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COMENTARIO DE TEXTOS LITERARIOS. EJEMPLOS:. FRAGMENTO DE LA NOVELA TOMÁS RUEDA DE AZORÍN: Las bellas manos que cortaban las flores del huerto han desaparecido.

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1 COMENTARIO DE TEXTOS LITERARIOS. EJEMPLOS:

2 FRAGMENTO DE LA NOVELA TOMÁS RUEDA DE AZORÍN: Las bellas manos que cortaban las flores del huerto han desaparecido ya hace tiempo. Hoy solo viven en la casa un señor y un niño. El niño es chiquito, pero ya anda solo por la casa, por el jardín, por la calle. No se sabe lo que tiene el caballero que habita en esta casa. No cuida del niño; desde que murió la madre, este chico parece abandonado de todos. ¿Quién se acordará de él? El caballero su padre va y viene a largas cacerías; pasa temporadas fuera de casa; luego vienen otros señores y se encierran con él en una estancia; se oyen discusiones furiosas, gritos. El caballero, muchos días, en la mesa, regaña violentamente a los criados, da fuertes puñetazos, se exalta. El niño en un extremo, lejos de él, le mira fijamente, sin hablar.

3 FRAGMENTO DE LA NOVELA TOMÁS RUEDA DE AZORÍN: Las bellas manos que cortaban las flores del huerto han desaparecido ya hace tiempo. Hoy solo viven en la casa un señor y un niño. El niño es chiquito, pero ya anda solo por la casa, por el jardín, por la calle. No se sabe lo que tiene el caballero que habita en esta casa. No cuida del niño; desde que murió la madre, este chico parece abandonado de todos. ¿Quién se acordará de él? El caballero su padre va y viene a largas cacerías; pasa temporadas fuera de casa; luego vienen otros señores y se encierran con él en una estancia; se oyen discusiones furiosas, gritos. El caballero, muchos días, en la mesa, regaña violentamente a los criados, da fuertes puñetazos, se exalta. El niño en un extremo, lejos de él, le mira fijamente, sin hablar.

4 Recursos Anáfora /paralelismo Antítesis Enumeración. Epíteto Interrogación retórica Hipérbole Isotopía Metonimia Redundancia

5 FRAGMENTO DE LA NOVELA TOMÁS RUEDA DE AZORÍN: Las bellas manos que cortaban las flores del huerto han desaparecido ya hace tiempo. Hoy solo viven en la casa un señor y un niño. El niño es chiquito, pero ya anda solo por la casa, por el jardín, por la calle. No se sabe lo que tiene el caballero que habita en esta casa. No cuida del niño; desde que murió la madre, este chico parece abandonado de todos. ¿Quién se acordará de él? El caballero su padre va y viene a largas cacerías; pasa temporadas fuera de casa; luego vienen otros señores y se encierran con él en una estancia; se oyen discusiones furiosas, gritos. El caballero, muchos días, en la mesa, regaña violentamente a los criados, da fuertes puñetazos, se exalta. El niño en un extremo, lejos de él, le mira fijamente, sin hablar.

6 1. LOCALIZACIÓN: ¿Qué lugar ocupa este texto dentro de la obra de su autor? ¿Cuál es su género literario? ¿Cómo se relaciona con la época en que su autor vivió? Azorín pertenece a la Generación del TEMA: Responde a qué dice el texto y cuál es la intención de su autor. Esta idea clave se expresa en forma de SN complejo cuyo núcleo suele ser un sustantivo abstracto que se rodea de complementos. La extrema soledad de un pequeño niño, abandonado incluso por su intemperante padre con quien vive. 3 RESUMEN: Se trata de una reducción del pasaje en forma de breve narración que conserva sus elementos sustanciales: En una casa viven un caballero y su hijo de corta edad, huérfano de madre; el padre no cuida del pequeño; se ausenta mucho de casa y recibe frecuentes visitas. El caballero riñe a menudo a los criados.

