que vueles alrededor de él y te quedes" pero lo que debe desaparecer todo lo que se masca come chupa bebe o saborea, venía con el crepúsculo y tristeza para butch tristeza para butch. el cual: soñaba con el desierto sembrado de calaveras de vaca los castillos de arena instantánea o polvo rápidamente quieto en tierra los oleajes (como de serpiente) del tiempo en Melody Spring y los antepasados que ya no conocían el dolor ni el dolor de la muerte y hablaban un idioma lento amarillo feliz como un lazo de oro en el cuello noches y noches soñó butch butchanam hasta que supo que iba a morir enfiló su cama hacia el sur y se acostó de espaldas al cielo y dejó escrito en la tórtola que lo enterraran de espaldas al cielo y aquí yace de espaldas al cielo mirando todo lo que baja y sube en Melody pueblo de miserables que: degollaron la tórtola la asaron la comieron y comprobaron con cristiano horror que los miraba desde el plato con el recuerdo de sus ojos

29 LAMENTO POR LA MANO DE ARTHUR DONOVAN cando arthur donovan vino del sur hizo una parva con sus maldades resentimientos tristezas les prendió fuego en el crepúsculo para espantar a los mosquitos de paso quedó solísimo apoyado en bellezas "y qué va a hacer" decía arthur donovan con luz o suavidad o dulzura pechonas contando su poquito "y qué va a hacer" decía pero una mirada que le dieron como amparo o amor le sostenía el esqueleto en esa mirada arthur donovan estaba parado y hacía señales contra el mundo "ah mirada" decía arthur donovan el entendido en sombras "solos estamos por aquí" decía y ya la noche le rebajaba el sufrimiento a pájaros a tierra mojada respirando cuando arthur donovan murió sacó una mano afuera extendiéndola como quien pide lluvia o nido o no tanta soledá olvido si no hay caso cómo llovió sobre esa mano no hubo gente que no llorara por allí pero ni hojita le creció al puro hueso comido por el aire "y qué va a hacer" decía arthur donovan mientras el viento lo limpiaba y él levantaba su mirada famosa como calor desobediente a la suerte fatal

30 Por abajo por arriba por la ventanita que nadie abre iba carmichael con el camino en la mano como paquete del dolor hasta que un día los pies se le pusieron verdes áhi carmichael paró ya rojo ya mitad ya parecido y dulce fue su desventaja toda la sombra que cae de carmichael o'shaughnessy pega en el suelo y se va al sol pero antes canta como dos pechos de mujer o sea canta canta Traducciones III. Los poemas de Sidney West (1969)

31 Pareciera que se ha instalado todo un sistema para recortarnos el espíritu, para convertirnos en tierra fértil de autoritarismos. Y hay una especie de acostumbramiento, que es lo peor que le puede pasar al ser humano: al terrorismo, al genocidio por hambre, a la falta de educación para todo el mundo.

32 "Dice el tango que 20 años no son nada, entonces 80 años son cuatro nadas" LA MUERTE Si me dieran a elegir, yo elegiría esta salud de saber que estamos muy enfermos, esta dicha de andar tan infelices. Si me dieran a elegir, yo elegiría esta inocencia de no ser un inocente, esta pureza en que ando por impuro. Si me dieran a elegir, yo elegiría este amor con que odio, esta esperanza que come panes desesperados. Aquí pasa, señores, que me juego la muerte.

33

34

35 Presencia del Otoño Debí decir te amo. Pero estaba el otoño haciendo señas, clavándome sus puertas en el alma. Amada, tú, recíbelo. Vete por él, transporta tu dulzura por su dulzura madre. Vete por él, por él, otoño duro, otoño suave en quien reclino mi aire. Vete por él, amada. No soy yo él que te ama este minuto. Es él en mí, su invento. Un lento asesinato de ternura. Te amé duplicadamente, te amé por vos y por mí.

