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Maternidad..., es poesía. Savia, néctar de amor, que en vida se derrama con un abrazo eterno de raíces y frutos.

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Presentación del tema: "Maternidad..., es poesía. Savia, néctar de amor, que en vida se derrama con un abrazo eterno de raíces y frutos."— Transcripción de la presentación:

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2 Maternidad..., es poesía. Savia, néctar de amor, que en vida se derrama con un abrazo eterno de raíces y frutos

3 Í N D I C E INTRODUCCIÓN PRELUDIO: Las túnicas del cuerpo Mi único paisaje: tus pupilas Rito

4 ALBORES DE LA VIDA: Hijo, miel y cera Soy toda para tí ¡Vives! Niño de la ciudad Hoy la Ley te hace hombre Consagración, I y II La libertad Horas de juventud Tu cumpleaños Tu savia de sueños Quisiera darte, hijo mío

5 PASOS EN LA NIEBLA: Hijo, me dueles y te espero La ventana quieta Me grita tu infancia La escarcha Funámbulo del tiempo Me clavas mil puñales cada noche ¿Dónde estás, hijo mío, esta noche? La ciudad No puedo acostumbrarme Desvío Cumples veinticinco años Quisiera no ser Extraños Mi paraíso El pensamiento errante A la rueda rueda Conozco un lugar Angustia en el umbral de la locura La causa del fracaso Naciste libre El parque de tu infancia Somos libres Naciendo al morir

6 ALAS EN LA NOCHE: Hoy te vas, hijo mío, quizá un mañana Vuelve, hijo Parto de lágrima y esperanza La soledad Te exilias en el mar ¿Dónde está la ilusión de tu mirada? Nube negra Tu mensaje Arranca tus piedras de molino ¡Vuelve a ser tú, hijo mío! ¡Qué lejos del amor esos amores! Es amor Tus rosas Sentimiento Y me quedaré sola Desamor de espiga El paso del tiempo Una visita al pueblo de la infancia Fantasmas Tesoros del pasado Un lugar cercano Alianza del silencio

7 FLORES DE ESPERANZA: Tú, gaviota blanca, bate tus alas Tu camino Estoy callada Déjame ser tu madre Me crece la esperanza El valle perdido El tiempo va aún por el camino El bosque de mi mente Esperanza ingrávida Cuando llegue tu avión Aguardo tu llegada a la orilla del tiempo ¡Evoluciona! En tus veintisiete años

8 FRUTO EN SAZÓN: Alborear de miel y tul Tu hombría Te veo en mi recuerdo ¡Vístele, Señor, para las bodas! Al fin la paz Futuras mariposas Tu figura humana

9 MATERNIDAD..., ES POESÍA. Emma-Margarita R. A.-Valdés Todos los derechos reservados © Emma-Margarita R. A.-Valdés

10 En esta obra he intentado recorrer y transcribir la vivencia íntima de una mujer-madre, el proceso afectivo que origina el encuentro con el amor, con la concepción y nacimiento del hijo, y con el devenir de su vida: una transformación anímica que se produce al compartir el despertar del hijo a las sucesivas etapas de su crecimiento, desde la inocencia y el candor de los primeros años, pasando por la reflexión de la adolescencia, continuando con el alejamiento por una realidad que supera la razón, y terminando con la madurez espiritual resultante de su evolución psíquica. Deseo acceder al lector, por eso persigo la comunicación, el placer estético y la emoción, mediante una poesía que denomino "multidimensional", popular e intelectual, fruto de investigación, que ofrece diversos niveles de interpretación por el análisis de las palabras, de las letras y sus sonidos, de los tonos, del cromatismo, de la composición conjunta, de las imágenes, de la técnica y de los símbolos entretejidos en todo el texto para aportar una unidad básica a las ideas. El sistema de signos debe proyectar una primera interpretación de modo inmediato, real o intuitiva, aunque contenga otras lecturas emocionales no coincidentes, dando lugar a varias respuestas en función de los códigos utilizados, pero existiendo siempre facilidad para la comprensión. INTRODUCCIÓN

11 La manifestación externa formal del poema debe adaptarse a su contenido, las ideas exigen su cuerpo poético, que brota íntimamente unido a ellas. El metro del verso produce una expectación anímica sugerida por la figura del poema. Es la expresión material del pensamiento, con un fondo que estimula los ritmos vitales del hombre a través de: una inflexión melódica interna, de la que fluye la fuerza; una melodía externa producida por la métrica y, en su caso, por la rima, y una cadencia en los acentos, cortes y pausas. El sistema de símbolos tiene como fin entrelazar y dar profundidad al contenido; en esta obra son, entre otros, el árbol, el agua, la luz y el paso del tiempo, que esclarecen la idea de la maternidad material y espiritual. El fin que persigo es ofrecer una poesía que se integre en el ser humano: en su memoria, por el metro y la rima; en su inteligencia, por las informaciones transmitidas, y en su corazón, por el ritmo, la fuerza que estimula y estremece. Pongo como ejemplo tres poemas, de los que muestro, sin analizar el aspecto técnico, algunas de sus interpretaciones: HIJO, MIEL Y CERA: El cuerpo poético elegido, la manifestación externa formal, es un soneto, generalmente aplicado a expresar conceptos profundos, trascendentes, en este caso la maternidad. En una rápida lectura se puede acceder con facilidad, por su sencillez, al significado superficial: Los sentimientos de la mujer ante la concepción del hijo. En un análisis más detenido se obtienen, entre otras, las siguientes interpretaciones:

12 Relaciona la maternidad con el Sacrificio de la Misa. La mujer es el templo y el altar. La Misa comienza con los ritos iniciales y la antífona de entrada, se anuncia el misterio que se va a celebrar y su carácter sobrenatural: "es mi carne cuna de tu suerte, en mi entraña se engendran tus albores"..."un alma de Dios". El acto penitencial, la plegaria ofrecida por la caridad, son los "sacrificios y dolores" y se espera "el indulto de amor". El Evangelio es de San Juan (8,18), "el que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida", y en el poema: "eres la luz del sol de mi camino". Las ofrendas son el cuerpo y la sangre del hijo: "ofrenda libre, pan y vino". La bendición y consagración del pan y el vino son símbolos de la resurrección: "miel y cera de eternos colmenares". Concluye la Misa con la acción de gracias, y en el misal romano se lee: "que este don temporal sea para nosotros una protección eterna", y en la poesía: "el indulto de amor, el don divino". El incienso está representado por el "aroma de azahares", aroma de pureza. Podría significar, además, la maternidad de la Iglesia, siguiendo las reflexiones de San Juan Crisóstomo. Otra interpretación hace ostensible el carácter divino de la maternidad. La madre concibe un alma, "alma de Dios" y la envuelve con un "cuerpo fuerte". El hijo es un "don divino", por lo que "no importan sacrificios y dolores": es la "luz del sol", la luz verdadera; embriaga con su "aroma de azahares", es la flor del azahar, símbolo de pureza. Podría considerarse un manifiesto en contra de la legalización del aborto en los casos de "ansiedad y angustia" de la madre: "Sufro ansiedad, angustia, por quererte". a. b. c.

13 Refleja el cambio que produce la maternidad en la mujer: alteraste de golpe mi destino". El contacto del hijo despierta en la madre el instinto natural: "me embriago con tu aroma de azahares". La maternidad supone una entrega, una renuncia a los goces del cuerpo y del alma cuando se interpongan en la consecución de la vida de la criatura: "abeja libadora de mis flores". La mujer descubre un nuevo sentimiento: "eres la luz del sol de mi camino". Al hacerse referencia a la miel y la cera, elementos poéticos de la naturaleza, se incorporan nuevos significados. Por un lado la maternidad de la tierra, considerando la tierra como Gaia, Gea, etc. En este caso muestra la vida y la muerte, el amor y el desamor, surgiendo del cosmos: "miel de tus amores", "cera de mi muerte". El hijo es la luz del sol, la fuerza de la vida. Por otro lado, en el simbolismo cristiano, la abeja representa a la Virgen María en la Encarnación y la Concepción; se decía que las abejas se reproducían virginalmente, por partenogénesis (parthenos=Virgen). La miel es el alimento natural ofrecido por Dios al hombre en la Tierra Prometida, "tierra por la que corren ríos de leche y miel" (Dt 8,7-10; 27,3). La colmena es la Virgen María, Reina de la Iglesia, que reúne a sus miembros para formar el Cuerpo de Cristo. La luz es la iluminación divina sobre la oscuridad (Gen 1,1-2); Cristo es "la luz del mundo" (1 Cor 4,5); la Virgen María, "portadora de la luz"; "la gloria de Dios es su luz y su lámpara es el Cordero (Apocalipsis 21,23); etc. Siguiendo con el simbolismo cristiano esta poesía tiene cuatro estrofas, el número cuatro está en el cuerpo, la tierra, los cuatro elementos, los cuatro evangelistas, los cuatro ríos del Paraíso... d. e. f.

14 ¡VÍSTEME, SEÑOR, PARA LAS BODAS!: Esta composición de cinco estrofas contiene los siete Sacramentos de la doctrina cristiana y toma conceptos de las Sagradas Escrituras (Mt 22,1-14; Jn 3,5; 1 Cor 10,1-6; 11,23-26; Lev 20,26; Rom 12,1; Ap 22,1; etc.): La primera estrofa representa el Sacramento del Bautismo purificador del pecado original, hace que el alma sea partícipe de la gracia divina, de los dones sobrenaturales, y heredera del cielo: "Venciste su tormenta...aguas luminosas...heredero de tu reino..." La segunda estrofa refleja el Sacramento de la Penitencia, el pecado, el reconocimiento de la culpa, el arrepentimiento, la confesión de la falta y el propósito del bien: "Las ráfagas de umbría... rompió el plan sagrado... brilla tu alcorce..." La tercera estrofa recoge la liturgia eucarística. Plegaria eucarística: "¡Vístele de inocencia...". Prefacio, pórtico de entrada: "Se acercará a tu pórtico". Epíclesis, invocación: "invocará tu nombre". Relato de la institución de la eucaristía: "recordará tu tiempo". Proclamación de Jesús como Salvador: "volará con tus alas de paloma". Anámnesis: "se enlazará en tus brazos". Ofrecimiento e intercesiones: "crecerá espiga fértil de tu siembra". Doxología, glorificación: "proclamará la gloria de tu eterno banquete". Comunión: "a la tercera copa brindará" (en el ritual judío la copa de la bendición era la tercera de la cena). Esta estrofa comprende también el Sacramento del Orden, la consagración a Dios: "crecerá espiga fértil de tu siembra... volará con tus alas de paloma".

15 La cuarta estrofa corresponde al Sacramento de la Confirmación: "maduran las semillas... confirman tus dones celestiales...". La quinta estrofa incluye el Sacramento de la Unción, que lleva a la resurrección: "revistes... su tallo descarnado... cantará amaneceres..." Las citas de la Biblia que se incluyen deben ser tenidas en cuenta para completar la interpretación del poema, pues aportan otros significados. Esta poesía, en su conjunto, representa el Sacramento del Matrimonio, tomando como base la parábola de los invitados a la boda. Aquí la invitada a la boda es el alma del contrayente: "Vístele, Señor, para las bodas". Además, siguiendo los Sacramentos, es una alegoría del ritual de la vida: nacimiento - madurez - reconciliación - alimento - matrimonio - encuentro y entrega - resurrección. ALIANZA DEL SILENCIO: Alianza del silencio: Alianza como unión, comprendiendo los cuatro sentidos dados a esta palabra en las Sagradas Escrituras. Alianza del silencio es la unión de todos los sonidos con la voz de Dios, la unanimidad, silencio eterno. - Campo unido al Uno: Campo unificado de la física cuántica. Teorías del campo unificado. - Emanado de mística conciencia: La conciencia y el cuerpo son uno mismo. La conciencia universal creó el universo. Crea dentro de sí una forma autosuficiente.