7 4. ESTRUCTURA: El texto se subdivide en partes o apartados a través de los que se distribuye irregularmente el tema. El rasgo nuclear de la soledad del niño está presente en todos, pero en cada uno adquiere unos matices. a)Líneas 1-6 (de Las bellas manos hasta de él?) subrayan la soledad del niño. b) Líneas 6-10 (desde El caballero su padre hasta se exalta) muestran el descuido y la intemperancia del padre. c) Línea 10 (desde El niño hasta sin hablar) en que se contraponen padre e hijo para mostrar su incomunicación y el abandono. 5 FORMA: Hay una estrecha relación entre el tema y las palabras que el autor ha elegido para expresarlo. Ante cada rasgo formal (léxico, sintáctico, métrico, figuras retóricas, etc.) y aun ideológico, nos preguntaremos ¿por qué esto?, y trataremos de justificarlo en función del tema. LA SOLEDAD DE UN NIÑITO ABANDONADO INCLUSO DE SU INTEMPERANTE PADRE

8 5.1- FORMA: a) Las bellas manos que cortaban las flores del huerto han desaparecido ya hace tiempo. La madre muerta, expresada por una metonimia (sus manos) y cuya palabra se evita, alude a aquello que el niño ha perdido al morir ella: unas manos que cuidan y miman. El rasgo de que cortaban flores contrasta con la tosquedad del padre. Hoy solo viven en la casa un señor y un niño. Frase que el lector descubre inexacta (están también los criados), sirve para resaltar la SOLEDAD del niño, a quien SOLO puede cuidar su padre. El niño es chiquito (pequeñez realzada con el adjetivo chiquito: diminutivo con un matiz de ternura), pero ya anda solo por la casa, por el jardín, por la calle (está en edad de sentirse abandonado, y deambula solo, sin vigilancia, por diversos sitios enumerados con asíndeton -ausencia de la conjunción entre los dos últimos CCL-, incluso por la calle (detalle que insiste en el ABANDONO del personaje). No se sabe lo que tiene el caballero que habita en esta casa anuncia lo desarrollado en el apartado segundo. No cuida del niño; desde que murió la madre, este chico parece abandonado de todos. En el centro del texto, insiste en su soledad y en la muerte de la madre. Y una interrogación retórica expresa con vehemencia de nuevo el tema: ¿Quién se acordará de él?

9 5.2- FORMA: b) El caballero su padre va y viene a largas cacerías que evoca la frecuencia y duración de las cacerías, que determinan que el niño esté SOLO. Pasa temporadas fuera de casa alude a períodos largos de tiempo (tema). Luego vienen otros señores y se encierran con él en una estancia; se oyen discusiones furiosas, gritos. El luego expresa plásticamente que tampoco cuando regresa a casa se ocupa de su hijo (tema). Él y los otros señores se encierran: (conversaciones a las que no tiene acceso el niño, sigue SOLO). Y se escuchan discusiones furiosas, gritos. Las tres palabras expresan la desconsideración del caballero. Tampoco a la hora de comer hablan: El caballero, muchos días, en la mesa, regaña violentamente a los criados, da fuertes puñetazos, se exalta. La intensidad semántica de regaña y puñetazos -reforzadas por violentamente y fuertes- precisan el tema otra vez. Mientras el padre se exalta, el hijo sigue SOLO FORMA: c) El niño en un extremo, lejos de él, le mira fijamente, sin hablar. La SOLEDAD del niño, en relación con su padre (aspecto que el tema adopta aquí) se resalta por medio de estos dos complementos de lugar seguidos: en un extremo, lejos de él. Los complemento de modo sin hablar y fijamente evocan al niño asombrado por el comportamiento de su progenitor (o que lo rechaza): está SOLO físicamente (en un extremo, lejos de él), y espiritualmente (fijamente, sin hablar).

10 6. CONCLUSIÓN: La conclusión debe rematar el comentario, atar los resultados del análisis resaltando su rasgo común y sin hacer una mera enumeración de ellos (balance); y acabar con una opinión argumentada y sin fórmulas hechas (impresión personal) del texto (calidad, sentido moral, forma, etc.) Ej.: Pese a la sencillez de este fragmento -frases cortas, léxico estándar-, Azorín conquista nuestra simpatía para el niño que deambula y vive solo sin recibir una palabra ni un gesto de ternura, gracias al descuido en que vemos que se mueve (a y b), la acumulación de rasgos violentos o de dejación de obligaciones del padre (c) y a la delicada alusión a la madre muerta (a). La frase final anuncia otro tema: la incompatibilidad entre el niño y el caballero. El fragmento aúna a la perfección lengua y tema, hasta el punto de que le resulta inquietante al lector esa situación (incomunicación, incomprensión, soledad, abandono, malos modos) en que padre e hijo se encuentran. Una atmósfera de misterio rodea la casa por cuyos alrededores vagabundea un niño de corta edad, de la que su dueño se ausenta mucho tiempo, en la que ciertos señores se encierran con él para tratar asuntos desconocidos (¿económicos, políticos…?), y cuyos criados anónimos (que tampoco parece que allanen la vida al niño) son tratados despectivamente. Por todo esto, no es de extrañar el puesto de relieve que Azorín tiene en nuestra Literatura.