36 Límites ¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí la sed, hasta aquí el agua? ¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el aire, hasta aquí el fuego? ¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el amor, hasta aquí el odio? ¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el hombre, hasta aquí no? Sólo la esperanza tiene las rodillas nítidas. Sangran Sefiní basta por esta noche cierro la puerta me pongo el saco guardo los papelitos donde no hago sino hablar de ti mentir sobre tu paradero cuerpo que me has de temblar

37 Leer poesía de Gelman es cada vez más, a medida que avanza su obra, como asistir al momento en que surgen las palabras y se van formando las frases, todavía no del todo acabadas, todavía cargadas de algo de la fuerza del territorio confuso del que vienen, temblorosas e inexpertas en su trato con el mundo. Cada vez más, leer un poema de Gelman es percibir su intento de hacerse, lanzar algunas señas misteriosas y perderse después. Pero además leer su producción poética de punta a punta implica internarse en un proceso en el que, cuanto más a fondo el lenguaje se hace cargo de sí mismo, más enfrenta la complejidad y la mezcla de horror, desconcierto y maravilla que es para esa poesía el mundo. (Daniel Freidemberg - El País Cultural Nº de octubre de 1997) Los tres periodos principales de la obra de Juan Gelman: 1. Utopía y Revolución: el exordio y los primeros libros, de 1956 a Interrupciones y memoria: el exilio y la busqueda, de 1980 a El oficio ardiente: la madurez del poeta, de 1997 a 2011

38 1.Utopía y Revolución: el exordio y los primeros libros, de 1956 a Violín y otras cuestiones, Gleizer, Buenos Aires 1959 El juego en que andamos, Nueva expresión, Buenos Aires1961 Velorio del solo, Nueva expresión, Buenos Aires 1962 Gotán, La rosa blindada, Buenos Aires1965 Cólera Buey, La Tertulia, La Habana 1969 Los poemas de Sidney West (Traducciones III), Galerna, Buenos Aires 1971 Fábulas, La rosa blindada, Buenos Aires 1973 Relaciones, La rosa blindada, Buenos Aires.Ya en el período del exordio de Juan Gelman encontramos a obras maéstras, empezando por Violín y otras cuestiones, seguido tres años después por El juego en que andamos, por Velorio del solo en 1961 y Gotán el año siguiente. Todos estos libros han sido apreciados de inmediato por crítica y lectores y en el tiempo se han vuelto en esenciales para la literatura poética en lengua castellana. Acá damos con una breve presentación y una pequeña selección de los cuatro libros, que fueron más tarde reunidos en un volumen único editado por Caldén en 1970 y en la Colección de poesía Todos bailan -Ediciones Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, VIOLÍN Y OTRAS CUESTIONES (1956) En 1956 el grupo El pan duro decidió publicar el primer libro de Gelman, Violín y otras cuestiones, con prólogo de Raúl González Tuñón, bajo el sello editorial de Manuel Gleizer. El libro recibe de inmediato el elogio de la crítica. EL JUEGO EN QUE ANDAMOS (1958) El libro salido en 1959 reúne poemas en los cuales, con fineza y ternura, Gelman descubre y hace descubrir a los lectores algunos de sus temas fundamentales, como la vida cotidiana en sus detalles de ternura e ingenuidad, el amor, la justicia social. VELORIO DEL SOLO (1961) Compuesto por tres secciones -Velorio del solo, Tiempo y Casos- el libro sigue sobre el camino del poeta de la gente, ese que quiere hablar en sus versos de la soledad de quien no alcanze a si mismo. GOTÁN (1962) Uno de los libros de Gelman más famosos y amados en el tiempo. Su país, su identidad, la voz de sus sueños, de su gente se afirman y radican en el imaginario colectivo.