16 - Labio creativo de la tierra:Gn 11,1, de un solo labio. Un solo idioma. - Tú eres, en ti, el mundo: Mahabharata, de Vyasa. Krishna dice: "Te veo y veo al mundo entero". Percibir al ser reflejado en todo.- Piedra fundamental: luz sólida descendida... para... la formación de la materia.- Conciencia y cuerpo son uno. El campo unificado tiene características de la conciencia o inteligencia. - Limpiar la herrumbre que te arruina, el óxido mortal: Química. Envejecimiento es oxidación. - Costra exterior: La piel es "costra exterior de la luz original" - Velo de la vida: "Vilon", velo, cortina atmosférica. El primero de los siete firmamentos. - Azogue de negra oscuridad: Espejo negro, que no alumbra ni refleja. Descenso de las dimensiones y desconexión de la conciencia, que ya no transmite la luz original, al Creador. - Contempla el alba original: "Despertar del alba".- Redención y origen.- Luz del alma.- Gn 3,8, "Al soplo del día".- Ex 34,29, "Al bajar Moisés del monte Sinaí... su rostro resplandecía". - Elévate en las alas de tu aliento: Gn 3,8,"En el paraíso... se levantaba el aire...".- Viento es aliento, ánima, espíritu.- Gn 2,7,"Ánima de vidas" o "el alma de las vidas".- "Ánima o respiración", primer nivel; "alma, soplo", segundo nivel; "ser, expiración, aspiración, respiración inferior y exterior", tercer nivel. Estos son los tres niveles que, según la Torah, forman el ser, y el aliento comprende los tres niveles del ser.

17 - Deseo de alcanzar la verdad: Krishna dice: "Los hombres nacen con una ilusión ¿Cómo puede uno alcanzar la verdad?" - Total reintegración: Reconstruir la integridad, lo perdido. - Tu mente es caprichosa, evasiva, febril, turbulenta, tenaz: Son palabras textuales del Mahabharata. - Torbellino de tu mente: Ruido interior.- Actividad mental. - Umbral de los sentidos: El sentido está establecido en la mente, y la mente es el medio de proyección de Dios. - Disfruta el equilibrio: Silencio interno.- Experiencia de paz. Estado de conciencia pura.- El campo unificado, de la física cuántica, presenta aspectos de la conciencia o inteligencia, creada desde el interior de uno mismo de forma autosuficiente. El estado de mínima excitación de la conciencia forma un campo que conecta entre sí todos los puntos del espacio. Única frecuencia de oscilación. - Inteligencia subyacente: Krishna habla de esta inteligencia. - Lucha interna... guerrero: Dice Krishna "cada hombre ha de luchar solo... verdadero campo de batalla".- Gn 32,25, luchar equivale a "sacudirse el polvo". - Desvanece las sombras: El silencio es luz sin sombra ni reflejo. En la dimensión original no hay diferencia entre el sonido y la luz.- Desvanece el ruido.- Gn 28,19; 13,3; 12,8... Morada de Dios.

18 -Grito: Ruido es el reino de la multiplicidad de las ondas sonoras. Silencio es "anterior al Uno", "el descanso, la calma de YHVH". - Sonido escondido: Sonido absoluto, YHVH.- Gn 3,8, "la voz del Señor".- Pitágoras: Matemática sonora para alcanzar el intelecto puro.- Libro Primero de los Reyes: Elías oye música para unirse a Dios (brisa suave). - Estática envoltura: Adán.- Gn 2,7, Adamá: tierra elemental.- Polvo de la Adamá.- Costra. - Mensajero: Ángel. Espíritu. - Que anida en tu interior: Gn 1,1; 2,6...- Pensamientos, fluctuaciones de la conciencia. - Genera moléculas de sol: Las fluctuaciones de la conciencia generan moléculas que llevan los mensajes dentro del organismo: Neuropéctidos. - Barro que pisa el pie descalzo: ELOHYM: Gn 1,1, expresión material de Dios, que da información genética.- La molécula de ADN está formada por átomos, y éstos por partículas, que son modos de vibración de campos cuánticos. El cuerpo mecánico cuántico es lo que somos (física cuántica). - Organizar el orden cósmico: La vibración de la conciencia organiza el cosmos.- El hombre es cosmos.- El hombre forma parte del "campo de la supercuerda" (física), que une los diferentes puntos en el silencio, y sus vibraciones producen la manifestación física. -

19 -Estado de vacío: Vibración cero: Partículas virtuales que sólo contienen dinamismo infinito. Universo virtual anterior a nuestro universo, en el que se contiene la estructura y desarrollo del mismo. Desde ese nivel el hombre puede ordenar y regir el universo.- El hombre es organizador del orden cósmico. - Dinamismo infinito: Vibraciones continuas.- Las partículas se propagan, se destruyen y otra vez son creadas. - Fin sonoro: El sonido fue el principio y será el final.- El Corán dice que todo se acabará en un solo grito.- Las murallas de Jericó se derrumbaron por el ruido de las trompetas y los gritos del ejercito de Josué. - Tu silencio se hará nueva palabra: Silencio anterior al Uno, el sonido absoluto en la unión con la Fuente original.- Silencio eterno que contiene todos los sonidos.- Las diez ondas de la luz sonora creadoras del cosmos se reunificarán para la nueva creación. - Canto universal: Canto de redención, silencio unificado, canto de lo existente en una sola melodía que produce el silencio. - Letras de la paz: Letras del Nombre. La Fuente Original de Todo y Retornador de Todo, el SinNombre, se nombrará por el propio SinNombre el día de la Redención. - Vibran alborada: Ondas creativas.- Vibración que genera nueva vida. -Emma-Margarita R. A.-Valdés. -Catedrático

20 PRELUDIO Mi cuerpo es ceremonia de la tierra que se renueva en ti.

21 Las túnicas del cuerpo Las túnicas tejidas con mares y desiertos ondulan por parajes encendidos de amor, se resquebrajan lúcidas cadenas del cerebro y, en libertad de formas, esculpe la emoción oleadas de sangre en la playa del cuerpo, marejadas de celo en la orfandad del sol, se enajena la mente con aromas de anhelos y un largo escalofrío es vida en efusión. Algo inconcreto late, angustia y estremece, fascinación del tacto, del beso, del abrazo, vivaz melancolía, hechicero deleite en un rincón profundo, inaccesible, abstracto, hay gotas de rocío y temblores de fiebre, inflama la materia el fuego originario, afloran lirios rojos en bancales silvestres y se abren las ventanas de un recinto sagrado. El placer del instante acerca al infinito, fuerte arrebatamiento que enaltece, que eleva, un manantial ajeno a la tierra y su giro se derrama en el aire y traspasa la esfera; amanece la voz y salmodia el quejido por superficies débiles saturadas de esencia; canta la creación en el pecho cautivo un himno de alabanza a la única belleza.

22 Las serpientes afilan colmillos de malicia, agitan la estructura de mortales acordes, espirales del sexo desatan su lascivia y fustigan corceles con los ojos insomnes; cascabeles del llanto, castañuelas de alquimia, son un concierto lúbrico de apetitos salobres, sinuosidad que asciende por curvas serpentinas con humedad espesa de carnales fervores. Por los poros del goce se introduce el dolor, cae escarcha de lágrimas sobre el espejo oscuro, las esquinas entonan una triste canción de dioses descendidos a las tumbas del mundo; surgen blancos destellos con prístino fulgor del edén venturoso, del ángel incorrupto, y brota en las entrañas el agua del perdón como el caudal profético del bíblico diluvio. Las túnicas tejidas con célicos dulzores ondulan por los valles de la felicidad, enlazan los afectos mil cintas de colores y un amor verdadero nace a la eternidad.

23 Quiero asomarme a tu inmensidad virgen, al paisaje esencial de tus pupilas oculto en el celaje de la tierra, en un perfil de estatua de los pórticos. Quiero atraer tus pájaros inquietos en su volar pletórico de miel sobre gardenias del estío polinizando rocas. Quiero ver solamente el fondo de tus ojos sin otra luz de bronce. Quiero ese ventanal de tu mirada para admirarte en mi único paisaje. Quiero, en mi ocaso, la luminosidad de tu iris de estrellas encendido. Mi único paisaje: tus pupilas

24 Me conmueve la magia de tu gesto, mi cuerpo es ceremonia de la tierra que se renueva en Ti por tu presencia y te transfiere a mí por sacramento; mi atávico ritual es nacimiento al ritmo de la vida y de la muerte, un viaje a mi interior, en cuya fuente descubro la razón de tu silencio. Vuelo en la vertical de los conceptos hacia tu irrealidad que en mí palpita, asciendo por el monte de utopía y me uno a tu glorioso firmamento; brilla el sol en la noche del encuentro, está el cielo colmado de tu ciencia, olvido la agonía de la senda y gozo del total conocimiento. Rito

25 Apaciguo la voz del pensamiento y percibo el arrullo de tu mar, agua viva de excelsa caridad con la intensa fragancia de los sueños; mi humana arquitectura sin cimientos tiene poros rendidos a la nieve, que se impregnan de exaltación celeste, fertilizada en tu inmortal aliento. Me elevo entre las nubes y los vientos, llego al ignoto umbral de la certeza, sigo la ruta azul de las estrellas, con los brazos en cruz voy a tu beso; el vigor creativo de tu Verbo convierte mi materia en tu edificio, el orbe es templo abierto al infinito en mi éxtasis cautivo, en mi embeleso.

26 Eres roble creciendo recto al cielo con ramas orientadas al azul. ALBORES DE LA VIDA

27 Hijo, miel y cera Hijo, es mi carne cuna de tu suerte, en mi entraña se engendran tus albores, no importan sacrificios y dolores para un alma de Dios y un cuerpo fuerte. Sufro ansiedad, angustia, por quererte, abeja libadora de mis flores, pues me darás la miel de tus amores o la cera del cirio de mi muerte. Aclaraste de golpe mi destino, me embriago con tu aroma de azahares y eres la luz del sol de mi camino. Serás mi ofrenda libre, pan y vino, miel y cera de eternos colmenares, el indulto de amor, el don divino.

28 Se anunció tu llegada, las rosas iniciaron tu alabanza, cantó la madrugada al eco en lontananza, la tierra se llenó de tu esperanza. Por ti fui transformada, mi arcilla rezumaba tu evidencia, tiernamente arrobada con tu dulce cadencia gustaba la verdad de tu existencia. Al fin llegaste aquí, brilló el día, te puse en mi regazo, eras mi savia en ti, eras de mí un pedazo, gocé del paraíso en ese abrazo. Soy toda para ti, contigo me fundí de tal manera que en tu ser me perdí, volcada en tu ribera te di mi libertad, mi primavera. Soy toda para tí

29 Ríes, baila en tus labios el universo. Lloras, mana la fuente del sentimiento. Amas, brota el perfume de tu alma en flor. Odias, grita el orgullo de la pasión. Sangras, fluye la vida que hay en tu centro. Gozas, tiemblan las llamas del carnal fuego. Gimes, habla tu espíritu, calla tu mente. Oras, encuentra el rumbo lo que no muere. Sigues blancas estelas de los luceros. Tomas frutos silvestres del mar y el cielo. ¡Vives!... ¡Vives!