11 RECURSOS Aliteración Anáfora Antítesis Enumeración. Estilo nominal Epíteto Hipérbaton: suave, abrupto. Hipérbole Metáfora Onomatopeya Paralelismo / quiasmo Personificación / cosificación Rima

12 CUMPLEAÑOS Yo lo noto: cómo me voy volviendo menos cierto, confuso, disolviéndome en aire cotidiano, burdo jirón de mí, deshilachado y roto por los puños. Yo comprendo: he vivido un año más, y eso es muy duro. ¡Mover el corazón todos los días casi cien veces por minuto! Para vivir un año es necesario morirse muchas veces mucho. De Ángel González en Áspero mundo (56)

13 CUMPLEAÑOS Yo lo noto: cómo me voy volviendo menos cierto, confuso, disolviéndome en aire cotidiano, burdo jirón de mí, deshilachado y roto por los puños. (deshilachado y roto por los puños.) Yo comprendo: he vivido un año más, y eso es muy duro. ¡Mover el corazón todos los días casi cien veces por minuto! Para vivir un año es necesario morirse muchas veces mucho. De Ángel González en Áspero mundo (56)

14 De Manuel Machado: CASTILLA El ciego sol se estrella en las duras aristas de las armas, llaga de luz los petos y espaldares y flamea en las puntas de las lanzas. El ciego sol, la sed y la fatiga. Por la terrible estepa castellana, al destierro, con doce de los suyos, polvo, sudor y hierro el Cid cabalga. Cerrado está el mesón a piedra y lodo... Nadie responde. Al pomo de la espada y al cuento de las picas, el postigo va a ceder... ¡Quema el sol, el aire abrasa! A los terribles golpes, de eco ronco, una voz pura, de plata y de cristal, responde... Hay una niña muy débil y muy blanca, en el umbral. Es toda ojos azules; y en los ojos, lágrimas. Oro páli do nimba su carita curiosa y asustada. «¡Buen Cid! Pasad... El rey nos dará muerte, arruinará la casa y sembrará de sal el pobre campo que mi padre trabaja... Idos. El Cielo os colme de venturas... En nuestro mal, ioh Cid!, no ganáis nada». Calla la niña y llora sin gemido... Un sollozo infantil cruza la escuadra de feroces guerreros, y una voz inflexible grita: «¡En marcha!» El ciego sol, la sed y la fatiga. Por la terrible estepa castellana, al destierro, con doce de los suyos polvo, sudor y hierro, el Cid cabalga.

15 De Manuel Machado: CASTILLA El ciego sol se estrella (se estrella) en las duras aristas de las armas, llaga de luz los petos y espaldares y flamea en las puntas de las lanzas. El ciego sol, la sed y la fatiga. Por la terrible estepa castellana, al destierro, con doce de los suyos, polvo, sudor y hierro el Cid cabalga. Cerrado está el mesón a piedra y lodo... Nadie responde. Al pomo de la espada y al cuento de las picas, el postigo va a ceder... ¡Quema el sol, el aire abrasa! A los terribles golpes, de eco ronco, una voz pura, de plata y de cristal, responde... Hay una niña muy débil y muy blanca, en el umbral. Es toda ojos azules; y en los ojos, lágrimas. Oro pálido nimba su carita curiosa y asustada. «¡Buen Cid! Pasad... El rey nos dará muerte, arruinará la casa y sembrará de sal el pobre campo que mi padre trabaja... Idos. El Cielo os colme de venturas... En nuestro mal, ioh Cid!, no ganáis nada». Calla la niña y llora sin gemido... Un sollozo infantil cruza la escuadra de feroces guerreros, y una voz inflexible grita: «¡En marcha!» El ciego sol, la sed y la fatiga. Por la terrible estepa castellana, al destierro, con doce de los suyos polvo, sudor y hierro, el Cid cabalga.

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17 Recursos Anáfora Antítesis Enumeración. Tópico Interrogación retórica Hipérbole Isotopía Paralelismo Personificación / cosificación Redundancia Vocativo