39 Exilio: interrupciones y memoria ( ) 1980 Hechos y relaciones, Visor, Madrid 1980 Si dulcemente (contiene: Notas, Carta abierta y Si dulcemente), Lumen, Barcelona 1982 Hacia el Sur, Marcha, México D.F.1982 Citas y comentarios, Visor, Madrid 1984 Exilio (Bajo la lluvia ajena/Notas al pie de una derrota), con Osvaldo Bayer, Legasa, Buenos Aires 1985 La junta luz, Libros de Tierra firme, Buenos Aires1985 Hacia el sur (y otros poemas), Espasa Calpe, Buenos Aires 1986 Com/posiciones, Ediciones del Mall, Barcelona 1988 Anunciaciones, Visor, Madrid, 1988 Interrupciones I (contiene: Relaciones, Hechos, Notas, Carta abierta, Si dulcemente, Comentarios, Citas), Libros de Tierra firme, Buenos Aires 1988 Interrupciones II (contiene: Bajo la lluvia ajena, Hacia el sur, Com/posiciones, Eso), Libros de Tierra firme, Buenos Aires 1989 Carta a mi madre, Libros de Tierra firme, Buenos Aires 1993 Salarios del impío, Libros de Tierra firme, Buenos Aires 1994 Dibaxu, Seix Barral, Buenos Aires INTERRUPCIONES I reúne los siguientes libros de poesía: Relaciones, Hechos, Notas, Carta abierta, Si dulcemente, Comentarios y Citas (con introducción de Julio Cortázar escrita en 1981). INTERRUPCIONES II reúne los siguientes libros de poesía: Bajo la lluvia ajena, Hacia el sur, com/posiciones, Eso). Ambos los libros salieron por las ediciones Libros de Tierra Firme (Colección Todos Bailan, dirigida por José Luis Mangieri) en Buenos Aires, en el 1988.

40 El oficio ardiente ( ) 1997 Incompletamente, Seix Barral, Buenos Aires 2001 Valer la pena, Seix Barral, Buenos Aires 2004 País que fue será, Visor, Madrid 2007 Mundar, Seix Barral, Buenos Aires (re-editado en 2008 por Visor, Madrid) 2009 De atrásalante en su porfía, Visor, Madrid y Seix Barral, Buenos Aires 2011 El emperrado corazón amora, Tusquets, Barcelona y Seix Barral, Buenos Aires Sobre De atrásalante en su porfía.

41 NOMBRES Mi padre se llamaba José. ¿Por qué José? ¿Por qué se llamaba José? Tengo que detenerlo en esta pregunta: ¿por qué te llamabas José? Ahí va mi verte como si no quisiera tener alma conmigo. La palabra es una falta de palabra en el rostro de tu mujer. La he visto en los desfiles del error. Y ahora me siento a veces a esperar tu pérdida. Cuando el día no es más que ese enfermedad, el sol no sola. El anuncio incompleto de algo desconocido baja con la tarde y veo la cama donde muriste y tu silencio que no se mueve. ¿Por qué José? ¿Por qué te llamabas José

42 LA YAPA : Consejos para ser escritor Lo primero es conoser vien la hortografia. Cuide la concordancia, el cual son necesaria para que Ud. no caigan en aquellos errores. Y nunca empiece por una conjunción. Evite las repeticiones, evitando así repetir y repetir lo que ya ha repetido repetidamente. Use; correctamente. Los signos: de, puntuación. Trate de ser claro; no use hieráticos, herméticos o errabundos gongorismos que puedan jibarizar las mejores ideas. Imaginando, creando, planificando, un escritor no debe aparecer equivocándose, abusando de los gerundios. Correcto para ser en la construcción, caer evite en trasposiciones. Tome el toro por las astas y no caiga en lugares comunes. Si Ud. parla y escribe en castellano, O.K. ¡Voto al chápiro!... creo a pies juntillas que deben evitarse las antiguallas. Si algún lugar es inadecuado en la frase para poner colgado un verbo, el final de un párrafo lo es. ¡Por amor del cielo!, no abuse de las exclamaciones. Poné cuidado en las conjugaciones cuando escribáis. No utilice nunca doble negación. Es importante usar los apóstrofo's correctamente. Procurar nunca los infinitivos separar demasiado. Relea siempre lo escrito, y vea si palabras. Con respecto a frases fragmentadas

43 Palabras de despedida

44

45

46 Jose Emilio Pacheco, el gran poeta mexicano, escribio estas palabras el 19 de Enero, Pacheco fallecio una semana despues, el 26 de Enero…

47 Fuentes: Clarita -Efraim


Descargar ppt "Clarita –Efraim PPS Segunda presentacion. El hombre que hizo hablar a las palabras más allá de la muerte Ni el recuento de los merecidos premios literarios."

Presentaciones similares


Anuncios Google