30 Niño de la ciudad nacido prisionero, padeces, a tu edad, vacío, opresión, tedio. Pesa la soledad que el lujo justifica. Sufres la autoridad egoísta y mezquina. La T.V., en sociedad de un planeta frenético, muestra la actualidad de guerras, terror, miedo... Tu original bondad reclama la alegría; la empapan de maldad, de prácticas torcidas. Y en esta realidad doliente del destierro, ves tu inseguridad en un futuro incierto. Percibes la ruindad cercando tu sonrisa, rechazas la heredad del fruto que mancilla. Niño de la ciudad

31 Eres tierra preñada de simiente con vigor abrasando en tus entrañas, vibrante juventud que busca y siente el sublime destino de las almas. Eres roble creciendo recto al cielo con ramas orientadas al azul, tu raíz es profunda bajo el suelo y tu savia es un río de inquietud. Eres ola encrespada en mar incierto con el germen intacto, fecundante, en marea de espuma vas al puerto de la paz y del bien, inexorable. Eres luna de noche transparente con tu faz alumbrada por el sol; un faro en la negrura, refulgente, excitado en la hoguera del amor. Eres aire llenando los espacios, con tu invisible fuerza sopla el viento que arrastra a los escépticos reacios y expresa la verdad del credo eterno. Hoy la Ley te hace hombre

32 I - EL TRIGO DE LA CASA DEL PAN (BELÉN) De ignorada semilla, del primigenio origen, brotó hacia su destino de tormenta y bonanza. ¿En qué pan o en qué inútil abrojo acabará muriendo? A Ti, amor, a Ti, pan de la Vida, te pido que, otra vez, como en aquel pesebre, germine generosa en tierra de promesas, y beba en la fontana de tu costado hendido. Que maduren al sol las espigas humildes, que sean el manjar del último banquete. Y cuando llegue el tiempo de la trilla final, a Ti, amor, a Ti, pan de la Vida, e pido que, otra vez, como en la Santa Cena, los granos de su trigo sean la harina blanca del pan que Tú conviertes en carne salvadora. Consagración, I y II

33 II - AGUA -> VINO -> SANGRE De una ignorada fuente, del hontanar lejano, surgió hacia su destino por quebradas y valles. ¿En qué mar, en qué postrer marea acabará fluyendo?. A Ti, amor, a Ti, cauce de Vida, te pido que, otra vez, como en aquella boda, recojas su agua clara en un tranquilo lago para inundar de júbilo terrenales viñedos. Que maduren al sol las uvas en las viñas, que sean dulce vino para días de rosas. Y cuando llegue el tiempo de la fermentación, a Ti, amor, a Ti, Verdad y Vida, te pido que, otra vez, como en la Santa Cena, su rojo añejo vino de la última hora lo conviertas en sangre con tu esencia divina. Consagración, I y II

34 Hoy me preguntas: ¿Qué es la libertad? No puedo definirla, sólo sé que la siento, la poseo, la gozo. No depende de espacio, ni de una decisión. No depende del oro, ni de fama y poder. Quizá es un sentimiento, una actitud del alma. Quizá es un pensamiento, un reino de la mente. Crees que no soy libre porque renuncio a mí por el amor. Esta es mi libertad. Vivir en libertad es entregarse entero, sin fronteras, sin temor, con piedad, sin miedo a perecer. El ser más libre que habitó en el mundo predicó la alegría y sufrió por amor; multiplicó los panes y los peces y abrazó la pobreza; resucitó a los muertos y murió por la Vida. Es el único Dios del universo y reinó siendo esclavo. Él es símbolo fiel de libertad. La libertad

35 Tu juventud es otro nacimiento; es compartir con nuevas amistades tus altas ilusiones, tus verdades; es confianza en fraterno entendimiento; es adentrarte en el conocimiento de la ciencia real, sin vaguedades; es calmar pesadumbres y ansiedades de tu cuerpo y tu mente en crecimiento. Una etapa fugaz y memorable, rebosante de plena lozanía, que enclaustran con rutina insoportable. Apagan tu entusiasmo y tu alegría rindiéndote con tedio perdurable, ¡y pretenden juzgarte todavía...! Horas de juventud

36 Aunque ha crecido el alma y la mente y el cuerpo, está el niño del alba palpitando en tu pecho. Y sigues siendo noble, y sigues siendo bueno, en averno que rompe tu cósmico universo. Hoy celebro aquel día feliz de tu llegada, la noche amanecida con tu mañana cálida. Campanadas de gloria conmovieron mis lágrimas, hoy resuenan sus ondas por ti, niño del alba. Que sigas muchos años siendo el niño del alba, valiente, ilusionado, con tu mirada franca. Y cuando seas viejo y tu cabeza cana, conserva intacto el cielo diáfano de tu infancia. Hace veintitrés años, en una noche clara, tú, sueño acariciado, fuiste el niño del alba. En un precioso día colmado de esperanza floreció tu semilla para el fruto del alma. Se alborozó tu barro al soplo de la gracia y tu conjunto extraño llenó toda mi casa. Te acuné con asombro, tierna carne adorada, y tus abiertos ojos eran milagro y dádiva. Tu párvula sonrisa fue suspiro en mi estancia; tu grata cercanía alejó la nostalgia. Han pasado los años rápidos como el viento, como el fulgor del rayo en la noche de invierno. Tú sigues siendo el niño del más amado tiempo, tienes calor bendito de tu primer ensueño. Tu cumpleaños

37 Eres el árbol tierno que potencia los más jugosos frutos de la vida, es tu savia de sueños encendida alimento inherente a tu existencia. Tus raíces reclaman su presencia entre la pulpa fresca concebida, la semilla central que, desprendida, reverdece en tu alcor desde la ausencia. Crecerás vertical en la armonía y se abrirá nimbado tu ramaje con tallos de bondad y valentía. Te vestirá de luz el nuevo día, diluviará el maná en tu paisaje, se cumplirá en azul la profecía. Tu savia de sueños

38 Quisiera dar a tu vida horizonte, las estrellas, horas felices y bellas, la dote ancestral del orbe. Quisiera dar a tu vida paz, sosiego, fantasía; realidad en la utopía, un vergel dichoso y nuevo. Quisiera dar a tu vida los colores, la belleza, la virgen naturaleza, la fortaleza del roble. Quisiera dar a tu vida fértil tierra, claro cielo, majestad del alto vuelo, honra de alcanzar tu meta. Quisiera dar a tu vida toda mi alma, gota a gota, la fe que en la gracia brota, el poder de la plegaria. Quisiera dar a tu vida feraz sangre de mis venas, el cariño a manos llenas, en cercanía ampararte. Quisiera dar a tu vida los luceros, santa herencia, la pureza, la inocencia, libertad, desprendimiento. Quisiera dar a tu vida bendición, hijo mío, el ancho cauce del río y al final el mar de Dios. Quisiera darte, hijo mío

39 PASOS EN LA NIEBLA Un viaje a contraluz del pensamiento al lóbrego universo de la bruma.

40 A la orilla del alba, amor, te espero como al sol redentor de las tinieblas, crepúsculo con lluvia en mis ojos cegados por la visión feliz perdida en la vorágine del mundo. Me dueles en el hueco vacío de mi entraña. Arrancaron tu néctar con los fórceps brutales de una nefasta moda; experiencia suicida que te empuja al ocaso, al paraíso-puerta del infierno. Abrasas tus alas invencibles en mortecinas perfumadas velas que incineran laureles; pasaje a un mal futuro por un presente absurdo y alevoso. Me dueles cuando veo los surcos violáceos de tus ojos y la blanca ceniza de tu piel, cuando vuelves ajado de explorar los siniestros rincones de la orgía y traes en la mirada los negros recovecos de la noche. Suplico que la armonía pueble tus íntimas moradas, que no te arrase el viento enfebrecido y en el turbión te ahoguen cenagosas corrientes, que el plazo no se acabe y te destruya. Me dueles y te espero a la orilla del alba. Veo al sol levantarse indiferente tras los enormes bloques insensibles; deseo que se eleve tu sensitivo sol y su luz permanezca en tu camino. Hijo, me dueles y te espero

41 Lento gotea el tiempo en los cristales de la ventana quieta, y mi alada ansiedad traspasa el aire hacia la luna nueva, eleva algarabía de jazmines, en un landó de estrellas, redime atormentadas nubes grises en pos de la belleza. Y sigue goteando en los cristales cuando el rayo sensual besa la esfera, y el amaranto se abre tras la ventana quieta; al otro lado canta la alegría aquí llora el agobio de la brega, tediosa, repetida, en muros de tristeza. Lento tiempo gotea en los cristales de la ventana quieta, martillea apetencias sollozantes en el recinto estrecho de la celda, gotea en el cerebro, el alma gime tensa, prisionera. ¡Que finalice el tiempo!, ¡el tiempo lento que el cristal golpea!. La ventana quieta

42 Hoy tu niñez me grita ¡y me grita! ¡y me grita en tu aislamiento!, desde tu falso edén, desde tu alzado vuelo, me dice que te llevan de la mano, te arrastran a un lugar opaco y traicionero; ¡y me grita y me grita y me pregunta por qué!, ¡por qué te dejo!. Yo sé que en tu sagrario aún llora el niño, mas te hicieron adulto en mal momento; yo no venzo en la lucha contra el mundo, ¡yo no puedo!, ¡no puedo contra la voz que ruge demoníaca tras muros de cemento!; triunfa el asfalto lánguido, y triunfa el mal, el vicio, el lujo, el sexo; cultura del consumo que está en boga por ruines intereses, por dinero. La fogosa e ignorante juventud se pierde, sin un Norte, en fatal derrotero. ME GRITA TU INFANCIA

43 Tengo miedo por ti. Cada segundo aumenta mi tormento. En mi brocal tapiado me grita tu niñez. Me rodea, me llama tu recuerdo, el juguete dormido en la vitrina, el rosario trenzado en el colegio, el dibujo de cálidos colores, y tu foto sujeta en el espejo, con aquélla sonrisa fresca y libre, y en los ojos la majestad del cielo, y esos ojos me miran, me preguntan por qué, por qué te dejo... No puedo recobrarte, hoy no puedo, ¡no puedo!. Yo sé que late preso tu prístino candor, que sigue combatiendo con tu cuerpo, y presiento que volverás un día, al otoño del tiempo, cuando, madura el alba, en tu cumbre florezca la gran rosa de amor que llevas dentro. Escucho estremecida el grito de tu infancia. Es un grito de tu interior inquieto. Es un grito que emana de tu espíritu y al que tú haces callar porque es sincero. ¡Y se impone la acerba lejanía!, ¡y se impone el fantasma del secreto!, y yo te digo ven... ven junto a mí, tesoro. Ven junto a mí y hablemos. Es imposible hablar en este instante, con esta sociedad de infecto cieno. En el ambiente actual, materialista, hablar de amor, de paz, es cuento viejo.

44 La Escarcha Nace clemente gota de rocío destilada en bondad, lluvia temprana para saciar la sed de flor lozana, consumida, agostada en el estío. Amanecer helado, cruel, sombrío, irracional incomprensión humana, cambia en Judas a la Samaritana, congela al corazón sano y bravío. Como escarcha, la esfera bienhechora que aprisiona el cristal, con gran dolor da el beso inevitable a quien adora. Desvalida, turbada, sufre y llora, porque, en la frialdad, su amada flor muere aterida al despuntar la aurora

45 FUNÁMBULO DEL TIEMPO Eres necio funámbulo del tiempo que cabalga el encaje de la lluvia, vas siguiendo las ráfagas de luna en tu mar agitado por el riesgo. Un viaje a contraluz del pensamiento al lóbrego universo de la bruma, un viaje al que la vida nos conjura desde la primavera hasta el invierno. ¡Vive encendiendo estrellas en tu pecho, convirtiendo el acíbar en azúcar, cosechando razón en la locura y arrancando cipreses del lamento! ¡Echa a volar los pájaros intrépidos si se despierta el monstruo de la duda, si vas a la deriva, el sol se anubla y se oye el ruido trágico del miedo! ¡Destroza antiguas lápidas de acero y tañe las campanas de las musas si emerge la maleza en la espesura y las sombras se extienden por tu reino! Pero... necio funámbulo del tiempo te tambaleas, chillas, gesticulas, esperas una blanda, suave espuma y tu cabeza va directa al suelo.

46 ME CLAVAS MIL PUÑALES CADA NOCHE Noche larga de insomnio, de quebranto, de rabia, de calvario y de impotencia: el recuerdo taladra mi conciencia asomada al abismo, al desencanto. Te acuné con orquídeas como manto, te vestí con las luces de la ciencia, te crié en el candor, en la inocencia, te enseñé de la fuente el dulce canto. Tú elegiste tu más negro sendero, tú escuchaste las voces infernales, tú viraste el timón de tu velero. Tú olvidaste lo mucho que te quiero, cada noche me clavas mil puñales y en continuo gemir padezco y muero.