18 De Mariano José de Larra en Artículos: "Vuelva usted mañana" ¿Tendrá razón, perezoso lector (si es que has llegado ya a esto que estoy escribiendo), tendrá razón el buen monsieur Sans-délai en hablar mal de nosotros y de nuestra pereza? ¿Será cosa de que vuelva el día de mañana con gusto a visitar nuestros hogares? Dejemos esta cuestión para mañana, porque ya estarás cansado de leer hoy: si mañana u otro día no tienes, como sueles, pereza de volver a la librería, pereza de sacar tu bolsillo y pereza de abrir los ojos para hojear [los pocos folletos] que tengo que darte [ya], te contaré cómo a mí mismo, que todo esto veo y conozco y callo mucho más, me ha sucedido muchas veces, llevado de esta influencia, hija del clima y de otras causas, perder de pereza más de una conquista amorosa; abandonar más de una pretensión empezada y las esperanzas de más de un empleo, que me hubiera sido acaso, con más actividad, poco menos que asequible; renunciar, en fin, por pereza de hacer una visita justa o necesaria, a relaciones sociales que hubieran podido valerme de mucho en el transcurso de mi vida; te confesaré que no hay negocio que pueda hacer hoy que no deje para mañana; te referiré que me levanto a las once, y duermo siesta; que paso haciendo el quinto pie de la mesa de un café, hablando o roncando, como buen español, las siete y las ocho horas seguidas; te añadiré que cuando cierran el café, me arrastro lentamente a mi tertulia diaria (porque de pereza no tengo más que una), y un cigarrito tras otro me alcanzan clavado en un sitial, y bostezando sin cesar, las doce o la una de la madrugada; que muchas noches no ceno de pereza, y de pereza no me acuesto; en fin, lector de mi alma, te declararé que de tantas veces como estuve en esta vida desesperado, ninguna me ahorqué y siempre fue de pereza. Y concluyo por hoy confesándote que ha más de tres meses que tengo, como la primera entre mis apuntaciones, el título de este artículo, que llamé: Vuelva usted mañana; que todas las noches y muchas tardes he querido durante ese tiempo escribir algo en él, y todas las noches apagaba mi luz diciéndome a mí mismo con la más pueril credulidad en mis propias resoluciones: ¡Eh, mañana le escribiré! Da gracias a que llegó por fin este mañana, que no es del todo malo; pero ¡ay de aquel mañana que no ha de llegar jamás!

19 De Mariano José de Larra en Artículos: "Vuelva usted mañana" ¿Tendrá razón, perezoso lector (si es que has llegado ya a esto que estoy escribiendo), tendrá razón el buen monsieur Sans-délai en hablar mal de nosotros y de nuestra pereza? ¿Será cosa de que vuelva el día de mañana con gusto a visitar nuestros hogares? Dejemos esta cuestión para mañana, porque ya estarás cansado de leer hoy: si mañana u otro día no tienes, como sueles, pereza de volver a la librería, pereza de sacar tu bolsillo y pereza de abrir los ojos para hojear [los pocos folletos] que tengo que darte [ya], te contaré cómo a mí mismo, que todo esto veo y conozco y callo mucho más, me ha sucedido muchas veces, llevado de esta influencia, hija del clima y de otras causas, perder de pereza más de una conquista amorosa; abandonar más de una pretensión empezada y las esperanzas de más de un empleo, que me hubiera sido acaso, con más actividad, poco menos que asequible; renunciar, en fin, por pereza de hacer una visita justa o necesaria, a relaciones sociales que hubieran podido valerme de mucho en el transcurso de mi vida; te confesaré que no hay negocio que pueda hacer hoy que no deje para mañana; te referiré que me levanto a las once, y duermo siesta; que paso haciendo el quinto pie de la mesa de un café, hablando o roncando, como buen español, las siete y las ocho horas seguidas; te añadiré que cuando cierran el café, me arrastro lentamente a mi tertulia diaria (porque de pereza no tengo más que una), y un cigarrito tras otro me alcanzan clavado en un sitial, y bostezando sin cesar, las doce o la una de la madrugada; que muchas noches no ceno de pereza, y de pereza no me acuesto; en fin, lector de mi alma, te declararé que de tantas veces como estuve en esta vida desesperado, ninguna me ahorqué y siempre fue de pereza. Y concluyo por hoy confesándote que ha más de tres meses que tengo, como la primera entre mis apuntaciones, el título de este artículo, que llamé: Vuelva usted mañana; que todas las noches y muchas tardes he querido durante ese tiempo escribir algo en él, y todas las noches apagaba mi luz diciéndome a mí mismo con la más pueril credulidad en mis propias resoluciones: ¡Eh, mañana le escribiré! Da gracias a que llegó por fin este mañana, que no es del todo malo; pero ¡ay de aquel mañana que no ha de llegar jamás!

20 FUENTES : genes/recursos/archivos/El%20comentari o%20de%20textos%20literarios.pdf Textos literarios comentados, Cénlit Ediciones, Navarra, GUA/tipologia/narracion/narracion.htmHttp://www.materialesdelengua.org/LEN GUA/tipologia/narracion/narracion.htm


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