47 ¿DÓNDE ESTÁS. HIJO MÍO, ESTA NOCHE? Laberinto de hierro y de cemento circunda tu figura arrebatada, perdida en las aristas de sus ángulos. Una pregunta daña mi cerebro, martillea el silencio lapidario: ¿Dónde estás? ¿Dónde estás? La ciudad se agiganta ante mis ojos, ¡crece!, ¡crece!, se agranda con mi angustia, me inunda, me desborda, me derrama. Te imagino indefenso, hastiado, solo, sumergido en la masa informe, extraña. ¿Dónde estás? ¿Cómo estás? El teléfono yace mudo, esquivo, falta esa voz cordial que tranquiliza. Podría interrogar al orbe entero dónde estás esta noche del desvío. ¡Sé la respuesta fácil desde el hielo!.

48 ¿ Cómo estás? Si es que estás... Merodea la duda tenebrosa y se instala en mi barro aterecido. El temor se apodera de mi mente sintiendo al monstruo urbano con farolas de palidez letal, ¡que crece y crece!. Si es que estás... ¿Dónde estás? La ciudad alienígena te abraza, me ahoga el desamparo de sus brazos. El vértigo del pánico aúlla, ruge, y una furia interior encadenada me golpea incesante y me destruye. ¿Dónde estás? ¿Cómo estás? Son millones los tontos visionarios que buscan luz de sol en las luciérnagas, torpe fauna temblando en las esquinas, despojos de corceles extraviados que en ficticios parajes se extasían. ¿Cómo estás? Si es que estás... Joven muerte avizora por las calles, viles encrucijadas geométricas. Oigo un fragor de coches que recorren, con su carga de espectros sepulcrales, los túneles a riesgos seductores. Si es que estás... ¿Dónde estás? Y yo espero, espero tu llegada, o acaso espero el día del dolor, y por los muros gruesos, sofocantes, desciende irracional turbia alborada pariendo lejanías, soledades. ¿Dónde estás? ¿Cómo estás? Sigue la inmensidad incontrolable, sigue la frialdad de la materia, sigue este laberinto, este hormiguero que me atrapa, hijo amado, y me atenaza la impotencia, el martirio, el desaliento de este vivir así, sin saber nada. ¿Cómo estás? ¿Dónde estás? Y si es que estás...

49 La ciudad nunca duerme, resuenan sus gemidos por subterráneos negros, circulan sus miserias sobre el asfalto gris, hay fatigas de hambruna en fosos virulentos, solapados recodos estremecen rechazos, ululan las sirenas de la Ley o del médico, y en la mente emotiva que sufre este escenario se desvelan los miedos. Con el frío alumbrado de la noche se marchita la carne juvenil, la máscara de pálido marfil es la caricatura del fantoche. En la insomne ciudad reina el trasnoche, el casino, el prostíbulo, el cubil del sexo y la avaricia, la febril espiral de los vicios y el derroche. Bajo el oscuro puente, en la pobreza, enfermo, repudiado y oprimido, el marginado es tétrico quejido. Sobre las avenidas la riqueza vende el fruto diabólico y prohibido que hace del hombre libre un sometido. La ciudad amanece ruidosamente triste; caravanas de sueños clavan en sus ijares espuelas de ambición; el sol irradia hiriente con metálico acento; el aire bochornoso trae nostalgia de espigas; sus cristales opacos son rostros de un reflejo, y en torres sin almenas ofrece al ciudadano la esclavitud de hierro. El desaliento estéril, en el coche que rueda por el único carril hacia un entorno falso, injusto, hostil, forma la dura escarcha del reproche. Al llegar es preciso que se abroche la capa que protege al juvenil espíritu anidado en la viril efigie que murió la última noche. Los niños, los ancianos, con tristeza habitan telarañas sin latido, prisioneros en redes del olvido. En la ciudad de piedra, la flaqueza que no hace de su piel cuero curtido es huérfana de nombre y apellido. LA CIUDAD

50 La ciudad crece y crece, con garras de hormigón exprime los recuerdos, abre luctuosos túneles a horizontes sombríos, construye soledumbre, túmulos geométricos, acumula cenizas de estáticas crisálidas, en sucias escombreras esconde sus deshechos y en celdas monolíticas encarcela ilusiones con grilletes de acero.

51 NO PUEDO ACOSTUMBRARME No puedo acostumbrarme a la frágil materia. No puedo acostumbrarme a la espesa distancia, a mis febriles dedos temblorosos buscándote en el aire, heridos por el tacto de la umbría. No puedo acostumbrarme...

52 No puedo acostumbrarme a este cruel penar que así me paraliza y obsesiona con aciagos augurios, oleadas de estoques incansables en el centro del barro acantilado. No puedo acostumbrarme... No puedo acostumbrarme a tanta incertidumbre. ¡Cuánta impaciencia inútil atosiga al feroz destino oculto! ¡Qué funesta agonía de ignorar el instante que cortará la flor! No puedo acostumbrarme... No puedo acostumbrarme al abandono. A fronteras de incomunicación. Al desamor helado por una moda impuesta, avasallante. Al rechazo sin causa por ambiciosa intriga. No puedo acostumbrarme... No puedo acostumbrarme a destroncar la planta en lozanía, a olvidar que el retoño en otra tierra está al calor y al frío, a la intemperie, y no me trae el viento su fragancia. No puedo acostumbrarme...

53 DESVÍO Las horas de mi vida pasan lentas, ansío que una nueva sensación arranque mi maldito desazón, desate en esta calma las tormentas. ¡Quiero rayos y truenos de osadías, centellas de pasiones en el pecho, volcanes del averno sobre el lecho, llamas de irracionales fantasías!. ¡Quiero holgar en las playas tropicales, meditar en las cimas de los montes, explorar los salvajes horizontes, descubrir los misterios esenciales!. ¡Quiero vivir, gozar aquí y ahora, salir de este camino polvoriento, demoler el mortal confinamiento y contemplar feliz la nueva aurora!. Vuelvo la vista a aquellos que son míos, a lo que cada día me rodea..., me agita el alma cálida marea y odio profundamente mis desvíos.

54 CUMPLES VEINTICINCO AÑOS A las doce de la noche de hace veinticinco años, con dolor y amor, llegabas. Celebro hoy tu cumpleaños: a las doce de la noche cumples veinticinco años. En tus veinticinco años, a las doce de la noche, ¡mi dolor! ¡mi amor!, no estabas. Festejabas con extraños, a las doce de la noche, nuestros veinticinco años. ANSÍO NO SER Ansío despojarme de raíces, convertirme en materia inanimada. Llevo savia del sauce, inerme en este núcleo mineral. Ansío la sequía del desierto en mis húmedos ojos. Reposar bajo dunas apartadas en el último, angosto, hogar metálico. Ansío ser un eco sin sonidos, desnacer en las ondas, morir en la vigilia del origen, ser menos que la nada.

55 EXTRAÑOS Extraños en mis muros con parajes ajenos, lugares de otros mundos vedados a mi vuelo; desfallezco exiliada en el hueco profundo de maternal entraña; me arrasa la querencia a la rama engendrada, y acallo una violenta quimérica añoranza. ¿Qué universo secreto irradiará mi muerte? ¿Seré agujero negro? ¿Seré astro reluciente? ¿Qué galaxia de estrellas se alzará de mi cuerpo? ¿Habrá una noche eterna?. Sufro la incertidumbre del presente en la tierra, envuelto con las nubes de dudas y sospechas. A través del azul, cuando mi esencia vuele más veloz que la luz, cuando al final recuerde... ¿Frente a mi Redentor entenderé la Cruz?, ¿en otra dimensión hallaré la verdad?. ¿En el reino de Dios será felicidad lo que antes fue aflicción?.

56 MI PARAÍSO Dejadme descansar en esta paz en paz, comprended el suplicio de mi insondable herida, me refugio en mi círculo de hermosa fantasía, en un nuevo vergel allende el barrizal. Es candidez serena dentro del corazón, madura en los olivos la Voz con la Noticia, es la gloria, el nirvana, la célica armonía donde el alma refulge con majestad del Sol. Se acabaron las guerras, se aniquiló el terror; no se padece el hambre, la sed, la enfermedad; salió triunfante el bien sobre el poder del mal, y la desesperanza dio paso a la ilusión. Yo cambio la tristeza en mística alegría; la indiferencia ingrata, en piadoso fervor; la torturante ausencia, en mansa aceptación, y la lóbrega muerte, en relumbrante vida. Yo tengo compañía, no existe soledad, en valles y montañas siento el amor de Dios; a aquellos que me dañan doy olvido y perdón, y a los necesitados doy mi vino y mi pan. Sé que este mundo es sueño, que no es la realidad, que es locura, delirio, fuga de mi dolor, un dulce paraíso para mi salvación... ¡Os pido me dejéis en esta paz en paz!

57 EL PENSAMIENTO ERRANTE Por las calles sinuosas del cerebro, en el sensible pálpito, antesala del miedo, mi pensamiento errante recorre abandonados vericuetos, por la sonrisa azul y el llanto gris, al son multicolor de los recuerdos. Descorro las cortinas, veo la incertidumbre del mañana, e imagino azucenas esparcidas, la primavera mágica. El pensamiento errante asciende hasta las cimas del invierno y, desde el precipicio, su paisaje son nubarrones negros. Si la conciencia un día se despierta y cruza la distancia trayendo las caricias de sus manos, no azotará el diluvio mi ventana; un horizonte claro, transparente, llenará las miradas y el pensamiento errante descansará en su casa.

58 A LA RUEDA RUEDA A la rueda rueda jugaban los niños lejos de la escuela. A la rueda rueda damos vueltas todos como una veleta. A la rueda rueda ya llega la moda de la primavera, y cuando se acerque el calor del año surgirá otra moda al sol del verano, la nieve y el viento nos traerán la moda de otoño e invierno. A la rueda rueda correremos ciegos a comprar las cosas que obligue el momento. A la rueda rueda morando en el tiempo con rancias costumbres en un globo nuevo. A la rueda rueda vamos enlazados, a veces riendo, a veces llorando. A la rueda rueda de verdad y engaño, de blancos y negros, de éxito y fracaso. A la rueda rueda ya llega la hora que exige la escena, y en el ruin teatro de costumbres vanas impondrán la orden de la temporada: ¡Crucifica a Dios! ¡Lánzate a la droga!. El hombre es guiñol. A la rueda rueda seguimos jugando según nos dirijan, ¿cómo, quien y cuándo? A la rueda rueda iremos girando como marionetas. Con el verso libre o el verso rimado, mansos danzaremos rock and roll o tango. ¿Seremos culebras o seremos pájaros?. ¿Espíritu o tierra?

59 CONOZCO UN LUGAR Hay un lugar morada del absurdo, un páramo insalubre de trágicos eclipses aferrados al vértigo. Un lugar borrascoso poblado de naufragios, un fangal en el cosmos primitivo, un cúmulo gigante de lágrimas estériles, un iceberg marchando a la deriva. Hay un ámbito inhóspito donde habita el lamento en barreras estáticas y el eco lo repite; un cenagal fatídico; un piélago de ocasos vapulea profético, el clamor enmudece en los sarcófagos y el abrazo fallece en las orillas. Es el feudo de ideas alienígenas, de experiencias insólitas, tragaluces mentales en hórrido y apático cubículo. Es el hogar del miedo, revientan las semillas en la tierra, los lirios se deshojan, sus pétalos sepultan cadáveres de pájaros. Conozco ese lugar...

60 Late la angustia por pasillos angostos entrelazados, urdimbre de creencias abortadas en telares telúricos; expectación de chispa, brasa, fuego, en un glacial impío. Angustia, angustia fustiga espectros nómadas en sonámbulo letargo. Angustia, angustia cabalga sollozante sobre los arcoiris sometidos bajo la bruma. Late la angustia percutiendo al compás de los sudarios, rumiando verdor acre de grietas cavernarias, donde es posible gritar sin voz, gemir ahogando el llanto. Angustia en el umbral de la locura. El misterio gotea por la frente su humedad milenaria, plañe por extinguidos dinosaurios, yacentes fósiles como yacen los puros pensamientos que fueron soberanos de la estepa. Angustia, angustia de galopar guiados por los cíclopes, sin rumbo, al caos, a la sucia escombrera sideral, ansiando plenilunios con las espinas taladrando las sienes. Angustia en el umbral de la locura. Ser o no ser una figura estática, estalagmita alzándose hasta el cielo, cráter mental sobre una esfera agónica que ha olvidado el final de los destinos. ANGUSTIA EN EL UMBRAL DE LA LOCURA

61 LA CAUSA DEL FRACASO En los desanimados momentos de la duda me pregunto si fui la causa del fracaso, inculpo a mis errores, a mi edad inmadura, y quisiera iniciar lo que ya se ha acabado. Repaso lentamente las horas de mi vida, rebusco en los archivos viejos de la memoria, los sucesos se agolpan, el corazón se agita, y no hallo en mí el origen de la fatal derrota. Examino el entorno, el ambiente mutable que define las épocas por costumbres marcadas, observo las tendencias, la práctica imperante, y encuentro ahí la clave de la conducta humana. Han sido esas tendencias más fuertes que mi lucha, más potentes sus medios que mi voz, silenciada por las ruidosas masas que, ebrias de mal, buscan deleitarse, inconscientes, en materia sin alma. Ciudades engañosas con mundano artificio separan al espíritu de la naturaleza, lo recubren de asfalto, de cemento y granito, y disfrazan la auténtica razón de la existencia. Cerebros embotados por conceptos estériles, carentes de ideales, en la pasividad, bucaneros del barro, cautivos de placeres, con música que es vértigo de un deseo carnal. ¡Da pena ver los jóvenes muertos, sin gallardía! ¡Da pena ver sus ojos ciegos a la ilusión! Es preciso sembrar milagrosas semillas del paraíso eterno, vivero del amor. Mas yo abrigo un rescoldo de emoción y confianza porque sigue brotando la fe y la caridad, hay jóvenes que rezan, que asumen la palabra de unos labios sublimes mensajeros de paz.

62 NACISTE LIBRE Naciste luz y sombra, tierra y cielo, más libre que los astros, que la flor, manantial de las cumbres y arroyuelo. Puedes sentir el odio y el amor, crear tormenta y calma, guerra y paz, acoger la delicia y el dolor. Te hostigan la maldad y la bondad en veredas al sol o a noche oscura, con destino al error o a la verdad. ¡Escapa del aplauso y la censura, no pidas opiniones a la gente, en tu conciencia basa tu ventura!. Te construí castillos en mi mente, Dios te creó señor del universo, mas hoy la norma rige diferente. Siempre serás mi más hermoso verso, relámpago de mística armonía, aunque tienes tu anverso y tu reverso. Hubo un tiempo de mágica alegría, la etapa de tu infancia que bendigo... ¡Tu edad adulta abrió la lejanía!. Fuiste en tu juventud filial amigo, creciendo en gracia y ciencia en este mundo que un canto de sirena hizo enemigo. Yo pido al bien que mora en ti, fecundo, te emancipe, te dé la valentía de escoger el lugar del que es oriundo, y el gozo de divina cercanía.

63 EL PARQUE DE TUS JUEGOS Lucía el sol, brillaban las estrellas, salía el amaranto en el parterre, en el césped moraban esmeraldas, rubíes, y tú, mi luna llena, envaronabas sin darte apenas cuenta, sin conocer la historia. Evoco nuestro parque, tú retozabas libre y a mi me complacían tus juegos rebosantes de vigor, tu sonriente encanto, los años sin inviernos de tu niñez perfecta, las fuentes cristalinas, las gráciles alondras, los sauces extendían sus ramas hacia el cielo, el día era apacible. Tú, inexperto, dejabas al tiempo hacer su viaje, sin darte apenas cuenta, sin saber que el instante vivido ya es pretérito, que el futuro es presente y quedarán sin pétalos las flores. Cayó la noche en el jardín dormido, y tú, mi luna nueva, confuso te extraviabas con los ojos cegados por farolas y anuncios. Ya no lucía el sol, ni las estrellas, moría el amaranto en el parterre, las ramas del los sauces colgaban sobre el suelo, sucumbían las hojas de tu laurel ajado y arraigaba el ciprés. Gemía la añoranza por el parque de escarchas matutinas, no adornaban el césped esmeraldas, rubíes, ni tú, mi luna, estabas en la altura; jugabas con tinieblas eclipsando tu limpia pubertad, sin darte apenas cuenta, sin conocer la historia, derrochando el momento. Hoy aroma el sosiego a tu primer jardín. Renace bajo tu íntimo hechizo de azahares. Volverás luna llena, espejeando, con primigenio sol, a tu parque encantado florecido.

64 SOMOS LIBRES Yo sé, mi Creador, mi Rey piadoso, que nos hiciste libres por amor; yo ya lo sé, por eso humilde pido nos satures de Ti el corazón. No habrá nada en el orbe que esclavice, no habrá miedo ni angustia ni dolor; sólo Tú, mi Señor, serás ejemplo, verdad, camino, vida y salvación. Nuestro curso es fugaz, breve jornada que lleva a disfrutar de tu esplendor. Unidos por la fe, y de tu mano, te hallaremos, cumplida la misión. Pero sabes, ¡oh Dios!, que siendo libres a veces no elegimos lo mejor, ¡ilumínanos!, ¡bríndanos tu Reino! y al final el abrazo del perdón.

65 NACIENDO AL MORIR Sería quizá grato ir para atrás viviendo, como alma que navega en proceloso mar y arriba a edén eterno. Así, al nacer muriendo, la travesía humana suavemente acabar. Vejez, promesa firme de cuerpo floreciendo, exaltada emoción por quien hemos de amar; amor, ascua de esencia, que rejuveneciendo, será pasión ardiente, ¡no puede fracasar!. Encuentro con los padres, dulce surco marcado, gozosa adolescencia, periodo idolatrado, y jugando llegar al final del camino. Anidarse en el seno de la madre, arropado con calor de su carne y, en largo viaje alado, incorporarse a Dios en el soplo divino.

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67 HOY TE VAS, HIJO MÍO, QUIZÁ UNA AURORA... Hoy me pides perdón por tu mudanza, perdón por tu rencor, por tus anhelos, perdón por mi temor, por mis desvelos, hoy me dices adiós, y el tiempo avanza. Amanecer novicio, en la confianza de placentera aurora, y sin recelos compartir despejados nuevos cielos en la Unidad que alberga la bonanza. Hoy te vas, vida mía, hacia otros mundos; yo también, hoy, te ruego me perdones, volqué en ti mis deseos más profundos, fuiste remanso de mis decepciones, y pido que en tus sueños vagabundos consigas realizar tus ilusiones.

68 VUELVE, HIJO Eres rama arrancada de mi tronco por brujo vendaval de un arvo ajeno, llevas las hojas verdes y un deseo en tu tallo temprano, ahora roto. Me duele la corteza abierta al fin, fluye densa mi savia por tu hueco, no sanará mi herida sin tu aliento y moriré de amor si te perdí. Vuelas con brotes tiernos, castos, nuevos, vas a explorar la línea del ocaso, quiero alcanzarte con mi amante abrazo y traerte a arraigar en tu terreno. Descubrirás el fuego en tu periplo y te consumirán lascivas llamas, añorarás el agua fresca y diáfana que te ofreció el caudal del viejo río. Te helarás abatido por la pena en pedregal sediento de tu nombre, y buscarás jardines, recios robles, rocío de ancestrales primaveras. Escucharás el trino de los pájaros, recordarás embelesantes nanas que mecían quimeras alumbradas en el árbol frondoso y centenario. Es tu paisaje el bosque de tu estirpe, con surtidor de vocación celeste, aléjate de un mundo diferente que te iguala a un madero seco y triste. Tu flor propicia el fruto verdadero por el código impreso en tu semilla, consérvala inocente, recta, limpia, no marchites la gracia de sus pétalos. Y si algún día quieres regresar al predio original de la floresta, encontrarás tu huella en mi corteza y mi madero en cruz y tu heredad. En nuestra copa el viento aúlla, gime, evoca tu perfil en lo más alto, te mecerá si vuelves a tus campos, están vacíos desde que te fuiste. Ven a ocupar tu sitio bajo el sol, serás germen futuro de la vida, y al compás de tu acorde melodía surgirán los manjares del amor.

69 Hijo, desgarro del latido hiriente, tu carne de mi carne, en lejanía, martiriza los surcos de mi mente, me anega de mortal melancolía, voz de la sangre ardiente, triste canto de cisne en agonía. Te asola, te enloquece la fuerte tramontana y tu blanca paloma desfallece en la afásica torre sin campana, mientras en mi anochece tras el roto cristal de tu ventana. Duelo de amor y muerte, entraña maternal que te reclama, cascada carmesí que mana inerte, pulso vital que en río se derrama, líquida cuna que en el mar se vierte, sangre fogosa que tu ausencia inflama. Mi cálida nostalgia se hace llanto; la dura y fría escarcha de mis ojos resbala hasta mis pechos, y amamanto los míseros despojos de tu pueril encanto, y se sublima en mis carbones rojos. Soy un grito animal de arteria rota, matriz de la orfandad, tu fontana esencial de la que brota un cieno condenado a sequedad. ¿Te harás risueña espuma en la remota playa de la verdad? Parto de beso, lágrima y quejido, parto de beatífica esperanza, parto de tu mirar amanecido, imagen, semejanza, de un Dios enamorado y conmovido que, por su noble alianza, dará a tu rumbo idílico sentido. PARTO DE LÁGRIMA Y ESPERANZA

70 ¿Por qué este miedo? ¿Por qué temo hospedarme en soledad, en la lenta tortura de las horas sin ruidos, sin agobios?. ¿Por qué me desconcierta el desamparo recorriendo mi piel, y la fiera insufrible mordedura de la monotonía?. Algunas veces saboreo mi plena soledad, logro integrarme con el cosmos pletórico de símbolos, puedo entender los pasos vagabundos, la música furtiva en la espesura. Puedo crear mi escena, gozar en paz, en plácido alborozo. ¿Por qué otras veces me encarcela el pánico esposando memoria y soledumbre? ¿Por qué temo a mi libre soledad? Sólo culpo al amor. LA SOLEDAD

71 Te exilias en el mar cuando aún no ha llegado la hora de tu río. Escuchas caracolas, voces confusas que hablan de paisajes extraños a tu fuente. Confías descubrir mágicas aventuras, los cuentos infantiles entre el fragor inútil de mil olas sin puerto. Tu horizonte refulge tras el perfil granate del crepúsculo cuando está alboreando más allá de tu cenit. ¡Vuelve al torrente azul!, al hontanar primero, que suave y susurrante, transitará por la última llanura hacia un destino hermoso y definido. Hoy, las mareas ácidas de abisales corrientes no saben que eres alfaguara dulce, transparente arroyuelo para tierra sedienta de cosecha. Presiento el remolino que retiene tu voz en la galerna, y en mi centro confluyen todas las marejadas que te arrastran. ¿Qué invulnerables diques frenarán el embate de ese mar? TE EXILIAS EN EL MAR

72 ¿DÓNDE ESTÁ LA ILUSIÓN DE TU MIRADA? Odio el ruido infernal que te ensordece. Odio el riesgo que acecha en cada noche. Odio el paraje lúgubre disfrazado con música y colores. Odio la masa inculta, ese conjunto sin libertad, sin alma, sin cerebro. Odio la moda impuesta, ese mercado que hace de ti un muñeco. ¿Dónde está tu intocable independencia? ¿Dónde está la ilusión de tu mirada? ¿Dónde está tu nidal? ¿Dónde está la inquietud que te excitaba? Eres barro amasable, pequeña marioneta, un monigote, un loco o un autómata perdido en un ambiente sin valores; un vasallo de la farsa social, de la mentira; un guarismo de un catálogo déspota y suicida. Me siento fallecer al borde de la fosa que te aguarda. Tengo fiebre en la sangre, me abraso de impotencia, odio y rabia. Hiere tu raíz aferrada a mi vigilia. Grita un presagio maduro de agonía. ¡Libérate, hijo amado!. ¡Libérate del mal, de ese afluente que te corrompe el cuerpo y el espíritu y te empuja a la muerte!.

73 NUBE NEGRA Tenía su hoguera de amor encendido sobre el mar. Volaba en espacio dichoso, infinito, de virtud. Armónico ritmo llenaba el silencio estelar. Inmenso arco iris sus brazos abiertos sin la cruz. Una nube negra oscureció el ocio varonil. Deslumbró sus ojos relámpago rojo de pasión. Dejó el universo de sol y de estrellas, juvenil. Siguió el rumbo necio de la nube negra de ambición. Perdió su tesoro en un yerto adiós de cristal. La voz de la noche lunática aulló su dolor. Quebró su firmeza un brusco, inhumano vendaval. Se murió su sueño, navío extraviado del amor. La nube en su rumbo remolca su estela blanca luz. Vaga solitaria y surca la niebla sideral. Clava la conciencia sus brazos abiertos en la cruz. Cubre el firmamento luctuoso silencio sepulcral.

74 TU MENSAJE Acaban de contarme tu mensaje y escucho el más allá de tus palabras. Una sombra escondida en tu ramaje se ha adueñado de tu interior morada. ¿Cómo podré salvarte de sus garras? ¿Cómo te sacaré de su blindaje? Ellos han invadido tus entrañas, haciéndote vasallo, bufón, paje. ¿Por qué has caído, ingenuo, en su engranaje?. No atiendes a razones, en sus mallas desdeñas el original bagaje del cariño y la fe que atesorabas. Evoco la belleza de tu aura. ¡Qué pena verte preso en su cordaje!. Han cortado las plumas de tus alas y te embarcan en un negrero viaje. ¡Quita, quema el satánico equipaje del mal, de la mentira, de esas mañas que infiltraron su pútrido tatuaje en tu pecho virtuoso, en tus miradas!. Quiero pensar que aún hay esperanza, que no te ahogarán con su oleaje, que volverás triunfante hasta tu playa y esplenderá tu celestial celaje.

75 TUS PIEDRAS DE MOLINO Si tus ojos son sucia opacidad y en sus cuencas anidan las luciérnagas; si en tus ojos fulgura la maldad asesina del bien y la belleza; si tus ojos simulan la verdad y no miran de frente a las estrellas, ¡arráncatelos!, porque verás la luz de eternidad tras la cortina múltiple de tierra. Si tus manos, al tacto de azucena, acarician escamas de serpiente; si en tus manos se enturbia la patena con tus dedos vacíos de laureles; si tus manos encubren la cadena y no entregan su pan a los más débiles, ¡arráncatelas!, porque el muñón, en su íntima condena, repetirá el latido de tus sienes. Si tus pies no recorren el camino que conduce a la casa de tu Padre; si en tus pies no se apoya el peregrino al sentir su final inaplazable; si tus pies no conocen el destino que existe a la caída de la tarde, ¡arráncatelos!, porque, abrazado al tronco del espino, alcanzarás los frutos inmortales.

76 VUELVE A SER TÚ Estaba oculto el sol en tu mirada cuando por mero azar nos encontramos, la penumbra de errores habitaba tu genio de poeta arrebatado. Vi en tus ojos un pálido destello del impulso inicial de tu carrera, y supe, al tierno golpe del encuentro, que añorabas a tu perdida estrella. Eres un extranjero en tierra yerma, eres reo de viles ambiciones, eres prófugo en voz de la conciencia, eres lo que no eres y te rompe. Ya no puedes seguir, te asfixia el aire enrarecido, falso y despiadado, de ese mundo en la nada y para nadie, reino del "yo", egoísta, indigno, impávido. ¡Lucha!. ¡Lucha!, no dejes que te arrastre el absurdo tinglado de la vida. ¡Vuelve a ser tú!, ¡tú mismo!, ¡nada y nadie oscurezca tu nítida pupila!.

77 ¡Qué triste primavera sin las flores! Así son, sin amor, esos amores cuerpo a cuerpo, turbado el corazón, no se ahonda en la máxima emoción, se cercenan deleites y amargores. ¡Qué lejos del amor esos amores! Es hacer el amor entre estertores de muerte, con el alma ausente, fría, la materia en vulgar monotonía reflejada en los ojos heladores ¡Qué triste primavera sin las flores! Se priva a ese placer de los mejores goces que el hombre tiene en este mundo, el embeleso mágico y profundo del amor, atavío de esplendores. ¡Qué lejos del amor esos amores! Se figuran que son abrasadores los hielos transformados en costumbre, confunden con inextinguible lumbre cenizas de soberbia o sinsabores. ¡Qué triste primavera sin las flores! Son diminutas chispas, los ardores de la rutina, la necesidad, o la exigencia de una sociedad carente de sus máximos valores. ¡Qué lejos del amor esos amores! ¡Qué lejos del amor!, esos amores son como hospedería al emigrante, como ánima que en pena vaga errante. ¡Son la ruindad de lúbricos favores! ¡Qué triste primavera sin las flores!. ¡QUÉ LEJOS DEL AMOR ESOS AMORES!

78 Amor-sol, abrasándose ilumina, dócil volcán de luz y de calor, en cotidiana entrega se extermina: Eso es amor. Amor-estrella, guía, luminaria, consumida regala el resplandor de su belleza muda y milenaria: Eso es amor. Amor-lumbre, apacible llama pálida, a los hogares brinda su fulgor y temblorosa yace en brasa cálida: Eso es amor. Amor-aire, que inunda los espacios y mantiene el latido inspirador, agotándose en chozas y palacios: Eso es amor. Amor-agua, fluyendo hora tras hora para dar a los seres el vigor, sin cesar se condensa y se evapora: Eso es amor. Amor-tierra, matriz del fruto, esposa, aporta su alimento bienhechor abriéndose en mil surcos, generosa: Eso es amor. Amor-fuerza, que eleva hasta la altura, de la esencia divino soplo, ardor que en pasión a la arcilla transfigura: Eso es amor. Compartir flor y espina del camino, vivir para otra vida sin dolor, hacer de dos futuros un destino: ¡Eso es amor!. ES AMOR

79 Dos rosas blancas me esperaban entre las negras sombras ambientales. Vital resurrección, caricia, palabra en el silencio, visita en familiar vacío. Mi soledad rondaba por sus hojas y sus pétalos tersos, suaves. Una lágrima, zumo virgen del corazón, humedeció su tallo. En la noche de insomnios conocidos evoqué madrugadas con otras rosas. ¡Blanca ansiedad perdida! En mi estancia su aroma me rodea y te veo a mi lado como entonces. Las miro hambrienta de tu imagen. Hay en ellas una pizca de ti, un aliento inocente, un beso, cercanía de tu niñez. El tiempo pasará, roerá la hermosura con sus horas. Yo seguiré aguardando un nuevo florecer de rosas blancas en mi vergel de fantasía. TUS ROSAS

80 SENTIMIENTO Noche, lamento, escalofrío y llanto, temor y angustia, desencanto. Por la mañana el sol seca el rocío de mi ventana. Mi día es negro y frío y sólo siento el dolor, el vacío y mi tormento. Temor y angustia, pena, lamento, escalofrío y llanto, desaliento.

81 Y ME QUEDARÉ SOLA... Y me quedaré sola... como la cima helada de los montes como el abismo negro de las minas como elefante herido ante la muerte Y me quedaré sola... se irá la luz de mi horizonte rosa se irá el rumor azul del mar y el cielo se irá lenta la vida en el ocaso Y me quedaré sola... con el recuerdo gris enardecido con púrpura extravío embriagador con tristeza amarilla en mi hondonada Y me quedaré sola... entre viejos papeles inservibles entre ruinosos fúnebres retratos entre añejas reliquias de la nada Y me quedaré sola... sintiendo la crudeza del invierno sintiendo el corazón a fuego vivo sintiendo agonizar las esperanzas Y me quedaré sola... sin días en mi insulso calendario sin martirio y placer en el futuro sin savia circulando en las arterias Y me quedaré sola... con la mirada huyendo del paisaje con el peso excesivo del pasado con tantos sueños rotos sin destino Y me quedare sola...

82 DESAMOR DE ESPIGA Ciegan maduras lápidas en los surcos desiertos y a tientas se acarician los perfiles ausentes de la espiga granada, emotiva y rebelde, que lejos de su valle enraíza el reflejo. Están rotas las venas, suspiran los latidos, se derrocha la esencia por lóbregos trayectos tras las huellas perdidas del corazón, abierto escarbando una tierra ávida de cariño. Un vértigo suicida apaga las luciérnagas que tímidas se arrastran por tétricos pasajes, el cerebro es un foso de ideas delirantes y evoca la caída de mágicas estrellas. No aterra el egoísmo, ni el orgullo, ni el celo, es sólo el desamor lo que congela el alma, aislamiento constante, como funesta ráfaga en la muralla estática a pecho descubierto. Cuando se tronche el tallo y las fuentes extrañen lágrimas que jamás anunciaron los párpados, regresará del aire a lugares cercanos, al calor primitivo, desamparo culpable. Cuando la fronda crezca en las ruinas del feudo y avive el ser consciente de eternas mariposas, cruzará la distancia, clamará su memoria pues a su verde valle ya lo ha segado el tiempo.

83 EL PASO DEL TIEMPO Cómo el tiempo cabalga los segundos, las horas y los días. Cómo galopa raudo, a horcajadas sobre el último azote de un crudo vendaval. Cómo deshoja pétalos tardíos. Era un chiquillo ayer y hoy tiene arrinconados sus juguetes en el senil desván de la memoria; carcajadas y llantos transitan por los ecos del crepúsculo. Cómo las emociones se entrelazan en su letal goteo. Unas veces un exilio interior lacera y gime por dejar suspendido en el espacio el instante del éxtasis. Otras veces las hirientes agujas, flechas ciegas, demoran el olvido con lentitud monótona, asfixiante. Cómo su paso encierra el firmamento en nubes de abandono. Espesura de ocasos ensombrecen efigies habituales. Cómo el tiempo seduce a las pupilas llenas de mañanas, y es brutal agonía que se acerca con la muerte en sus ondas. Doliente arena cruza los umbrales del presente-pretérito. Cómo caen palpitantes los minutos sobre manos crispadas que se aferran al filo del destierro. Cómo sufre la carne envejecida por rastros de quimeras. Sólo el fin dulcifica temores ancestrales, el misterio es caudal de expectación, atempera el bostezo del espíritu. Cómo en el carromato de las horas se alcanza el aislamiento. Cómo el grito invernal es látigo sonoro que desgarra la vulnerable, efímera, materia. Los años viajan hacia su destino por silentes senderos siderales y el giro de sus rayos se lleva a las personas más queridas. ¿Cómo en el aire hay nombres sin imagen y la aflicción renueva su figura?. ¿Dónde está la sonrisa de aquel niño hoy adulto?. ¿Por qué no se ha llorado su inevitable encierro en su crecer tenaz? En una dimensión desconocida se albergan las respuestas. Y el tiempo pasa y pasa y pasa y pasa...

84 UNA VISITA AL PUEBLO DE LA INFANCIA Espejismo interno en el horizonte de un viejo recuerdo: Es un campo verde bajo un claro cielo, vuelan las palomas, trinan los jilgueros en el parque mágico del pequeño pueblo. Reviven imágenes de añorados tiempos y en el hombre juegan realidad y ensueño. Espejismo interno con actual nostalgia de antiguos momentos: Las horas de escuela, alegres recreos, amigos que ríen con sus años tiernos, poemas que cantan un amor eterno a la niña hermosa del más casto beso y la plaza estática de charla y paseo. Espejismo interno que desaparece como el tiempo viejo: Hoy la calle es parda bajo un cielo negro, no vuelan palomas, no trinan jilgueros en el mundo trágico de los rascacielos. Del pueblo ha quedado un mortal desierto, y en el hombre juegan ansiedad y miedo.

85 FANTASMAS Fantasmas de ilusiones que despertáis la angustia, febriles fuegos fatuos entre la oscuridad, dejad dormir la idea en un rincón del cuerpo, no arrastréis por la mente las cadenas del mal, no vaguéis por las cámaras de las tribulaciones, amordazad suspiros y reposad en paz. Fantasmas de proyectos, de añosas certidumbres, hoy removéis la tierra que cubre la pasión, cavad fosas profundas, enterrad los fracasos, no marchitéis los lirios con un viejo dolor, no iluminéis la noche con centellas furtivas, alejad la penumbra para que brille el sol. Fantasmas de la carne que anunciáis nuestra muerte en el aire, en el agua, en el fuego, en la tierra, apartad al destino vencido en libertad, no desertéis del féretro que encierra la materia, no arranquéis las raíces de cerrados sepulcros, velad los elementos de divina existencia. Fantasmas de la duda, niebla espesa del alma, visiones de ultratumba en párpados de acero, cuidad piras sagradas, encended las antorchas, no apaguéis almenaras con sofismas siniestros, no profanéis las criptas con ídolos de barro, respetad la oración del humo del incienso. Fantasmas de los ecos que gritan nuestros nombres por las cuevas umbrías del vacío interior, entonad las palabras de inviolable salmodia, no olvidéis la cadencia de la última canción, no pronunciéis las letras del principio y del fin, recordad la plegaria de la primera voz.

86 TESOROS DEL PASADO Tengo en mis pensamientos un enclave sembrado de ternura que he vivido; es feraz su cosecha, grata y suave, mies del pasado que hoy ha florecido. Mies del hogar, velada por el ave que anidó nuestro unísono latido en la maravillosa extraña clave de armonía. ¡Qué tiempo tan querido!. Años de mi niñez, fundamentales, fueron savia vital de mi raíz y fruto de semillas celestiales. Retazos de emoción, inmateriales, son mis recuerdos de un hogar feliz, joyas, tesoros, goces esenciales.

87 Pero una lava ardiente de sensuales efluvios excita los deseos con hambre de experiencias mundanas. La brújula del ego gira y gira sin norte por loco magnetismo de la contradicción mental. Y, en un lugar cercano, un sublime paraje espera su llegada para al final hacerle feliz. UN LUGAR CERCANO Referencias atávicas de credos juveniles navegan los instintos y golpean el pecho de adulto. Hay caminos directos a finales contrarios, al salmo de los ángeles o al silbo de serpientes, y elige. Sobre el altar oculto del templo espiritual, el alma adormecida se despierta al reclamo del éxtasis.

88 Hombre nacido en campo unido al Uno, emanado de mística conciencia, del labio creativo de la tierra, tú eres, en ti, el mundo. Quieres limpiar la herrumbre que te arruina, el óxido mortal de tu andadura, esa costra exterior, cendal de bruma, enmarañado velo de la vida. No mires el reflejo del azogue de negra oscuridad, contempla el alba pura, original, y elévate en las alas de tu aliento. Te atormenta el deseo abrasador de alcanzar la verdad, de abrir los sellos, meditas sin sosiego buscando la total reintegración. La mente es caprichosa, evasiva, febril y turbulenta, tenaz en sus esquemas y en vanas apetencias se desboca. Acalla el torbellino de tu mente y trasciende el umbral de los sentidos, disfruta el equilibrio de eterna inteligencia subyacente. Vence en la lucha interna del campo de batalla de tus sueños, pues eres tú el guerrero que compite contigo en la contienda. Desvanece las sombras de la duda, lastra la queja del fugaz cautivo con la elocuencia viva del sonido escondido en tu estática envoltura. Escucha al mensajero del espacio que anida en tu interior y genera moléculas de Sol en el limo que pisa el pie descalzo. Tienes que organizar el orden cósmico desde un humilde estado de vacío, dinamismo infinito estructura inicial del fin sonoro. Tu silencio se hará nueva palabra creadora del canto universal compuesto con las letras de la paz que vibran alborada. ALIANZA DEL SILENCIOALIANZA DEL SILENCIO

89 Reverdece el jardín de un loco sueño bajo el sol que evapora tu neblina. FLORES DE ESPERANZA

90 Espectros emisarios de la muerte amputaron tus alas del bautismo en el angosto surco de la nieve por el que vas perdido, no viras hacia el puerto azul celeste que te espera al final del maleficio, estás lejos del muelle, de tu mejor cobijo. ¿Cuándo podrás romper esas cadenas de fríos eslabones de hojalata que piensas son panal de miel y cera?. Extiende tu mirada por los lirios de nuevas primaveras, y esas horas heladas se abrasen con tu hirviente adolescencia caldeada en benditas luminarias. ¡Que ya está amaneciendo en tu horizonte! ¡Que ya el rayo inmortal quema tus zarzas! Escala hasta la cima de tu Norte, bate tus tiernas alas y avanza a contraviento de la noche. Llega la madrugada pletórica de amor, de pleno goce, si tienes libre el alma. TÚ, GAVIOTA BLANCA, BATE TUS ALAS Los grotescos noctámbulos mediocres se ríen sin motivo y carentes de grandes ilusiones alucinan con falsos paraísos, son pájaros cercados por barrotes en su cárcel de arcilla, en su presidio de luctuosos colores, cohetes de artificio. Y tú, gaviota blanca de luceros, tú que volabas sobre la penumbra, que en la excelsa bonanza del océano navegabas la bruma, hoy, en tu atardecer, en los senderos de la pálida luna, llevas turbado el sol de tu cerebro con extraña locura.

91 TU CAMINO Perdóname, amor mío, los arranques de furia, de pasión, las voces, los quejidos... son espinas del maternal temor. Naciste como un río de abundante caudal, fresco y veloz. ¡No sigas el desvío que te introduce en la condenación!. Eres un pajarillo inexperto que va de flor en flor, no miras si el destino te guía hacia la noche o hacia el sol. Tú sabes, cielo mío, que el paso de los años es feroz y ahora vas perdido por un mundo que parte el corazón. Y lloro y lucho y grito en la distancia el rumbo recto a Dios, anhelo en tu camino la delicia del bien y del amor.

92 ESTOY CALLADA ¡Estoy callada! En mi puerto confluyen las fuertes marejadas del universo... ¡y estoy callada! Un aciago temblor agita la garganta con el consejo... ¡y estoy callada! Borbotea incesante una infernal borrasca dentro del cuerpo... ¡y estoy callada! Un torrente de sangre con trágica oleada sube al cerebro... ¡y estoy callada! En maternal diluvio, en aparente calma, preso el aliento, ¡estoy callada! Estoy callada.

93 DÉJAME SER TU MADRE No desertes del valle de tu origen, no me apartes del cauce de tu río, yo soy el lecho fiel para tu curso desde la fuente al mar de tu destino. La primavera tuya, que me hiberna en el rincón helado del olvido, tiene flores lozanas que son frágiles y suelen deshojarse al primer frío. Continúo aguardando por la aurora el calor que evapore tu neblina, almaceno la miel de mis panales instalados en campos de tu herida. No me marchitaré en el crudo invierno porque mis viejas hojas son espinas hechas perennidad por tanta espera de tu amor congelado en las orillas. En la sabiduría de tu otoño, con tu buen corazón de oro macizo, volverás a buscar en tus raíces la dirección exacta del camino. Por eso abrigo quieta, sosegada, la fe en tu despertar del cuento efímero, el final de tus cándidas quimeras, el cese de volcánicos delirios. Intuyo tus cascadas, tus corrientes, el discurrir del agua en tu crecida, déjame ser tu madre y compartir con cariño tus penas y alegrías. En la festividad de tu mirada, calmada la tormenta del estío, gozaremos, al sol de eternidad, la dicha de sentirnos madre e hijo.

94 El brillo del dinero, impuesto como dios de este planeta, te ciega, te esclaviza con ansias de poder y de riqueza. Mas sigue en tu interior la llama del ignífero divino, hay lumbre en tus pupilas que no apaga ese entorno tan mezquino. Me crece la esperanza cuando al verme rehuyes mi presencia, estás insatisfecho, sigue la voz del niño en tu conciencia. Soy la imagen actual de bellos ideales de tu infancia, cuando estoy a tu lado se alborotan las plumas de tus alas. Yo sé que has de volver a la única verdad, al bien supremo, a tu canción de cuna, al sagrado rumor del universo. ME CRECE LA ESPERANZA Soy grito en tu conciencia, melodía del celestial preludio. Soy tu infancia escondida en la buhardilla inánime del mundo. Cuando hay luz en tu historia me enseñas el fulgor de tus estelas, y si reina la noche me ocultas el destino de tus sendas. Hoy no está tu alfaguara en la serenidad de la belleza, es el pozo del miedo espiral que te ahoga y te condena. Buscas felicidad en mujeres de carne embaucadora, y es su risa de fiesta cascabel de serpiente venenosa. Desechaste los libros, eran lastre caduco en tu carrera, descubriste de pronto la ciencia de vivir a rienda suelta. Te arrastra la corriente del río que transforma al hombre en masa y, aislado de su espíritu, disfrute con placeres de comparsa. Te dan la libertad de negar tu raíz, de ser rebelde, eres sólo uno más, no creas que eres libre y diferente. Rompes añejos moldes, templos de realidad y de experiencia, y encierran tu albedrío barrotes que parecen amplias puertas. He sentido en tu frente la escarcha de los sueños abortados por la brega infructuosa tras el éxito rápido y mundano.

95 EL VALLE PERDIDO El recuerdo rezonga por la oscura azotea, va errante por la bruma con pasos de charol, gris plumón en el viento, juguete de marea, cometa vagabundo, cansado caracol. El recuerdo descansa, dormita, cabecea, habita el pensamiento al límite del sol, glacial testigo mudo, eficiente albacea del alambique interno, del humano crisol. Cuando emite su voz desvaría el quejido, estallan los acordes de añorada canción y sus ecos de piedra son amargo latido. Cuando atiza su fuego centellea el olvido, se funden los metales con nardos de pasión y las cenizas velan todo el valle perdido.

96 EL TIEMPO VA AÚN POR EL CAMINO Ha sido inútil rey tu joven vida, fue tu aspecto exterior valiosa alhaja, desde ahora es tu tiempo el que trabaja y el futuro prepara su embestida. Has jugado el primero la partida, la fortuna da siempre esa ventaja, has tenido en tu mano la baraja, la juvenil jugada está perdida. Pero el tiempo va aún por el camino, puedes ganar trofeos de ambrosía y renacer del barro mortecino. Inicia tu vagar de peregrino sembrando margaritas en tu umbría. Se aromará de gloria tu destino.

97 EL BOSQUE DE MI MENTE La densa arboleda de mis sentimientos oculta gardenias de un feliz vergel y en las altas copas que agitan los vientos se escuchan suspiros de azahar y miel. El pasado errante recorre el ramaje resonando arpegios de sudario y tul, pájaros oníricos que anida el boscaje a la desbandada huyen al azul. A veces las nubes, cúmulo de olvido, cubren el paisaje con turbio dolor; una lluvia triste de un medio aterido cae lenta, pesada, húmeda de amor. A veces se entreabren las puertas del cielo brillando a lo lejos frutal ilusión, y asoman jazmines en árido suelo con jugosos pétalos de fe y de emoción. Rastreo despacio la antigua cañada, contemplo los vástagos de mi atardecer que rotos, cubiertos de espesa enramada conservan intacto otro amanecer. Regreso cansada al caer la noche a mi bosque umbrío de sauce y ciprés, y traigo en el pecho un agrio reproche de un bosque encantado vuelto del revés. Voy a plantar lirios dentro de mi mente, en jardín con fuente de agua cantarina, con estrella blanca, alta, reluciente, y con sol que emane suave luz divina.

98 ESPERANZA INGRÁVIDA Con dedos fugitivos las sensaciones trenzan claveles y cristales; lágrimas de alegría y risas de dolor; amor y desamor; ilusión, desengaño. Es un ritmo vital de luces y de sombras que incesante atropella. ¡Que nunca se desate la trenza sensitiva! ¡Que las rosas mantengan espinas y hermosura! ¡Que al final de un sendero comience otro camino! ¡Que la innata esperanza jamás se aleje ingrávida por un lugar hostil!, porque en ese momento el giro cesara

99 CUANDO LLEGUE TU AVIÓN Espero tu llegada y te imagino allá, allá en el firmamento, sobre esponjosas nubes, un astro seductor en la noche azabache, hermética y profunda. En las ciegas pupilas veo tu hermoso rostro, espejismo de auroras en mi pulso desierto; habitas mis sentidos, porque te llevo dentro, rey de mi corazón. En mi loca impaciencia peno tu lejanía, eres hoja en el viento, eres mi savia viva, fragmento de mi ser que destroncó de golpe un vendaval exótico. ¡Resurge de la bruma!. ¡Que se pose en la tierra tu pájaro de plata!. Arroparé tus alas de plumas melancólicas con un abrazo eterno de raíces y frutos.

100 AGUARDO TU LLEGADA A LA ORILLA DEL TIEMPO En ocultas imágenes de mi febril cerebro he buscado tu infancia, tus sublimes deseos, tus cándidas sonrisas, tus dorados cabellos, tu sonrosada piel y tu cuerpo pequeño. He recordado el tacto de tus afables dedos, de tus dulces caricias, de tus filiales besos, de tus brazos redondos rodeando mi cuello con el calor pacífico del cariño sincero. Es una tierna imagen que al mirarte no encuentro y he tenido que hacer un lacerante esfuerzo para ver tu interior perdido entre tu invierno, alcanzado tan solo en fugaces reflejos.

101 ¿Qué borrasca perversa ensombreció tu cielo? ¿Qué embate de tu historia segó tus grandes sueños? ¿Quién apagó la dicha del inicial destello? ¡Por qué será este mundo tan duro y traicionero!. Pensando en tu niñez de júbilo y de juegos en el jardín florido de los pasos primeros, ha anidado en mi almena confianza en tu regreso, habrá un día de sol y orientarás el vuelo. Al observar tus ojos y tu mirar inquieto, tu expresión anhelante ante el futuro incierto, he visto que esplendía tu intangible lucero con nervio y poderío de pasados momentos. Por esa luz pequeña, por ese parpadeo, por la vivacidad que presiona tu pecho, por la inmortal semilla que Dios puso en tu centro, aguardo tu llegada a la orilla del tiempo.

102 ¡EVOLUCIONA! Desnúdate del viento y cúbrete de luz, engendra entre tu carne la semilla de amor, trasciende tu elemento, comulga, en equilibrio, con seres sin fronteras, cabalga por el tiempo. Arranca de tu oriente las sandalias de tierra, camina sobre el mar escalando las olas, elévate y libérate, abrázate en el rayo, sublímate en un hálito de espíritu inmanente. Báñate en la cascada del astro majestuoso, despójate del limo adherido a tu cuerpo, enciende en tu morada la hoguera existencial con la llama perenne de la experiencia sacra. Vacíate y adéntrate por mental laberinto hasta encontrar el valle de las viñas doradas, sacia tu sed rebelde con el néctar espeso de consciencia divina que traspasa la muerte. Iníciate e intégrate, siente la unicidad del orden impalpable que nos baña y nos forma, sinfonía silente, armónicos arpegios de múltiples partículas de materia celeste.

103 Transmuta desde el fondo tu envoltura exterior con energía cósmica, con regia inmensidad, que florezca en sus poros el candor, la humildad, la prístina pureza, en amante abandono. Tensa el arco mirífico y dispara sus flechas, atraviesa corazas de humana egolatría, lanza ardientes palabras, ilumina las densas tinieblas de la noche, alumbra la plegaria. Rompe vértigos férvidos, desgarra viejas túnicas, remonta el horizonte con un salto gigante, desvela los misterios, altera las conciencias esclavas del dolor, redime al universo. Pulsa ritmo de estrellas en caos y algarabía, interludio expectante del éxtasis final, danza entre los planetas, ondea con el eco del cántico sagrado, crea una nueva esfera. Forma un mundo de paz, será un mundo de amor después del vuelo místico sobre el mar del origen, en la unanimidad se alcanzará la ciencia, el principio, la fuente de la savia estelar.

104 EN TUS VEINTISIETE AÑOS Sube, hijo, a Guadalupe en la conmemoración de tus veintisiete años: ¡que se cumpla la ilusión!. Eres un trozo de cielo, encarnada poesía, saeta de mi alegría, mi esperanza y mi desvelo, eres el limpio arroyuelo que brotó en mi corazón. En tus veintisiete años ¡que se cumpla la ilusión!. Naciste fruto de amor abonado con promesa, en un valle que atraviesa agua de gentil frescor que en ti se convierte en flor y en bautismal bendición. En tus veintisiete años ¡que se cumpla la ilusión!. Fue tu reino claridad, derribó tu celosía un vergel de fantasía que se hizo en ti realidad por tu impetuosa bondad, brisa de arcana emoción.

105 En tus veintisiete años ¡que se cumpla la ilusión!. En ti estaba la inocencia, la devoción, la dulzura, era tu alma afable y pura, y tu infantil impaciencia se adentraba por la ciencia con diligente atención. En tus veintisiete años ¡que se cumpla la ilusión!. Persigues hoy los anhelos de impulsiva juventud, cuando estás en plenitud para los más altos vuelos, para alcanzar en los cielos la gloria, la salvación. En tus veintisiete años ¡que se cumpla la ilusión!. En este día, hijo amado, de tu nuevo cumpleaños, pido a Dios felices años, magníficos, sosegados, de excelsos significados, y paternal protección. En tus veintisiete años ¡que se cumpla la ilusión!. ¡Oh, Virgen de Guadalupe! confío en tu intercesión.

106 Un abrazo de pétalos heridos engendra la palabra en el silencio. FRUTO EN SAZÓN

107 ALBOREAR DE MIEL Y TUL Amanece el abrazo en los alféizares con fulgores de átomos tardíos, y un espléndido instante de universos antiguos recrea el paraíso en el presente. La fragancia de hierba fresca y verde impregna las paredes encaladas, atraviesa los muros, las puertas, las ventanas, embriaga con oníricos vergeles. Las palomas agitan en el viento sus alas soñadoras de infinito, anidan los gorriones, rondan nupcias los grillos, despiertan las palabras del encuentro. Los gastados peldaños del amor se alfombran con pasiones renacidas, hay leña en el hogar, hay sal, vino y harina, y brilla en los cristales la emoción. El salón está ornado con visillos y búcaros y flores del recuerdo, los vetustos retratos son rostros del espejo, el tiempo está varado en el olvido. El fuego de las ascuas consumidas revive con el soplo de la esencia, quema añejos rencores, abrasa las afrentas en llamas de perdón y cercanía. Un manojo de estrellas vespertinas acalora la noche del invierno, regresa la hermosura vestida de luceros a canosos tejados de la vida. Y alumbra la mirada aquella luz original del arco de la alianza, se desnudan los cuerpos, se entrelazan las almas en claro alborear de miel y tul.

108 TU HOMBRÍA Han triunfado tus altos sentimientos, tu arcilla es un dechado de belleza, en tu hombría hay valor, bondad, pureza, albergas los más limpios pensamientos. No pudieron violar tus mandamientos, ascendiste con toda tu grandeza, arrancaste el injerto de maleza que quiso enraizarse en tus cimientos. Estás hecho de amor y de alegría, eres fiel, eres noble, eres sincero, valioso idealista aventurero. Con paz y fe despunta el nuevo día en tu horizonte de hombre verdadero, y no se oculta el sol en tu sendero.

109 TE VEO EN MI RECUERDO Te veo en mi recuerdo como un eco profundo de mis ojos, como una obcecación en el cerebro; te veo como entonces, en el carro triunfal de tus anhelos, como un guerrero heroico en la lucha, conquistador del orbe y del misterio. Destellan las imágenes en mi atalaya gris, y es el encuentro una lluvia de orquídeas, una ofrenda del humo embelesado de mi incienso. Hay gracia en tu sonrisa, caricias de mis manos en el viento, hechizo de oración en las miradas, miel del panal azul del firmamento. Hoy regresa a mis límites la tranquila ternura de aquel tiempo, las horas de tu infancia suavizan el ardor de mis desiertos. Tú eres lirio, azahar, eres pulpa de un fruto suculento, y yo estreno mi abrazo de raíces con savia resarcida del invierno. Hoy palpita tu sol en mis pupilas, te dibuja pequeña flor de un sueño, huella viva, quejido, del niño que transita por tu cuerpo.

110 ¡VÍSTELE, SEÑOR, PARA LAS BODAS! Venciste su tormenta con relámpagos de aguas luminosas y le hiciste heredero de tu reino. Testamento de espigas en sus áridas tierras despobladas. La voz del infinito, oculta en las estelas del secreto, le reveló el futuro que mana de la roca: cantará amaneceres en los pinos, tendrá enjambres de miel con aroma de albahaca y adornarán su pecho ramilletes de soles verticales. Las ráfagas de umbría en su éxodo febril hacia la noche, le izaron sobre efímeras espumas, amargos barrizales secaron su corriente. Fue visión de ciprés en la aurora fugaz. Y rompió el plan sagrado por viejas cicatrices de su arcilla. Pero hoy brilla tu alcorce en las cañadas llamándole a esponsales.

111 ¡Vístele de inocencia para el blanco banquete de tus bodas!. Se acercará a tu pórtico e invocará tu nombre; su humilde golondrina perdida en el paisaje volará con tus alas de paloma; recordará tu tiempo sobre el altar del mundo, se enlazará en tus brazos extendidos; crecerá espiga fértil de tu siembra; a la tercera copa brindará con el mágico zumo de tu vid; proclamará la gloria de tu eterno banquete. Maduran las semillas con el agua cautiva de tu amor, líquida arquitectura de templos sumergidos desde el día angular de barro y piedra. Esplenden las fontanas que confirman tus dones inmutables, y un éxtasis que fluye hacia el mar vespertino le anuncia un despertar de ríos vagabundos. Si le invitas, Rey mío, y revistes de blancas azucenas su tallo descarnado, cantará amaneceres en los pinos, tendrá enjambres de miel con aroma de albahaca y adornarán su pecho ramilletes de soles verticales.

112 AL FIN LA PAZ ¡Qué alegría sentir la primavera!, tierno brote inicial, bella rosa primera, retoño original de savia virgen, aurora del resol en la ribera. ¡Está radiante la naturaleza!. Tiene luz celestial, majestad y belleza, un manantial de amor, de eucaristía, un íntimo esplendor de la pureza. La bendición derriba la frontera, el mundo es claro umbral, la piedad es sincera, el corazón escala hasta la altura, la verdad fija el rumbo a la quimera. Es música el latido de la esencia, crece el ritmo espacial, la divina presencia. ¡Se ha vencido a la muerte con la Vida!. ¡Se ha desterrado la infernal demencia!. Hay armonía lúcida en la tierra, concierto angelical, la caridad se aferra al sueño, libre y pleno en la cordura, ¡ha imperado la paz sobre la guerra!.

113 FUTURAS MARIPOSAS Una vez, no se dónde, me contaron un sabio pensamiento, sus palabras sencillas desvelaron el pasado, el futuro y el momento. Un infantil, genial, profundo cuento de bellas mariposas que, de horribles orugas del lamento, nacieron a reír entre las rosas. Este es mundo de orugas quejumbrosas, de larvas del dolor, que ignoran la existencia de las rosas y del místico vuelo en el amor. La vida es el instante del temor a no salir un día del claustro del capullo al resplandor, de la agonía actual a la alegría.

114 TU FIGURA HUMANA Es tu figura humana estalagmita que se eleva al cielo, su base una peana sobre el suelo, y alegoría espiritual, no un mito, su vértice apuntando al infinito, a una región lejana... Todos los derechos reservados © Emma-Margarita R. A.-Valdés FINAL

115 Fotografía es Hipervínculo

116 Autor de las poesías: Emma Margarita R. A.-Valdés Diapositivas y música: universolitario,net Autor de la presentación: Pino Fecha: 16 de Junio de 2007


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